Favoritos de 26450 en Blogdecine http://www.blogdecine.com/usuario/ seleccionado por 26450 http://www.blogdecine.com <![CDATA['Frances Ha', la eterna adolescente de Noah Baumbach]]> http://www.blogdecine.com/criticas/frances-ha-la-eterna-adolescente-de-noah-baumbach http://www.blogdecine.com/criticas/frances-ha-la-eterna-adolescente-de-noah-baumbach Tue, 30 Jul 2013 09:52:27 +0000 seleccionado por 26450 frances ha

Aunque reconozco que no había visto nada de Noah Baumbach hasta ahora, lo cierto es que sentía una cierta atracción hacia su nueva película, ‘Frances Ha’, después de haber leído y escuchado muchas alabanzas a la cinta co-escrita y protagonizada por Greta Gerwig, tras su paso por Toronto o Nueva York el año pasado. Aunque todavía no tiene fecha de estreno en España, las desventuras de esta eterna adolescente Frances, ya han llegado a Francia, donde ha tenido muy buena acogida.

La película nos cuenta la historia de Frances Halliday, una joven bailarina de 27 años que vive en Nueva York con su amiga Sophie. Un día, Sophie decide mudarse con su novio, dejando a Frances sola en el piso y en su inesperada vida de adulta.

Frances Ha frente a la edad adulta


frances ha lucha

Puede que el retrato del paso de la adolescencia a la adultez sea algo que se haya contado miles de veces en el cine –pronto os hablaremos también de la interesante ‘Tiny Furniture’ (id, 2010) de Lena Dunham–, pero algo tiene la Frances Ha de Noah Baumbach que la hace especial. Está claro que la energía inagotable de su protagonista tiene mucho que ver, pero sin duda, lo que la hace tan especial es que desde el minuto cero el espectador se encariña con ella sin remedio y lo que es mucho más efectivo en la historia, se identifica con ella.

Y es que en estos tiempos que corren es casi imposible –al menos para mi generación y la de Frances Ha, que es la misma– no identificarse de lleno y entrar sin remedio en la crisis de esta chica que, como ella asegura, es demasiado alta para casarse. Porque…¿quién no se ha sentido perdido al terminar los estudios y estancado mientras sus amigos y compañeros evolucionaban? Esto es ni más ni menos lo que le pasa a Frances, cuando su compañera se muda con su novio y sigue intentando aferrarse a la vida sencilla y sin preocupaciones en la que puedes jugar a pelearte en la calle con tu mejor amiga o mear en las vías del metro. Toda relación con la adolescencia se pierde en ese mismo momento y el espectador recorrera el duro camino de Frances por encontrarse a sí misma, con un significativo final que lo resume todo en un simple fotograma y que puede que sea uno de los finales más bellos que he visto en los últimos años.

Los referentes en ‘Frances Ha’


frances ha

Hay algo único en ‘Frances Ha’ y en la forma en la que Buambach nos cuenta su historia, algo que la hace terriblemente actual y moderna en la forma en la que nos atrapa ese recorrido vital de la protagonista con una forma de narrar muy rítmica y especial, pero también hay que remarcar el admirable uso de referentes de Baumach al contar esta historia de una joven norteamericana entre los que podemos encontrar desde el Woody Allen más clásico y neoyorquino, pasando por el estilo noventero de Kevin Smith hasta el rollo hipster de la serie de televisión ‘Girls’ –de la citada anteriormente Lena Dunham– hasta la inevitable belleza de la Nouvelle Vague o al mismísimo Leos Carax y la canción ‘Modern Love’ de David Bowie, que utilizó en ‘Mala Sangre’ (‘Mauvais sang’, 1986).

Los aires noventeros se respiran en cada fotograma de la cinta y su espíritu nos recuerda un poco a ‘Clerks’ (id, 1994) de Kevin Smith, y sí, la forma de vestir de la protagonista tiene muchísimo que ver. Aún así, también vemos mucho del cine de Woody Allen y la forma en la que la ciudad de Nueva York está reflejada y su protagonista se se relaciona con ella, y sin duda, la Nouvelle Vague –con ese maravilloso blanco y negro– y la forma de rodar casi con despreocupación, descuido y ese toque de frescura, naturalidad y espontaneidad tan característico del movimiento francés.

Greta Gerwig, la perfecta eterna adolescente


frances y adam

Frances Ha no sería ni la mitad de interesante si no estuviera protagonizada por la efervescente Greta Gerwig, en un papel que, sin duda, la convierte definitivamente en musa del cine indie y en una de las actrices más interesantes del panorama actual en Estados Unidos, saliendo de los cánones marcados por el gran Hollywood. Su naturalidad, frescura y su forma tan desgarvada, la convierten en la perfecta eterna adolescente para dar vida a Frances Ha y su búsqueda de un lugar en el mundo.

Así que, queridos distribuidores españoles, os estáis perdiendo una de las joyitas del año y es que ‘Frances Ha’ de Noah Baumbach destaca por su sencillez y frescura, algo de gamberrismo y el espíritu naïf de su carismática protagonista.

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<![CDATA[Charlie Hunnam sustituye a Shia LaBeouf en lo nuevo de John Hillcoat ]]> http://www.blogdecine.com/noticias/charlie-hunnam-sustituye-a-shia-labeouf-en-lo-nuevo-de-john-hillcoat http://www.blogdecine.com/noticias/charlie-hunnam-sustituye-a-shia-labeouf-en-lo-nuevo-de-john-hillcoat Fri, 19 Jul 2013 10:18:55 +0000 seleccionado por 26450 Charlie Hunnam

El sonoro fracaso de ‘Pacific Rim‘ (id, Guillermo del Toro, 2013) en la taquilla americana podía haberse convertido en una buena excusa para que los ejecutivos de Hollywood perdieran la confianza en Charlie Hunnam, su protagonista. Sin embargo, parece que no va a ser el caso, ya que acaba de confirmarse que es el elegido para sustituir a Shia LaBeouf al frente de ‘Triple Nine’, la nueva película de John Hillcoat —‘Sin ley’ (‘Lawless’, 2012)—.

‘Triple Nine’ nos contará la historia de un rocambolesco plan en el que un grupo de ladrones planea asesinar a un policía para distraer así a las autoridades de su auténtico objetivo. El guión corre a cargo del debutante Matt Cook, cuyo trabajo más destacado hasta la fecha es haber dirigido el documental ‘Swim’ junto a Chantz Hoover y Andy Cockrum. La productora está intentando conseguir que Christoph Waltz y Cate Blanchett se unan al reparto, pero por ahora sólo están negociándolo.

Vía | Hollywood Reporter

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<![CDATA['Dando la nota', tirando de modas]]> http://www.blogdecine.com/criticas/dando-la-nota-tirando-de-modas http://www.blogdecine.com/criticas/dando-la-nota-tirando-de-modas Wed, 13 Mar 2013 20:08:15 +0000 seleccionado por 26450 pitchperfectf1

‘Dando la nota’ (‘Pitch Perfect’ Jason Moore, 2012) es una fallida comedia que intenta vivir de dos cosas en su delirante trama. Por un lado la infinita cantidad de programas de televisión que suponen el trampolín para nuevos talentos, ya sea en el mundo musical, en el del baile o pelando plátanos. Y por el otro un intento de hermanarse en filosofía con los films del temible John Hughes —cuya única película buena para mí es la divertida y entrañable ‘Todo en un día’ (‘Ferris Bueller’s Day Off’, 1986)—, en concreto con ‘El club de los cinco’ (‘The Breakfast Club’, 1985) —no digo lo que pienso sobre ella y su final porque me podéis apedrear a través de la pantalla y yo os quiero mucho—. Una mezcla entre la nostalgia de cierto tipo de films y las modas de hoy día, claro reflejo de la juventud actual, en el film clichés de lo políticamente incorrecto pero en el fondo de un conservadurismo atroz.

‘Dando la nota’ es además de una comedia un musical, y ahora en la facultad más importante que pertenecer al equipo de baloncesto o rugby, es saber cantar a capella para presentarse todos los años al concurso, ganarlo y quedar los mejores del mundo —en realidad de su facultad, pero ellos se sienten como si hubieran conquistado el mundo, que es lo que importa—, una cosa se ha sustituido por otra, y en el fondo no queda más que la típica historia vista mil veces sobre la superación personal, la importancia de los amigos, y cómo no, el valor del amor puro y verdadero. Todos los ingredientes perfectos para ponerse a vomitar, aunque todo hay que decirlo, hay algunos elementos salvables en el film, de esos que, de haber tenido un mayor arrojo, estaríamos hablando de una gran comedia —término que en estos momentos yo sólo le aplico a la última película de Judd Apatow—.

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(From here to the end, Spoilers) Anna Kendrick da vida a Beca, una rebelde y solitaria chica que no quiere ir a la facultad, lugar en el que se encuentra por “petición expresa” de su padre, con el que la relación no es muy buena —¿alguien adivina cómo acabará esto?—, lo que ella quiere es vivir de ser DJ —lo que necesita es una hostia y dejarse de tonterías—, pero las cosas están así: ha de aguantar un año en la facultad e intentar integrarse para que su padre vea que no ha ayudado a engendrar a un bicho raro y asocial. El grupo femenino The Bellas —olé la originalidad— la captan para su formación al igual que a otras con las que tiene en común ser una persona solitaria y casi rechazada socialmente. Todas juntas se prepararán para el difícil concurso en el que su honor quedará en juego, pero antes de ello pasarán por problemas de entendimiento y bla bla bla…

Los más llamativo de ‘Dando la nota’ es evidentemente la incursión de las canciones a capella, y el hecho de ver a su elenco interpretando dichas canciones. Dejando a un lado que algunas son mejores que otras, sus números proporcionan algo de frescura al conjunto, que intenta en todo momento rehuír estilos MTV por aquello de que su público potencial posee más de una neurona. Queda un poco ridículo, eso sí, el hecho de que el grupo tras limar asperezas personales en poco tiempo preparen un temazo y ganen al final del film, aprovechando además la utilización de un tema de Simple Minds, que cómo no, formaba parte de la banda sonora del film de Hughes en el que Judd Nelson reivindicaba memeces de una forma muy light. Otro apunte llamativo es la incorrección de alguna de sus secuencias, protagonizadas casi siempre por los personajes secundarios.

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Vómitos a tropel, chistes sobre la obesidad, sobre los nerds y frikis, etc. Todo es válido para reirse de ello acarcajada limpia, pero hay un detalle en el guión, obra de Kay Cannon, que me ha parecido genial. Se trata del personaje al que da vida Hana Mae Lee, al que hay que prestarle mucha atención porque habla muy bajito. No sólo me parece gracioso lo que dice —sobre todo la anécdota de la melliza— sino que me ha parecido una metáfora brutal sobre lo oriental y su cine, por ejemplo, que requiere de cambio de chip y máxima atención, en contraste con el mundo occidental de vida rápida que nos ha tocado vivir. Al menos me parece mejor aprovechado que las supuestas gracietas improvisadas de la actriz australiana Rebel Wilson, que empieza a cargarme con sus numeritos. Por no hablar de las dos Anna, Kendrick y Camp, cuya rivalidad podría haber estado mejor desarrollada, con más mala leche de la expuesta.

Porque ‘Dando la nota’ es una película light con temas muy light y justa de gracia, intentando gustar a todo tipo de público, sobre todo los más jóevenes. Será que se ma ha pasado la edad, o que escucho maravillas como los King´s Singers y lo escuchado aquí me parece repulsivo. Me llega con soñar con que no hagan una secuela, que ya se sabe que este tipo de productos en cuanto tienen un mínimo de éxito enseguida aemnazan con su continuación.

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<![CDATA['Kick-Ass 2', tráiler y cartel]]> http://www.blogdecine.com/trailers/kick-ass-2-trailer-y-cartel http://www.blogdecine.com/trailers/kick-ass-2-trailer-y-cartel Wed, 13 Mar 2013 15:43:49 +0000 seleccionado por 26450 El cartel de Kick-Ass 2

Ya tenemos aquí el primer cartel y el tráiler de ‘Kick-Ass 2’ (Jeff Wadlow, 2013), la continuación del film de 2010 que dirigió Matthew Vaughn —quien sigue vinculado a la franquicia como productor— basado en el cómic de Mark Millar y John Romita Jr. Aaron Taylor-Johnson, Chloë Grace Moretz, Lyndsy Fonseca y Christopher Mintz-Plasse vuelven a protagonizar esta segunda parte, que llegará a los cines el 16 de agosto.

Jim Carrey es la gran novedad en el reparto de ‘Kick-Ass 2’, en la que también actúan John Leguizamo, Andy Nyman, Lindy Booth y Donald Faison, entre otros. La sinopsis de la película, escrita y dirigida por Jeff Wadlow —‘Cry Wolf’ (2005), ‘Rompiendo las reglas’ (‘Never Back Down’, 2008)—, cuenta que la exitosa aventura de Kick-Ass (Johnson) dio origen una oleada de justicieros enmascarados. En esta segunda entrega, Kick-Ass se une a un grupo de superhéroes aficionados llamado “Justicia para Siempre”, liderado por el Coronel Barras y Estrellas (Carrey, que probablemente va a ser lo mejor del film). Pero entonces reaparece Red Mist, ahora llamado The Motherfucker, con su propio equipo de supervillanos y un plan para vengar a su padre…

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<![CDATA[Cine en el salón. 'Stardust', la magia de Neil Gaiman]]> http://www.blogdecine.com/criticas/cine-en-el-salon-stardust-la-magia-de-neil-gaiman http://www.blogdecine.com/criticas/cine-en-el-salon-stardust-la-magia-de-neil-gaiman Fri, 08 Mar 2013 13:02:03 +0000 seleccionado por 26450 Stardust poster

El cine siempre ha mirado al cómic con ojos tiernos, y muchísimas son las producciones que podríamos citar del pasado siglo que sirven como paulatino antecedente a la actual —y algo desmesurada— fiebre por trasladar a la gran pantalla el imaginario de las viñetas. Con todo, por más que pudiéramos comenzar a citar aquí mucho de lo que el séptimo arte ha tomado prestado del noveno antes de la entrada en la actual centuria, podríamos afirmar que es ‘Blade‘ (id, Stephen Norrignton, 1998) la que da el temprano pistoletazo de salida que terminará desembocando en la inmensa proliferación de adaptaciones de cómic.

Afortunadamente no todos los títulos que terminan llegando al cabo del año a nuestros cines son de “tipos con mallas” —y no lo digo en tono despectivo hacia estas, cuidado—, encontrando su hueco y correspondiente cuota de público cintas que escarban en la vasta producción yanqui de tebeos para dar con historias susceptibles de ser traspasadas a 24 fotogramas por segundo. Y si abundantes son los nombres que podríamos sacar a colación como ejemplo del cine de superhéroes, no son menos aquellos que, sin contar con la presencia de héroes con asombrosos poderes, han sido capaces de encontrar el apoyo económico suficiente para ver la luz.

Y aquí podríamos hablar de ‘Camino a la perdición‘ (‘Road to Perdition’, 2002), la magnífica adaptación que hizo Sam Mendes de la novela gráfica de Max Allan Collins; ‘Una historia de violencia‘ (‘A history of violence’, 2005), fascinante aproximación de Cronenberg a la no menos espléndido volumen de John Wagner y Vince Locke; ‘American splendor‘ (id, Robert Pulcini, Shari Springer Berman, 2003), la vida de Harvey Pekar, uno de los mejores guionistas independientes que ha dado el medio; ‘Sin city‘ (id, Robert Rodríguez, Quentin Tarantino, Frank Miller, 2005) o cómo trasladar viñeta por viñeta el arte noir de Miller a la gran pantalla o, cómo no, el filme que hoy nos ocupa, el genial ‘Stardust‘ (id, Matthew Vaughn, 2007).

Stardust, la novela

Stardust portada

Publicado en tres prestigios que después han sido reeditados hasta la saciedad en diferentes formatos, ‘Stardust’ no fue sino la lógica conclusión de la colaboración que Gaiman y Vess habían comenzado años atrás en ese magistral número de ‘Sandman‘ que es ‘A midsummer night’s dream‘, número en el que los autores comenzaban a explorar las tierras de las hadas y la magia. Poco tiempo después de la premiada historia —el primer y único cómic que ha sido galardonado con el World Fantasy Award— Gaiman y Vess volverían a coincidir en ‘Los libros de la magia‘, cuatro prestigios centrados en la “historia de la magia del Universo DC” y en el que el arte del dibujante adornaría un número tres volcado, de nuevo, en el mundo de los duendes.

Al margen de estos antecedentes encontramos la personalidad del propio autor, un Neil Gaiman que, habiendo crecido rodeado de cuentos y relatos de fantasía, lamentaba el hecho de que, una vez se hizo adulto, no hubiera lugar en la literatura para esa magia que había hecho volar su imaginación de infante. Fue ‘La princesa prometida‘, la maravillosa novela escrita por William Goldman, la que le convenció de que un cuento para adultos podía llegar a ser una realidad, encontrando aquí el gérmen de lo que terminaría convirtiéndose en ‘Stardust’

Stardust interior

Considerando todo lo anterior, Gaiman y Vess llegan a ‘Stardust’ con mucho terreno abonado para el fantástico cuento que aquí nos narra el autor inglés y en el que hay lugar para todos los elementos que alguna vez han podido aparecer en este tipo de relatos: brujas malvadas, hadas, castillos, príncipes, princesas y hasta piratas voladores que se dedican a la caza y contrabando de rayos.

Pero claro está, en manos del autor de ‘Los nuevos dioses‘, lo que tradicionalmente conocemos por cuento es trastocado en un fascinante viaje por una tierra mágica y llena de esplendor en la que, ni el príncipe es un viril noble de sangre azul, ni la princesa una frágil e indefensa joven, ni el amor el vínculo inicial que los une, cambiando Gaiman las fórmulas que siempre han regido los relatos para niños hasta convertirlas, como era su voluntad inicial, en algo que sólo un adulto podrá disfrutar plenamente, máxime si cada página viene acompañada de la extrema belleza y gracilidad que exudan las excelsas ilustraciones de un inspiradísimo Charles Vess.

‘Stardust’, la película

Stardust 1

Medios diferentes requieren de mecanismos narrativos diferentes. Esto es algo que habría que tener siempre presente cuando se ha de juzgar la adaptación de una obra literaria al cine. Por mucho que la intención del cineasta sea fiel al texto, habrá algo del mismo que no sea traspasable a la gran pantalla. El ejemplo más cercano, y criticado hasta la saciedad, es el trabajo que Peter Jackson, Fran Walsh y Philippa Boyens hicieron con ‘El señor de los anillos‘ alterando la estructura de la novela de Tolkien, eliminando personajes y provocando que los amantes más puristas del seminal libro se rasgaran las vestiduras.

Vendidos los derechos a Miramax incluso antes de que la novela viera la luz en formato impreso, no sería hasta casi una década después cuando Matthew Vaughn decidiría que su siguiente filme tras el espléndido debut que fue ‘Layer cake‘ (id, 2004) sería la traslación del fascinante cuento de Gaiman. Consultado el inglés acerca de la posibilidad de hacerse cargo de la adaptación a guión de su obra, la negativa del autor a tener que “destrozarla para poder hacerla funcionar de cara a una película“ hizo que finalmente fuera el propio Vaughn con la ayuda de Jane Goldman el encargado de tal tarea.

Y, de nuevo, volvemos a la idea anteriormente expuesta: el cine es un medio con mecanismos completamente ajenos a aquellos que hacen funcionar un relato escrito, y lo que funciona en uno nunca lo hará en el otro, y viceversa. Es por ello que, a la hora de aproximarse a la adaptación de ‘Stardust’, Vaughn tuvo muy claro que tenía dos opciones: hacer una buena adaptación que contentara a los seguidores de la novela, o hacer una buena película que conservara la esencia del libro pero llegara a mucho más público. Con la segunda como clara vencedora de cara a poder encontrar una cuota de taquilla más amplia, hay que admitir que entre los cambios realizados del texto original de Gaiman hay muchos aciertos y algún que otro error.

Stardust 2

(Huelga decir que, al menos en lo que a este párrafo se refiere, spoilers ahead) Entre las alteraciones más llamativas que Vaughn y Goldman llevan a cabo con ‘Stardust’ están, de una parte, la compresión del prólogo, de casi cuarenta páginas en el libro y la adición del Capitán Shakespeare (hilarante Robert De Niro) como personaje puntal en el transcurso de la acción —con guiño incluído en una de sus escenas a cierto pirata de ‘La princesa prometida‘— cuando en la novela su protagonismo se limita a un par de páginas y, de la otra, la completa reescritura del tercer y último acto. Escrito pensando en lo que funcionaría bien en la lectura, el antitético carácter cinematográfico del tramo final de la novela es trastocado por completo por Vaughn y Goldman, postergando el destino final de Septimus y haciendo que el personaje de Lamia adquiera un renovado papel de cara a un espectacular enfrentamiento final en el palacio donde habita con sus hermanas que en libro no existe. (Se acabaron los spoilers)

Con plena confianza por parte de los guionistas en que los cambios introducidos son fieles al espíritu de la novela y no alteran su magia en absoluto, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que la grandeza que ya dimanaba del relato escrito lo hace igual de las maravillosas dos horas de proyección que Vaughn concreta en una cinta espléndida que, terminará convirtiéndose con el tiempo en un objeto de culto a la par de ‘La princesa prometida’ (‘The princess bride’, Rob Reiner, 1987), sin que ello vaya en desmerecimiento, ni mucho menos, de esa maravilla del séptimo arte que es la cinta de Reiner.

Muchos y muy diversos son los valores que me llevan a pensar que el redescubrimiento de ‘Stardust’ por futuras generaciones hará de ella un objeto de culto. Para empezar, resulta fundamental el que, tras haberla visto unas cinco veces desde que se estrenara en 2007, la cinta no haya perdido su capacidad para atrapar al espectador desde ese mágico —un epíteto que voy a usar hasta la saciedad en las próximas líneas, mis disculpas adelantadas— prólogo en el que se nos narra la historia de Dunstan, el padre del protagonista, con la voz en off en la versión original de Sir Ian McKellen.

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A partir de ahí, el filme comienza a desplegar un entrañable carácter que es determinante a la hora de encariñarse sin ningún esfuerzo ya sea de Tristan, un espléndido Charlie Cox que sabe capturar toda la inocencia y determinación de este singular héroe; Yvaine, la estrella a la que pone rostro Claire Danes —apunte irritante: horrible impostación del acento británico por parte de la actriz norteamericana—; el Capitán Shakespeare, un papel con el que De Niro se lo pasa en grande aunque bordee peligrosamente las estupideces que le venimos viendo en la gran pantalla de un tiempo a esta parte; y, cómo no, de la pérfida Lamia, un desagradable personaje que en el bello rostro y las espléndidas cualidades interpretativas de Michelle Pfeiffer se convierte en una auténtica delicia.

Aportando su inmenso grano de arena a que la cinta capture la imaginación del espectador, la banda sonora de Ilan Eshkeri no es ajena a la portentosa magia que exudan las mejores secuencias del filme. Vale que los “préstamos” que toma el compositor londinense son demasiado evidentes tanto en el tema de Tristan, directamente extraído del que Shore compusiera para la canción del final de ‘La comunidad del anillo‘ (‘The lord of the rings. The fellowship of the ring’, Peter Jackson, 2001) como en el que hace crecer la tensión en la escena de la posada, que el músico extrae del tema de los cazadores creado por Wojciech Kilar para ‘Drácula‘ (‘Bram Stoker’s Dracula, Francis Ford Coppola, 1993); pero ello no debería ser óbice para echar por tierra la solidez de una partitura rica en matices y rica en sus orquestaciones en la que brilla con luz propia el tema destinado a Séptimus, el magnífico prólogo y el momento en que Yvaine es “derribada” de los cielos.

Con un diseño de producción y unos efectos visuales que sacan tremendo partido a su ajustado prespuesto de 70 millones de dólares para hacerlos lucir como el doble y una dirección funcional por parte de un Vaughn que, quién sabe si consciente o inconscientemente, no trata de imponer su personalidad al relato y deja que sea éste quien dicte lo que la cinta necesita en cada momento, ‘Stardust’ es un sobresaliente escapismo que consigue a través de su candor hacer que el espectador se evada de la realidad durante su duración. Ni es un filme que vaya a cambiar vuestra vida, ni lo pretende, entroncando aquí con la idea de original Gaiman de crear un cuento que acerque a los adultos una magia que muchos creían perdida. Ya sólo por eso, siempre será merecedora del más entusiasta de mis aplausos.

En Blog de Cine

. ‘Stardust’, fantasía sin garra

. ‘Stardust’, un cuento en toda regla

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<![CDATA['Hansel y Gretel: Cazadores de Brujas', posesión infernal]]> http://www.blogdecine.com/criticas/hansel-y-gretel http://www.blogdecine.com/criticas/hansel-y-gretel Sun, 03 Mar 2013 18:45:29 +0000 seleccionado por 26450 gretel
Los cazadores de brujas, antaño niños hechizados por la misma, Hansel (Jeremy Renner) y Gretel (Gemma Arterton) se enfrentan a una amenaza maligna (Famke Janssen) que molesta al orden de todas las cosas y de la que se van a deshacer con toda su fuerza y brío.

Vivimos en tiempos, desde luego, un tanto extraños. Una de las consecuencias de la era del fan es la de hablar con el lenguaje amoroso a productos industriales. Otra, que también convendría examinar, es tomarse en serio géneros o historias que nunca han podido ser tomadas como algo que no sea una buena razón para el escapismo más inútil y feliz.

Me sorprende que el cine fantástico haya llegado a la burguesía, al señoritismo y a un cierto pijerío. Lo digo porque al sentarme a leer periódicos lo que leí sobre esta divertidísima película de Tommy Winkola es que “no tenía ni pies ni cabeza” o que era un “delirio absurdo”. No imagino a críticos de arte contemplando la llegada del cubismo y criticándolo por ser “Muy raro”. ¡Pero si estamos describiendo precisamente sus razones de ser! Por supuesto que no tiene ni pies ni cabeza ¡Se trata de cine fantástico!

Pero en estos tiempos de auténtica decadencia intelectual, lo que se lleva mucho es el ser señorito y nada me parece más triste, ni más signo de genuina pobreza y pocas ganas de fiesta, que ver una película como esta de Tommy Wirkola y ponerse a decir que no “suscita el más mínimo interés en el destino de sus personajes”. Pero ¿qué clase de tiempos idiotas estamos viviendo?

Con gran aburrimiento soporté la primera película de Wirkola, aquí llamada ‘Zombis Nazis’ (Dead Snow, 2009). Aquella película me pareció que no podía sobrevivir al chiste de su título y que estaba a condenada a ser fastidiosamente aburrida. Pero aunque la película fuera mala, es que ya va siendo hora de que nos demos cuenta de que el zombie ha sido sobreexplotado y absolutamente normalizado y que cualquier cosa que los incluya será predecible, porque ya no tiene demasiado sentido seguir con el mito.
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En cambio, aquí Wirkola está inspirado y está decente porque tiene un presupuesto más elevado y una idea con más posibilidades, y sobre todo está divertido. La película nace para ser entretenida, para encadenar disparates y figuras cuasi paródicas a medio camino entre el horror y la comedia, y para ser un pastiche fantástico sin mayores pretensiones. Que sean tantos los tiempos desorientados y esencialistas que permitan o exijan a esta película ser otra cosa que no sea lo que ha sido el cine fantástico de toda la vida (juvenil, divertido, suntuoso, excesivo) me parece altamente peligroso.

Porque, para empezar, parte de una falacia (el fantástico nunca ha sido serio, y nunca ha sido un género en el que declinar nada realmente importante) y para continuar es recomendable usar esos esfuerzos tiernos y maravillosos para otras empresas. Los que vayan al cine esperando una juerga, la van a encontrar. Gemma Arterton está sensacional y divertidisima, Peter Stormare se comporta como si fuera el secundario de una película de los ochenta y Famke Janssen interpreta a una bruja sin pretender ganar ningún Tony ni resultar hiperrealista. Como líder, Jeremy Renner demuestra más sentido del humor que en sus últimos blockbusters y tiene más ocasiones de lucimiento que siendo un arquero o Jason Bourne: el carisma de este actor desaprovechado es tremendo.
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Es decir, cine idiota, veloz, divertidísimo y lleno de sorprendente cachondeo. Y lo dice alguien que ni siquiera es feligrés del género fantástico: que yo, que estoy hecho un afrancesado, tenga que venir a deciros que esta película es una fiesta me parece ya algo terrible. Los que algún día vieron las películas de Sam Raimi y John Landis esperando que el fantástico como ese no fuera a morir jamás, ya pueden regresar al cine: al fin un director ha entendido de qué iban aquellos fastos y como se deben prolongar, aunque sea un poco.

Al compañero Sebelo no le gustó nada.

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<![CDATA[Oscar 2013 | Jennifer Lawrence es la mejor actriz protagonista por 'El lado bueno de las cosas']]> http://www.blogdecine.com/oscars-2013/oscar-2013-jennifer-lawrence-es-la-mejor-actriz-protagonista-por-el-lado-bueno-de-las-cosas http://www.blogdecine.com/oscars-2013/oscar-2013-jennifer-lawrence-es-la-mejor-actriz-protagonista-por-el-lado-bueno-de-las-cosas Mon, 25 Feb 2013 03:50:45 +0000 seleccionado por 26450 Jennifer Lawrence

Sorpresa. Jennifer Lawrence ha ganado el Oscar a la mejor actriz protagonista por ‘El lado bueno de las cosas’ (‘Silver Linings Playbook’, 2012). Personalmente, se lo habría dado a Jessica Chastain por ‘La noche más oscura’ (‘Zero Dark Thirty’, 2012) o a Emmanuelle Riva por ‘Amor’ (‘Amour’, 2012). En fin, la influencia de los hermanos Weinstein, amigos y amigas… ¿Vosotros estáis de acuerdo con la Academia o pensáis que lo merecía otra intérprete?

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<![CDATA['Blue Valentine', brillante retrato de una historia de amor]]> http://www.blogdecine.com/criticas/blue-valentine-brillante-retrato-de-una-historia-de-amor http://www.blogdecine.com/criticas/blue-valentine-brillante-retrato-de-una-historia-de-amor Sat, 23 Feb 2013 18:09:16 +0000 seleccionado por 26450 Un cartel de Blue Valentine

Al fin se ha estrenado en España el drama romántico ‘Blue Valentine’, segundo trabajo del norteamericano Derek Cianfrance y uno de los títulos mejor valorados de 2010 tras pasar por festivales como Sundance, Cannes o Toronto. Ryan Gosling y Michelle Williams son los protagonistas de una de las historias de amor (y desamor) más bellas, crudas y devastadoras de las últimas décadas. Si no me creéis, ya sabéis lo que tienes que hacer. Y preparaos para acabar el día con el ánimo por los suelos.

El póster original del film incorpora un subtítulo sencillo y honesto pero con cierta mala leche: “A love story“ (“una historia de amor”). Como si fuera una de esas convencionales comedias románticas que fabrican como churros, en busca de un público que da por hecho una serie de tópicos, incluyendo el final feliz. No miente, ‘Blue Valentine’ nos habla de una historia de amor, pero la forma está muy alejada de lo que es habitual en el género. El cartel español es más tramposo, anima a ver la película a cualquier persona que haya amado alguna vez. O sea, a todos. Porque todos hemos amado alguna vez, ¿verdad?, y hablamos en pasado, así que también hemos dejado de hacerlo, ¿no? A pesar de que las postales y los sobres de azúcar nos venden que el amor es eterno. La película de Cianfrance no lo hace. Muestra el florecimiento y la muerte de un romance.

‘Blue Valentine’ gira en torno a Cindy (Williams) y Dean (Gosling) en dos líneas temporales diferentes. En una de ellas los vemos conocerse y enamorarse, en la otra llevan años casados y el vínculo está en crisis. Cianfrance mezcla las dos etapas a lo largo de la película, dando al espectador la posibilidad de comparar y apreciar el cambio en los personajes y la relación de una forma más poderosa que si hubiera planteado la historia de un modo corriente, lineal. De este modo explota mejor la historia, exponiendo en escenas consecutivas cómo dos personas que se atraen fuertemente, que tienen química y forman una pareja ideal, pueden después sentir agotamiento y amargura junto a la pareja con la que se han comprometido. El encanto, la diversión y la pasión del comienzo convertidos en hastío, monotonía y tristeza.

Llama la atención, quizá porque nos han malacostumbrado las innumerables películas románticas de Hollywood (y del resto del mundo en realidad, la estructura y los personajes son aburridamente similares), el dibujo realista e imperfecto de los dos protagonistas, que no dejan de cometer errores y que tienen una personalidad muy definida, con el paso de los minutos llegas a conocerles como si fueran dos amigos cercanos. Cindy y Dean no han tenido suerte y se conocen en el momento perfecto, cuando ella necesita a alguien cariñoso y atento que la mime y la trate como a la princesa de un cuento. Dean es el tipo adecuado, es un romántico esperando la oportunidad de demostrar su compromiso en una relación seria. Y es Gosling en su faceta más seductora. Cindy no se resiste.

Creo que los hombres son más románticos que las mujeres. Cuando nos casamos, nos casamos con una chica porque aguantamos todo el camino hasta que encontramos a la adecuada y pensamos “sería idiota si no me casara con esta chica, es genial”. Pero parece que las chicas llegan a un punto en el que solo eligen la mejor opción… “Oh, éste tiene un buen trabajo”. Quiero decir que se pasan toda la vida buscando a su príncipe, y luego se casan con el tío formal que tiene un buen trabajo.

(Dean)

Pero compartir la vida no es fácil, sobre todo para unos padres jóvenes con trabajos mal pagados. El tiempo pasa, se acumulan las torpezas, las discusiones, las frustraciones y los malos momentos, la relación comienza a derrumbarse… Más allá del cambio físico —interpretable de varias maneras (representación del paso del tiempo, de los sinsabores de la vida, de un amor marchito…)—, es interesante la evolución psicológica de Dean, quien en una escena revela su desconfianza sobre el género femenino y cuya ingenua idea del amor parece estar influida por las felices historias del cine de Hollywood. Dean no es práctico y se ha creído esa bonita fantasía de que se puede vivir de amor. La triste realidad se impone y el desengaño afecta a su personalidad, se vuelve más frío e irascible.

Cindy sufre la amargura de Dean pero le está tan agradecida por haberla cuidado (a ella y a su hija) que acepta la situación y trata de seguir adelante, como sea. La visita a un hotel (y más concretamente a la “habitación del futuro”, una elección poco apropiada para ellos) en un desesperado intento por recomponer la relación, provoca todo lo contrario… Para funcionar, ‘Blue Valentine’ necesitaba a dos actores implicados en cuerpo y alma con el proyecto, entregados a la creación y el desarrollo de los personajes. Williams y Gosling aceptaron el compromiso y dan en pantalla lo mejor de sí mismos. Están formidables en las dos líneas temporales, nadie podría haber encarnado mejor a Cindy y Dean. Lo raro es que solo ella fuera nominada al Globo de Oro y al Oscar, una injusticia para su compañero de reparto.

Cianfrance trabajó en el guion —junto a Joey Curtis y Cami Delavigne— durante años pero en el momento de rodar pidió a los intérpretes que improvisaran y buscaran la manera más natural de comportarse y relacionarse entre ellos. Procuraba zanjar las escenas con una sola toma, con el objetivo de capturar la espontaneidad de las interpretaciones, y también hizo que Williams y Gosling —que escribió la canción del tráiler dos canciones para la película— compartieran un apartamento durante un mes antes de filmar las escenas del presente, para que resultaran más creíble como pareja y ensayaran formas de iniciar y prolongar discusiones. Esta serie de decisiones son arriesgadas, es más seguro ceñirse al guion y planificar cada detalle, pero con suerte y talento el resultado merece la pena. Quizá se podría haber explorado más la crisis, y a veces la cámara tiembla demasiado, pero son minucias en una película hermosa, honesta y contundente.

Michelle Williams y Ryan Gosling en Blue Valentine

4,5 estrellas (9/10)

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<![CDATA['Las ventajas de ser un marginado', el amor que merecemos]]> http://www.blogdecine.com/criticas/las-ventajas-de-ser-un-marginado-el-amor-que-merecemos http://www.blogdecine.com/criticas/las-ventajas-de-ser-un-marginado-el-amor-que-merecemos Wed, 20 Feb 2013 07:04:19 +0000 seleccionado por 26450 Una imagen del cartel de Las Ventajas de Ser un Marginado (The Perks of Being a Wallflower)

Con ese título, resultaría de lo más irónico que ‘Las ventajas de ser un marginado’ (‘The Perks of Being a Wallflower’, Stephen Chbosky, 2012) hubiese destacado como un éxito de taquilla. Se estrenó en España el pasado 8 de febrero y de momento está pasando con más pena que gloria por nuestra cartelera. No se lo merece, y espero que más de uno se anime a darle una oportunidad tras leer este artículo.

Vaya por delante que el film no me apasiona. En primer lugar, creo yo, porque no soy su clase de espectador. No comparto la opinión de que cada película tiene su público y solo éste puede valorarla en su justa medida —ésa es la excusa de quien no tiene nada valioso que ofrecer y teme la crítica—, pero hay que admitir sin problema alguno que hay relatos que buscan conectar con cierto grupo y uno se puede quedar fuera. Sencillamente, el discurso no puede interesarnos a todos por igual, ni el impacto será el mismo, aunque siempre podemos valorar aspectos formales o el trabajo de los actores. Es decir, que si vas a ver ‘Las ventajas de ser un marginado’ deberías saber que los protagonistas son adolescentes (norteamericanos) que tratan de divertirse y superar sus TRASCENDENTALES conflictos, desde la perspectiva de un chico introvertido aspirante a escritor. Y ten en cuenta que Chbosky no es (ni de lejos) un François Truffaut o un Wes Anderson.

Logan Lerman en Las Ventajas de Ser un Marginado

‘Las ventajas de ser un marginado’ es una adaptación de una novela del propio Chbosky, titulada igual que el film. La historia nos lleva de vuelta a 1991 y se centra en Charlie (Logan Lerman), un chaval muy inteligente, con talento y poco sociable, que prefiere observar la vida desde cierta distancia. Tiene sus motivos, algunos los explica él mismo desde el principio, otros los descubriremos más adelante y el más gordo se lo reserva Chbosky para el tramo final. Casi a lo Shyamalan. Es un giro peligroso que dependiendo del espectador puede ser un desastre o una decisión narrativa cuestionable, pero no arruina todo lo anterior. ‘Las ventajas de ser un marginado’ es un cuidado, amable y fresco retrato generacional con estupendas interpretaciones.

Charlie es el primer papel donde Lerman demuestra que tiene algo que aportar como actor. Creo que un chico menos popular habría encajado todavía mejor en el papel pero él está muy convincente, se le ve cómodo en esos zapatos y se comporta con mucha naturalidad. No obstante, quien roba la película es Ezra Miller, el perturbador adolescente psicópata de ‘Tenemos que hablar de Kevin’ (‘We Need To Talk About Kevin’, Lynne Ramsay, 2011). Con la facilidad de quien está sobrado de talento, aquí da vida a Patrick, un muchacho extrovertido y carismático que junto a su hermanastra Sam ayudan a Charlie a superar su timidez, hacer amigos y pasarlo realmente bien por primera vez. A descubrirse a sí mismo, aceptarse y participar en la vida. “Somos infinitos“, piensa Charlie, feliz, pletórico, mientras escucha su nueva canción favorita en compañía de sus mejores amigos. Y uno no puede evitar el recuerdo de sus propias experiencias… snif.

Una escena de Las Ventajas de Ser un Marginado (The Perks of Being a Wallflower)

Patrick animará a Charlie a salir de su escondite pero es Sam, a quien encarna con naturalidad la encantadora Emma Watson —aún cuesta no verla como Hermione Granger pero no es culpa suya—, la que alterará en mayor medida al chico, enamorado total e irremediablemente. Pero ya he dicho que esto va de SUPERPROBLEMAZOS. La vida no es fácil, y en el cine esto significa incluir algunos obstáculos que complicarán el camino a la meta para el protagonista. Uno de los tramos más inspirados de ‘Las ventajas de ser un marginado’ está dedicado a los esfuerzos de Charlie por aceptar y superar la idea de ver a la chica que le ha robado el corazón en brazos de otro tío. Que por supuesto es un gilipollas. Ni a ella le gusta especialmente, pero, reflexionando, ambos llegan a la conclusión de que “aceptamos el amor que creemos merecer“. Otra cita que se queda grabada.

La relación de Charlie con su primera novia (Mae Whitman), el simpático profesor de inglés (Paul Rudd), el homenaje a ‘The Rocky Horror Picture Show’ (Jim Sharman, 1975), hay escenas muy divertidas que aligeran el tono dramático con el que Chbosky siempre coquetea, buscando el equilibrio adecuado en el retrato de estos tres jóvenes amigos confundidos en transición a la madurez. No faltan los convencionalismos del cine sobre adolescentes —la fauna del instituto—, la trama y la evolución de los personajes es previsible —excepto el brusco giro comentado—, repite ideas visuales algo gastadas —la del coche ya lo estaba cuando salió ‘Titanic’ (James Cameron, 1995 1997)—, falta ingenio transmitiendo el mundo creativo y las experiencias sensoriales de Charlie —reivindiquemos una vez más la obra de Cronenberg— y se descuida a la familia del chico —sobre todo a los padres (Dylan McDermott y Kate Walsh)—, siempre una poderosa influencia.

Logan Lerman, Ezra Miller y Emma Watson

Pero todo eso lo va sacando uno al pensar, repasar y discutir la película, los puretillas quisquillosos como un servidor, lo cierto es que el visionado resulta agradable y entretenido; los momentos humorísticos del guion de Chbosky, el placentero tono optimista, la selección musical y el acertado reparto logran que los 100 minutos que dura ‘Las ventajas de ser un marginado’ se pasen volando. Especialmente dirigida a espectadores que ronden la edad de los protagonistas o los que deseen un nostálgico regreso a las turbulencias de la adolescencia, es uno de los títulos más recomendables de la cartelera actual.

3,5 estrellas (7/10)

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<![CDATA['Rompe Ralph', superjuegos extreme ]]> http://www.blogdecine.com/criticas/rompe-ralph-superjuegos-extreme http://www.blogdecine.com/criticas/rompe-ralph-superjuegos-extreme Wed, 30 Jan 2013 18:14:46 +0000 seleccionado por 26450
Ralph es el protagonista del arcade clásico Rompe Ralph y está cansado de que sus compañeros de juego le traten como el villano. Por ello, huye del juego y causa un gran revuelo entre sus compañeros dado que la máquina puede ser desenchufada.

Rich Moore, fogueado en los Simpson, dirige esta excelente cinta animada que confirma algo que ya se sospechaba: la resurrección de Walt Disney Studios como estudio de animación, llevando a cabo una, hasta ahora, impecable alternancia en proyectos de animación tradicional y animación digital. No resulta extraño que Disney tenga esta calidad dado que el ejecutivo acreditado en todas esas producciones, y jefe de estudio, es John Lasseter.

‘Rompe Ralph’ (Wreck-it Ralph, 2011) empieza con una fantasía de dislocación en la que vemos la certera huella de Pixar en el trabajo conceptual del estudio, pero también una creatividad y un ansia de reinvención que no tienen porque ser patente única de Pixar. Ralph es, antes que nada, un héroe hecho a la medida de un nuevo público, aquel ya crecido y nostálgico de los arcades de los años ochenta, que genera un aluvión de gags que, irónicamente, no van dirigidos a los más pequeños sino a un público ya adulto que siente añoranza.

Es por ello que su compañera de aventuras, una “glitch” (ingeniosísima reutilización narrativa del error de programación) es, al mismo tiempo, una versión un tanto desvergonzada y agradecida de la princesa Disney para tiempos post-feministas. Si en ‘Tiana y el sapo’ (The princess and the frog, 2009) la princesa era una mujer trabajadora y emprendedora y en ‘Enredados’ (Tangled, 2010) la princesa era una mujer oprimida y engañada, ahora la princesa es una desclasada en una trama cuyos giros conviene no revelar pero que son altamente ingeniosos y que demuestran un magnífico conocimiento de la escritura.

Festival animado desde el primer al último minuto, el guión viene firmado por Moore, Phil Johnston y Jim Reardon, otro habitual de los Simpson que tuvo tiempo de demostrar su talento en ‘Wall-E’ (id, 2008). La película, a mi parecer, con varios hallazgos. El primero es la idea de los personajes sin juego, una manera ingeniosísima de explicar a los más pequeños el concepto de clase social y de deshauciados, y el segundo es la divertidísima historia de amor entre Felix, el héroe del juego del que Ralph es infeliz antagonista, y la sargento Tamora, parodia ingeniosa dibujada a la manera de los videojuegos recientes de alienígenas y marines.

En tal historia de amor, Felix desarrolla empatía por su personaje debido a su altísima definición (la calidad gráfica) y debido a que conoce su historia personal dado que ¡los programadores le dieron la historia más triste! Una manera desternillante de crear una distancia de la ficción internáutica y de subrayar la condición profunda de juego que todos notan en esta película, desde los personajes hasta los espectadores.

Por supuesto, el final es muy progresista y nos invita a pensar si cuando termina el juego, tenemos que tratar a los demás de un modo nefasto, autoritario y cruel. Y ese es el cambio último que busca Ralph. Con existencialismo de arcade (“tienes que ir partida a partida”), esta vigorosa, divertida y trepidante película invita a transformar la naturaleza de nuestras relaciones y a resolver nuestras ansiedades, al tiempo que reivindica, por supuesto, el indudable papel de la amistad en todo esto. La disfrutable versión original permite oír a unos geniales John C. Reilly y Sarah Silverman prestando voz y un excelente recitado a sus exquisitos personajes animados, tan magníficamente diseñados como viene siendo costumbre en la época contemporánea de Walt Disney Studios.

Y todo ello con una acción a ratos excesiva, pero perfectamente pensada para su audiencia infantil. Puede que no sea suficiente, pero la riqueza de esta película es otro logro más en el Disney reciente, que sin el esfuerzo monumental de producir nuevos clásicos, a la manera del nuevo Disney de los noventa, está haciendo algo, quizás, más importante: producir otros clásicos. Mikel se mostró también muy generoso con la película.

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