Favoritos de 3103 en Blogdecine http://www.blogdecine.com/usuario/ seleccionado por 3103 http://www.blogdecine.com <![CDATA[Ángeles y demonios y paracaidistas]]> http://www.blogdecine.com/criticas/angeles-y-demonios-y-paracaidistas http://www.blogdecine.com/criticas/angeles-y-demonios-y-paracaidistas Wed, 20 May 2009 09:13:43 +0000 seleccionado por 3103 hanks-angels

El pasado viernes, 15 de mayo, llegó a nuestras pantallas ‘Ángeles y demonios’, la adaptación cinematográfica de la famosa novela de Dan Brown publicada en el año 2000. El director Ron Howard y la estrella Tom Hanks repiten detrás y delante de las cámaras tras el éxito de ‘El código Da Vinci’, para traernos la nueva e increíble aventura del profesor Robert Langdon, aunque en el libro los hechos transcurren antes de que éste investigue el caso de La Gioconda (por cierto, una de las mayores decepciones que me llevé cuando visité el museo del Louvre).

Servidor fue uno de los cayó en la trampa publicitaria del código de Brown. Me lo recomendaron y estaba en todas partes, así que me hice con el producto y lo leí. O quizá debo decir que lo sufrí. Por otro lado, siempre estaré agradecido por todas esas noches que pude dormir rápida y plácidamente. Luego vi la película, esperándome lo peor, y me llevé una grata sorpresa. No voy a elevarla a los altares, ni siquiera a defenderla, pero creo que como producto palomitero, como entretenimiento ligero e inocuo, cumplía su cometido. Vamos, que el tiempo que estuve en el cine pasó volando, y al poco de salir ya ni me acordaba de lo que había visto, pero tenía la sensación de haber pasado un buen rato. Esperaba que ‘Ángeles y demonios’ fuera más de lo mismo, pero no que fuera peor.

La película nos sitúa en un presente alternativo en el que el Papa ha muerto y en el Vaticano se preparan para elegir a su nuevo líder espiritual. Mientras tanto, muy lejos de allí, en un laboratorio secreto se realizan experimentos para crear antimateria; cuando por fin tienen éxito, alguien entra ilegalmente, asesina a uno de los científicos y roba uno de los frascos. He aquí la primera gran secuencia inverosímil y ridícula de ‘Ángeles y demonios’. Aparte de que Howard se dedica a marearnos durante demasiado rato mostrando monitores, gráficos y rostros inexpresivos, uno no puede evitar sentir vergüenza ajena ante el tratamiento que se hace sobre esta investigación. Casi se espera que, de un momento a otro, se produzca una explosión y aparezca un gigante verde o un chaval lanzando telarañas.

Pero sigamos. Evidentemente, hay una relación entre lo que sucede en el Vaticano y el robo en el laboratorio. La Iglesia recurre pronto al famoso profesor y experto en simbología religiosa Robert Langdon. Robert, le dicen, eres nuestra única esperanza. Al parecer, una antigua secta, los Illuminati, ha preparado una complicada venganza, ahora que todo el mundo está pendiente de la elección del nuevo Papa. Dicen haber secuestrado a cuatro cardenales y que los matarán uno a uno, para causar el máximo revuelo público. La guinda será usar la antimateria robada para destruir el Vaticano.

investigando-angels

Tras pensarlo durante el tiempo que se tarda en levantar una ceja, Robert acepta ayudarles. Al fin y al cabo, estaba aburrido, nadando en la piscina, sin nada que hacer, ya que para terminar su nuevo libro necesitaba, casualmente, ciertos documentos de la biblioteca privada del Vaticano, a los cuales no le dejaban acceder. Gracias a este nuevo trabajillo de action-man intelectual, el hombre podrá resolver sus dudas y, de paso, refrescar su ingenio para resolver enigmas ocultos. Lo de menos es que no le paguen un duro por la misión, que incorpora peligro de muerte a cada minuto. Una vez en Roma, recibe más información y descubre que cuenta con aliados (suerte, una cuenta con la elegante figura de Ayelet Zurer) y que hay gente que sólo está ahí para obstaculizar su trabajo (en especial, Stellan Skarsgard, en un papel que podría interpretar un gorila, debidamente vestido).

Igualmente, Robert conoce a un importante miembros de la Iglesia, el camarlengo Patrick McKenna, al que interpreta un cada vez más irreconocible Ewan McGregor; físicamente se le reconoce, claro está, pero como actor uno se pregunta en qué pensaba el escocés. Me parece lamentable que este actor, de tanto talento, a veces parezca estar más preocupado por acumular dinero, como una hormiga ante la llegada inminente del invierno, que por la dificultad o la entidad de los personajes con cuya piel se viste. También es verdad que protagoniza lo que a mí me parece lo mejor de toda la película, esa parte final que sorprende por lo fantástico y delirante de los acontecimientos (el cielo en llamas es espectacular y lo del paracaídas es antológico), pero no es menos cierto que el señor Armin Mueller-Stahl tiene mucha menos presencia y a nadie se le ocurre pensar, en ningún momento, que el actor no está en su sitio o que suelta una frase que no encaja.

ewan-angels

A partir de la llegada a Roma, la película se convierte en una apresurada y caótica carrera por diferentes localizaciones, algunas reales, otras no (pero lo parecen, y es para aplaudir), que se vuelve de lo más repetitiva y aburrida. Ron Howard ofrece su peor versión, no logrando imprimir emoción o suspense alguno, limitándose a meter a los protagonistas en coches y subir el volumen de la música para animar al público y darles algo de acción, cuando en realidad no son más que cortos planos de maniobras automovilísticas y rápidos vistazos a los rostros de los implicados en la escena en concreto, que tratan de aparentar sorpresa e impacto cada vez que llegan al lugar donde muere (o debe morir) uno de los cardenales secuestrados. Curiosamente, siempre llegan un par de minutos antes de la hora límite, menuda puntería.

Además de todo eso, que la película sea tan esquemática, que los personajes sean tan vacíos, que muchos giros te los veas venir (incluyendo quién es el traidor), y que haya tantos diálogos que dan risa cuando no deberían, me parece que se pierde la poca salsa que tenía la del código, todo esa trama llena de misterios y explicaciones fantasiosas, todo eso de ir uniendo pistas y avanzar poco a poco hasta llegar a una conclusión más descabellada que la anterior. Aquí se trata más bien de correr y llegar antes que el asesino, que por cierto, menuda tarea la que lleva a cabo el hombre, cuidado al máximo todos los detalles. Como dije al respecto de otro de los peores blockbusters de lo que llevamos de 2009, ‘X-Men orígenes: Lobezno’, ésta es de las típicas películas que sales del cine y no puedes parar de destriparla, comentando lo absurdo del guión (firmado por Akiva Goldsman y David Koepp, ojo).

En definitiva, lo mejor de esta producción es la cuidadísima dirección artística, la banda sonora de Hans Zimmer, que es más de lo mismo pero, hay que reconocerlo, es muy efectiva, y el primer tráiler que sacaron, que me parece intrigante y espectacular, justo lo que debería que ser un avance de una película de este tipo (aunque sea un poco tramposo, es verdad). Os lo dejo abajo, para que no se diga que sólo me quedo con lo malo.

1

Otra crítica en Blogdecine:

‘Ángeles y demonios’, mejorando lo presente

]]>
<![CDATA['Paranoid Park', el cine ha muerto]]> http://www.blogdecine.com/criticas/paranoid-park-el-cine-ha-muerto http://www.blogdecine.com/criticas/paranoid-park-el-cine-ha-muerto Sun, 08 Mar 2009 16:20:08 +0000 seleccionado por 3103 paranoid_park_ver3.jpg

Les guste a algunos o no, lo cierto es que el cine se desarrolló sobre todo en la etapa muda, y después poco más se ha investigado en cuanto a sus formas y posibilidades. Algunos dicen que la causa principal es la llegada del sonido, o más bien de los diálogos, que hacen más literarias las películas. Pero hay teorías para todos los gustos. Aunque me parece poco discutible que, sobre todo en Estados Unidos, los estudios hicieron propio un esquema que, con ciertas variaciones (algunas de ellas muy interesantes), desarrollaron durante los años 30, 40 y 50, perfeccionándolo y dando forma a lo que se entiende, mal, como clasicismo.

Este clasicismo no es más (ni menos, ciertamente), que una representación deudora de la novela del siglo XIX y del teatro de principios del siglo XX, con presentación, nudo y desenlace, con conflictos y objetivos, con personajes protagonistas y secundarios, y el director como un director de teatro, que se encarga de que todo funcione, pero sin dejar una huella personal en muchas ocasiones, supeditado a las necesidades del estudio y las estrellas. El cine clásico (lo que signifique está equívoca expresión) es sólo un cine, no es el Cine.

Ahora, casi tres décadas después del colapso del sistema de los estudios, muchos claman que nos encontramos con un cine (sobre todo norteamericano) deprimente, repetitivo y sin ideas. Pero a mi juicio creo que muchos espectadores están demasiado condicionados por el pasado del cine norteamericano, que abrió ventanas al futuro sólo en el caso de grandes directores como Howard Hawks, Orson Welles, Alfred Hitchcock o John Ford, pero que, como todo “sistema”, encorsetó la representación audiovisual hasta que la fórmula se agotó sin remisión. Los directores importantes de ahora mismo, los que tienen algo que decir, o bien investigan formas de representación opuestas (aunque conociéndolas profundamente) al cine clásico, o bien se alimentan de otras cinematografías y las implementan a su herencia. Gus Van Sant pertenece al primer grupo.

Realmente lo más lógico es que muchos detesten su cine. Estoy seguro de que este director es bien consciente de ello. Y realmente le importa muy poco. Su trayectoria es irregular, extraña y fascinante, y conforme pasan los años y va cerrando su discurso y perfilando más su mirada, más irregular, extraña y fascinante resulta, pero también más importante, pues se erige en crónica (como de una forma muy diferente hace Clint Eastwood en ‘Gran Torino’) de un país en proceso de desintegración moral y social, que se debate entre sus fantasmas como una bestia errabunda, cuyos héroes no son más que reminiscencias de un pasado cada vez más lejano, y cuyo presente es un paisaje fantasmal en el que es casi imposible reconocer a víctima y asesino, al héroe del villano. La vida por fin se abre camino en el cine norteamericano. Lo quieran algunos cinéfilos o no, el pasado (por suerte) nunca vuelve, y los puentes hacia el futuro están ahí.

Y la primera imagen de este alucinado y alucinante, lisérgico casi, ‘Paranoid Park’ es precisamente el puente más grande de Portland, recortado sobre un cielo gris y cuajado de nubes azules, que amenazan tormenta, con la imagen acelerada. Sobre ese puente pasan los títulos de crédito acompañados de una música desconcertante, esquizofrénica, que mezcla sin pudor lo plácido con lo alocado, notas de suspense con arpas celestiales. Ya con el primer plano sabemos que no vamos a asistir a cine predigerido, predecible u ortodoxo. Y ya desde el comienzo advertimos un trabajo de creación sonora muy complejo, que no siempre acompaña a las imágenes en un contínuo temporal, sino que elabora por su cuenta una trama sonora que otorga a la secuencia significados dispares, que la enriquece, en suma, con ecos, susurros, temas musicales fantasmagóricos y lánguidos.

paranoid-park_imagen1450.jpg

El responsable de la calidad de la imagen es el ya legendario director de fotografía Christopher Doyle (que venía de filmar la maravilla ‘Lady in the Water’ y que por cierto tiene una pequeña aparición en la película como el tío del protagonista) quien en colaboración con Rain Li, y en evidente complicidad con Van Sant, construye un imaginario visual realmente único, consistente en una gama infinita de grises y cololores desaturados, muy acorde con la atmósfera fantasmal que se pretende crear. Con una gran libertad, filman en 35 mm. y a continuación en 16 mm., ralentizando la imagen, como si fuera un sueño del que no podemos despertar. Planificando desde el estilo que Van Sant lleva edificando desde hace veinte años, pero añadiéndole mayor fluidez y flexibilidad, olvidándose del punto de vista de los personajes y adquiriendo uno etéreo, volátil, que se adentra no sólo en las vivencias del skater protagonista, sino sobre todo en su mente y en sus sentimientos más primarios.

Planos largos y densos, auténtico atentado directo y mortal contra la narración cinematográfica tradicional, saltos aparentemente arbitrarios en el tiempo que se niegan a contar la historia como otros podrían contarla, y que se convierten en personalísimas formas de acercarse a esta compleja historia de skaters desorientados, zombies, alejados de cualquier pensamiento pragmático, incapaces de adaptarse a un mundo que no sea el suyo propio interior, representado en un parque paranoide que obedece tan solo sus propias reglas y al que sólo los iniciados pueden acceder. Más que una historia criminal sobre skaters, deviene parábola del mundo interior del adolescente sumergido en infinitas dudas y carentes de atención y comprensión.

Una vez más, acompañamos por un itinerario pesadillesco a uno de los adolescentes hermosos y errabundos de Van Sant. De todos ellos, quizá Alex (interpretado con convincente neutralidad por Gabe Nevins), sea el más hermoso. Por momentos, pareciera que Van Sant le dedique una declaración de amor con la cámara, pues entrega numerosos primeros planos al rostro de este muchacho, tan bello que parece una muchacha, y tan trágico que sus momentos de skater (y los movimientos de otros skater) parecen una canción de dolor por la multiforme y siempre posible crueldad del mundo. Muchos no entrarán en estas imágenes, les repugnarán o las considerarán equivocadas, elititistas o falsamente artísticas. Directamente una negación del cine.

Yo personalmente creo que no se le puede pedir más al cine. Y de todas formas el cine me importa poco, me interesa más lo que se puede hacer con sus restos, a dónde se puede llegar con él. El cine ha muerto, larga vida al cine.

]]>
<![CDATA['Man on Wire', el documental que ya teníamos que haber visto]]> http://www.blogdecine.com/default/man-on-wire-el-documental-que-ya-teniamos-que-haber-visto http://www.blogdecine.com/default/man-on-wire-el-documental-que-ya-teniamos-que-haber-visto Wed, 25 Feb 2009 10:54:22 +0000 seleccionado por 3103 man on wire poster español
Este es probablemente el final de mi vida, caminar sobre ese cable. Y, por otra parte, algo a lo que no me podría resistir, ni haría ningún esfuerzo por resistirme, ese cable me llama. Y la muerte está muy cercana.

Son palabras de Philippe Petit, un alambrista francés que en 1974 se aventuró a cruzar las torres gemelas de Nueva York, caminando a través de un cable. Su fascinante historia es el centro del multipremiado y vitoreado documental británico ‘Man on Wire’. Ya hemos hablado de ella anteriormente, pero tras ganar el Oscar al mejor documental se aproxima su estreno en las pantallas españolas, previsto para el próximo 18 de marzo.

Una cinta dirigida por James Marsh que desde que iniciara su andanza allá por el festival de Sundance del pasado año, no ha dejado de cosechar premios (el Oscar es el más reciente) y, sobre todo, alabanzas por su enorme calidad. Y poco a poco, se ha ido convirtiendo en uno de los mejores títulos del 2008.

man on wire

Estamos viviendo un enorme apogeo de los títulos documentales, una tendencia que incluso se evidencia en las cintas de ficción que se aferran al realismo, incluyendo un estilo documentalista. Del mismo modo, las producciones sobre documentales están bebiendo, con gran acierto, de elementos de ficción (aunque no es nada nuevo) para narrar con más intensidad historias como la de ‘Man on Wire’.

Esta locura perpetrada por el funambulista francés fue calificada como el delito del siglo, puesto que se trató de un acontecimiento del todo ilegal (y temerario) pero que no tenía nada de malvado, poniendo en riesgo únicamente su propia vida. Un acto de espíritu romántico, de valentía épica y de inenarrable belleza que le llevó a preparar con sumo detalle la arriesgada aventura de cruzar las dos torres gemelas (por entonces los edificios más altos del mundo) a través de un cable. Un ejercicio de alambrista extremo que contenía un elevado carácter de proeza y que obtuvo un éxito olvidado por el tiempo. En ‘Man on Wire’, James Marsh lo ha recuperado y lo ha narrado con gran entusiasmo y talento (y la fabulosa música de Michael Nyman), como se deducen de las espléndidas críticas recibidas.

El argumento del documental nos conduce por el complicado golpe de Petit, que suponía sobrepasar la seguridad del World Trade Center, tirar un cable que uniera las dos torres (con ayuda de sus cómplices) y caminar sobre el mismo sin despertar la atención de nadie. A más de 400 metros de altura, sobre las calles de Manhattan, la proeza de Petit tiene tintes épicos, y el propio protagonista narra con detalle toda la aventura.

Sin duda, ‘Man on Wire’ se ha convertido en uno de los títulos más esperados y que está marcado en mi particular calendario. Aquí el trailer subtitulado al español:

]]>
<![CDATA['Slumdog Millionaire', el triunfo del amor (y del buen cine)]]> http://www.blogdecine.com/default/slumdog-millionaire-el-triunfo-del-amor-y-del-buen-cine http://www.blogdecine.com/default/slumdog-millionaire-el-triunfo-del-amor-y-del-buen-cine Tue, 10 Feb 2009 05:43:20 +0000 seleccionado por 3103 slumdog millionaire 1
Bajo la apariencia de un sencillo melodrama, ‘Slumdog Millionaire’ esconde una conmovedora y emocionante historia con tintes dickensianos y decorado al más puro estilo Bollywood. Sin embargo, bajo esa aparente convencionalidad, encontramos una propuesta visualmente impresionante con una narración ágil y vibrante. Las desventuras de un joven desgraciado que está a punto de alzarse con el máximo premio de un popular concurso televisivo consiguen impregnar y contagiar una buena dosis de optimismo.

Danny Boyle ha planteado esta historia de amor imposible, salpicada de momentos que ahondan en los tristes arrabales del subdesarrollo de la fascinante Mumbai, con la enorme virtud de contarla de manera espléndida. Sin caer en un simple estereotipo del reflejo de la pobreza para conmover al espectador, ni en una falsa glorificación de la miseria, sino con el enorme acierto de narrar la historia con profunda humildad, aproximándose al realismo y huyendo de moralinas y doctrinas.

Resulta curioso que haya sido un británico el que ha logrado extraer mejor y engrandecer un relato propio de Bollywood, aunque sin abusar de sus esquemas convencionales (a excepción del espléndido número musical de los créditos finales), y lo consiga con tanta relevancia. Hay que recordar que, poco a poco, con un presupuesto ajustado ha ido cautivando a crítica y público, así como acaparando múltiples premios, convirtiéndose en el título revelación de la temporada y todo un fenómeno que arrasa en sus estrenos.

La clave de su éxito radica en la citada sencillez de la propuesta y, sobre todo, en el modo en el que se articula la narración. El guión de Simon Beaufoy está milimétricamente diseñado y Danny Boyle ha sabido extraer el máximo partido de la historia de Jamal Malik. Joven al que vamos conociendo junto a su experiencia vital, que resulta aclaratoria sobre su inesperado éxito en el concurso de televisión en el que participa. A través de soberbios flashbacks, plenos de ritmo y emoción, descubrimos su pasado como niño huérfano ingenioso y pícaro, que subsiste junto a su hermano y la fascinante Latika en las calles de Mumbai y todos los peligros de la dura vida en la miseria.

Todos estos episodios conforman la columna vertebral del filme, donde vemos como Jamal, que nunca se queja de su asquerosa existencia, no cree en el destino escrito y demuestra como él mismo se lo ha ido configurando, a base de dosis de bondad, amor y positivismo. Y, en su mensaje final, transmite la esperanza de que el futuro siempre puede ser mejor, que el amor verdadero siempre triunfa. Este relato, aderezado con elementos al estilo Dickens (niños desgraciados en peligro, villanos crueles que los persiguen, ...) está planteada sin fisuras, llena de dinamismo, como un juego del pasado y del presente, y con los momentos justos de humor, romance y drama. Y lo más importante es que contagia emoción, con situaciones que no buscan la lágrima fácil y sí consiguen gran empatía con su protagonista. Todo ello producto de un guión de Simon Beaufoy inteligente y hábilmente estructurado del que su realizador ha sabido sacar el máximo provecho (como ya hicieran ambos en ‘Full Monty’).

slumdog millionaire 2

Pero ‘Slumdog Millionaire’ no es una película perfecta, se pueden encontrar ciertas carencias y en su último tercio, conforme los episodios de Jamal se aproximan al presente, pierde fuerza y se ablanda en exceso en su resolución. Sin embargo, la vida del joven desgraciado que encuentra la suerte que no ha tenido ya ha logrado, en esos instantes finales, hipnotizar (y cautivar) y tan sólo se desprende el deseo de conocer la resolución del concurso y de la historia de amor de Jamal. Sus detractores señalan que resulta artificiosa, inverosímil y efectista, pero no se puede negar que Boyle creía en la historia, le ha puesto lo mejor de sí, y desprende esa mágica sensación de las buenas películas, de las que gustan y hacen sentir, muy por encima de sus defectos.

Gran mérito el de Boyle que consigue contar con ingenio y cautivadora emoción un relato intenso, apoyado en una fotografía sublime de colores saturados y una banda sonora exótica y acertada, además de unos actores de rostros desconocidos a los que saca interpretaciones bien orquestadas (destacando Dev Patel). ‘Slumdog Millionaire’ conmueve, entretiene y deja una sonrisa a su conclusión. Eso, en el cine de hoy en día, es mucho.

5

]]>
<![CDATA['Inglourious Basterds' ('Malditos bastardos'), teaser tráiler]]> http://www.blogdecine.com/default/inglourious-basterds-teaser-trailer http://www.blogdecine.com/default/inglourious-basterds-teaser-trailer Thu, 12 Feb 2009 23:19:51 +0000 seleccionado por 3103

Aquí tenéis el primer trailer de la nueva y esperada película de Quentin Tarantino tras ‘Death Proof’. El título, ‘Inglourious Basterds’, hace referencia a ‘The Inglorious Bastards’, que es como se conoce en Estados Unidos a ‘Aquel maldito tren blindado’, un film italiano dirigido por Enzo Castellari en 1978, una de las principales referencias que el director de ‘Pulp Fiction’ ha tomado para su nuevo trabajo.

En esta ocasión, Tarantino nos traslada a la Segunda Guerra Mundial para contarnos las sangrientas andanzas de un grupo de soldados norteamericanos cuya misión es infiltrarse en el ejército nazi y causar todas las bajas que puedan. Como se señala en el trailer, que a pesar de ser un teaser incluye bastantes escenas, el propósito del comando es aterrorizar al ejército alemán, no sólo matar, sino atacarles sin piedad. Por las imágenes del avance podemos esperar mucha violencia y mucha sangre; y, por tanto, mucha polémica.

El reparto de ‘Inglourious Basterds’ está encabezado por Brad Pitt, que interpreta a Aldo Raine, el líder de ese puñado de soldados; le acompañan Eli Roth, Til Schweiger, Michael Fassbender, Diane Kruger, Samm Levine, Mike Myers, Cloris Leachman, Julie Dreyfus, B.J. Novak y Martin Wuttke, que encarna al mismísimo Adolf Hitler. La verdad es que mirando este reparto y el que Tarantino nos había “prometido” con el paso del tiempo (Arnold Schwarzenegger, Sylvester Stallone, Bruce Willis, etc.), la sensación es algo decepcionante. Pero bueno, es lo de menos, seguro que el cineasta ha sacado lo mejor de todos y cada uno de los actores.

Por último, comentar que el rodaje ya finalizó y que ‘Inglourious Basterds’ se encuentra actualmente en fase de post-producción. Si todo marcha bien, Tarantino tendrá lista su nueva película para el festival de Cannes, en mayo. El 21 de agosto es el día señalado para el estreno.

A continuación os dejo el trailer en español, que nos anuncia que la película se titulará aquí como ‘Malditos bastardos’.

Vía | TheMovieBox | ¡Gracias a todos, especialmente a Colonbo, por el aviso!

]]>
<![CDATA[Bryan Singer: 'Valkiria']]> http://www.blogdecine.com/criticas/bryan-singer-valkiria http://www.blogdecine.com/criticas/bryan-singer-valkiria Wed, 18 Feb 2009 11:47:36 +0000 seleccionado por 3103 valkiria

Tras dedicar sus tres últimas películas a los superhéroes, al espectáculo de efectos visuales, a historias fantásticas, al cine de palomitas y evasión, Bryan Singer da otro giro a su carrera y se embarca en la narración de una compleja historia real, de un atentado que pudo cambiar el curso de la Historia. Y lo hace volviendo más al estilo austero, seco, directo, que recurriendo a su adquirido gusto por los encuadres retorcidos y los artificios visuales. Singer se toma muy en serio la traslación al cine de este apasionante capítulo histórico, cuya preparación, desarrollo y consecuencias ya han sido mostradas con anterioridad, pero nunca con este pulso, con este suspense, con esta emoción.

‘Valkiria’ (‘Valkyrie’, 2008) se estrenó finalmente el pasado 25 de diciembre en Estados Unidos (el 30 de enero en España), después de numerosos retrasos, de nuevas filmaciones y rumores de todo tipo, que casi llegaron a catalogar de fracaso una película que aún no se había proyectado. A pesar de lo que cabía esperar, tanto por la trama histórica como por el momento no demasiado popular del director (‘Superman Returns’ no fue lo que se esperaba) y actor protagonista (Tom Cruise, cuyo rostro, como es habitual, ocupa casi por completo el póster del film), la película obtuvo una excelente recaudación pero, de nuevo en contra de lo esperado, fue olvidada en las nominaciones a los Oscars.

Resulta curiosa la valoración que se hace, a menudo, sobre Bryan Singer. Casi podría decirse que se desprecia, para mí de forma sorprendente, su (aún escasa) obra por la temática de sus últimas tres películas, recurriendo constantemente a la mención de ‘Sospechosos habituales’ como si fuera lo único valioso que nos ha dejado este joven cineasta. Al director al que hay que agradecer que el cine de superhéroes se revitalizara, se tenga en cuenta, que tenga contenido y drama, al mismo tiempo que acción y efectos especiales, se le ha despojado de sus logros, quedando considerado como un realizador de segunda categoría, sin verdadero talento. Esta injusta valoración, con pocas luces, es propia de dos males que, en mayor o menor medida, nos afectan a todos: deficiente memoria y ligereza en el consumo de películas.

Lo cierto es que Singer lleva, desde el principio de su carrera, demostrando una extraordinaria habilidad para el suspense cinematográfico y para la construcción de escenas visualmente llamativas, así como un interés por lo ambigüo del ser humano, su lucha interna, y por la facilidad de verse afectado por la oscuridad, por lo malvado. En este sentido, ya comenté, con motivo de ‘Verano de corrupción’, y también cuando hablé de ‘X-Men’, que el director norteamericano sentía especial fascinación por todo lo que giraba en torno al nazismo, sin duda, una de las etapas más oscuras de la Historia. En su última película vuelve a tratar este tema, esta vez con mayor atención, llevándonos directamente a la boca del lobo, centrándose en una historia que ocurre en territorio alemán, durante la etapa en la que Adolf Hitler estaba aún en el poder. Concretamente, ‘Valkiria’ nos relata con sumo detalle y sobriedad la preparación de un atentado para acabar con la vida de Hitler y formar un nuevo gobierno al frente de Alemania.

Sin embargo, a diferencia de sus dos primeros personajes relacionados con el nazismo (curiosamente, ambos tenían el mismo rostro, el del gran Ian McKellen), aquí Bryan Singer no va a detenerse en la falta de moralidad o en la maldad de los hombres, en la fascinación por el lado oscuro del ser humano, sino que va a mostrarnos todo lo contrario, se va a centrar en ese puñado de “hombres buenos” que intentaron acabar con el régimen nazi, antes de que el ejército aliado fuese avanzando posiciones y llegara, finalmente, a Berlín. Realmente, no es que se haga una diferencia entre alemanes buenos y malos, afortunadamente no hay maniqueísmo en esta película; lo que se hace es mostrar a unas personas que se rebelan ante un régimen autoritario que está cometiendo demasiados actos intolerables, a unas personas que quisieron poner punto y final a una época siniestra.

La gran complejidad de lo que quisieron hacer y las consecuencias que pudo tener si finalmente llegan a tener éxito son dos puntos que quedan muy claros en la película, que no es ese thriller espectacular que parecía vendernos la publicidad (echad un ojo al trailer de arriba), sino un drama de suspense que se aleja de lo convencional, porque no hay concesiones (o son mínimas) y se centra en los hechos (fríos, si se quiere) y en la dureza de sus implicaciones, sin abandonar al espectador; no en vano, Singer tiene a Spielberg en un pedestal. A pesar de todo, de que en ‘Valkiria’ no haya sitio para un romance resultón (la participación de Carice Van Houten, breve, no va por ahí) o explosiones y persecuciones constantes, es también cine de entretenimiento, es un producto que cuida la información que se da al público, para que mantenga la atención en la pantalla y no la abandone en ningún momento.

Es interesante que en estos momentos haya dos películas como ésta y ‘The Reader (El lector)’ en la cartelera, ya que en ambas se habla de algo tan aparentemente limpio e irresponsable como es obedecer órdenes. Mucho se ha dicho y se ha visto en torno a eso, a ese escudo fruto de la jerarquía y el orden, de la falta de humanidad en las organizaciones (sobre esto mismo también giraba la muy fallida ‘La cuestión humana’). La cadena de mando, el lenguaje seco, directo, y la amenaza de un severo castigo llevan a no discutir las órdenes ni las acciones de los que ejercen la autoridad. El miedo paraliza la razón, engaña las mentes y justifica actos que, en otro contexto, resultarían impensables. Pero todo tiene su límite y como se muestra en ‘Valkiria’ también hubo personas dentro del propio régimen liderado por Hitler que dijeron “basta” y quisieron detener la rueda de terror que estaba aplastando Alemania y Europa.

hitlerLa cuidada ambientación, el convincente reparto (encabezados por un Cruise que vuelve a demostrar que es mejor actor de lo que muchos “cegatillos” se empeñan en asegurar, y con un Kenneth Branagh fantástico, que desgraciadamente no tiene mucha participación), la estupenda banda sonora (cómo no, obra de John Ottman, como sabéis, siempre junto a Singer, salvo en ‘X-Men’), perfectamente integrada en la trama (diseñada por el ingenioso Christopher McQuarrie, guionista de ‘Sospechosos habituales’), la sobria puesta en escena y un suspense realmente logrado (más aún teniendo en cuenta que ya sabemos lo que ocurre, es algo que está ahí, en los libros, y en internet) hacen de ‘Valkiria’ una experiencia intensa y muy disfrutable, si bien requiere de una adecuada aproximación por parte del espectador, que en modo alguno puede esperar un thriller comercial corriente.

Sin embargo, hay que decirlo, no estamos ante una película extraordinaria, completa, redonda. Me parece que falla el que todo esté tan centrado en el atentado, dejando fuera una adecuada recreación del contexto histórico (ya lo conocemos, pero nunca viene mal para comprender del todo a los personajes), y que el público se canse un poco de tanta preparación, especialmente cuando por medio hay un intento fallido, retrasando el momento en el que verdaderamente se llega hasta el final. Es el riesgo de las películas de atracos (a fin de cuentas, ‘Valkiria’ podría englobarse ahí, cambiando el asesinato de Hitler por el robo a un banco) cuando se molestan demasiado en demostrar que el plan ha sido trabajado en todo detalle, que al final provocan que el público desconecte y quede a la espera, aburrido, del desenlace, de si tienen éxito o no. Aquí no se llega a este extremo, pero es cierto que sobran minutos de planificación y faltan otros que aporten más información sobre el momento histórico y los protagonistas.

En definitiva, creo que esta ‘Valkiria’ nos reporta dos buenas noticias; la primera, que Bryan Singer, lejos de estar consumido, se encuentra lleno de energía, y lo que es mejor, con la intención de seguir experimentando, mejorando su saber hacer como director; la segunda, que aún hay sitio, en el cine comercial, para productos de calidad, serios, de narración elegante y jugoso contenido. Puede que a ‘Valkiria’ le falte una visión más global, que no cuente nada nuevo (me refiero a los hechos concretos), y que Tom Cruise tenga demasiado protagonismo, pero antes que todo eso, es una película magníficamente realizada, de gran suspense y con momentos realmente emocionantes, especialmente un final que llega al corazón. En pocas palabras, cine elegante, eficaz, bien hecho.

4

Especial Bryan Singer en Blogdecine:

Bryan Singer

Bryan Singer: ‘Public Access’

Bryan Singer: ‘Sospechosos habituales’

Bryan Singer: ‘Verano de corrupción’

Bryan Singer: ‘X-Men’

Bryan Singer: ‘X-Men 2’

Bryan Singer: ‘Superman Returns’

]]>
<![CDATA['Harry Potter y el prisionero de Azkabán', fantasmagórica belleza]]> http://www.blogdecine.com/criticas/harry-potter-y-el-prisionero-de-azkaban-fantasmagorica-belleza http://www.blogdecine.com/criticas/harry-potter-y-el-prisionero-de-azkaban-fantasmagorica-belleza Wed, 18 Feb 2009 07:38:21 +0000 seleccionado por 3103 harry-potter-prisoner-4.jpg

Basta echar un vistazo a las tres fotografías que acompañan a este texto para hacerse una rápida idea de la formulación plástica, de intensa raigambre centroeuropea, conque el mexicano Alfonso Cuarón fraguó la tercera aventura del niño mago más famoso del mundo. Son mucho más que elaboradas imágenes de postal, pues sus sombras, encuadres, ecos sonoros están al servicio de la que probablemente es la mejor, con muchísima diferencia, de todas las que forman esa saga famosísima. Y llegó en el momento en que parecía que nos encontrábamos ante otra serie de películas adocenada, lujosa y repetitiva.

‘El prisionero de Azkabán’ es siniestra y emocionante, además de otros grandes adjetivos que un admirador de una obra artística puede dedicarle en un ensayo o reflexión al objeto de su admiración. Pero no voy a deshacerme en una retahíla de parabienes y elogios, pues no quiero que esto sea una mera crítica al uso. He empezado dando una idea de mis sentimientos sobre esta película, pero lo que quiero es desentrañar el arte de su puesta en escena, evocando sus imágenes. Vamos a intentar averiguar de qué manera Cuarón nos cuenta esta historia, y por qué, ya que lo que la hace especial es su puesta en escena, de altísima precisión y aliento poético.

Comenzamos como siempre con Harry en la casa de sus tíos, sufriendo el desprecio de los muggles. Pero hay unos cuantos detalles que diferencian este reiterado inicio de los otros. El que quizá sea más importante es el propio Harry. Radcliffe parece haber dejado ya la infancia y haberse asomado a la pubertad. Su personaje está acostumbrado a la humillación y la soledad, pero en esta ocasión sabe darle un halo de desesperación, de violencia contenida. Otro detalle importante es la elección de Cuarón de los grandes angulares que crean una sensación prodigiosa de profundida de campo, unidos a un trabajo de cámara muy fluido, que potencia la posibilidad del plano secuencia. Al disponer de toda la imagen a foco, y del aspecto 2.40:1, un director menos dotado que Cuarón podría haber desperdiciado lo que esto ofrece, pero el realizador mexicano le saca todo el partido posible en la venganza de Harry contra la impertinente amiga de los Dursley.

El resultado no puede ser más dinámico (en otras palabras, más cinematográfico) y la secuencia de apertura, bufa y de ritmo impecable, se encarga ya de asentar lo que será una constante: la impredicibilidad y la frescura. Pero también lo espectral y desasosegante. Harry casi huye de la casa de sus tíos y se encuentra con un terrorífico perro negro (que luego sabremos es Sirius), en un ambiente fenomenal. Un parque lleno de sombras, en el que Harry es una sombra más, perdido y solo en el mundo. La puesta en escena es lo bastante hábil para saltar, de golpe, a la comedia loca con la llegada del bus del colegio. Sin saltos de ritmo, nos vemos metidos en una carrera frenética en la que el conductor es un anciano ciego y una cabeza colgante ¡que salta sin cuello, con rastas y aspecto de fumeta!

hp3pa_129werewolf.jpg

No cabe comienzo más magistral para el arranque de un filme juvenil. Potter llegará ante el ministro (cuyo ayudante es una versión coñera de Igor), y después se encontrará a sus amigos y compañeros de colegio. La secuencia en la que se le avisa del gran peligro que corre con Sirius Black, está filmada en un solo plano, y es un ejemplo del esfuerzo estético y narrativo de Cuarón. Con una planificación invisible (a menos que uno se fije en lo complejo de su movimiento), los actores en ese ambiente (más de una docena) interactúan entre sí al fondo y delante de Harry como en una dificilísima coreografía, pero resultando muy creíbles. El plano finaliza con un primerísimo primer término de Harry en la oscuridad, avisando de su difícil futuro.

Pero no toda la puesta en escena está basada en complicados planos secuencia, también en momentos de tensión y terror, como el primer encuentro con el dementor, que casi le cuesta la vida a Harry, y que Cuarón finaliza con una cortinilla de iris cerrándose en su pupila. Una vez más, Harry parece preso de cierta invisible mala suerte, y recién despertado de la pesadilla del dementor parece más frágil que nunca. Cuarón monta un genial plano de su cara reflejándose en el cristal de la ventanilla del tren, salpicada por la lluvia, y encandenando a la lluvia salpicando en un charco de barro por la que pasan las ruedas de los carros que les llevan al castillo. No cabe más belleza en una pantalla.

Cuarón, que nunca había leído nada de Harry Potter, parece moverse como pez en el agua, y de ser capaz de dejar su huella personal, en este encargo que parece un proyecto personal por la pasión conque está filmado. Ahí tenemos ese recoger el paso del tiempo con la figura del sauce boxeador siempre protagonista, pues sus ramas florecerán, o se helarán, y sus hojas se caerán, indicando en qué estación del año nos encontramos en breves escenas. Y tiene además un oscuro sentido narrativo, pues el sauce boxeador será, seguramente de forma involuntaria, el catalizador del clímax con el que Harry sabrá quién ofreció a Lord Voldemort en bandeja a sus padres.

Y es que esta es la única película de toda la saga en la que no aparece, ya sea brevemente, o en un recuerdo, o metamorfoseado, el gran enemigo de Potter, pero de alguna forma, está ahí presente. Su amenaza se intuye, se susurra en cada vericueto de este relato. De hecho no hay ningún gran enemigo al que vencer, al menos físico, y ese es un gran mérito pocas veces comentado. En realidad, a lo que los protagonistas tienen que vencer es a su propio miedo, a sus debilididades (la luna llena…), a su pasado, a las mentiras, y al tiempo. Por supuesto que los dementores son un formidable oponente, pero su gran poder consiste en los miedos y el dolor de sus víctimas.

hp3pa_045buckbeak.jpg

Después de haber demostrado de qué forma introduce elementos casi de dibujos animados, Cuarón vuelve a repetir la jugada con la secuencia en la que el sauce boxeador agarra a Harry y Hermione, para, sin problemas de continuidad tonal y rítmica, servirnos de seguido la compleja y larga secuencia del descubrimiento de Colagusano y los secretos de Sirius y Lupin. Parece que todo marcha bien, pero la luna llena aparece y todo resulta un desastre. Y es que pareciera que el destino se ha aliado contra los protagonistas. Aquí entra en juego un elemento que sólo los grandes narradores controlan: la cuestión del azar como predestinación, como conmoción emocional.

No es sólo que ya sabemos los terribles acontecimientos que origina la fuga de Colagusano, sino que la tan largamente anhelada y nunca alcanzada estabilidad familiar de Harry se le desvanece entre los dedos en el mismo momento en que comenzaba a saborearla. Es terrible observar cómo un niño sin padres, solitario y humillado en su hogar, pierde la posiblidad de irse con Sirius dos minutos después de oirle decir que podrían vivir juntos. Por eso la posterior transformación del hombre lobo tiene un ambiente de pesadilla, con unas sombras tan alargadas, que le dan esa atmósfera de irrealidad, de espeluznante aventura.

Pero no todo acaba ahí, aunque podría haberlo hecho, pues nos veremos inmersos en la que quizá sea la paradoja temporal (pues Harry y Hermione retroceden en el tiempo a fin de evitar la tragedia) más perfecta de la historia del cine. Por primera vez, por supuesto gracias al ingenio del relato original, cambiar el pasado es plausible. Y lo es porque cuando vivíamos los acontecimientos por primera vez los cambios ya estaban hechos, pero no vemos más que detalles. Cuando volvemos a vivir lo mismo averiguamos el porqué de esos detalles, y comprendemos que ya se estaba cambiando el destino. Durante esos magistrales, intrigantes, maravillosos minutos, se asiste al prodigio de la fusión del ingenio con la emoción juvenil. No recuerdo, sinceramente, mejor película de aventuras juveniles.

Pero es que estamos hablando de belleza. ¿No es el vuelo sobre el hipogrifo buena muestra de la inspiración insuperable de Cuarón? Pero es que es imposible preferir cualquier escena sobre el resto, pues todas forman un conjunto inolvidable.

]]>