Favoritos de acymex en Blogdecine http://www.blogdecine.com/usuario/ seleccionado por acymex http://www.blogdecine.com <![CDATA[Frases de cine | 14 de mayo | Retos, confesiones y adelantos]]> http://www.blogdecine.com/frases-citas/frases-de-cine-14-de-mayo-retos-confesiones-y-adelantos http://www.blogdecine.com/frases-citas/frases-de-cine-14-de-mayo-retos-confesiones-y-adelantos Thu, 14 May 2009 17:21:16 +0000 seleccionado por acymex Estrenamos nueva sección en Blogdecine. Cada semana intentaremos recopilar en una entrada las declaraciones más llamativas, polémicas y divertidas de los profesionales del séptimo arte.

spock

Es mucho más difícil de lo que parece.

El actor Zachary Quinto, sobre el saludo vulcaniano. Al parecer, tuvieron que pegarle los dedos con pegamento en algunas tomas.

Creo que si no hubiéramos inventado lo digital, viviríamos mejor.

Jaime Rosales, director español que también se pregunta “si sería posible desvincular el cine de un registro literario anterior”. Novedoso planteamiento, ¿eh?

¿Crepúsculo borracho? No, ni borracho. ¿Crepúsculo drogado? No, ni siquiera drogado. ¿Crepúsculo a punta de pistola? Dispárame.

David Slade, contratado para dirigir ‘Eclipse’, la tercera parte de ‘Crepúsculo’. Posteriormente ha aclarado que lo decía en broma y que adora la obra de Stephanie Meyer.

En todo momento quieres saber qué pasa después, incluso cuando apenas puedes quedarte mirando. Porque es una historia sobre el amor entre un padre y un hijo, y en ese sentido es como un remake de ‘El padrino’, y no algo que recuerda a ‘Soy leyenda’.

La revista Esquire sobre ‘The Road’, para ellos es la película del año.

No quiero tener que ir a la televisión y soltar cada palabra que he aprendido para probar nada, en plan “tomadme en serio, soy inteligente, puedo hablar”.

La actriz Megan Fox, refiriéndose a Scarlett Johansson.

Eso fue una tontería, y la gente hablando sobre dos directores engreídos que tienen grandes p*llas. Nada más lejos de la verdad. Lo más gracioso es que tengo una maldición irlandesa, y creo que todos sabemos en qué me afecta eso.

McG, aclarando que no hablaba en serio cuando sugirió competir con Michael Bay, para ver quién tiene el miembro viril más largo.

No estoy entre mis directores de cine favoritos; sé que lo que hago nunca va a ser una buena película.

El cineasta José Luis Garci se sincera en público.

Tras la victoria de Barack Obama creo que ha llegado el momento para un 007 de color.

Idris Elba, actor que se propone a sí mismo para el papel.

PD: Si encontráis frases de este tipo, recientes, que creéis que deben ser destacadas, no os cortéis, avisadme. Gracias.

Las demás frases, vía | Worstpreviews

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<![CDATA['El padrino', obra maestra]]> http://www.blogdecine.com/directores/el-padrino http://www.blogdecine.com/directores/el-padrino Mon, 16 Mar 2009 21:35:33 +0000 seleccionado por acymex tgf_476.jpg

El fundido a negro con que se cierra la secuencia de la muerte accidental de Apollonia, también es el cierre de la penúltima parte de la película, y la apertura de la última, que comienza en Nueva York, con la reunión de todas las familias mafiosas no solo de esa ciudad, sino de muchas otras del país. La puesta en escena ha sido mil veces imitada: un suave travelling lateral que recoge los rostros de los presentes, y que en su paseo queda entorpecido por los primeros términos (como sombras) de otros actores. En off oímos la voz inconfundible de un restablecido Vito Corleone. La sucesión de travellings (dos hacia la derecha y dos hacia la izquierda) termina cuando la cámara se detiene con Vito, teniendo en primer término el escorzo difuso de Philip Tattaglia (un grimoso Victor Rendina).

Varias cosas quedan claras en esta secuencia, con la puesta en escena de Coppola: primero la superioridad mental y de estilo del don sobre todos los presentes, excepto quizá su gran enemigo secreto, Barzini, que oficia como mediador y director de todos. Segundo que Vito quiere que su hijo vuelva y por eso firma la paz, prometiendo no vengarse. Otra cosa es lo que decida hacer Michael. Brando está soberbio, en esta su última gran aparición como don, pues las pocas escenas que le restan ya no oficia como tal. Parece un rey abatido por el cansancio y el dolor, pero aún así majestuoso e imponente. No es de extrañar que se le concediera el Oscar al mejor actor (que rechazó), pues aunque el verdadero corazón de la película es Michael (Pacino) Corleone, Brando es su alma.

Tras la breve secuencia en la que el don le asegura a Tom Hagen que el responsable de todo fue Barzini, suenan unas notas de Nino Rota que vienen a significar, junto con el elegante encadenado, que ha pasado bastante tiempo. Puede que meses desde la famosa reunión. Así lo confirma Michael, que va a buscar a Kay a su lugar de trabajo (impagable la mirada de sorpresa de Diane Keaton). Michael parece otro hombre, mucho más oscuro e introvertido, con un traje negro y un sombrero también negro que dan una idea de su poder recién adquirido. La forma en que Michael convence a Kay, después de varios años sin verse, de que se case con él, da idea de la seguridad en sí mismo y de la capacidad para arrastrar a los demás a sus propósitos. A continuación la importante secuencia en la que queda claro que Clemenza y Tessio no cuentan ya para mucho en la familia. Con estas breves secuencias, cada una separada quizá por semanas en su cronología interna, dan idea de que el tiempo en la película se dispara hacia el climax de la venganza.

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De esta forma, se condensan muchísimas líneas y partes del libro totalmente innecesarias para contar la historia de Michael Corleone. Pero es necesario cerrar las muchas puertas abiertas, y allanarle el futuro a los Corleone, que regresarán a la cúspide del poder mafioso en Estados Unidos después de una cadena de asesinatos que zanjarán las deudas contraídas. Así mismo, algunos de los muchos problemas futuros de Michael con su propia familia. Sobre todo con sus dos hermanos, pues tanto por la estupidez de Fredo como por la ceguera de Connie, Michael tiene más problemas para controlarles a ellos dos que para mover la residencia familiar de Nueva York a Nevada.

Tres escenas después de ir a buscar a Kay, está casado con ella y tiene un niño pequeño. El tiempo va a toda velocidad cuando tienes un objetivo claro en la vida. Mientras que en el pasado, el dubitativo Michael sentía dilatarse el tiempo en el hospital y en Sicilia, ahora que (quizá contra su más íntima voluntad) se ha convertido en lo que fue su padre, parece también flotar sobre el tiempo, dominarlo mucho mejor. Esto reincide sobre el gran tema coppoliano, por llamarlo de alguna manera: el tiempo. Tiene muchos temas el viejo maestro, los cuales ha ido disgregando por toda su carrera. Pero ninguno de ellos de la importancia de la esclavitud y el control que supone el tiempo. Y es en esa captura del tiempo indefinido, correoso, resbaladizo, en su puesta en escena, en su estrategia más intuitivamente narrativa, donde Coppola alcanza el techo como artista.

La famosa escena, escrita por Robert Towne sin acreditar, de la conversación entre Michael y Vito en el jardín, es una lúcida reflexión visual sobre este tema, así como un discurso impresionante sobre el poder que Welles habría firmado sin dudarlo. No es casualidad que del rostro de Michael, se encadene al final a la muerte del don. El relato se agota, se termina, si bien se le va a conceder a cada cosa su tiempo. Como tampoco es casualidad que el don juegue con su nieto. Los mayores ceden el paso a los jóvenes (y poco podía imaginar a dónde llegaría este nieto suyo en la tercera parte…). La escena, filmada en una tarde e improvisada en su mayor parte, resulta entrañable y sorprendente: el don, el gran manipulador, vuelve a ser un niño antes de pasar a mejor vida.

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De alguna forma enigmática, Coppola consigue, en este último segmento de su primera gran obra maestra, capturar pedazos de tiempo aislados, y darles una continuidad, una unidad casi imposible de lograr para otros directores, quizá más interesados en impactar con imágenes más perecederas. Si hasta este punto, Coppola había demostrado una personalidad y una audacia dignas de todo elogio, con el climax, y sobre todo con la preparación de ese climax, el realizador concluye de forma inmejorable esta película. Michael ha diseñado un plan maestro con el que conseguirá, mientras bautiza al primer hijo de su hermana Connie (un bebé que era la recién nacida Sofía Coppola...), liquidar a todos los jefes rivales, saldar cuentas y quedar de nuevo como el jefe de la familia más poderosa de la mafia de Estados Unidos.

Mucho se ha escrito sobre esta secuencia con varias líneas narrativas montadas en paralelo, que es, en justicia, una de las más famosas de la saga. Yo sólo añadiré que si hasta ahora Coppola, en esta última parte del filme, se había esforzado por construir pequeñas cápsulas temporales, en un contínuo muy veloz, de repente el tiempo se estira, se alarga y se condensa. Se ralentiza en una nueva liturgia de la muerte. Comenzamos con una boda bajo la cual se cerraban acuerdos sangrientos, y terminamos con un bautizo durante el cual se ejecutan a media docena de personas. Coppola va exprimiendo la tensión hasta que se desata una violencia infernal. Y una ironía cruel recorre la secuencia: “Michael, ¿renuncias a Satanás?”, pregunta el cura. Con detalles salvajes para la época: el disparo en el ojo (una bolsa de sangre oculta en las gafas), muy bien mezcladas con el rostro impasible de Pacino.

Las venganzas contra Tessio y Carlo, después de la orgía de sangre, apenas sorprenden, pero dan fe de la recién estrenada gelidez moral de Michael. No hay perdón, no hay sentimientos con los traidores (salvo para Tom, magnífica su última mirada a Tessio a través de las ventanas). En el caso de Carlo, la crueldad es tan refinada que corta la respiración: después de hacer saber a Carlo que sabe de su traición, le engaña con un falso perdón, para finalmente hacer que Clemenza le estrangule. La transformación de Michael es completa. ¿Quién podía imaginar, viendo al afable héroe de guerra del comienzo, que podría ser capaz de las atrocidades finales del relato? Pero peor aún, le miente a su mujer, en el peor final (dramáticamente hablando…) concebible para esta historia, que de manera acorde con el estilo sobrio que se impone desde el principio, termina con una puerta cerrándose para la mujer blanca privilegiada, que ha comprendido el límite, terrible, de sus privilegios.

Hasta aquí hemos llegado con el análisis a esta obra clave del cine contemporáneo, perfecta síntesis entre cine de autor y cine comercial de estudio. Esperamos haber aportado nuestro granito de arena a este primer capítulo, aunque mi análisis a la carrera de este gran hombre de cine (¿el más grande vivo?) por supuesto continúa. ¿Cuántas entradas me llevará completarlo?

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Estudio F.F. Coppola en Blogdecine

Francis Ford Coppola, el artista maldito

Francis Ford Coppola, loco por el cine

Francis Ford Coppola, un hombre de familia

‘El padrino’, cinco hijos y un padre

‘El padrino’, el destino de Michael

‘El padrino’, manchándose el traje de sangre

‘El padrino’, paraísos perdidos

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<![CDATA['Iron Man 2', Scarlett Johansson y Mickey Rourke se suman al reparto]]> http://www.blogdecine.com/noticias/iron-man-2-scarlett-johansson-y-mickey-rourke-se-suman-al-reparto http://www.blogdecine.com/noticias/iron-man-2-scarlett-johansson-y-mickey-rourke-se-suman-al-reparto Fri, 13 Mar 2009 18:04:34 +0000 seleccionado por acymex rourke-johansson

‘Iron Man 2’ se pone muy interesante. Finalmente se ha confirmado un insistente rumor que ha durado meses, y es que Mickey Rourke, el actor “resucitado” y candidato a un Oscar en la pasada edición, será el principal villano al que tendrá que enfrentarse el héroe de la Marvel en la secuela.

Rourke interpretará al ruso Whiplash, un personaje que no será exactamente como en los cómics, ya que también incorporará características de otro villano (y también ruso) llamado Crimson Dynamo. Apenas sin tiempo para reaccionar, se ha hecho oficial también el fichaje de la estelar Scarlett Johansson. La actriz encarnará a Natasha Romanoff, una super-espía, rusa también, conocida como Black Widow (Viuda Negra). Johansson ha dejado fuera a Emily Blunt, que era la que señalaban los rumores.

El rodaje de ‘Iron Man 2’ se iniciará en dos semanas, bajo las órdenes del director de la primera parte, Jon Favreau. Por supuesto, el carismático Robert Downey Jr. estará al frente del reparto, junto con Gwineth Paltrow, Don Cheaddle (que sustituye a Terrence Howard), Sam Rockwell (en el papel de Justin Hammer, otro villano) y los dos nuevos, Rourke y Johansson. No suena nada mal, por mi parte sólo espero que el guión que ha escrito Justin Theroux sea un poco mejor que el de ‘Iron Man’.

El estreno está fijado para el 7 de mayo de 2010.

Vía | ComingSoon

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<![CDATA['Watchmen', crónica de un fracaso anunciado]]> http://www.blogdecine.com/criticas/watchmen-cronica-de-un-fracaso-anunciado http://www.blogdecine.com/criticas/watchmen-cronica-de-un-fracaso-anunciado Mon, 09 Mar 2009 22:47:05 +0000 seleccionado por acymex mv5bmtczmda1mtg1n15bml5banbnxkftztcwnjm3mzizmg_002.jpg

La mayoría de los cinéfilos (o no…) que se han puesto a escribir sobre esta película, lo han hecho refiriéndose continuamente a la novela gráfica, probablemente la más célebre de la historia. Me parece un gran error, si bien se puede hacer un breve comentario sobre ella, y claro está sobre el autor de la historia. Pero sobre todo hay que hablar de la película, porque esto es un blog de cine, y voy hablar de cine. El cómic es interesante, más por cómo está contado que por la historia que cuenta. Creo que se han dicho cosas muy exageradas sobre él. Lo afirmo desde mi condición de gran amante y conocedor de los cómics. Alan Moore no es ese gran guionista superdotado, a mi juicio. Es un buen escritor, y ya. Es un hombre que va de anarquista y de progresista, y en mi opinión, al menos por sus trabajos, no es ni lo uno ni lo otro, aunque le guste pensarlo.

Esta adaptación lleva rumiándose unos cuantos años. Y algunos creadores interesantes han coqueteado con el proyecto. Finalmente ha caído en las manos de un director cuyo último trabajo fue el beneficiario de uno de los más asombrosos productos de marketing de los últimos tiempos, el norteamericano Zack Snyder. La fidelidad ha sido máxima. Pero no creo que lo haya sido para conseguir la mejor película posible, sino para contentar a los fans lo máximo posible. En otras palabras, para asegurarse el éxito económico a base de fracasar estrepitosamente como película. ‘Watchmen’ es súper lujosa, súper espectacular, y súper aburrida, súper predecible, súper larga, súper absurda. Dos horas y tres cuartos de imágenes prediseñadas por ejecutivos de estudio, cuyo objetivo es la destrucción del buen gusto, entre otras lindezas.

Ciento cincuenta millones de dólares empleados en hacerla realidad, y más o menos la misma cantidad a la hora de promocionarla por todo el mundo. Se dice pronto. A pocos ha convencido esta película, salvo a la legión (numerosísima) de fans. El fiasco en taquilla parece casi seguro, si recordamos que para que una película vea beneficios tiene que hacer bastante más dinero que el que se han gastado en ella. ¿A alguien le sorprende? Hay películas, adaptaciones de libros o comics, que sólo se les ocurriría llevarlas a cabo a quienes despreciasen por igual el cine y la literatura. Pero ya puestos a ello, muchas veces traicionar el esquema original, o transformar gran parte del material original, es imprescindible para mantener vivo el espírituo que, precisamente, tanta gente admiró en un principio. Pero Snyder anda a otra cosa.

¿Alguien imagina en un futuro una retrospectiva dedicada a este director? Algo así como lo que se le dedicaría a un gran autor. Igual que se habla del toque hitchcockiano, se hablará del cine Snyderiano. En esa retrospectiva se hablaría del modo en que este cineasta emplea la mezcla entre imágenes reales y las generadas por ordenador, el modo en que incrusta una imagen ralentizada en una secuencia de acción al modo de ‘The Matrix’, o de la manera en que aportó su punto de vista a dos famosos cómics, de los que copió numerosos planos. Puede parecer una broma de mal gusto, pero teniendo en cuenta ciertas sorpresas desagradables de los festivales, y la forma en que algunos defienden lo indefendible, no parece tan temeraria esta broma.

La historia original nos hablaba de superhéroes de moral ambigua, o directamente fracasados. Algunos de ellos querían olvidar un pasado que nada tenía de glorioso, y no tenían gran aprecio por su pellejo. Hicieron lo que hicieron, que muchas veces fue un trágico error, y son tremendamente imperfectos, egoístas, violentos, arrogantes o amargados. No importaba tanto la trama, como estos personajes tan profundamente humanos, incluido el Dr. Manhattan. Ahora bien, Snyder no ha entendido absolutamente nada del material que tenía entre manos, y tanto él como los guionistas David Hayter y Alex Tse se dedican, con mucho esfuerzo y mucha fortuna, a trivializar y finalmente tirar por tierra todas las bastantes virtudes de la historia original, y a maximizar y a llegar al absurdo con sus defectos, que no eran pocos.

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Más allá del catálogo de trucos, algunos deslumbrantes, que aparecen en la película (peleas coreografiadas demasiado largas, fotografía colorista pero impersonal, un diseño de producción muy caro destinado a enaltecer lo máximo posible los sentidos sin conseguirlo) ‘Watchmen’ fracasa estrepitosamente por varias razones. Primero por tomarse demasiado en serio a sí misma, y no ser capaz de introducir en la historia la imprescindible ironía que haría mucho más tridimensional esta ucronía pesadillesca. Segundo por no comprender absolutamente nada a ningún personaje, con la notable excepción de Rorschach (estupendo, como siempre, Jackie Earle Haley), al que no se le saca todo el partido que podría habérsele sacado. Y tercero, porque como director, Snyder demuestra la más rotunda mediocridad, incapaz de mantener la tensión, incapaz de sostener un ritmo, incapaz de establecer una atmósfera, incapaz de crear un tono.

Tampoco es que el guión le ayude mucho. La historia avanza a trompicones, si es que avanza. En un cómic de doce números es apropiado, y hasta interesante, que en cada número se profundice en el pasado, las motivaciones y las razones de cada personaje. Pero bajo ningún concepto (o únicamente bajo la batuta de un verdadero visionario, y no del director de un espectáculo cuestionable, por decir algo, como ‘300’) esta estructura puede quedar bien en una película. Y aquí lo que consigue es un caos de tramas, de una torpeza evidente, que no hacen más que matarse unas a otras, y que acaban por echar abajo un comienzo prometedor, que auguraba, al menos, una fantasía sociopolítica de alcance.

Pero poco alcance puede tener una historia tan mal ensamblada, que además, dado el interés de los cineastas sobre todo en ganar dinero, en hacerse notar, y en epatar al espectador más ingenuo, que su acercamiento a los ensamblajes del poder y del ansia de destrucción mutua, personalizados en un anciano Richard Nixon (Robert Wisden con un maquillaje sencillamente desastroso) y en una crónica política más cercana a la parodia que a la sátira o la crítica. Pero nada de eso. Queda la aventura. ¿Está lograda? Ni por asomo. Pues la investigación criminal. ¿Queda decente? Pues no, sin fuerza ni atmósfera. Bueno, pues la acción. Tampoco, predecible, exagerada y sin fuerza visual. ¿Entonces qué nos queda? Más bien poca cosa. No el vacío, sino la nada.

Bueno, no sería justo decir la nada. Nos queda una historia que roza el fascismo más denigrante. Puedo parecer exagerado, y doy por hechos muchos comentarios destructivos por decir lo que pienso (como me suele pasar). Pero no puedo pensar otra cosa de una historia en la que el fin (la muerte de millones de personas) justifica los medios (la consecución de la paz), conclusión a la que muy pocos personajes se rebelan, pero que acaba siendo aceptada casi sin cuestión. Pero más allá de eso, no puede uno empatizar con unos personajes tan estúpidos, que se dejan engañar por una trama tan boba, y que incluso cuando quieren manipular (caso de Ozymandias, supuestamente la persona más inteligente de la Tierra..) resultan tan idiotas. Pero idiota es la forma en que el Dr. Manhattan aprende el valor de la vida humana. Ridícula es la secuencia de sexo entre Espectro de Seda II y Búho Nocturno II. Insultante el modo en que se llega a la paz (si eso fuera cierto, haría tiempo que todos nos amaríamos profundamente…).

Ningún personaje, salvo Rorschach, tiene el menor sentido en una película para olvidar.

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En Blogdecine

‘Watchmen’, ¿una adaptación demasiado fiel?

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<![CDATA['Watchmen', ¿una adaptación demasiado fiel?]]> http://www.blogdecine.com/criticas/watchmen-una-adaptacion-demasiado-fiel http://www.blogdecine.com/criticas/watchmen-una-adaptacion-demasiado-fiel Sun, 08 Mar 2009 11:51:47 +0000 seleccionado por acymex WAtchmen

¿Qué es lo que hace que la historia de superhéroes más críticamente aclamada de todos los tiempos tarde veinte años en adaptarse? Hace tiempo, en otro post, di la que pensaba que era la respuesta más obvia: la descomunal dificultad que representaba el trasladar su estructura. No se trataba de que en doce números sucediesen demasiadas cosas hasta para un director’s cut, no. Simplemente, se trataba de que la construcción de ‘Watchmen’ no se adaptaba a la de una película, por larga que ésta fuese.

‘Watchmen’, la película, podría haber optado entre dos opciones: una reescritura radical, que hiciese hincapié en desarrollar la intriga generada en torno al asesinato de enmascarados que arranca la película, o, por el contrario, adoptar un enfoque de gran fidelidad a la obra original. Los guionistas David Hayter y Alex Tse han optado, claramente, por esta última.


Alan Moore declaraba: “Mi obra es un comic book. No una película. Se hizo de una manera determinada y se diseñó para leer de una manera determinada: en un sofá, cómodo y agradable, al lado de un fuego, y con una taza de café caliente”. Hogueras y café aparte, lo que Alan Moore señala, muy acertadamente, es que los tiempos de lectura de ‘Watchmen’ son otros. Al final de cada cómic book de la serie, había una sucesión de apéndices que, si bien resultaban perfectamente prescindibles cara a la película, sí que subrayaban un aspecto muy importante: cada número tenía una clarísima unidad conceptual: eran arcos narrativos que arrancaban y finalizaban, contándonos – en muchos casos – la historia de un personaje específico. De todos ellos, el dedicado a Ozymandias era el más estructuralmente ambicioso: una narración tanto argumentalmente como plásticamente simétrica. Este tipo de estructuras, hoy en día, están muy asimiladas: ¿Qué es, si no, ‘Perdidos’? Allí tienes un capítulo donde, si bien ocurren cosas en la isla, no deja de estar marcado por el flashback del personaje en el que se centre el capítulo. Ahora bien, intenten trasladar la estructura de ‘Perdidos’ a un largometraje: no se podría. Pues lo mismo ocurre con ‘Watchmen’.

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Sin duda, lo mejor de la película puede ser sus primeros cuarenta minutos, centrada en la figura del Comediante, que es asesinado en la primera escena. Del largo metraje de la película, la mayoría se destina a adaptar, con una impresionante minuciosidad, los dos primeros números de la saga: es lógico, porque permite presentar, mejor que ningún otro, a todos los componentes de los vigilantes y contar la historia de sus predecesores enmascarados, los Minutemen. Y es en esta adaptación donde mejor se nota lo de la “estructura de doce arcos argumentales”: la película arranca con el Comediante siendo asesinado y cierra un primer arco con la repetición de ese mismo asesinato con Rorschach contando la historia de Pagliacci.

El problema, sin embargo, viene después, cuando hay que continuar y la película apuesta por seguir abriendo y cerrando esos arcos: después de haber dedicado un tiempo desmesurado – en el conjunto de la película – al Comediante, de pronto, pasaremos a ver el flashback de Rorschach, el del Dr. Manhattan… etc. ¿El resultado? Una película en la que no se marca ninguna dirección clara de avance: apenas se subraya “la conspiración para acabar con enmascarados”, se dan unas pinceladas sobre la inminencia de una guerra nuclear… Pero la sensación sigue siendo la de una estructura que arranca y para, en la que se nos cuenta la vida de unos señores por capítulos y en la que Buho Nocturno, por ejemplo, tarda dos horas en ponerse a hacer algo.

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Lo cierto es que la doble intención de ‘Watchmen’: la fábula sobre una sociedad distópica generada por los superhéroes y la reflexión sobre la propia esencia del superhéroe, funcionaba a la perfección en esa obra de doce números que Moore quería que se leyese sentado en un sofá. Como película, las partes dedicadas a cada personaje, simplemente, acentúan el carácter lento y contemplativo que apenas avanza (y más aún cuando, entre todas las cosas que hay que aligerar, se quita algo de la investigación de Rorschach).

Éstos eran los problemas derivados de una adaptación fiel, y la película los ha padecido. Y los padecería de haber sido el director Terry Gilliam, Darren Aronofsky o Paul Greengrass (nombres, todos ellos, que sonaron en un momento u otro).

Hay que decir, sin embargo, que, puestos a jugar la carta de una adaptación fiel, ‘Watchmen’ es una obra hecha con cariño y esmero: todos los diseños son una acertadísima traducción a imagen en movimiento de la estética del cómic. Los encuadres son, en su mayoría, un derroche de gusto visual y momentos como el de la gota de sangre cayendo en la chapita del Smiley – el momento icónico por antonomasia del cómic de los ’80 – tienen la misma fuerza en la película que en el cómic original. Sabiamente, además, se ubica la película en unos distópicos años ’80 en vez de intentar una modernización que sólo haría daño a la obra y que dejaría en tela de juicio ciertos aspectos argumentales (principalmente políticos).

Watchmen

Incluso uno de los aspectos que más significativamente ha cambiado en el guión, en mi opinión, lo ha hecho para mejor. SPOILER me refiero al plan de Ozymandias, en el que se sustituye el pulpo gigante – que caía en cierto ridiculo – por unas explosiones devastadoras generadas por el Dr. Manhattan. Desde un punto de vista de narración clásica, es infinitamente superior: juegas con elementos presentes en la trama, en vez de generar otros nuevos y, a su vez, se crea una amenaza plausible, porque el enemigo común al que enfrentarse es alguien cuyo poder es conocido – y temido – por todas las superpotencias. Como mucho, se podría decir que el Dr. Manhattan no tendría que apoyar el plan de Ozymandias tan claramente, ya que la obra original era marcadamente escéptica (“Hice lo correcto, ¿verdad? El fin justifica los medios. – ¿El fin? Nada termina, Adrian. Nunca”), pero son matices mínimos, si los comparamos con la desaforada simplificación ideológica del final de ‘V de Vendetta’. FIN DEL SPOILER.

Sin embargo, Zack Snyder, tan dotado para la imagen sofisticada, sí que muestra importantes carencias a la hora de dirigir actores y crear un tono determinado. La implicación emocional con los personajes no está lograda con casi ninguno de ellos –sólo Rorschach nos interesa como personaje y nos produce algo de empatía—. De nuevo se confunde retratar con profundidad a un personaje con dedicar tiempo a conocer información sobre él. De todos ellos, el de Laurie es el más vacío y absurdo, en una herencia clara de algo escrito hace más de dos décadas. Además, en otros momentos, en un afán por apuntarse a un género superheroico más canónico, rueda escenas de acción en las que los personajes principales aparentan tener un nivel de superpoderes equivalente a los de, por ejemplo, Spiderman, cuando ése no es el caso en absoluto.

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El balance final de ‘Watchmen’ es el de una adaptación muy fiel que debería agradar a todos aquellos que han admirado, durante más de veinte años, la obra maestra de Alan Moore. Sin embargo, para todos aquellos que desconozcan la obra, no me queda más remedio que advertir que puede que se encuentren ante una obra tediosa, deslavazada y sin hilo conductor central. Para éstos quizá lo mejor pueda ser esa recopilación de enormes canciones.

NOTA SOBRE LA FUTURA EDICIÓN EN BLU-RAY: Dicen que para el Blu-Ray se incluirán, además del director’s cut una hora más largo que éste, muchos extras, como la mítica historia de los piratas convenientemente excluida de la película. Es una idea magnífica que subraya el amor y mimo que se ha puesto en esta película, además de la valentía a la hora de ser fieles a Alan Moore (creo que es la primera película de alto presupuesto de la historia con tanta violencia gráfica y con un desnudo frontal masculino). Sin embargo, si quisiesen el Blu-Ray definitivo, deberían intentar montar doce (o seis, dependiendo del metraje rodado) capítulos independientes creando la mejor serie de televisión de la historia, y olvidarse a adaptaciones fieles que fueron imposibles durante más de veinte años y que seguirán siéndolo veinte años después.

Más información en Blogdecine sobre ‘Watchmen’.

Mi puntuación:

3

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<![CDATA['El padrino', el destino de Michael]]> http://www.blogdecine.com/directores/el-padrino-el-destino-de-michael http://www.blogdecine.com/directores/el-padrino-el-destino-de-michael Wed, 04 Mar 2009 22:43:27 +0000 seleccionado por acymex godfather3.jpg

Tras la largamente recordada, y muy extensa, gran secuencia de la boda, tenemos un fundido a negro, y de ese negro funde a unas imágenes que son claramente de segunda unidad y que contrastan un poco con el estilo visual del filme. Por supuesto, nos narran el viaje relámpago de Tom Hagen (Robert Duvall) a L.A. a intentar convencer a Jack Woltz (John Marley). La tosquedad de algunos de estos planos de segunda unidad nos retrotraen quizá un poco a aquellas películas de los grandes estudios de la época dorada de Hollywood, en cuyos metrajes se insertaban elipsis con planos de derribo. Ni siquiera es Duvall a quien vemos caracterizado como Tom, sino un doble. Esos planos en exteriores de los estudios no contaban ni con F.F.C ni con el operador Gordon Willis.

Eso sí, una vez entra en el interior de un estudio real (que ya se explicó que era el decorado real del despacho del Don), estamos de nuevo en Nueva York. Por supuesto que esta mini trama nos sirve como primera prueba de la determinación y del poder enorme del Don, capaz de cortarle la cabeza a un caballo y de introducirla entre las sábanas de un poderoso magnate cinematográfico con el fin de coaccionarle gracias al terror. La breve discusión en los estudios reincide en el estilo sobrio y oscuro que veníamos viendo. Apenas dos planos para resolver toda la secuencia, con ese color terroso y esa subexposición (con fuentes de luz muy estudiadas, vean cómo la pareja se detiene justo en la entrada quemada por la luz, quedadon dos siluetas recortadas). Fundido a nuevas imágenes de segunda unidad, de nuevo con otros actores caracterizados como Woltz y Hagen. Encadenado a los establos con el desgraciado caballo. Y de nuevo encadenado a la tensa secuencia final de este breve bloque. Elegancia y serenidad. Comienza el baño de sangre.

Es interesante observar que la famosa secuencia de la cabeza del caballo cercenada comienza por unos elegantes planos encadenados del exterior de la casa de Woltz, que no fueron filmados por Willis, sino por el director de fotografía de segunda unidad, lo que unido a lo demás da una idea del ajustado presupuesto y apretado calendario a que tuvieron que atenerse. Pienso sinceramente que Coppola tiene talento para el terror, y es una pena que en pocas ocasiones lo haya demostrado, aunque los resultados siempre han sido sobresalientes. Una vez el último encadenado nos introduce en el dormitorio de Woltz, todo se resuelve con cuatro planos. El primero es un excelente travelling de acercamiento, que se detiene cerca de Woltz, y que recoge cómo se da cuenta de que las sábanas están pringosas de sangre, para olvidarse de su cara a continuación y seguir a sus manos descubriendo bajo las sábanas la cabeza con los ojos en blanco. Corte a primer plano de Woltz. Corte a un plano un poco más amplio. Corte a un plano un poco más amplio. A continuación corte a un plano general de toda la mansión. Impecable.

Pero no todo acaba ahí. Sino que tenemos un nuevo encadenado que nos ofrece el primer plano del Don. Si se congela la imagen, el plano general de la mansión y la cara del don cohabitan unos pocos segundos, dando una idea gráfica de la superioridad del personaje interpretado por Marlon Brando, parecido a un dios oscuro. No hay diálogos por unos instantes. No sabemos si el don está solo. Pero no lo está, sino que se encuentra hablando de negocios con Sonny y Tom (en esos momentos, sus más estrechos colaboradores). Es muy probable que esta nueva secuencia no fuera escrita pensando en realizar este montaje descrito con la mansión, sino que tuviera otra finalidad. Es intuición, talento y valor en la sala de montaje lo que nos regaló ese portentoso encadenado. De hecho esta secuencia funciona como secuencia bisagra en todos los sentidos, pues es el colofón a la pequeña mini trama de Woltz, y la introducción a la crucial trama de Virgil Sollozo, alias el Turco, interpretado con gran fuerza por Al Lettieri. He aquí un raro ejemplo de flash-forward (como casi todos sabrán, lo contrario al flash-back), al menos en películas importantes. Vemos antes la llegada de Sollozo a las oficinas del don, que el final de la secuencia anterior. A esto se le llama introducir a un personaje con brío. Tanto, que se adelanta a las propias palabras de Tom.

Desde la imponente aparición del Turco, el conflicto con el resto de las familias mafiosas de Nueva York parece insalvable. Es como si el rostro cetrino y peligroso de Sollozo anunciara esa sangrienta guerra. La escena de la negociación frustrada con el don es interesante por muchas razones. Comienza con un plano-contraplano igualado, que equipara las fuerzas del Turco y del don, ambos en primer plano. Una vez el don se levanta para ofrecerle cordialmente un poco más de bebida, se sienta más cerca de él, al lado de Sonny, que queda detrás en la imagen. Ahora el plano no está igualado. Al primer plano con un solitario Turco, se opone un contraplano que comparten el don y su cuestionable sucesor, que a los pocos segundos meterá la pata en la conversación. No se puede hacer de manera más sencilla y con una planificación más sobria. Esa breve y desafortunada intervención de Sonny da idea no sólo de la difícil y tensa relación padre-hijo, sino de la capacidad de Sollozo de encontrar debilidades en sus oponentes.

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Desde la reunión con Sollozo hasta el gran golpe de astucia de éste tratando de acabar con la vida del don y de convencer a Sonny, hay apenas cinco minutos de metraje. Es muy revelador que entre las órdenes del don para vigilar a Sollozo, la preparación metódica de Luca Brasi, la salida del don de sus oficinas a comprar fruta, el asesinato de Brasi…Coppola inserte a Michael y Kay saliendo de hacer algunas compras. Esa estupenda idea de montaje (y ya van unas cuantas analizadas en este capítulo) viene a decirnos que aunque Michael se sienta a salvo de las complicaciones en las que se va a ver metida su familia, no va a poder escapar de ellas. Es como un nudo que se cierra implacable, dejándole dentro, y para toda la vida. El brutal asesinato de Brasi, con sus ojos saliéndole casi de las órbitas viene seguido, sin respiración, del rapto de Tom Hagen. Y de ahí corte al atentado contra el don. Michael se queda a salvo físicamente, porque de momento es un don nadie. Pero pronto reaccionará.

La secuencia del tiroteo contra el jefe de los Corleone es famosa en justicia. Otro ejemplo de sobriedad y de coreografía realista de la violencia. Y un prodigio de montaje. Sale el don en plano medio corto a la calle. Corte a un plano medio en primer término de su hijo Fredo (qué grande John Cazale), en segundo término la frutería, entra Brando por la izquierda de cuadro, de espaldas, y se dirige a ella (la cámara, tal como explica Coppola en los comentarios del DVD, guarda de momento un escrupuloso clasicismo, con una altura del suelo de un metro y medio, sin enfocar a nadie hacia arriba o hacia abajo). Corte a un plano más corto de Vito comprando fruta. Corte al plano anterior con el coche de Fredo en primer término y el don al fondo. Corte a una esquina de la calle donde aparecen dos tipos con sombrero y mirando a cámara. Corte a primer plano de Vito, que se da cuenta enseguida del peligro que corre, el sombrero le oscurece los ojos. Corte maravilloso a los pies de los pistoleros, que empiezan a correr. Corte al plano anterior del primer plano del don, que sale de cuadro por derecha. Plano rápido de los pies de nuevo. Plano detalle de ambas pistolas preparadas para disparar. Plano más bajo que el resto en altura de cámara, con el don entrando veloz, corriendo hacia el coche, de espaldas a cámara. Corte a un plano cenital fabuloso, con el coche en la parte baja del plano, el don apareciendo desde la parte superior derecha y los asesinos desde la superior izquierda. Corte al plano general, que era un master-shot, del coche en primer término y la frutería al fondo, aunque esta vez con el don sobre el capó recibiendo varios tiros. Corte a un plano corto, contracampo del anterior, de Fredo saliendo del coche y cayéndosele la pistola. Corte al plano cenital anterior, con los asesinos huyendo.

La casi segura muerte del don, que luego sabremos sobrevive, provoca un efecto en el espectador similar al que en 1960 produjo la muerte en la ducha de Marion Crane en la proverbial ‘Psycho’ (Hitchcock). El que creíamos que sería el protagonista absoluto cae muerto en la primera parte de la película, y ahora tenemos que buscar un nuevo protagonista. No podía ser de otra manera: la siguiente secuencia es la de Michael saliendo del cine y siendo advertido por Kay del titular en un periódico sobre la posible muerte de don Corleone. El destino llama con fuerza. Michael se olvida de Kay y corre a una cabina. Significativamente, Kay queda fuera de ella, y Michael ni la mira mientras habla con Sonny por teléfono. Es la primera vez que Michael deja fuera a Kay de sus problemas con la familia, y por supuesto no será la última. Pacino, cuestionado durante el rodaje de esta película por su aspecto de buen chico, y por su inexperiencia, fue lo suficientemente inteligente y tuvo el coraje de esperar a sus secuencias clave para mostrar de lo que era verdaderamente capaz. Por su parte, Coppola comienza a emplear la música de Nino Rota con finalidades más dramáticas. Esa doble nota de piano, que suena como un tiro suave pero terrible.

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Somos más privilegiados que Kay, pues podemos acceder a las entrañas del funcionamiento de una organización mafiosa, en su reacción al ataque casi mortal contra el don, en las reuniones que deciden sobre la vida o la muerte de varias personas. Michael, por supuesto, es el que menos cuenta en todo. En el plano de más arriba le vemos de espaldas a la cámara, con el resto de jefes sin tomarle en cuenta. ¿No era este el colegial que se hizo universitario y se alistó sin consentimiento del padre? Ahora sólo puede llamar por teléfono y atender recados. Pero el espectador ya intuye que no se va a quedar en ese rol para toda la película. La guerra ha comenzado, y las consecuencias de la misma van a ser impredecibles.

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‘El Padrino’, cinco hijos y un padre

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<![CDATA['El Padrino', cinco hijos y un padre]]> http://www.blogdecine.com/directores/el-padrino-cinco-hijos-y-un-padre http://www.blogdecine.com/directores/el-padrino-cinco-hijos-y-un-padre Sun, 01 Mar 2009 23:03:12 +0000 seleccionado por acymex 1.jpg

Se oye un solo de trompeta, que es como una letanía fúnebre. Se extingue después del título de la película. Queda la pantalla en negro y se oye a una voz afirmar con fuerte acento italiano “creo en América”. Vemos a un hombre de obvias raíces italianas en primer plano. Un lentísimo travelling en retroceso (que, como ya iremos viendo, será varias veces empleado en esta trilogía con similares intenciones) nos descubre a nosotros, espectadores, la oscuridad que rodea al personaje. Se encuentra en un interior poco iluminado. Apenas se distingue el pomo de dos puertas tras él. La luz proviene sólo de una fuente por encima de su cabeza, de modo que sus ojos quedan en penumbra. Es una confesión en toda regla, o algo parecido a una confesión, aunque el receptor de la misma sea muy diferente a un reverendo, pero es lo más parecido a un Dios, y va a obligar al pequeño suplicante a mostrarle respeto si quiere pedir un favor.

Así comienza esta legendaria película. Con un zoom muy complejo para la época obtiene Coppola un larguísimo plano de más de tres minutos al que sólo corta no cuando el padrino, Don Vito, dice su primera frase, sino cuando Bonasera (un excelente Salvatore Corsitto, como todos los actores sin excepción, por corto que sea su papel) se acerca para explicarle al oído el favor que quiere pedirle al Don. Aquí pasamos por fin al primer plano de Marlon Brando, vestido con un impecable esmoquin, que habla con su famosa voz quebrada. Esta larga secuencia es crucial, pues establece, con gran talento, el tono de lo que va a ser toda la película, da una primera idea del carácter italoamericano que se quiere explorar, presenta de forma inmejorable al personaje falsamente central (como se irá viendo), y a algunos secundarios como el altivo Santino (impagable James Caan, observando despectivamente en segundo término al funerario) o el cerebral Tom Hagen (soberbio Robert Duvall).

Poco después de escribir un guión tan complejo como el de ‘Patton’, que le reportaría su primer Oscar, Coppola, aliado con Mario Puzo, se revela como un consumado y superdotado guionista, capaz de arrancar su ambicioso relato italoamericano con una secuencia tan extraña y abrupta, tan elegante y sutilmente siniestra. Pero también es perfectamente capaz de sacarle el mejor partido al guión con una puesta en escena de gran altura, pues corta la secuencia con un hachazo de montaje que eleva el volumen y pasa a un plano general de la fiesta que transcurre fuera de la casa: la boda de la hija del Don (claro contraste del interior secreto y terrible, con el exterior cotidiano y alegre), que inicia el ritual de empezar con una gran fiesta cada relato de esta trilogía. ¿Y cuál es la estrategia narrativa aplicada por Coppola para dotar de la necesaria vida a esa fiesta, al mismo tiempo que presenta a los personajes del drama? Pues pasar de forma muy inteligente de planos generales a planos cortos, asegurándose de que tanto en unos como en otros bullan pequeños detalles que insuflen energía y verdad.

De esta forma, puede pasar, con plena fluidez, del exterior de la fiesta donde unos federales toman nota de las matrículas de los invitados, al interior de la misma, con situaciones como el baile de Clemenza o la elección de una naranja por parte de Tessio (ambos capos del Don), la llegada del rival Barzini, o la entrega de los sobres con dinero a la novia, todo ello filmado con objetivos de los llamados nobles (40-55), a pesar de que a menudo hay un ligero acercamiento focal, que deja desenfocado el menor rango de visión posible. Este comienzo también sirve para asentar las bases del trabajo lumínico de esta película, que le daría fama al operador Gordon Willis. Una fotografía estilizada pero sobria, en la que se empleó la subexposición (dejar la imagen con un nivel lumínico menor al de la sensibilidad fijada) y el revelado forzado (ajustar el negativo a la nueva sensibilidad), de forma que tenemos ese famoso aspecto oscuro y terroso, característico de la trilogía, que ahora puede parecer clásico y adecuadísimo a la historia, pero que en aquel tiempo sorprendió mucho por su riesgo formal.

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He titulado a este primer capítulo sobre ‘El Padrino’ de esta forma, porque es principalmente la historia de un padre y sus hijos. Aquí la madre queda completamente en segundo término. Nos introducimos en un mundo exclusivo de hombres, donde las mujeres como mucho pueden criar a los vástagos y preparar la comida, nunca formar parte activa de él. Y son cinco hijos, pues aunque Tom Hagen no es descendencia suya, y nunca podrá ser tenido en cuenta para sucederle en el poder, tiene tanta importancia dramática como Fredo o Santino, o incluso más que este último. En su papel de consigliere de la familia, ostenta un gran poder dentro de la jerarquía de la familia, mucho mayor que del que, al menos hasta la tercera película, podría disfrutar Connie.

La relación del padre con los diferentes hijos es el auténtico motor de esta película, así como las diferencias entre ellos y la forma en que se van a enfrentar a los diferentes conflictos que salpicarán toda la trama. Se nos presenta a un Sonny chulesco, provocador e inmaduro; a un Fredo afable y despistado; a una Connie enamorada y viviendo lo que pronto sabremos es una terrible mentira; a un Tom integrado y trabajador…y a un Michael (un por entonces desconocido Al Pacino) misterioso y elegante. Poco antes de su aparición, el Don se había negado a hacer la foto de la boda sin él. Esto es importante, pues pronto sabremos que Michael desea desvincularse de la familia, en todo lo posible.

La aparición de Michael acompañado de su novia norteamericana Kay Adams (refrescante y natural Diane Keaton) es de espaldas, y en dos planos consecutivos. Además vestido de militar. La separación con el entorno y el estilo familiar está habilmente trazada por el director. Y nosotros ya sabemos que este hijo va a ser especial, diferente, que probablemente no sea la mosquita muerta que pueda parecer. Inserto de un plano del Don mirando a través de la ventana, por fin vemos el rostro de Michael. Es esta una forma muy hermosa de narrar que aunque Santino se crea el más que probable sucesor, el preferido del Don es el hijo menor. Además, enseguida Michael va a desarrollar un magistral diálogo en paralelo con el resto de la secuencia que les rodea, con el que le perfila a su novia norteamericana qué tipo de familia es la suya. Primero hablándole de cómo adoptaron a Tom Hagen (una gran ironía que comience con un acto tan altruista), y luego, con la llegada de Johnny Fontane, teniendo el valor de contarle la historia que involucró al temible Luca Brasi.

Fontane es un evidente sosias de Frank Sinatra, al que se vinculó con la mafia durante toda su vida. Pero lo verdaderamente interesante es de qué forma la pequeña historia que se va a desarrollar con el productor de la película de Fontane, se parece a la propia historia de Coppola con sus productores. Nadie sabe muy bien cómo, pero a menudo, tanto en lo concreto como lo abstracto, Coppola es capaz de contar su propia historia a través de sus películas. Es su forma de acercarse y de hacer suyos los proyectos. No hay datos de ningún productor de esta película que se haya visto identificado con esta parte de la trama. Supongo que el grandioso éxito económico de la película les hizo callar a todos.

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La enorme secuencia de la boda se cierra con el famoso plano del Don bailando con su hija recién casada. En primer término, una estructura para la iluminación de la fiesta con forma de telaraña. Coppola repetirá este encuadre en algunos de los bailes de esta trilogía, como ya iremos viendo. Que cada cual saque conclusiones de qué es lo que puede sugerirles ese extraño primer término. En mi opinión su significado visual es advertir al espectador del futuro sombrío que le espera a esta poderosa familia, aunque pueda parecer un encuadre casual. La imagen funde a negro. Han transcurrido nada menos que 25 minutos y 28 segundos. Este extenso bloque es la raíz a partir de la cual se van a ramificar sino todas muchas de las tramas de esta película que nunca fue una gran superproducción, sino un proyecto de presupuesto moderado, filmado en 54 días (más unos ocho días de segunda unidad).

De hecho, todo esto se filmó en dos días y medio, exceptuando los interiores del despacho del Don, que se hicieron en otro momento y en plató (el mismo plató y decorados que observamos en los estudios de Jack Woltz…), lo que da idea de la rapidez y la eficacia conque hubo de trabajar el equipo. De hecho, algunos de los planos de Michael y Kay hablando sentados (todo el diálogo sobre cómo el Don ayudó en la carrera de Fontane) están filmados de noche, aunque el raccord de luz es, a falta de otra palabra mejor, perfecto. Además, ya desde el comienzo, Coppola comienza a usar un método de trabajo que a partir de ese momento será muy habitual en casi todas sus producciones, y es el rodaje a dos cámaras.

Si el lector conoce el cine, sabrá bien de lo que estoy hablando. No sólo en lo que respecta a la mecánica de rodaje, sino de lo que significa a la hora del montaje y de la ordenación de los espacios y los ritmos dentro de la secuencia. Es evidente que hasta entonces, Coppola había filmado sus películas con una sola cámara (quizá dos en algún momento de ‘Finian’s Rainbow’), pero que su madurez total como cineasta (¡a los 33 años!) se debe en gran parte a su apropiación y asimilación del rodaje a dos cámaras. Con esto consigue varios efectos: primero la completa naturalidad de sus intérpretes, que tienen que repetir menos tomas; segundo la rapidez en el rodaje y la posiblidad de reorientar la estrategia narrativa a medida que avanza la secuencia (es decir, aumenta la flexibilidad en la planificación); tercero es mucho más sencillo, y menos amanerado, buscar la vida en secuencias como esta de la boda, tan compleja, densa y crucial.

Para entendernos, a una acción de un actor (cámara uno) le responde una réplica completamente instintiva (cámara 2) del actor que comparte el momento con él. Ésta técnica, compleja pero sencilla, Coppola la domina a la perfección ya en esta primera parte de la primera película que le haría una leyenda.

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