Favoritos de 962 en Blogdecine http://www.blogdecine.com/usuario/ seleccionado por 962 http://www.blogdecine.com <![CDATA[Encuesta de la semana | Finales de cine | Resultados]]> http://www.blogdecine.com/blogdecine/encuesta-de-la-semana-finales-de-cine-resultados http://www.blogdecine.com/blogdecine/encuesta-de-la-semana-finales-de-cine-resultados Mon, 14 Mar 2011 16:04:29 +0000 seleccionado por 962 bruce-willis-el-sexto-sentido

Ya tenemos aquí los resultados del cuestionario de la semana pasada, centrado en los más destacados finales de películas. Como era de esperar, la cosa ha estado muy repartida, son más de cien años de cine y cada uno tiene sus propios desenlaces favoritos, así que los porcentajes de las opciones ganadoras son bastante bajos. Echad un vistazo, a ver qué os parece:

  • ‘El sexto sentido’ (‘The Sixth Sense’, 1999) tiene el final más sorprendente. La película de M. Night Shyamalan era la favorita para ganar en esta categoría, pese a los numerosos finales inesperados que nos ha dejado el séptimo arte a lo largo de toda su historia; la votaron el 23% de los lectores. ‘El planeta de los simios’ (‘Planet of the Apes’, 1968) y ‘Seven’ (1995) quedaron en segunda y tercera posición respectivamente, ambas con un 13% de los votos.

  • ‘Toy Story 3’ (2010) tiene el final más emocionante. La última joya de Pixar se lleva el triunfo en esta categoría con solo un 14% de los votos, posiblemente por estar aún muy reciente en la memoria. El 12% votó el final de ‘El señor de los anillos: El retorno del rey’ (‘Lord of the Rings: Return of the King’, 2003) y el 11% eligió el de ‘El imperio contraataca’ (‘Star Wars: Episode V – The Empire Strikes Back’, 1980). Curiosamente, todas forman parte de una trilogía o saga.
  • El desenlace más decepcionante está en ‘The Matrix Revolutions’ (2003). Curioso este resultado, aunque conviene tener en cuenta que ha sido la opción de solo el 22% de los lectores. El 18% votó por ‘Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal’ (‘Indiana Jones and the Kingdom of the Crystal Skull’, 2008) y el 12% por ‘El incidente’ (‘The Happening’, 2008). Ojo, trabajos de Spielberg y Shyamalan.
  • En cuanto a qué tipo de final se prefiere, el 48% de los lectores se conforma con que no arruine el conjunto. Esta opción sí que ha obtenido una elevada cifra de votos, superando en más del 20% a la otra opción elegida, un final con giro sorpresa.

PD: Para los que se escandalizaron por haber incluido ‘El caballero oscuro’ (‘The Dark Knight’, 2008) entre las películas con finales decepcionantes: recibió 68 votos.

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<![CDATA['Los increíbles', cine dinámico, ingenioso y grande]]> http://www.blogdecine.com/cine-animacion/los-increibles-cine-dinamico-ingenioso-y-grande http://www.blogdecine.com/cine-animacion/los-increibles-cine-dinamico-ingenioso-y-grande Sat, 22 Jan 2011 17:31:37 +0000 seleccionado por 962 the-incredibles-wallpaper-photo-2560x1600.jpg

Más que un remedio para la aflicción, como lo era por ejemplo ‘El jovencito Frankenstein’ (‘Young Frankenstein’, Mel Brooks, 1974), la película que Brad Bird dirigió en 2004 para la PIXAR, ‘Los increíbles’ (‘The Incredibles’), es como una isla en el gris océano del cine gringo actual. Después de patrioterismos varios, o de nuevas versiones de mitos griegos, te pasas por las imágenes de esta aventura, y quedas como nuevo, como si Lourdes te hubiera lavado los pecados, o algo parecido. Es, casi, como recuperar, la fe en el cine del otro lado del atlántico. Este año muchos dicen que ‘Toy Story 3’ (id, Lee Unkrich) es la mejor película yanqui de 2010, y puede que lo sea. Llevan mucho tiempo dándonos alegrías los muchachos de Lasseter, y arrasando en los Oscar al mejor cine de animación. Hoy quiero hablar de una película que, además, creo que es un prodigio de inventiva visual. ¿Cómo puede ser que cien minutos se pasen tan increíblemente rápido y dejen ganas de mucho más, hasta el punto de que darías lo que fuera por ver a la familia enfrentarse a ese salvaje Socavador? ¿Cómo puede dar sopas con honda a prácticamente la totalidad del cine de aventuras de ese país en cuanto a acción, creatividad, gamberrismo, inteligencia?

Con el reciente éxito de ‘Buscando a Nemo’ (‘Finding Nemo’, Andrew Stanton, Lee Unkrich, 2003), que había elevado la animación y la diversión a unas cotas difícilmente alcanzables para el resto de los mortales, los de PIXAR se superaron a sí mismos, como suelen hacer (y como hacen los grandes), con su sexto largometraje, confirmando que son un estudio a la altura de las leyendas del cine clásico norteamericano en su identidad y autoexigencia, por una parte, y que están dispuestos a conquistar el cine futuro, por otra, con su filme más dinámico, veloz y engañosamente lúdico. ‘Los increíbles’ es un homenaje/parodia de los filmes y de las historias de superhéroes. En cuanto homenaje, es muy superior a cualquier otro de este género, gracias a un guión y a una puesta en escena libérrimas, que convierten al cine en plataforma para mostrar la aventura infinita, con la imaginación como único límite. Como parodia, es una comedia que roza la perfección y que demuestra que el talento para esa forma de expresión sigue tan vivo como en sus mejores tiempos.

Para mí, ‘Los increíbles’ forma la cúspide de un trinomio ascendente, junto con ‘Buscando a Nemo’ y a ‘Monstruos, S.A.’ (‘Monsters, inc.’, Pete Docter, David Silverman, Lee Unkrich, 2002), en el que tanto los caracteres, como las relaciones entre ellos, se van enriqueciendo, afinando y depurando, hasta llegar a esta historia tan real como la vida misma, en la que dos superhéroes deciden sentar la cabeza (acuciados por un clamor popular en contra de los que son como ellos), y formar una familia, olvidándose para siempre de emplear sus superpoderes en arriegadas y estimulantes aventuras, cortando de raíz con todo aquello que les hace especiales y que les ayuda a sentirse realizados en la vida. El tono de divertimento salvaje de la película, no consigue enmascarar del todo esta parábola sobre la necesidad anímica de hacer algo más con la vida que sentarse en la oficina ocho horas de lunes a viernes y salir a distraerse los fines de semana. Los superpoderes, por tanto, como metáfora de creer en uno mismo y de aceptar la propia identidad. Palabras mayores, que sitúan este relato mucho más allá de otros productos Disney (que sólo ponen parte del dinero y la distribución, gracias a Dios) en los que la belleza está en el interior…

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No se habla aquí de belleza, ni de cuestiones por el estilo. La sensación que se tiene es la de asistir a unas vidas completamente reales, en una familia tan viva y disfuncional como lo son todas, que para sobrevivir a la rutina precisa de la adrenalina y la energía de saberse diferente, de explotar lo mejor que hay dentro de ellos, para sentirse vivos. El maravilloso guión de Brad Bird, que firma en solitario, explota todas las posibilidades dramáticas de esta propuesta hasta sus últimas consecuencias, y luego, ya en labores de dirección, sabe darle a cada detalle, cada escena, y cada personaje, su tiempo, su ritmo y su espacio en la historia. Es decir, sin alardes artísticos o poéticos, hace lo que tantos maestros lograban todos los años en el cine clásico americano: que todo esté en su sitio, por una o varias buenas razones, y que todo tenga un motivo y una finalidad, como un mecanismo de relojería diseñado para cautivarnos sin el menor desmayo, haciendo de la fabulación su mejor arma, y abrazando la sencillez y la universalidad como sus grandes armas.

Y tampoco existe en ‘Los increíbles’ un mensaje o una imagen de la familia tradicional al estilo Disney, esto es, edulcorando e idelizando ese núcleo afectivo. Esta película llega a emocionar porque además de percibir a cada uno de los cinco miembros como seres reales, nuestra identificación con ellos es total, directa y sin complicaciones de salón. Mientras Mr. Increíble, que de apuesto salvador ha pasado ahora a chupatintas fondón, su esposa, a la que llamaban Elastigirl, se ha convertido en un ama de casa histérica y con un pandero considerable. Pero no sólo ellos están increíblemente bien caracterizados: sus dos hijos, que representan al niño hiperactivo clásico y a la cría insegura y tímida, y que como corresponde a sus rasgos de personalidad, son un chaval con supervelocidad, y ella una muchacha capaz de hacerse invisible y de crear campos de fuerza para protegerse. Con estos elementos, y con el malo de turno haciendo de las suyas, obtenemos una historia que es casi por entero un gran bloque de acción, una vez los padres deciden volver a ser quienes eran. La escalada de ideas, chistes, gags visuales, movimientos de cámara, persecuciones, escenarios grandiosos, es tal, que por mucho que uno haya visto mucho cine no puede más que quedarse con la boca abierta.

Con una música de Michael Giacchino que exagera y reinventa los clichés narrativos de la saga Bond, encontramos islas paradisíacas que albergan monstruos en su jungla, villanos pirados con peinados imposibles, unidades de contención, cohetes espaciales que trasladan armas defintivas, cascadas que se abren mecanicamente, salas de estar decoradas con una pared de lava, armas imposibles, secuaces atolondrados, guaridas, lanzaderas…pero además mucha ironía y, sobre todo, un dinamismo alucinante, gracias a una puesta en escena que confía en la velocidad de asimilación del espectador, y que por ello usa el montaje a toda hostia, con vertiginosos acercamientos, con una profundidad de campo más que notable, proponiendo una imagen cinematográfica de una energía y una fuerza arrolladoras. Y como la animación se presta a que un director y un equipo con talento hagan lo que la imaginación les dicte, pues aquí tenemos una diversión que puede disfrutar, me parece, cualquier persona de cualquier parte del mundo, independientemente de su nivel cultural, de su ideología y de sus gustos.

Conclusión y personaje favorito

Cine universal, por tanto, recurso vital para cuando la monotonía y la servidumbre de la rutina amenazan con hundirle a uno. Mi personaje favorito es el de la diseñadora de trajes, claro, con esa mala leche y esa verborrea incontenible, genialmente caracterizada y con algunos de los mejores gags visuales, aunque supongo que cada uno tendrá el suyo.

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<![CDATA[Juan Piquer Simón, director de cine fantástico de culto, ha muerto]]> http://www.blogdecine.com/cine-espanol/juan-piquer-simon-director-de-cine-fantastico-de-culto-ha-muerto http://www.blogdecine.com/cine-espanol/juan-piquer-simon-director-de-cine-fantastico-de-culto-ha-muerto Tue, 11 Jan 2011 07:09:49 +0000 seleccionado por 962 Supersonic Man

El director de cine de culto Juan Piquer Simón falleció en Valencia, el pasado domingo, víctima de un cáncer de pulmón, a los 74 años de edad.

Aunque nunca se podrá incluir entre los directores más reputados ni elogiados por la crítica, su filmografía de serie B —o serie Z para algunos— consiguió, además de respetables taquillas con algunas de sus producciones, una importante repercusión entre ciertos círculos underground amantes del «cine basura». En ese sentido, tal vez uno de sus mayores logros fuese liderar el ‘Bottom 100’ de la IMDb con su película ‘Los nuevos extraterrestres’ —actualmente en el puesto 26 de esa disputada lista—.

Piquer Simón, sin embargo, también fue apreciado por un sector crítico que valoró su condición de rara avis: su cine apostaba por la creación de un tejido industrial, por la proyección internacional —sus películas eran rodadas en inglés— y por un culto a los efectos especiales. De hecho, J. P. Simon, como también se le conocía, consideraba su ópera prima, ‘Viaje al centro de la tierra’, la primera producción española con efectos especiales.

El film que le reportó mayor fama fue ‘Mil gritos tiene la noche’: una incursión en el gore a partir de la cual, sus producciones lograrían recaudaciones más que considerables. Aunque tuvo éxito comercial, lo que no recibió esta cinta —y probablemente, su director nunca buscó— fue el reconocimiento crítico. Pero Piquer Simón no era profeta en su tierra y fuera de nuestras fronteras cosechaba más fama que aquí. Baste como demostración que los directores Eli Roth o Edgar Wright le han dedicado homenajes póstumos en sus Twitter refiriéndose a este título, que ellos conocen como ‘Pieces’.

Sus coproducciones, en el mejor de los casos, podían contar con actores como Peter Cushing y Terence Stamp ‘Misterio en la isla de los monstruos’, una adaptación de Julio Verne rodada en 1980— y, en el peor de ellos, con los efectos visuales de ‘Supersonic Man’, con la que se erigió en el primer español en usar el «frontal projection» para lograr una mejor integración de sus personajes volando contra el cielo de Nueva York. Esta imitación de ‘Superman’ es recomendable para ver en reuniones de amigos, con el único fin de reírse del trajecito del protagonista, de la mala incrustación del superhéroe sobre los fondos o de la música de cabecera, con su repetitivo «I wanna be», que declara de forma demasiado descarada la naturaleza de la película: un «wannabe», o sea, un «quiero y no puedo».

Otras películas que, además de taquilla internacional, también tuvieron repercusión «de culto» fueron ‘Slugs, muerte viscosa’ o ‘La grieta’, esta última con el debut en el cine de Pocholo Martínez-Bordiú. La muerte de su personaje, a los cuatro minutos de aparecer, fue otro motivo de notoriedad para la filmografía de Juan Piquer.

Sus últimos proyectos —las adaptaciones de ‘El guerrero del antifaz’ o de ‘El capitán Trueno’— nunca pudieron ponerse en pie por falta de financiación. «Mi frustración es no haber adaptado más novelas de Julio Verne, que estimulaba mi imaginación», declaraba. En los últimos años Piquer Simón dirigió la Mostra de Valencia Cinema del Mediterrani. Su muerte, a día de hoy, no ha tenido una repercusión muy destacada. Sin embargo estoy segura de que, en pequeños círculos, se habrá recibido un fuerte mazazo: guste o no, nos ha dejado un director único.

Vía | El País.

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<![CDATA['Acorralado', una excelente película de aventuras]]> http://www.blogdecine.com/criticas/acorralado-una-excelente-pelicula-de-aventuras http://www.blogdecine.com/criticas/acorralado-una-excelente-pelicula-de-aventuras Thu, 01 Jul 2010 16:19:16 +0000 seleccionado por 962 captura-de-pantalla-2010-07-01-a-las-175126png.jpg

El cine de acción y aventuras, que en la actualidad no creo que pase por su mejor momento, siempre ha sido considerado de segunda clase, de nulo prestigio, de una importancia inferior a la de otras formas de cine, por razones incomprensibles para quien esto escribe. Así, algunos hitos de este cine fueron despachados, durante años, por los especialistas, como mero cine comercial sin la menor relevancia estética. Y si tal cosa ocurrió nada menos que con ‘Terminator’ o ‘Mad Max’, mucho más con otro famoso título de los 80, situado entre ambos, la fenomenal ‘Rambo: Acorralado’.

Viéndola de nuevo, casi tres décadas después de su aparición, resulta que no ha envejecido en absoluto, más bien es sorprendentemente moderna y su discurso y trasfondo aún están vivos hoy día, quizá más aún que en el momento de su estreno. Su vértigo y su trepidación permanecen intactos, y su drama, el de un hombre demolido por la guerra, merece situarse como uno de los relatos de acción más importantes de los ochenta, y, por tanto, una importantísima muestra de cine de aventuras, única forma de entretenimiento capaz de aunar divertimento y tragedia.

Adaptación bastante libre de la más que decente novela de David Morrell, algunos famosos actores fueron considerados para el papel de John Rambo, entre ellos Clint Eastwood, Steve McQueen, John Travolta o Dustin Hoffman. La llegada de Sylvester Stallone, que ya estaba un poco cansado de su Rocky Balboa, al parecer propició algunos cambios en el personaje que a mi modo de ver son muy interesantes, porque añaden un nivel de crítica social que no se encontraba en el original literario y que es uno de los elementos que hacen a este filme tan emocionante.

La soledad del guerrero

El comienzo es magnífico, con John Rambo, veterano de la Guerra de Vietnam, miembro de una unidad de las fuerzas especiales, y galardonado con la Medalla de Honor, averiguando que un viejo amigo y compañero de su unidad ha muerto de cáncer (luego sabremos que era el último de sus compañeros que aún vivía), y vagando después sin rumbo hasta encontrarse con el pueblo de Hope (un irónico nombre, “Esperanza”...), lugar en el que no podrá ni descansar ni comer algo porque el sheriff local (estupendo Brian Dennehy) primero le echa por considerarle un vagabundo y luego le arresta cuando Rambo ejerce su derecho de caminar o dirigirse a donde le apetezca.

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Sin el menor esfuerzo, sin trampas, nos sentimos completamente identificados con Rambo. Los que crean que el personaje del sheriff es un truco de guión o una exageración, quizá deberían pasarse por ciertos pueblos de Estados Unidos o incluso de España, lugares en los que los extranjeros son menos que nada, y cualquier sospecha conlleva un enfrentamiento directo con las fuerzas de la autoridad locales. La brutalidad policial de la que es objeto y su posterior fuga, son momentos de gran violencia, pero no una violencia elaborada por motivos bajos o comerciales, sino para mostrarnos la desesperada existencia de un hombre abandonado. Por eso cuando escapa veloz en su moto sentimos una inyección de adrenalina, porque nos gustaría ser capaces de enfrentarnos a la opresión policial con semejante destreza.

John Rambo es un monstruo, un animal de guerra producido por la implacable maquinaria belicista de Estados Unidos, que al regresar al lugar que en teoría ha contribuido a hacer más libre (en realidad, a enriquecerse y a fortalecerse en sus privilegios de bienestar y comodidad) es tratado como escoria, como basura prescindible, un ser sin sentimientos, por policías que son como matones, hombres acomplejados que así se sienten más hombres, más duros. Poco después, descubren que el piojo que ellos creían blanco legítimo de su violencia, es en verdad un lobo mucho más peligroso que todos ellos juntos, un hombre que no ha hecho absolutamente nada y cuya venganza será terrible.

Sentimos compasión por él, y una vez que los policías deciden salir a cazarle, deseamos que sea él quien los cace a ellos, deseamos que su reacción sea lo más violenta posible. Pero cuando el ayudante del sheriff, el más brutal, cae por accidente del helicóptero y muere, nuestra euforia se nos atraganta y se nos mezcla con ácido en el estómago. Sentimos, como pocas veces, las consecuencias de la violencia y la brutalidad, a través de muertes terribles, por mucho que mueran los más abyectos. Así, ‘Acorralado’ nos golpea con fuerza en la conciencia mientras nos proporciona un subidón de energía poco habitual en el cine.

Un filme eléctrico

El artesano Ted Kotcheff dirige con inusitada habilidad un drama tan propenso a caer en los lugares comunes y en la exageración, hasta el punto de que logra mucha elegancia y sobriedad en un su puesta en escena. Sacando el máximo partido a los excelentes escenarios naturales de Canadá, la fotografía de Andrew Lazslo y el montaje de Joan Chapman son soberbios, como soberbia es la música de un Jerry Goldsmith muy inspirado, pues mezcla con sencillez la intensidad con el lirismo, en uno de sus scores más recordados.

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‘Acorralado’ consigue todo lo que intenta conseguir. La distancia entre lo que busca y lo que encuentra es ínfima, casi inexistente. Hay violencia y tensión en sus imágenes, dinamismo y verdad, dolor y desesperación. No fue un grandioso éxito como algunos piensan, aunque propició una saga bastante lamentable (cuyo segundo título está escrito, en colaboración con Stallone, por James Cameron, en el que probablemente sea el trabajo de guión más deleznable que haya firmado el realizador canadiense). Stallone, del que siempre he pensado que es un buen actor desaprovechado, borda un papel muy físico, muy exigente, provoca miedo y pena al mismo tiempo, algo más difícil de hacer de lo que parece.

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<![CDATA['El ilusionista' ('L´illusionniste') de Sylvain Chomet, tráiler]]> http://www.blogdecine.com/cine-animacion/lillusionniste-trailer-de-la-nueva-pelicula-de-sylvain-chomet http://www.blogdecine.com/cine-animacion/lillusionniste-trailer-de-la-nueva-pelicula-de-sylvain-chomet Sat, 19 Jun 2010 09:37:54 +0000 seleccionado por 962

El francés Sylvain Chomet tiene nueva película, y eso es una estupenda noticia. Aquí os dejo el tráiler internacional de su nuevo trabajo, una gozada de un minuto y medio que nos deja con la miel en los labios. ‘El ilusionista (L´Illusionniste)’, segundo largometraje de Chomet tras ‘Bienvenidos a Belleville’ (‘Les triplettes de Belleville’, 2003), se estrenó en el festival de Berlín y acaba de aterrizar en la cartelera de Francia, sin embargo aún no hay fecha para nuestro país. A ver si no tardan, la anterior nos llegó con dos sólo meses de retraso.

Basada en un guión original de Jacques Tati inspirado en su propia vida, reescrito por Chomet, ‘El ilusionista’ gira en torno a Tatischeff, un viejo profesional de la magia que emprende un viaje para buscar su sitio en un mundo que lo va dejando al margen; los nuevos gustos del público obligan el ilusionista a actuar en todo tipo de tugurios, en uno de los cuales conoce a la joven e ingenua Alice, que dará un nuevo rumbo a su vida.

PD: Chomet dirigió uno de los mejores cortos de ‘Paris Je T´Aime’.

Vía | Acid-a

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<![CDATA[El espectador y el cine: una relación imposible]]> http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/el-espectador-y-el-cine-una-relacion-imposible http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/el-espectador-y-el-cine-una-relacion-imposible Thu, 03 Jun 2010 16:53:12 +0000 seleccionado por 962 newmanactorsstudio.jpg

“¿Por qué va la gente al cine? ¿Qué les lleva a una sala oscura donde durante dos horas pueden observar en la pantalla un juego de sombras? ¿Van buscando el entretenimiento, la distracción? ¿Es que necesitan una forma especial de narcótico?”

-Andrei Tarkovski, ‘Esculpir en el tiempo’

Si existe una relación compleja, difícil, a veces tortuosa, entre un consumidor de arte habitual y un arte en concreto, creo que todos estaremos de acuerdo en que es, sobre todo, la del espectador de cine con las películas. A todos “nos gusta” el cine (bueno, a casi todos), todos hemos visto bastantes y veremos muchas más, muchos se ofenden (paguen o no paguen por verla) cuando una película les parece decepcionante o insultante, se levantan foros de discusión, se apasiona la gente (tenga formación o no) cuando se polemiza sobre un autor o un título concretos, copiamos gestos y frases y actitudes de las películas (sobre todo del cine americano), y aunque muchos opinan que sumada a su decadencia ha perdido el fervor popular (frente a los videojuegos o las series, por ejemplo), siguen apareciendo hitos del cine.

Es decir, que el cine “sigue ahí”, por así decirlo. A pesar de que “cada año las películas son peores”, o de que “el talento se fue a las series”, o de que “los festivales cada vez programan peores películas”. Sin embargo, no hay duda de que los espectadores seguirán a punto de linchar al dueño del cine cuando no les gusta la película (sobre todo en España), mientras, eso sí, exigen al desconocido director que les entretenga.

Esto exige una clarificación que probablemente (me consta) no llevan a cabo los que tanto exigen a su vez. Imaginemos al director (me da igual el director que sea) de la futura película. Está en su casa (en el caso de que tenga casa) y se pone a pensar en una futura película. Por ejemplo: “Mmmm, me apetece hacer la película X, que hablará sobre X, que para mí es un tema importante”. Vale. Por supuesto, hablamos de un verdadero director, no de un mequetrefe que se dedica a firmar un proyecto ajeno. Es el caso de un director del que nace el proyecto, es decir, los únicos directores que verdaderamente importan. Los únicos que son directores.

Bien. Ese director, teniendo en cuenta cómo está el percal, tardará entre seis meses y varios años en escribir (en solitario o en compañía) el guión de esa futura película. Después de eso, transcurrirá bastante tiempo hasta que la película se haya finalizado: rodaje, montaje, sonorización, marketing, etc, etc, etc… Es decir, son muchos años de trabajo. Decía Coppola que más te vale que te importe tu película, porque vas a sacrificar varios años en su consecución. Bien. Ahora que estamos con un poco más de perspectiva, ¿alguien se imagina a ese director pensando: cómo puedo hacer que el espectador se distraiga? Bien, pues que se lo imaginen lo que quieran, porque eso no ocurre. Sencillamente.

Cuando un director está preparando su futuro filme, el espectador es algo muy lejano, muy abstracto. Pedirle que le entretenga a uno, que es lo que hacen los que acuden el fin de semana al cine para evadirse de su vida real, es un ejercicio que no tiene el menor sentido. Desgraciadamente para el cine, por tanto, hay dos razones que impiden su florecimiento como arte en sí: lo caro que es el artefacto, y su carácter de producto de entretenimiento, que tantos beneficios produce, y tantos coletazos culturales, por ejemplo, este mismo Blog De Cine.

Hablemos claro: las películas se venden como si fueran paquetes de cigarrillos, o de chicles. Y sigamos hablando claro: ese mismo artefacto audiovisual, de cuando en cuando, también produce importantes películas universales, globales, que hacen avanzar el cine. Ocurre en una ocasión de cada mil, pero lo hacen. No se trata, por tanto, de demonizar al cine comercial, pero sí de separar lo comercial de lo artístico de una maldita vez. El espectador cree que puede obtener el cine que quiera, y decir lo que quiera de él, por el precio de una entrada o un deuvedé. Es lícito, claro está, pero su influencia abarca hasta cierto punto. Y ese punto es el que permite los productos comerciales, que serían inviables sin un apoyo masivo del espectador. Supongo que hay espectadores que creen que su desagrado hacia un cine más artístico (más “modernillo” o “pedorro”, como quizá dirían ellos) provocará su desaparición. Pero se equivocan.

Y se equivocan porque ese cine artístico triunfa precisamente por existir, nada más que por existir y llegar, quizás, a una sala comercial, y quizá provocar la admiración de un solo espectador inocente. Dicen que en la variedad está la diversión, y es cierto.

Y para terminar: también es cierto, por conclusión, que cualquier producto audiovisual, o simplemente artístico o creativo, merece un respeto, porque se ha dedicado mucho esfuerzo a que se haga realidad, aunque muchas veces sintamos el deseo irreprimible de cargar contra ellos. Posiblemente todos, en algún momento, no nos hemos damos cuenta, pero ahí hay profesionales que se dejan la piel (a menudo, por muy poco dinero), y hasta algo mediocre exije de grandes talentos para hacerse realidad. Personalmente, pido perdón, como crítico profesional, por no haber estado a la altura de las circunstancias alguna vez, y haber dado la impresión de que no respeto ese trabajo. De todas formas, ni la crítica más feroz y destructiva puede hundir un buen trabajo, y ni la más admirada o exagerada ha alzado un trabajo mediocre a donde no lo merece. Es imposible, tal cual.

Es el espectador, una masa impredecible, el que muchas veces ignora obras importantes, o venera obras olvidables. Pero el arte sobrevive, tiene vida propia, y el verdadero pasa bastante de modas o taquillas, y se mantiene imperturbable. Es algo más que un producto. Es vida.

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<![CDATA[Dennis Hopper ha muerto a los 74 años]]> http://www.blogdecine.com/actores/dennis-hopper-ha-muerto-a-los-74-anos http://www.blogdecine.com/actores/dennis-hopper-ha-muerto-a-los-74-anos Sat, 29 May 2010 15:50:27 +0000 seleccionado por 962 dennis hopper

Hace algunas semanas comentábamos la noticia de la concesión de la estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood a Dennis Hopper. Inmerso en una grave enfermedad cancerígena, lo pudimos ver en un ejercicio de rebeldía, que fue uno de sus signos identificatorios, y esfuerzo humano por aparecer en un acto público que emocionó pero también entristeció a todos los cinéfilos. Dennis Hopper se veía demacrado, con un hilo de voz que hacía sonar sus palabras a despedida.

Ya aventurábamos que no parecía quedarle mucha vida. Y así ha sido. El mítico protagonista de ‘Easy Rider’ ha muerto hoy mismo en su casa de Venice, California, a los 74 años. Un maldito cáncer de próstata ha sido la causa y el que lo tenía aferrado a la vida en un hilo en los últimos meses.

Sólo nos queda recordarle como un grandísimo actor (y entusiasta fotógrafo). Poseedor de una personalidad poderosa que supo transmitir a algunos de sus personajes más inolvidables: en la mencionada ‘Easy Rider’, icono de una generación, pero también en ‘Apocalypse Now’ o ‘Terciopelo Azul’, por quedarnos con una pequeña parte de su filmografía. Su larga trayectoria comenzó con su paso por el famoso Actor’s Studio de Nueva York y debutando en ‘Rebelde sin causa’, la mítica película del no menos mítico James Dean, allá por 1955. Sólo nos queda decir que descanse en paz. Los que te admiramos nos sentimos tristes.

Vía | The Guardian (y gracias a Dan por el veloz aviso)

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<![CDATA[Darren Aronofsky, Brad Pitt y Guillermo Arriaga llevarán al cine 'The Tiger']]> http://www.blogdecine.com/noticias/darren-aronofsky-brad-pitt-y-guillermo-arriaga-llevaran-al-cine-the-tiger http://www.blogdecine.com/noticias/darren-aronofsky-brad-pitt-y-guillermo-arriaga-llevaran-al-cine-the-tiger Wed, 12 May 2010 07:14:48 +0000 seleccionado por 962 aronofsky-pitt-arriaga

John Vaillant debe ser un hombre feliz. Respondiendo a tu pregunta mental, es el autor de una novela titulada ‘The Tiger: A True Story of Vengeance and Survival’ (‘El tigre: una historia verdadera de venganza y supervivencia’), que aunque aún no ha sido publicada ya se sabe que será llevada al cine, y no por cualquiera. El director Darren Aronofsky, el escritor Guillermo Arriaga y el actor Brad Pitt trabajarán juntos para realizar la adaptación. Será la primera vez que el mexicano adapte una historia ajena.

O al menos eso dice Variety, uno de los portales más fiables de la red, así que no es para poner en duda la noticia, pero… de ahí a que finalmente se llegue a hacer la película, y que estos tres hombres de talento realmente participen activamente en ella, eso ya es otra cuestión. Quiero decir, ¿en cuántos proyectos se supone que está implicado Aronofsky? Con Pitt pasa tres cuartos de lo mismo. Arriaga no es tan famoso, pero seguro que también tiene diez mil proyectos en su agenda. ¡Y la novela no está publicada aún! A lo que voy: me suena a estrategia comercial para vender el libro. He desayunado muy bien y se me ha pasado el pesimismo de estos días, pero sinceramente, veo más factible que todo se trate de un globo publicitario que se pinchará en cuanto se convierta en un best-seller. Ya veremos.

Por si acaso, pues no sería la primera vez que me equivoco, os comento el argumento del libro (que a pesar del título no se centra en cierto escándalo relacionado con un deportista multimillonario, aclaro): ‘The Tiger: A True Story of Vengeance and Survival’ nos traslada a Siberia en diciembre de 1997 y gira en torno a un grupo de hombres que marchan a la caza de un gran tigre que se está aficionando a devorar personas. No suena mal.

PD: Por cierto, están tardando en sacar la película de ese deportista. Quizá esperan a que vuelva a ser famoso por sus méritos deportivos para no tener que inventar un forzado “happy end”.

Vía | Variety

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<![CDATA['Regreso al futuro', el triunfo de la imaginación]]> http://www.blogdecine.com/criticas/regreso-al-futuro-el-triunfo-de-la-imaginacion http://www.blogdecine.com/criticas/regreso-al-futuro-el-triunfo-de-la-imaginacion Wed, 05 May 2010 06:46:29 +0000 seleccionado por 962 bttf1.jpg

Cuando en 1985 se estrenó ‘Regreso al futuro’, el crítico Roger Ebert (que jamás, pese a que le nombre, me ha parecido un crítico de cabecera) afirmaba que esta película tenia reminiscencias del cine clásico y, concretamente, del cine de Frank Capra, con su insuperable ‘¡Qué bello es vivir!’ como ejemplo máximo. No andaba desencaminado este hombre, por mucho que pueda parecer hilar muy fino. Salvando las distancias, Zemeckis, que en los años ochenta se encontraba en estado de gracia, podría ser uno de los (remozados) herederos de cierta concepción del cine clásico y de ciertos narradores americanos, aunque el viaje nostálgico-aventurero de Marty McFly dista mucho de la agonía existencialista de un George Bailey encerrado en la mentira rooseveltiana.

Ayer hablábamos de ‘Camino a la perdición’ como un ejemplo de intento de gran obra estética, que se quedaba a medio camino de casi todo. Y hoy hablamos de una película de aventuras sin más pretensión que provocar un placer máximo al espectador, en forma de diversión y emoción sin tregua. Mientras la primera será recordada con más respeto por parte de los espectadores, sin lugar a dudas porque representa un cine más “serio”, mas “dramático”, más “importante“; la segunda será considerada de inferior rango por el mero hecho de su propio carácter juvenil, cuando en realidad es de muy superior rango a aquélla, ya que consigue todo lo que se propone, y es un alarde de puro ingenio y un triunfo de la imaginación.

Es decir, que seguramente, sin ser conscientes, muchos antepondrían el academicismo de ciertas obras, antes que la sencilla felicidad de filmar que despliegan otras. Allá cada cual con sus argumentos, el que los tenga. Pero esto es pura felicidad de narrar, puro ingenio desatado, de cuando Zemeckis, en asociación con su amigo Bob Gale, supuraba cine por los poros de su piel, y estaba enamorado de sus propias historias. ‘Regreso al futuro’ es un hito del cine de aventuras, un homenaje al cine y a una época que, partiendo de un guión poco menos que perfecto, hace un repaso certero y emocionante a no pocos mitos e iconos estadounidenses, para proponernos un espejo divergente y apasionante.

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La Odisea de Levis Strauss

Marty McFly emprenderá una especia de Odisea de Ulises, hasta las mismas raíces de su propia e intangible existencia. Se dice pronto. La identificación con este chaval algo sinvergüenza, de buen corazón, músico frustrado y de padres melancólicos y de sueños fracasados, es inmediata y sin fisuras. Hay millones de Martys Mcflys en el mundo occidental. Claro que su amistad con el chiflado inventor, el Dr. Emmett Brown (genial, inolvidable Christopher Lloyd, realmente el alma de la película), un cruce entre Albert Einstein y un cartoon de Tex Avery, dará pie a un inesperado viaje en el tiempo en una máquina muy diferente a la que viéramos en la formidable ‘El tiempo en sus manos’ (George Pal, 1960), pues ya lo dice Marty: “¿Has construido una máquina del tiempo…con un Delorean?”.

De modo que, accidentalmente, de modo impredecible, Marty usará ese Delorean para escapar de los asesinos de su amigo, e irá a parar a 1955, treinta años antes. A partir de ahí, no hay una sola secuencia sin una idea absolutamente brillante, que parecen cazadas al vuelo, pero que revelan un guión trabajadísimo, magistral. Dado que lleva puesto el traje anti-radiación, unos granjeros le toman por un extraterrestre. Nada extraño, pues los años cincuenta fueron un boom de la obesión OVNI. A continuación, obligado a quedarse en esa época, tiene lugar una secuencia magnífica en un bar del pueblo, donde se reirán de él por llevar un flotador (su chaqueta), no sabrán a qué se refiere cuando pide una “Pepsi sin” (“¿sin qué? ¿sin pagar?”), y se dará de bruces nada menos que con su propio padre, un pringado, un acomplejado, del que abusan sus compañeros, principalmente el matón descerebrado de Biff Tannen (fantástico Thomas F. Wilson).

Hay algo muy poderoso en esta imagen del hijo que conoce a su padre en su misma edad, algo psicológico muy resbaladizo, que Zemeckis maneja muy bien. Por supuesto, le sigue y ocupa su lugar en el accidente de coche con el que tenía que darse a conocer (provocando compasión) a la madre de Marty. De modo que su madre se enamora de él, y no de su padre. A parte de una variación divertidísima del mito de Edipo, y de lo perturbador de esta idea, este truco de guión es maravilloso porque, a fin de cuentas, se reemplaza la compasión por una pasión que viene a ser un eco del amor de una madre que lleva sus mismos genes. Rebautizado ya como Levis Strauss (por sus vaqueros, claro), la hazaña de Marty consistirá en conseguir que su madre (que está enamorada ahora de él), se enamore de su padre (que es un cero a la izquierda), o en caso contrario él no llegará a existir. Ahí es nada.

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Es muy emocionante presenciar de qué modo padre e hijo se parecen en sus frustraciones, y cómo deben intentar vencerlas juntos, aunque ni siquiera sepan que están haciéndolo. Pero la verdadera amistad de la película, y de la trilogía, es la que se establece entre Marty y Doc, dos improbables amigos que tienen gran química juntos. Doc vendría a significar la mente y las ideas, y Marty el físico y la acción. Alma y corazón de la película, respectivamente. Dos amigos que intentarán vencer las leyes del tiempo y el espacio.

Zemeckis, el delfín plateado

Perteneciente a la generación de directores que han surgido de escuelas de cine, pronto encontró en Spielberg un aliado y un mentor, que le ayudó de manera entregada en sus inicios. De hecho, puede considerarse a Zemeckis una especie de delfín de Spielberg. En su más completa película hasta entonces, ‘Regreso al futuro’, Zemeckis demuestra una envidiable soltura en la planificación (tanto visual como sonora), en el ritmo y en la construcción de crescendos. Es un narrador consumado. Sin grandes alardes, con eficacia, plantea una puesta en escena sencilla y directa, y es capaz de montar vibrantes secuencias de acción y de armar la tensión, como en la escena del viaje de vuelta de Marty, todo un alarde de montaje y de comprensión y estiramiento del tiempo.

Su creatividad visual, y su sentido de la maravilla, quedan patentes a lo largo de toda la película, un conjunto de gran fluidez y una reconstrucción histórica (a cargo de Lawrence G. Paull) de primer orden. Cine artesanal y exacto como un reloj, que nos devuelve las ganas de vivir y reir, y que nos propone un viaje sin complejos, en el que todos podemos embarcarnos. Poco importa que más que sci-fi, sea un cuento de hadas en el que los personajes hacen esa transformación tan deseada por los academicistas. ‘Regreso al futuro’ es para disfrutar y olvidarse de todo. Para soñar.

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<![CDATA[David Lynch: 'El hombre elefante', el dolor del ser humano]]> http://www.blogdecine.com/criticas/david-lynch-el-hombre-elefante-el-dolor-del-ser-humano http://www.blogdecine.com/criticas/david-lynch-el-hombre-elefante-el-dolor-del-ser-humano Sat, 01 May 2010 15:55:09 +0000 seleccionado por 962 em1.JPG

El ‘Adagio para cuerdas’ del compositor estadounidense Samuel Barber, considerada por muchos melómanos como una de las expresiones más perfectas del dolor y la tragedia, y que está incluida sobre estas mismas líneas y en la música del segundo largometraje de David Lynch, acompaña los últimos momentos de la película y de la vida de John Merrick (el tristemente célebre hombre elefante, de verdadero nombre Joseph Merrick), y es imposible imaginar mayor humildad y belleza en esos momentos.

Humildad y belleza porque, a pesar de que incluyendo este tema desolador podría pensarse que el relato cae en los pantanosos terrenos del melodrama, jugando por tanto a hacer un espectáculo del dolor, en realidad se erige como homenaje a la dignidad y la lucha de un hombre asombroso, cuya enfermedad es una de las mayores tragedias íntimas de que hay noticia, pero mayor tragedia fue el desprecio, el maltrato, la humillación de la mayoría de personas que se cruzaron en su vida, que son los auténticos monstruos de esta historia devastadora.

“¡No! ¡No soy un elefante! ¡No soy un animal! ¡Soy un ser humano! ¡Soy una persona!”

- John Merrick

La penosa vida de Joseph Merrick se extendió desde 1862 hasta 1890, en plena época victoriana, con lo que significó este reinado de revolución industrial y tecnológica. De este modo, la elección del blanco y negro para contar esta historia es completamente natural, y no tiene nada que ver con pretenciosidad. No se puede concebir ‘El hombre elefante’ en color, tanto dolor sólo puede contarse en una paleta cromática limitada. Por otro lado, los entornos industriales, la frialdad del acero y el metal, que tanto recuerdan a ‘Cabeza borradora’, vuelve a sumergirnos en un mundo despiadado y feísta. Pero los rayos de luz son más luminosos en plena oscuridad.

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Echando mano del grandioso talento y experiencia de un príncipe de su oficio como Freddie Francis (ganador de dos Oscar, y cuya carrera finalizó, precisamente, con otra obra maestra de David Lynch), la fotografía de la película se aleja mucho de cualquier pretensión preciosista o impactante, y se dedica, con una sencillez abrumadora, a retratar una época y unos espacios anímicos sin llamar la atención sobre sí misma, y siendo igualmente una fotografía en blanco y negro de referencia. Aunque es justo decir que el magnífico diseño de producción de Stuart Craig, en su segunda película como responsable de esta disciplina, colabora sustancialmente en ese sentido, e inició la carrera imparable de uno de los más famosos diseñadores de producción británicos.

Del infierno a las estrellas

No cabe comienzo más magistral para la película. Primero con una secuencia onírica que nos recuerda poderosamente a la apertura de ‘Cabeza borradora’, en la que somos testigos de la versión de Merrick de la razón de su desgracia. Segundo, con el compasivo doctor Frederick Treves (interpretado de manera soberbia por el siempre impredecible Anthony Hopkins) siguiendo a un policía que, en un circo ambulante, termina cerrando un grotesco espectáculo llamado El Hombre Elefante. No puede ver el doctor al famoso monstruo, pero no parará hasta examinarle, quedando estupefacto por las severas deformaciones de su cuerpo. De nuevo, la influencia de Tod Browning es evidente e indisimulada. Pero hay algo más: la mirada compasiva de Treves es también la de Lynch.

Ni el menor rastro de exageración o parodia, a pesar de que el productor era Mel Brooks, el famoso director de ‘El jovencito Frankenstein’, estrenada seis años antes. De hecho, Brooks decidió retirar cualquier tipo de mención a su persona durante la promoción de la película de Lynch, para que nadie se llevara a engaño. Pero hay muchos más detalles que son indicios claros de la entrega total del director a contar la historia de la forma más cruda y veraz imaginable.

Y no sólo eso, sino que Lynch elabora un discurso absolutamente personal, que entronca a la perfección con el viaje tenebroso de Henry Spencer en su primer largometraje, del cual se podría decir que es la negación de la felicidad en la materia y la confirmación de la libertad en la mente, en la narración acerca de la vida de Merrick, es la confirmación de esa idea y algo más: un viaje desde el infierno que es este mundo a la luz de las estrellas, la luz que es la muerte para tantos desgraciados como hay en el mundo. Lynch niega de plano cualquier tipo de sentido al dolor humano, cualquier clase de justificación o aprendizaje. Muy al contrario, el triunfo de Merrick es que, más que extraer una sabiduría de su situación (como vemos en tantos lamentables melodramas), se opone a ella con su inocencia y su dulzura conmocionadoras.

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En ese sentido hay varias secuencias asombrosas en este filme, filmadas por Lynch con la cámara a la altura de la mirada de los actores, es decir, con sencillez expositiva absoluta, sin alardes de ningún tipo. La conmovedora escena en la que Treves presenta a Merrick a su esposa, en su casa, sólo puede filmarse de esta forma tan despojada por contadísimos artistas cinematográficos. ¿Dónde está ese director morboso que tantos cinéfilos desprecian? ¿Dónde quedaron sus argumentos? ¿No nos encontramos aquí con un cineasta excepcional, de una humanidad arrolladora y un respeto absoluto por la tragedia de un hombre? ¿No contiene este bellísimo momento, con Merrick llorando por ser tratado con dignidad, o con la mujer de Treves llorando a su vez por la indescriptible inocencia y bondad de un ser tan trágico, todo el dolor de la historia del hombre?

Todo el dolor de la historia…contenido en una secuencia, sencillamente. Dicen que un poema puede hacerte recordar lo que sientes cuando estás enamorado, aunque no lo estés en el momento de leerlo. O que una composición musical puede transformar tu estado anímico como el escalpelo de un cirujano extirpar un tumor maligno. Y si el cine es verdaderamente el arte definitivo (y yo no sé si lo es), lo demuestra en ocasiones como esta, en la que es al mismo tiempo representación y alegoría, metáfora del dolor y parábola de la existencia. Lynch, director superdotado, artista eminente, escribe una elegía sobre la inmortalidad de la inocencia y del coraje.

Conclusión

Excepcional obra maestra que es una conquista mayor por parte de Lynch, en la que queda patente su inmensa humanidad y la luminosidad de una mirada sólo comparable a colosos como Terrence Malick, con el que guarda más de un paralelismo estilístico y temático, por sorprendente que pudiera parecer. Ambos directores, que además han trabajado numerosas veces con el legendario diseñador de producción Jack Fisk, son certeros indagadores de la verdad anímica, de las más oscuras y profundas verdades del ser humano.

Lástima que a una película tan importante le siga otra tan olvidable.

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Especial David Lynch

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