Favoritos de los expertos de 239 en Blogdecine http://www.blogdecine.com/usuario/ seleccionado por los expertos de 239 http://www.blogdecine.com <![CDATA[2012 estupideces]]> http://www.blogdecine.com/criticas/2012-estupideces http://www.blogdecine.com/criticas/2012-estupideces Fri, 20 Nov 2009 09:50:02 +0000 seleccionado por los expertos de 239 2012

“¿Quieres ser el responsable de la completa extinción de la raza humana? ¿Podrás llevar esa carga?”

Carl Anheuser (Oliver Platt), lo creáis o no, esperando una respuesta.

Ayer vi una de las peores películas de los últimos años. Estábamos advertidos, dice el cartel, y es cierto. Sabía que no me iba a entusiasmar, desde luego, pero cuando me senté en la butaca, con mi refresco y mis palomitas, dispuesto a intentar pasar un buen rato viendo lo nuevo de Roland Emmerich, una superproducción de 200 millones de dólares y más de dos horas y media de duración, no me imaginaba que la película iba a ser tan estúpida, que iba a estar tan mal escrita, dirigida e interpretada. No me esperaba algo tan vergonzoso, más que un espectáculo es un despropósito increíble.

Y ahora viene la pregunta del millón. La que muchos estáis pensando ahora mismo. Si es tan mala, ¿por qué ha arrasado en taquilla? Bueno, es tan simple como que ha seguido una fórmula que funciona. Por muy mal que lo hagas, si gastas una cantidad obscena de dinero en efectos especiales, actores conocidos, publicidad, y tu película ocupa dos salas de los multicines de cada ciudad, prácticamente tienes asegurado el éxito en taquilla. Al menos el primer fin de semana. Por eso es tan importante que se estrene en todas partes al mismo tiempo, haciendo el máximo ruido posible, para que todos caigan en la trampa. No suele fallar, pero una semana después, una vez que la gente habla, el castillo de arena se va descomponiendo. Vamos a ello.

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La verdad es que intentar relatar lo que ocurre en ‘2012’ sin tomártelo a cachondeo (véase el tronchante artículo de Rafa Martín en Las Horas Perdidas), es una tarea que se me antoja prácticamente imposible. Sencillamente, no puedo concebir que dos personas, adultas y profesionales del cine, como son Roland Emmerich y Harald Kloser, hayan escrito un guión tan demencial, con la intención de llevarlo a la pantalla convertido en una gran superproducción. Y que después de las carcajadas de los productores a los que se les propuso la idea, no les partieran la cara, por insultar al cine, al negocio del cine y, de forma más o menos directa, al público que potencialmente iría a ver la cosa cuando se estrenara.

Pero vamos a intentarlo. La película comienza mostrándonos cómo se produce el alineamiento planetario y el crecimiento de la actividad solar que, según el guión, ya adelantaron los mayas hace siglos, lo que provocaría que el 21 de diciembre de 2012 se produciría el fin del mundo. Pero ahora estamos en 2009, así que todavía tenemos algo de tiempo. Un científico de la Casa Blanca (Chiwetel Ejiofor) descubre, gracias a un colega que trabaja en una mina en la India, que el Sol está calentando el núcleo terrestre a una velocidad alarmante. La raza humana está condenada. El científico habla con su superior (Oliver Platt) y éste le pone en contacto con el Presidente (Danny Glover, que interpreta en realidad al Presidente de todos los seres humanos). Por el momento, nadie quiere que se sepa la verdad, mientras preparan un plan, y si alguien lo descubre, da igual quien sea, se le elimina por el bien de todos (Emmerich da a entender que por eso murió Lady Di).

Pasamos ya al año clave. Emmerich ha visto el remake de ‘La guerra de los mundos’ que hizo Spielberg hace unos años y le gustó mucho el rollo familiar. De este modo, tenemos a John Cusack como el padre desastroso con dos hijos (uno de los cuales no le soporta, porque así debe ser) que es incapaz de hacer nada bien, hasta que llega la hora de convertirse en el héroe de película y, mientras da lecciones de humanidad y moralidad, salvar a todos de los constantes peligros que van sucediéndose allá por donde pasan, cada vez más escandalosos y ridículos. Tenemos una imposible huida en limusina por las calles de Los Angeles, una vez que Cusack ha convencido a todos de que el mundo se hunde (por cierto, un imitador de Schwarzenegger muere en directo), o una serie de aún más inverosímiles trayectos en avión, donde un cirujano ejerce de experto piloto. Una de las cimas es la ya típica secuencia en la que todos van a morir, a menos que alguien se embarque en una misión suicida y dé su vida por los demás, entre lágrimillas y palmaditas en la espalda (no os cuento cómo acaba, por si acaso).

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A lo largo de las más de dos horas y media, Super-Cusack, que está en plena forma y no necesita ni beber agua (de hecho, la respira), se va cruzando con todo tipo de personajes que de alguna forma le conocen y/o le ayudan, hasta que puede llevar a sus dos hijos y a su mujer hasta el sitio donde los gobiernos de todo el mundo han escondido unas arcas capaces de soportar todos los desastres naturales ideados por los guionistas, incluyendo también el ataque del Air Force One, que de tanta chorrada que ha pasado a su alrededor, se le han cruzado los cables y se ha vuelto malvado (bueno, más o menos). Al final… bah, ¿acaso no sabéis cómo acaba? No, si esperas un gran desenlace desolador y pesimista, no lo vas a tener, créeme, me llevé un chasco hasta en eso.

Sé que esto da mucha pasta, pero aun así me sigue sorprendiendo que tantos actores con cierto prestigio se hayan metido en esta pesca, que hayan aceptado trabajar para Emmerich en su nuevo atentado al cine. Especialmente, me sorprende lo de las actrices, que Thandie Newton y Amanda Peet interpreten a esos personajes huecos y segundones, sin ninguna importancia, y siempre a la sombra de los hombres, es increíble. Ojo a las memorables frases en torno a los pechos de Peet, y fijaos en quiénes toman siempre las decisiones relevantes; ninguna mujer. Pero bueno, la cantidad de escenas y diálogos que alcanzan la categoría de vergüenza ajena es tan elevada, que puede suponer un gran divertimento repasarlas a la salida del cine, si es que uno aún conserva el buen humor tras el maltrato recibido por sus retinas, y la más que probable destrucción de millones de neuronas durante el visionado.

Dicho todo esto, entiendo que hay un público para ‘2012’. Sin ir más lejos, a mi compañera Beatriz le pareció muy entretenida. Pero yo no le veo la gracia a esto. Para mí un buen espectáculo debe, para empezar, ser creíble, verosímil, también contar con buenas interpretaciones y, fundamentalmente, no tomarme por idiota. En realidad, creo que es por este tipo de productos por lo que se muere el cine, no por la piratería o la falta de talento de las nuevas generaciones. Estas mastodónticas superproducciones, que consumen tanto dinero, y que lo único que dan a cambio son interminables secuencias imposibles repletas de efectos especiales, hacen daño. Dominan el mercado y amenazan con ocuparlo por completo. Por mi parte, a menos que Emmerich se dedique a otras historias, es la última suya que veo. Ni un euro más. Demos oportunidades a otros, nos piden mucho menos y nos dan mucho más.

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PD: En Sitges pude ver una comedia dramática con catástrofe que deja a ‘2012’ en pañales. Se titula ‘Haeundae’. El “problema” es que es coreana y probablemente no se estrene en España antes del año… 2012.

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<![CDATA['El baile de los vampiros', sublime tragicomedia vampírica]]> http://www.blogdecine.com/criticas/el-baile-de-los-vampiros-sublime-tragicomedia-vampirica http://www.blogdecine.com/criticas/el-baile-de-los-vampiros-sublime-tragicomedia-vampirica Thu, 12 Nov 2009 11:48:33 +0000 seleccionado por los expertos de 239 fearlessvampirekillers_43.jpg

“Soy un pájaro nocturno. No soy gran cosa durante el día”

- Conde Von Krolock

La apasionante, dilatada (aunque no posea, pese a su longevidad, un gran número de títulos) y variada filmografía del director franco-polaco Roman Polanski (a día de hoy, aún encarcelado en un proceso vergonzoso), tiene en su cuarta realización, ‘El baile de los vampiros’, una de sus obras más bellas, sorprendentes y, a menudo, incomprendidas. Tachada de menor por ciertos sectores de la crítica, se trata de una obra incontestablemente mayor, con Polanski en plena posesión de su talento, durante los años sesenta, con toda probabilidad la época más feliz de toda la vida del cineasta.

Con el éxito de ‘Repulsión’, que repitió la aclamación en el Festival de Berlín un año después del triunfo de ‘Cul-de-sac’, Polanski estaba preparado para ser un director norteamericano. Aunque primero llevaría a cabo un proyecto que sería mitad europeo, mitad hollywoodiense, y que sería distribuido en Estados Unidos por el infame Martin Ransohoff, que mutilaría la película, sin consentimiento del autor, y entregaría en los cines de ese país un producto incomprensible y amorfo, que propició su fracaso comercial. Eso sí, en Europa fue un gran éxito, pues pudimos ver su versión del director, que a día de hoy sigue tan viva como entonces, o más aún.

Decadente Belleza

No me resisto a repetir el título inventado por Diego Moldes, que tan bien describe esta joya, en su magnífico libro ‘Roman Polanski: la fantasía del atormentado‘: “Einstein y Kafka, cazadores aficionados, van a cazar vampiros y terminan vampirizados”. Sin duda mucho mejor que el título inventado por el mezquino de Ransohoff (‘Perdone, pero sus dientes están en mi cuello’), quien podríamos pensar que actuó como lo hizo por despecho, pues Polanski le arrebató en el rodaje a su pequeña Sharon Tate, a quien él intentaba promocionar (y de paso ganarse su afecto…). Y es que es imposible no pensar en Einstein y Kafka desde el mismo comienzo, con el propio Polanski interpretando a un trasunto (literario) del genial escritor checo, y a Jack McGowran (extraordinario) cuyo profesor Abronsius es una chiflada versión del famoso científico alemán.

Esta pareja se erige en descendencia directa de las muchas parejas cómicas que han existido en el cine, y su relación se convierte en homenaje a ese sentido del humor basado en gags visuales y a menudo mudos. La misión que emprenden en Transilvania les viene grande a todas luces, pero con entrañable determinación vivirán una serie de disparatadas aventuras primero en la casa de Shagal (impagable Alfie Bass), y luego en el castillo del conde Von Krolock, otro trasunto trágico, esta vez del conde Drácula, de consecuencias imprevisibles.

Ya los títulos de crédito dejan claro qué clase de sutil mezcla de terror y humor vamos a presenciar. Con la genial música del tristemente desaparecido, a los 38 años, Krzysztof Komeda, se suceden los títulos después de que el león de la metro se convierta en un vampiro de dibujos animados, de cuyos colmillos goteará una gota de sangre que se irá derramando entre las letras de los créditos. Ahora bien, el fenomenal diseño de producción, de Wilfred Shingleton, nos introduce con gran precisión en una atmósfera recargada, barroca y deudora de los grandes relatos góticos. De hecho, es un relato de una belleza plástica que no teme adentrarse en las cartografías de lo decadente y lo sinuoso, que de manera muy bella se articula entre la poesía y la comedia zafia.

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Polanski no pierde el control del tono en ningún momento, mientras que en labores de interpretación logra uno de sus papeles más divertidos y más técnicamente complejos. En cuanto a las labores de escritura, él y Gérard Brach, alternan secuencias desternillantes (la huída de Alfred ante el acoso del vampiro de “gestos amanerados”, la famosa y magistral secuencia del baile), con otras que podrían pertenecer al cine de terror más inquietante y poderoso (como aquel momento en que Alfred oye el cántico piadoso de Sara desde alguna parte del castillo, o la inolvidable imagen de Shagal, ya vampirizado, introduciendo el cadáver de su antigua y deseada criada consigo en una oscura tumba). Nada chirría y nada queda fuera de lugar, sino que se sostiene sin aparente esfuerzo, en un conjunto admirable y que produce un gran placer a cada visionado.

Finalmente, la puesta en escena desplegada por el director, no es la propia de un cineasta de treinta y pocos años, sino la de un consumado profesional del difícil arte de dirigir películas, y la de un maestro técnico de rigurosa e intransferible personalidad. Las secuencias resueltas con perfección formal absoluta son numerosas. De ellas, quiero destacar tres:

1. Rapto de Sarah: magistral secuencia, de montaje y ritmo impresionantes. Inolvidables las imágenes de cómo entra la nieva por el lucernario, la capa roja del vampiro, su descenso lento e hipnótico, el erotismo del mordisco, el punto de vista de Alfred (que descubre al vampiro), para rematarlo todo con el llanto histérico de la madre.

2. Fracaso en la cripta: Inquietante, desternillante, romántica y soberbia secuencia, de gran complejidad, en la que Polanski dilata el tiempo a su antojo. Alfred y el profesor acuden a exterminar a los vampiros en pleno día, pero todo es un desastre. Es más, Alfred se olvida por completo de su maestro cuando encuentra fortuitamente a Sarah. Los actores, perfectos, sobre todo Tate, bellísima y trágica.

3. Baile de los vampiros: Por supuesto, la secuencia técnicamente más compleja y elaborada, la más divertida y la más terrorífica, insuperable climax de este comedia trágica. La coreografía del baile junto con la cámara podría rivalizar con el Ophuls más inspirado.

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Conclusión

Muestra Polanskiana de obligado visionado para todos los amantes del cine, que sólo gana con los años y que brilla con fuerza propia entre el portentoso repoker de ases que su director filmó en los años sesenta. Además, posee el hálito trágico de ser la primera y la última película de Sharon Tate dirigida por Polanski (cuando es de suponer que la hubiera convertido en su miusa), ya que como todos sabemos moriría asesinada dos años después por la secta de Charles Manson.

Por supuesto, es recomendable verla sin el menor prejuicio, con el solo objetivo de buscar placer en ella, porque lo ofrece a raudales como solo el gran cine puede hacerlo. Y su desolador final es el único posible, y lo que termina por dejar un poso imborrable en el espectador.

En Blogdecine

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<![CDATA['Bram Stoker's Dracula', la renovación de un mito]]> http://www.blogdecine.com/criticas/bram-stokers-dracula-la-renovacion-de-un-mito http://www.blogdecine.com/criticas/bram-stokers-dracula-la-renovacion-de-un-mito Thu, 13 Aug 2009 14:41:04 +0000 seleccionado por los expertos de 239 d1.JPG

La sangre es la vida…y será mía…

-Vlad Tepes

En los fabulosos comentarios del director de la edición en DVD de esta película, y en su introducción, Coppola asegura que el conde Drácula está basado en un personaje histórico, el noble rumano conocido como Vlad “El Empalador” Tepes. Esto es inexacto, por lo que me veo obligado, de forma temeraria pero también honesta, a corregir al maestro. Stoker no se basó en Vlad Tepes, simplemente cogió el nombre por el que se le conocía, Dracul, que leyó en un añejo volumen llamado ‘An Account of the Principalities of Vallachia and Moldavia’. De hecho se basó más en personajes reales como la condesa Erzsébet Báthory, y en su propio jefe, el histrión Henry Irving (uno de los actores más famosos de la época, y que estaba destinado a interpretarlo).

Esto se puede documentar en la maravillosa biografía escrita por Barbara Belford sobre el escritor, o en la que quizá es una de las mejores ediciones de ‘Dracula’ del mundo, la que sacó Valdemar en 2005 (con valiosísimas informaciones compiladas por su traductor y prologuista Óscar Palmer Yáñez). Pero lo cierto es que con el estupendo guión de James V. Hart (con toda probabilidad, lo mejor que ha hecho en su vida este irregular escritor) y con el tratamiento visual de la historia por parte de Coppola, realmente parece que nos cuentan una página perdida de la historia de Europa.

Un prólogo legendario y un primer tercio sorprendente

Con unas imponentes notas a piano que parecen amenazadores tañidos de campanas infernales (la música es obra del genio Wojciech Kilar, que saltó a la fama mundial con este imponente score) pasamos a una recreación en maqueta de la famosa cúpula de Constantinopla, y a una poderosa imagen del derribo de su cruz cristiana por el signo de la media luna musulmana. Un mapa de Europa con la sombra de la media luna avanzando a través. Un brazo protegido por una armadura roja y empuñando una espada se opone a esa sombra.

El prólogo de esta película establece de manera rotunda el tono visual, emocional y lírico de esta película. Un prólogo hecho con cuatro cuartos, pero muy bien planificado, inspirado en parte en ‘Iván el Terrible’ (Eisenstein, 1944/1958) y en ‘Campanadas a medianoche’ (Welles, 1966), y cuya batalla está resuelta con sombras sobre fondo rojo al modo de un guiñol de marionetas, para ocultar el bajo presupuesto de que disponían. Además, ya percibimos que a pesar de estar inmersos en plena época de cambios informáticos (la excepcional ‘Terminator 2’ se había estrenado un año antes, asombrando a los espectadores con su villano de metal líquido) Coppola había optado por un estilo de efectos más antiguos, pasados de moda, pero puestos al día.

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Así, cuando Elizabetha, conociendo la (falsa) muerte de su amado, se suicida lanzándose al Río Princesa, está claro que tanto las nubes del cielo como las que rodean el castillo, son falsas. Pero el efecto que producen, mostrando tan directamente su falsedad, es una teatralidad cómplice con el espectador que ya se ha perdido en el cine (por cierto que el plano es un homenaje a la película preferida de Coppola de terror, el icónico ‘Nosferatu’ de Murnau, 1927). Se emplean con asiduidad, también, los planos combinados (una imagen de otro plano dentro del plano, como un ensueño), pero todos los efectos son ‘a cámara’.

El príncipe Vlad renuncia a Dios por el dolor de su esposa muerta, a la que la Iglesia maldice por haberse suicidado, y arroja el agua bendita mezclándola con la sangre de ella. Clava la espada en la cruz, y de ella brota sangre como de un animal herido. Es un ángel caído que lo dio todo por una causa y no obtuvo más que dolor. El escenario, una sencilla capilla, diseñado por Thomas Sanders y Andrew Precht, deviene un sangriento collage de imaginería cristiana, la más oscura y violenta de todas las religiones. Este prólogo magistral es uno de los mejores bloques de la película, sin duda.

A partir de aquí el guión sigue bastante fiel al libro en cuanto a los hechos. Jonathan Harker (un inexpresivo y sosísimo, como acostumbra, Keanu Reeves, y el mayor miscasting de la película) se despide de su prometida Mina (guapísima y espléndida Winona Ryder, a quien Coppola perdonó haberle dejado tirado a última hora para ‘El padrino, parte III’) que parece mucho más lujuriosa que en la novela, pues devora a Harker a besos. Harker es enviado a Transilvania, como sabemos. Una elegante (y absurdamente criticada) transición en la que el ocelo de un pavo real se transforma en un túnel a través de las montañas da paso al viaje hacia lo desconocido.

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Todo el segmento de Harker en Transilvania es el más barroco, imaginativo, alocado y fastuoso de la entera carrera de Francis Ford Coppola. Y todo ello rodado a cámara, insistimos. Así, tenemos en primer término el diario de Jonathan, y proyectada en él a la sombra del tren en el que viaja; el castillo de Drácula (que asemeja un hombre torturado sentado en su trono si observamos bien) que es una maqueta pintada en cristal superpuesta al plano en el interior de un estudio… De hecho, aunque parezca asombroso, toda la película está filmada en estudio.

Una vez que llega al castillo, obtenemos una impresionante creación sonora de ambientes, ecos y gemidos que parecen poblar el castillo (no en vano, uno de sus tres Oscar lo ganó a los Efectos Sonoros de Tom C. McCarthy y David E. Stone), además de unas sombras que parecen actuar de forma ajena a sus dueños (un efecto artesanal más complicado de lo que parece). En cuanto al conde, se aleja de manera consciente y radical, de otras iconografías famosas del mismo, como el mítico frac inmortalizado por Bela Lugosi. Tan establecida estaba esa imagen hasta la llegada de los vampiros de Anne Rice, que la gente se disfrazaba de vampiro poniéndose un frac, quizá con una pajarita roja…

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De manera progresiva, Harker va comprendiendo que está en serio peligro y que su anfitrión tiene algo de diabólico. En esa progresión hay varios momentos inolvidables, como cuando le arrebata algunas preciosas gotas de sangre de su hoja de afeitar, cuando observa al conde bajar reptando por el muro del castillo, o la ya famosa secuencia erótica con las novias de Dracula. Coppola las quería a todas completamente desnudas, pero aunque no se salió con la suya, la escena es verdaderamente subyugante. Ahí tenemos a tres diablesas (una alucinante Monica Bellucci en su primer papel en cine, junto a Michaela Bercu y Florina Kendrick, esta última rumana, por cierto) haciendo enloquecer a Harker de sexo y voluptuosidad.

Cuando Dracula aparece (con un efecto, como los de todas las apariciones de las chicas, propio del repertorio de un mago de feria) Harker, ahora, enloquece de horror. Pero enseguida volvemos al sexo (esta es, desde luego, una película sobre el sexo) con la muy sensual relación de Mina y Lucy (una sexy Sadie Frost, de quien esperábamos más cosas de las que ha hecho), que a la llegada del Conde, y empapadas de lluvia, jugueteando en el laberinto del jardín de Lucy, se besan de manera poco casta, por decirlo de alguna manera. Pero de la fenomenal secuencia del desembarco hablaremos en el siguiente capítulo, con calma, pues lo merece.

Estudio F.F. Coppola en Blogdecine

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<![CDATA['Avatar' de James Cameron, nuevo cartel y otra foto del rodaje]]> http://www.blogdecine.com/default/avatar-de-james-cameron-nuevo-cartel-y-otra-foto-del-rodaje http://www.blogdecine.com/default/avatar-de-james-cameron-nuevo-cartel-y-otra-foto-del-rodaje Tue, 04 Aug 2009 07:09:28 +0000 seleccionado por los expertos de 239 avatar

Ya podemos echar un vistazo a otro cartel de ‘Avatar’, la esperadísima nueva película del productor, escritor, director, visionario y casi salvador del cine norteamericano… James Cameron. A falta de ver un primer tráiler, que está tardando más de la cuenta en salir, tenemos que conformarnos con imágenes como éstas, que consiguen poco más que alargar aún más nuestros colmillos, o desesperarnos, si tenemos en cuenta todo lo que falta aún para ver la película en el cine. Recordemos que la fecha del estreno es el próximo 18 de diciembre.

La chica del cartel, debidamente modificada para la ocasión, es la actriz Zoe Saldana, a la que seguro que habréis visto en películas como ‘Piratas del Caribe’, ‘La terminal’ o la reciente ‘Star Trek’. Junto a Sam Worthington o Sigourney Weaver, fue una de las personas afortunadas en poder participar en el rodaje de esta película, que dicen que marcará un hito en la Historia del séptimo arte. Ya veremos. ¿Y os habéis fijado en que en lugar de incluir el nombre de Cameron dicen “Del director de Titanic”? Bueno, claro, no van a poner “del director de Pirañas 2”... A continuación os dejo la última foto que ha salido del director en el set donde rodaba su nuevo trabajo. Se le ve entusiasmado con esa metralleta, ¿eh?

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Toda la información, vídeos, imágenes, trailer y estreno en: Avatar, la nueva película de Cameron

PD: Al parecer, el anterior cartel representaba al avatar de Sam Worthington.

Vía | Empire y LatinoReview

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<![CDATA[De lo que va realmente 'El caballero oscuro' ('The Dark Knight')]]> http://www.blogdecine.com/default/de-lo-que-va-realmente-el-caballero-oscuro-the-dark-knight http://www.blogdecine.com/default/de-lo-que-va-realmente-el-caballero-oscuro-the-dark-knight Tue, 07 Jul 2009 09:01:14 +0000 seleccionado por los expertos de 239 joker

“Su moralidad, su ética… es un chiste sin gracia. Lo abandonan en cuanto huelen un problema. Sólo son tan buenos como el mundo les permite ser. Te lo mostraré. Cuando las cosas se tuerzan, estas… personas civilizadas… se comerán entre ellos”.

Las casualidades existen, vaya que sí. El mismo día que compramos unos altavoces nuevos para ver cine en casa, decidimos ver ‘El caballero oscuro’ una vez más, para probar la calidad del sonido (y de paso, volver a disfrutar de la película en versión original, en una pantalla relativamente grande), y me preparo para sacar punta a un par de ideas que me rondaban por la cabeza, que estaba deseando escribir aquí... y ese día, mi compañero Adrián publica un artículo sobre la misma película. Pero ya veis que he seguido adelante, y no es para repetir nada.

Apuntaba mi compañero, acertadamente, que a pesar de lo mucho que se ha dicho sobre ‘The Dark Knight’, aún se puede añadir algo más. Lo que me sorprendió es que no aportara nada nuevo sobre el final (casi final) de la película, aunque lo comenta y ha dado juego a un interesante debate entre los lectores. Precisamente, uno de los dos asuntos sobre los que yo quería hablar aquí era la secuencia de los dos barcos, el experimento social del Joker. Y es que, tras volver a verla, y volver a pensarla y discutirla, sigo creyendo que nadie se ha enterado realmente de lo que ocurre ahí, que no se ha pasado de una lectura superficial, no reflexionada.

La primera vez que vi la película, me pasó como a la mayoría con la polémica secuencia. Los detonadores a mano, el Joker esperando, la composición de Hans Zimmer aumentando de intensidad, de forma agobiante, y… no pasa nada. Los barcos siguen ahí, los de a bordo miran nerviosos el reloj, la hora señalada transcurrió. Y no pasa nada. La expresión de incredulidad del Joker es la mía, y me consta que la de muchos más. Porque la película estaba siendo bestial hasta ese momento, sin concesiones. Y llega ese momento cumbre y Christopher Nolan se baja los pantalones. Finalmente, ‘El caballero oscuro’ se revelaba como un producto comercial de Hollywood, donde no se permiten determinadas actuaciones, donde los personajes, de pronto, se comportan honradamente y no atacan la conciencia del público.

Lo bueno, esta vez, me decía, es que la película tiene otro final, y cuando lo normal es que nos resultara pesado seguir con la trama, aquí nos alegramos, porque aún quedan cosas por ver, y Nolan puede hacer olvidar la ñoñería anterior. Así ocurre, en cierto modo, pues el cierre de ‘El caballero oscuro’ es de los que no se olvidan, con un monólogo precioso a cargo de Jim Gordon, y la fantástica banda sonora, otra vez, acompañando las emocionantes palabras dedicadas al no-héroe de Gotham, mientras éste huye, injustamente perseguido por perros y policías.

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Un inciso aquí. Ya en el primer visionado lamenté algo de lo que sigo sin recuperarme. Y es el desenlace de Harvey Dent. Porque este hombre, destrozado, se merecía algo más. El Joker le utiliza, Bruce Wayne le utiliza, hasta Rachel Dawes le utiliza (para alejarse de Wayne). Y él sólo hace lo que debe, honestamente. Su recompensa es una muerte deshonrosa. Convertido Dent en el tercer “freak” de la historia, rabioso y descontrolado, habla de justicia, de responsabilidades, de decencia… y Batman se lo carga, sin más. Adiós, monstruo. Se merecía un final más digno (a mí no me paga la Warner por pensar, pero quizá un suicidio habría servido) y es lo que me deja más insatisfecho de ‘El caballero oscuro’. Lo de los barcos no, porque tras el segundo visionado descubrí lo que pasaba realmente. Y voy ya a eso.

Situación límite. El Joker ha descontrolado Gotham con un bidón de gasolina y un par de balas (sus propias palabras). La gente huye. Las carreteras están bloqueadas, y los dos ferrys son una excelente opción para abandonar la ciudad. Dos grupos dentro, uno de ciudadanos y otro de presos, delincuentes, criminales. Nada más salir descubren que cada grupo cuenta con un dispositivo para hacer explotar el otro barco. Y si no lo hacen, ambos vuelan por los aires. El Joker los va a utilizar para demostrar la teoría que expuso a Batman (la cita de arriba), el “bad joke” sobre el que se sostiene la sociedad, en realidad, según él, poco menos que una frágil manada de perros salvajes (lo de esta película y los perros es algo singular).

Pero ya sabemos lo que ocurre. Y todos hablan de cobardía de Nolan, de no hacer lo que debía, que era que, al menos, uno de los grupos activasen los explosivos del otro barco. Porque es una película para el gran público y Hollywood son unos mojigatos. Bueno. Eso es lo que yo pensé la primera vez que la película. Pero no es así. En realidad, todo es bastante más crudo que eso. ¿Por qué nadie, dentro del barco, hace lo que la mayoría ha decidido y activa el detonador? La respuesta no es porque son bondadosos, como mantiene Batman. Él, que está lejos y no sabe lo que ha ocurrido, dice lo que cree, que la gente es buena por naturaleza. El caballero oscuro está equivocado, es un ingenuo.

“Batman vive al margen de la ley. Pero no le pedimos que se entregue por eso. Lo hacemos porque tenemos miedo. Hasta ahora éramos felices dejando que Batman limpiara nuestras calles”.

Ahí está la clave. Es parte del discurso que da Harvey Dent en la rueda de prensa en la que Batman iba a aceptar las condiciones del Joker y desvelar su identidad. Dent habla claro. La gente es cobarde. Es egoísta. Y no piensa en nada mientras está asustada, sólo es seguir adelante con su vida, tal como está. El mismo Joker dice algo parecido, más tarde, vestido de enfermera. Mucho antes, en un restaurante, Dent discute sobre la presencia de Batman y lo defiende, pues la ciudad le necesita; tal como están las cosas, ese justiciero al margen de la ley ayuda mucho más que toda la policía junta. Por supuesto, en cuanto las cosas se tuercen un poco, como señalaba el payaso, nadie se acuerda de nada, y aquí tienen que caer cabezas. La primera, la de Batman.

final

Todo esto tiene su culminación en la secuencia de los ferrys. La gente vota que se explote al otro barco. Eso anula la teoría de la bondad humana, sin discusión. Los ciudadanos civilizados se amparan en la democracia para justificar el terrible acto de asesinar a todos los que viajan en el otro ferry. Pero no activan la bomba. Claro. Porque son unos cobardes. Necesitan a alguien que pulse el botón. Y no hay nadie con la voluntad suficiente para hacerlo. Porque eso puede conllevar problemas, responsabilidades, que los demás te señalen. Y nadie, nadie, nadie, quiere problemas. Que lo haga otro. Aunque signifique que todos volamos por los aires.

Por eso necesitan a Batman. Porque es el único que puede hacer lo que los demás no pueden, porque lo da todo por la protección de la ciudad, no es egoísta (bueno, sólo cuando le piden que elija entre su amor y el caballero blanco, pero ahí sólo demuestra su humanidad). Él, Jim Gordon, Rachel Dawes (la única que se encara al Joker en la fiesta), Harvey Dent (antes de su tragedia)... ellos se lo juegan todo. Y algunos lo pierden. El resto, la ciudad, la gente, los protegidos… son unos cobardes que sólo buscan su propio beneficio, ante todo. Al mínimo problema, nadie mira por nadie. Nolan no nos da otra explosión no porque se baje los pantalones; no nos la da porque está dando su visión de la sociedad. Y de eso va realmente, en el fondo ‘El caballero oscuro’. Porque no es casual que se titule como el cómic de Frank Miller. Aunque las casualidades existan.

PD: El preso tira el interruptor al agua. ¿Bondad? No, él no tiene miedo, y no entra en el juego del payaso. Tan sencillo como eso.

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<![CDATA[Destrozando sagas de Ficción Científica]]> http://www.blogdecine.com/default/destrozando-sagas-de-ficcion-cientifica http://www.blogdecine.com/default/destrozando-sagas-de-ficcion-cientifica Fri, 05 Jun 2009 14:03:12 +0000 seleccionado por los expertos de 239 alienvspredator.jpg

Sí, la verdad es que estoy muy cabreado. Este fin de semana tenía que haber supuesto un acontecimiento para todos los amantes de la buena ficción científica, pues por fin nos cuentan aquella guerra del futuro en la que las máquinas ponen a la humanidad al filo del exterminio. Confieso que durante todos estos años, intrigado ante las posibilidades que se le abrían al eventual director de la nueva película, imaginé (y llegué a escribir) historias, personajes y situaciones que podrían haber culminado aquella creación insuperable de ficción científica. Pero ya se sabe. No está el horno para bollos.

De un modo implacable, y a lo largo de las dos últimas décadas, los grandes mitos (además de los más populares) de la ficción científica, han ido conociendo nuevas entregas, y todos ellos, salvo una honrosa excepción, han naufragado del modo más patético a la hora de recoger el testigo para las nuevas generaciones. Y es que una mala suerte increíble, sumada a una incompentencia o a una enorme presión de los estudios, parece haberse cebado en los icónicos terminators, aliens y depredadores.

Todo esto me produce ahora las ganas de escribir porque en alguna parte he leído que McG y su equipo, con muy buen criterio, no repiten lo que ya funciona. Yo siempre he pensado que si algo ya funciona, no hay ningún motivo para cambiarlo. Y si tienes un ansia brutal de hacerte el geniecillo y de pasar olímpicamente de aquello que fue sublime (lo que a mi modo de ver esconde una gran inseguridad estética), puedes hacerlo. Pero ahí te ves en la tesitura de ser capaz de reinventar. La honrosa excepción de la que hablaba es la de Christopher Nolan y su soberbio díptico ‘Batman Begins’/‘El caballero oscuro’. Tan poderosa es su creación, que deja en un nivel muy bajo todas las anteriores, incluidas aquellas añoradas de Burton, que siempre me parecieron tan falsas y faltas de ritmo.

Ahora bien, lo que Nolan ha hecho con esa saga de ficción científica, no es tan espectacular como lo que se logró con ‘Aliens’ respecto de ‘Alien’, porque lo antecedentes para Nolan no eran especialmente brillantes, y para el director de la segunda aventura de Ripley era un reto siquiera sostenerse al lado de la primera. Y aquí llegamos al meollo de la cuestión. ¿Por qué hoy, 23 años después, aquél logro es tan extraordinario? Lo que Cameron hizo con la segunda parte no fue ignorar lo hecho por Scott. De una parte se alejaba de él, pero por otra le era absolutamente fiel en dos cosas: el personaje de Ripley (y todo lo que vivió en la primera), y la fascinación por la criatura.

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De esa fascinación surge el elaborado código de ficción científica que Cameron diseñó en solitario con el guión. La segunda parte englobaba a la primera. Mientras que esta era el primer esbozo, aquella era la confirmación y el ensanchamiento de un universo. Ahora bien, ¿por qué la tercera parte fracasaba? Es cierto que Sigourney Weaver se esforzaba por mantener una continuidad anímica, pero el relato lo impedía, porque el ‘Alien 3’ de Fincher intentaba parecerse a la primera y era incapaz de sorprender, porque se alejaba visualmente de aquel universo tan bien fijado en la retina. Ya la penosa cuarta parte, ‘Alien Resurrección’, del competente Jeunet, buscaba un diseño de producción, un ambiente, que uniese la segunda y la tercera, pero se diluía porque el personaje principal estaba desligado de sus aventuras precedentes y porque no sentía la menor fascinación por su criatura. Es decir, le importaba un comino lo que el espectador sentía por todo este universo.

Lo malo fue que todo continuó sin Ripley, y escuchando las peticiones de los espectadores más frikis, que consideraban una necesidad ver fusionadas ambas sagas, llegó el hijo bastardo más nauseabundo de la ficción científica, ‘Alien vs. Predator’. El filme original de McTiernan era una vigorosa aventura que, a pesar de sus limitaciones, ofrecía al espectador una experiencia adrenalítica y aterradora, que se adentraba en una fisicidad y un bestialismo muy de agradecer y que parece casi perdida en el cine de aventuras. Se continuó con una segunda parte muy inferior, pero aún así disfrutable e igualmente salvaje. Pero el personaje parecía agotado porque ningún director de fuste parecía querer darle vigor. Ahora bien, no se merecía ni ese cruce bastardo ni la penosa secuela que aún mucha gente defiende, eso sí, sin más argumentos que “mola mogollón”, o el que da Jesús Palacios: “qué gran diseño de producción”.

Así podemos otorgar el mérito que se merecen los grandes artistas (esos a cuyo esfuerzo suele hacer oídos sordos el espectador medio) cuando arma una trilogía imposible, como es el caso de Coppola con ‘El Padrino’, donde logra un difícil equilibrio entre todas las partes, más aún con tantos años de distancia, o el de Lucas, cuando, a pesar de ser cierta su inferioridad respecto a las primeras, nunca se sale del universo que él se ha trazado en las tres nuevas películas de ‘Star Wars’.

Ahora amenazan con darnos una nueva versión de ‘Alien’, dirigida por un desconocido que dicen que es un genio. Y con otra de ‘Predator’, dirigida por el flojísimo Robert Rodríguez, quien, menos mal y esperamos que sea definitivo, aplaza así su película sobre Red Sonja. Es decir, lo peor no es que se haya degradado e infantilizado a estos iconos, sino que la degradación continúa, pues hay directores con poder (y sin talento) dispuestos a sacar toda la tajada que puedan. No me parecería mal si tanta gente no les diese crédito, es decir, si les diesen la espalda como por suerte parece que está ocurriendo con la infumable cuarta parte de ‘Terminator’. Y es que los espectadores somos confiados, pero no lelos.

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<![CDATA['Terminator 3: la rebelión de las máquinas', un desperdicio de tiempo]]> http://www.blogdecine.com/criticas/terminator-3-la-rebelion-de-las-maquinas-un-desperdicio-de-tiempo http://www.blogdecine.com/criticas/terminator-3-la-rebelion-de-las-maquinas-un-desperdicio-de-tiempo Fri, 08 May 2009 14:59:24 +0000 seleccionado por los expertos de 239 term3_1.jpg

Con motivo del inminente estreno de uno de los probables blockbusters de este verano, la cuarta parte de Terminator, cuyo relato primigenio imaginara el gran James Cameron hace nada menos que veinticinco años, me he acordado, en mala hora, de la tercera parte (por decir algo) de esta franquicia, una más que los lumbreras de Hollywood han terminado por destrozar. Tras la grandísima sorpresa, allá por 1984, de uno de los títulos cimeros de la ficción científica, Cameron agrandó aún más aquel mito inolvidable con una segunda parte que era, en parte, un remake que la renovaba, siete años después. Ahí debió quedar todo.

Pero claro, no está el horno para bollos. Y no es que los “guionistas de Hollywood” (ese abstracto grupo de personas de los que medio mundo nombra a la madre, y no precisamente para santificarla, como si alguien les obligara a ir a ver ‘Watchmen’...) estén sin ideas. Allí hay muy buenos guionistas. Lo que pasa es que eso de arriesgar, pues como que ya no se estila. Y no estaban dispuestos a dejar ahí la saga, cuando podían seguir llenando la caja registradora. Además, los derechos ya no los tenía Cameron, o sea que podían hacer lo que les viniera en gana, ¿no?. Y tanto que lo hicieron. Pocas veces en el cine de ficción científica se ha visto una tal carencia de imaginación y talento.

Tenía yo una cierta esperanza en Jonathan Mostow, un realizador avezado, como demuestran la estimulante ‘Breakdown’ (en la que conseguía sostener con no poca habilidad los resortes del suspense), y la brillante ‘U-571’, una notable película bélica, en la que destilaba la precisión y la sobriedad de los clásicos. No lo tenía nada fácil, asumiendo las riendas de un relato que Cameron había cerrado por todo lo alto. Pero sí que tenía bastante fácil entregar un producto medianamente divertido, medianamente intenso, con algunas buenas ideas, con acción y dinamismo. ‘Terminator 3’ no tiene absolutamente nada de eso. Ni una idea, ni una secuencia memorable. La nada.

Bajo mi punto de vista (que como su nombre indica, es absolutamente subjetivo, y a mucha honra) ‘The Terminator’ (1984) es una de las dos o tres más hermosas y terribles películas de ficción científica de la historia. Y ‘Terminator 2: el juicio final’ (1991) es una de las experiencias sensoriales y puramente cinemáticas de la historia, además de un relato sombrío y conmovedor. Y ‘Terminator 3’ es una de las peores películas de lo que llevamos de década. No sólo es indigna por coger esa historia y darle una vuelta de tuerca infame, sino que es infantiloide y risible. Vamos por partes.

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Sarah y John habían destruido la posibilidad de que tuviera lugar ese siniestro futuro, destruyendo tanto el chip que daría vida a Skynet, como el chip del exterminador, para quedarse tranquilos. Pero el futuro ahora no se puede evitar. Me parece bien, pero si la guerra contra las máquinas es imparable, es lícito preguntarse qué esperaban conseguir las máquinas asesinando a Sarah o a John, ya que el futuro no se puede cambiar. Y sobre todo qué espera conseguir el T-X asesinando a Kate Brewster (con el talento que tiene Claire Danes y está completamente desaprovechada), o a los lugartenientes. Vale, de acuerdo, aceptamos barco. Como dicen algunos lectores cuando les tocan la fibra: “no le des tantas vueltas a la trama, hombre”. Está bien.

Hablemos entonces de la formulación de este relato, de su puesta en escena. Cojamos cualquier imagen o momento en los que no haya una explosión, o un centenar de balazos y la sosería y la impersonalidad campan a sus anchas. Eso no es lo peor. Lo peor es que cuando hay persecuciones o peleas, a la sosería la sustituye la incompetencia y a la impersonalidad el aburrimiento. ¿De verdad este director es el mismo que nos contó cómo un submarino alemán se sumergía en el último segundo para no colisionar contra la quilla de un destructor? Se frota uno los ojos de incredulidad. Para que luego digan que cualquier mindundi puede coger una gran superproducción y hacer lo que le pase por la cabeza. Eso no es así. Hay que tener tantos redaños y coraje en una superproducción como en una modesta. Las dificultades para lograr una buena película son las mismas, sólo que con diferentes nombres.

Una persecución es algo más que miles de dólares desperdiciados destruyendo objetos urbanos. Hace falta algo de lo que hablábamos hace poco, ritmo, y que aquí, como todo lo demás, brilla por su ausencia. La horrenda secuencia de la persecución del camión, que intenta emular a la de la segunda parte, es un interminable catálogo de destrucciones sin sentido, que acaba provocando dolor de cabeza y que queda muy lejos de la proeza lograda por Cameron en la famosísima y legendaria secuencia del camión y la moto por los canales de L.A. Y como esa, todas las demás. Sin gracia, sin ingenio. No es cuestión de atacar la película simplemente porque sí, sino de describir como se puede lo que hay.

Arnie está sencillamente bochornoso repitiendo en el papel más famoso de su carrera, que debió abandonar en 1991, en el apogeo de su físico. Ahora parece una momia a punto de derrumbarse. ¿Se ha fijado el lector que no echa ni una carrera en toda la película? No sé el resto, pero yo a una película de acción le pido algo llamado “fisicidad”, que otorga verismo e intensidad a la acción. Sin ella, apenas quedan tiros y explosiones. Para remate, sus diálogos se esfuerzan por una ironía y comicidad que no funcionan en ningún momento. El mito del terminator ya había realizado el viaje de ida y vuelta, de villano a héroe, transformado por una amistad que en manos de otro director hubiera quedado ridícula, pero que se veía confirmada por la sensibilidad del director. Ya no hay más viaje posible para este personaje. Regresar a él supone deformarlo, estrangularlo, como así ocurre aquí.

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Pero yendo en un calamitoso “más difícil todavía”, Mostow y sus colaboradores inventan el T-X (también tiene coña el nombre) encarnado por Kristanna Loken, una vuelta de tuerca al T-1000 escalofriante de la segunda parte. Ahora no sólo es de metal líquido (y está como un tren), sino que además puede transformar sus extremidades en armas, cosa que el anterior adversario no podía hacer. Me quito el sombrero ante tanto ingenio. Todo ello para contarnos el devenir del juicio final, en un crescendo insatisfactorio porque no logra aunar todas las líneas narrativas y emocionales de forma concisa. En otras palabras, nos importa un comino el fin del mundo, y lo que le pase a los personajes. Es imposible involucrarse con ellos.

Habrá quien quiera ver gran cine de acción en este intento demencial de Arnie por regresar a la primera línea de los actores más cotizados del mundo. No es mi caso. Al final, en ese búnker, queda un tufillo a secuela rancia y prescindible tipo la cuarta parte de ‘El planeta de los simios’. ‘Terminator: Salvation’, que se estrena en menos de un mes en todo el mundo, lo tiene muy fácil para subir algo el listón. Aunque mucho me temo que tampoco será una maravilla. Iremos a verla sin prejuicios. Pero Cameron sólo hay uno, desgraciadamente.

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<![CDATA['It' de Stephen King al cine]]> http://www.blogdecine.com/default/it-de-stephen-king-al-cine http://www.blogdecine.com/default/it-de-stephen-king-al-cine Thu, 09 Apr 2009 11:45:43 +0000 seleccionado por los expertos de 239 it.jpg ‘It’ de Stephen King, siempre me ha parecido uno de los mejores libros de su autor, al menos de los que he leído de él, que ya he perdido la cuenta (en mis tiempos mozos devoraba obras de este señor con gran pasión, con el paso de los años dejó de interesarme). Cierto payaso caló hondo en mí, y forma parte de la memoria colectiva. En 1990, un poco inspirado Tommy Lee Wallace realizó un telefilm de poco más de tres horas, que no le hacía justicia alguna al libro, una enorme decepción para todos los que sufrimos de lo lindo con ‘It’. Ni siquiera Tim Curry disfrazado de payaso atemorizaba lo necesario.

La Warner ha anunciado que están preparando una película para la gran pantalla como Dios manda. David Kajganich, escritor de ‘Invasión’ y ‘Town Creek’ (el film de terror de Joel Schumacher que parece dormir el sueño de los justos), es el encargado de hacer la adaptación. El guionista ha aceptado con la condición de que el film tuviera una calificación “R” (sólo adultos) algo que la Warner ha aceptado. Kajganich considera a King el Rey del terror, y promete hacer el trabajo con suma humildad y respeto por la obra.

Ya era hora. Esperemos que cumpla lo que dice.

Vía | Worstpreviews

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<![CDATA['X-Men orígenes: Lobezno', la película ya está gratis en la red]]> http://www.blogdecine.com/default/x-men-origenes-lobezno-la-pelicula-ya-esta-en-la-red http://www.blogdecine.com/default/x-men-origenes-lobezno-la-pelicula-ya-esta-en-la-red Wed, 01 Apr 2009 07:46:34 +0000 seleccionado por los expertos de 239 wolvis

Hoy es 1 de abril, lo que significa que estamos en el “Fool´s Day”, el “día de los inocentes” para muchos países. Entre ellos Estados Unidos, por lo que portales de allí van a querer colarnos bromas de todo tipo. Algo así como lo que hace “The Sun”, pero con sentido del humor. Sin embargo, y a pesar de lo que pueda parecer, esta historia no es ninguna broma. Lo anunciaban en varios sitios la pasada noche, día 31 de marzo, y también lo comentan otros donde no tienen la costumbre de seguir el juego del “April Fool´s Day”. ‘X-Men orígenes: Lobezno’, la película, ya está en la red. Ya puede verse, un mes antes del estreno. Muchos ya lo califican como el mayor golpe de la piratería contra Hollywood.

Sin embargo, lo que más me ha llamado la atención es cómo han reaccionado algunos importantes portales ante este hecho, rechazando de forma tajante la piratería. Pasó en otras ocasiones y nadie puso el grito en el cielo de esta manera. ¿Por qué ahora? ¿Es porque se trata de un tipo de película diferente, para fans del cine de acción, fantasía, cómics y superhéroes? Quizá no, quizá es que de la noche a la mañana, muchos se han concienciado sobre las consecuencias de la piratería. Se habla de crisis, de paro, de despidos; el mismo mensaje del vídeo de presentación de ’007: Casino Royale’, donde el mismísimo Bond se refería a la crisis laboral en el cine. ¿Ha surgido una nueva corriente de opinión en Internet? ¿O quizá es que estas páginas tienen miedo de perder los privilegios que estudios como la Fox, la (supuesta) perjudicada en este caso, les estaban proporcionando hasta ahora?

He dicho supuesta perjudicada, sí. Porque también cabe la posibilidad de que sea alguien de dentro, a propósito, quien haya filtrado la copia. ‘X-Men orígenes: Lobezno’ (‘X-Men Origins: Wolverine’) no necesita más promoción, pero sí apoyo, buenas críticas. Desde hace meses se viene hablando de problemas en el rodaje, de que el director Gavin Hood estaba enfrentado con los productores por tener una visión diferente de lo que debía ser la película, de que se tuvieron que rodar escenas nuevas porque el montaje presentado no gustaba a nadie… Y ahora surge esto. A un mes del estreno. ¿Casualidad?

Si es así, cosa que no descartaría, la jugada les habría salido mal, fatal. Y es que por lo que he leído, nadie dice nada bueno del film; todo lo contrario. En respuesta al rechazo de la piratería y el apoyo a la Fox, los usuarios han respondido de forma diferente, señalando que lo que tiene que hacer Hollywood es dejarse de tanto marketing, de tanto remake y de malas adaptaciones de cómics (videojuegos o lo que sea). Hacer buen cine y no quejarse tanto. Lo dice gente que ya ha visto esa copia que se ha filtrado, lo podéis leer en los comentarios de portales tan famosos como Ain´t cool news.

En cualquier caso, hay que destacar que la copia que circula por las redes de intercambio desde hace horas es un “workprint”, es decir, una copia de trabajo, no la película totalmente terminada, con todos los efectos especiales acabados. También se asegura que le faltan unos 14 minutos. Y aquí viene una de las grandes preguntas del asunto: ¿quién quiere ver algo así, en lugar de esperar al día del estreno?

En fin, espero vuestras opiniones. A continuación, aprovecho y os dejo el último y espectacular spot para televisión, para los que aún no saben de qué va esta cosa con Hugh Jackman, que por cierto se estrena el próximo 30 de abril en España, un día antes que en Estados Unidos.

PD: A pesar de revelar el pasado de Logan, la película no adapta ‘Lobezno: Arma X’, el cómic donde se cuenta cómo el personaje consigue su esqueleto de adamantium.

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<![CDATA[Opinión crítica de 'Watchmen']]> http://www.blogdecine.com/criticas/opinion-critica-de-watchmen http://www.blogdecine.com/criticas/opinion-critica-de-watchmen Tue, 17 Mar 2009 07:00:42 +0000 seleccionado por los expertos de 239 watchmen

Tras la larga espera, llegó la hora. Las manecillas del reloj señalaban el momento en que la película ‘Watchmen’ se proyectaba por fin en los cines. Veinte años atrás, se compraban los derechos del cómic de Alan Moore y Dave Gibbons para llevarlo a la gran pantalla. Quizá, cuarenta años más tarde, la película se reestrene y las salas se llenen de todos los que quieren volver a experimentar ‘Watchmen’ en una gran pantalla, de forma similar a lo que pasó con ‘Star Wars’ o ‘Blade Runner’. He dicho quizá. Hoy, ahora, aún no estoy seguro de hasta qué punto es una buena película, o si es algo más, una imperfecta obra maestra. A falta de volver a verla, por lo menos una vez más, aquí os dejo mis impresiones, mi opinión crítica de ‘Watchmen’, paradójicamente, una película inesperada.

El “visionario” Terry Gilliam, el primer director al que le encargaron adaptar ‘Watchmen’, se veía incapaz de llevar a cabo la tarea, y pidió consejo a Alan Moore, co-creador del cómic. Éste, cuando aún Hollywood no le había destrozado ninguna obra y se mostraba más accesible, le respondió que, sinceramente, no veía posible que pudiese hacerse una película. Otros dos cineastas tan dispares como Darren Aronofsky y Paul Greengrass también trabajaron en el proyecto, con los mismos resultados que Gilliam. Nada. Irrealizable. ¿Tenía razón Moore? ¿Era imposible hacer una película de ‘Watchmen’? Creo que todos los que hemos leído el cómic contestamos en su momento que sí, que es imposible. Entonces llega Zack Snyder y dice: No, es posible.

Pletórico, tras el sorprendente éxito de la sangrienta y bellísima ‘300’ (adaptación y superación del flojito cómic de Frank Miller), Snyder se embarca en la realización de la misión imposible, trasladar un cómic de unas 400 páginas, inadaptable según todos los que lo habían intentado antes, en una película. Con un presupuesto estimado en 100 millones de dólares, a estas alturas un tanto ridículo para una superproducción industrial (sin ir más lejos, la reciente ‘El curioso caso de Benjamin Button’ costó 160), un reparto sin estrellas y la intención de contar la decadente existencia de unos superhéroes en una realidad alternativa, que nada tienen que ver con los que han triunfado en el cine antes, Snyder emprende un camino que tiene como final el pasado viernes 6 de marzo, cuando, efectivamente, demostró que tenía razón. Que él tenía razón y (casi) todos los demás estábamos equivocados. Que ‘Watchmen’ está en los cines, que es una película.

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Filmar ‘Watchmen’ traía consigo una gran oportunidad pero también, y sobre todo, un temible hándicap; por un lado, se aseguraban una historia extraordinaria, que ha maravillado a todos durante años, el material de un cómic que ha sido catalogado como el mejor de toda la Historia; por otro lado, por eso mismo, era prácticamente imposible que la película pudiera satisfacer las expectativas (y los caprichos) de todos los que defienden el cómic, porque se ha cometido la insensatez de pretender adaptar una de las obras cumbre de la cultura humana. Por otro lado, la complejidad, la dureza y el pesimismo de la historia van en contra de lo que se hace en Hollywood, esto es, de lo que suele gustar al gran público. Todo en contra. Ahí tenemos las críticas que se le han hecho a la película hasta ahora; unos la atacan porque es demasiado fiel, otros porque no es tan fiel como debería ser. Resulta de lo más divertido comprobar las contradicciones de estas dos posturas. O que se considere que la comercial ‘V de Vendetta’ es mejor adaptación que ‘Watchmen’. Me parece de risa.

Pero Zack Snyder ya sabía dónde se metía. Y no es que no le preocupara. De hecho, no puede negarse que ha cuidado a los fans en todo momento, y es que, por encima de todo, él es también un fan, un “friki”, que idolatra la obra de Moore y Gibbons (decir que sólo hace justicia al primero es absurdo, ¿acaso Gibbons no sigue el guión de Moore en sus dibujos?). Snyder ha tenido en cuenta lo que se esperaba de su adaptación, pero también ha tenido que lidiar con los gastos heredados de todos los proyectos anteriores que no vieron la luz, y con unos productores que no le han puesto las cosas fáciles, impidiendo, por ejemplo, que se estrene el montaje que verdaderamente quería el director. Porque, por mucho que se diga, estamos ante la visión de Snyder del cómic. Recortada, pero suya. Su interpretación y su forma de entender el complejo material del que disponía. Habrá que esperar al DVD para disfrutarla por completo.

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Poco más de dos horas y media es lo que dura el montaje estrenado de ‘Watchmen’. Una duración que supone también otro elemento que asustará y derribará a muchos, aparte de la nada convencional historia que la película cuenta o la complejidad de su estructura, que no es la del cómic, porque eso habría sido un suicidio, pero que no deja de ser inteligente, ingeniosa, y difícil de digerir para la mayoría (especialmente si no has ojeado una sola página del original); en este sentido, creo que hay que aplaudir el trabajo de los guionistas David Hayter y Alex Tse, que no lo tenían nada fácil. Por otra parte, el metraje también ha sido atacado porque no son pocos los que creen que faltan más minutos, más material, más película. ¿Se puede pensar que todo el cómic de ‘Watchmen’ pueden trasladarse, por completo, al cine? Al parecer, sí se piensa. Snyder, al frente del proyecto, tenía las de perder, tanto si se recortaba la historia como si no, tanto si sólo se basaban en el cómic, como si se trasladaba con extrema fidelidad.

Entonces, ¿qué es ‘Watchmen’? ¿Es una adaptación fiel o no? En mi opinión, es lo más cercano a una adaptación fiel que podía hacerse, pero también, y en conjunto, una buena película. Toma el espíritu y la esencia del cómic, convierte en imágenes de cine las viñetas del cómic, lo que nos permite disfrutar en una gran pantalla de la historia que en su día imaginaron Moore y Gibbons, pero sin encorsetarse más de la cuenta en la adaptación, tomándose libertades y mostrándolo desde una perspectiva única; desde luego, totalmente cinematográfica. Señoras y señores, fans y no fans del cómic, adultos y no adultos, ‘Watchmen’ es un espectáculo sin precedentes que merece el pago de la entrada. Lejos de lo que pueda parecer, no es una película de entretenimiento y efectos especiales (si eso es lo que quieres ver, ya tienes asegurada la decepción), es mucho más, y prepárate para usar el coco, porque esto no puede consumirse relajada y cómodamente. No, no. Esto hay que vivirlo y pensarlo, capturarlo en tus retinas y en tu cabeza, desmontarlo poco a poco, pieza a pieza, hasta descubrir lo que realmente hay, lo que es ‘Watchmen’.

cartelDesgraciadamente, me temo que muchos la están tomando injustamente con ella, sin mucho fundamento, porque es más fácil insultarla que tratar de comprenderla, y porque es más cómodo poner el piloto automático y devorar cubos de palomitas que intentar razonar y buscar la lógica a lo que la película propone. O quizá soy yo el que se está equivocando, incapaz de quitarme de encima la mágica atracción de sus imágenes, la fuerza de su discurso. Como he dicho, sólo la he visto una vez, y me parece absurdo pretender desmenuzar la película en un texto de esta extensión, ahora mismo; pero os diré lo que he encontrado. He encontrado belleza, emoción y mucha tristeza. Y ahí es donde me ha atrapado la película de Zack Snyder. Hay planos visualmente maravillosos, pero lo que me ha cautivado, y donde creo que radica la grandeza de la película, es en la narración de la trágica, triste y desoladora historia de unos personajes condenados al olvido, cuya tarea, lejos de ser heroica, resulta demencial, e inútil; sin sentido, como la vida misma.

Tenía muchas dudas sobre cómo iba a quedar plasmado el Dr. Manhattan en la película, porque los personajes creados digitalmente no suelen transmitir demasiado, pero finalmente no sólo me ha convencido, sino que me parece de lo mejor de ‘Watchmen’. Los efectos especiales han superado mis expectativas, haciendo creíble un personaje increíble; algo que no se habría logrado sin la magnífica interpretación de Billy Crudup; como Osterman, lo poco que sale, y como Manhattan, ese superhombre azul de mirada y voz triste, intentando aclarar su mente y descubrir qué es todo, qué es él y qué somos nosotros, los pequeños e insignificantes seres humanos que se dan tanta importancia. No menos brillantes resultan las creaciones de Rorschach, El Comediante y Búho Nocturno. El primero debería ser el típico justiciero, pero realmente es violento, sucio y oscuro, un “tipo bueno” que defiende la justicia pero terrible en las formas, con ese atuendo tan siniestro y representativo. Fantástico en lo visual y en lo interpretativo, con un impresionante Jackie Earle Haley (su última escena es uno de los motivos que justifican la versión cinematográfica, en carne y hueso, de esta historia). El Búho es quizá uno de los personajes más polémicos, porque parece (sólo parece) que no hace nada, pero su evolución es crucial para la trama; creo que Patrick Wilson está estupendo en el papel, ha captado el alma del nostálgico personaje y su caracterización es ideal.

Los personajes de Manhattan, Rorschach y El Comediante son razones que justifican esta película, puntos fuertes para defender la visión de ‘Watchmen’ de Snyder. El Comediante es una joya, un personaje carismático, de ambigua personalidad, amoral, que afortunadamente está interpretado de forma impecable por Jeffrey Dean Morgan. Él protagoniza algunas de las escenas más potentes de la película, destacando la secuencia en la que se enfrenta a unos manifestantes y habla del sueño americano; no sé a vosotros, pero a mí me dejó la piel de gallina. ¡Ahí está la esencia del maldito cómic inadaptable! Ahí y en secuencias como la de Manhattan en Marte, al ritmo del “Prophecies” de Philip Glass, o en los asombrosos créditos iniciales, una auténtica maravilla, con el “The Times They Are A-Changin” de Bob Dylan como fondo musical y como parte del contenido. Eso es cine, y eso es ‘Watchmen’, se quiera ver o no.


(Los impresionantes créditos iniciales)

Sin embargo, a pesar de que ya he dicho que necesito volver a ver la película, y de que estoy convencido que el tiempo (objeto de reflexión en esta historia) pondrá a ‘Watchmen’ en su sitio, relajando los juicios, hay elementos que no encajan correctamente en el logrado entramado cinematográfico de Snyder. Ante todo, lo que más desestabiliza el conjunto, son los momentos “a lo 300”; esas luchas bailadas en las que El Comediante, Búho, Espectro y Ozymandias golpean como si estuvieran hechos de acero. Se entiende que haya pequeñas concesiones al gran público, porque esto no deja de ser un producto de Hollywood, y si sus propios ejecutivos no entienden o aprueban la cosa, no la dejan salir adelante. Pero creo que esas peleas a cámara lenta perjudican muchísimo el disfrute total de la película, te llegan a sacar de la pantalla, pero más que nada es que van en contra del discurso central de la historia. Con esas secuencias se ensalzan a los superhéroes, y la cosa va justo de lo contrario.

Por otro lado, dos de los puntos débiles de ‘Watchmen’, son los personajes de Laurie/Espectro de Seda y Adrian/Ozymandias, demasiado importantes en la trama y demasiado flojos en su retrato, que impiden que la película vuele a la altura deseada. Creo firmemente que el casting fue erróneo en estos dos casos, Malin Akerman y Matthew Goode no encajan y no hacen creíbles a sus personajes. Cuenta Snyder que Tom Cruise intentó convencerle para que le dejara el papel del hombre más listo del planeta, pero que no se pusieron de acuerdo porque él lo quería para el de Osterman/Manhattan. Creo que Snyder se equivocó, y también que su idea habría perjudicado al personaje azul. Por no hablar de que habría provocado una polémica innecesaria, al margen del tema de las partes íntimas (porque Manhattan aparece desnudo, como en el cómic, lo que ha provocado también reacciones de lo más infantiles, quizá por complejos).

buho-ozymandiasDejando a un lado a Akerman, que me parece una actriz, ahora mismo, incapaz de darle entidad ni siquiera a un personaje como el de Laurie (que tampoco requería especial talento, dicho sea de paso) creo que el error que representa Goode es más importante. No digo que lo haga mal, hay escenas donde el personaje cobra vida, pero creo que éste requería a otro actor, sencillamente, otro con un físico más apropiado y que entendiera que Ozymandias es un hombre que se cree un superhombre, un Dios en la Tierra, alguien superior, no ese tipo tan chulesco que vemos en la película. Por más que lo diga, su pasión por la figura y logros de Alejandro Magno no queda patente en su forma de actuar, por no hablar de que, así retratado, es más fácil adivinar su implicación real en la trama (sigo pensando que el final del cómic era mejor, por mucho que resultara más difícil de explicar o se considere “increíble”, ¿acaso el Dr. Manhattan es creíble?). Es una pena, porque es un personaje que podía dar mucho juego y no se le aprovecha. Protagoniza momentos importantes en pantalla y eso perjudica a la película.

Concluyo este artículo, en el que no tenía previsto extenderme tanto, con dos pensamientos, una recomendación y un agradecimiento. Creo que ‘Watchmen’ va a ser valorada mejor y más justamente de aquí a unos años, cuando pase todo el huracán mediático y de críticas destructivas (o amargadas, usad lo que queráis); dicho eso, también pienso que la película, por más que el tiempo la trate mejor, no es la gran obra que debería ser, habiendo adaptado un cómic tan lúcido, retorcido y magistral como el de Moore y Gibbons. Una lástima, pero hay que pensar en positivo, podría haber sido muchísimo peor, y no nos habría extrañado. Por último, mi recomendación es que vayas a verla, independientemente de haber leído o no el cómic, de si tienes 50 años o 20, de si crees que te va a parecer genial o una basura; simplemente, ve al cine, hazte a la idea de que vas a ver algo diferente, que dura dos horas y media, y disfruta cuanto puedas. Ah, y gracias por todo, Zack Snyder.

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En Blogdecine:

‘Watchmen’, ¿una adaptación demasiado fiel?

‘Watchmen’, crónica de un fracaso anunciado

‘Watchmen’, la frialdad hecha espectáculo

Todo sobre la película ‘Watchmen’

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