Favoritos de 3103 en Blogdecine http://www.blogdecine.com/usuario/ seleccionado por 3103 http://www.blogdecine.com <![CDATA[Quentin Tarantino: 'Kill Bill: vol. 1', acción y sangre a golpe de katana]]> http://www.blogdecine.com/criticas/quentin-tarantino-kill-bill-vol-1-accion-y-sangre-a-golpe-de-katana http://www.blogdecine.com/criticas/quentin-tarantino-kill-bill-vol-1-accion-y-sangre-a-golpe-de-katana Thu, 22 Jul 2010 08:28:42 +0000 seleccionado por 3103

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El origen de ‘Kill Bill’ surgió mientras Quentin Tarantino, y su fogosidad cinéfila, rodaban ‘Pulp Fiction’. Quedó prendado de Uma Thurman y quería que fuera la protagonista de su siguiente trabajo. Esbozó algunas ideas y junto a ello imaginaron una historia de venganza, de una asesina reconvertida en busca de justicia y redención. Todo quedó en un amago del cineasta llevado por la emoción de intentar rendir su particular homenaje al cine asiático al que tanto admira. Al cine de artes marciales, de kung-fu, a series de TV sobre samuráis, al exlpitation de los setenta,...

Años después, y tras realizar ‘Jackie Brown’, llegó el momento de darle forma a la idea embrionaria de una novia en busca de venganza. Y aquí Tarantino se explayaría. Intentaría lograr, ahora que podía, la máxima libertad creativa para hacer un film de acción, de artes marciales y de imponer su estilo. Acción y sangre a golpe de katana era el plato que le apetecía ofrecer y consiguió una película tremendamente entretenida, aunque dejando atrás algunos de sus principales baluartes de su estilo, para volver a reinventarse, o más bien sacar el lado más bestia tras años de “infectarse” de exploitation films.

En esencia, este es su verdadero homenaje, a un tipo de cine con el creció y que ahora prentedía dar forma con mayor libertad. Pero tampoco escapaba a la tentación de aprovechar e introducir elementos del cine de artes marciales, como prueba de fuego para un director rodando acción pura (que según ha manifestado es lo más complicado de dirigir bien). Ese era su objetivo. Creía que eso era lo que le faltaba por hacer. Y rodar acción no era fácil, pero había visto demasiado cine, demasiados duelos de spaguetti western, de katanas samuráis cercenando brazos y decapitando enemigos,… pero también del valor del honor y el respeto oriental, del sabor de la venganza sangrienta, todo regado con litros de sangre.

Uma Thurman, la novia vengativa perfecta

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No podía realizar la película hasta no tener a Uma Thurman preparada y disponible, así que por eso se demoró algún tiempo en rodar ‘Kill Bill vol. 1’ a pesar de tenerlo todo pensado y preparado. Y fue un acierto. Llegó a afirmar que no podría haber realizado la película con otra actriz y, a tenor del resultado, sin duda fue lo más acertado.

Tarantino había dibujado excelentes personajes, era su fuerte, al igual que soberbios diálogos. Aquí lo vuelve a repetir, aunque quizás se explaye en su protagonista y nos deje a los secundarios demasiado desplazados, algo no demasiado habitual en su cine hasta el momento. Pero con la novia, consigue un personaje de su estilo. Aunque en esta ocasión deja paso a la sangre, la acción y el virtuosismo visual en vez de a los largos diálogos.

Thurman tiene un papel difícil, muy complejo: saltar, manejar la katana, hablar japonés, ponerle el sentido trágico y de ira para contagiar al espectador y justificar su odisea vengativa… Pero su esfuerzo y entrega deja un resultado notable.

Salvaje y violenta

Parece como si Tarantino necesitase de explayarse con un film violento. Aflorar su lado más salvaje y sangriento, pero también más divertido. En ‘Kill Bill vol. 1’ juega con múltiples referencias, como suele hacer en su cine, mezclando el anime, el spaguetti western o sus debilidades asiáticas para vestir esa violencia inusitada que despliega en el film. Y el capítulo de animación es buena muestra de ello. Soberbio trabajo para definir a un personaje de vital importancia en esta cinta.

Lo cierto es que tras ese despliegue visual y esos cuerpos mutilados manando sangre, se oculta el verdadero interés de Tarantino: explayarse con lo que guardaba dentro, emerger su lado más rebelde. Para ello nos hace acompañar al protagonista a través de su viaje vengativo, aunque vuelve a jugar con saltos temporales, en esta ocasión menos trascendentes pero nada forzados, a modo de capítulos escritos a fuego en el alma y la mente de la novia.

Y a pesar de que Tarantino sabía que le lloverían las críticas (como hasta ahora le había pasado) por el tratamiento de la violencia, tenía la necesidad de demostrar que puede tratarse con un buen gusto (estético). Con una descarada e inspirada lección de cine de género y del poder de la imagen sobre el diálogo.

Tarantino se muestra exquisito al cuidar con un detalle extremo cada escena, al que dota de su habitual catálogo de guiños cinéfilos y de claros homenajes. No en vano la presencia de uno de sus ídolos de siempre, Sonny Chiba, lo evidencia. Dándole un papel (Hattori Hanzo) que no es sino la proyección en el presente de un personaje de la popular serie televisiva de ninjas y samuráis de los ochenta ‘Shadow Warriors’, que tanto disfrutó un joven Tarantino.

Pero el director de ‘Kill Bill vol. 1’ tiene muy claro que su película quiere darle el brillo (a la par que el homenaje) a un cine de serie B que bien merece el respeto. Y en esta historia de justicia y redención la violencia es esencial, por eso está tan bien cuidada su presentación, aunque se pliegue a las convenciones del género. Sin miedo y con libertad creativa, Tarantino nos presenta cada escena de acción de un modo muy personal, siempre con su estilo: descarga la tensión previa al sanguinario enfrentamiento con miradas desafiantes y con diálogos teñidos de humor, para luego dejar que la katana siga su curso, sin que nada se lo impida.

En conclusión, y a pesar de dividir esta historia en un díptico, Tarantino demuestra su dominio y talento para el espectáculo visual. Ofrece un relato muy simple en lo argumental, pero lo viste de ópera, con minuciosidad, con respeto, lleno de homenajes (casi fetichistas), lo acompaña (de nuevo) con una música magnífica (escuchar playlist en Spotify) y logra realizar la película que deseaba hacer. Muy por encima de sus expectativas, necesitaba extraer de su interior esta película. Y muchos lo agradecemos.

En Blogdecine, especial Quentin Tarantino:

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<![CDATA[Las 25 películas de la década (2000-2009)]]> http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/las-25-peliculas-de-la-decada-2000-2009 http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/las-25-peliculas-de-la-decada-2000-2009 Mon, 18 Jan 2010 11:37:21 +0000 seleccionado por 3103 Después de mucho darle vueltas, y de muchos días poniendo y quitando, por fin puedo presentar las que yo creo son las 25 películas más relevantes de la pasada década. Mi compañero Juan Luis ha elegido diez, pero yo sería incapaz de hacer algo así. Sencillamente, diez me parecen pocas. Pero en gran parte, y como verá el lector, estoy de acuerdo con él, y de alguna forma mi lista engloba a la suya (aunque yo jamás incluiría ‘Camino a la perdición’ o ‘Inteligencia artificial’). Pero por eso firmamos con diferente nombre.

Veinticinco películas que saben a gloria, y que vuelvo a ver siempre que puedo, las que puedo. Entre ellas muchas norteamericanas, pero también europeas, aunque es cierto que el nivel en nuestro continente ha bajado sensiblemente, mientras que al otro lado del charcho ha subido. Así son las cosas. Entre las elegidas, como se verá, hay muy pocas ganadoras del premio cinematográfico menos prestigioso del mundo, el Oscar, entre otras cosas porque el prestigio lo dan los títulos elegidos (no al revés), y muchas veces no hay por donde cogerlos. La gran mayoría, o todo, de la lista es cine de autor, que es el único que soportará el paso del tiempo, o así lo creo yo. Echadles un vistazo, no os cortéis:

‘There Will Be Blood’

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Paul Thomas Anderson es uno de los cuatro o cinco directores norteamericanos más importantes de la actualidad. Con esta obra maestra irrepetible, su quinta película, homenajea en cierta forma a Malick, ayudándose además de su habitual diseñador de producción, Jack Fisk. Una recreación de época primorosa, situada en los albores de la fiebre del petróleo, con el mejor actor vivo, el incomparable Daniel Day-Lewis, que da vida a un trasunto del Diablo inolvidable, abyecto y conmocionador. Sublime.

‘El nuevo mundo’

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De uno a otro importantísimo director norteamericano, al que actualmente estoy dedicando un extenso especial. En su cuarto largometraje Malick regresa a los territorios por los que sólo él transita en el cine de hoy día, en el que narra el eterno desencuentro del hombre consigo mismo y con la naturaleza. Lirismo estremecedor en una mirada limpia de todo divismo y capaz de mostrar lo inenarrable: al hombre rozando el paraíso y perdiéndolo por su propia incapacidad y su miserable condición

‘Eternal Sunshine of the Spotless Mind’

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El francés Michel Gondry, de mano de uno de los más ingeniosos y sorprendentes guiones de los últimos años, obra del ubicuo Charlie Kauffman, firma una maravilla inolvidable de la que, por motivos obvios, y al igual que en el caso de la de Anderson, me niego a poner su título español, porque ofende la vista. Impecables Carrey y Winslet para un relato que a nadie puede dejar indiferente, que conmueve y divierte a un tiempo, que es vanguardista y clásico a la vez. Una joya imperecedera.

‘Brokeback Mountain’

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Ya sabíamos todos, bastante antes de esta película, que Ang Lee era uno de los mejores directores en activo, y de los pocos que merecen el calificativo de director a secas. Pero con esta película alcanzó una cumbre muy difícil de repetir. Asombrosos Ledger y Gyllenhaal para una compleja y difícil historia de amor que es también un fresco histórico fascinante. Obra de arte que gana con cada visionado y que da fe de hasta dónde puede llegar el cine.

‘Million Dollar Baby’

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El gran Eastwood hace lo que parecía imposible: superar su magistral y terrible ‘Mystic River’ con un drama aparentemente muy sencillo, pero que esconde bajo su serena piel una convulsa representación del drama de vivir, de amar, y de morir. La más lúcida reflexión de su director, en la que es también una de sus mejores interpretaciones, y eso es decir mucho tratándose de un actor superdotado como él. Actualmente, mi compañero Alberto le está dedicando un repaso a toda su carrera, y espero con ganas que llegue el momento de hablar de esta película.

‘El pianista’

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Que regrese el mejor Polanski, después de tantos años por debajo de su inmenso talento, siempre es una gran noticia para el cine. Esta vez, lo hace con una historia que espero contar más de sesenta años, y es que a veces la vida es extraña, y lees la biografía de un pianista célebre, y puedes acercarte al horror de tu pasado. Muy superior a ‘La lista de Schindler’ y de similar devastación emocional a la de ‘Shoah’. Imprescindible.

Mi Crítica de ‘El pianista’

‘Héroe’

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Muchos se quedaron de piedra cuando descubrieron que la promesa de Yimou de hacer su propio Wuxia (guerreros históricos voladores…no, ‘Matrix’ no inventó nada) se hacía realidad con esta bellísima historia de tres guerreros que juraron matar a un rey, y el misterioso hombre que les derrotó y contó cómo llevó a cabo la hazaña. Un poema visual en toda la grandeza de la expresión, y un canto a la paz y a la fraternidad. Una maravilla.

‘Bailar en la oscuridad’

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Muchos, cuando Von Trier se alzó con la Palma de Oro (el premio cinematográfico más codiciado que existe) y su actriz principal el galardón por su trabajo en el Festival de Cannes, por esta perturbadora película, no sabían a qué atenerse con un musical tan atípico. Pero es, sencillamente, una declaración de amor por el musical americano de parte de Von Trier, a la vez que un melodrama de estilo muy complejo y enigmático. Muchos ni siquiera la han visto cuando ven ‘Anticristo’ y ponen a parir a este gran artista. Obra maestra incontestable.

‘21 gramos’

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Tras la grandísima, y sobresaliente, sorpresa con la que nos sacudió en plena cara Iñárritu, titulada ‘Amores perros’, este cineasta mexicano advirtió que no se trataba de un azar que su primera película fuera tan notable y erigió una obra maestra cuyo alcance todavía no se puede calcular. Guillermo Arriaga se da de la mano con Faulkner, y junto a Iñárritu elaboran un puzzle emocional devastador, descarnado, inolvidable, con un Sean Penn sensacional, un Benicio del Toro formidable y una Naomi Watts…sin palabras.

‘Paranoid Park’

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Gus Van Sant es un cineasta extraño. Dotado de un impresionante talento para contarnos las miserias de los jóvenes estadounidenses (especialmente los marginales), durante los años noventa anduvo perdido en historias que no acababan de cuajar. Sin embargo, llega la primera década del siglo XXI y se revela como el gran director que es, uno de los más importantes de su país. Esta es, sin duda, su más bella, hipnótica e inclasificable película.

Mi crítica de ‘Paranoid Park’

‘Kill Bill, vol.2’

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Tal vez esta sea la cumbre de la obra tarantiniana, de momento. El bueno de Quentin quería superar ‘Pulp Fiction’, o al menos su impacto generacional, y lo logró con esta intensa, sorprendente, libérrima historia, que homenajea el cine oriental en su variante de cine negro y de cine de artes marciales, así como al cine de Leone. La venganza de la Novia será de todo menos previsible, y un generoso y placentero relato filmado con maestría y mucha, mucha sangre.

‘Inland Empire’

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A David Lynch todo le da igual. Le da igual la comercialidad, le da igual la narrativa y le da igual lo que piensen de él. Dejando todo esto claro, queda una cosa más por decir: Lynch es un artista insobornable, y su última película, con la que muchos se quedaron mudos o no supieron qué decir, es muchísimo más sencilla de lo que su apariencia laberíntica y absurda aparenta. Obsesiones de Lynch a cargo de una actriz metida en líos. Cine que no es cine, sino vídeo, pero cine puro por la personalidad visual salvaje y trasgresora de un visionario que siempre será él mismo.

‘4 meses, 3 semanas y 2 días’

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El infierno urbano no es ninguna broma, y aunque muchos cineastas se empeñen en falsearlo, trivializarlo o idealizarlo, hay otros, pocos, que con un coraje ilimitado se atreven a mostrarlo tal cual, sin componendas, y al espectador que no le guste, que siga con los hermanos Scott. Obra maestra total y absoluta, escalofriante, bestial, humana.

‘El libro negro’

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Que Verhoeven es un gran director, algunos todavía lo dudan, pero lo demostró con creces regresando a su país, Holanda, y realizando esta obra de aventuras magistral, con un guión impecable y trabajadísimo, un reparto perfecto y muchísima emoción, muchísima violencia, mucho sexo y romanticismo. Da gusto ver a Verhoeven haciendo lo mejor que sabe hacer, echar un vistazo a la historia de su país. Impecable.

‘La joven del agua’

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El propio Shyamalan define esta película como “la experiencia estética más importante de mi vida”. Una vez más, se trata de un título con el que muchos no saben cómo reaccionar, en lugar de rendirse a la belleza y la chocante coherencia de sus imágenes. En realidad, como todo el cine de este realizador, es una historia que quiere provocar la esperanza en el corazón del espectador. ¿Existe reto mayor para un artista?

Mí crítica de ‘La joven del agua’

‘Avatar’

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A muchos no les sorprenderá que incluya esta emocionante película entre las 25. A otros, simplemente les escandalizará. La película que ha convertido en experta sobre la escritura de guiones a media humanidad, es una solemne y brutal crítica a nuestra raza, además de una descripción elegíaca de la conexión de los seres vivos con la naturaleza. Grandiosa batalla final que deja en bragas a la gran mayoría del cine de acción actual. Una joya.

Mi crítica de ‘Avatar’

‘I’m not There’

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Puede que nunca se estrene en los cines españoles, por razones indescifrables para mí (y las de la distribuidora también lo son), pero lo cierto es que esta hermosa película es una de las más importantes de cine norteamericano en muchos años. Todd Haynes nos habla de Bob Dylan, claro, y a través del rostro de seis actores distintos, pero también nos habla de música, de arte, de una época en la que todo era posible, y en la que una mítica tierra llamada América podía albergar dignidad. Casi nada.

Mi crítica de ‘I’m Not There’

‘El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford’

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Aniquiladas las raíces del western, aún puede regresarse a él con lirismo y sensibilidad, no exentas de malicia y violencia salvaje. El juego de espejos que propone esta formidable película se encuentra entre lo más extraño, pero también lo más primordial del género. Andrew Dominik, en su segunda película, nos deja pasmados con su dominio del tiempo narrativo, con su mirada ingenua y desarmante, y con su tenebrismo inquietante. Sensancional Pitt, un actor que ha terminado de controlar la máscara de su rostro para hacer de ella lo que le place. Inclasificable e imprescindible.


Mi crítica de ‘El asesinato de Jesse James por el cobarde Robert Ford’

‘El viaje de Chihiro’

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Si ‘La princesa Mononoke’ es la más violenta y desesperanzada, esta es la más espiritual pero también la más inquietante película de Miyazaki. Dijeron que era su versión de ‘Alicia en el país de las maravillas’, lo que no es si no un reduccionismo recalcitrante de una historia mucho más rica, menos simbólica y más metafórica que aquella. La niña Chihiro se verá inmiscuida en un mundo al que no pertenece, con reglas propias que deberá ir aprendiendo si quiere sobrevivir y, sobre todo, si quiere regresar. Un mundo al que la palabra fascinante se le queda pequeño. Rebosante imaginación del maestro, sublime animación. Para qué seguir diciendo nada.

‘Wall-E’

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La aportación de Pixar al cine en general, y a la animación en particular, durante esta década, ha sido capital. Y aunque ninguna de sus películas es perfecta, pues acaban sucumbiendo al conservador estilo Disney en sus finales (entre otras cosas), sí que pueden llegar a ser conmovedoras, generacionales, y siempre divertidísimas. Esta joya sobre un robot limpiador que un buen día se enamora de una despiadada robot indestructible empieza muy bien y acaba regular, pero es un trabajo formidable por la capacidad de arrastre emocional que atesora, y por unos diez primeros minutos sublimes.

‘Hijos de los hombres’

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Alfonso Cuarón es el director mexicano más importante de la historia, para quien esto escribe. Y lo es porque tanto en su país como fuera de él ha firmado obras maestras, algo al alcance de muy pocos. Esta es una de ellas, sencillamente. Auténtico relato de ficción científico, muy alejado de los feísmos o los colorines que directores muy inferiores adjudican a este género, simplemente viva, trepidante. No hay esperanza ni redención posibles, no hay un héroe invencible con el que sentirnos más seguros, no hay seguridad de que el viaje tenga un sentido. No hay nada, y hay todo. El mundo, el hombre, tal cual. Obra maestra total y absoluta.

Mi crítica de ‘Hijos de los hombres’

‘Ser y tener’

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Mientras la mayoría de las películas se dedican a ficciones más o menos interesantes, hay otras que se dedican a aspectos verdaderamente importantes de la vida, y lo hacen con una sensibilidad y un talento que directores en teoría geniales no pueden ni siquiera soñar. Otros pueden quedarse con películas sobre venganzas, o sobre teóricas y nunca posibles redenciones. Pero esta en particular nos muestra el proceso de la autoconciencia, del aprendizaje del mundo, ahí es nada. La cámara se introduce en una clase de parvulario y no se sabe cómo, pero los pequeños se olvidan de ella y nos dan un milagro. Obra de arte.

‘2046’

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Hay muchos que vieron esta película y no supieron muy bien cómo reaccionar. Es el ejemplo más perfecto que conozco de cine-música. Es decir, cine anti-narrativo, anti-tramático si se quiere. Un poema sensorial de enigmática belleza y estilo muy complejo, con el que Wong Kar Wai cierra una etapa de su cine y abre otra. No cabe preguntarse por la razón de muchas de sus imágenes, si no simplemente dejarse arrastrar por su cadencia y su capacidad expresiva. Un escritor rodeado de atractivas y fugaces mujeres intenta comprender las razones del amor y del desamor. Monumental y arrasada.

‘Entre les murs’

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Palma de Oro en Cannes en 2008, no se sabe bien, observando sus imágenes, si esta obra maestra es un documental en el que se ha introducido la fábula de la ficción, o una ficción a la que se ha inoculado la conciencia de lo documental. Pero poco importa. Demoledora y muy incisiva radiografía del estado de cosas en la educación secundaria pública. Pocas películas han dado a conocer al espectador una violencia y una tensión tan descarnadas, y al mismo tiempo tan contenidas. La sensación de ver algo real es tan fuerte, tan definitiva, que convierte en un juego de niños la gran mayoría del cine de ficción predigerido que nos llega. Insuperable.

Mi crítica de ‘Entre les murs’

‘Una serie de catastróficas desdichas’

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Cuando una película consigue que no se te borre la sonrisa de la cara desde el principio hasta el final, aunque en muchos momentos la sonrisa se convierta en pura carcajada, y a menudo asome la lágrima, hablamos de algo más importante de lo que a muchos pueda parecer a priori. Además, su diseño de producción (obra de Rick Heinrichs) te descubre que el genio visual de las películas de Tim Burton no era Tim Burton, precisamente. También podríamos hablar de la incomparable fotografía de Lubezki, o del talento guiñolesco del gran Jim Carrey, pero sobre todo es un cuento para críos, o no tan críos, que conmueve sin apenas esfuerzo. Gamberra, trasgresora, lúdica, ligera, trágica. Obra maestra.

Y premio especial para una recién estrenada, con mucho retraso, y que acabo de ver (que hace la número 26):

‘La cinta blanca’

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La más grande película de Haneke, y tiene algunas formidables, debería estar entre las 25, pero la añado a última hora, después de acabar de verla, por fin, en el cine.

Y esto es todo.

En Blogdecine:

Mis películas favoritas (y IX): década actual

Las diez mejores películas de la década (2000-2009)

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<![CDATA[Ángeles y demonios y paracaidistas]]> http://www.blogdecine.com/criticas/angeles-y-demonios-y-paracaidistas http://www.blogdecine.com/criticas/angeles-y-demonios-y-paracaidistas Wed, 20 May 2009 09:13:43 +0000 seleccionado por 3103 hanks-angels

El pasado viernes, 15 de mayo, llegó a nuestras pantallas ‘Ángeles y demonios’, la adaptación cinematográfica de la famosa novela de Dan Brown publicada en el año 2000. El director Ron Howard y la estrella Tom Hanks repiten detrás y delante de las cámaras tras el éxito de ‘El código Da Vinci’, para traernos la nueva e increíble aventura del profesor Robert Langdon, aunque en el libro los hechos transcurren antes de que éste investigue el caso de La Gioconda (por cierto, una de las mayores decepciones que me llevé cuando visité el museo del Louvre).

Servidor fue uno de los cayó en la trampa publicitaria del código de Brown. Me lo recomendaron y estaba en todas partes, así que me hice con el producto y lo leí. O quizá debo decir que lo sufrí. Por otro lado, siempre estaré agradecido por todas esas noches que pude dormir rápida y plácidamente. Luego vi la película, esperándome lo peor, y me llevé una grata sorpresa. No voy a elevarla a los altares, ni siquiera a defenderla, pero creo que como producto palomitero, como entretenimiento ligero e inocuo, cumplía su cometido. Vamos, que el tiempo que estuve en el cine pasó volando, y al poco de salir ya ni me acordaba de lo que había visto, pero tenía la sensación de haber pasado un buen rato. Esperaba que ‘Ángeles y demonios’ fuera más de lo mismo, pero no que fuera peor.

La película nos sitúa en un presente alternativo en el que el Papa ha muerto y en el Vaticano se preparan para elegir a su nuevo líder espiritual. Mientras tanto, muy lejos de allí, en un laboratorio secreto se realizan experimentos para crear antimateria; cuando por fin tienen éxito, alguien entra ilegalmente, asesina a uno de los científicos y roba uno de los frascos. He aquí la primera gran secuencia inverosímil y ridícula de ‘Ángeles y demonios’. Aparte de que Howard se dedica a marearnos durante demasiado rato mostrando monitores, gráficos y rostros inexpresivos, uno no puede evitar sentir vergüenza ajena ante el tratamiento que se hace sobre esta investigación. Casi se espera que, de un momento a otro, se produzca una explosión y aparezca un gigante verde o un chaval lanzando telarañas.

Pero sigamos. Evidentemente, hay una relación entre lo que sucede en el Vaticano y el robo en el laboratorio. La Iglesia recurre pronto al famoso profesor y experto en simbología religiosa Robert Langdon. Robert, le dicen, eres nuestra única esperanza. Al parecer, una antigua secta, los Illuminati, ha preparado una complicada venganza, ahora que todo el mundo está pendiente de la elección del nuevo Papa. Dicen haber secuestrado a cuatro cardenales y que los matarán uno a uno, para causar el máximo revuelo público. La guinda será usar la antimateria robada para destruir el Vaticano.

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Tras pensarlo durante el tiempo que se tarda en levantar una ceja, Robert acepta ayudarles. Al fin y al cabo, estaba aburrido, nadando en la piscina, sin nada que hacer, ya que para terminar su nuevo libro necesitaba, casualmente, ciertos documentos de la biblioteca privada del Vaticano, a los cuales no le dejaban acceder. Gracias a este nuevo trabajillo de action-man intelectual, el hombre podrá resolver sus dudas y, de paso, refrescar su ingenio para resolver enigmas ocultos. Lo de menos es que no le paguen un duro por la misión, que incorpora peligro de muerte a cada minuto. Una vez en Roma, recibe más información y descubre que cuenta con aliados (suerte, una cuenta con la elegante figura de Ayelet Zurer) y que hay gente que sólo está ahí para obstaculizar su trabajo (en especial, Stellan Skarsgard, en un papel que podría interpretar un gorila, debidamente vestido).

Igualmente, Robert conoce a un importante miembros de la Iglesia, el camarlengo Patrick McKenna, al que interpreta un cada vez más irreconocible Ewan McGregor; físicamente se le reconoce, claro está, pero como actor uno se pregunta en qué pensaba el escocés. Me parece lamentable que este actor, de tanto talento, a veces parezca estar más preocupado por acumular dinero, como una hormiga ante la llegada inminente del invierno, que por la dificultad o la entidad de los personajes con cuya piel se viste. También es verdad que protagoniza lo que a mí me parece lo mejor de toda la película, esa parte final que sorprende por lo fantástico y delirante de los acontecimientos (el cielo en llamas es espectacular y lo del paracaídas es antológico), pero no es menos cierto que el señor Armin Mueller-Stahl tiene mucha menos presencia y a nadie se le ocurre pensar, en ningún momento, que el actor no está en su sitio o que suelta una frase que no encaja.

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A partir de la llegada a Roma, la película se convierte en una apresurada y caótica carrera por diferentes localizaciones, algunas reales, otras no (pero lo parecen, y es para aplaudir), que se vuelve de lo más repetitiva y aburrida. Ron Howard ofrece su peor versión, no logrando imprimir emoción o suspense alguno, limitándose a meter a los protagonistas en coches y subir el volumen de la música para animar al público y darles algo de acción, cuando en realidad no son más que cortos planos de maniobras automovilísticas y rápidos vistazos a los rostros de los implicados en la escena en concreto, que tratan de aparentar sorpresa e impacto cada vez que llegan al lugar donde muere (o debe morir) uno de los cardenales secuestrados. Curiosamente, siempre llegan un par de minutos antes de la hora límite, menuda puntería.

Además de todo eso, que la película sea tan esquemática, que los personajes sean tan vacíos, que muchos giros te los veas venir (incluyendo quién es el traidor), y que haya tantos diálogos que dan risa cuando no deberían, me parece que se pierde la poca salsa que tenía la del código, todo esa trama llena de misterios y explicaciones fantasiosas, todo eso de ir uniendo pistas y avanzar poco a poco hasta llegar a una conclusión más descabellada que la anterior. Aquí se trata más bien de correr y llegar antes que el asesino, que por cierto, menuda tarea la que lleva a cabo el hombre, cuidado al máximo todos los detalles. Como dije al respecto de otro de los peores blockbusters de lo que llevamos de 2009, ‘X-Men orígenes: Lobezno’, ésta es de las típicas películas que sales del cine y no puedes parar de destriparla, comentando lo absurdo del guión (firmado por Akiva Goldsman y David Koepp, ojo).

En definitiva, lo mejor de esta producción es la cuidadísima dirección artística, la banda sonora de Hans Zimmer, que es más de lo mismo pero, hay que reconocerlo, es muy efectiva, y el primer tráiler que sacaron, que me parece intrigante y espectacular, justo lo que debería que ser un avance de una película de este tipo (aunque sea un poco tramposo, es verdad). Os lo dejo abajo, para que no se diga que sólo me quedo con lo malo.

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Otra crítica en Blogdecine:

‘Ángeles y demonios’, mejorando lo presente

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<![CDATA['Paranoid Park', el cine ha muerto]]> http://www.blogdecine.com/criticas/paranoid-park-el-cine-ha-muerto http://www.blogdecine.com/criticas/paranoid-park-el-cine-ha-muerto Sun, 08 Mar 2009 16:20:08 +0000 seleccionado por 3103 paranoid_park_ver3.jpg

Les guste a algunos o no, lo cierto es que el cine se desarrolló sobre todo en la etapa muda, y después poco más se ha investigado en cuanto a sus formas y posibilidades. Algunos dicen que la causa principal es la llegada del sonido, o más bien de los diálogos, que hacen más literarias las películas. Pero hay teorías para todos los gustos. Aunque me parece poco discutible que, sobre todo en Estados Unidos, los estudios hicieron propio un esquema que, con ciertas variaciones (algunas de ellas muy interesantes), desarrollaron durante los años 30, 40 y 50, perfeccionándolo y dando forma a lo que se entiende, mal, como clasicismo.

Este clasicismo no es más (ni menos, ciertamente), que una representación deudora de la novela del siglo XIX y del teatro de principios del siglo XX, con presentación, nudo y desenlace, con conflictos y objetivos, con personajes protagonistas y secundarios, y el director como un director de teatro, que se encarga de que todo funcione, pero sin dejar una huella personal en muchas ocasiones, supeditado a las necesidades del estudio y las estrellas. El cine clásico (lo que signifique está equívoca expresión) es sólo un cine, no es el Cine.

Ahora, casi tres décadas después del colapso del sistema de los estudios, muchos claman que nos encontramos con un cine (sobre todo norteamericano) deprimente, repetitivo y sin ideas. Pero a mi juicio creo que muchos espectadores están demasiado condicionados por el pasado del cine norteamericano, que abrió ventanas al futuro sólo en el caso de grandes directores como Howard Hawks, Orson Welles, Alfred Hitchcock o John Ford, pero que, como todo “sistema”, encorsetó la representación audiovisual hasta que la fórmula se agotó sin remisión. Los directores importantes de ahora mismo, los que tienen algo que decir, o bien investigan formas de representación opuestas (aunque conociéndolas profundamente) al cine clásico, o bien se alimentan de otras cinematografías y las implementan a su herencia. Gus Van Sant pertenece al primer grupo.

Realmente lo más lógico es que muchos detesten su cine. Estoy seguro de que este director es bien consciente de ello. Y realmente le importa muy poco. Su trayectoria es irregular, extraña y fascinante, y conforme pasan los años y va cerrando su discurso y perfilando más su mirada, más irregular, extraña y fascinante resulta, pero también más importante, pues se erige en crónica (como de una forma muy diferente hace Clint Eastwood en ‘Gran Torino’) de un país en proceso de desintegración moral y social, que se debate entre sus fantasmas como una bestia errabunda, cuyos héroes no son más que reminiscencias de un pasado cada vez más lejano, y cuyo presente es un paisaje fantasmal en el que es casi imposible reconocer a víctima y asesino, al héroe del villano. La vida por fin se abre camino en el cine norteamericano. Lo quieran algunos cinéfilos o no, el pasado (por suerte) nunca vuelve, y los puentes hacia el futuro están ahí.

Y la primera imagen de este alucinado y alucinante, lisérgico casi, ‘Paranoid Park’ es precisamente el puente más grande de Portland, recortado sobre un cielo gris y cuajado de nubes azules, que amenazan tormenta, con la imagen acelerada. Sobre ese puente pasan los títulos de crédito acompañados de una música desconcertante, esquizofrénica, que mezcla sin pudor lo plácido con lo alocado, notas de suspense con arpas celestiales. Ya con el primer plano sabemos que no vamos a asistir a cine predigerido, predecible u ortodoxo. Y ya desde el comienzo advertimos un trabajo de creación sonora muy complejo, que no siempre acompaña a las imágenes en un contínuo temporal, sino que elabora por su cuenta una trama sonora que otorga a la secuencia significados dispares, que la enriquece, en suma, con ecos, susurros, temas musicales fantasmagóricos y lánguidos.

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El responsable de la calidad de la imagen es el ya legendario director de fotografía Christopher Doyle (que venía de filmar la maravilla ‘Lady in the Water’ y que por cierto tiene una pequeña aparición en la película como el tío del protagonista) quien en colaboración con Rain Li, y en evidente complicidad con Van Sant, construye un imaginario visual realmente único, consistente en una gama infinita de grises y cololores desaturados, muy acorde con la atmósfera fantasmal que se pretende crear. Con una gran libertad, filman en 35 mm. y a continuación en 16 mm., ralentizando la imagen, como si fuera un sueño del que no podemos despertar. Planificando desde el estilo que Van Sant lleva edificando desde hace veinte años, pero añadiéndole mayor fluidez y flexibilidad, olvidándose del punto de vista de los personajes y adquiriendo uno etéreo, volátil, que se adentra no sólo en las vivencias del skater protagonista, sino sobre todo en su mente y en sus sentimientos más primarios.

Planos largos y densos, auténtico atentado directo y mortal contra la narración cinematográfica tradicional, saltos aparentemente arbitrarios en el tiempo que se niegan a contar la historia como otros podrían contarla, y que se convierten en personalísimas formas de acercarse a esta compleja historia de skaters desorientados, zombies, alejados de cualquier pensamiento pragmático, incapaces de adaptarse a un mundo que no sea el suyo propio interior, representado en un parque paranoide que obedece tan solo sus propias reglas y al que sólo los iniciados pueden acceder. Más que una historia criminal sobre skaters, deviene parábola del mundo interior del adolescente sumergido en infinitas dudas y carentes de atención y comprensión.

Una vez más, acompañamos por un itinerario pesadillesco a uno de los adolescentes hermosos y errabundos de Van Sant. De todos ellos, quizá Alex (interpretado con convincente neutralidad por Gabe Nevins), sea el más hermoso. Por momentos, pareciera que Van Sant le dedique una declaración de amor con la cámara, pues entrega numerosos primeros planos al rostro de este muchacho, tan bello que parece una muchacha, y tan trágico que sus momentos de skater (y los movimientos de otros skater) parecen una canción de dolor por la multiforme y siempre posible crueldad del mundo. Muchos no entrarán en estas imágenes, les repugnarán o las considerarán equivocadas, elititistas o falsamente artísticas. Directamente una negación del cine.

Yo personalmente creo que no se le puede pedir más al cine. Y de todas formas el cine me importa poco, me interesa más lo que se puede hacer con sus restos, a dónde se puede llegar con él. El cine ha muerto, larga vida al cine.

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<![CDATA['Man on Wire', el documental que ya teníamos que haber visto]]> http://www.blogdecine.com/carteles/man-on-wire-el-documental-que-ya-teniamos-que-haber-visto http://www.blogdecine.com/carteles/man-on-wire-el-documental-que-ya-teniamos-que-haber-visto Wed, 25 Feb 2009 10:54:22 +0000 seleccionado por 3103 man on wire poster español
Este es probablemente el final de mi vida, caminar sobre ese cable. Y, por otra parte, algo a lo que no me podría resistir, ni haría ningún esfuerzo por resistirme, ese cable me llama. Y la muerte está muy cercana.

Son palabras de Philippe Petit, un alambrista francés que en 1974 se aventuró a cruzar las torres gemelas de Nueva York, caminando a través de un cable. Su fascinante historia es el centro del multipremiado y vitoreado documental británico ‘Man on Wire’. Ya hemos hablado de ella anteriormente, pero tras ganar el Oscar al mejor documental se aproxima su estreno en las pantallas españolas, previsto para el próximo 18 de marzo.

Una cinta dirigida por James Marsh que desde que iniciara su andanza allá por el festival de Sundance del pasado año, no ha dejado de cosechar premios (el Oscar es el más reciente) y, sobre todo, alabanzas por su enorme calidad. Y poco a poco, se ha ido convirtiendo en uno de los mejores títulos del 2008.

man on wire

Estamos viviendo un enorme apogeo de los títulos documentales, una tendencia que incluso se evidencia en las cintas de ficción que se aferran al realismo, incluyendo un estilo documentalista. Del mismo modo, las producciones sobre documentales están bebiendo, con gran acierto, de elementos de ficción (aunque no es nada nuevo) para narrar con más intensidad historias como la de ‘Man on Wire’.

Esta locura perpetrada por el funambulista francés fue calificada como el delito del siglo, puesto que se trató de un acontecimiento del todo ilegal (y temerario) pero que no tenía nada de malvado, poniendo en riesgo únicamente su propia vida. Un acto de espíritu romántico, de valentía épica y de inenarrable belleza que le llevó a preparar con sumo detalle la arriesgada aventura de cruzar las dos torres gemelas (por entonces los edificios más altos del mundo) a través de un cable. Un ejercicio de alambrista extremo que contenía un elevado carácter de proeza y que obtuvo un éxito olvidado por el tiempo. En ‘Man on Wire’, James Marsh lo ha recuperado y lo ha narrado con gran entusiasmo y talento (y la fabulosa música de Michael Nyman), como se deducen de las espléndidas críticas recibidas.

El argumento del documental nos conduce por el complicado golpe de Petit, que suponía sobrepasar la seguridad del World Trade Center, tirar un cable que uniera las dos torres (con ayuda de sus cómplices) y caminar sobre el mismo sin despertar la atención de nadie. A más de 400 metros de altura, sobre las calles de Manhattan, la proeza de Petit tiene tintes épicos, y el propio protagonista narra con detalle toda la aventura.

Sin duda, ‘Man on Wire’ se ha convertido en uno de los títulos más esperados y que está marcado en mi particular calendario. Aquí el trailer subtitulado al español:

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<![CDATA['Slumdog Millionaire', el triunfo del amor (y del buen cine)]]> http://www.blogdecine.com/oscars-2009/slumdog-millionaire-el-triunfo-del-amor-y-del-buen-cine http://www.blogdecine.com/oscars-2009/slumdog-millionaire-el-triunfo-del-amor-y-del-buen-cine Tue, 10 Feb 2009 05:43:20 +0000 seleccionado por 3103 slumdog millionaire 1
Bajo la apariencia de un sencillo melodrama, ‘Slumdog Millionaire’ esconde una conmovedora y emocionante historia con tintes dickensianos y decorado al más puro estilo Bollywood. Sin embargo, bajo esa aparente convencionalidad, encontramos una propuesta visualmente impresionante con una narración ágil y vibrante. Las desventuras de un joven desgraciado que está a punto de alzarse con el máximo premio de un popular concurso televisivo consiguen impregnar y contagiar una buena dosis de optimismo.

Danny Boyle ha planteado esta historia de amor imposible, salpicada de momentos que ahondan en los tristes arrabales del subdesarrollo de la fascinante Mumbai, con la enorme virtud de contarla de manera espléndida. Sin caer en un simple estereotipo del reflejo de la pobreza para conmover al espectador, ni en una falsa glorificación de la miseria, sino con el enorme acierto de narrar la historia con profunda humildad, aproximándose al realismo y huyendo de moralinas y doctrinas.

Resulta curioso que haya sido un británico el que ha logrado extraer mejor y engrandecer un relato propio de Bollywood, aunque sin abusar de sus esquemas convencionales (a excepción del espléndido número musical de los créditos finales), y lo consiga con tanta relevancia. Hay que recordar que, poco a poco, con un presupuesto ajustado ha ido cautivando a crítica y público, así como acaparando múltiples premios, convirtiéndose en el título revelación de la temporada y todo un fenómeno que arrasa en sus estrenos.

La clave de su éxito radica en la citada sencillez de la propuesta y, sobre todo, en el modo en el que se articula la narración. El guión de Simon Beaufoy está milimétricamente diseñado y Danny Boyle ha sabido extraer el máximo partido de la historia de Jamal Malik. Joven al que vamos conociendo junto a su experiencia vital, que resulta aclaratoria sobre su inesperado éxito en el concurso de televisión en el que participa. A través de soberbios flashbacks, plenos de ritmo y emoción, descubrimos su pasado como niño huérfano ingenioso y pícaro, que subsiste junto a su hermano y la fascinante Latika en las calles de Mumbai y todos los peligros de la dura vida en la miseria.

Todos estos episodios conforman la columna vertebral del filme, donde vemos como Jamal, que nunca se queja de su asquerosa existencia, no cree en el destino escrito y demuestra como él mismo se lo ha ido configurando, a base de dosis de bondad, amor y positivismo. Y, en su mensaje final, transmite la esperanza de que el futuro siempre puede ser mejor, que el amor verdadero siempre triunfa. Este relato, aderezado con elementos al estilo Dickens (niños desgraciados en peligro, villanos crueles que los persiguen, ...) está planteada sin fisuras, llena de dinamismo, como un juego del pasado y del presente, y con los momentos justos de humor, romance y drama. Y lo más importante es que contagia emoción, con situaciones que no buscan la lágrima fácil y sí consiguen gran empatía con su protagonista. Todo ello producto de un guión de Simon Beaufoy inteligente y hábilmente estructurado del que su realizador ha sabido sacar el máximo provecho (como ya hicieran ambos en ‘Full Monty’).

slumdog millionaire 2

Pero ‘Slumdog Millionaire’ no es una película perfecta, se pueden encontrar ciertas carencias y en su último tercio, conforme los episodios de Jamal se aproximan al presente, pierde fuerza y se ablanda en exceso en su resolución. Sin embargo, la vida del joven desgraciado que encuentra la suerte que no ha tenido ya ha logrado, en esos instantes finales, hipnotizar (y cautivar) y tan sólo se desprende el deseo de conocer la resolución del concurso y de la historia de amor de Jamal. Sus detractores señalan que resulta artificiosa, inverosímil y efectista, pero no se puede negar que Boyle creía en la historia, le ha puesto lo mejor de sí, y desprende esa mágica sensación de las buenas películas, de las que gustan y hacen sentir, muy por encima de sus defectos.

Gran mérito el de Boyle que consigue contar con ingenio y cautivadora emoción un relato intenso, apoyado en una fotografía sublime de colores saturados y una banda sonora exótica y acertada, además de unos actores de rostros desconocidos a los que saca interpretaciones bien orquestadas (destacando Dev Patel). ‘Slumdog Millionaire’ conmueve, entretiene y deja una sonrisa a su conclusión. Eso, en el cine de hoy en día, es mucho.

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<![CDATA['Inglourious Basterds' ('Malditos bastardos'), teaser tráiler]]> http://www.blogdecine.com/trailers/inglourious-basterds-teaser-trailer http://www.blogdecine.com/trailers/inglourious-basterds-teaser-trailer Thu, 12 Feb 2009 23:19:51 +0000 seleccionado por 3103

Aquí tenéis el primer trailer de la nueva y esperada película de Quentin Tarantino tras ‘Death Proof’. El título, ‘Inglourious Basterds’, hace referencia a ‘The Inglorious Bastards’, que es como se conoce en Estados Unidos a ‘Aquel maldito tren blindado’, un film italiano dirigido por Enzo Castellari en 1978, una de las principales referencias que el director de ‘Pulp Fiction’ ha tomado para su nuevo trabajo.

En esta ocasión, Tarantino nos traslada a la Segunda Guerra Mundial para contarnos las sangrientas andanzas de un grupo de soldados norteamericanos cuya misión es infiltrarse en el ejército nazi y causar todas las bajas que puedan. Como se señala en el trailer, que a pesar de ser un teaser incluye bastantes escenas, el propósito del comando es aterrorizar al ejército alemán, no sólo matar, sino atacarles sin piedad. Por las imágenes del avance podemos esperar mucha violencia y mucha sangre; y, por tanto, mucha polémica.

El reparto de ‘Inglourious Basterds’ está encabezado por Brad Pitt, que interpreta a Aldo Raine, el líder de ese puñado de soldados; le acompañan Eli Roth, Til Schweiger, Michael Fassbender, Diane Kruger, Samm Levine, Mike Myers, Cloris Leachman, Julie Dreyfus, B.J. Novak y Martin Wuttke, que encarna al mismísimo Adolf Hitler. La verdad es que mirando este reparto y el que Tarantino nos había “prometido” con el paso del tiempo (Arnold Schwarzenegger, Sylvester Stallone, Bruce Willis, etc.), la sensación es algo decepcionante. Pero bueno, es lo de menos, seguro que el cineasta ha sacado lo mejor de todos y cada uno de los actores.

Por último, comentar que el rodaje ya finalizó y que ‘Inglourious Basterds’ se encuentra actualmente en fase de post-producción. Si todo marcha bien, Tarantino tendrá lista su nueva película para el festival de Cannes, en mayo. El 21 de agosto es el día señalado para el estreno.

A continuación os dejo el trailer en español, que nos anuncia que la película se titulará aquí como ‘Malditos bastardos’.

Vía | TheMovieBox | ¡Gracias a todos, especialmente a Colonbo, por el aviso!

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<![CDATA[Bryan Singer: 'Valkiria']]> http://www.blogdecine.com/criticas/bryan-singer-valkiria http://www.blogdecine.com/criticas/bryan-singer-valkiria Wed, 18 Feb 2009 11:47:36 +0000 seleccionado por 3103 valkiria

Tras dedicar sus tres últimas películas a los superhéroes, al espectáculo de efectos visuales, a historias fantásticas, al cine de palomitas y evasión, Bryan Singer da otro giro a su carrera y se embarca en la narración de una compleja historia real, de un atentado que pudo cambiar el curso de la Historia. Y lo hace volviendo más al estilo austero, seco, directo, que recurriendo a su adquirido gusto por los encuadres retorcidos y los artificios visuales. Singer se toma muy en serio la traslación al cine de este apasionante capítulo histórico, cuya preparación, desarrollo y consecuencias ya han sido mostradas con anterioridad, pero nunca con este pulso, con este suspense, con esta emoción.

‘Valkiria’ (‘Valkyrie’, 2008) se estrenó finalmente el pasado 25 de diciembre en Estados Unidos (el 30 de enero en España), después de numerosos retrasos, de nuevas filmaciones y rumores de todo tipo, que casi llegaron a catalogar de fracaso una película que aún no se había proyectado. A pesar de lo que cabía esperar, tanto por la trama histórica como por el momento no demasiado popular del director (‘Superman Returns’ no fue lo que se esperaba) y actor protagonista (Tom Cruise, cuyo rostro, como es habitual, ocupa casi por completo el póster del film), la película obtuvo una excelente recaudación pero, de nuevo en contra de lo esperado, fue olvidada en las nominaciones a los Oscars.

Resulta curiosa la valoración que se hace, a menudo, sobre Bryan Singer. Casi podría decirse que se desprecia, para mí de forma sorprendente, su (aún escasa) obra por la temática de sus últimas tres películas, recurriendo constantemente a la mención de ‘Sospechosos habituales’ como si fuera lo único valioso que nos ha dejado este joven cineasta. Al director al que hay que agradecer que el cine de superhéroes se revitalizara, se tenga en cuenta, que tenga contenido y drama, al mismo tiempo que acción y efectos especiales, se le ha despojado de sus logros, quedando considerado como un realizador de segunda categoría, sin verdadero talento. Esta injusta valoración, con pocas luces, es propia de dos males que, en mayor o menor medida, nos afectan a todos: deficiente memoria y ligereza en el consumo de películas.

Lo cierto es que Singer lleva, desde el principio de su carrera, demostrando una extraordinaria habilidad para el suspense cinematográfico y para la construcción de escenas visualmente llamativas, así como un interés por lo ambigüo del ser humano, su lucha interna, y por la facilidad de verse afectado por la oscuridad, por lo malvado. En este sentido, ya comenté, con motivo de ‘Verano de corrupción’, y también cuando hablé de ‘X-Men’, que el director norteamericano sentía especial fascinación por todo lo que giraba en torno al nazismo, sin duda, una de las etapas más oscuras de la Historia. En su última película vuelve a tratar este tema, esta vez con mayor atención, llevándonos directamente a la boca del lobo, centrándose en una historia que ocurre en territorio alemán, durante la etapa en la que Adolf Hitler estaba aún en el poder. Concretamente, ‘Valkiria’ nos relata con sumo detalle y sobriedad la preparación de un atentado para acabar con la vida de Hitler y formar un nuevo gobierno al frente de Alemania.

Sin embargo, a diferencia de sus dos primeros personajes relacionados con el nazismo (curiosamente, ambos tenían el mismo rostro, el del gran Ian McKellen), aquí Bryan Singer no va a detenerse en la falta de moralidad o en la maldad de los hombres, en la fascinación por el lado oscuro del ser humano, sino que va a mostrarnos todo lo contrario, se va a centrar en ese puñado de “hombres buenos” que intentaron acabar con el régimen nazi, antes de que el ejército aliado fuese avanzando posiciones y llegara, finalmente, a Berlín. Realmente, no es que se haga una diferencia entre alemanes buenos y malos, afortunadamente no hay maniqueísmo en esta película; lo que se hace es mostrar a unas personas que se rebelan ante un régimen autoritario que está cometiendo demasiados actos intolerables, a unas personas que quisieron poner punto y final a una época siniestra.

La gran complejidad de lo que quisieron hacer y las consecuencias que pudo tener si finalmente llegan a tener éxito son dos puntos que quedan muy claros en la película, que no es ese thriller espectacular que parecía vendernos la publicidad (echad un ojo al trailer de arriba), sino un drama de suspense que se aleja de lo convencional, porque no hay concesiones (o son mínimas) y se centra en los hechos (fríos, si se quiere) y en la dureza de sus implicaciones, sin abandonar al espectador; no en vano, Singer tiene a Spielberg en un pedestal. A pesar de todo, de que en ‘Valkiria’ no haya sitio para un romance resultón (la participación de Carice Van Houten, breve, no va por ahí) o explosiones y persecuciones constantes, es también cine de entretenimiento, es un producto que cuida la información que se da al público, para que mantenga la atención en la pantalla y no la abandone en ningún momento.

Es interesante que en estos momentos haya dos películas como ésta y ‘The Reader (El lector)’ en la cartelera, ya que en ambas se habla de algo tan aparentemente limpio e irresponsable como es obedecer órdenes. Mucho se ha dicho y se ha visto en torno a eso, a ese escudo fruto de la jerarquía y el orden, de la falta de humanidad en las organizaciones (sobre esto mismo también giraba la muy fallida ‘La cuestión humana’). La cadena de mando, el lenguaje seco, directo, y la amenaza de un severo castigo llevan a no discutir las órdenes ni las acciones de los que ejercen la autoridad. El miedo paraliza la razón, engaña las mentes y justifica actos que, en otro contexto, resultarían impensables. Pero todo tiene su límite y como se muestra en ‘Valkiria’ también hubo personas dentro del propio régimen liderado por Hitler que dijeron “basta” y quisieron detener la rueda de terror que estaba aplastando Alemania y Europa.

hitlerLa cuidada ambientación, el convincente reparto (encabezados por un Cruise que vuelve a demostrar que es mejor actor de lo que muchos “cegatillos” se empeñan en asegurar, y con un Kenneth Branagh fantástico, que desgraciadamente no tiene mucha participación), la estupenda banda sonora (cómo no, obra de John Ottman, como sabéis, siempre junto a Singer, salvo en ‘X-Men’), perfectamente integrada en la trama (diseñada por el ingenioso Christopher McQuarrie, guionista de ‘Sospechosos habituales’), la sobria puesta en escena y un suspense realmente logrado (más aún teniendo en cuenta que ya sabemos lo que ocurre, es algo que está ahí, en los libros, y en internet) hacen de ‘Valkiria’ una experiencia intensa y muy disfrutable, si bien requiere de una adecuada aproximación por parte del espectador, que en modo alguno puede esperar un thriller comercial corriente.

Sin embargo, hay que decirlo, no estamos ante una película extraordinaria, completa, redonda. Me parece que falla el que todo esté tan centrado en el atentado, dejando fuera una adecuada recreación del contexto histórico (ya lo conocemos, pero nunca viene mal para comprender del todo a los personajes), y que el público se canse un poco de tanta preparación, especialmente cuando por medio hay un intento fallido, retrasando el momento en el que verdaderamente se llega hasta el final. Es el riesgo de las películas de atracos (a fin de cuentas, ‘Valkiria’ podría englobarse ahí, cambiando el asesinato de Hitler por el robo a un banco) cuando se molestan demasiado en demostrar que el plan ha sido trabajado en todo detalle, que al final provocan que el público desconecte y quede a la espera, aburrido, del desenlace, de si tienen éxito o no. Aquí no se llega a este extremo, pero es cierto que sobran minutos de planificación y faltan otros que aporten más información sobre el momento histórico y los protagonistas.

En definitiva, creo que esta ‘Valkiria’ nos reporta dos buenas noticias; la primera, que Bryan Singer, lejos de estar consumido, se encuentra lleno de energía, y lo que es mejor, con la intención de seguir experimentando, mejorando su saber hacer como director; la segunda, que aún hay sitio, en el cine comercial, para productos de calidad, serios, de narración elegante y jugoso contenido. Puede que a ‘Valkiria’ le falte una visión más global, que no cuente nada nuevo (me refiero a los hechos concretos), y que Tom Cruise tenga demasiado protagonismo, pero antes que todo eso, es una película magníficamente realizada, de gran suspense y con momentos realmente emocionantes, especialmente un final que llega al corazón. En pocas palabras, cine elegante, eficaz, bien hecho.

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Especial Bryan Singer en Blogdecine:

Bryan Singer

Bryan Singer: ‘Public Access’

Bryan Singer: ‘Sospechosos habituales’

Bryan Singer: ‘Verano de corrupción’

Bryan Singer: ‘X-Men’

Bryan Singer: ‘X-Men 2’

Bryan Singer: ‘Superman Returns’

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<![CDATA['Harry Potter y el prisionero de Azkabán', fantasmagórica belleza]]> http://www.blogdecine.com/criticas/harry-potter-y-el-prisionero-de-azkaban-fantasmagorica-belleza http://www.blogdecine.com/criticas/harry-potter-y-el-prisionero-de-azkaban-fantasmagorica-belleza Wed, 18 Feb 2009 07:38:21 +0000 seleccionado por 3103 harry-potter-prisoner-4.jpg

Basta echar un vistazo a las tres fotografías que acompañan a este texto para hacerse una rápida idea de la formulación plástica, de intensa raigambre centroeuropea, conque el mexicano Alfonso Cuarón fraguó la tercera aventura del niño mago más famoso del mundo. Son mucho más que elaboradas imágenes de postal, pues sus sombras, encuadres, ecos sonoros están al servicio de la que probablemente es la mejor, con muchísima diferencia, de todas las que forman esa saga famosísima. Y llegó en el momento en que parecía que nos encontrábamos ante otra serie de películas adocenada, lujosa y repetitiva.

‘El prisionero de Azkabán’ es siniestra y emocionante, además de otros grandes adjetivos que un admirador de una obra artística puede dedicarle en un ensayo o reflexión al objeto de su admiración. Pero no voy a deshacerme en una retahíla de parabienes y elogios, pues no quiero que esto sea una mera crítica al uso. He empezado dando una idea de mis sentimientos sobre esta película, pero lo que quiero es desentrañar el arte de su puesta en escena, evocando sus imágenes. Vamos a intentar averiguar de qué manera Cuarón nos cuenta esta historia, y por qué, ya que lo que la hace especial es su puesta en escena, de altísima precisión y aliento poético.

Comenzamos como siempre con Harry en la casa de sus tíos, sufriendo el desprecio de los muggles. Pero hay unos cuantos detalles que diferencian este reiterado inicio de los otros. El que quizá sea más importante es el propio Harry. Radcliffe parece haber dejado ya la infancia y haberse asomado a la pubertad. Su personaje está acostumbrado a la humillación y la soledad, pero en esta ocasión sabe darle un halo de desesperación, de violencia contenida. Otro detalle importante es la elección de Cuarón de los grandes angulares que crean una sensación prodigiosa de profundida de campo, unidos a un trabajo de cámara muy fluido, que potencia la posibilidad del plano secuencia. Al disponer de toda la imagen a foco, y del aspecto 2.40:1, un director menos dotado que Cuarón podría haber desperdiciado lo que esto ofrece, pero el realizador mexicano le saca todo el partido posible en la venganza de Harry contra la impertinente amiga de los Dursley.

El resultado no puede ser más dinámico (en otras palabras, más cinematográfico) y la secuencia de apertura, bufa y de ritmo impecable, se encarga ya de asentar lo que será una constante: la impredicibilidad y la frescura. Pero también lo espectral y desasosegante. Harry casi huye de la casa de sus tíos y se encuentra con un terrorífico perro negro (que luego sabremos es Sirius), en un ambiente fenomenal. Un parque lleno de sombras, en el que Harry es una sombra más, perdido y solo en el mundo. La puesta en escena es lo bastante hábil para saltar, de golpe, a la comedia loca con la llegada del bus del colegio. Sin saltos de ritmo, nos vemos metidos en una carrera frenética en la que el conductor es un anciano ciego y una cabeza colgante ¡que salta sin cuello, con rastas y aspecto de fumeta!

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No cabe comienzo más magistral para el arranque de un filme juvenil. Potter llegará ante el ministro (cuyo ayudante es una versión coñera de Igor), y después se encontrará a sus amigos y compañeros de colegio. La secuencia en la que se le avisa del gran peligro que corre con Sirius Black, está filmada en un solo plano, y es un ejemplo del esfuerzo estético y narrativo de Cuarón. Con una planificación invisible (a menos que uno se fije en lo complejo de su movimiento), los actores en ese ambiente (más de una docena) interactúan entre sí al fondo y delante de Harry como en una dificilísima coreografía, pero resultando muy creíbles. El plano finaliza con un primerísimo primer término de Harry en la oscuridad, avisando de su difícil futuro.

Pero no toda la puesta en escena está basada en complicados planos secuencia, también en momentos de tensión y terror, como el primer encuentro con el dementor, que casi le cuesta la vida a Harry, y que Cuarón finaliza con una cortinilla de iris cerrándose en su pupila. Una vez más, Harry parece preso de cierta invisible mala suerte, y recién despertado de la pesadilla del dementor parece más frágil que nunca. Cuarón monta un genial plano de su cara reflejándose en el cristal de la ventanilla del tren, salpicada por la lluvia, y encandenando a la lluvia salpicando en un charco de barro por la que pasan las ruedas de los carros que les llevan al castillo. No cabe más belleza en una pantalla.

Cuarón, que nunca había leído nada de Harry Potter, parece moverse como pez en el agua, y de ser capaz de dejar su huella personal, en este encargo que parece un proyecto personal por la pasión conque está filmado. Ahí tenemos ese recoger el paso del tiempo con la figura del sauce boxeador siempre protagonista, pues sus ramas florecerán, o se helarán, y sus hojas se caerán, indicando en qué estación del año nos encontramos en breves escenas. Y tiene además un oscuro sentido narrativo, pues el sauce boxeador será, seguramente de forma involuntaria, el catalizador del clímax con el que Harry sabrá quién ofreció a Lord Voldemort en bandeja a sus padres.

Y es que esta es la única película de toda la saga en la que no aparece, ya sea brevemente, o en un recuerdo, o metamorfoseado, el gran enemigo de Potter, pero de alguna forma, está ahí presente. Su amenaza se intuye, se susurra en cada vericueto de este relato. De hecho no hay ningún gran enemigo al que vencer, al menos físico, y ese es un gran mérito pocas veces comentado. En realidad, a lo que los protagonistas tienen que vencer es a su propio miedo, a sus debilididades (la luna llena…), a su pasado, a las mentiras, y al tiempo. Por supuesto que los dementores son un formidable oponente, pero su gran poder consiste en los miedos y el dolor de sus víctimas.

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Después de haber demostrado de qué forma introduce elementos casi de dibujos animados, Cuarón vuelve a repetir la jugada con la secuencia en la que el sauce boxeador agarra a Harry y Hermione, para, sin problemas de continuidad tonal y rítmica, servirnos de seguido la compleja y larga secuencia del descubrimiento de Colagusano y los secretos de Sirius y Lupin. Parece que todo marcha bien, pero la luna llena aparece y todo resulta un desastre. Y es que pareciera que el destino se ha aliado contra los protagonistas. Aquí entra en juego un elemento que sólo los grandes narradores controlan: la cuestión del azar como predestinación, como conmoción emocional.

No es sólo que ya sabemos los terribles acontecimientos que origina la fuga de Colagusano, sino que la tan largamente anhelada y nunca alcanzada estabilidad familiar de Harry se le desvanece entre los dedos en el mismo momento en que comenzaba a saborearla. Es terrible observar cómo un niño sin padres, solitario y humillado en su hogar, pierde la posiblidad de irse con Sirius dos minutos después de oirle decir que podrían vivir juntos. Por eso la posterior transformación del hombre lobo tiene un ambiente de pesadilla, con unas sombras tan alargadas, que le dan esa atmósfera de irrealidad, de espeluznante aventura.

Pero no todo acaba ahí, aunque podría haberlo hecho, pues nos veremos inmersos en la que quizá sea la paradoja temporal (pues Harry y Hermione retroceden en el tiempo a fin de evitar la tragedia) más perfecta de la historia del cine. Por primera vez, por supuesto gracias al ingenio del relato original, cambiar el pasado es plausible. Y lo es porque cuando vivíamos los acontecimientos por primera vez los cambios ya estaban hechos, pero no vemos más que detalles. Cuando volvemos a vivir lo mismo averiguamos el porqué de esos detalles, y comprendemos que ya se estaba cambiando el destino. Durante esos magistrales, intrigantes, maravillosos minutos, se asiste al prodigio de la fusión del ingenio con la emoción juvenil. No recuerdo, sinceramente, mejor película de aventuras juveniles.

Pero es que estamos hablando de belleza. ¿No es el vuelo sobre el hipogrifo buena muestra de la inspiración insuperable de Cuarón? Pero es que es imposible preferir cualquier escena sobre el resto, pues todas forman un conjunto inolvidable.

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