Favoritos de enric en Blogdecine http://www.blogdecine.com/usuario/ seleccionado por enric http://www.blogdecine.com <![CDATA['Harry Potter y las reliquias de la muerte: parte II', épica, vibrante...y ligeramente insatisfactoria]]> http://www.blogdecine.com/criticas/harry-potter-y-las-reliquias-de-la-muerte-parte-ii-epica-vibrantey-ligeramente-insatisfactoria http://www.blogdecine.com/criticas/harry-potter-y-las-reliquias-de-la-muerte-parte-ii-epica-vibrantey-ligeramente-insatisfactoria Sat, 16 Jul 2011 17:43:48 +0000 seleccionado por enric hpdh2051.jpg

“Harry Potter, el niño que vivió...ha venido a morir. ¡Avada Kedavra!” – Lord Voldemort

Bueno, pues todo ha terminado. Casi diez años, y ocho películas, después, uno de los mitos del cine comercial norteamericano ha llegado a su fin y todo el mundo, o casi, lo está viendo en los cines este fin de semana. En lo personal, no comparto los aplausos que acompañan el final de la proyección, el fanatismo ni la nostalgia por una serie que, en su mayor parte, no ha aportado nada significativo al gran cine de aventuras, aunque sí ha aportado millones de dólares a una industria que anda bien necesitado de ellos. Ya se sabe, esto del cine es un negocio muy caro, y productos como Harry Potter representan una inversión más que segura. La película está recaudando lo inimaginable, y aún recaudará mucho más en semanas venideras y en el mercado doméstico. Al menos, la conclusión, dividida en dos partes, es más que digna, y los que nos acercamos a una sala de cine, ese lugar sagrado que tantas veces nos ha hecho más lúcidos o nos ha ayudado a olvidar por un par de horas el gris presente, no salimos defraudados, seamos fervientes seguidores o no. La franquicia ha conseguido su objetivo más allá del éxito: perdurar en el linaje de las aventuras juveniles.

No estoy en absoluto de acuerdo con los que dicen que hay que valorar al díptico final como una película completa. Ambas han sido distribuidas con meses de diferencia, y la experiencia emocional de una tarde de julio es autosuficiente. Los largometrajes se valoran en lo personal, en lo anímico, por su existencia independiente. La primera parte, que significó una sorpresa tan grande en su momento, la magnífica ‘Harry Potter y las reliquias de la muerte: parte I’ (‘Harry Potter and the Deathly Hallows, part I’, David Yates, 2010) se cortó de una forma que devolvía a la saga cierto espíritu folletinesco, muy de agradecer. Era probable que la segunda parte de la historia final continuara beneficiándose de la solidez de la primera, de su enigmático encanto. Y así ha sido, aunque, en el fondo, se echa en falta a un verdadero creador capaz de sorprender y de estremecer con un climax que sólo se cumple a medias, y que no satisface del todo a los que esperábamos un final apoteósico.

El caso de David Yates es en verdad extraño. Nadie en sus cabales considera otra realidad que ésta: está claro que no es más que un artesano, un profesional, colocado por la Warner para llevar a cabo un encargo lujoso. El de dirigir las últimas cuatro películas, ajeno a los divismos o las necesidades artísticas de otros directores de mayor talento que el suyo, como el de Alfonso Cuarón (uno de los pocos verdaderos creadores del cine actual). La quinta parte, con un guión que se ceñía a la irregular quinta novela, contó con una realización suya más académica imposible. La sexta, destrozando la mejor novela, no fue muy diferente en cuanto a dirección. La séptima fue otra cosa. Este director, curtido en tv movies, demostraba una serenidad, un empaque en la realización, que era impensable con sus créditos previos. Es lo que tiene trabajar y tomarse en serio lo que haces. Ahora, en esta octava y definitiva película, muchos de los dones de la séptima vuelven a encontrarse aquí: una ejemplar dirección de actores, un sentido de la atmósfera notable, un ritmo más que notable. Pero a la hora de rematar una de las sagas más rentables de todos los tiempos, a Yates le falta contundencia, fuste, imaginación. No llega a ser un gatillazo, pero cerca le anda.

Un icono autoconsciente de serlo

La confrontación entre Harry Potter y Tom Riddle/Lord Voldemort, tiene algo de la confrontación, mucho más esperada, entre Anakin Skywalker y Obi-Wan Kenobi: tanta es la expectativa, tanta la fe (y esa es la palabra) depositada en ese momento audiovisual, que haría falta un creador superlativo para no defraudar al espectador. Y si George Lucas nunca lo fue, muchísimo menos David Yates. Hay algo decididamente endémico, ausente de las imágenes de los veinte minutos finales. No es falta de convicción, es que el mito no está a la altura de sí mismo, por mucho que cada plano, cada corte, sea consciente de que llegó el final, pensando siempre en los anhelos de los cientos de millones que los verán en una sala de cine. Por suerte, antes de eso, Yates, su guionista Steve Kloves, y su equipo de cineastas han continuado con esa tensión inasible, ese oscuro relato, que en la anterior parte de este díptico devolvió la ilusión por una aventura sólida y bien hilvanada, sin duda favorecida por la ausencia de vasallaje hacia la representación de un año escolar entero en Hogwarts, lo que redunda en el dibujo de docenas de personajes, todos ellos capitales para entender el final del relato.

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Harry, Ron y Hermione continúan en la búsqueda de los horrocruxes, lo que les llevará a descubrimientos cuantos menos sorprendentes, y en el camino, se encontrarán en una defensa de Hogwarts que recuerda a tantos relatos en los que un grupo de personas, encerradas, se enfrentan a una amenaza exterior. Todo comienza con una secuencia a modo de prólogo que es impresionante y que mete al espectador de cabeza en un drama de fantasía que se construye con total naturalidad, aunque se vea interrumpido por una serie de visiones de Potter resueltas visualmente con un estilo que no me agrada demasiado, consistente en cortes de montaje más cercanos al videoclip que al cine. Por suerte, de nuevo, sucesivas visiones de Harry respecto a los movimientos de Voldemort estarán mucho mejor filmadas. Como bien filmada está la incursión del trío en Hogsmeade y la presentación del hermano de Dumbledore, interpretado por ese actor de carácter que es Ciarán Hinds.

La subsecuente batalla en Hogwarts dará lo prometido, en cuanto a intensidad, aunque muchas cosas (la muerte de algunos personajes muy queridos y realmente bonitos) será escamoteada en el montaje, así como una mayor sensación de pérdida y una mayor oscuridad. Pero la película echa el resto en dos momentos fundamentales: el magnífico flash-back que explica las verdaderas intenciones de Severus Snape (genialmente interpretado por el gran Alan Rickman, y uno de los personajes más formidables de la saga) y el encuentro de Harry con sus seres queridos fallecidos. Ahí sí existe una sensación de pérdida, de orfandad, terrible, emocionante, que le hace a cualquiera (sea seguidor o no de la franquicia) un nudo en el estómago, por la contención y la verdad que se extrae de esas imágenes y esos sonidos. Y si hablamos de sonidos, son muy superiores a los efectos visuales, pues cada objeto (los horrocruxes, la espada de Gryffindor, las varitas…) posee un sonido identificativo, y cada secuencia está muy cuidada en el aspecto sonoro, como corresponde a una aventura audiovisual moderna.

Tanto Radcliffe, el menos dotado del trío de protagonistas, como Watson y Grint, soportan el peso de la acción de esta película con envidiable solidez, y salvo soluciones dramáticas que no termina de funcionar como deberían (la sorpresa de Harry al final, el enamoramiento de Hermione y Ron) casi todas las escenas están muy bien dirigidos, con una intención clara, y una puesta en escena más que profesional. El genial operador portugués Eduardo Serra crea algunas imágenes superlativas, como el Hogwarts destruido al atardecer, el Hogsmeade nocturno iluminado tan solo por fuentes de luz apagadas, las catacumbas fantasmagóricas de Gringotts, los claroscuros de la sala de los menesteres. No tengo duda de que él es el gran artífice de las imágenes más potentes de estas dos películas, por ser Yates un director tan impersonal. En otros casos sería, quizá, diferente. Y el gran músico, el más grande de la actualidad, Alexandre Desplat, entrega una partitura turbia, estremecedora, muy superior a veces a la mirada del director, y por eso la enriquece y la completa. Sin ser tan redonda como la primera parte de este díptico, el placer de vivir una aventura tan grandilocuente es casi inevitable, como inevitable es la búsqueda de aventuras todavía superiores.

Conclusiones

Menos impresionante que la primera parte de este díptico, ‘Harry Potter y las reliquias de la muerte: parte II’ es una conclusión más que aceptable de una saga que a tanta gente ha encandilado a lo largo de una década. Sus defectos, algunos, y sus virtudes, bastantes, alegran la existencia de los cinéfilos que, como yo mismo, esperan el resucitar de un género, el de aventuras, necesitado de grandes talentos. Se acabó la saga. Ya vendrán otras. El tiempo dirá si realmente mereció la pena.

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<![CDATA['Titanic', la perfecta detectora de esnobs]]> http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/titanic-la-perfecta-detectora-de-esnobs http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/titanic-la-perfecta-detectora-de-esnobs Thu, 27 Aug 2009 16:15:20 +0000 seleccionado por enric pdvd_053.jpg


Moravia me criticaba y Sartre me defendía. Leí el artículo de Moravia con gran interés. Destrozaba la película, pero lo hacía con sutileza. Sus ideas eran tan claras e interesantes, hasta el punto de que incluso me agradó que las críticas me llegasen de un modo tan profesional. La defensa de Sartre fue diferente, era demasiado filosófica y demasiado especulativa como para poder convencerme.

- Andrei Tarkovski

Hace pocos días por fin nos ha llegado el primer avance del esperado regreso al cine de uno de los directores vivos más importantes. Por supuesto, me refiero a James Cameron y a su ‘Avatar’. Y ha habido reacciones para todos los gustos: a algunos les ha parecido un montaje espectacular de imágenes que comienza a confirmar la gran película que en teoría veremos en cines a finales de año (o principios del siguiente), a otros les ha decepcionado y están bastante seguros de que va a resultar un bluff total.

Personalmente, me parece una idiotez emitir juicios de valor sobre algo que no hemos visto, por mucho que nos entreguen traileres o avances. Pero ocurre una cosa curiosa: estoy seguro de que muchos ya están construyendo su futura idea acerca de la película. Allá ellos. Y en muchos comentarios que he leído se repite un cierto esnobismo que, de forma irónica, no observaba yo desde ‘Titanic’. El caso de Cameron, con ciertos esnobs, es más sangrante incluso que el de Steven Spielberg: muchos espectadores se divierten volcándose en sus prejuicios.

Y el lector se estará preguntando: “¿Massanet, alma de cántaro, a qué viene la cita en la cabecera del texto?”. Pues muy sencillo. Tarkovski hablaba ahí sobre la recepción en Venecia de ‘La infancia de iván’, su debut como director. Y demostraba una ironía y una inteligencia superlativas, diciendo una gran verdad y revelándose como un artista de un coraje inédito. En esta ocasión tuvo más suerte que Cameron, ya que un escritor, un opinador, decía algo en su contra con sensibilidad y sensatez.

¿Argumentos?

Lo que más me asombra es que mientras algunos lectores (esto es verídico) se sienten como si se hubieran meado en su alfombra, o le hubieran llamado furcia a su santa madre, porque el que firma este texto dijera en cierta ocasión que ‘True Lies’ ni siquiera tiene unas secuencias de acción dignas de su director; un artista de la categoría de Tarkovski, con un par, rinde de esta forma pleitesía a un crítico que le demostró sabiduría y buen oficio. En cuanto a esos lectores tan ofendidos, ellos mismos dejan claro la pobreza de su personalidad y de su intelecto.

Yo, por mi parte, estoy deseando encontrar algún argumento en contra de la sexta realización de James Cameron que realmente valga la pena. Sólo leo, u oigo, ataques brutales con el colmillo bien afilado, y de ellos los más comedidos se refieren a ella como “esa puta basura”, “esa mierda infecta” o “la chorrada más denigrante que he visto en mi vida”. Como suele sucederme, los extremismos me hacen sospechar que su dueño no merece mucho respeto.

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Por supuesto que yo también pierdo a veces el norte, como cuando oigo alabanzas excesivas sobre Kubrick, a quien estoy hasta los mismísimos de que le llamen Dios (otro extremismo, dicho sea de paso) despreciando la labor de miles de cineastas más importantes, de lejos, que él. Y digo alguna burrada que otra. Pido disculpas, pero por lo menos no me dejo arrastrar por la opinión de la mayoría, más bien al contrario.

Porque, ¡qué bien queda decir que ‘Titanic’ es una porquería! ¿No es cierto? Ahí tenemos, por tanto, a los F.A.T (Fervorosos Anti Titanic), que basta que la nombres para que salte sobre tí uno de sus miembros con una andanada furiosa de ataques tendenciosos. Deben tener reuniones clandestinas en muchas ciudades, decidiendo conjuntamente sus débiles argumentos, porque da igual de donde sean, que siempre te dicen las mismas ideas tendenciosas. A saber:

1. Que es una historia de amor sensiblera, ñoña, y mil veces vista, con la que Cameron abandona sus oscuros registros anteriores, ablandándose. (Ignoran estos F.A.T. que todas las películas de Cameron son una historia de amor, y si no me creen, revísenlas)

2. Que está rematadamente mal hecha. (Siendo uno de los directores con más sentido visual de la actualidad, precisamente es un prodigio de puesta en escena sencilla y de elegancia, y si secuencias como la de la cena en primera clase, de soberbia planificación, o el crescendo del hundimiento no se lo demuestra, entonces es que no quieren ver, sencillamente, lo que hay en pantalla)

3. Que es un guión paupérrimo y muy mal escrito. (Como si fuera cualquier cosa elaborar un guión, en solitario además, en el que se da cuenta del siniestro más famoso del siglo XX, con varias docenas de personajes perfectamente dibujados, y con un personaje central, Rose, que es un emblema de la búsqueda de la libertad para la mujer de principios de siglo).

4. Que los actores están fatal. (Sin comentarios)

5. Que la historia es demasiado sencilla. (Es cierto, como todas las de Cameron)

Por lo tanto:

Reto desenfadado al lector

Estoy deseando, y lo digo de buen rollo aunque algunos eso no lo entienden cuando el que firma es Adrián Massanet, que los lectores me indiquen lo equivocado que estoy, si son capaces, esgrimiendo una serie de argumentos perfectamente defendibles, dignos de figurar en la futura tumba de esta grandiosa y bellísima película, como el epitafio que según ellos merece. Y no se preocupen, no voy a pensar que se mearon en mi alfombra, sino que nos lee mucha peña con la cabeza bien amueblada.

¿Quién sabe? Es muy posible que la perfecta detectora de esnobs, en un futuro próximo, sea ‘Avatar’. Pueden, de esta forma, entrenarse para no ser parte de la horda de esnobs que, sin ninguna duda, irán a por ella a degüello, como si Cameron les hubiera obligado a acudir al cine a punta de pistola.

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<![CDATA[Kristen Stewart, el talento contra la heroína adolescente]]> http://www.blogdecine.com/actores/kristen-stewart-el-talento-contra-la-heroina-adolescente http://www.blogdecine.com/actores/kristen-stewart-el-talento-contra-la-heroina-adolescente Fri, 09 Apr 2010 06:25:25 +0000 seleccionado por enric kristen stewart 1

Aunque para una gran parte del público la joven Kristen Stewart, que hoy cumple 20 añitos, forma parte de la caterva de estrellas adolescentes elevadas al olimpo con la saga de ‘Crepúsculo’, lo cierto es que la actriz, a pesar de su corta edad, ya viene desde hace tiempo apuntando convertirse en una intérprete con talento y enorme futuro.

Habría que analizar si el efecto ‘Crepúsculo’ le ha hecho suficiente bien a esa prometedora e incipiente trayectoria. Por una parte, el lógico que le ha valido para convertir su nombre en la pléyade de jóvenes aclamados, pero por otra, no cabe duda de que ha desvirtuado y elevado demasiado rápido su progreso como actriz con talento. A pesar de todo, ha demostrado personalidad, criterio y carácter apostando por el cine independiente para contrarrestrar de algún modo el fenómeno ‘Twilight’.

Entre esos dos polos se mueve Kristen Stewart. Al igual que los aficionados al cine. Unos la detestan y repudian por formar parte protagonista de la saga vampírica que arrasa en las taquillas y otros la adoran por haberse convertido en todo un ídolo, y demostrar, aún con poco recorrido, que puede ser algo más que Bella Swan.

Su camino, como decía, es breve a pesar de su juventud, pero ya desde los nueve años que fue descubierta, consiguió debutar en una peliculita de Disney Channel que no tiene mayor relevancia, pero que fue su primer pie en esto del séptimo arte. Pasito a pasito, una jovencita Stewart se iba haciendo un hueco hasta participar en ‘La habitación del pánico’ (2002), donde hacía de la hija de la protagonista Jodie Foster, con apenas 12 años. Su aparición no pasó desapercibida y le valió como aval para próximas producciones.

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Tanto que su rostro ya era popular entre producciones más destacadas, como en ‘La casa’ (aunque olvidable en cuanto a resultado) junto a Sharon Stone y Dennis Quaid. Ya en 2005 se alzó con un papel protagonista en ‘Speak’, un telefilme menor pero donde ella destacaba entre la mediocridad de la pieza.

El cine independiente: su mejor camino

Su trayectoria, como vemos, no ha sido breve. Trabajos consecutivos, aunque con desigual resultados, que le fueron convirtiendo en una actriz adolescente de suficientes tablas y con futuro. Luego vinieron ‘Gente poco corriente’ o ‘The Messengers’ (verdadero bodrio de terror que sin embargo cosechó un inesperado éxito en taquilla). Y más tarde participa en ‘Entre mujeres’ (2007) donde su edad empezaba a mostrar a una mujercita y ya no tanto la joven delgada de rostro pálido que hasta el momento poseía. Al margen de pequeñas intervenciones posteriores, poco meritorias, logró un rotundo éxito con ‘Hacia rutas salvajes’ de Sean Penn. Y considero que es su más convincente trabajo hasta la fecha. Aquí acertó Stewart, quizás condicionada por su belleza atípica o porque se encontraba más cómoda en el rol de joven actriz en film independiente que explotando el lado sexy que otras han sabido utilizar mejor para escalar.

Tras el fenómeno Twilight

Quizás fuese este papel o bien su labor anterior, el caso es que firmó en 2007 su papel de Bella Swan en ‘Crepúsculo’ (2008). A partir de ahí subió como la espuma, pero también pasó por ‘Algo pasa en Hollywood’ una discreta comedia negra. Luego vinieron la fama, portadas, encumbrada como un ídolo adolescente. Su vinculación con la saga no trajo de nuevo ‘Luna nueva’ y próximamente ‘Eclipse’, pero ella no ha perdido el tiempo y aprovechado otras estupendas oportunidades para probar que es algo más que el ídolo que muchos adoran. ‘Adventureland’ o ‘The Runaways’ son buena muestra de ello. Y por ésta última, parece que, de nuevo, ha vuelto a asomar como la joven promesa que es.

Parece mentira que echando un vistazo a su filmografía y viendo su enorme fama tenga tan sólo 20 años. Aún es pronto para vaticinar si el futuro será halagüeño, pero parece que tiene suficiente criterio (y proyectos en cartera: tiene pendiente ‘Welcome to the Rileys’ y ‘K-11’ en preproducción) como para superar la saga vampírica y dar mucho más de sí. En el fondo hay una actriz que todavía tiene que demostrar que vale y esperemos que retome el nivel de ‘Hacia rutas salvajes’. Más le vale.

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