En '¡Qué bello es vivir!', ¡qué maravilloso es el cine!
El cine de Frank Capra, o buena parte de sus películas de los años 30 y principios de los 40, eran pura propaganda del sistema para convencer a la gente de que el dinero no otorga la felicidad. Eso se debía a la terrible crisis que sucedió al crack bursátil de 1929, una época en la que se necesitaba convencer al pueblo de que la austeridad era necesaria. ¡Qué bello es vivir! cumple su función a la perfección, paradigma del cine propagnadístico norteamericano más descaradamente militante. Eso sí, si prescindes de tamaña obviedad, no cabe duda de que se trata de una película muy bien hecha y capaz de emocionar al más pintado. La pregunta es: ¿se puede prescindir de lo que se sabe cuando se ve cine? No siempre, diría un servidor. Así que, en resumen, discrepo de esa parte de la crítica que reza textualmente: "En las películas de Capra, el dinero y la felicidad están separados. Formaba parte de la filosofía personal del cineasta, que trasladó a su cine, plasmándose..." Hay que ser más crítico cuando se hace una crítica y no dejar de tener en cuenta el contexto histórico en el que fue hecha, que es vital para entender buena parte del cine. Saludos.
- 06 de enero de 2009 a las 00:02
- normal
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