Favoritos de i-chan en Blogdecine http://www.blogdecine.com/usuario/ seleccionado por i-chan http://www.blogdecine.com <![CDATA[La muerte de la diversión]]> http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/la-muerte-de-la-diversion http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/la-muerte-de-la-diversion Wed, 20 Mar 2013 12:31:09 +0000 seleccionado por i-chan Los orígenes del cine

En sus inicios el cine era ante todo una saludable forma de entretenimiento a precio asequible para que la gente pudiera desconectar de la realidad. Es obvio que el calificativo de séptimo arte es fruto de una evolución en su naturaleza y objetivos, pero el hacer pasar un buen rato al espectador siempre ha sido una de las bases más importantes que han permitido su supervivencia y rentabilidad económica. Nunca faltarán los mecenas que estén dispuestos a financiar proyectos tan arriesgados que ya cuentan con que van a perder dinero, pero los que realmente viven de ello tienen claro que la diversión que reportará al público es un aspecto muchas veces más importante que la posible calidad final del producto.

Sé que suena mal el referirse a una película como si fuera un producto de consumo más, pero cada vez tengo más dudas sobre que la gran mayoría de producciones que cuenten con un presupuesto holgado sean algo más que un sacacuartos que —¿por pura casualidad?— a veces nos entretienen y otras nos sentimos estafados con lo que vemos en pantalla. Estas últimas semanas hemos podido comprobar esta tendencia con títulos como ‘Hansel y Gretel: Cazadores de brujas‘ (‘Hansel & Gretel: Witch Hunters’, Tommy Wirkola, 2013), ‘Oz, un mundo de fantasía‘ (‘Oz: The Great and Powerful’, Sam Raimi, 2013) o ‘Jack el caza gigantes‘ (‘Jack The Giant Slayer, Bryan Singer, 2013).

Estoy de acuerdo con aquellos que dicen que no se puede esperar lo mismo de todas las películas, pero corremos el riesgo de que todo valga si rebajamos demasiado nuestro sentido crítico en aras de un entretenimiento de nivel discutible —también lo es estar tirando una pelota contra la pared—. Puede que parezca algo irrelevante mientras disfrutemos en mayor o menor medida —el mayor pecado que puede cometer una película es aburrir al espectador—, pero el resultado está siendo que los estudios ven que ya no hay que prestar tanta atención a lo que realmente divierte al público, sino que tienen la capacidad de imponernos lo que les venga en gana sin que nuestras quejan sirvan para algo. Los habrá que disfruten con un título y odien otro, pero la conexión entre ellos es indiscutible: Entretenimientos de diseño, meros artificios que practican la política de todo para el pueblo, pero sin el pueblo.

El cine de acción contemporáneo

Explosiones por doquier

He venido notando en muchas películas de acción de gran presupuesto que parecen haber surgido ciertos tópicos que toda cinta que se precie ha de cumplir: Una gran persecución a bordo de un coche/motocicleta que acabe de forma lo más aparatosa posible, varias explosiones – sólo una ya no es suficiente- para dar una mayor sensación de espectacularidad y, si el presupuesto lo permite, la inclusión de un helicóptero —o vehículo aéreo similar— que pone en peligro la vida de los héroes de una forma u otra, los cuales tienen que pelear directamente contra él y conseguir anularlo, a poder ser mediante otra explosión más. Su utilización no es algo malo per se, pero la cosa se complica cuando se ejecutan sin la más mínima pericia, fomentando la idea de que son productos industriales que han de echar mano de esas soluciones a cualquier precio.

Prácticamente igual de insatisfactorio es cuando una producción más o menos solvente hasta ese momento recurre a una de esas soluciones en aras de una mayor espectacularidad, tal y como sucedía en el tramo final de ‘El legado de Bourne‘ (‘The Bourne Legacy’. Tony Gilroy, 2012). Poco importaba que tuvieran que recurrir a un villano salido de la nada, la floja puesta en escena de Gilroy en todas esas escenas y una molesta sensación de artificiosidad visual que impedía que el espectador se sumergiese en la acción. Aún más sangrante fue el caso de ‘La jungla: Un buen día para morir‘ (‘A Good Day To Die Hard’, John Moore, 2013), donde no sólo se echaba mano de todos los recursos mencionados en el párrafo anterior, sino que se hacía a costa de cargarse todo el atractivo del personaje de John McClane y ofreciendo un espectáculo tan lamentable como aburrido.

Hay bastantes más ejemplos recientes de cine de acción industrial —’Desafío Total‘ (‘Total Recall’, Len Wiseman, 2012), ‘Battleship‘ (id., Peter Berg, 2012), etc.—, siendo cada vez más habitual que no satisfagan las expectativas de beneficios de sus productoras, de ahí que echen mano de sagas consagradas, remakes u otro tipo de origen donde el formato haya demostrado su efectividad comercial. Por fortuna, nos siguen quedando propuestas estimulantes como ‘Skyfall‘ (id., Sam Mendes, 2012), pero la sensación que queda es que son pequeños oasis como resultado de contar tras las cámaras con un director reputado que no va a seguir necesariamente asociado al género en el futuro —Sam Mendes ya ha rechazado la posibilidad de dirigir la siguiente aventura de James Bond—. ¿Qué nos queda entonces? Un deterioro casi insalvable de la figura del héroe de acción en beneficio de los superhéroes, personajes con los que hay mucha más libertad para hacerles hacer lo que les apetezca. Total, tienen poderes sobrehumanos, algo que no se puede aplicar a las personas de carne y hueso por mucho que lleven ya años intentándolo.

El caso Dreamworks

Logo de Dreamworks

El cine de animación ha reportado pingues beneficios a Dreamworks, en especial la franquicia Shrek. Sin embargo, no faltaron las quejas sobre lo fallido que resultaba en no pocas ocasiones su sobreutilización del humor grosero —con resultados bastante desiguales—. Dreamworks había apostado por una mayor diversificación en los últimos años, consiguiendo rodar joyas como la maravillosa ‘Cómo entrenar a tu dragón‘ (‘How to Train Your Dragon’, Dean DeBlois y Chris Sanders, 2010) o títulos muy reivindicables como ‘El origen de los guardianes‘ (‘Rise of the Guardians’, Peter Ramsey, 2012), pero quedándose siempre lejos de conseguir los beneficios de antaño. Valga como ejemplo el hecho de que ‘Shrek, felices para siempre‘ (‘Shrek Forever After’, Mike Mitchell, 2010), monótona cuarta entrega de una franquicia en decadencia que costó 165 millones de dólares y recaudó más de 750, mientras que ‘Cómo entrenar a su dragón’ ni siquiera llegó a los 500 millones con el mismo presupuesto.

El caso más llamativo es el de ‘El origen de los guardianes’ —quizá la primera película animada que realmente ha captado el espíritu de blockbusters de imagen real como, por poner su referente más directo, ‘Los vengadores‘ (‘The Avengers’, Joss Whedon, 2012)—, ya que Jeffrey Katzenberg no tuvo problemas en reconocer abiertamente que ha sido el único fracaso de la compañía de entre los últimos 18 títulos que han estrenado. Si nos fijamos en los fríos números, su coste de producción fue de 145 millones de dólares y ha recaudado 300, pero el estudio afirma que ha perdido 83 millones de dólares solamente por culpa de esta película. Esperan recuperar esas cifras con el resto de ventanas de explotación, pero será un goteo lento que no sirve para mantener la calma entre los ansiosos accionistas de Dreamworks.

Imagen de 'El origen de los guardianes'

El gran problema es que en Dreamworks no han conseguido levantar un imperio equiparable a Pixar no ya en lo referente a la calidad de sus producciones, sino en los ingresos por otras vías ajenas al visionado en cines de las películas. Muy clarificador es el hecho de que si ‘Cars 2‘ (id., John Lasseter y Brad Lewis, 2011) existe no fue tanto por el éxito de la primera entrega durante su exhibición en salas —su éxito fue menor comparado con los títulos previos de la compañía—, sino más bien por los 1.000 millones de dólares que ‘Cars‘ (id., John Lasseter, 2006) había generado por las ventas de merchandising. Este equilibrio permite más libertad a una compañía, pero en Dreamworks han preferido tirar por la vía fácil: Despedir a 350 empleados e implantar una política de hacer todo más rápido y más barato a partir de ahora. Existe la posibilidad de que eso no se note en el resultado final de sus largometrajes animados, pero permitirme que tenga muchas dudas al respecto.

Apuntes finales

El concepto de la suspensión de la incredulidad es una de las claves a la hora de ver una película, ya que todas ellas, aunque con diferente intensidad, confían en la capacidad del espectador para dejarse llevar por lo que aparece en pantalla. Esto implica que pasen cosas que en la vida real nunca sucederían, pero es vital para que la magia del cine no desaparezca sin remedio. Todo esto se complica cuando desde Hollywood se quiere estirar tanto esa idea que el espectador ha de aceptar que en una películas las cosas pasan porque sí —¿qué tontería es eso de la progresión dramática?—, tal y como sucede en el reciente caso de ‘Jack el caza gigantes‘.

Mucho dinero

La inteligencia del espectador era algo irrelevante hasta hace bien poco, ya que siempre se podía abandonar la idea de crear una nueva franquicia o simplemente rodar poco después un reboot con el que intentar que todo volviese a la normalidad. El problema – o bendición, todo depende de cómo se mire- es que cada vez son más este tipo de producciones que no consiguen recaudar suficiente dinero en su paso por cines como para justificar la alta inversión que supuso su mera existencia. Estamos cerca de volver a esos tiempos en los que una productora se iba a pique por el fracaso de una sola película, ya que cada vez se invierte más dinero en según qué titulos y eso puede acabar su perdición.

Lo bueno para el consumidor es que es posible que llegue un punto en el que sigan existiendo malas películas que generen beneficios multimillonarios, pero la realidad está apuntando hacia la necesidad de no dar luz verde a cualquier carísima tomadura de pelo porque se adscribe a alguna moda existente o a cintas de acción tan redundantes y sin alma que la gente ya les está cogiendo el truco y pasando de ir a verlas al cine cuanto tiene lugar su estreno. Sigue estando lejos de lo ideal, pero no es sostenible que el concepto de diversión de espectador y productor siga alejándose cada vez más, porque así sólo van a conseguir cargarse al cine de puro entretenimiento, ése que permite sacar adelante otro tipo de películas de corte más artístico.

No hay nada de malo en que quieran ganar mucho dinero a nuestra costa, pero, por favor, que no se olviden de que están condenados de antemano si siguen ignorando cada vez más al público, ya que somos nosotros los que pagamos como buenamente podemos para que ellos sigan anunciando beneficios multimillonarios año tras año.

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<![CDATA['Las ventajas de ser un marginado', el amor que merecemos]]> http://www.blogdecine.com/criticas/las-ventajas-de-ser-un-marginado-el-amor-que-merecemos http://www.blogdecine.com/criticas/las-ventajas-de-ser-un-marginado-el-amor-que-merecemos Wed, 20 Feb 2013 07:04:19 +0000 seleccionado por i-chan Una imagen del cartel de Las Ventajas de Ser un Marginado (The Perks of Being a Wallflower)

Con ese título, resultaría de lo más irónico que ‘Las ventajas de ser un marginado’ (‘The Perks of Being a Wallflower’, Stephen Chbosky, 2012) hubiese destacado como un éxito de taquilla. Se estrenó en España el pasado 8 de febrero y de momento está pasando con más pena que gloria por nuestra cartelera. No se lo merece, y espero que más de uno se anime a darle una oportunidad tras leer este artículo.

Vaya por delante que el film no me apasiona. En primer lugar, creo yo, porque no soy su clase de espectador. No comparto la opinión de que cada película tiene su público y solo éste puede valorarla en su justa medida —ésa es la excusa de quien no tiene nada valioso que ofrecer y teme la crítica—, pero hay que admitir sin problema alguno que hay relatos que buscan conectar con cierto grupo y uno se puede quedar fuera. Sencillamente, el discurso no puede interesarnos a todos por igual, ni el impacto será el mismo, aunque siempre podemos valorar aspectos formales o el trabajo de los actores. Es decir, que si vas a ver ‘Las ventajas de ser un marginado’ deberías saber que los protagonistas son adolescentes (norteamericanos) que tratan de divertirse y superar sus TRASCENDENTALES conflictos, desde la perspectiva de un chico introvertido aspirante a escritor. Y ten en cuenta que Chbosky no es (ni de lejos) un François Truffaut o un Wes Anderson.

Logan Lerman en Las Ventajas de Ser un Marginado

‘Las ventajas de ser un marginado’ es una adaptación de una novela del propio Chbosky, titulada igual que el film. La historia nos lleva de vuelta a 1991 y se centra en Charlie (Logan Lerman), un chaval muy inteligente, con talento y poco sociable, que prefiere observar la vida desde cierta distancia. Tiene sus motivos, algunos los explica él mismo desde el principio, otros los descubriremos más adelante y el más gordo se lo reserva Chbosky para el tramo final. Casi a lo Shyamalan. Es un giro peligroso que dependiendo del espectador puede ser un desastre o una decisión narrativa cuestionable, pero no arruina todo lo anterior. ‘Las ventajas de ser un marginado’ es un cuidado, amable y fresco retrato generacional con estupendas interpretaciones.

Charlie es el primer papel donde Lerman demuestra que tiene algo que aportar como actor. Creo que un chico menos popular habría encajado todavía mejor en el papel pero él está muy convincente, se le ve cómodo en esos zapatos y se comporta con mucha naturalidad. No obstante, quien roba la película es Ezra Miller, el perturbador adolescente psicópata de ‘Tenemos que hablar de Kevin’ (‘We Need To Talk About Kevin’, Lynne Ramsay, 2011). Con la facilidad de quien está sobrado de talento, aquí da vida a Patrick, un muchacho extrovertido y carismático que junto a su hermanastra Sam ayudan a Charlie a superar su timidez, hacer amigos y pasarlo realmente bien por primera vez. A descubrirse a sí mismo, aceptarse y participar en la vida. “Somos infinitos“, piensa Charlie, feliz, pletórico, mientras escucha su nueva canción favorita en compañía de sus mejores amigos. Y uno no puede evitar el recuerdo de sus propias experiencias… snif.

Una escena de Las Ventajas de Ser un Marginado (The Perks of Being a Wallflower)

Patrick animará a Charlie a salir de su escondite pero es Sam, a quien encarna con naturalidad la encantadora Emma Watson —aún cuesta no verla como Hermione Granger pero no es culpa suya—, la que alterará en mayor medida al chico, enamorado total e irremediablemente. Pero ya he dicho que esto va de SUPERPROBLEMAZOS. La vida no es fácil, y en el cine esto significa incluir algunos obstáculos que complicarán el camino a la meta para el protagonista. Uno de los tramos más inspirados de ‘Las ventajas de ser un marginado’ está dedicado a los esfuerzos de Charlie por aceptar y superar la idea de ver a la chica que le ha robado el corazón en brazos de otro tío. Que por supuesto es un gilipollas. Ni a ella le gusta especialmente, pero, reflexionando, ambos llegan a la conclusión de que “aceptamos el amor que creemos merecer“. Otra cita que se queda grabada.

La relación de Charlie con su primera novia (Mae Whitman), el simpático profesor de inglés (Paul Rudd), el homenaje a ‘The Rocky Horror Picture Show’ (Jim Sharman, 1975), hay escenas muy divertidas que aligeran el tono dramático con el que Chbosky siempre coquetea, buscando el equilibrio adecuado en el retrato de estos tres jóvenes amigos confundidos en transición a la madurez. No faltan los convencionalismos del cine sobre adolescentes —la fauna del instituto—, la trama y la evolución de los personajes es previsible —excepto el brusco giro comentado—, repite ideas visuales algo gastadas —la del coche ya lo estaba cuando salió ‘Titanic’ (James Cameron, 1995 1997)—, falta ingenio transmitiendo el mundo creativo y las experiencias sensoriales de Charlie —reivindiquemos una vez más la obra de Cronenberg— y se descuida a la familia del chico —sobre todo a los padres (Dylan McDermott y Kate Walsh)—, siempre una poderosa influencia.

Logan Lerman, Ezra Miller y Emma Watson

Pero todo eso lo va sacando uno al pensar, repasar y discutir la película, los puretillas quisquillosos como un servidor, lo cierto es que el visionado resulta agradable y entretenido; los momentos humorísticos del guion de Chbosky, el placentero tono optimista, la selección musical y el acertado reparto logran que los 100 minutos que dura ‘Las ventajas de ser un marginado’ se pasen volando. Especialmente dirigida a espectadores que ronden la edad de los protagonistas o los que deseen un nostálgico regreso a las turbulencias de la adolescencia, es uno de los títulos más recomendables de la cartelera actual.

3,5 estrellas (7/10)

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<![CDATA[20 cortometrajes que se convirtieron en película con desigual fortuna (I)]]> http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/20-cortometrajes-que-se-convirtieron-en-pelicula-con-desigual-fortuna-i http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/20-cortometrajes-que-se-convirtieron-en-pelicula-con-desigual-fortuna-i Tue, 05 Feb 2013 11:02:15 +0000 seleccionado por i-chan Celuloide

Hace algo más de una semana os comentaba en el artículo semanal de la sección Hay más cine ahí fuera de nuestra web la existencia de un texto en el que nos hablaban de ocho cortometrajes que iban a convertirse en película, algo que nuestro lector Chisi Jenkins Shepard aprovechó para proponernos la realización de un post centrado en cortometrajes que ya habían pasado por ese proceso. Una gran propuesta que he querido utilizar coincidiendo con la semana en la que ‘Mamá‘ (Andrés Muschietti, 2013) se estrena en España, ya que es el caso más reciente que tenemos de este fenómeno. Sin más dilación, os invito a descubrir cuáles han sido los cortometrajes seleccionados.

‘Frankenweenie’

Uno de los primeros trabajos de Tim Burton fue este cortometraje de 1984, un sentido homenaje a ‘Frankenstein‘ (James Whale, 1931) que estuvo lejos de conseguir el éxito en su momento. ¿El motivo? Disney decidió mandar al paro a Burton al pensar que había desperdiciado los recursos de la compañía en una obra con escaso tirón comercial. La propia compañía reconocería su error años después, llegando a aceptar financiar ‘Frankenweenie‘ (Tim Burton, 2012), un largometraje de animación en stop-motion que ha logrado ser nominado al Oscar, pero que no ha gozado del éxito esperado por la compañía.

‘Some Folks Called it a Sling Blade’

Billy Bob Thornton ya había trabajado en varias películas con anterioridad a su participación en ‘Some Folks Called it a Sling Blade‘ (George Hickenlooper, 1994), donde hizo las labores de guionista y protagonista. La historia gira alrededor de un hombre retrasado que ha estado internado en un psiquiátrico durante 25 años por haber asesinado a su madre y al amante de ésta, pero es finalmente liberado y acepta ser entrevistado por una periodista. El propio Thornton reutilizó casi todo el cortometraje – regrabándolo, eso sí- para el inicio de ‘El otro lado de la vida‘ (‘Sling Blade’, 1996), inesperado éxito económico que le hizo ganar un Oscar y supuso el despegue definitivo de su carrera.

‘The World of Tomorrow’

En Hollywood no tardaron demasiado en hacerse con los derechos de adaptación de ‘The World of Tomorrow‘ (Kerry Conran, 1998). Su singular estilo visual era su gran carta de presentación y hubo mucha expectación en su momento sobre lo especial que podría acabar siendo ‘Sky Captain y el mundo del mañana‘ (Kerry Conran, 2004), donde se consiguió reunir a un reparto muy llamativo por aquel entonces, contando con Jude Law en esa época en la que estaba hasta en la sopa o una Angelina Jolie en pleno apogeo de su popularidad. Por desgracia, la película resultó muy desigual, ya que conseguía mantener el encanto visual del cortometraje original, pero el guión rozaba la vergüenza ajena. Fue un sonado fracaso económico, impidiendo esto cualquier posible revival de este tipo de cine.

‘Gowanus, Brooklyn’

Half Nelson‘ es principalmente conocida por haber reportado a Ryan Gosling su primera – y por ahora única- nominación al Oscar al dar vida a un profesor con una inusual capacidad para conectar con sus alumnos, pero que pasa por muchos problemas en su vida personal, algo que le ha llevado al consumo de drogas. Sin embargo, la película jamás hubiera llegado a existir de no ser por ‘Gowanus, Brooklyn‘ (Ryan Fleck, 2004), cortometraje elaborado como proof of concept – una especie de carta de presentación ante los estudios para demostrar lo que vas a ser capaz de hacer-, pero que acabó recibiendo multitud de alabanzas, algo que allanó su camino para convertirse en ‘Half Nelson’.

‘Season’s Greetings’

Ni en sus mejores sueños esperaba Michael Dougherty que Warner aceptara rodar un largometraje a partir de ‘Season’s Greetings‘ (1996), una pieza animada de apenas 4 minutos de duración que nos cuenta la historia de Sam, un niño vestido de naranja y cuyo rostro está tapado con una máscara, algo bastante normal durante la festividad de Halloween, pero las apariencias a veces engañan. Sam acabaría formando parte de ‘Truco o trato: Terror en Halloween‘ (‘Trick ‘r Treat’, 2007), una muy disfrutable antología varias historias cortas conectadas entre sí. Por desgracia, no tuvo el éxito esperado, pero con el paso del tiempo se ha convertido en un título de culto y Dougherty ya ha declarado que está muy interesado en rodar una segunda entrega.

‘Alive in Joburg’

La llegada de ‘District 9‘ (Neill Blomkamp, 2009) pilló por sorpresa a muchos, en especial por la capacidad de su director para ofrecer un espectáculo de primer orden con un presupuesto bastante contenido y por no ser el típico blockbuster, sino que había espacio para la reflexión. Sin embargo, Blomkamp ya había abordado esos temas con anterioridad en ‘Alive in Joburg‘ (2006), donde también contó con los actores Sharlto Copley y Jason Cope. La transición al largometraje fue todo un éxito y este verano podremos ver ‘Elysium‘, segunda película de Blomkamp.

‘Carne de neón’

No podía faltar el representante español, el cual encontramos con ‘Carne de neón‘, obra de Paco Cabezas en 2005 y que, entre otras cosas, supuso el primer cortometraje en el que participó Victoria Abril. Pasaron cinco años hasta su salto al largometraje, donde su utilizó la misma premisa argumental, pero se cambió casi por completo el reparto, estando en esta ocasión liderado por Mario Casas en lugar de Óscar Jaenada. El tirón comercial de Casas no fue suficiente y la película, muy estimable, ni siquiera logró recaudar un millón de euros en los cines españoles.

‘Electronic Labyrint: THX 1138 4EB’

George Lucas acabó convirtiéndose en una de las mayores personalidades de Hollywood, pero, como en muchos otros casos, hay que remontarse al mundo del cortometraje si queremos hablar de sus orígenes, donde el caso más destacado es el de ‘Electronic Labyrint: THX 1138 4EB‘ (1967), ya que fue la base de ‘THX 1138‘ (1971), primera película rodada por Lucas. Cierto que no es su título más popular, pero Lucas nunca ha ocultado su aprecio por esta película, habiendo llegado a utilizar el nombre THX para bautizar a un popular estándar de video y sonido de alta fidelidad.

‘Rare Exports Inc.’

Son muchos los cortometrajes que aparecen directamente online que acaban en el mayor de los olvidos, pero eso no fue lo que sucedió en el caso de ‘Rare Exports Inc.‘ (Jalmari Helander, 2003), ya que su éxito fue tal que dos años después se lanzó una secuela. Sin embargo, el mundo online se quedaba pequeño para la historia de tres cazadores buscando al salvaje Santa Claus en los parajes helados de Laponia y se pusieron manos a la obra para sacar adelante ‘Rare Exports: Un cuento gamberro de Navidad‘ (‘Rare Exports: A Christmas Tale’, Jalmari Helander, 2010), cinta que consiguió llevarse para casa el máximo galardón en el Festival de Sitges.

‘La Jetée’

Sin duda, el cortometraje más reputado del grupo y ya bastante conocido antes de que Terry Gilliam se inspirase en él para rodar la extraordinaria ‘12 Monos‘ (‘Twelve Monkeys’, 1995). Eso sí, ambas obras no podrían ser más distintas, ya que Chris Marker apostó en ‘La Jetée‘ (1962) por contarnos una apasionante historia a través de imágenes estáticas, algo impensable en una producción de Hollywood que quiera garantizar cierto éxito comercial. Sea como sea, dos obras imprescindibles y complementarias con las que cierro la primera entrega de este artículo sobre 20 cortometrajes que se convirtieron en película con desigual fortuna.

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<![CDATA[Un pedazo de industria]]> http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/un-pedazo-de-industria http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/un-pedazo-de-industria Sun, 03 Feb 2013 15:18:05 +0000 seleccionado por i-chan
No sé si está el lector o lectora de esta bitácora al tanto de los últimos artículos publicados sobre la realidad del cine español. ¡Y qué realidad puede ser esa! La única que hay en el cine: la industrial, que es la que posibilita la diversidad cultural, de alto y bajo presupuesto, pues el cine cuesta mucho dinero, pese a que sea un lenguaje contagioso. Hace poco, mi compañero Mikel hablaba del “golpe definitivo“ al cine español.

Enrique López Lavigne sabe de lo que habla y su artículo es importante. ‘Lo Imposible’ (id, 2012) la última película de Juan Antonio Bayona ha sido un éxito internacional, pero, más allá de eso, es una película que no será ya posible en un futuro próximo. ¿La razón? La nueva legislación del gobierno hará que cualquier película rodada en una lengua que no sea del estado será europea y no española.

Pese a estar rodada en inglés y contar con dos estrellas internacionales, el grueso de su equipo es español. Basta con echar un vistazo a la ficha de la película. El artículo comenta algo bastante dramático, como la subida del IVA o la nueva política contra las subvenciones del cine español.

Manuel Cristóbal, de Perro Verde films, es otro productor, pero especialista en cine animado. Hablando de subvenciones indirectas (Desgravaciones fiscales) comenta los problemas que tiene para que un proyecto reciba ventajas y como el talento existe en España, pero suele marcharse. Lo cual, tenemos que empezar a asumirlo, puede generar un daño tal vez irreparable en una industria que ahora empieza a crecer y sobre todo a quitarse clichés de encima.

La Derecha española lleva mucho tiempo hablando de las subvenciones con tremendo desconocimiento, poniendo como modelos países que o desconoce (como Francia, con una rigurosa pero constante política de subvenciones) o sencillamente imagina (como Estados Unidos). El modelo estadounidense es irreproducible, para empezar, la cuota de mercado española es infinitamente menor y para continuar, para ambicionar a una estrategia global resulta imposible hacerlo desde una austeridad presupuestaria.

¿De dónde consiguen el dinero los grandes estudios de Hollywood? Bien, la mayor parte de estudios de Hollywood forman parte de grupos corporativos demasiado poderosos. Disney Entertaiment, Warner Entertaiment, Sony Columbia, la Fox de Newscorp Corporation….No hay ni un solo “gran estudio” que no sea parte ahora de una gran compañía corporativa lo suficientemente gigante como para no andar “escasa” de crédito.

De los pocos estudios independientes recientes, destaca DreamWorks que fue fundado por gigantes como Steven Spielberg, Jeffrey Katzenberg y David Geffen. Pero DreamWorks cuenta, para empezar, con el aval de tres grandes fortunas y para continuar, con préstamos importantes de las firmas de capital de riesgo. Es decir: gran parte del potencial de DreamWorks, en particular de su rama animada, depende del potencial para especular sobre el valor de sus acciones en bolsa, haciendo eso parejo al grado de inversión.

Por supuesto, esto parece ser ignorado por el defensor medio de la supresión de subvenciones quien siempre se suele definir como patriota, pero parece muy confortable cuando el capital termina en monopolios (a ser posible, internacionales) y eso que, teóricamente, esa misma derecha es la que dice estar encantada de la vida con los emprendedores. Es mentira, por supuesto, para emprender en un terreno de competencia casi nula (¿dónde hay competencia si la batalla es entre corporaciones con un potencial industrial y de capital superior?) hacen falta unas condiciones favorables y así ha sido en el pasado.

Se habla con frecuencia, y por costumbre, de aquello que no se conoce. La crisis de Hollywood, el exceso de inversión en franquicias juveniles, secuelas, remakes procede también a una operación de beneficios estratégica, muy al son de campañas publicitarias que saben bien crear relatos sobre fans y directores donde antes había espectadores, críticos y cineastas. Pero, a pesar de todo, hay también en los estudios grandes productores que apuestan por proyectos más intimistas o por otro tipo de cine, menos común.

Sin embargo, si resulta difícil en el seno de una industria con gran potencial: ¿cómo hacerlo desde aquí? Estos años, el cine español ha demostrado un potencial creativo casi sin límites. Basta ojear las candidatas a los Goya para verlo ¿qué otros premios oficiales incluyen una radical cinta muda en la tradición de Buñuel y Maddin compitiendo con un policial hercúleo y profundo y con una superproducción de éxito?

Pero, sin embargo, no es suficiente. Me parecen razonables e inteligentes las quejas de quienes se oponen a las subvenciones cuando los sectores vertebradores de la cohesión social (como educación y sanidad) reciben recortes infames y mayores, pero se habla, con un silencio calculado y atroz, muy poco de los beneficios reales de esa subvención.

Y no se habla, en cambio, de la reciente subida del IVA que es poco menos que un gran disparo a la cultura, sobre todo en una coyuntura económica en la que el ciudadano llano está perdiendo poder adquisitivo y si algo no necesita ese sector es, precisamente, encarecerse por interés gubernamental. Con la subida del IVA y el IRPF, este gobierno parece muy poco interesado en la cultura, mucho en enterrarla y mucho en favorecer la piratería. ¿Qué clase de política fiscal confiscatoria invita a sus ciudadanos a no saltarse la ley? Una algo más generosa, pues el que la impone debe demostrar al ciudadano entender sus necesidades.

Por esto no entiendo una defensa de la piratería. Incluso en este negro panorama la noble iniciativa de Filmin parece una salvación para pagar a los trabajadores del cine por su trabajo, pues a mi me parece legítimo y necesario. Igual que ir a las salas de cine y escapar de la piratería. Pero ese debate es educacional y moral, sobre todo por lo que respecta a los demagogia vertida en los años previos a la crisis. Ahora mismo, en pleno epicentro económico, la labor del gobierno es ofrecer alternativas y no precariedad. Y el cine español, que este año ha reportado un beneficio de 109 millones de euros, todavía puede batir más récords.

¿Por qué? Porque con una política fiscal distinta que afectara a los impuestos, el cine (español y no) iría a por la conquista de la audiencia. Incluso en un año pésimo como este, ha batido récords de cuota. ¿Entonces qué falta? Falta valentía y sobre todo paciencia para afrontar los problemas reales. Y empezar a comprobar que el cine y su diversidad suponen una riqueza estupenda para cualquier país.

Es decir: de los puestos de trabajo, del dinero que activa el consumo interno, de los impuestos que se pagan, etcétera. Eso es reactivar una economía. Si parece inverosímil que el crédito fluya entre pequeñas y medianas empresas ¿cómo van a financiarse las productoras del cine español del futuro? Y sin leyes que favorezcan las ventajas fiscales en los rodajes y potencien la competencia de películas españolas en el mercado interno de exhibiciones ¿cómo se va a lograr reducir el tamaño de las subvenciones directas?

Por otra parte, esas serían también subvenciones, pero indirectas, no se lleve nadie al engaño ni a la demagogia y consulte las razones por las cuales California sigue siendo un centro económico de Hollywood y que consulte también las políticas tributarias e impositivas de las macroempresas propietarias de las películas, para, al menos, poder hablar con rigor sobre el tema.

Sin embargo, si queremos preservar la creatividad y la energía de nuestro cine, va siendo hora de discutir en términos nada sensacionalistas sobre las posibilidades de cambiar la ley y de garantizar una industria. Sin ello, es muy posible que el cine español sea anécdota y no será por falta de talento, sino por unos instintos de alianza corporativa por parte de quienes olvidan el presunto patriotismo cuando toca a los negocios y los impuestos y no dudan en imponerlo en la retórica y la cultura.

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<![CDATA[Saul Bass, la iconografía de los títulos de crédito]]> http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/saul-bass-la-iconografia-de-los-titulos-de-credito http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/saul-bass-la-iconografia-de-los-titulos-de-credito Fri, 01 Feb 2013 17:44:20 +0000 seleccionado por i-chan Saul Bass

Saul Bass fue un referente, sin lugar a dudas, en el desarrollo y posterior reconocimiento de los títulos de crédito como pieza cinematográfica de singular valor creativo. Todo un precursor en el arte de explotar todo el potencial de estos –hasta su irrupción– simples rótulos en movimiento que aparecían al inicio y al final de cada film. En mi opinión, tal vez influenciada por el diseño gráfico, las secuencias de crédito presentan –además de su innegable atractivo–, un importante reto en su creación, por la limitación de su duración y por su sentido como fragmento introductor de una película. En este aspecto Saul Bass, supo reconocer la importancia de estas piezas y explotar toda su vertiente expresiva. No sólo fue pionero en adquirir notoriedad con ellos, sino que se mantuvo prácticamente durante toda su carrera como un reclamado autor gracias a sus colaboraciones con cineastas de la talla de Otto Preminger, Alfred Hitchcock, Stanley Kubrick o Martin Scorsese.

Durante la época dorada de Hollywood y el denominado studio system, los títulos de crédito servían sencillamente como excusa para exhibir, con la mayor pompa posible, el logotipo de cada estudio. En muchos casos estos letreros eran proyectados encima de la cortina que cubría las pantallas de cine, de forma que la audiencia apenas era consciente de su visionado y ocupaba este tiempo para la ingesta de palomitas, antes del comienzo de la película. A mediados de la década de los 50, motivados por la necesidad de competir con la emergente televisión, esta tendencia empezó a desaparecer. Cada vez era mayor la inclinación de productores y directores en dar mayor prestancia a sus títulos de crédito para así atraer de nuevo al público a las salas de cine.

Antes de que este cambio ocurriese, los creadores de los rótulos iniciales no eran mencionados en los propios créditos que ellos concebían. Un importante número de rotulistas, ilustradores y otros artistas gráficos, no resultaron debidamente reconocidos. A pesar de que Saul Bass atrajo la atención sobre estas piezas como magníficas obras en sí mismas, todo este conjunto de profesionales había aportado con anterioridad, una maravillosa colección de carteles iniciales y finales. Ya fuera por su tipografía o por el empleo de elementos que sugerían el contexto de la película, muchos de estos créditos previos a los elaborados por Bass, siguen resultando magníficos. De hecho, se convirtieron en tan inconfundibles que se podía identificar el género de la película –cine negro, terror o western– sólo por su tipografía y composición.

Fotograma inicial de '¿Ángel o diablo?' de Otto Preminger Imagen de los títulos de crédito de ‘¿Ángel o diablo?‘, concebidos como señales de tráfico.

Otto Preminger, con ejemplos como los créditos iniciales de ‘¿Ángel o diablo?‘ (‘Fallen Angel’, Otto Preminger, 1945), ya insinuó su marcado interés en el valor artístico y representativo de estas composiciones. Este director de origen austro-húngaro fue el primero en incorporar a Saul Bass, diseñador gráfico nacido en Nueva York y su yerno en aquel entonces, al universo creativo de los títulos de crédito. Su primera colaboración fue con motivo del encargo del póster promocional de la película ‘Carmen Jones‘ (id, Otto Preminger, 1954). Este proyecto llevó a Saul Bass a concentrarse en la importancia simbólica de determinados elementos del film que eran susceptibles de ser usados como conceptos representativos. Una repentina e irrefrenable necesidad de dotar de movimiento a estos símbolos, llevó a Bass y a Preminger a incluirlos en los títulos de crédito de la cinta. Este fue el fabuloso inicio de una de las más reverenciadas contribuciones de un diseñador gráfico al mundo del cine.

A partir de ese momento y con su siguiente participación en –la entonces controvertida– ‘El hombre del brazo de oro‘ (‘The Man with the Golden Arm’, Otto Preminger, 1955), su nombre empezó a ser admirado por la industria cinematográfica del momento. La utilización de una imagen tan representativa como el brazo como alegoría de la drogadicción, causó una enorme conmoción. Su inspiración para este recurso gráfico se debe a la inmensa impresión que le produjo el cuadro del ‘Guernica‘ de Picasso, en el que aparecen también unos brazos en tensión. A mi parecer, un ejemplo de que la genialidad y la originalidad nacen siempre de la pasión por el conocimiento y de la capacidad para relacionar de manera sorprendente toda la cultura acumulada.

Saul Bass concibió los títulos de crédito, como aquellos minutos que debían servir como preparación del espectador ante lo que estaba a punto de presenciar. En esta premisa es en la que reside la verdadera contribución del diseñador. Esta noción básica, en apariencia, la de establecer el tono y la esencia de la película, era algo que hasta el momento no se había formulado. De este modo, los créditos dejaban de ser un elemento independiente, para formar parte integral en la obra. El film, por tanto, debía empezar ya desde sus títulos iniciales, desde sus primeros fotogramas.

Durante toda su trayectoria, esta voluntad de transmitir de inmediato el carácter de la película, le encaminó hacia un estilo visual minimalista, muy directo e, incluso, inquietante. El uso de formas sesgadas y retorcidas se aprecia en sus trabajos eminentemente gráficos. En ellos no sólo define el concepto del film mediante una única forma sino que el brutal contraste del blanco y negro, intensifican su efecto. A través de objetos recortados y animados, se realizaron los créditos para películas como la ya mencionada ‘El hombre del brazo de oro’ o ‘Anatomía de un asesinato‘ (‘Anatomy of a murder’, Otto Preminger, 1958), dos de las muestras más características de esta técnica.

En su constante búsqueda de la mejor fórmula para sumar los títulos al proceso explicativo de la película, Bass se encaminó hacia otro tipo de proyectos, en los que el uso de la imagen real y no del grafismo, fue tomando presencia. En ‘Horizontes de grandeza‘ (‘The Big Country’, William Wyler, 1958), los créditos siguen de manera vibrante el viaje de una caravana que se adentra en el vasto Oeste. Un prólogo sublime –junto con la espléndida música de Jerome Moross– y completamente integrado en la narración del film. Otro ejemplo lo encontramos en la película ‘Plan diabólico‘ (‘Seconds’, John Frankenheimer, 1966). En este caso sus títulos son más expresivos que narrativos, pero inciden, como en el caso anterior, de manera directa en la base de la historia. En ellos se nos presenta una turbadora distorsión y fragmentación de la cara, preludio de los acontecimientos posteriores de la cinta protagonizada por Rock Hudson.

Una parte determinante de su paso por el cine fue su colaboración con otro genio, Alfred Hitchcock. Los títulos de crédito de ‘Vértigo‘ (‘Vertigo’, Alfred Hitchcock, 1958) también llevaron a las audiencias a reconocer una técnica nunca vista hasta ese momento. La animación de las espirales que aparecen en los famosos créditos iniciales fueron obra del animador y pionero en el uso de imágenes generadas por ordenador, John Whitney. De una modernidad asombrosa, estos créditos marcaron un antes y un después en la concepción de estos rótulos iniciales. En el complejo encargo de ser capaz de transmitir el trasfondo psicológico de una película de estas características, Saul Bass nos transporta de lleno a las sensaciones del protagonista. Conocedor del impacto que supone el hecho de descontextualizar elementos muy reconocibles, nos enfrenta sin concesiones al primer plano de un ojo femenino mientras la imagen se tiñe de rojo –un color simbólico en la película–. Todas las obsesiones y miedos del personaje de James Stewart están presentes metafóricamente en estos créditos. Una verdadera obra de arte en sí misma y que, en mi opinión, incrementó el aura de reconocimiento que tiene ‘Vértigo’.

A continuación llegaron los títulos de ‘Con la muerte en los talones‘ (‘North by Northwest’, Alfred Hitchcock, 1959) y ‘Psicosis‘ (‘Psycho’, Alfred Hitchcock, 1960), otras dos composiciones decisivas. Harold Adler –antiguo diseñador de créditos y jamás acreditado– participó también en el diseño de los créditos de ‘Con la muerte en los talones’. Para ‘Psicosis‘ además, Saul Bass fue más allá, contribuyó en la creación del storyboard y en la definición del estilo visual del film –en especial en escenas hoy míticas de este film–. No hay que olvidar la impresionante música del maestro Bernard Herrmann que, com en las dos cintas anteriores, supo conjugar su talento con el de Bass. En la que fue, quizás, su colaboración más estrecha, Hitchcock, Herrmann y Bass consiguieron uno de los mayores éxitos de simbiosis entre puesta en escena, banda sonora y composición visual. Precisamente la completa conexión de sus creaciones con la música que las acompañaba, es otro de los muchos valores que aportaron sus títulos de crédito.

Las décadas de los 70 y los 80, marcaron una época de crisis para las secuencias de créditos. Se buscaba impresionar al espectador con tramas más atrevidas y se dejó de lado el diseño de estas piezas iniciales o finales. Este período comportó, en consecuencia, el cese de la demanda de sus servicios para el desarrollo de estas composiciones. Su actividad se centró de nuevo en el diseño gráfico y también en la dirección, para la que también demostró su talento individualmente o en colaboración con su mujer –también diseñadora– Elaine Makatura, que ya había trabajado a su lado desde principios de los años 60, sin ser acreditada.

El tramo final de su carrera se distingue por un nuevo emparejamiento con otro director de categoría, Martin Scorsese. Además de sus virtudes como cineasta, para mí destacan las de cinéfilo empedernido. Fue este sentimiento el que le llevó a contactar con Bass, para realizar las que fueron sus últimas contribuciones. Entre ellas sobresalen las elaboradas para ‘El cabo del miedo‘ (‘Cape Fear’, Martin Scorsese, 1991) y ‘La edad de la inocencia‘ (‘The Age of Innocence’, Martin Scorsese, 1993). Todas ellas fueron firmadas por Elaine y Saul Bass.

Dejando a un lado la técnica empleada, la metáfora y el concepto son fundamentales en su obra. Son el eje central de todas sus creaciones y fuente de influencia e inspiración para muchos creadores. Llegar a la esencia de cualquier obra es una labor homérica, pero de algún modo el ojo de Saul Bass fue como aquél que nos presentó en ‘Vértigo’, de una precisión que perturba. Directo, vibrante, inquietante, eterno. Porque como también ocurre en la vida en multitud de situaciones, los primeros minutos son de vital importancia, algo que este creador comprendió perfectamente. Y es que, como se suele decir, las primeras impresiones son las que cuentan.

Información adicional | The Movie Stills Collection y Art of the Title

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<![CDATA[¿El golpe definitivo al cine español?]]> http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/el-golpe-definitivo-al-cine-espanol http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/el-golpe-definitivo-al-cine-espanol Sat, 02 Feb 2013 11:03:35 +0000 seleccionado por i-chan La internacionalización del cine español

El recorte gubernamental de las subvenciones al cine español anunciado hace casi un año obligaba a los productores a buscar nuevas formas de conseguir sacar adelante nuevas películas. Una de las opciones más apetecibles – y caras- era la búsqueda de una mayor internacionalización de sus cintas, pero se han encontrado con otro obstáculo en su lucha por la supervivencia.

Antes que nada creo que es necesario aclarar que las cadenas de televisión españolas están obligadas por ley a invertir un 5% de sus ingresos – que no beneficios- en producciones cinematográficas. Justo o no – yo apuesto por lo primero, y más en un panorama televiso donde dos empresas van a acabar controlando prácticamente todo- , esta vía de financiación supone decenas de millones de euros al año, pero el meollo de la cuestión es que más de la mitad de ese dinero tenía que ir destinado a producciones españolas, una medida bastante razonable dentro de las peculiaridades de esta imposición gubernamental. El problema es que ahora una película puede ser española pero no ser considerada como tal a efectos de esta ayuda económica para el maltrecho cine patrio.

Imagen de la película 'Lo Imposible'

Una nueva ley de cine está en estos momentos en desarrollo, pero eso no quiere decir que las grandes interesadas en saber los pormenores de esa financiación obligada de obras cinematográficas no sepan ya por donde van a ir los tiros: Una película española ha de estar hablada obligatoriamente en castellano u otra lengua autóctona para ser considerada como tal a tal efecto. Vamos, que ‘Lo imposible’ (Juan Antonio Bayona, 2012), la película de más éxito de 2012 en nuestro país y segunda película más taquillera de todos los tiempos en España, pasaría a ser considerada como película europea por el mero hecho de estar hablada en inglés. ¿Aún queda alguien sin saber dónde está el problema? Pues que ‘Lo imposible’ posiblemente no hubiera llegado a existir sin esas “ayudas”, ya que sería lo mismo haber invertido en la última cinta de Juan Antonio Bayona que en ‘Skyfall’ (Sam Mendes, 2012).

Sospecho que habrá a quienes les parezca genial todo ataque al cine español por su supuesta ausencia de calidad e interés, pero para el resto es una noticia pésima, ya que el rodaje en inglés no es una simple estratagema para engañar a espectadores poco informados y que se animen a ver cintas españolas, sino una forma de fomentar el nacimiento de una industria del cine español que realmente tenga más en cuenta los gustos del público que los deseos artísticos de los directores – muy discutibles en el caso de no pocos realizadores españoles- , y es que nadie en nuestro país va a invertir grandes sumas de dinero en algo cuya viabilidad comercial no haya sido estudiado en profundidad.

Datos Ministerio Cultura de 'Mamá'

Seguro que muchos de vosotros sabréis que ‘Mamá’ (Andrés Muschietti, 2013) logró encabezar la taquilla estadounidense durante el fin de semana de su estreno, pero no tantos serán los que estén al tanto es que si miramos su nacionalidad en la base de datos del Ministerio de Cultura, veremos que figura como española – un poco más arriba tenéis una captura probándolo- . En este caso fue Antena 3 la que puso dinero con motivo de esta – acertada- obligación legal, pero es muy poco probable que lo volviese a hacerlo en una producción de estas características si el cambio impulsado por el gobierno del PP, más atento a los sobres que reciben o deja de recibir sus altos cargos que a hacer algún bien en este país.

El optimismo también brilla por su ausencia entre los artistas de nuestro cine, ya que Maribel Verdú llegó a declarar durante la fiesta de los nominados a los Goya que se ha acabado el cine español y que ya no había proyecto alguno en el horizonte. También recuerdo comentarios de Manuel Cristóbal, productor de ‘Arrugas’ (Ignacio Ferreras, 2011) – la película que encabezó mi lista de mejores películas de 2012-, en su twitter mostrando bastante malestar con las medidas que estaba tomando el Gobierno y el campo de minas en que estaba convirtiéndose el intentar sacar adelante una película en nuestro país. Y todo esto antes de hacerse pública esta medida que entraría en vigor a partir del 1 de enero de 2014 si todo sigue adelante como parece, por lo que no quiero ni saber los niveles de pesimismo que se alcanzarían si esto prosperase.

Maribel Verdú en 'Blancanieves'

Lo más curioso de todo es que esto viene precedido de cierto entusiasmo por los resultados de nuestro cine, ya que consiguió el 17,9% de cuota de pantalla durante 2012 y con una recaudación total de 106 millones de euros consiguió convertirse en el mejor de los últimos 27 años del cine español. Es muy sencillo decir que si todo va tan bien, que arriesguen su dinero sin más, pero el problema es que no hay una auténtica industria de nuestro cine, por lo que un único batacazo podría hundir sin remisión a la productora más fiable. Y me diréis lo que queráis, pero yo quiero que el cine español tenga unas miras más amplias y quizá algún día competir de tú a tú con Hollywood, pero esto no deja de ser un castigo a los que buscan hacer películas diferentes – que no necesariamente buenas, que es muy sabido el escaso aprecio que siento hacia ‘Lo imposible’- dentro de nuestro cine. Una pena.

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<![CDATA['La pequeña tienda de los horrores', cuando los grandes hacen mal cine ]]> http://www.blogdecine.com/criticas/la-pequena-tienda-de-los-horrores-cuando-los-grandes-hacen-mal-cine http://www.blogdecine.com/criticas/la-pequena-tienda-de-los-horrores-cuando-los-grandes-hacen-mal-cine Wed, 30 Jan 2013 06:07:48 +0000 seleccionado por i-chan HorrorCormanf1

Roger Corman es el autor de un libro titulado ‘Cómo realicé un centenar de películas y nunca perdí un centavo’, que en realidad es su biografía, publicada en 1990 y en la que narra con todo lujo de detalles sus maniobras dentro de la industria del cine. Dejando a un lado anécdotas divertidas y otras que no lo son tanto, lo cierto es que Corman es una figura absolutamente imprescindible dentro del cine norteamericano, un bastión único dentro de la evolución de dicho cine. Sin Corman nos podríamos olvidar fácilmente de realizadoes como Martin Scorsese, Francis Ford Coppola, James Cameron o Peter Bogdanovich, a quienes descubrió y produjo sus primeras películas. El caso es que Roger Corman, además de tener un ojo clínico para los talentos, era un experto en sacar el máximo rendimiento a un presupuesto ajustado.

A Corman le daban dinero para hacer una película y hacía dos o tres sin gastar un centavo más. Al respecto cabe citar lo que le suguirió hacer a Bogdanovich en su ópera prima —Karloff le debía a Corman dos días de otro rodaje, los cuales trabajó para Bogdanovich, quien luego filmó con otros actores el resto aún utilizando material deshechado por Corman. Delirante—, o sin ir más lejos la película que nos ocupa, ‘La pequeña tienda de los horrores’ (‘Little Shop of Horrors, 1960). Realizada cuando comenzaba su mayor etapa creativa —la del maravilloso ciclo de Edgar Alan Poe, del que ahora pretende producir ocho nuevas adaptaciones—, el film es leyenda por haber sido realizado en dos días y medio, aunque su actor principal, Jonathan Haze, declaró años más tarde que pasadas unas semanas fue llamado por Corman para nuevas tomas.

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En cualquier caso Roger Corman logró uno de sus films más recordados, y a juicio de quien esto firma también uno de los peores. Al realizador natural de Detroit le importaba bien poco la calidad artística de sus films —aunque hay que decir que el nivel alcanzado en el ciclo Poe es algo pocas veces visto en un realizador tan prolífico y que da a tantos palos—, pensando siempre en un público objetivo joven. Casi todos eran films de entretenimiento, thrillers o films de terror y/o fantástico. ‘La pequeña tienda de los horrores’ se adentra de lleno en el fantástico, y terror ninguno porque ante todo es una comedia. Un fino humor negro, muy, muy negro, que baña la poco más de hora de duración de un film que se nota realizado con prisas, y lo que es peor, no está terminado.

El argumento o trama de la película es más bien simple, aunque delirante en su planteamiento. Seymour, un joven empleado de una tieda de plantas a punto de la bancarrota posee una extraña clase de planta que enseguida atrae la atención de todo el mundo, sobre todo del dueño de la tienda que ve una gran oportunidad de hacer dinero por recomendación de un cliente cuyo mayor hábito es comerse flores —personaje a cargo del entrañable Dick Miller, también un habitual en el cine de Joe Dante—. El problema está en que para crecer la planta debe alimentarse con carne humana, algo que Seymour descubre cuando accidentalmente se corta la mano y le cae sangre a la planta, bautizada amorosamente como Audrey, que además habla igual que una persona. Delirante, como he dicho, muy en la línea de las producciones de Corman más locas en aquellos años.

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La carencia de medios se nota de forma alarmante, debido a los dos o tres decorados nada más que hay en el film, y por supuesto los efectos visuales son cutres, pero esto no tiene demasiada importancia y hasta posee su encanto, el encanto de lo añejo y artesanal; el problema está en la falta de ritmo de Corman y la nula atmósfera del relato, que se debate entre lo que ocurre en la tienda con Audrey, sobre todo por las noches, y la locura desatada en la consulta de un dentista, en la que un joven Jack Nicholson ya daba muestras de sus exageradas maneras dando vida a un masoquista paciente. Pero la labor de Nicholson al ser más breve, se aguanta más que el tener que soportar la pobre interpretación de Jonathan Haze, o la de su partenaire femenina, Jackie Joseph, devorados por sus colegas y sobre todo por Audrey, la planta, quien de lejos se convierte en el mejor personaje del relato.

En su tramo final ‘La pequeña tienda de los horrores’ llega a un clímax que se resuelve de forma poco satisfactoria porque deja inconclusa la historia, imagino que por la celeridad del rodaje o porque realmente a Corman no le importaba demasiado. Su único interés estaba en recuperar lo invertido con el mayor margen posible de ganancia. Con otros títulos de su filmografía estaría totalmente de acuerdo, pero en este caso me resulta hasta sorprendente que la película sea de culto en algunos sectores. Años más tarde, en los 80, Frank Oz realizó un remake, basado en un musical que Howard Ashman creó a partir del film original, mucho más inspirado y superior y por el que el tiempo pasa mucho menos que por la cinta de Corman, ejemplo claro de cutrez a todos los niveles.

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<![CDATA[El paso del tiempo, cambio de opinión, crecer]]> http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/el-paso-del-tiempo-cambio-de-opinion-crecer http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/el-paso-del-tiempo-cambio-de-opinion-crecer Tue, 18 Dec 2012 17:35:04 +0000 seleccionado por i-chan crecerf1

En el post informativo —en el que por supuesto se puede soltar cualquier tipo de apreciación personal, por mucho que algunos se queden desnudos— sobre la taquilla americana del pasado fin de semana, dije algo que a tenor de las reacciones en los comentarios de dicho post, si lo llego a decir en una sala llena de ese mismo tipo de gente, probablemente me habrían linchado —y no precisamente de forma rápida—, alegando sabe dios qué motivos. Dije que para mí —lo avisé entre guiones para aquellos que aún no saben que cuando hablo doy mi opinión y no la de otra persona— que la trilogía de ‘El señor de los anillos‘ está sobrevalorada, un término que por cierto no quiere decir que sea mala pero el diccionario no es precisamente el libro más visitado por estos lares. Un avispado lector, cuyo nombre no recuerdo —el handicap de escribir en un lugar tan visitado, es que vosotros os quedáis con mi nombre, mientras que todo lo contrario ocurre para mí, salvo muy honrosas excepciones y alguna que otra muy desagradable—, enseguida se dignó, lo cual le honra, a buscar frases dichas por un servidor al respecto del tema en cuestión en textos pasados. Repito, pasados.

Muchos aprovecharon para subirse al carro de los insultos fáciles y rápidos, antes de que este humilde editor —sí, es sarcasmo— ejerciese su derecho de baneo, cosa que no he hecho porque el paso del tiempo me ha dotado de una piel de elefante que resiste cualquier ataque verbal —físicamente no resistiría ni media hostia—, y porque es muy aburrido. Contestarles a todos uno por uno sería un camino largo y angosto, así que esa es la razón de este post, la de explicar que la tan comentada frase responde a algo tan obvio y lógico como un cambio de opinión. Efectivamente, cuando vi las tres películas en el momento de su estreno me gustaron bastante, sobre todo la tercera que a día de hoy me sigue apasionando —soy defensor a ultranza de la versión extendida, que la mejora con creces—, y así las recordé durante mucho tiempo, algo que quedaba patente en los comentarios que soltaba de pasada en otros textos —y por los cuales no he sido criticado, ya que evidentemente hablo bien de ellas. Ahora, si es al revés, enseguida se salta con post informativos y alguna que otra memez más—, hasta que hace poco decidí revisar la trilogía en bloque por evidentes motivos. Y ahí ocurrió lo que no creía iba a pasar, y que sin embargo es de una lógica aplastante.

Mientras mi acompañante, que no había visto la trilogía de Jackson —aquí me imagino que muchos se rasgarán las vestiduras porque además de intolerancia practican la ignorancia— se entregaba al film con inusitada ilusión, una poca más de la que un servidor sintió cuando, con 31 años, las vi en el cine, y que sin duda esperaba repetir en el revisado. Pero me olvidé de que no hay nada seguro, salvo la muerte. Me olvidé de que hay que dudar de todo, salvo de la seguridad en uno mismo, y me olvidé de que habían pasado más de diez largos años en los que mi cinefilia cambió a pasos agigantados. No podía creer que lo que pasaba delante de mis ojos era un festival sin personalidad a base de set pieces, algunas de ellas muy bien orquestadas, pero cuyo crescendo dramático es casi inexistente y los personajes no pasan de clichés, o que el equilibrio ético /estético de Jackson simplemente no existe.

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He apreciado que Jackson parece basar el presumible impacto de su obra en las comentadas set pieces alrededor de las cuales construye el resto de hechos. También, una vez más, que lo que funciona en un libro no tiene porqué funcionar en una película debido a las distintas herramientas narrativas. Ni siquiera los personajes centrales tienen densidad, y si los secundarios tuvieran más minutos en pantalla —lo cual no deja de ser una ironía en unas películas insufriblemente largas— estos se harían sin problema con la función. No deja de venirme a la mente la parodia de Kevin Smith en ‘Clerks 2‘ (id, 2006) en la que se resumía de forma magistral la trilogía de Peter Jackson y con la que ahora estoy de acuerdo. No pasa casi nada de interés en su trama por muchas bifurcaciones que esta tenga. El director se centra en su gran diseño de producción —aquí absolutamente nada que objetar, estamos ante un deleite visual de primera categoría— pero falla en lo esencial: el drama de los personajes, porque el director nunca ha estado dotado para tal cosa.

En cualquier caso este post no es para hablar sobre los fallos o virtudes que yo le veo a las comentadas películas, sino para subrayar algo esencial, el paso del tiempo y como este influye de forma poderosa en nuestra percepción del arte. Todo aquello cuanto hayamos vivido, nuestra educación, nuestra cultura, absolutamente todo lo que nos viste como personas, influye en nuestras opiniones. Y si nosotros con el tiempo cambiamos como personas, para bien o para mal, es evidente que lo que pensemos sobre ciertas cosas también. Y no pasa absolutamente nada por ello, nada grave me refiero. Es aceptar nuestro lado más humano, aquel que absorbe todo cuanto ve, y que al lado de nuestras experiencias vitales, marcan nuestra personalidad. Se trata de madurar, de crecer, pero bajo ningún concepto de ser incoherente o contradecirse. No estoy diciendo en ningún momento que esas películas sean malas, sino que mi opinión sobre ellas ha cambiado, algo que creo tengo derecho a hacer. Y creedme si os digo que en el momento de sufrir dicho cambio no me alegraba, pero ese es otro tema.

Considero vital, por esta y otra razones, el ejercicio de revisión en una obra de arte transcurrido cierto tiempo. Y no sólo para recrearse de nuevo en una película que en su momento nos maravilló, que suele ser la principal razón, sino para ver cómo las encajamos cuando pensamos de otra forma y el cine asimilado desde entonces ha hecho mella. Podría poner más ejemplos —y por favor, no me pidan que lo explique porque me sentiría verdaderamente idiota, les creo a ustedes capaces de entender algo tan sencillo y lógico— de films que me gustaron y ahora aborrezco, y viceversa, o que simplemente me gustaron un poco y ahora me gustan más, o menos, o bastante, etc. Sin ir más lejos, revisaba la semana pasada ‘300’ de un tal Zack Snyder —vale, pulla innecesaria—, film que me gustó sin apasionarme en su momento, y que ahora no sube de bodrio lamentable —prometo regalar mi DVD edición coleccionista si alguien lo quiere porque en mi casa ya no merece estar—. Si ustedes prefieren que yo siga diciendo que me parece —repito, ME PARECE— buena solo para contentarles, aunque no piense así sobre la película, se equivocan conmigo —en realidad se equivocan con cualquier persona que tenga la decencia de admitir que sencillamente ha cambiado de parecer—. Y si lo que quieren es una opinión/crítica objetiva —una expresión que es una falacia enorme, ya que ambos términos se contradicen— entonces creo que la guía del ocio es un lugar mejor que este para regodearse de forma onanista en dichas “opiniones”.

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En 1995 veía cierta película dirigida por Michael Mann. Al Pacino y Robert De Niro eran sus principales protagonistas. Por aquel entonces el film me dejó frío, sin más, no comprendía la admiración hacia dicha obra. Hoy, tras varios visionados con el paso del tiempo, la considero una obra maestra. Tras lo explicado, ¿necesito decir por qué? Claro que no, porque hablo bien de la película, ¿no? También le di siete oportunidades nada menos que a cierta película de Quentin Tarantino, cuyo título no necesito decir. Siete oportunidades a lo largo de casi 20 años, tiempo más que suficiente, pero mi opinión al respecto sigue intacta, como también lo sigue en infinidad de películas. Y así podría seguir poniendo ejemplos hasta que me hartara, o a ustedes les entrase el sentido común en este tema. Pero ¿para qué? Hace tiempo que opiniones sólo me importan las de personas muy contadas, y he oído verdaderas estupideces, como también las he dicho, pero no es el caso.

Ya saben ustedes como me llamo, donde escribo —afortunadamente no solo aquí—, y a mis 42 años les digo que mi opinión sobre la trilogía de Peter Jackson ha cambiado desde aquellos meses de diciembre en los que las disfruté en la oscuridad de una sala de cine. He cambiado de opinión sobre una película, como puedo hacerlo sobre otras muchas cosas. Se llama crecer. Por favor, las piedras a cualquier sitio menos a los ojos, sería mi perdición. Gracias y buenas noches.

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<![CDATA[Las cinco mejores películas de Brian De Palma ]]> http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/las-cinco-mejores-peliculas-de-brian-de-palma http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/las-cinco-mejores-peliculas-de-brian-de-palma Wed, 12 Sep 2012 09:10:23 +0000 seleccionado por i-chan Imagen del director Brian De Palma

No son pocos los directos a los que aprecio sobre los que, por un motivo u otro, no he tenido aún la posibilidad de escribir algo para hacerles realmente justicia. Es por ello que he querido aprovechar que ayer fue su 72 cumpleaños y que ‘Passion’ (2012), su primer trabajo tras las cámaras tras cinco años de larga ausencia, está de actualidad por su discreta acogida en el reciente Festival de Venecia para hablaros de las mejores películas de Brian De Palma. Y es que siempre será preferible esto a tener que aprovechar una ocasión menos alegre como pasó en el caso de Tony Scott. Ya os adelanto que las tres películas que se han quedado a las puertas de entrar en esta subjetiva lista han sido ‘Carrie‘ (1976), ‘Vestida para Matar‘ (Dressed to Kill, 1980) y ‘Misión Imposible‘ (Mission: Impossible, 1996). Os invito a descubrir cuáles han sido las cinco agraciadas.

‘Impacto’

Imagen de la película de 'Impacto'

Me atrevería a decir que estamos ante la película más infravalorada de De Palma, ya que es poco habitual verla mencionada entre sus mejores trabajos cuando estamos ante una película notable. Es también un primer intento de distanciarse de forma definitiva de esa fama que arrastraba en sus primeros años de imitar en demasía a Alfred Hitchcock (algo que nunca será problema si se hace bien como sucedía en su caso), ya que en esta ocasión su gran referente es ‘Blow-Up‘ (Michelangelo Antonioni, 1966) y multitud de cintas francesas de los años 60, pero llevándolo a su terreno para ofrecer un apasionante relato de suspense a partir de la grabación casual de un crimen, la cual cuenta con un cierre inmejorable. Quizá la presencia de John Travolta, que está perfecto en su papel, hace que algunos se echen para atrás a la hora de realizar un acercamiento más justo a ‘Impacto’ (Blow Out, 1981) o tal vez sea mero desinterés, no lo sé.

‘Los Intocables de Eliot Ness’

Imagen de la película 'Los Intocables de Eliot Ness'

Una de las cintas más emblemáticas de su realizador, y también uno de los títulos más respetados el cine comercial americano de los años 80, y con razón. ‘Los Intocables de Eliot Ness‘ (The Untouchables, 1987) es un acertado cruce entre relato negro y gran entretenimiento que goza de un gran reparto capaz de dar lo mejor de sí mismo (muy merecido el Oscar para Sean Connery), en especial un Kevin Costner que sólo en una ocasión consiguió estar mejor que aquí. Además, De Palma se da el gustazo de regalarnos grandes set pieces como ese momento en la estación de tren directamente sacado de la mítica ‘El Acorazado Potemkin’ (Bronenosets Potyomkin, Sergei M. Eisenstein, 1925), todo ello realzado por la memorable banda sonora de Ennio Morricone, quizá el mejor compositor cinematográfico de la historia.

‘El Precio del Poder’

Imagen de la película 'El Precio del Poder'

Seguramente el título más emblemático de su filmografía, ya que Tony Montana (estupendo Al Pacino) ha trascendido más allá de lo cinematográfico y se ha convertido en un icono cultural. Sin embargo, considero que el guión de Oliver Stone se alarga en exceso cuando fácilmente podría acortarlo unos 15 minutos sin que la película se resienta por ello. Es quizá un reproche que algunos no compartan, pero que para mí siempre ha sido vital para situarla un escalón por debajo de lo mucho que es glorificada por algunos. No me interpretéis mal, disfruto mucho de sus actuaciones y de la sabia utilización de los excesos para mostrar el auge y la caída de la carrera criminal de Montana, pero siempre que he visto este remake de la míticaScarface‘ (Howard Hawks, 1932) me he quedado con la sensación de que había alguna trama que podría haberse acortado o eliminado.

Crítica en Blogdecine: Críticas a la carta | ‘El Precio del Poder’ (‘Scarface’), de Brian de Palma

‘Snake Eyes’

Imagen de la película 'Snake Eyes'

Estoy convencido de que a más de uno le sorprenderá la inclusión de ‘Snake Eyes‘ (1998) en esta selección de las mejores películas de De Palma, ya que parece existir cierto consenso sobre que empieza de una forma formidable con un extenso plano secuencia que concluye con el crimen que precipita la verdadera historia de la misma, pero no estoy de acuerdo. Es cierto que mi reconocido fanatismo por Nicolas Cage podría tener algo que ver, pero no tengo problema en valorar cuando una película suya es una mierda, y en este caso estamos ante uno de sus mejores trabajos como el héroe corrupto de la función. De Palma, como ya apuntaba, se luce especialmente en los primeros quince minutos del relato, pero luego sabe mantener la tensión y enganchar al espectador hasta un tramo final que podría haber estado algo mejor resuelta, pero que no es suficiente para empañar los méritos de todo lo visto hasta ese momento.

‘Atrapado por su Pasado’

Imagen de la película 'Atrapado por su Pasado'

No sólo el mejor trabajo de De Palma, sino que hasta me atrevería a decir que es una de las mejores películas de la historia. Cierto que no la incluí entre mis diez películas favoritas, pero fue una de las que se quedó a las puertas de lograrlo. Y es que ‘Atrapado por su pasado‘ (Carlito´s Way, 1993) es un apasionante relato sobre las dificultades de su protagonista para conseguir la redención tras estar varios años en la cárcel, siendo el contrapunto perfecto para ‘El Precio del Poder’, ya que los excesos de aquella se tornan aquí en un tono mucho más pausado. Además, Al Pacino ofrece una actuación magistral mucho más merecedora del Oscar que la que realizó en la aceptable ‘Esencia de Mujer’ (Scent of a Woman, Martin Brest, 1992), pero es que un irreconocible Sean Penn también está antológico. Por su parte, De Palma también roza la perfección en la puesta en escena, en especial en la secuencia del clímax. Una Obra Maestra.

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<![CDATA['Dirigido por' cumple 40 años]]> http://www.blogdecine.com/otros/dirigido-por-cumple-40-anos http://www.blogdecine.com/otros/dirigido-por-cumple-40-anos Tue, 11 Sep 2012 06:20:55 +0000 seleccionado por i-chan dirigidopor40años

En 1972 Edmond Orts, con mucha ilusión y esfuerzo, fundó la revista ‘Dirigido por’, hoy día la revista especializada más veterana en el campo cinematográfico, y están de cumpleaños. Nada menos que 40 años al pie del cañón, informando y reflexionando sobre el séptimo arte para el deleite de cinéfilos como un servidor, que se topó por primera vez con la publicación allá por el lejano 1989.

Muchos artículos de opinión —tal y como prefiere llamarlos José María Latorre, coordinador de la revista desde 1982 hasta 2011— hablando sobre estrenos, cine clásico y cubriendo los más famosos festivales de cine del planeta. Extensos especiales dedicados a géneros, actores, directores o productoras, creo que siempre han sido el fuerte de la revista, la cual se ha caracterizado por poseer personalidad propia a pesar de la divergencia de opiniones vertida en sus páginas por muchos de sus colaboradores. Enumerar ahora todos y cada uno de los escritores que dejaron, y siguen dejando, su impronta en la revista sería largo y hasta aburrido, pero pensando únicamente en mi experiencia personal no puedo dejar de citar a profesionales con los que he disfrutado mucho leyendo, y sobre todo aprendiendo, gente como el propio Latorre, Hilario J. Rodríguez, Quim Casas, Antonio José Navarro, Tomás Fernádez Valentí —el actual coordinador— o Tonio L. Alarcón.

Sería muy difícil, extremadamente difícil, citar todos y cada uno de los especiales que la revista nos fue brindando a lo largo de los años. Aún así me vienen a la memoria los realizados sobre la Hammer, Fritz Lang, o John Ford, de sobra conocidos por los aficionados, pero también aquellos dedicados a figuras no tan conocidas por el gran público, caso de André De Toth o Henry King, por citar sólo dos ejemplos. En cualquier caso, dichos estudios no sólo ofrecen un análisis sobre determinado tema, sino que logran despertar la curiosidad de cualquiera que tenga verdadero interés en el cine. Creo que ahí radica el verdadero logro de la revista, el saber avivar la inquietud del lector, algo de lo que no pueden presumir otras muchas publicaciones.

Para su número de septiembre, ellos han celebrado su cumpleaños de una forma original, un dossier sobre 20 grandes películas de 1972, año del nacimiento de ‘Dirigido por’, muy suculento y que como siempre deja ganas de más.

Mientras ellos soplan ya 40 velas nosotros debemos tirarles de las orejas y cantar al unísono el cumpleaños feliz más cinéfilo posible. Yo tambien quiero decir Gracias.

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