Favoritos de 4488 en Blogdecine http://www.blogdecine.com/usuario/ seleccionado por 4488 http://www.blogdecine.com <![CDATA[Clint Eastwood: 'El jinete pálido']]> http://www.blogdecine.com/criticas/clint-eastwood-el-jinete-palido http://www.blogdecine.com/criticas/clint-eastwood-el-jinete-palido Wed, 07 Apr 2010 17:14:48 +0000 seleccionado por 4488 palerider-f1.jpg

Y contemplé un caballo pálido; y el nombre de su jinete era La Muerte. Y el infierno le seguía

Clint Eastwood regresaba a la dirección dos años después de la cuarta entrega sobre Harry Callahan con ‘El jinete pálido’ (‘Pale Rider’, 1985) que además suponía el reencuentro con el género que le dio la fama y al que se asocia mayormente su nombre, el western. Para ello contó con un guión elaborado por Michael Butler y Dennis Shryack, un tandem de guionistas que escribieron para el actor tres films, ‘Ruta suicida’ (‘The Gauntlet’, Clint Eastwood, 1977), el presente y otro que el actor no llegó a protagonizar, ‘Código de silencio’ (‘Code of Silence’, Andrew Davis, 1985), proyecto que terminó convirtiéndose en el típico producto al servicio de Chuck Norris.

Cuenta Eastwood que el guión de su tercer western como director estuvo esperando el momento idóneo para que el director se decidiera a realizarlo, algo parecido sucedería tiempo después con una de sus obras más laureadas, ‘Sin perdón’ (‘Unforgiven’, 1992). Aunque el guión de ‘El jinete pálido’ está firmado por Butler y Shryack, ambos escritores declararon que la idea del film fue enteramente de Eastwood, y éste, conocido por controlar los guiones de sus películas, se involucró más que nunca en la escritura de una película que a día de hoy figura como una de las cotas más altas alcanzadas por el genial cineasta.

El argumento de ‘El jinete pálido’ puede recordar al del mítico western ‘Raíces profundas’ (‘Shane’, George Stevens’, 1953) el que Alan Ladd daba vida a un antiguo pistolero que se veía obligado a coger de nuevo la de cos armas para defender a una familia de granjeros de la opresión de un importante ganadero. De hecho, aún hay opiniones que sostienen que la película de Eastwood no es más que un plagio de aquélla; incluso en páginas tan “prestigiosas” como la IMDb señalan que ‘El jinete pálido’ es un remake del film de Stevens. Lo cierto es que aún partiendo de un esquema argumental similar, Eastwood alcanza una mirada mucho más profunda con su personaje central y toda la aureola de misterio que le rodea, algo que ha caracterizado la mayor parte de los personajes del actor y que en ‘El jinete pálido’ consigue su máxima expresión.

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Eastwood no sólo evoca al clásico de Stevens mencionado —curiosamente la mejor película de un director no especializado en westerns—, del que toma, y adapta a su gusto, elementos como la llegada de un desconocido a un pueblo para ayudar a los oprimidos; la demostración de poder del villano del film; en el film de Stevens, un Jack Palance en uno de sus papeles más memorables, y aquí un comisario y sus ayudantes que acribillan a balazos a un minero borracho. Tan curioso defensor de la ley y sus acompañantes visten con largas gabardinas que recuerdan a los pistoleros de Sergio Leone en la maravillosa ‘Hasta que llegó su hora’ (‘C’era una volta il West’, 1968), aspecto repetido por Sam Peckinpah y Walter Hill en alguno de sus films. De su propio cine evoca instantes de sus dos anteriores westerns. El inicio, con un excelente empleo de montaje paralelo, recuerda al de ‘El fuera de la ley’ (‘The Outlaw Josey Wales’, 1976), y de ‘Infierno de cobardes’ (‘High Plains Drifter’, 1973) toma la aureola mística y de fantastique con resultados muy superiores en este caso.

Es precisamente este último elemento el más llamativo de una película que no se titula por casualidad —seamos sinceros, lo que le pasa a muchos films— ‘El jinete pálido’. El título proviene de la Biblia, concretamente del libro del Apocalipsis, y la cita al principio del post es leída por uno de los personajes cuando entra en el pueblo minero El predicador (Eastwood) montado a lomos de un caballo pálido. Dicha escena es el final de una larga escena de presentación del personaje encarnado por el propio director. Tras el ataque al pueblo minero, Megan, una adolescente entierra a su perro muerto en dicho ataque mientras recita una oración pidiendo ayuda. En un prodigio de montaje, obra del habitual colaborador de Eastwood desde mediados de los 70, Joel Cox, vemos a un misterioso jinete que se acerca desde el horizonte como respuesta a la oración. Más tarde uno de los mineros, Hull Barrett, es socorrido por el hombre del caballo que tras propinar una paliza a unos maleantes se marcha tan misteriosamente como ha aparecido.

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Eastwood jugará todo el rato con la ambigüedad sobre su personaje. Continuamente nos dará pistas de que El predicador —sin duda, uno de los personajes más fascinantes de todo el universo del western— es en realidad un espectro que regresa de la muerte para vengarse. Exactamente igual que en la mencionada ‘Infierno de cobardes’ pero con la diferencia de que esta vez esa especie de ángel vengador está personificado en la figura de un cura, añadiendo al personaje todo tipo de connotaciones insospechadas. Juega un papel muy importante en todo el dibujo del personaje el típico alzacuellos que todo cura suele llevar. En una primera parte simboliza el último halo de esperanza de un grupo de hombres cuyos sueños, lo último que les queda, están siendo pisoteados. Más tarde el predicador sustituye el alzacuellos por los revólveres y pasa a convertirse en un vengador venido de otro mundo para pagar con la misma moneda.

Es ése instante un punto de inflexión importante en el film. Todo cambia a partir de ese momento, no sólo el personaje que decide tomar la iniciativa. También cambia la película, hasta ese momento un relato de corte espiritual —en el que incluso hay tiempo para hablar del amor adolescente y del maduro— que pasa a ser un relato de acción. El alzacuellos marca la diferencia, el punto que no debe cruzarse, y de hacerlo será con todas sus consecuencias. Una vez más un personaje encarnado por Eastwood está por encima del bien y del mal, y desgraciadamente en algunos casos para hacer justicia hay que sobrepasar ciertos límites impuestos por el propio hombre. El espectro cambia de imagen, deja de ser el predicador que ayuda a la gente, y se convierte en un implacable pistolero para impartir una justicia que no pertenece a este mundo. Un justiciero venido desde la mismísima muerte en el primer western bíblico/mitológico de toda la historia.

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El impresionante duelo final que enfrenta al Predicador con Stockburn y sus ayudantes es toda una lección del empleo del ritmo. Un tempo dilatado, que recuerda al mejor Leone, caracteriza una larga escena en la que Eastwood termina de dejar las cosas claras en cuanto a su personaje. Los ayudantes de Stockburn son eliminados uno a uno por El predicador que emerge de los rincones más insospechados e incluso los mata en lugares muy alejados el uno del otro, algo imposible para un hombre “normal”. Cuando Stockburn tiene en frente al predicador y le ve la cara, aquél sólo pronuncia un “¡Tú!” muy revelador antes de recibir seis disparos muy familiares para el espectador. La sutileza convertida en maestría.

Sería injusto no hablar del trabajo de Bruce Surtess que en ‘El jinete pálido’ pone fin a su colaboración con Clint Eastwood, un espléndido broche que abrió maneras continuadas por Jack N. Green y Tom Stern, herederos directos de Surtess a la hora de plasmar las inquietudes de un director cuyas películas están ambientas por algunas de las sombras más inquietantes que haya dado el cine. Escenas iluminadas con luz natural, como la de la conversación entre El Predicador y Coy LaHood —un muy convincente Richard Dysart— o aquella que tiene lugar alrededor de una hoguera, son contrapuestas a los paisajes abiertos, montañosos y en los que la nieve incluso se alza como un elemento con mayor valor que el meramente atmosférico.

‘El jinete pálido’ es el segundo western que Eastwood convierte en una obra maestra, y forma con ‘El fuera de la ley’ (‘The Outlaw Josey Wales’, 1976) y ‘Sin perdón’ (‘Unforgiven’, 1992) un tríptico fascinante en el que se ve la evolución del cineasta y que curiosamente adquiere sentido cambiando de orden las películas. Es lo que le ocurre a las obras intemporales.

Especial Clint Eastwood en Blogdecine:

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<![CDATA['Avatar', el James Cameron de siempre]]> http://www.blogdecine.com/criticas/avatar-el-james-cameron-de-siempre http://www.blogdecine.com/criticas/avatar-el-james-cameron-de-siempre Sun, 03 Jan 2010 19:17:19 +0000 seleccionado por 4488 avatarf1.jpg

Mucho se ha hablado, y se seguirá haciendo, de ‘Avatar’ el fenómeno cinematográfico del año, de los últimos años. El título que según su creador, revolucionaría el séptimo arte, dando un paso más en la evolución técnica. Ahora, mientras miles y miles de personas la ven y la vuelven a ver, la opinión general —incluida la de la crítica— se divide en líneas generales entre los que la aman y la odian. Los segundos le achacan al nuevo film de James Cameron el tener una historia muy superficial, mientras que casi todos parecen estar de acuerdo que a nivel técnico, la película es simple y llanamente sorprendente. Estoy de acuerdo, ‘Avatar’ posee una perfección a nivel visual que convierte al personaje de Gollum de la famosa trilogía de Peter Jackson—marcó un antes y un después en los efectos visuales— en un mal dibujo animado, y gente como Robert Zemeckis debe haber entrado en una profunda depresión tras verla.

No deja de sorprenderme que la película sea atacada por su historia, como si en el pasado Cameron nos hubiese regalado en algún momento alguna historia que no fuese sencilla. Desde ‘Terminator’ (‘The Terminator’, 1984) hasta ‘Titanic’ (1997), pasando por ‘Aliens’ (1986) o ‘Abyss’(1989), los films de Cameron se han servido, argumentalmente hablando, de historias llenas de clichés, de tópicos si se quiere utilizar dicha expresión, nunca han sido el colmo de la originalidad. Y ahora le piden a Cameron lo que nunca ha hecho. Sí es cierto que los fallos de ‘Avatar’ se encuentran en su guión, tan superficial como los de las anteriores películas de Cameron, pero hay en él la misma pasión, y una vez más consigue aquello para lo que siempre ha sido un genio, narrar con el poder de la imagen, fusionada a los grandes avances técnicos, muy del gusto del director.

El argumento de ‘Avatar’ puede recordar a muchas películas antes vistas, pero como dicen por ahí, Cameron es un director atávico. Sus historias retornan a lugares conocidos por el ser humano desde que el hombre es hombre. Una cultura, con la equivocada idea y utilización de la civilización, enfrentada a otra —en este caso, otra forma de vida, haciéndolo aún más universal— de la que no conoce absolutamente nada, hasta que uno de ellos se ve inmerso en dicho mundo, y sólo desde dentro llega a entenderlos, comprendiendo que pertenece al lugar equivocado. Una historia tan vieja que nadie sería capaz de recordar la primera vez que se narró. Podemos hablar de films como ‘Bailando con lobos’ (‘Dances with Wolves’, Kevin Costner, 1990), ‘El último samurai’ (‘The Last Samurai’, Edward Zwick, 2003) o la historia de Pocahontas, pero incluso ésas no eran novedosas. No entiendo cómo han sido capaces de echarle en cara a Cameron que su historia esté más vista que el tebeo, pues se hayan en ella una serie de matices que la enriquecen como pocas veces se ha visto.

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Es cierto que los personajes parecen más descuidados, y algunos como el de Michelle Rodriguez parecen puestos en la narración con un único objetivo, una trampa de guión algo torpe. Pero gana en otros aspectos de indudable belleza. La lógica y muy coherente historia de amor entre sus dos protagonistas centrales se basa en la capacidad de uno de ellos para saber mirar. Saber mirar es saber amar es una de esas frases que he oído ya no sé dónde, y el film de Cameron lo ensalza muy inteligentemente. Planos tan sencillos como el de Zoe Saldana besando los ojos de un Sam Worthington moribundo, después de haberse visto tal y como son, no pueden ser menospreciados, al contrario, enriquecen un film aparentemente vacío para muchos. O la decisión de colores tan vivos como sencilla —otra vez la sencillez en la obra de Cameron como una de sus mejores armas— metáfora sobre la VIDA —así en mayúsculas— que los humanos están a punto de destruir. Un mundo con sus propias reglas, tan diferente como parecido al nuestro. En Pandora no hay sitio para lugares oscuros como había en ‘Aliens’, a pesar de existir criaturas voladoras difíciles de amaestrar, o monstruos que atacan cuando su hábitat corre peligro. Todo ese color alcanza la perfecta armonía cuando se unen para defender el mundo en el que viven, y que como todos los mundos, es necesario un equilibrio. ¿Cómo se le puede achacar a Cameron la sinceridad de su propuesta? ¿Por mezclarlo todo en un blockbuster? Yo le llamaría inteligente. Nos habla de cosas importantes sin pajas mentales ni artificios de ningún tipo, poniendo toda la carne en el asador, pero sobre todo poniendo pasión en lo que narra.

Porque si de algo hace gala James Cameron es de saber paliar las carencias de sus guiones con una arrebatadora puesta en escena, en la que la pasión por la acción —interna y externa— hace acto de presencia, revelando al director de ‘Terminator’ como uno de los mejores narradores del siglo XXI. Sus espléndidas secuencias de acción funcionan como catarsis emocional de personajes a los que lleva al límite. Los dos ataques de los marines, o la impresionante batalla final, deslumbran no sólo por la perfección técnica con la que están realizadas, sino por la gran coherencia dentro de lo que se está narrando, haciendo creíble algo que en manos de otro director sería risible. El gran sentido aventurero de Cameron hace de nuevo acto de presencia, y así nos brinda un film de aventuras en el sentido más clásico del término. Al igual que en ‘Titanic’, Cameron filma cine clásico con todos los avances técnicos a su alcance, logrando lo que pocos autores son capaces de hacer, que la diferencia entre las intenciones y los resultados sean mínimas. Si Clint Eastwood es un director que hace films que recuerdan a las viejas películas de los años 40, Cameron hace exactamente lo mismo pero con 300 millones de dólares. Se adentra en las emociones humanas más básicas, y sus films son todo un bálsamo en los tiempos que corren. Cine de entretenimiento de un clasicismo único, donde la tecnología —en este caso la 3D— está al servicio no de lo narrado, sino de la pasión con la que se narra, mientras muchos cegatos abandonan toda posibilidad de entendimiento, precisamente por no saber mirar.

Y no se confundan. ‘Avatar’ no es grande por estar filmada en 3D —inteligente operación de marketing, ni más ni menos, para llevar más gente a las salas, cosa que han conseguido con creces—, funciona perfectamente sin ese formato, al que todavía le queda mucho por andar. ‘Avatar’ funciona por la coherencia de su discurso —en el que no faltan claras connotaciones ecológicas, y un duro ataque al descerebramiento militar—, y sobre todo porque nos devuelve al origen mismo de la aventura —atávico Cameron hay que llamarle a partir de ahora—, a ésa que nos hace vibrar como cuando éramos niños inocentes, pues Cameron tiene algo de inocente, o al menos cree en esa característica humana como el último resquicio para la verdadera salvación de nuestra especie. Una inocencia que nos hace soñar con otros mundos, poderosamente creíbles gracias a la fuerza descriptiva de su creador.

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‘Avatar’ nos devuelve después de doce años al James Cameron de siempre, creando otro film-isla —¿os habéis dado cuenta de que nadie es capaz de imitarle?— en el que incluso se permite los autohomenajes —¿señales de identidad?— como el realizado con Sigourney Weaver, cuya primera aparición es tras salir del estado de hibernación, y a la que propone para un final que hubiera sido glorioso en la famosa saga comenzada por Ridley Scott, el de unirse a una especie alienígena lejos de combatirla. O sin ir más lejos, el personaje de Stephen Lang, que no hace de villano, hace de Terminator, amenazante y peligroso de verdad, dejando en evidencia a McG y su intento de rejuvenecer la saga de la que Cameron es el único padre. El tercio final del film, en el que el director no se priva de crueldades es toda una lección a los supuestos directores de cine de acción que hay en la actualidad, un claro ejemplo de lo que es ritmo y planificación, asignaturas pendientes en el presente cine de acción.

Cameron pertenece a esa serie de directores de acción que se diferenciaban de los demás por su clara implicación con lo que narraban, porque sus personajes importan tanto como los de los más grandes dramas existenciales. John McTiernan, Richard Donner o Kathryn Bigelow son los primeros nombres que me viene a la mente. No sólo filman como nadie el espectáculo, además sus personajes nos importan. Recientemente he visto esto mismo en ‘District 9’ —para un servidor de lo mejor del año pasado—, film con el que ‘Avatar’ guarda no pocos parecidos de fondo.

Se habla de una posible trilogía, y lo único que se me ocurre pensar al respecto es que a este paso, Cameron va a lograr que Sam Worthington se retire de la interpretación, porque ha conseguido que un personaje generado por ordenador sea mejor actor que él. Ver para creer, la máxima de Cameron.

Otras críticas en Blogdecine:

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<![CDATA[Sobre la crítica en España]]> http://www.blogdecine.com/frases-citas/sobre-la-critica-en-espana http://www.blogdecine.com/frases-citas/sobre-la-critica-en-espana Mon, 16 Mar 2009 10:05:45 +0000 seleccionado por 4488 gasset-critica.jpg

“La crítica es excesivamente subjetiva y personal, ya que se dan demasiados juicios de valor [...] debería ser más didáctica, más objetiva, más informativa. Que generara deseo de ir al cine”.

Son declaraciones de Antonio Gasset, periodista, crítico y antiguo presentador del espacio ‘Días de cine’, en La 2 de Televisión Española.

Al margen de que esté más o menos de acuerdo con las declaraciones de Gasset, lo que creo que es evidente es que la mitificación de la figura del crítico de cine ha llevado en muchas ocasiones a que el público desconfíe de la palabra de estos expertos, y considere más las opiniones de sus familiares y amigos. A una separación absurda, y forzada por los que creen que sus juicios son leyes, entre los que se supone que saben y los que buscan esa sabiduría para orientarse. Al final, cada uno por un lado.

No es cuestión de rebajar el grado de inteligencia, ni la complejidad de análisis, sólo, creo, la arrogancia. Hay que poner los pies en el suelo. Me parece que falta humildad a la hora de construir los textos, no sólo por respeto a la obra que se critica sino también, no menos, por el público que puede disfrutar de ella. Para mí, un ejemplo de buen crítico de cine es el señor Josemanuel Escribano (al que pude entrevistar recientemente), alguien que intenta enfocar siempre sus comentarios hacia lo positivo de una película, intentando entender el conjunto, y a quién puede interesarle más.

En este sentido, sí estoy de acuerdo con lo que señala Gasset de “generar deseo de ir al cine“. Debería ser así. A veces parece que el crítico tiene la función de extender un sentimiento de amargura, de hundirlo todo y quedar como superviviente. Parece que así eres más adulto y tu comentario tiene más peso, mayor seriedad. Así ocurre que mucha gente empieza a creer que todo el que ve mucho cine debe tener una vida triste y acabar mal de la cabeza, un marginado hombre gris cuyos textos sólo sirven para mayor gloria de su ego. Sin utilidad alguna. Bueno, algunos hay, cierto…

Personalmente, llevo años viendo, normalmente, una película al día, y si en algo me ha influido, más allá de tener menor vida social (me refiero a salir a tomar algo y volver a casa a las tantas de la mañana, cosa que no me ha entusiasmado nunca), ha sido para adoptar un punto de vista más tranquilo, respetuoso, cuidadoso. Porque no sabemos nada. Porque el cine es demasiado extenso. Porque cuando crees que has visto una película viene alguien y te descubre una interpretación diferente de una escena; y tiene razón. Porque cuando crees que lo sabes todo sobre un país o un género, alguien te descubre una película que no conocías; y resulta que es maravillosa y no es la única del director. Una constante, apasionada búsqueda en lo inabarcable.

Y por otro lado, ¿quién es nadie para creer que sus gustos son mejores que los del resto? Sí, claro, hay personas que saben más de cine que otras, por supuesto, de ahí que exista la profesión de crítico. Pero éstos no dejan de tener sus gustos personales y a menudo, por más que quieran, como señala Gasset (y debe hablar por experiencia), eso marca el texto que escriben, lo condiciona y no puede hacer nada para evitarlo; pero lo intentan. Muy pocos van a decir “me gusta“, dirán “es bueno“. Lo que lleva, a menudo, a escribir todo tipo de rebuscadas justificaciones, a veces, de lo más ridículas. Los más hábiles lo harán de forma que no se entienda del todo lo que están diciendo, pero lo escrito no suele superar una segunda lectura.

Al final, lo que hay que mirar es la firma, quién escribe qué. Eso te sirve para saber de qué pie cojea y si puedes fiarte, más o menos, de lo que ha escrito. Habrá algunos con los que estés más de acuerdo, pero no puedes seguir a alguien siempre, te llevará a sufrir mucho cine que no te gusta. Cada uno debe tener su propio criterio, sus propias películas favoritas. Y debe defender su opinión. Si es posible, con argumentos. Pero también con mucha humildad.

Y ya paro. Hasta aquí mi punto de vista. ¿Vosotros cómo lo veis?

PD: Eso sí, si alguien pretende responsabilizar a los críticos de la tremenda bajada del número de espectadores en los cines… que lo piense dos veces, por favor.

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<![CDATA['Star Trek', nuevo trailer]]> http://www.blogdecine.com/trailers/star-trek-nuevo-trailer http://www.blogdecine.com/trailers/star-trek-nuevo-trailer Mon, 09 Mar 2009 14:58:08 +0000 seleccionado por 4488

Y el último. Como hemos ido viendo, se pensó que la semana pasada, con “todo el mundo” pendiente del estreno de ‘Watchmen’ (que al final no ha tenido la bestial recaudación que se esperaba), era la indicada para ir sacando nuevos trailers de las producciones más esperadas por el gran público. Vimos los de ‘Terminator Salvation’, ‘Public Enemies’, ‘Los abrazos rotos’, ‘X-Men Origins Wolverine’, ‘Harry Potter 6’, ‘Up’... y faltaba éste, que no lo puse antes para no saturar más el blog.

Aquí tenéis el último trailer de ‘Star Trek’, otro de esos títulos importantes de 2009, de los que esperan romper las taquillas de todo el mundo. Personalmente, no tenía demasiado interés en esta película, no soy fan de este producto, pero los avances que he visto (especialmente el primer trailer) me han hecho cambiar de opinión y la verdad es que ahora tengo muchas ganas de que llegue el día del estreno, puede ser una película muy espectacular. Si no estáis muy convencidos, echad un vistazo al trailer.

‘Star Trek’ ha sido dirigida por J.J. Abrams y está protagonizada por Chris Pine, Karl Urban, Zachary Quinto, Simon Pegg, Anton Yelchin, Zoe Saldana y Eric Bana entre otros. El estreno: 8 de mayo.

PD: La película pretende ser un “reinicio” de la saga, contando los orígenes de la tripulación del Enterprise.

Vía | TheMovieBox | ¡Gracias a Fox y a todos los demás por el aviso!

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<![CDATA[Visualizando las mejores trilogías de la historia del cine]]> http://www.blogdecine.com/otros/visualizando-las-mejores-trilogias-de-la-historia-del-cine http://www.blogdecine.com/otros/visualizando-las-mejores-trilogias-de-la-historia-del-cine Fri, 06 Mar 2009 17:45:39 +0000 seleccionado por 4488 trilogy meter

Cuando hablamos sobre qué película es mejor, solemos analizarlas individualmente. Si hablamos de trilogías, lo que se suele hacer es compararlas entre las películas correspondientes a las mismas saga. Pero, ¿y en conjunto e individualmente? Es decir, si la segunda parte de ‘El Padrino‘, es mejor que la primera parte, y ella entera, valorarla comparando la misma con la trilogía de Star Wars y a su vez con cada una de las entregas.

En ese empeño se ha metido Dan Meth, buscando más la parte geek del proyecto, con el medidor de trilogías que ha desarrollado. En el fondo no es más traer a la discusión todas las trilogías conocidas, y ver cuál nos gusta más. Eso sí, no comparto el punto de vista de Jose Antonio, quizás soy menos geek. ‘Rambo I’ o ‘Acorralado’, no es una obra maestra. Me gusta más la primera parte de ‘Mad Max‘, aunque sea menos espectacular. La trilogía de Indiana Jones (que ya no es valorable como trilogía) es puro cine de aventuras, sí tiene mucho que decir la primera entrega de ‘Regreso al futuro’ y una de las mejores películas de ciencia ficción es ‘El planeta de los simios’ (si me apuráis la única vez que Charlton Heston, junto a ‘Sed de mal’, actuó). Eso sí, como ‘El padrino II’, no hay nada comparable.

Vía | Comunidad en la red

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