Favoritos de antonello en Blogdecine http://www.blogdecine.com/usuario/ seleccionado por antonello http://www.blogdecine.com <![CDATA['Thor', tráiler]]> http://www.blogdecine.com/trailers/thor-trailer http://www.blogdecine.com/trailers/thor-trailer Sat, 11 Dec 2010 13:00:08 +0000 seleccionado por antonello

Tan solo un día después de lanzar el primer cartel ya tenemos aquí el tráiler de ‘Thor’, la nueva superproducción de Marvel Studios que ha dirigido el británico Kenneth Branagh. Como recordaréis, hace meses se filtró en la red un primer avance de la película, que duraba cerca de cinco minutos y que se montó únicamente para mostrarlo a los asistentes de la cada vez más importante Convención de comics de San Diego. Cuando se vio, saltaron las alarmas, a pesar de que era muy pronto para empezar a juzgar un film que todavía estaba en una fase muy inicial de la post-producción, y debido a un vídeo preparado con urgencia para entusiasmar a los más fanáticos del superhéroe. Este primer tráiler oficial sigue durando demasiado (dos minutos y medio) pero indudablemente está mejor realizado y ofrece una visión mucho más interesante del lujoso nuevo trabajo de Branagh.

Chris Hemsworth, Natalie Portman, Anthony Hopkins, Tom Hiddleston, Stellan Skarsgard, Ray Stevenson, Tadanobu Asano, Idris Elba, Kat Dennings y Rene Russo protagonizan ‘Thor’, cuyo guión firman Ashley Miller, Zack Stentz y Don Payne. Thor es un poderoso pero arrogante guerrero de Asgard, cuyas imprudentes acciones reactivan una guerra ancestral; por ello es desterrado a la Tierra por su padre Odin y forzado a vivir entre humanos, donde empezará a tener conciencia de sus responsabilidades. La película se podrá ver en España a partir del próximo 28 de abril, en salas 2D y 3D.

PD: El próximo verano llegará a nuestros cines la película de Capitán América y para 2012 se espera la de ‘Los Vengadores’.

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<![CDATA[Diez razones para felicitar (y amar) a Woody Allen]]> http://www.blogdecine.com/directores/diez-razones-para-felicitar-y-amar-a-woody-allen http://www.blogdecine.com/directores/diez-razones-para-felicitar-y-amar-a-woody-allen Wed, 01 Dec 2010 12:20:13 +0000 seleccionado por antonello woody-allen-feliz-hoy-cumple-75

No quiero alcanzar la inmortalidad a través de mi obra. Quiero alcanzarla no muriendo”.

(Woody Allen)

Hoy es el cumpleaños de un servidor y de Woody Allen. Como uno de los dos todavía no ha iniciado una extensa carrera en el cine, vamos a hablar del otro, que además me interesa mucho más. Allen Stewart Konigsberg nació en Brooklyn, Nueva York, hace hoy 75 años. A pesar de su avanzada edad es un profesional muy inquieto y activo, que se ha acostumbrado a rodar un film por año, y desde hace décadas es uno de los autores más respetados del planeta, o al menos lo sigue siendo en Europa, donde no se suele confundir con tanta facilidad como en Estados Unidos los asuntos personales con los artísticos. Ganador de tres Oscars, absoluto admirador de Ingmar Bergman, Allen comenzó a ganarse la vida como escritor cómico y lo que se ahora se conoce como “monologuista” (en inglés “stand up comedian”), iniciando su brillante trayectoria cinematográfica en 1965 como guionista y actor, cuatro años antes de debutar como director.

Como no tenemos la posibilidad de poder felicitarle de manera corriente, de soplar las velas de su tarta, y ya que estamos en un sitio para aficionados, amantes, locos del cine, he pensado que podemos celebrar su cumpleaños recordando los mejores momentos de sus películas, lo más memorable de su carrera, las razones por las que la obra de Woody Allen es una de las mejores cosas que le ha pasado al séptimo arte, e indirectamente, a cada uno de nosotros. Sin más, a continuación os dejo mi lista personal e intransferible, espero que aportéis vuestros momentos favoritos en los comentarios, así es más completo y divertido.

1. El peor atraco de la historia, en ‘Toma el dinero y corre’ (‘Take the Money and Run’, 1969)

Imposible olvidar esta secuencia, una de las primeras muestras del genial sentido del humor del neoyorquino. En su primera película como director, Allen da vida a un patético personaje que intenta atracar un banco y entrega una nota al empleado con estrictas instrucciones. El problema es que nadie entiende qué ha escrito realmente…

2. Comprando una revista guarra en ‘Bananas’ (1971)

‘Bananas’ es posiblemente la película de “sketches” más popular de las dirigidas por Allen. Muchas de sus escenas han sido imitadas y se han convertido en iconos del cine cómico. Personalmente, aunque el encuentro sexual comentado es memorable, me quedo con la escena que os dejo en el vídeo (perdonad, no la he encontrado en castellano), en la que el protagonista intenta adquirir una revista porno. ¿Quién no se ha sentido identificado?

3. La amarga existencia del espermatozoide en ‘Todo lo que siempre quiso saber sobre el sexo y nunca se atrevió a preguntar’ (‘Everything You Always Wanted to Know About Sex *But Were Afraid to Ask’, 1972)

Seguimos con sus primera etapa cómica. Una de las imágenes más populares de Allen es dando vida a un espermatozoide en este film. Sí, como suena, interpreta a un neurótico espermatozoide que no quiere cumplir su cometido. No es una de las películas más brillantes de su carrera, pero tiene momentos desternillantes. En el vídeo de arriba os dejo todo el episodio dedicado a lo que ocurre en el interior del cuerpo de un hombre cuando mantiene relaciones sexuales. Para no parar de reír.

4. En la cola del cine en ‘Annie Hall’ (1977)

Quizá no es la más perfecta que ha hecho, pero ‘Annie Hall’ siempre será mi película favorita de Woody Allen. De todos sus grandes momentos, como la escena de los niños adelantando a qué se dedicarán cuando sean mayores, me quedo sin duda con la que os dejo arriba, la secuencia de la cola del cine. Como nos ha pasado a casi todos, el protagonista tiene que aguantar el rollo pedante de un tipo que se cree Dios opinando. Impagable momento y respuesta, inolvidable. Amigos, si la vida fuera así...

5. El comienzo de ‘Manhattan’ (1979)

‘Manhattan’ es mi segunda película favorita de todas las que ha rodado hasta el momento. Su imagen de Nueva York quedará para siempre en nuestras retinas, especialmente esa imagen nocturna del puente de Queensboro, con los protagonistas sentados, admirándolo. Pero por encima de esa postal, personalmente creo que hay que destacar el arranque del film. Un estupendo prólogo con la característica voz de Allen en off y el formidable ‘Rhapsody in Blue’ de George Gershwin. Disfrutad.

6. El maravilloso final de ‘La rosa púrpura del Cairo’ (‘The Purple Rose of Cairo’, 1985)

Otra de las grandes joyas de la filmografía de Allen. Su mayor declaración de amor al cine, por su capacidad de sacarnos de los peores momentos del día o incluso etapas de nuestras vidas, para trasladarnos a otro mundo donde todo es posible. La película relata la historia de amor entre una mujer y el personaje de ficción que traspasa la pantalla. La secuencia final, de la que solo he podido encontrar la última parte, es una mezcla perfecta de amargura y alegría, una imitación perfecta de lo que le queda a uno como consuelo ante las decepciones de la vida real.

7. El documental de ‘Delitos y faltas’ (‘Crime and Misdemeanors’, 1989)

Sé que a algunos les escandalizará que haya incluido esto en lugar de otros momentos de una película tan dramática y emocionante (y perfecta) como ‘Delitos y faltas’, pero, amigos, es mi lista. Si pienso en Woody Allen, lo primero que me viene a la mente son sus destellos cómicos, y de entre ellos, quizá el que más me han hecho reír es el que aparece en el vídeo. El protagonista tiene que realizar una pieza documental de un auténtico gilipollas. Y ese es el resultado. Lo del burro es antológico.

8. Atrapados en el ascensor, en ‘Misterioso asesinato en Manhattan’ (‘Manhattan Murder Mystery’, 1993)

Woody Allen volvía a reunirse con su primera musa, Diane Keaton, y el resultado fue una de las comedias más frescas e ingeniosas de la década de los 90. De nuevo, homenajes al séptimo arte y relaciones de pareja se dan la mano en un relato con numerosas escenas divertidísimas y una tensión propia del cine de Hitchcock. Mi favorita es la que tenéis en el vídeo, y de hecho siempre la recuerdo cada vez que me subo a un ascensor con mi chica, lo cual sucede a menudo porque somos demasiado vagos como para subir andando a un segundo piso.

9. Sexo bajo la lluvia en ‘Match Point’ (2005)

No soy un defensor de este film, que a mucha gente (de la entendida y de la que no) le parece una obra maestra, pero sí reconozco que hay momentos sensacionales. Uno de ellos es el crimen, narrado con contundencia y elegancia, pero puestos a destacar una escena, personalmente prefiero la que sucede mucho antes, bajo la lluvia, y que resulta necesaria para dotar de significado a todo lo que sucederá después. La prueba de que a Woody Allen aún le queda mucha sangre y mucho cine en el cuerpo.

10. El último plano de ‘Cassandra´s Dream’ (2007)

Otro de los títulos que me separa de la corriente de opinión mayoritaria. A muchos les aburrió este cóctel de cine negro, pero yo lo encontré sublime, muy inspirado con su mezcla de sabores. Lo he vuelto a ver y me sigo quedando con un momento, el plano final, que obviamente no voy a describir porque arruinaría la película a todos los que aún no la han visto. No he podido localizarlo en ninguna parte, y no quería poner una foto, así que en su lugar os dejo con un tema de la banda sonora (el que acompaña a la última escena tampoco lo he podido conseguir) compuesta por Philip Glass. Una delicia.

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<![CDATA[Diez arranques brutales]]> http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/diez-arranques-brutales http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/diez-arranques-brutales Sat, 27 Nov 2010 15:21:07 +0000 seleccionado por antonello Cecil B. DeMille solía decir que una película tenía que empezar con un terremoto y de ahí hacia arriba. Una contundente forma de expresar que el inicio de un film debe atrapar al espectador y no soltarlo hasta el final. Hace unos meses hablábamos de los finales de películas que más nos habían emocionado, así que ahora le toca el turno a los arranques. He elegido diez arranques de película que me parecen brutales; como siempre ni son todos los que están ni están todos los que son, ya que diez títulos son muy pocos. Pero para eso estáis vosotros, para completar esta lista con la vuestra.

‘Sed de mal’

Mi película favorita de Orson Welles, una de las piezas maestras del Film Noir, que posee uno de los arranques más celebrados de la historia del cine. Primer plano de un hombre con una bomba en sus manos, la cual acaba en el maletero de un coche que se convierte en el centro de atención del espectador. La cámara se eleva majestuosamente por encima de los edificios mientras seguimos al coche con nuestros ojos, al mismo tiempo que entran en escena dos de los personajes claves del film, en los rostros de Charlton Heston y Janet Leigh. Este travelling fue mil veces imitado y nunca superado. ¿Tiene Welles otro arranque tan espectacular?

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‘Amanecer de los muertos’

Tras la presentación del personaje central, a cargo de una convincente Sarah Polley, la acción se traslada al hogar de la misma, donde en compañía de su marido experimentará el despertar más animadito de su existencia. El instante de la niña en el marco de la puerta es sobrecogedor, y la explosión posterior de violencia todo un deleite para los sentidos. Zack Snyder nunca ha estado tan inspirado como en esta película, que además logra superar al endeble film de George A. Romero. Y encima usa a Johnny Cash en los títulos de crédito.

‘Up’

Aún tengo que aguantar las lágrimas cada vez que veo este segmento de una de las obras maestras salidas de la Pixar. ‘Married Life’ es el título del tema musical con el que Michael Giacchino adorna esta secuencia prácticamente muda, un prodigio de escenas encadenadas que nadie se esperaba cuando fue el cine a verla. Si en ese instante encendiesen las luces de la sala de cine, muchos niños descubrirían a sus padres con el corazón encogido y los ojos rojos. La demostración palpable de que Pixar hace cine para todas las edades.

‘Salvar al soldado Ryan’

Probablemente el arranque más celebrado de Steven Spielberg, quien se llevó su segundo Oscar como director por esta obra maestra. La máxima de Cecil B. DeMille queda aquí má patente que nunca. Crueldad, sangre, realismo, la guerra en primer plano, mientras el espectador queda completamente abrumado por la pericia técnica de la escena y la dureza de la misma. Spielberg y Tom Hanks quisieron repetir la jugada del realismo en las escenas bélicas en televisión con la estupenda ‘Hermanos de sangre’ (‘Band of Brothers’) y la aburrida ‘The Pacific’.

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‘El caballero oscuro’

Christopher Nolan se corona con la que sigue siendo su mejor película. El inicio es un atraco a un banco filmado con precisión y ritmo. Nolan además se permite un guiño a ‘Atraco perfecto’ (‘The Killing’, Stanley Kubrick, 1956): los atracadores llevan caretas de payaso, mientras se juguetea con el espectador con respecto a la identidad del Joker. Mención especial para la breve participación de William Fichtner, y cómo no, la música de Hans Zimmer y James Newton Howard, que deberían colaborar juntos más veces.

‘Vértigo’

Una persecución por las azoteas de los edificios en el que dos policías persiguen a un hombre. James Stewart, en uno de sus personajes más memorables y también de los demás complejos de su carrera, queda suspendido asido a una cañería, el agente deja de perseguir al sospechoso y se vuelve para ayudar a nuestro protagonista pero algo sale mal. Tensión y miedo a las alturas marcan una de las obras más importantes de Alfred Hitchcock. Bernard Herrmann, del que deberían aprender muchos, pone la impecable nota musical.

‘El guateque’

El inicio de esta gran película deja claro cómo comenzar una buena comedia marcando cómo será el personaje central en la misma. Un corneta que da la nota, nunca mejor dicho, y que en realidad es un actor de poco monta que sueña con un papel importante. La escena del vídeo aún continúa con un par de cafradas más por parte del personaje, que estropea el rodaje de una película. Su nombre es apuntado en una lista con la intención de que no consiga trabajo como actor en ningún lado, pero se apunta por error en una lista de invitados a una fiesta que será desternillantemente inolvidable. Como Peter Sellers.

‘Centauros del desierto’

Una puerta se abre y sale una mujer a la que sigue la cámara curiosa de John Ford en uno de sus mejores trabajos. La expectación que se crea es por el regreso al hogar de Ethan Edwards —un magnífico John Wayne, como casi siempre—. Martha Edwards, su cuñada, será la primera en verlo llegar, y no por casualidad. Unas pocas escenas más tarde, cuando Ethan deba partir de nuevo acompañado en una larga búsqueda que le obsesionará, seremos testigos de una de las historias de amor más calladas del celuloide. Y todo con miradas y gestos delicados. Como esa cámara que sale al porche al principio.

‘Indiana Jones y el templo maldito’

La escena del vídeo es la delos créditos, en la que Steven Spielberg homenajea al cine musical americano clásico con un número excelente, en el que además vemos a Kate Capshaw, actual esposa del director, mostrando sus aptitudes para el baile y el canto. Tras el “directed by” viene una de la secuencias más trepidantes que se han visto. Un diamante, un antídoto, cubitos de hielo, confusión, y ritmo, mucho ritmo. A partir de ahí el espectador queda atrapado en un torbellino de emoción y aventura que no desaparece.

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‘Poder absoluto’

Aún no hemos llegado a ella en el especial de Clint Eastwood, pero lo haremos. El inicio es una ejemplar muestra de suspense por parte de su director. Un ladrón que ha entrado a robar en una casa debe ocultarse cuando recibe la visita inesperada del presidente de los Estados Unidos, que tiene ciertos vicios sexuales que le costarán caro. Oculto tras un espejo, el ladrón deberá ingeniárselas para salir de allí con vida pues ha sido testigo de un homicidio cometido por uno de los hombres más poderoso del plantea. Tensión en su pura esencia.

Su turno, damas y caballeros.

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<![CDATA['¡Olvídate de mí!', la fugacidad de los recuerdos]]> http://www.blogdecine.com/criticas/olvidate-de-mi-la-fugacidad-de-los-recuerdos http://www.blogdecine.com/criticas/olvidate-de-mi-la-fugacidad-de-los-recuerdos Wed, 22 Sep 2010 22:06:47 +0000 seleccionado por antonello eternalsunshine02.JPG

Asumámoslo de una vez, y a lo mejor así lo superamos antes y pasamos a cosas más constructivas: el cine es un verdadero coñazo, y perdón por la expresión. En un grandísimo porcentaje los directores y los guionistas han convertido un proyecto de arte supremo en una artesanía más o menos disfrutable, y muchas veces trivial. Presentación, nudo y desenlace. Tres actos. Climax. Zonas explicativas. Dibujo más o menos comprensible de personajes, motivaciones, objetivos, conductas. Plano y contraplano. Plano general y cámara en mano. Lugares comunes. Tedio. En el mejor de los casos, si el director es un tipo con las ideas claras y algo de inventiva, ese tedio puede pasar por una película quizá emocionante, quizá ingeniosa, quizá con algún elemento destacable en lo escenográfico. Pero, básicamente, y esto lo digo con convicción, mal que me pese, nos estamos dedicando a contarnos el cuento de la vieja una y otra vez. Ya he visto esa película. Una docena de veces. Y me aburre.

Con este panorama, una película, o mejor dicho, una joya deslumbrante como ‘Olvídate de mí’ (‘Eternal Sunshine of the Spotless Mind’, Michel Gondry, 2004) es algo así como una lavativa en condiciones, una bomba estética, un regalo incomensurable, una bofetada en el mohoso rostro del clasicismo, de lo aceptado como correcto narrativamente. Gondry los tiene cuadrados, ni más ni menos. Qué genio y qué bastardo con magia. Un verdadero mago, cuyo logro en esta película creo que no empezará a ser considerado en su totalidad hasta dentro de algunos años, cuando los cinéfilos y los críticos vuelvan a verla y se den cuenta, verdaderamente, de lo que significó y lo que alcanzó este título. Aún con sus imperfecciones (no existe una gran obra libre de ellas, creo), ‘Eternal Sunshine’ es la más lúcida y despiadada radiografía de las relaciones de pareja que sospecho se haya hecho jamás.

A grandes rasgos, la grandeza de esta obra maestra se sostiene en tres pilares indestructibles. A saber:

1. Una puesta en escena increíblemente enérgica, libre y valiente, que hace pedazos la dramaturgia ortodoxa para alcanzar el rango de vanguardia narrativa.

2. Un guión asombroso, pensado hasta en el más mínimo detalle, con el que no hay que dar nada por sentado y que margina hasta el ostracismo cualquier idea preestablecida sobre construcción dramática.

3. Unos actores superdotados y en estado de gracia, que hacen volar cada secuencia. No solamente los grandísimos Kate Winslet y Jim Carrey, que son el corazón de la historia, también Kirsten Dunst, Elijah Wood, Mark Ruffalo, Tom Wilkinson...

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Michel Gondry (Versalles, 1963) se entrega con algo de impostura a una cierta retórica visual que no siempre funciona como él desearía. Pero estos juegos, en lugar de estorbar o deteriorar el tejido vivo de lo que estos artistas son capaces de lograr, funcionan al margen, como un aliciente más, o más bien otro nivel, de los muchos que jalonan este complejo e intrincado relato. Posiblemente nunca vuelva a conseguir algo de este calibre, y da la impresión de que se encontraba tan pletórico de ideas que podía haber filmado dos películas en una. Y dentro de ‘Eternal Sunshine’ residen unas cuantas películas, sin duda. Una (varias) melancólica(s) historia(s) de (des)amor, una indagación acerca de los crueles mecanismos de la memoria, y una lúcida reflexión sobre géneros tales como la sci-fi, el melodrama o el realismo mágico, formas narrativas deconstruidas por esta maravilla de película, repleta de gamberrismo y sentido del humor.

Olvidar nos hace libres

Yo creo que el cine es, en su forma más auténtica, la representación de un recuerdo. O de un sueño, que es un recuerdo interiorizado hasta profundidades insondables. Los recuerdos deberían ser la materia primordial de las películas, y desde luego lo son de ‘Eternal Sunshine’, cuya trama gira alrededor del hecho de que estamos hechos de recuerdos, somos prisioneros de los recuerdos, queramos o no. Nietzsche escribió: “benditos sean los olvidadizos, pues superan incluso sus propiois errores’. Pero Alexander Pope escribió: “Feliz es el destino de las vírgenes vestales, pues olvidan al mundo y el mundo las olvida a ellas, brillo eterno de la mente inmaculada, cada oración aceptada y cada deseo renunciado”. Nunca, nadie, imaginó una experiencia audiovisual tan certera acerca de cómo queremos retener unos recuerdos que nos hacen pedazos, y la forma en que esos recuerdos nos condicionan en decisiones futuras.

La historia de amor entre los inadaptados sociales, y ciertamente mezquinos, Joel Barish y Clementine Kruczynski, es una mera excusa narrativa para bucear sin oxígeno en las turbias aguas del transcurrir del tiempo, del egoísmo y la inseguridad humanas, de la soledad, y de la risa y la diversión como única válvula de escape a una cotidianidad irrespirable. Cotidianidad rota por el encontronazo entre dos seres opuestos que dará lugar a una nueva, e irrespirable, cotidianidad, en la que ambos se sentirán atrapados y perdidos. Charlie Kaufman, autor del guión, parece conocer todas las trampas, todos los resortes, de las relaciones de pareja, porque aquí damos un buen repaso a la realidad de enfrentarse cada día con alguien a quien amas y odias al mismo tiempo, a quien deseas y a quien rechazas.

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Pero no solamente eso. Gondry se pone a la altura del guión de Kaufman, cuya historia él mismo coescribió, y lleva a cabo un ejercicio de estilo extremo, radical, que sin embargo está muy alejado del gusto por lo retorcido, que tan a menudo tiene lugar con relatos acerca del subconsciente o la mente, y no estoy pensando ahora en ningún Nolan en particular. Pero a Gondry (y a Kaufman) les interesa menos el estudio de la mente y mucho más el del corazón humano, como mapa para orientarse en este laberinto lleno de trampas. Gondry, listo como un zorro, se basa a su vez en cuatro herramientas para contar esta historia:

1. El sonido y la música empleados para dar sentido interno a una historia no lineal y apenas narrativa, con lo que se gana en abstracción y en absurdo.

2. El guión como excusa para emplear el montaje de forma altamente imaginativa, superponiendo espacios y planos, proponiendo un collage sensorial en la más fiel acepción del término “surrealismo”.

3. La fotografía (responsabilidad de Ellen Kuras) capaz de dotar a cada espacio de una entidad emocional propia.

4. Un uso de la cámara absolutamente magistral, con la que Gondry expresa cada gesto, cada detalle, como si fuese un testigo y no un mero prestidigitador.

Así, Gondry esculpe más que construye, con la impagable ayuda de Carrey y Winslet, un itinerario a ninguna parte de un par de almas errabundas, que no saben amar ni perdonar, pero que sí saben que no quieren perder al otro en ese viaje, en el cual las pistas serán sutiles pero contundentes, como el color del pelo de Clementine, o el orden interno de los sucesos. Sucesos que son captados con su cámara como si se trataran de documentos acerca de la vida entre dos personas, más que de cine prefabricado, del que tantas veces ha tratado ese tema. Los encuadres de Gondry son excepcionales porque con ellos accedemos a una verdad profunda (¿la hay de alguna otra clase?) y al espejo interior de nuestros propios fantasmas.

Conclusión y escena favorita

Obra mayor del cine americano de la pasada década, sin lugar a dudas. Filmada con coraje e imaginación desbordantes, arrasada de verdad y de emoción. Mi escena favorita es aquella en la que ambos ex-amantes escuchan la cinta de uno de los dos. Extraordinaria parábola de los rencores y los odios que unen más que el cariño o la comprensión. La cinta sigue y sigue, como pensamientos que flotan y que se sienten como cuchillos, y ambos personajes salen de la habitación (de su reclusión) y se aceptan tal como son. Quimera que en el cine queda como un momento sublime.

En Blogdecine:

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<![CDATA['¡Olvídate de mí!', embriagador y amargo amor]]> http://www.blogdecine.com/criticas/olvidate-de-mi-embriagador-y-amargo-amor http://www.blogdecine.com/criticas/olvidate-de-mi-embriagador-y-amargo-amor Mon, 02 Aug 2010 05:48:44 +0000 seleccionado por antonello carrey-winslet-olvidate-de-mi

Mira, todo se está derrumbando. ¡Te estoy borrando y soy feliz!

(Joel)

Por esta costumbre tan nuestra de cambiar los títulos, e inventarnos otros que a veces no tienen nada que ver con el original, se da la peculiar circunstancia de que llega a resultar molesto hablar a otras personas sobre algunas películas que le encantan a uno, siendo preferible no hacerlo, o simular por un rato que se tiene mala memoria, y referirse a ellas por otros elementos característicos (nunca la traducción española). El segundo largometraje del francés Michel Gondry tiene un título maravilloso, pero en lugar de llamarlo ‘La eterna luz de la mente impoluta’ (‘Eternal Sunshine of the Spotless Mind’, extraído de un poema de Alexander Pope) aquí lo conocemos por ‘¡Olvídate de mí!’, pues se pensó que así se atraería a más público, vendiéndolo como una comedia romántica en la que Jim Carrey y Kate Winslet (entre otros) se enamoran y nos hacen reír.

Bueno, más o menos. De hecho, el aspecto que me parece mejor retratado en el film no es nada divertido, al revés, es de lo más triste; me refiero a cómo está plasmado el lado amargo del amor. Cuando estaba preparando mi lista particular de las diez mejores películas de la década, a finales del año pasado, tenía muy claro que debía incluir ‘Olvídate de mí’, porque cuando la volví a ver, me volvió a emocionar, seguía tan fresca, auténtica, lúcida e imaginativa como cuando la experimenté por primera vez, si no más. Empiezan los títulos de créditos, al ritmo de la versión de Beck del tema ‘Everybody´s Got to Learn Sometime’, y no puedo evitarlo, se me pone la piel de gallina y me rindo por completo a Gondry, Carrey y Charlie Kaufman, autor de uno de los guiones más brillantes de la historia del cine.

Almas encontradas

Podría morir ahora mismo, Clem. Estoy… feliz. Nunca me he sentido así antes. Estoy exactamente donde quiero estar.

(Joel)

Uno de los grandes aciertos del film es no empezar por el principio de la historia (aunque eso no lo sabemos aún). Vemos a Joel (Jim Carrey) despertándose con dolor de cabeza, como con resaca. Se viste y sale, descubriendo que su coche tiene un importante golpe en la parte delantera. Llega a la estación de tren y, sin saber por qué, cambia de andén y entrando por los pelos en uno de los vagones (fantástica escena, Carrey tiene que hacer verdaderos esfuerzos para atravesar la puerta). Luego le vemos en la playa, mirando por la ventana de una casa abandonada, haciendo dibujos en la arena y mirando el océano, tiritando y maldiciendo su gran fortuna al visitar Montauk (Nueva York) en invierno. Con pocos trazos, el comportamiento errático, su aspecto desaliñado y esas gruñonas reflexiones en off (”San Valentín es un día festivo inventado por las compañías de tarjetas de felicitación para que la gente se sienta como la mierda“), ya conocemos a Joel, ya parece nuestro amigo (o nuestro reflejo).

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Es el momento de que entre en escena la otra protagonista, Clementine (Kate Winslet). Se ven por primera vez (o eso cree Joel) en la orilla, luego en un restaurante, donde Clementine ya saluda a Joel (éste se hace el despistado y se lamenta por enamorarse de la primera mujer que le dedica un poco de atención), y de nuevo en la estación, mientras esperan el tren de vuelta. Ella está decidida a hacerse notar, pero él se resiste a responder; hasta que ya sentados dentro de un vagón prácticamente vacío no hay escapatoria y empiezan a hablar. Se inicia así una maravillosa conversación entre ambos (con diálogos tan incómodos y naturales que parecen improvisados en la misma escena), en la que se van deslizando más guiños que sólo comprenderá el espectador más adelante (que Joel no conozca la canción ‘Oh my darling Clementine’), como el detalle de las páginas arrancadas del cuaderno, que los dos se hayan encontrado en el mismo lugar o que ella esté segura de haberle visto antes, en la librería donde trabaja.

De la misma manera que entendimos a Joel en poco tiempo, captamos enseguida cómo es Clem. No se calla, dice lo que piensa, y es impulsiva, se fía de sus tripas. Sentía curiosidad por ese tipo de aire amargado, y no dudó en acercarse a él. Ambos tienen personalidades muy diferentes, lo que al principio provoca algún malentendido (sí tienen en común que son muy susceptibles, fruto de fuertes desengaños sentimentales, algo que no se explica pero se capta), que se evapora porque se caen bien, se atraen. Superan las dudas y Clem invita a Joel a su casa. Pasan un rato juntos, él se marcha a casa y la llama en cuanto atraviesa la puerta. En unos minutos ya son las dos personas más alegres del planeta. Quedan a la noche siguiente y la pasan viendo las estrellas (otra escena deliciosa, con la constelación inventada). Al amanecer, Joel se queda embobado mirando cómo duerme Clem; finalmente la despierta, pero ella le dice que se va a vivir con él. Un instante después aparece Patrick (Elijah Wood) y el relato da un sorprendente giro.

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Las cenizas de la pasión

Clementine: “Y en tu pequeño cerebro, estás intentando averiguarlo: ¿habrá follado con alguien esta noche?”

Joel: “No, Clem. Asumo que has follado con alguien esta noche. ¿No es así como consigues caer bien a la gente?”

Transcurridos unos dieciocho minutos, empiezan a pasar los títulos de crédito, mientras vemos a Joel llorando, desconsolado, conduciendo a través de una noche lluviosa. Da la sensación de que se ha dado un salto adelante en la narración, a un momento en el que todo ha acabado entre Clem y él, y esto es así, pero en realidad el salto es al pasado, como comprenderemos más adelante. Joel llega a casa, se toma unas pastillas y cae dormido. Es entonces cuando conocemos a Patrick y Stan (Mark Ruffalo), cargando con un extraño equipo electrónico entran en el apartamento de Joel, como si fuera algo acordado. Éste parece despierto, tumbado en su cama, pero ya ha empezado a soñar, a recordar, a distorsionar la realidad y confundirla. A través de su mente retrocedemos aún más en la historia, y presenciamos una escena en la que Clementine besa a otro chico justo delante de Joel, a quien trata como si jamás lo hubiera conocido.

Así es como llegamos a la escena en la que todas las incógnitas anteriores empiezan a resolverse. Joel habla sobre lo ocurrido con su hermana y su cuñado (David Cross, el impagable Tobias de ‘Arrested Development’) y descubre que Clem le ha borrado de su vida. Literalmente. Lacuna Inc. es una compañía que ofrece a sus clientes la fantástica posibilidad de suprimir los recuerdos que desee, para superar traumas y poder seguir viviendo como si nada triste les hubiese sucedido. Herido, desesperado, Joel acude a Lacuna y decide hacer lo mismo, iniciando un intenso y doloroso viaje en el que, para eliminar a Clem de su cabeza, debe antes revivir todo lo que compartió con ella. De esta forma asistimos a un resumen de la aventura de estos dos personajes (imposible no sentirla propia), cómo se conocieron (la primera vez), cómo se enamoraron, cómo vivieron juntos momentos mágicos, cómo fueron felices… y cómo empezó a torcerse su relación, a cansarse el uno del otro, hasta llegar a un punto en el que les resultaba insoportable la compañía del otro.

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Don Fabrizio Salina, el protagonista de ‘El gatopardo’, definió el amor de una manera seca y contundente: “Fuego y llamas un año, cenizas durante treinta”. En ‘Olvídate de mí’ también tiene cabida esta visión amarga que expone el personaje al que dio vida Burt Lancaster en 1963 (y a la que me refería en el segundo párrafo de este texto). Más tarde o más temprano, de una forma más o menos pronunciada, una vez que empiezan a desvanecerse las embriagadoras esencias del enamoramiento, es (o parece) inevitable que empiecen a surgir en la pareja, por mucho que se amen, pequeñas fisuras, que con el paso del tiempo tienden peligrosamente a agrandarse, con el riesgo de provocar una distancia insuperable, que puede conducir fácilmente al desprecio y el odio. Lo avisa Clem al poco de conocer al enamoradizo Joel: “Llegará un momento en el que encontrarás cosas que no te gusten de mí, y me aburrirás y me sentiré atrapada“. Así sucede. En un primer momento esa mujer es absolutamente perfecta para Joel; pero pasa el tiempo y algunas de sus particularidades comienzan a irritarle, volviéndose borde y malhumorado, cínico, llegando a provocar una situación insostenible.

Una conexión mágica

¿Somos como esas parejas que ves en los restaurantes? ¿Somos los muertos que cenan?

(Joel)

La idea que da la película, o al menos la que he encontrado (quizá porque la comparto), es que esta fractura que surge en la relación se debe a que inevitablemente cada parte se vuelca en la otra, alterándola, por lo que uno acaba viendo en la otra persona sus propios defectos, inseguridades y errores; con el paso del tiempo se acaba la ilusión y el engaño, el modo en el que somos y el que amamos se termina relevando ante nuestros ojos, y eso puede resultar (en muchos casos) difícil de aceptar. Dicho esto, no puede concluirse que el guión apueste por la imposibilidad de mantener vivo el amor. Difícil, pero no imposible. Mientras que otras parejas de la película se rompen (por construirse sobre mentiras), la conexión única y verdadera que se establece entre Joel y Clem es tan poderosa que resiste incluso el borrado de memoria; están destinados a encontrarse siempre, pase lo que pase. Es una idea romántica y fantástica que así plasmado, no resulta increíble. También puede entenderse esto como una especie de triste bucle eterno, uno se merece al otro y eso sólo conduce al sufrimiento (o sea, a repetir el proceso); hay margen para los dos puntos de vista.

carrey-winslet

A hacer creíble lo increíble contribuye, cómo no, unos actores muy implicados, muy metidos en la ficción, ofreciendo la mejor versión de sí mismos (inmensos Carrey y Winslet). Gondry también está especialmente inspirado (es su mejor película hasta la fecha) con el libreto de Kaufman, ganador de un Oscar y escrito a partir de una idea del director y su amigo Pierre Bismut. El relato permite a Gondry dar rienda suelta a su imaginación y su poderío visual, al tener que lidiar con las numerosas escenas soñadas, recordadas y alteradas por Joel, a lo largo de esa implacable limpieza cerebral. Escenas resueltas con gran ingenio, en las que sólo se recurre a los arreglos informáticos cuando es necesario (la caída del coche en esa calle sin fin o la destrucción de la casa), resolviéndose muchas de ellas con una hábil puesta en escena, junto a arreglos fotográficos y artesanales. Todo funciona con fortuna en esta bellísima, sincera y melancólica historia de amor.

Clementine: “Se acabó, Joel. Todo desaparecerá muy pronto”.

Joel: “Lo sé”

Clementine: “¿Qué hacemos?”

Joel: “Disfrutarlo”.

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<![CDATA['Regreso al futuro', el triunfo de la imaginación]]> http://www.blogdecine.com/criticas/regreso-al-futuro-el-triunfo-de-la-imaginacion http://www.blogdecine.com/criticas/regreso-al-futuro-el-triunfo-de-la-imaginacion Wed, 05 May 2010 06:46:29 +0000 seleccionado por antonello bttf1.jpg

Cuando en 1985 se estrenó ‘Regreso al futuro’, el crítico Roger Ebert (que jamás, pese a que le nombre, me ha parecido un crítico de cabecera) afirmaba que esta película tenia reminiscencias del cine clásico y, concretamente, del cine de Frank Capra, con su insuperable ‘¡Qué bello es vivir!’ como ejemplo máximo. No andaba desencaminado este hombre, por mucho que pueda parecer hilar muy fino. Salvando las distancias, Zemeckis, que en los años ochenta se encontraba en estado de gracia, podría ser uno de los (remozados) herederos de cierta concepción del cine clásico y de ciertos narradores americanos, aunque el viaje nostálgico-aventurero de Marty McFly dista mucho de la agonía existencialista de un George Bailey encerrado en la mentira rooseveltiana.

Ayer hablábamos de ‘Camino a la perdición’ como un ejemplo de intento de gran obra estética, que se quedaba a medio camino de casi todo. Y hoy hablamos de una película de aventuras sin más pretensión que provocar un placer máximo al espectador, en forma de diversión y emoción sin tregua. Mientras la primera será recordada con más respeto por parte de los espectadores, sin lugar a dudas porque representa un cine más “serio”, mas “dramático”, más “importante“; la segunda será considerada de inferior rango por el mero hecho de su propio carácter juvenil, cuando en realidad es de muy superior rango a aquélla, ya que consigue todo lo que se propone, y es un alarde de puro ingenio y un triunfo de la imaginación.

Es decir, que seguramente, sin ser conscientes, muchos antepondrían el academicismo de ciertas obras, antes que la sencilla felicidad de filmar que despliegan otras. Allá cada cual con sus argumentos, el que los tenga. Pero esto es pura felicidad de narrar, puro ingenio desatado, de cuando Zemeckis, en asociación con su amigo Bob Gale, supuraba cine por los poros de su piel, y estaba enamorado de sus propias historias. ‘Regreso al futuro’ es un hito del cine de aventuras, un homenaje al cine y a una época que, partiendo de un guión poco menos que perfecto, hace un repaso certero y emocionante a no pocos mitos e iconos estadounidenses, para proponernos un espejo divergente y apasionante.

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La Odisea de Levis Strauss

Marty McFly emprenderá una especia de Odisea de Ulises, hasta las mismas raíces de su propia e intangible existencia. Se dice pronto. La identificación con este chaval algo sinvergüenza, de buen corazón, músico frustrado y de padres melancólicos y de sueños fracasados, es inmediata y sin fisuras. Hay millones de Martys Mcflys en el mundo occidental. Claro que su amistad con el chiflado inventor, el Dr. Emmett Brown (genial, inolvidable Christopher Lloyd, realmente el alma de la película), un cruce entre Albert Einstein y un cartoon de Tex Avery, dará pie a un inesperado viaje en el tiempo en una máquina muy diferente a la que viéramos en la formidable ‘El tiempo en sus manos’ (George Pal, 1960), pues ya lo dice Marty: “¿Has construido una máquina del tiempo…con un Delorean?”.

De modo que, accidentalmente, de modo impredecible, Marty usará ese Delorean para escapar de los asesinos de su amigo, e irá a parar a 1955, treinta años antes. A partir de ahí, no hay una sola secuencia sin una idea absolutamente brillante, que parecen cazadas al vuelo, pero que revelan un guión trabajadísimo, magistral. Dado que lleva puesto el traje anti-radiación, unos granjeros le toman por un extraterrestre. Nada extraño, pues los años cincuenta fueron un boom de la obesión OVNI. A continuación, obligado a quedarse en esa época, tiene lugar una secuencia magnífica en un bar del pueblo, donde se reirán de él por llevar un flotador (su chaqueta), no sabrán a qué se refiere cuando pide una “Pepsi sin” (“¿sin qué? ¿sin pagar?”), y se dará de bruces nada menos que con su propio padre, un pringado, un acomplejado, del que abusan sus compañeros, principalmente el matón descerebrado de Biff Tannen (fantástico Thomas F. Wilson).

Hay algo muy poderoso en esta imagen del hijo que conoce a su padre en su misma edad, algo psicológico muy resbaladizo, que Zemeckis maneja muy bien. Por supuesto, le sigue y ocupa su lugar en el accidente de coche con el que tenía que darse a conocer (provocando compasión) a la madre de Marty. De modo que su madre se enamora de él, y no de su padre. A parte de una variación divertidísima del mito de Edipo, y de lo perturbador de esta idea, este truco de guión es maravilloso porque, a fin de cuentas, se reemplaza la compasión por una pasión que viene a ser un eco del amor de una madre que lleva sus mismos genes. Rebautizado ya como Levis Strauss (por sus vaqueros, claro), la hazaña de Marty consistirá en conseguir que su madre (que está enamorada ahora de él), se enamore de su padre (que es un cero a la izquierda), o en caso contrario él no llegará a existir. Ahí es nada.

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Es muy emocionante presenciar de qué modo padre e hijo se parecen en sus frustraciones, y cómo deben intentar vencerlas juntos, aunque ni siquiera sepan que están haciéndolo. Pero la verdadera amistad de la película, y de la trilogía, es la que se establece entre Marty y Doc, dos improbables amigos que tienen gran química juntos. Doc vendría a significar la mente y las ideas, y Marty el físico y la acción. Alma y corazón de la película, respectivamente. Dos amigos que intentarán vencer las leyes del tiempo y el espacio.

Zemeckis, el delfín plateado

Perteneciente a la generación de directores que han surgido de escuelas de cine, pronto encontró en Spielberg un aliado y un mentor, que le ayudó de manera entregada en sus inicios. De hecho, puede considerarse a Zemeckis una especie de delfín de Spielberg. En su más completa película hasta entonces, ‘Regreso al futuro’, Zemeckis demuestra una envidiable soltura en la planificación (tanto visual como sonora), en el ritmo y en la construcción de crescendos. Es un narrador consumado. Sin grandes alardes, con eficacia, plantea una puesta en escena sencilla y directa, y es capaz de montar vibrantes secuencias de acción y de armar la tensión, como en la escena del viaje de vuelta de Marty, todo un alarde de montaje y de comprensión y estiramiento del tiempo.

Su creatividad visual, y su sentido de la maravilla, quedan patentes a lo largo de toda la película, un conjunto de gran fluidez y una reconstrucción histórica (a cargo de Lawrence G. Paull) de primer orden. Cine artesanal y exacto como un reloj, que nos devuelve las ganas de vivir y reir, y que nos propone un viaje sin complejos, en el que todos podemos embarcarnos. Poco importa que más que sci-fi, sea un cuento de hadas en el que los personajes hacen esa transformación tan deseada por los academicistas. ‘Regreso al futuro’ es para disfrutar y olvidarse de todo. Para soñar.

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<![CDATA[Los hombres lobo en el cine: 10 interesantes películas]]> http://www.blogdecine.com/en-dvd/los-hombres-lobo-en-el-cine-10-interesantes-peliculas http://www.blogdecine.com/en-dvd/los-hombres-lobo-en-el-cine-10-interesantes-peliculas Wed, 10 Feb 2010 10:59:52 +0000 seleccionado por antonello

the wolf man

Ahora que se aproxima un esperado estreno, que supone la enésima adaptación de los licántropos en el cine, como es ‘El Hombre Lobo’ (‘The Wolfman’) con Benicio del Toro como protagonista, es buen momento para repasar algunos de los más interesantes que hemos podido ver en algunas emblemáticas películas.

Y es que el mítico hombre lobo le debe mucho al cine. Además de su popularidad, al lado de otras criaturas como los vampiros, zombis y otros monstruos, nuestra idea visual de cómo sería un licántropo, se lo debemos precisamente a cómo ha sido representado en multitud de populares films. Y ha aparecido desde la dorada época de la Universal en múltiples versiones: terror, la más obvia y común, pero también comedia, musical y hasta en el cine patrio encontramos honrosos ejemplos. La primera que se conoce se remonta nada menos que a 1913, un cortometraje titulado ‘The werewolf’, dirigido por Henry MacRae. Desde entonces, muchos hombres lobo han aparecido en las pantallas.

Vamos a repasar pues algunas de las apariciones más interesantes de los hombres lobo en el cine, sin ningún orden específico.

‘Un hombre lobo americano en Londres’

Tremendamente popular, esta cinta dirigida por John Landis en 1981, no pasará como la más espectacular y emocionante, pero sí que se trata de un film de culto, que supo combinar con especial pericia el terror que producen los licántropos con la comedia teen y un tono musical muy peculiar. Recordemos que obtuvo un Oscar al mejor maquillaje y sorprendió por su transformación, realmente interesante.

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‘El hombre lobo’ (1941)

El gran clásico del cine fantástico, interpretado por el genial Lon Chaney Jr. y con Bela Lugosi y Claude Rains en el reparto. Una historia que se inspira en los relatos tradicionales de los licántropos y que obtuvo gran éxito. Visto hoy día puede producir alguna sonrisa por la resolución del hombre lobo, pero hay que tener en cuenta que en su momento supuso uno de los mejores trabajos de diseño y maquillaje. Por contra, dispone de una atmósfera atrapante y cuenta con unas interpretaciones de gran altura. Imprescindible.

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‘En compañía de lobos’

Esta cinta de Neil Jordan le catapultó a la fama, aunque se puede comentar que no se trata del relato clásico, pues en realidad intenta adaptar el tradicional cuento de ‘Caperucita’ y otorgarle un aire simbólico, con imágenes oníricas y un sabor muy especial. Se aparta, como digo, de lo habitual, pero por ello resulta especialmente recomendable, además de que el resultado fue más que notable por aquel 1984 y hoy día un título a recuperar (por cierto ganó en Sitges).

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‘Yo fui un hombre lobo adolescente’

A muchos les parece que los personajes licántropos adolescentes de la saga ‘Crepúsculo’ podrían ser los que más populares, y quizás con el tiempo lo consigan, pero desde luego no han sido los primeros. Este título de 1957 con un jovencísimo Michael Landon como protagonista, ya nos ponía en situación mezclando el acné con el abundante vello lobuno. Un film menor, pero emblemático y característico de una época en la que la televisión se imponía con fuerza. Esta cinta de serie B tuvo gran difusión entre el público juvenil y logrando convertirse en un éxito de taquilla impresionante (costó 125.000 dólares y recaudó dos millones en un año). Y aunque sólo sea por contraste, bien merece el recuerdo.

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‘La leyenda de la bestia’

Película poco conocida, pero de enorme aportación para el cine de licántropos y de gran interés. Dirigida por Freddie Francis e interpretada por Peter Cushing, es heredera de las producciones míticas de la Hammer. Está inspirada libremente en ‘El pequeño salvaje’ de Truffaut, no en vano cuenta como una manada de lobos cría a un niño huérfano, que tras ser acogido en un circo y ya convertido en adulto, trabajando en un zoo vivirá su particular transformación. También serie B, no demasiado brillante pero sí entretenida y entrañable. Para los nostálgicos del género.

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‘Aullidos’

Film de 1981 dirigido por Joe Dante y que tras el gran éxito alcanzando dio lugar a una fructífera saga. Pero no se puede negar que esta adaptación de la novela homónima consiguió un gran hito con los efectos especiales. Claro, que vistos hoy día pues evidencian un desfase temporal importante. Cuenta la historia de una periodista televisiva que para superar una experiencia traumática se refugia en un tranquilo paraje donde unos peligrosos licántropos le darán más de un susto. Resulta, a pesar de sus malas interpretaciones, una película muy entretenida, y con un toque de comedia bien introducido.

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‘Lobos humanos’ (‘Wolfen’)

Pertenece a una época floreciente en el cine de terror y especialmente el dedicado a los hombres lobo y este título, tampoco demasiado conocido, consiguió aportar una nueva perspectiva de gran validez. Dirigida por el desconocido y misterioso Michael Wadleigh, aunque abandonó el rodaje sin finalizar, consiguió una película sugerente, aunque también se sale un poco de lo habitual en el género. Y cuenta la historia de un destacado hombre de negocios que aparece muerto y descuartizado y es encontrado por un detective que se topa en su investigación por viejas leyendas de los indios.

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‘Dog Soldiers’

Un título reciente que cosechó algunos premios y que cuenta la historia de unos soldados enfrentados a una manada de furiosos hombre lobo. Ambientada en frío paisaje de los bosques escoceses, supone una curiosa mezcla de terror, acción y una pizca de gore, para darle más salsa al asunto. Es deudora de títulos clásicos como los mencionados ‘Aullidos’ o ‘Un hombre lobo americano en Londres’, pero sin embargo, no tiene mayor ambición que la de ofrece sangre, lobos y entretener a los más fanáticos del género.

‘La marca del hombre lobo’

No podíamos olvidarnos de nuestra gran figura patria en este género, el gran Paul Naschy que se metió en la piel (y pelos) de un hombre lobo en varias ocasiones, pero memorable resulta este título con el que alcanzó gran reconocimiento (fuera de nuestras fronteras). Dirigida por Enrique López Eguiluz en 1968, y con guión del propio Naschy, no podemos pedirle gran despliegue de producción, porque precisamente destaca por su falta en este sentido, pero gran ingenio y destila gran entusiasmo por el género. No en vano, muchos la califican como película esencial del género fantástico y abría el camino del personaje de Waldemar Daninsky.

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‘Ginger Snaps’

Dirigida por John Fawcett en el año 2000, supuso un intento de retomar el subgénero de los licántropos y, sin ser un film sobresaliente, al menos consiguió un resultado meritorio (y dio lugar a una trilogía). Película canadiense de bajo presupuesto, que cuenta con elementos habituales del cine de terror adolescente pero con una visión diferente, además de esquivar los tópicos. Sangrienta, sorprendente, nos cuenta la historia de dos hermanas adolescentes muy unidas y aburridas, hasta que deciden gastar una broma a un chico y una de ellas acaba siendo atacado por una criatura. Tras recuperarse, no parece encontrarse del todo bien y… se convierte en una mujer lobo (al menos en este aspecto consigue originalidad).

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Creo que resulta una recomendable selección para darse una sesión intensiva del mundo del licántropo para ver en luna llena y con balas de plata preparadas. Esperemos que la nueva versión con Benicio del Toro aporte novedades (al margen del realismo y espectacularidad que impondrán los modernos efectos especiales), y pueda convertirse en un título digno del recuerdo. El viernes lo comprobaremos.

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<![CDATA['El nuevo mundo' de Terrence Malick, la mejor película estrenada en 2006]]> http://www.blogdecine.com/criticas/el-nuevo-mundo-de-terrence-malick-la-mejor-pelicula-de-2006 http://www.blogdecine.com/criticas/el-nuevo-mundo-de-terrence-malick-la-mejor-pelicula-de-2006 Tue, 01 Sep 2009 12:00:06 +0000 seleccionado por antonello nuevo-mundo

Si me preguntáis, charlando entre copas, cuál es la mejor película que vi en 2006, sin dudarlo ni un instante, mi respuesta será ‘El nuevo mundo’ (‘The New World’), que aunque se estrenó en diciembre de 2005, aquí no la pudimos ver hasta febrero del año siguiente. Conociendo la escasa valoración que se le dio, en general, a esta impresionante obra de arte, lo más probable es que a continuación, y repito que estamos tomando copas, estallaran las carcajadas, poco antes de empezar a preguntar si vi tal o cual otra película; con resignación, lo sé por experiencia, diría que sí a todos los títulos (más de una vez me reiría yo también), manteniendo invariable que el cuarto trabajo de Terrence Malick fue lo mejor de aquel año.

Tras terminar ‘Días del cielo’ (‘Days of Heaven’, 1978), Malick, autor enigmático donde los haya (se ha llegado a decir que en realidad no existe, que es un seudónimo de otras personas, pero esto no tiene sentido si se echa un vistazo a su obra, tan escasa como única y coherente), nos tuvo esperando dos décadas hasta que por fin se decidió a rodar otra película, ‘La delgada línea roja’ (‘The Thin Red Line’). Mereció la pena que se lo pensara tanto, qué duda cabe, pero por fortuna no necesitó tanto tiempo para lanzarse a crear su nuevo trabajo, centrado en la famosa leyenda de John Smith y Pocahontas, lo cual descolocó a muchos (sigue haciéndolo).

Porque ‘El nuevo mundo’ se vendió como lo que no era/es, una película de trepidantes aventuras en un entorno exótico con el típico amor imposible; puro marketing, los hombres tendríamos aventuras y las mujeres amor, el producto perfecto. No en vano, la esperadísima y superanunciada ‘Avatar’ de James Cameron ofrece lo mismo, tal como vimos en el tráiler, cambiando al conquistador inglés del siglo XVII por un soldado norteamericano del futuro y a la indígena americana por una alienígena de un planeta lejano (por supuesto, el tono y el tratamiento de ambas películas no tendrá nada que ver).

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‘El nuevo mundo’ se centra en el descubrimiento de las enormes tierras salvajes de Norteamérica por los colonos británicos, que llegaron en tres pequeños barcos y levantaron el fuerte Jamestown, en 1607. Los hombres “civilizados”, a miles de kilómetros de su hogar, buscan introducir su cultura, religión y economía en este “nuevo mundo” al que acaban de llegar, y que no está deshabitado. Los nativos americanos ya estaban ahí y, aunque diferente, también tienen su propia forma de vida, negándose a permitir que unos intrusos alteren la naturaleza y el orden con el que ellos habían estado conviviendo hasta entonces.

En medio del conflicto entre ambos pueblos surgirá el amor entre dos jóvenes, uno de cada bando. Él era un rebelde que llegó a América condenado a la horca por insubordinación, un buscador de fortuna llamado John Smith (Colin Farrell, excelente), un hombre valiente y diferente al resto; ella (Q´Orianka Kilcher, todo un descubrimiento, nunca mejor dicho) es una joven curiosa y atrevida a la que han apodado Pocahontas (“juguetona”), y es la favorita del jefe de su tribu. El vínculo que surge entre ellos es tan repentino e intenso como imposible de mantener, de la misma forma que los pueblos a los que pertenecen están condenados a enfrentarse.

Como decía, esto no es lo que parece, la realidad es que la cuarta película de Terrence Malick no está hecha para ser consumida como la gran mayoría de productos que nos llegan de Estados Unidos; la intención no es que te sientes a desconectar, a pasar el rato, sino lo contrario, que experimentes y reflexiones sobre lo que se te muestra en la pantalla. La trama de Smith y Pocahontas es una excusa y la película no se ciñe a ella, no pretende contar lo que pasó realmente o darnos un nuevo enfoque de los hechos, va más allá, y le da igual la Historia, porque el propósito es otro, es exponernos la triste y bellísima historia de un paraíso perdido.

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‘El nuevo mundo’ guarda un gran parecido con ‘Días del cielo’ y ‘La delgada línea roja’, no tanto con ‘Malas tierras’ (‘Badlands’, 1973), la ópera prima del cineasta. Malick vuelve a ofrecernos unos impresionantes retratos de la naturaleza (la labor fotográfica de Emmanuel Lubezki fue lo único nominado al Oscar), miradas secretas y esquivas, la poética voz en off y escasos diálogos, un lento y suave curso de los acontecimientos (acompañado por la composición de James Horner), que aun así a veces se muestran, como en la propia vida, erráticos y repentinos, fruto del capricho del azar y de las erróneas decisiones de los hombres, incapaces de apreciar el mundo, la belleza, la inocencia y el amor que están destruyendo.

Si esta película me parece tan extraordinaria es por la capacidad que tiene para despertar emociones y reflexiones, porque sus preciosas imágenes no dejan indiferente y transmiten justamente el mensaje que desea Malick, impactando y alterando los sentidos como si estuviéramos en el mismo lugar y la misma época de los hechos, y también porque pocas veces se ha plasmado en la pantalla con tanta sutileza y elegancia una historia de amor tan cercana y tan verdadera, como la que se muestra en ‘El nuevo mundo’, una obra maestra que mejora con cada visionado. Y eso que todavía no hemos podido ver la versión completa, que no dura 135 minutos sino 170, totalmente necesarios para la mejor integración de un apasionante conjunto.

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Otra crítica de la película en Blogdecine:


‘El Nuevo Mundo’, la peor película de Terrence Malick

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<![CDATA['Avatar', tráiler y primeras imágenes de lo nuevo de James Cameron]]> http://www.blogdecine.com/trailers/avatar-trailer-y-primeras-imagenes-de-lo-nuevo-de-james-cameron http://www.blogdecine.com/trailers/avatar-trailer-y-primeras-imagenes-de-lo-nuevo-de-james-cameron Thu, 20 Aug 2009 14:30:47 +0000 seleccionado por antonello

En Blogdecine no solemos publicar dos entradas seguidas sobre tráileres, pero con esto había que hacer una excepción. Aquí tenéis el ansiado primer tráiler de ‘Avatar’, la nueva película del director James Cameron, de la que ya habíamos podido ver un primer cartel. Espero vuestras opiniones sobre el avance, a mí me parece impresionante, no me puedo creer que aún tengamos que esperar tanto para poder ver la película.

Además del tráiler, hay que destacar que también han aparecido hoy seis nuevas imágenes de ‘Avatar’, a las que hay que sumar la primera oficial que salió hace unos días, mostrando a Sam Worthington como Jake Sully. Cinco de estas nuevas fotografías corresponden propiamente a escenas de la película, en las que aparecen Michelle Rodriguez, Sigourney Weaver, Giovanni Ribisi, Stephen Lang (ambos actualmente en nuestras carteleras con ‘Enemigos públicos’) y Worthington, el protagonista principal; la otra imagen fue tomada durante el rodaje, y muestra a Cameron y a Weaver, un reencuentro que promete ser muy especial.

‘Avatar’ gira en torno a Jake Sully, un ex-Marine en silla de ruedas que es enviado, a través de un “avatar” que controla con su mente, a Pandora, un exótico planeta habitado por la raza de los Na´Vi; Jake se verá envuelto en una lucha desesperada por su propia supervivencia y por la del pueblo indígena. La fecha del estreno de ‘Avatar’ es el próximo 18 de diciembre. ¿Veremos esa anunciada revolución cinematográfica o será uno de los mayores fiascos de la Historia?

Galería de fotos

(Haz click en una imagen para ampliarla)

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PD: Por cierto, mañana es el ‘Avatar Day’, en el que un puñado de salas mostrarán gratis 15 minutos de la película. Espero que nos comentéis vuestras impresiones.

Toda la información, vídeos, imágenes, trailer y estreno en: Avatar, la nueva película de Cameron

Vía | Empire y Apple (aquí podéis descargar el tráiler en alta definición)| ¡Gracias a todos los que nos habéis avisado!

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<![CDATA['Pagafantas', la ilusión del amor]]> http://www.blogdecine.com/cine-espanol/pagafantas-la-ilusion-del-amor http://www.blogdecine.com/cine-espanol/pagafantas-la-ilusion-del-amor Sat, 01 Aug 2009 14:24:13 +0000 seleccionado por antonello pagafantas-1.jpg

Miremos bien la fotografía de arriba. Situación: un pagafantas (¿necesito explicar lo que significa la palabra?) observa cómo la chica de sus sueños se abraza amorosamente a su novio. Ése es el momento clave de todo pagafantas, el instante en el que todos deberíamos haber dicho: “hasta aquí hemos llegado”. Pero no, hay seres que aún sufriendo dicha escena en su retinas todos los días, pasan de ser pagafantas a ser rematadamente imbéciles. Y es que el pagafantas (todos lo hemos sido alguna que otra vez, y el que diga lo contrario miente vilmente) es ya de por sí un ser patético, alguien que no ve la realidad y se forma en su mente un ideal que no existe ni por asomo. En algún momento de su vida, hicieron (hicimos) el tonto, y ella pasó simplemente a ser su (nuestra) amiga. Luego se desarrollaron como especie y con gran habilidad lograron repetir exactamente lo mismo con toda hembra que se cruzó en su camino.

Seguro que hay pagafantismo femenino (haberlas haylas…), pero creo que es muy diferente al masculino, digamos, que los límites de humillación no están tan abajo, al menos en líneas generales. Pero no es ése el tema del post, evidentemente, aunque mucho me temo que la conversación en los comentarios irá, y sin que sirva de precedente, por ese camino. El tema es la ópera prima de Borja Cobeaga, quien ha tenido la estupenda idea de fijarse en esta especie, tan común en cualquier época de la humanidad, y dedicarles una película tan amable como sincera, aunque no perfecta.

Lo que me extraña de ‘Pagafantas’ es su tibia recepción popular. Con una campaña de marketing que ya quisieran para sí otras producciones nacionales, el film no ha respondido en taquilla como se esperaba. Tal vez muchos no han querido verse reflejados en un tema tan espinoso como el de las relaciones amorosas. Hacer el tonto por la persona que te gusta, dar el brazo a torcer en cosas que antes no se daría ni de coña, y finalmente ser rechazado, o sea, fracasar, es algo que a nadie le hace sentirse cómodo, y rápidamente se intenta borrar de la memoria. O tal vez nada de eso, dado que el film de Cobeaga se estrenó el mismo fin de semana que ‘Ice Age 3: El origen de los dinosaurios’, la elegida por el público español para acudir a las salas, con el consiguiente bombazo en taquilla.

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‘Pagafantas’ es una comedia que trata a esos seres patéticos y ridículos con respeto y sobre todo mucho cariño. El personaje central al que da vida un más que acertado Gorka Otxoa, cae simpático al público, y está enormemente mimado por el director y guionista. Su aventura, o desventura, recorre lugares comunes que a todos suenan, logrando una gran empatía con el espectador, quien se podrá sentir identificado en muchas de las situaciones por las que el joven enamorado (encoñado) pasa. Situaciones que en ningún momento caen en la exageración (uno de los males de la actual comedia), aunque su guión esté mas apoyado en el gag que en una trama coherente. Aún así, el film tiene un acertado ritmo, siempre interesa y consigue hacer reír varias veces, ya sea por tratar el tema como si de un documental (ciertamente inspirado) se tratase, o porque el film, en su mala leche (quizá menos de lo deseado) emana buenrollismo por todos lados, y situaciones en principio ridículas (la escena del karaoke) logran despertar nuestras simpatías.

En la película están todos y cada uno de los malos momentos que un pagafantas tiene que soportar a la espera de que su amor se fije de una vez en él. Y aunque todo parece fluir fácilmente, sin llegar a resultar burdo (por muy poco, que conste), me falta algo que considero primordial en toda experiencia pagafanta: la persona amada, siempre, repito, siempre, sabe que el otro se muere por ella. En la película se centran más en las obsesiones del personaje central (Chema), y su mujer ideal (Claudia) nunca llega a darse cuenta de que lo que él realmente siente por ella es un encoñamiento desmesurado y no amistad. El verdadero punto de inflexión, la crucial situación por la que todo pagafantas pasa es precisamente la que el film no presenta. En su tramo final, algo forzado y precipitado, llega a plantearse la posibilidad de que Claudia sí lo sepa, pero se evita con la peor resolución que pueda plantearse. Me imagino que la idea de una continuación ronda por la cabeza de Cobeaga, es la única explicación que encuentro a un final totalmente fuera de tono.

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El resto está casi todo en su justo sitio. Una historia sencilla que no se complica inútilmente, bien servida y sobre todo bien interpretada. Al respecto es una delicia encontrarse con actores veteranos como Oscar Ladoire y Kiti Manver, que representan la idea de que el pagafantismo no tiene edad, o la espléndida María Asquerino, cuyas breves apariciones suponen los momentos más hilarantes del film. Gorka Otxoa y Sabrina Garciarena tiene una buena química, aunque la película, por motivos lógicos, descuida a la segunda en un rol no demasiado bien escrito (hasta eso parece una coña de sus autores) y un pelín cargante debido a su excesiva simpatía.

‘Pagafantas’ puede presumir de estar muy por encima de la media de lo que se realiza en nuestro país, y más aún cuando la vergüenza ajena es el sentimiento común cada vez que una comedia patria se estrena, aunque tal y como están las cosas, creo que no deberíamos quejarnos. Incluso se permite el lujo de beber de la screwball comedy clásica americana, algo que no todo el mundo sabe hacer. Eso sí, Cobeaga ha pasado de retratar a la alta clase (uno de lo elementos de la screwball) de Bilbao, centrándose en personas más de la calle, con ramalazos argumentales hacia la inmigración, y al estar anclados en los viejos tiempos (el Tío Jaime negándose a poner cámaras digitales en su tienda de fotografía se empareja con la necia persistencia de los pagafantas, incapaces de despertar de su imposible sueño). Dejo para el final, los inspirados chistes sobre Héroes del silencio, punto en el que más se ha sentido identificado un servidor. Mientras me río de Entre dos tierras, me retiro a mis aposentos a escribir sobre el profético título de la ópera prima de Sam Peckinpah.

Otra crítica en Blogdecine:

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