Favoritos de los expertos de 30683 en Blog de Cine http://www.blogdecine.com/usuario/ seleccionado por los expertos de 30683 http://www.blogdecine.com <![CDATA[Añorando estrenos: 'Polytechnique', Denis Villeneuve y el universo femenino]]> http://www.blogdecine.com/criticas/anorando-estrenos-polytechnique-denis-villeneuve-y-el-universo-femenino http://www.blogdecine.com/criticas/anorando-estrenos-polytechnique-denis-villeneuve-y-el-universo-femenino Wed, 02 Dec 2015 13:01:49 +0000 seleccionado por los expertos de 30683
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“Si tengo un hijo, le enseñaré a amar. Si tengo una hija, le enseñaré que el mundo es suyo”

Al que no le quede aún claro que el cine de Denis Villeneuve da más importancia a los personajes femeninos que a los masculinos debería ver la que es una de sus mejores, sino la mejor, películas: ‘Polytechnique’ (id 2009). La misma recoge el fatídico hecho acaecido en el Instituto Politécnico de Montreal el 6 de diciembre de 1989, cuando un alumno armado con un rifle semi-automático, acabó con la vida de catorce mujeres, hirió a otras quince, y se suicidó tras proclamar que “luchaba contra el feminismo”. Villeneuve cambió los nombres reales por respeto a las víctimas, y no estrenó el film sin el visto bueno de los familiares de los fallecidos en aquel horror.

77 minutos de puro cine en los que el director canadiense maneja con habilidad un tema tan espinoso como el femenismo mal entendido, la violencia presente en la sociedad, y las consecuencias de un acto perfectamente condenable desde varias perspectivas. A través de un aterrador blanco y negro, de un montaje soberbio, de flashforwards y flashbacks entrelazados, Villeneuve se erige como un genio de la síntesis, ofreciendo una pieza fílmica reflexiva hasta límites insospechados, siempre teniendo en cuenta la inteligencia del espectador, y también sin ponérselo fácil, aun partiendo de un hecho verídico.

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Lo cierto es que el director posee un punto de partida real, es decir, la matanza en sí, y construye toda una ficción, una fábula si se quiere llamar así —toda película lo es—, y llega a la verdad. Más allá de querer reconstruir lo que sucedió ese día —a partir del cual la política sobre armas en Canadá cambió considerablemente—, Villeneuve plasma una serie de acontecimientos entrelazados a través de diversos puntos de vista —el saber cambiarlos continuamente, requiere algo más que habilidad— sin entrar en ningún tipo de condena ideológica, aun dejando claras las razones por la que el asesino —cuyo nombre jamás llega a decirse— hace lo que hace. Villeneuve va más allá del panfleto, y ofrece una oportunidad para pensar detenidamente.

Si ‘Polytechinque’ no engancha al espectador en los dos primeros minutos ya no lo hará después. Una fotocopiadora, una mujer sacando fotocopias, un ambiente de instituto, y de repente el horror en forma de disparo inesperado, la secuencia se ensordece, el silencio se adueña de la función y el espectador entra en una especie de shock, con innumerables ramificaciones morales, algunas de ellas de lo más espinosas —esta película se estrena hoy día, y las reyertas en cierta red social serían catastróficas—, y precisamente ese silencio estará omnipresente en la función, de muchas y diversas formas. El silencio como condena, como tabla de salvación, como catarsis definitiva.

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Durante todo el tramo en el que se produce la matanza, y con el que ya Villenuve demostraba mano para el manejo de la tensión —por momentos parece que estamos ante un film de suspense, sobre todo, cuando todo es narrado desde la perspectiva de uno de los protagonistas masculinos del film—, se recurre al silencio para todo. A la primera de las nueve víctimas encerradas en una de las aulas —uno de los instantes más terroríficos del cine que no pertenece al género de terror— la interrumpe con una ráfaga de disparos cuando aquélla proclama que no es feminista. El silencio utilizado como arma. Más tarde, dos de las supervivientes en dicha aula, deben permanecer calladas haciéndose las muertas, pensando que el asesino ha vuelto a por ellas, instante de mayor terror aún. El silencio como salvación.

Fascinante rompecabezas visual

Ni un solo personaje es capaz de pronunciar una sola palabra coherente en dicho tramo, y el espectador, aun conociendo el resultado, tiene un nudo en la garganta. El silencio de nuevo, esta vez traspasando la pantalla. Villeneuve deja para el inicio y el final dos confesiones, una es la del asesino —atención a cómo lo muestra en determinado momento, desenfocado, no sabemos nada de él, sólo su rostro—, otra es una emotiva carta de una de las supervivientes a la madre de aquél. En medio un rompecabezas visual que debe ser construido en nuestra mente, incluidos los planos inclinados, que sugieren más de lo que parece. Y aun teniendo en cuenta el portentoso trabajo visual, o el uso del formato scope —impresionante cuando la cámara está tras las puertas o sigue a diversos personajes por el campus, muy alejado del postureo de Gus Van Sant en ‘Elephant’ (id, 2003)—, los actores escapan a la etiqueta de intérpretes, y resultan ser personajes.

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La sutileza de nuevo como arma —peligroso término en una película de estas características— en manos de uno de los mejores narradores del cine actual. Villenuve no condena, sólo muestra, y cuando quiere pronunciarse, lo hace a favor de la mujer, no podía ser de otra forma. De la mujer luchadora, de la superviviente en un mundo enteramente machista —esa es la cruda realidad—. De ahí esos preciosos planos sobre el triunfo laboral de la superviviente —y que además establecen un paralelismo, con otra secuencia, sugiriendo que, tras una desgracia, hay dos opciones, rendirse, o seguir luchando—, con su iluminado rostro como señal de victoria en este asqueroso mundo. La frase del inicio es pronunciada en la citada carta, no como reproche, sino como sentida reflexión a la realidad.

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Reflexión que Villeneuve nos invita a hacer en uno de los más impactantes planos vistos en una película. El cenital que hermana con sangre a verdugo y una de sus víctimas. Si la decisión de filmar en blanco y negro fue por no resaltar la sangre en la película, el contraste entre ambos colores sirve mejor a las intenciones del director. No sólo por la atmósfera fría de Canadá, con la nieve muchas veces presente, sino porque el rojo pasa a ser negro que se funde con otro en una atrevida unión, que escapa a absurdas razones ideológicas, dejando el debate político por los suelos.

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Y cuando creíamos que el film ya nos ha golpeado bastante, Villeneuve, una vez más concluye su film con una secuencia, como siempre en su obra, que invita a continuar trabajando en nuestras mentes. Ese fantástico travelling por el techo del instituto, con la imagen al revés. Las lecturas son tantas, y tan válidas como queramos. Desde la más evidente —este mundo está al revés— hasta la más sugerente —hay que ver este mundo desde otras perspectivas, desde otra altura, desde otro ángulo—. Magistral.

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<![CDATA['El puente de los espías', emocionante defensa de la humanidad en tiempos oscuros]]> http://www.blogdecine.com/criticas/el-puente-de-los-espias-emocionante-defensa-de-la-humanidad-en-tiempos-oscuros http://www.blogdecine.com/criticas/el-puente-de-los-espias-emocionante-defensa-de-la-humanidad-en-tiempos-oscuros Tue, 01 Dec 2015 15:01:47 +0000 seleccionado por los expertos de 30683
Una imagen de El Puente de los Espías

“Estamos en guerra. Por el momento esta guerra no requiere soldados, requiere información.”

Este viernes llega a la cartelera española ‘El puente de los espías’ (‘Bridge of Spies’), una de las películas más esperadas e importantes del año. Esperada porque reúne por cuarta vez a Steven Spielberg y Tom Hanks; importante porque estamos ante una auténtica joya, un vibrante thriller con magníficas interpretaciones que, a pesar de su ambientación histórica, tiene mucho que decir sobre nuestra realidad en este 2015.

Tuve la oportunidad de ver ‘El puente de los espías’ antes del estreno gracias a una invitación de 20th Century Fox, que juntó a un grupo de comunicadores/reporteros para un evento especial en Londres donde pudimos mantener una breve charla con Spielberg y Hanks. Hoy os dejo mi opinión del film y el jueves publicaré lo que se dijo en ese encuentro con estos dos iconos del cine (ya os adelanto que hay varias anécdotas muy divertidas).

Dos actorazos en manos de un director (todavía) extraordinario

Matt Charman y los hermanos Coen (encargados de una reescritura para aportar ingenio y humor) firman el guion de la película. Arropado por un impresionante diseño de producción que recrea acontecimientos tan famosos como la construcción del muro de Berlín, Spielberg transporta al espectador a la Guerra Fría para contar la aventura de un héroe improbable, un hombre recto que luchó por lo que creía, que no se dejó arrastrar por las masas dominadas por el miedo (el terrorismo “islámico” es nuestro nuevo enemigo).

‘El puente de los espías’ se basa en la asombrosa historia real de James B. Donovan, abogado de una empresa de seguros que, inesperadamente, es empujado a jugar un papel crucial en el tenso enfrentamiento entre Estados Unidos y la URSS que pudo desembocar en una III Guerra Mundial. El detonante del relato es la detención de Rudolf Abel, a quien da vida un sorprendente Mark Rylance, tan sumergido en su personaje (prestad atención a sus dedos en la primera escena) que llega a eclipsar al mejor Tom Hanks. Debería ser, al menos, nominado al Oscar.

Pero cuando Hanks centra la atención… es una combinación entre James Stewart y Gary Cooper. Hablamos de un brillante actor que sigue entregado en cuerpo y alma a su profesión, y bajo las órdenes de un auténtico genio para la puesta en escena (todavía en forma a sus 68 años) nos regala algunos de las mejores momentos de su carrera; aporta carisma, humanidad y credibilidad, hasta el mínimo detalle, a un personaje que fácilmente podría resultar impostado (alguien demasiado correcto para ser real) y tiene una escena con Rylance al final que me emocionó muchísimo.

‘El puente de los espías’, un thriller impecable

El resto del calculado elenco (Amy Ryan aporta detalles fantásticos con un personaje breve pero fundamental), la emocionante música de Thomas Newman y la hermosa fotografía de Janusz Kaminski (que nos lleva a recordar ‘El tercer hombre’) aportan solidez a un poderoso drama que tiene madera de clásico. Nadie puede predecir qué películas van a perdurar y cuáles pero apuesto que ‘El puente de los espías’, con momentos tan intensos, será recordado como uno de los mejores trabajos de Spielberg.

Y dicho eso, antes de terminar, voy con un apartado que considero necesario incluir: mis problemas con la película. Dura un poco más de la cuenta (es decir, se notan sus más de dos horas), divide el punto de vista innecesariamente (veo desafortunado detenerse tanto en mostrar los caminos que llevan a los arrestos de los estadounidenses) y caricaturiza a los villanos (de ambos bandos). Al margen de esas pegas, magnífica.

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<![CDATA[Añorando estrenos: 'Black Friday' de Arthur Lubin]]> http://www.blogdecine.com/criticas/anorando-estrenos-black-friday-de-arthur-lubin http://www.blogdecine.com/criticas/anorando-estrenos-black-friday-de-arthur-lubin Sun, 29 Nov 2015 08:01:45 +0000 seleccionado por los expertos de 30683
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‘Black Friday’ (id, Arthur Lubin, 1940) es una de las reuniones menos conocidas entre Boris Karloff y Bela Lugosi, en aquellos años reyes absolutos del terror, sobre todo por las producciones de la Universal. La misma supone uno de los films serios del todoterreno Arthur Lubin, especialista sobre todo en comedias, y en parodias que precisamente desmontaban mitos del terror. La premisa es de las que nos hacen frotar las manos, y que parece una reescritura del mito de Frankenstein con Jekyll y Mr. Hyde, sin llegar a desarrollarla por completo. Años más tarde, Terence Fisher sí lo haría con material similar. Y hoy día, esta película sería perfecta para un remake a cargo de David Fincher, por ejemplo.

Karloff y Lugosi no comparten un solo plano en la película, y el primero es mucho más protagonista que el segundo, aquí con un poco sustancioso papel de gangster, que apenas sale quince minutos en toda la película —por cierto, de una duración de 70 ajustados minutos—. Lubin se revela como un director más dotado de lo que parecía en una filmografía tan extensa. Un film endiabladamente entretenido, con una historia que habría dado para hacer una completa genialidad, y un trabajo actoral de Stanley Ridges que borda la perfección, superando con creces a los míticos Karloff y Lugosi.

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‘Black Friday’ da comienzo con el doctor Sovac (Karloff), al que conducen hacia su destino: la silla eléctrica. Con un majestuoso travelling lateral, sin cortar plano y rompiendo a veces la cuarta pared, Lubin muestra el último paseo de un hombre condenado del que pronto conoceremos su historia y el por qué ha llegado a esa situación. Antes de pasar a la fatídica sala, entrega sus notas y cuadernos a un periodista, según el propio Sovac, el único que ha tratado su caso con respeto —no me imagino a día de hoy a los medios tratando un caso como el que aquí se muestra; bueno sí, y produce más terror que la película—. En lo que es un exagerado falseo de tiempo, periodista y espectador conoceremos la increíble historia de Sovac.

Ritmo trepidante y asombroso Stanley Ridges

El mejor amigo de Sovac, el profesor Kingsley muere accidentalmente, cuando es atropellado brutalmente en una persecución tras un robo. Sovac toma una drástica decisión ante la repentina muerte de su mejor amigo, implantar parte del cerebro del gángster que conducía en el cuerpo de Kingsley. De esta forma, un nuevo ser, a veces Kingsley, a veces un gangster llamado Red, domina un cuerpo que no entiende lo que le pasa, salvo cuando es el pérfido gangster que buscará venganza con sus excompañeros de robo, mientras Sovac planea hacerse con el dinero para seguir con sus investigaciones, que si ha llegado hasta el exitoso trasplante de cerebro, sabe Dios de lo que será capaz, detalle éste que ni se sugiere.

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En ese punto que te da la perspectiva del tiempo, e imaginando a directores como el citado Fincher manejando en su terreno una historia como ésta, nos queda disfrutar de la puesta en escena de un Lubin mucho más inspirado que otras veces —atención a la secuencia en la que Red va en busca del dinero escondido—, pero sobre todo de la portentosa interpretación de Stanley Ridges, que da vida a las dos personalidades, por un lado el educado y tranquilo profesor, experto en literatura, y por otro, un tipo duro, inteligente, y capaz de matar sin pestañear. Aunque también cambia la ropa que lleva puesta —detalle que más bien es una treta visual de cara al espectador—, a vece da la sensación de que se trata de dos actores completamente diferentes. Lo más llamativo es que Karloff era el elegido para este personaje, pero insistió en interpretar al doctor, que era para Bela Lugosi.

Secuencias como la del atropello, o los posteriores asesinatos, a cada cual más cruel, revelan a Lubin como un director más atrevido de lo que parecía. Por supuesto, el material que posee aquí —obra y gracia de Curt Siodmak y Eric Taylor— es especialmente suculento y aprovechable, aunque determinados aspectos sólo son tocados tangencialmente, en beneficio de un ritmo trepidante que nunca decae. El destino que surge el personaje de Lugosi, prácticamente en off, son el mejor momento interpretativo del actor, especialista en gritos aterradores. Cuentan las crónicas que Lugosi se sometió a hipnosis para dicha secuencia, con la intención de hacerla más terrorífica. Cierto o no, lo consiguió.

‘Black Friday’ se conoce también en nuestro país con el título de ‘Viernes 13’; afortunadamente nada tiene que ver con el bodrio de Sean S. Cunningham.

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<![CDATA[La imprescindible Gloria Grahame]]> http://www.blogdecine.com/actores/la-imprescindible-gloria-grahame http://www.blogdecine.com/actores/la-imprescindible-gloria-grahame Sat, 28 Nov 2015 07:31:44 +0000 seleccionado por los expertos de 30683
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Un 28 de noviembre nacía Gloria Grahame, a la que personalmente defino como el rostro más vicioso de la historia del cine. Morbo puro y duro para una excelente actriz que tocó todos los géneros con personajes que volvían locos a los masculinos. Auténtica femme fatale, fue la tentación de James Stewart en ‘¡Qué bello es vivir’!’ (‘It’s a Wonderful Life’, Frank Capra, 1946). A partir de mediados de los cincuenta, y debido a una mala operación en el labio que le perjudicó al habla, se fue centrado mucho más en su carrera teatral, que mantuvo hasta el final de sus días. Murió por un cáncer de estómago, que se negó a aceptar.

Películas imprescindibles para un buen homenaje: ‘Encrucijada de odios’ (‘Crossfire’, Edward Dmytryk, 1947), la película de los tres Roberts (Mitchum, Ryan y Young), y su primera nominación al Oscar; ‘En un lugar solitario’ (‘In a Lonely Place’, Nicholas Ray, 1950), cine negro con Hollywood como telón de fondo y Humphrey Bogart como amante; ‘Cautivos del mal’ (‘The Bad and the Beautiful’, Vincente Minnelli, 1952), una incisiva y dura mirada sobre el mundo del cine, por la que Grahame ganó el Oscar; ‘Los sobornados’ (‘The Big Heat’, Fritz Lang, 1953), cumbre del noir, con Lee Marvin tirándole cafe hirviendo a la cara al personaje de ella; ‘Deseos humanos’ (‘Human Desire’, Fritz Lang, 1954), la novela de Emile Zola convertida en puro cine negro, y Glenn Ford perdiendo la cabeza por la sensual Grahame.

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<![CDATA[Film Noir: 'The Girl in Black Stockings' de Howard W. Koch]]> http://www.blogdecine.com/criticas/film-noir-the-girl-in-black-stockings-de-howard-w-koch http://www.blogdecine.com/criticas/film-noir-the-girl-in-black-stockings-de-howard-w-koch Thu, 26 Nov 2015 07:31:41 +0000 seleccionado por los expertos de 30683
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En la recién comentada ‘La última locura’ (‘Silent Movie’, Mel Brooks, 1976), uno tiene la oportunidad de disfrutar de un cameo de la sensacional Anne Bancroft, ya en la cima de su carrera. ‘The Girl in Black Stockings’ (Howard W. Koch, 1956) es un trabajo perteneciente a su primera época, curiosamente el film anterior a la laureada ‘El milagro de Ana Sullivan’ (‘The Miracle Worker’, Arthur Penn, 1962), por la que la actriz recibió un Oscar. En la presente tiene en sus manos un personaje secundario, en apariencia poco importante, pero que paulatinamente termina convirténdose en el más importante de la función.

Lo cierto es que la inclusión de la película de Koch en el ciclo de cine negro responde únicamente a ciertos elementos de la misma, aquellos que encierran una investigación policial a raíz de un brutal asesinato. Pero realmente también estamos —sí, los amantes de las etiquetas se sentirán desconcertados al no poder encerrar la película dentro de una— ante un film de suspense, con un psycho killer oculto entre todos los personajes que son, en realidad, sospechosos. Todo un precedente de ‘Psicosis’ (Psycho’, Alfred Hitchcock, 1960), con la que coincide incluso en utilizar medios televisivos.

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‘The Girl in Black Stackings’ va directa al grano. 77 minutos en los que se suceden varios asesinatos, hay muchos personajes, y el director Howard W. Koch —asistente de dirección para gente como Joseph L. Mankiewicz, George Cukor, o Anthony Mann, entre otros, también productor de películas como ‘El mensajero del miedo’ (‘The Manchurian Candidate’, John Frankenheimer, 1962), ‘La extraña pareja’ (‘The Odd Couple’, Gene Sacks, 1968) o ‘¡Aterriza como puedas!’ (‘Airplane’, ZAZ, 1981)— incluso se permite el lujo de tomarse su tiempo en algunas secuencias. El predominante plano medio que da un aspecto casi banal al film, se rompe formalmente en determinados instantes. Así, destacan secuencias como la del investigador privado saliendo de su habitación, al fondo de un plano general, y moviéndose dentro del encuadre hasta llegar a un poderoso primer plano, en realidad un contrapicado de su rostro, momento previo a la muerte.

Un ritmo excelente

Llama la atención que Koch rompa precisamente esa “normalidad” en la puesta en escena con riesgos en cierto modo atrevidos. Los contrapicados, en los que además se juguetea con la iluminación —el director de fotografía es el televisivo William Margulies— son utilizados cuando se descubre un cadáver, o incidir psicológicamente en alguno de los personajes, caso del “paralizado por amor”, misógino hasta la médula y que parece el principal sospechoso. También, en alguna entrada de personaje, el director pasa de enfocarlo frontalmente a ofrecer un plano general de toda la estancia, sin un solo corte.

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Así pues dinamismo formal en una película a ratos demasiado televisiva, pero servida con ritmo y no poco interés. Descubrir quién es el culpable de las muertes es sumamente difícil —da la sensación de que el film practica únicamente ese juego—, y la sorpresa final, no sorprende tanto por quién es —durante todo el metraje se dan señales inequívocas sobre la identidad del mismo— sino por el porqué de sus actos. Para ello tenemos una larga explicación verbal final —otros de los puntos de conexión con el film de Hitchcock— entre los personajes del sheriff —el eterno característico John Dehner— y el guaperas del film —Lex Barker, el Tarzán de la época, luciendo tipo, casi siempre en bañador— por si el espectador se ha perdido.

Lo mejor de la película, además de ese inofensivo juego de quién es quién, radica en la sutil interpretación de Anne Bancroft que, poco a poco, va dando entidad a un personaje cambiante en un crescendo emocional que el guion parece querer esquivar. No así el trabajo de la actriz, que en sus cuidados gestos y diálogos está todo perfectamente reflejado, la locura escondida a través de miradas furtivas, una mente enferma a través de palabras balbuceantes. Un trabajo prodigioso al que Koch no hace justicia alguna. Con todo, un film muy entretenido.

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