Favoritos de kentbrea en Blogdecine http://www.blogdecine.com/usuario/ seleccionado por kentbrea http://www.blogdecine.com <![CDATA['Green Zone' de Paul Greengrass, cartel y tráiler]]> http://www.blogdecine.com/trailers/green-zone-de-paul-greengrass-cartel-y-trailer http://www.blogdecine.com/trailers/green-zone-de-paul-greengrass-cartel-y-trailer Thu, 05 Nov 2009 23:57:37 +0000 seleccionado por kentbrea greenzonecartel.jpg

Tras la trilogía de Jason Bourne, de la que Paul Greengrass se hizo cargo de la segunda y tercera —la mejor de las tres y uno de los mejores films de acción de los últimos 20 años—, y antes de una anunciada cuarta entrega, estaba claro que Greengrass y Matt Damon tenían que repetir en otra película. ‘Green Zone’ es su título, y aquí os traemos el cartel y el tráiler de la misma. Son más que evidentes los parecidos con la trilogía Bourne, de hecho casi parece una continuación de la misma, como si el agente amnésico se metiese a las fuerzas especiales en busca de armas de destrucción masiva en Irak.

Acompañan a Damon en el reparto, los muy eficaces Jason Isaacs, Brendan Gleeson, Greg Kinnear y Amy Ryan —excelente actriz vista en ‘Adios pequeña adios’ o la serie ‘The Wire‘—. El avance promete acción a raudales de la mano de un director al que muchos comparan con Michael Bay por su montaje acelerado. Si no fuera porque con Bay nunca te enteras de nada, y con Greengrass sabes perfectamente dónde y cómo acontece la acción, la comparación sería acertada. Pero no.

‘Green Zone’ se estrena en los USA el 12 de marzo del 2010.

Vía | Impawards y Trailer Addict

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<![CDATA['Robin de los bosques', la felicidad hecha cine]]> http://www.blogdecine.com/criticas/robin-de-los-bosques-la-felicidad-hecha-cine http://www.blogdecine.com/criticas/robin-de-los-bosques-la-felicidad-hecha-cine Tue, 03 Nov 2009 19:38:16 +0000 seleccionado por kentbrea robinhood4.jpg

Vamos, Sir Guy, no mataríais a un hombre por decir la verdad, ¿no es cierto?

- Robin Hood

Echando un vistazo a un periódico, ojeo sin querer las últimas páginas, que casi siempre suelen traer la programación diaria, y me sorprendo de ver que esta noche, La 2 de Televisión Española va a deleitarnos con ‘Robin de los bosques’ (Michael Curtiz, 1938). Eso sí, a partir de las dos menos veinte de la madrugada (que serán las dos en punto, conociendo como conozco la impuntualidad de dicha cadena). Me parece que algo anda muy mal cuando programan esta maravilla a tales horas, obligándonos a levantarnos al día siguiente con unas ojeras de impresión. Pero claro, hoy en día lo que copa las horas más importantes son las series de televisión, y no van a desplazar ninguna por una vetusta película de aventuras filmada hace la friolera de setenta años.

Las cosas como son, en La 2 rescatan material a la altura de los paladares más exigentes, y si quieres ser un iniciado en eso de ver cine del bueno, tienes que dejar de dormir. No tengo nada en contra. Yo pienso quedarme, aunque seguramente los chavales de 8 a 15 años no lo hagan, y son los que más deberían verla. O quizá se queden, pero jugando a la consola. Reconozco ser un viciado como el que más, pero esto son palabras mayores del cine de aventuras. Quizá tenga algo de poético que la echen tan tarde: prueben a verla, a pesar de que les den las tres y media seguirán tan despiertos como al mediodía.

El poder hipnótico de la imaginación

Robin Hood es una leyenda en torno a la cual se funden toda suerte de improbables historicismos y romas fuentes documentales, que no aciertan a establecer si en verdad existió alguien similar, o si no se trata más que de una amalgama de personajes populares aderezados con el punto justo de folklore y de gusto por el folletín novelesco. Por supuesto, lo que ha trascendido ha sido la obra de Howard Pyle, que ejercía de crisol de todas las aventuras que salpicaban la vida de este fantasma vestido de verde, incluso aquellas inventadas por Alejandro Dumas en su ‘El Príncipe de los Ladrones y Robin Hood el Proscrito’, que poca gente ha leído.

En realidad, Robin no es más, ni menos ciertamente, que una representación poética del sueño de los pobres de que un tipo valiente de la cara por ellos cuando los poderosos les dejan sin razones para existir. Pero no como El Zorro, que luchaba solo, sino con ánimo de que todos se unan a él en una cruzada cuyo objetivo último es la libertad personal. Robin Hood es un icono anarquista puro, un luchador díscolo pero encantador, capaz de robarle los anilllos a una marquesa rica, mientras con su sonrisa logra que no le odien por ello.

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Sublime Errol Flynn

¿Y quién mejor que el incomparable Errol Flynn para encarnar, de manera proverbial, a este encantador ladrón de buen corazón? Nunca le he considerado un actor de raza, porque ni lo era ni lo necesitaba. Flynn era un pedazo de carne arrolladora, un animal pleno de vida, sinvergüenza y vividor, entrañable y gamberro. Nunca nadie pudo, ni podrá, jamás igualarle, porque había nacido para este papel. A sus 29 años se encontraba en un estado de forma asombroso, un verdadero atleta y un rompecorazones, un saltarín con una carcajada inolvidable. Él se calzó las polainas verdes sin los complejos que luego demostraron otros, y se erigió en la imagen suprema de la virilidad.

A su lado, nunca Olivia de Havilland, que por entonces contaba con 22 años (por cierto, sigue viva), estuvo tan guapa, nunca. Ni siquiera en ‘Lo que el viento se llevó’. Confieso que vi esta película cuando yo era muy pequeño (de hecho, podría ser la primera película que ví en mi vida), y desde entonces me enamoré por completo de esta Marian de ojos enormes y brillantes, inteligentísimos, y de rostro duro pero dulce. Ambos actores formaron una de las parejas artísticas más famosas de su tiempo, y aquí su relación es algo así como la cumbre del romanticismo en el cine de años treinta.

Pero todo el reparto brilla de forma asombrosa en una película en la que los colores vibran como nunca lo hicieron en una pantalla de cine. Los rojos, azules, violetas, verdes y amarillos de este filme son la paleta más enérgica y vitalista que se pueda recordar. Pero no sólo los colores, también las sombras, pues Michael Curtiz (el inconfeso maestro de Spielberg, al que da sopas con honda) dibuja, en los combates y en las escenas de acción, claroscuros y siluetas bellísimos, que muchos trataron de imitar, y que pocos lograron siquiera igualar.

Robin Hood, es, en fin, la felicidad hecha cine. No un regreso a la infancia, sino un triunfo de esta. No una conquista del mundo, sino la certificación de que el mundo es nuestro. No la gracia lúdica de la evasión, sino la bendición emocional que nos regala el placer por la aventura. Esta noche, todos arriba.

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<![CDATA['Mi vecino Totoro', el hermoso misterio de la infancia]]> http://www.blogdecine.com/cine-animacion/mi-vecino-totoro-el-hermoso-misterio-de-la-infancia http://www.blogdecine.com/cine-animacion/mi-vecino-totoro-el-hermoso-misterio-de-la-infancia Sat, 31 Oct 2009 17:31:12 +0000 seleccionado por kentbrea totoro1.jpg

Primero había uno pequeño…luego otro más grande…¡Y luego uno enooooorme que estaba durmiendo!

-Mei

No es difícil recordar el panorama de la animación japonesa de mediados de los años ochenta. Lo que nos llegaba a España, que conocía un fabuloso éxito, eran series de muy pobre calidad, tanto en su escritura como en su formalización, y la mayoría de los analistas, que no tenían mucho interés en estudiar a fondo éste fenómeno más allá de nuestras fronteras, despreciaban estos productos y, por extensión, cualquier producto japonés. En aquel tiempo no sabíamos, pobres ignorantes, lo que podía dar de sí, estéticamente hablando, esa prodigiosa industria.

Sin embargo, algunos privilegiados (yo contaba unos diez años), pudimos ver dos películas creadas en aquel lejano país que nos dejaron asombrados. La primera fue ‘Akira’, que aún hoy resulta asombrosa en sus imágenes, y la segunda fue ‘Mi vecino Totoro’, que nos descubrió un talento ahora premiado en festivales internacionales y venerado como un gran maestro del cine, que aquí firmó una de sus más hermosas, libérrimas, inclasificables y conmovedoras películas.

Es duro ser niño

Más que ninguna otra película de su director, inclusiva la última de ellas, esta bella película indaga con gran sensibilidad y compasión en los misterios, no siempre luminosos, a menudo lóbregos, que rodean la más esencial de nuestras etapas vitales, la que algunos definen como la verdadera patria del hombre. Miyazaki observa a la niñez como el paradigma de libertad absoluta, entendida no sólo desde un concepto físico y social, sino sobre todo desde un plano netamente imaginativo o, incluso, espiritual. Los niños como poseedores únicos y exclusivos del mundo tal como es, incluidos todos sus secretos, espíritus y dioses.

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Pero la niñez no está exenta de oscuridad, que para Miyazaki es el símbolo supremo de la infancia. La oscuridad o incluso la desesperación, consecuencia de lejanía o enfermedad de una madre, o de un cambio de residencia, traumas que las niñas intentan superar con la ayuda de un padre bondadoso y, sobre todo, de una naturaleza exhuberante, la verdadera protagonista de la película, capaz de refugiar a Satsuke y Mei, de divertirlas, de subyugarlas, de darles ilusión.

En cierto sentido, Totoro es una metáfora, un símbolo y una parábola al mismo tiempo. Representación de las necesidades y los anhelos más profundos de las dos niñas, fuerza liberadora de su aprendizaje emocional. Nos sentimos niños de nuevo (es decir, libres de nuevo) siguiéndolas por esta peripecia contemplativa y lúdica, despojada de todo prejuicio y convencionalismo, que existe por el mero objetivo de hacer sonreir. Y como Miyazaki es un hombre de una vasta humanidad, y de una amplísima cultura, que sabe aplicar ambos rasgos a una historia sencilla con unos personajes llenos de vida, sabe arrastrarnos al fondo de esta poco convencional historia de aprendizaje emocional sin atavismos formales y sin forzarnos a ir a donde no queremos. Porque queremos.

Con ‘Mi vecino Totoro’ se dan la mano el poderoso minimalismo visual de Yasujiru Ozu, con un desaforado sentido de la fantasía, más basado en la filosofía oriental tradicional que en los pastiches audiovisuales de su tiempo, todo mezclado con una ligera base de panteísmo y exacerbado respeto por la naturaleza, pues para Miyazaki es la conexión con la naturaleza, la aceptación de nuestra unión con ella, lo que nos salva, nos reconforta y nos hace libres, y los seres que en ella habitan los únicos que pueden guiarnos hacia es libertad.

Es una pena que este anhelado estreno cinematográfico haya conocido tan pocas copias y pases, y en tan pocas ciudades de nuestro país. Ya que decidían hacernos disfrutar, muchas más personas debían poder tener la opción de verla en pantalla grande. Pero ya se sabe con las distribuidoras españolas. Tarde mal y nunca.

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<![CDATA['Infectados (Carriers)'. En España lo que nos falta no es talento]]> http://www.blogdecine.com/criticas/infectados-carriers-en-espana-lo-que-nos-falta-no-es-talento http://www.blogdecine.com/criticas/infectados-carriers-en-espana-lo-que-nos-falta-no-es-talento Tue, 13 Oct 2009 18:50:25 +0000 seleccionado por kentbrea Infectados carriers

En pleno apogeo y paranoia de la Gripe A, el estreno del 16 de octubre de ‘Infectados (Carriers)’, film post apocalíptico que lo achaca todo a un virus mortal, puede causar impacto, a pesar de poca originalidad del planteamiento. El inicio de la cinta nos presenta a cuatro jóvenes viajan en coche hasta la playa donde dos de ellos, hermanos, veraneaban en su infancia. La idea es evitar el contagio y esperar allí a que todo haya pasado. Para mantenerse a salvo de la enfermedad, se han autoimpuesto una serie de normas, pero pronto se verá que cumplirlas es más difícil de lo que creían.

Los españoles Álex y David Pastor dirigen en este film, rodado en Norteamérica, a los actores Piper Perabo, Christopher Meloni, Chris Pine, Emily VanCamp, Lou Taylor Pucci, Kiernan Shipka, Josh Berry, Mark Moses, Dylan Kenin.

Y ya que la historia la conocemos, probablemente lo que hay en la mente de muchos lectores es curiosidad acerca de la solvencia de estos debutantes con respecto a las labores de dirección. Entran diversos aspectos bajo su batuta que se pueden comentar y sobre los que no cabría ningún reproche. La solvencia existe y se ha demostrado. Los directores han realizado un trabajo espléndido en lo que a encuadres, fotografía, ritmo y fluidez narrativa se refiere. Se trata de una road movie con pocos momentos de acción y más detenida en la nada que dirigida hacia un objetivo y, no obstante, permite un disfrute y un entretenimiento.

Infectados

Quizá sería necesario avisar de que no se trata de un film de género como algunos esperarán. Es decir, no está lleno de vísceras, de ataques sangrientos, de violencia, de huidas y atrincheramientos… La salvedad que hacía Enjuto Mojamuto sobre ‘28 días después’: “no eran zombies, eran infectados”, aquí ya la tenemos clara. Pero la diferenciación a la que me refiero va más allá, pues esta película es, en cierto sentido, más tranquila o más de personajes, de lo que muchos espectadores habrán imaginado. Para más inri, cuando el género entra de pleno —escena a la que se corresponde la fotografía anterior— se percibe como un cambio de tono exagerado, además de que estos planos están rodados con menor realismo.

Volviendo a esa validez de los españoles, la dirección de actores está bien llevada. Si bien la complicación de personajes no es mucha, lo que sí detectamos en los intérpretes es una autenticidad y una naturalidad que consiguen que los diálogos superficiales que mantienen se vean con credibilidad. E igualmente observamos que saben dar el subtexto de otras situaciones mucho más peliagudas sin caer en el dramatismo y sin llevarse el film a un terreno que no le pertenece. Las emociones se guardan, se contienen, y gracias a eso, los que sobreviven pueden continuar.

Se suele decir que la mejor forma de mostrar la auténtica personalidad de un personaje no es dando mucha información sobre él o enseñándonos numerosos momentos de su vida cotidiana, sino enfrentándolo a una disyuntiva. Y lo mismo se podría decir sobre los seres humanos, a los que conoceremos de verdad, por mucho que haga años que intimamos con ellos, cuando se presenten conflictos o dilemas. ‘Infectados (carriers)’, por lo tanto, tiene el mejor retrato de personajes posible, ya que los protagonistas van sintiendo, cada uno en un momento, esa necesidad de decidir o de actuar. Así, se irá viendo cómo pueden engañar las apariencias.

Infectados

Hemos dicho que la labor de dirección no presentaba apenas tacha. Pero no podríamos quedarnos igual de callados ante el guión, también firmado por los Pastor. Sería necesario haber justificado mejor algunos de los deslices de los personajes, que provocan posteriormente grandes cambios en el statu quo. Si nos metemos en detalles, como el uso —o más bien el no uso— de la mascarilla, podríamos pensar si eran los actores los que se negaban a interpretar ocultando su rostro, porque no nos creeríamos que nadie ante semejante panorama prescindiese de lo único que puede salvarle la vida.

Mencionada ya la de Danny Boyle, restarían muchos referentes por encontrar, pero para resumir y quedarnos con films de muy reciente o inminente estreno, podríamos decir que estamos ante un cruce entre ‘La carretera’ —no la he visto aún, pero ‘Infectados’ guarda gran similitud con la novela, que recomiendo— y ‘[REC] 2’.

Se trata, en resumen, de un trabajo notable de dos directores que demuestran que lo que hace falta en España, más que talento, es una mentalidad para hacer otro tipo de historias. Una road movie de personajes que oculta, bajo el comportamiento adolescente de éstos y una buena dosis de humor, una posible reflexión sobre la vida y la muerte.

Anteriormente en Blogdecine: Sitges 09 | Octava jornada (I) | ‘Carriers’ entretiene, ‘Ingrid’ indigna, y abandono la sala por primera vez.

Mi puntuación:

2,5

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<![CDATA[Sitges 09 | Entrevista exclusiva a Park Chan-wook, director de 'Thirst']]> http://www.blogdecine.com/entrevistas/sitges-09-entrevista-exclusiva-a-park-chan-wook-director-de-thirst http://www.blogdecine.com/entrevistas/sitges-09-entrevista-exclusiva-a-park-chan-wook-director-de-thirst Sat, 10 Oct 2009 14:06:03 +0000 seleccionado por kentbrea park-sitges09.jpg

Si vine al Festival de Sitges fue, entre otras importantes razones, para ver cuanto antes la nueva película de Park Chan-wook, y tener la oportunidad de entrevistarle. El gran problema fue que el director sólo habló en coreano, y como podéis suponer, ese idioma no es precisamente uno de mis puntos fuertes. Así que resultaba imprescindible la participación de una intérprete, que aunque hizo estupendamente su trabajo, alteró bastante el encuentro; yo pregunto, luego ella debe traducir lo que he dicho, de forma que el director lo entienda, y luego toca explicarme a mí su respuesta, lo más fielmente posible. Pasaron volando los quince minutos.

‘Thirst’ fue la primera película que vi aquí, y por ahora sigue siendo una de las mejores, con diferencia, siendo muy improbable que la supere alguna otra de las que me quedan (mañana domingo se acaba el Festival). Me citaron para la entrevista por la tarde, a las cinco y cuarto, pero tuve que esperar hasta las seis, hasta que por fin pude saludar al director de la impresionante ‘Old Boy’. Cuando preguntaba, en español, él me miraba fijamente, como si tratara de entenderme; luego, cuando le tocaba responder, se giraba un poco, sin mirar a ningún sitio en concreto. Habla lentamente, en voz baja, y da la impresión de que reflexiona cada frase, cada palabra, aun cuando no me van a llegar directamente. En la rueda de prensa de por la mañana hacía lo mismo, y aunque me consta que entiende el inglés, sólo respondía en su idioma.

  • La historia de ‘Thirst’ es muy retorcida, el protagonista es un sacerdote que se transforma en un vampiro, y entonces todo en lo que cree se derrumba. ¿Por qué pensó en un sacerdote?

-En primer lugar, debo decir que mi familia es católica. Crecí en un entorno católico, así que siempre me ha interesado el pecado, el sentimiento y el sufrimiento que podría vivir un sacerdote. Pero hay una cosa con la que tenéis que tener mucho cuidado, la gente de la prensa. El sentimiento que llevamos dentro los católicos surcoreanos no tiene nada que ver con el que se tiene aquí. En Corea, el catolicismo es muy distinto, desde la dictadura los católicos han estado siempre en primera línea, para luchar. Entonces, yo diría que el catolicismo de Corea es progresista. El sentimiento allí es muy diferente al de otros lugares.

  • Es un progresismo ambiguo, en todo caso, ya que en su película muestra cómo el protagonista se golpea a sí mismo, cuando ve que tiene pensamientos impuros, porque desea a una mujer.

-Sí, puede interpretarse como usted ha dicho. Pero yo creo que la tentación que él siente es muy grande, y muy creíble, muy posible. En realidad, la cuestión del autocastigo viene de otra idea. Yo quería mostrar que el instrumento que usa, una flauta, también podía ser empleada como un arma de castigo. Y también hay una escena al principio, en la que se derrama y se salpica sangre a través de los agujeros de esa flauta, que quise incluir para mostrar que el instrumento se podía utilizar de varias maneras.

-La música tiene mucha importancia en sus películas, creando una atmósfera concreta que ayuda a sentir lo que viven los personajes. ‘Thirst’ comienza con la música de la flauta del protagonista, y parece evocar algo antiguo, sonidos del pasado. ¿Incluyó esta música para relacionarla con las raíces de la religión, o fue más bien para caracterizar al personaje?

-La flauta que aparece aquí se utiliza, en primer lugar en la película, para tranquilizar a los enfermos del hospital, y también para meditar, le sirve al sacerdote para rezar. Pero además también suenan cantatas de Bach, así que podría ser interpretado como ha dicho. Puede verse desde diferentes puntos de vista. Por otra parte, la flauta también simboliza el pene del protagonista, tiene la forma [risas]. Incluso, de la flauta se expulsa sangre, por lo que también puede simbolizar el órgano sexual femenino. También, la sangre está infectada por un virus, entonces cuando la cara del protagonista llega al extremo de la enfermedad, se ve llena de sangre, por lo que también se puede relacionar la flauta con esto que aparece en el rostro del protagonista.

  • Los vampiros de su película son muy particulares, tienen sus propias reglas. ¿Se inspiró en alguna película para crearlos?

-Mi idea era no repetir los clichés. Hay muchos tópicos alrededor de los vampiros, y yo quise buscar algo nuevo. El crucifijo, por ejemplo, no podía usarlo como arma, porque el protagonista es católico. Leí mucho, hice mucha investigación, pero finalmente me puse a cuestionar cada uno de esos tópicos, hasta llegar a un tipo de vampiro que me resultara creíble y apropiado para lo que quería contar. Por otro lado, debo decir que mi película favorita de vampiros es ‘Martin’, de George A. Romero, pero no sé hasta qué punto ha podido influir en mi historia. Intenté hacer algo nuevo, nunca visto.

  • ‘Thirst’ está llena de giros. Cuando parece que todo se va a acabar, aparece un nuevo conflicto y se toma una nueva dirección, y luego vuelve a pasar lo mismo. Me pregunto si todo estaba cerrado desde el principio, o si quiso extender la historia durante el rodaje.

-No, todos esos giros estaban en el guión, desde el principio. Cuando ruedo, todo está previsto por escirto. No se improvisa y no se añade nada.

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  • Ha contado con el actor Song Kang-ho en tres de sus películas [en cuatro, si tenemos en cuenta su cameo en ‘Sympathy for Lady Vengeance’], ¿qué busca en él?

-Yo lo considero el mejor actor de Asia. Creo que es el mejor de toda la Historia de Corea. Y además es mi mejor amigo. Lo interesante de él es que no es guapo, su cara es muy normal, corriente, por lo que puede interpretar a cualquier persona. Puede ser cualquier cara. Aparte de eso, a mí me gusta mucho su estilo de interpretación. Es muy seco y frío. A mí me gusta.

  • Kim Ok-vin es una actriz muy diferente a Song, ¿la eligió por eso?

-Sí. Pero también porque Kim no es una cara conocida en Corea. Al menos, no lo era antes de esta película. Quería esto porque no es un personaje familiar, parece que salió de repente de algún sitio, e incluso que su interpretación es un poco improvisada, cuando no es así. También tiene un toque extranjero, al menos en Corea lo pueden ver así. Busqué a alguien que no se conociera, para que no se supiera en absoluto cómo se iba a comportar su personaje, y también que su interpretación no fuera muy racional.

Y se acabó. Me quedé con varias preguntas por hacer, por lo que comenté más arriba y también por no ser más concreto. Pero bueno, no todos los días se tiene la oportunidad de hacer preguntas a uno de los mejores directores del planeta. Me quedo con la experiencia, que me ayudó para las siguientes entrevistas, y con la foto que os he dejado arriba.

Fotos | Kitty´s y La web oficial de Sitges 09

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<![CDATA['La chica que saltaba en el tiempo': la elegancia de una inocente historia de amor]]> http://www.blogdecine.com/cine-animacion/la-chica-que-saltaba-en-el-tiempo-la-elegancia-de-una-inocente-historia-de-amor http://www.blogdecine.com/cine-animacion/la-chica-que-saltaba-en-el-tiempo-la-elegancia-de-una-inocente-historia-de-amor Sat, 22 Aug 2009 07:22:35 +0000 seleccionado por kentbrea The Girl Who Leapt Through Time

El anime de Mamoru Hosoda, ‘Toki o kakeru shôjo’ (2006), de la productora Mad House, se conoce internacionalmente como ‘The Girl Who Leapt Through Time’ (‘La chica que saltaba en el tiempo’). Está inspirado en la novela homónima de Yasutaka Tsutsui, publicada en revistas juveniles entre 1965 y 1966. Existen ya dos adaptaciones anteriores: una serie televisiva de 1972 y una película de 1983, y próximamente volverá a ser llevada a imagen real.

La versión de nuestro siglo nos sitúa unas décadas después, para contarnos la historia de una estudiante de instituto que adquiere el poder de viajar en el tiempo y comienza a utilizarlo de manera frívola para resolver problemas o simplemente para divertirse. Suele quedar con dos chicos para jugar al béisbol de manera inocente, pero, cuando se va acercando el final del curso, se va haciendo patente que ambos sienten por ella algo más que amistad.

Ganadora de varios premios, ‘The Girl Who Leapt Through Time’ es una película de imágenes preciosas y de una elegancia exquisita. Los planos recurrentes de una calle peatonal en cuesta que acaba en la vía, de un semáforo y una barrera ferroviaria, así como del amenazante tren que se acerca creando un peligro mortal son de una enorme belleza. Es en ese lugar donde ocurren casi todos los saltos temporales y donde tienen lugar los importantes giros de la trama que harán avanzar el argumento.

El estilo del dibujo es sencillo, limpio, con grandes planos generales y la animación en 2D está bien resuelta, aunque tenga menos intercalado que las grandes producciones. Los colores cercanos al pastel y los grises y azules muy apagados contribuyen a esa delicadeza que tienen todas las imágenes. Son especialmente originales los relojes y las imágenes que se pueden ver cuando se producen los saltos en el tiempo.

Makoto, Chiaki y Kousuke

El retrato de los personajes transmite una gran inocencia que se traduce en un encanto general en el tono de la película que acaba invadiendo el espíritu de los espectadores. Esto se armoniza a la perfección con un ritmo pausado y contemplativo que demuestra que el film tiene más interés en mostrarnos los sentimientos de su joven protagonista que en narrarnos una peripecia de ciencia ficción. La idea de los viajes en el tiempo se convierte, así, en una mera excusa para hablarnos de Makoto, Chiaki y Kousuke.

Sin despegarse de ese estilo, en algunos momentos, ‘La chica que saltaba en el tiempo’ muestra destellos de un humor, que casi roza el slapstick, provocados por el patoso personaje de la protagonista. Estos instantes son igual de torpes para arrancarnos la risa que la propia Makoto, sin embargo, dentro de una película tan entrañable, antes que parecernos tontos, nos hacen sonreír por ternura.

Los saltos en el tiempo, como decía, tienen un lugar secundario en el argumento del film. Por este motivo, la explicación que la película introduce en sus minutos finales de por qué se producían estos viajes temporales y la solución que da a esta parte de la trama puede parecer pobre o poco estudiada. Quien espere ver un film del género de ciencia ficción, dejándose guiar por el título, puede que no encuentre en esta película lo que está buscando. El poso que deja ‘The Girl Who Leapt Through Time’ es el de haber visto algo muy bello de imágenes, pero que no ha satisfecho en cuanto a la historia, pues se trata de un argumento romántico dirigido a chicas adolescentes.

En España no se ha estrenado, pero se puede comprar en DVD por correo. Más adelante podéis ver un trailer subtitulado al inglés:

Mi puntuación:

3,5

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<![CDATA['Bram Stoker's Dracula', la renovación de un mito]]> http://www.blogdecine.com/criticas/bram-stokers-dracula-la-renovacion-de-un-mito http://www.blogdecine.com/criticas/bram-stokers-dracula-la-renovacion-de-un-mito Thu, 13 Aug 2009 14:41:04 +0000 seleccionado por kentbrea d1.JPG

La sangre es la vida…y será mía…

-Vlad Tepes

En los fabulosos comentarios del director de la edición en DVD de esta película, y en su introducción, Coppola asegura que el conde Drácula está basado en un personaje histórico, el noble rumano conocido como Vlad “El Empalador” Tepes. Esto es inexacto, por lo que me veo obligado, de forma temeraria pero también honesta, a corregir al maestro. Stoker no se basó en Vlad Tepes, simplemente cogió el nombre por el que se le conocía, Dracul, que leyó en un añejo volumen llamado ‘An Account of the Principalities of Vallachia and Moldavia’. De hecho se basó más en personajes reales como la condesa Erzsébet Báthory, y en su propio jefe, el histrión Henry Irving (uno de los actores más famosos de la época, y que estaba destinado a interpretarlo).

Esto se puede documentar en la maravillosa biografía escrita por Barbara Belford sobre el escritor, o en la que quizá es una de las mejores ediciones de ‘Dracula’ del mundo, la que sacó Valdemar en 2005 (con valiosísimas informaciones compiladas por su traductor y prologuista Óscar Palmer Yáñez). Pero lo cierto es que con el estupendo guión de James V. Hart (con toda probabilidad, lo mejor que ha hecho en su vida este irregular escritor) y con el tratamiento visual de la historia por parte de Coppola, realmente parece que nos cuentan una página perdida de la historia de Europa.

Un prólogo legendario y un primer tercio sorprendente

Con unas imponentes notas a piano que parecen amenazadores tañidos de campanas infernales (la música es obra del genio Wojciech Kilar, que saltó a la fama mundial con este imponente score) pasamos a una recreación en maqueta de la famosa cúpula de Constantinopla, y a una poderosa imagen del derribo de su cruz cristiana por el signo de la media luna musulmana. Un mapa de Europa con la sombra de la media luna avanzando a través. Un brazo protegido por una armadura roja y empuñando una espada se opone a esa sombra.

El prólogo de esta película establece de manera rotunda el tono visual, emocional y lírico de esta película. Un prólogo hecho con cuatro cuartos, pero muy bien planificado, inspirado en parte en ‘Iván el Terrible’ (Eisenstein, 1944/1958) y en ‘Campanadas a medianoche’ (Welles, 1966), y cuya batalla está resuelta con sombras sobre fondo rojo al modo de un guiñol de marionetas, para ocultar el bajo presupuesto de que disponían. Además, ya percibimos que a pesar de estar inmersos en plena época de cambios informáticos (la excepcional ‘Terminator 2’ se había estrenado un año antes, asombrando a los espectadores con su villano de metal líquido) Coppola había optado por un estilo de efectos más antiguos, pasados de moda, pero puestos al día.

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Así, cuando Elizabetha, conociendo la (falsa) muerte de su amado, se suicida lanzándose al Río Princesa, está claro que tanto las nubes del cielo como las que rodean el castillo, son falsas. Pero el efecto que producen, mostrando tan directamente su falsedad, es una teatralidad cómplice con el espectador que ya se ha perdido en el cine (por cierto que el plano es un homenaje a la película preferida de Coppola de terror, el icónico ‘Nosferatu’ de Murnau, 1927). Se emplean con asiduidad, también, los planos combinados (una imagen de otro plano dentro del plano, como un ensueño), pero todos los efectos son ‘a cámara’.

El príncipe Vlad renuncia a Dios por el dolor de su esposa muerta, a la que la Iglesia maldice por haberse suicidado, y arroja el agua bendita mezclándola con la sangre de ella. Clava la espada en la cruz, y de ella brota sangre como de un animal herido. Es un ángel caído que lo dio todo por una causa y no obtuvo más que dolor. El escenario, una sencilla capilla, diseñado por Thomas Sanders y Andrew Precht, deviene un sangriento collage de imaginería cristiana, la más oscura y violenta de todas las religiones. Este prólogo magistral es uno de los mejores bloques de la película, sin duda.

A partir de aquí el guión sigue bastante fiel al libro en cuanto a los hechos. Jonathan Harker (un inexpresivo y sosísimo, como acostumbra, Keanu Reeves, y el mayor miscasting de la película) se despide de su prometida Mina (guapísima y espléndida Winona Ryder, a quien Coppola perdonó haberle dejado tirado a última hora para ‘El padrino, parte III’) que parece mucho más lujuriosa que en la novela, pues devora a Harker a besos. Harker es enviado a Transilvania, como sabemos. Una elegante (y absurdamente criticada) transición en la que el ocelo de un pavo real se transforma en un túnel a través de las montañas da paso al viaje hacia lo desconocido.

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Todo el segmento de Harker en Transilvania es el más barroco, imaginativo, alocado y fastuoso de la entera carrera de Francis Ford Coppola. Y todo ello rodado a cámara, insistimos. Así, tenemos en primer término el diario de Jonathan, y proyectada en él a la sombra del tren en el que viaja; el castillo de Drácula (que asemeja un hombre torturado sentado en su trono si observamos bien) que es una maqueta pintada en cristal superpuesta al plano en el interior de un estudio… De hecho, aunque parezca asombroso, toda la película está filmada en estudio.

Una vez que llega al castillo, obtenemos una impresionante creación sonora de ambientes, ecos y gemidos que parecen poblar el castillo (no en vano, uno de sus tres Oscar lo ganó a los Efectos Sonoros de Tom C. McCarthy y David E. Stone), además de unas sombras que parecen actuar de forma ajena a sus dueños (un efecto artesanal más complicado de lo que parece). En cuanto al conde, se aleja de manera consciente y radical, de otras iconografías famosas del mismo, como el mítico frac inmortalizado por Bela Lugosi. Tan establecida estaba esa imagen hasta la llegada de los vampiros de Anne Rice, que la gente se disfrazaba de vampiro poniéndose un frac, quizá con una pajarita roja…

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De manera progresiva, Harker va comprendiendo que está en serio peligro y que su anfitrión tiene algo de diabólico. En esa progresión hay varios momentos inolvidables, como cuando le arrebata algunas preciosas gotas de sangre de su hoja de afeitar, cuando observa al conde bajar reptando por el muro del castillo, o la ya famosa secuencia erótica con las novias de Dracula. Coppola las quería a todas completamente desnudas, pero aunque no se salió con la suya, la escena es verdaderamente subyugante. Ahí tenemos a tres diablesas (una alucinante Monica Bellucci en su primer papel en cine, junto a Michaela Bercu y Florina Kendrick, esta última rumana, por cierto) haciendo enloquecer a Harker de sexo y voluptuosidad.

Cuando Dracula aparece (con un efecto, como los de todas las apariciones de las chicas, propio del repertorio de un mago de feria) Harker, ahora, enloquece de horror. Pero enseguida volvemos al sexo (esta es, desde luego, una película sobre el sexo) con la muy sensual relación de Mina y Lucy (una sexy Sadie Frost, de quien esperábamos más cosas de las que ha hecho), que a la llegada del Conde, y empapadas de lluvia, jugueteando en el laberinto del jardín de Lucy, se besan de manera poco casta, por decirlo de alguna manera. Pero de la fenomenal secuencia del desembarco hablaremos en el siguiente capítulo, con calma, pues lo merece.

Estudio F.F. Coppola en Blogdecine

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<![CDATA['La semilla del mal', simplemente ridícula]]> http://www.blogdecine.com/criticas/la-semilla-del-mal-simplemente-ridicula http://www.blogdecine.com/criticas/la-semilla-del-mal-simplemente-ridicula Wed, 29 Jul 2009 13:43:34 +0000 seleccionado por kentbrea unborn-1.jpg

Hace poco os hablaba de un estimable film de terror (del bueno, se entiende) perteneciente a una época en la que los efectos visuales no inundaban la película para ahogarla completamente (si hacemos una lista con films en los que se cumpla ese elemento, ésta podría ser interminable); hoy toca hacerlo sobre ‘La semilla del mal’ (‘The Unborn’, David S. Goyer, 2008), película que se estrenó allá por enero, y desde hace un mes ya está disponible en DVD, para la tortura y desesperación del pobre consumidor.

‘La semilla del mal’ (¿no pudieron titularla ‘El no nacido’, verdad?, no, tenían que lucirse de esta forma tan pobre) supone el nuevo intento de David S. Goyer de querer parecer un director de cine, y lo cierto es que le iría bastante mejor como guionista, siempre y cuando sus libretos sean adaptados por otra persona. No por él mismo, entre otras cosas porque como director acentúa aún más los errores de un guión que no es que sea penoso, es que es simple y llanamente el más ridículo y delirante que se haya visto en una película de terror en años.

El film nos narra la increíble historia de una chica de muy buen ver (Odette Yustman, capaz de competir por ser más cachonda que la mismísima Megan Fox, actriz que cuando abre la boca a uno le entran unas ganas increíbles de salir corriendo, a no ser que con la boca se disponga a otros menesteres que no requieran el uso de vocablos), que empieza a ser acosada por el fantasma de un niño al que parece le han dado una somanta de hostias para luego ahogarlo. Pronto descubrirá que existe una especie que puede controlar a los seres humanos mediante posesiones de recién nacidos. Nuestra querida cachondita se pondrá en contacto con un cura que es la repera en tema de exorcismos para que termine con su sufrimiento, mientras el del espectador no finaliza.

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‘La semilla del mal’ pretende asustarnos desde el comienzo, con extrañas y taquicárdicas apariciones, y pretendiendo crear una atmósfera de terror enfermiza que ni por asomo se produce. Llevados tres cuartos de hora de visionado, uno empieza a pensar en un montón de películas que Goyer ha tomado como referente, pero de las que demuestra no haber aprendido nada. El director intenta despistarnos sobre un elemento fundamental en la trama, pero que cualquier espectador avispado por experimentado adivinará enseguida. Basta con fijarse en el título (me refiero al original, porque el español es una clara referencia a un famoso film de Roman Polanski, al que afortunadamente el trabajo de Goyer no se parece ni lo más mínimo), con mirar a la cahondita, con sumar dos y dos, y ya está. Pero el camino recorrido hasta que tan secreta información nos es revelada, es uno de los más delirantes que se recuerdan.

Madres que abandonan a sus hijos, niños muertos antes de nacer, secretos de familia, la Alemania nazi (¿¿??), y muchas más cosas sin sentido (en conjunto), desfilan por delante de nuestros asombrados ojos. Pero sin duda, el elemento digno de estudio es el personaje al que da vida un más que despistado Gary Oldman, que da vida a un experto en sacar demonios del cuerpo. Uno no se explica cómo los que aprobaron el guión no vieron que dicho personaje era patético hasta decir basta. Llega con la escena del cuerno trompeta para echarnos las manos a la cabeza y hacer una de estas dos cosas: o reír o llorar. ¿Alguien ha pasado más vergüenza ajena viendo una película? (es una pregunta retórica, no os molestéis).

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Respecto a nuestra cahondita, que repito se llama Odette Yustman, pues se dedica precisamente a eso: a salir lo más cachonda posible, hasta cuando se despeina en alguna presumible escena de acción, todo parece perfectamente diseñado en su aspecto, muy bien calculado para que los trogloditas como un servidor, saquemos a relucir nuestros más bajos instintos babeando inútilmente por la moza mientras el argumento de la película nos importa un pimiento. Eso sí, cuando a ratos (o sea, cuando la cachondita no aparece en pantalla) recobramos la serenidad, uno se lamenta en ver metido en este berenjenal sin sentido a un actor como Idris Elba, que evidentemente no es Morgan Freeman, pero el haber dado vida a Stringer Bell en ‘The Wire’ merece todos mis respetos.

‘La semilla del mal’ no tiene nada aprovechable, ni siquiera el tomársela con sentido del humor, que es la mejor actitud posible ante bodrios de este calibre. Deberíamos abrir una nueva sección de películas ridículas, porque dentro de poco os hablaré de otras dos (una de ellas muy, muy, muy taquillera). Mientras intento no olvidarlas (la ventaja del mal cine es que permanece muy poco en la memoria), me retiro a mis aposentos a escribir sobre esa clase de hombres que se pegan a las mujeres todo el día, pero son incapaces de acostarse con ellas.

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<![CDATA[Clint Eastwood: 'El fuera de la ley']]> http://www.blogdecine.com/cine-clasico/clint-eastwood-el-fuera-de-la-ley http://www.blogdecine.com/cine-clasico/clint-eastwood-el-fuera-de-la-ley Thu, 18 Jun 2009 08:34:40 +0000 seleccionado por kentbrea josey-wales-1.jpg

‘El fuera de la ley’ (‘The Outlaw Josey Wales’) es la quinta película como director de Clint Eastwood, cuyo guión fue escrito por Philip Kaufman, a quien el actor le encargó la tarea para dirigirla. Así fue durante la primera semana de rodaje, pero pronto empezaron las discrepancias entre Kaufman y Eastwood, sus visiones del proyecto no coincidían y el actor de ‘Harry el sucio’ ejerciendo su poder de productor no dudó en despedir a Kaufman, tomando las riendas del proyecto. Eastwood declaró al respecto que tal vez la visión de Kaufman fuera mejor, pero no era la suya, toda una declaración de principios por parte de alguien que tiene las ideas muy claras a la hora de dirigir una película.

Desde luego, visionando ‘El fuera de la ley’ uno llega a esa conclusión, pues Eastwood alcanza aquí una de sus cotas más altas en su trayectoria como director (también como actor), una obra monumental en la que están presentes todas las constantes de su cine, y el logro es aún mayor cuando en aquellos años (estamos en 1976) el western no se encontraba precisamente en su punto más álgido, sino todo lo contrario. Eastwood le devolvió su épica, añadiendo un fuerte carácter nihilista, con un tratamiento de la violencia terrible, casi inaguantable. Eastwood en estado puro.

‘El fuera de la ley’ narra la historia de Josey Wales, un granjero del sur que sufre en sus carnes las devastadoras consecuencias de la Guerra Civil, después de presenciar como un grupo denominado Los botas rojas asesinaban a su familia y a él le daban por muerto. Pronto no pensará más que en reclamar venganza, uniéndose a un pequeño grupo de rebeldes del sur, que en su desesperación por estar perdiendo la guerra, intentan no darse por vencidos, resistiéndose a creer lo evidente. En un intento de rendirse al enemigo, son traicionados y la mayor parte asesinados, siendo únicamente Wales y un joven con ganas de destacar, los únicos que se darán a la fuga, mientras se reúne un grupo para cazarlos. La cabeza de Josey Wales ahora tiene un precio.

‘El fuera de la ley’ es un relato uniforme en el que se pueden apreciar distintos bloques. El inicio, mientras desfilan tomándose su tiempo los títulos de crédito, no puede ser más descriptivo. Wales no puede impedir el asesinato de su familia, tras enterrarlos aquél practica con un revólver (escena que repetiría en la posterior y laureada ‘Sin perdón’), y tras un manejo de la elipsis absolutamente inaudito (no sabemos cuánto tiempo transcurre), Eastwood filma uno de los mejores planos de su carrera: ése en el que en lo alto de una pequeña colina, sentado ante las tumbas de su familia, detrás de él van surgiendo como fantasmas el pequeño grupo de renegados a los que se unirá. El rostro de Wales ya no es el de un padre de familia, su mirada no es de este mundo. Una estúpida guerra le ha quitado todo lo que tenía.

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La película refleja perfectamente el estado de ánimo del pueblo americano tras haber perdido la Guerra de Vietnam. Eastwood es del sur, al igual que su personaje, pero su visión no es criticar al enemigo, sino reflejar la decepción general de un pueblo vencido, al menos tangencialmente. En cierto momento su personaje sentencia que todos los hombres pueden vivir en paz sin pelearse, una triste utopía que no hace más que apoyar esa decepción, y al mismo tiempo la demuestra reuniendo a lo largo de su viaje a distintas personas procedentes de diversos lugares, con los que se asentará en un lugar casi aislado, idílico y perfecto para todos ellos, que sólo buscan vivir en paz.

Los personajes que van apareciendo a lo largo del periplo de Wales determinan los distintos bloques mencionados, con el valor añadido de que Eastwood, en lo que es un prodigio de fluidez narrativa, los englosa perfectamente en un único bloque. A través de ellos se dibuja también la personalidad de Wales, y su personaje evoluciona psicológicamente. Sam Bottons, fallecido el pasado mes de diciembre, inolvidable protagonista de ‘La última película’ (‘The Last Picture Show’) con la que debutó en el cine, da vida al joven acompañante de Wales, representa al joven idealista y rebelde, la víctima joven que toda guerra se lleva injustamente. Su valor le lleva incluso en sus últimos suspiros de vida, a ayudar a Wales a salvarse de dos bandidos que les tienen atrapados. Chief Dan George (visto en otro western mítico, ‘Pequeño gran hombre’ de Arthur Penn) da vida a Lobo solitario, el carismático indio que se encuentra Wales y con el que establece una relación de amistad de lo más curiosa, llena de un feeling pocas veces visto en una película, proporcionando los momentos de humor del film, casi todos gracias a la impresionante interpretación del actor nativo americano, con quien Eastwood tuvo que estar muy atento y cuidadoso, pues se olvidaba continuamente de los diálogos. En los westerns protagonizados por Eastwod la figura del indio, o no aparecía, o era tratada con sumo respeto, tal y como sucede en ‘El fuera de la ley’, donde hace acto de presencia otro actor de origen nativo, Will Simpson, dando vida a un jefe indio con el que Wales hace un pacto de honor para poder convivir en el mismo territorio, un acuerdo por encima de toda ley, de todo gobierno, firmado con la sangre del hombre común, lo único que debería tener un auténtico valor.

Sondra Locke, futura compañera sentimental de Eastwood, aparece aquí por vez primera en una de las películas del director. Su personaje, de aspecto virginal y morboso, hace pensar a Wales en otra cosa que no sea la venganza, haciéndole recordar que una vez tenía una familia, y que las sensaciones de dicho recuerdo son agradables. John Vernon (el alcalde en ‘Harry el sucio’) da vida a Fletcher, compañero que Wales que se ve sin querer obligado a traicionarle y después perseguirle. De connotaciones de los films de Peckinpah, esta relación de amistad rota es otra de la pautas del relato, teniendo su desenlace en los momentos finales tras la consumación por parte de Wales de su venganza, cuando Fletcher simula no conocerle remidiéndose de su error. En personajes aún más secundarios, encontramos a John Quade y Bill McKinney, que seguirían trabajando con Eastwood en más de sus películas.

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El personaje de Eastwood parece una prolongación de los que hizo para Sergio Leone, con cambios sustanciales. Esta vez su nombre es muy pronunciado y conocemos su pasado. Pero al mismo tiempo, Wales es, en tradición con los personajes de Eastwood, un antihéroe. Su sentido de la justicia le empareja con Harry Callahan, alguien que está por encima de toda ideología, obligado a utilizar la violencia con tal de hacer cumplir la ley. Su desacuerdo con toda la hipocresía que le rodea queda reflejado en su huraño comportamiento hacia todos los que le rodean (Wales ha perdido la esperanza en buena parte del ser humano); escupe continuamente su tabaco contra sus víctimas, a la chaqueta de un hombre que intenta timarle con un brebaje, incluso a un fiel perro que le acompaña a todos lados y responde a sus escupitajos con gruñidos.

En la progresión dramática de ‘El fuera de la ley’ no faltan los momentos violentos, que casi siempre resuelven la tensión que se acumula en ciertas partes de la película. Una violencia que avanza in crescendo, y filmada por Eastwood con mucha más sobriedad y sequedad de lo que Leone lo hizo en la trilogía del dólar. Los tiroteos del principio, el enfrentamiento a dos hombres en una sucia cantina, el duelo con cuatro jóvenes soldados del norte, o la escena en la que mata al líder de Las botas rojas como culminación de su venganza. Una escena llena de matices, como por ejemplo ir jalando sus revólveres contra su adversario mientras lo acorrala y le clava su propia espada. Wales ha terminado su trabajo y su extraño parpadeo es como si despertara de un trance.

‘El fuera de la ley’ es una de las mejores película de Clint Eastwood en su doble faceta. Su puesta en escena, deudora de Siegel y Leone, incluso del Anthony Mann que se preocupaba de enmarcar el paisaje en la historia, es de lo más concisa y directa. Bruce Surtess, que cristalizó las inquietudes del director en cuanto a iluminación (abriendo un camino más tarde explorado por sus sucesores), realiza un trabajo impecable. Jerry Fielding, que compuso varias de las bandas sonoras de las películas de Sam Peckinpah, inicia aquí su pequeña trayectoria en el cine de Eastwood con un trabajo que obtuvo una nominación al Oscar, la única que consiguió la película aquel año.

Muy machacada por la crítica en su momento (de público fue un éxito más bien modesto), hoy emerge como una de las obras maestras de su autor, llena de poesía, de un lirismo apenas perceptible pero que subyace en cada plano, en cada secuencia. Tras su rodaje, Eastwood se tomó un descanso de sus tareas de director, interpretando ese mismo año una nueva entrega de las andanzas de Harry Callahan, en un rodaje mucho más ligero. De ella hablaremos en el siguiente post del especial.

Especial Clint Eastwood en Blogdecine:

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<![CDATA[Cannes 2009: 'Anticristo', de Lars Von Trier, o la angustia]]> http://www.blogdecine.com/cannes/cannes-2009-anticristo-de-lars-von-trier-o-la-angustia http://www.blogdecine.com/cannes/cannes-2009-anticristo-de-lars-von-trier-o-la-angustia Tue, 19 May 2009 06:06:18 +0000 seleccionado por kentbrea Anticristo

La crítica ha calificado el film de Lars Von Trier ‘Anticristo’ de “Ultra violento, angustioso, sexual, pretencioso, híper estético, misógino…” y se ha preguntado si se trata de una verdadera relectura del horror o si es un simple golpe de efecto. Las reacciones a la salida de la proyección, que se realizó ayer en el Festival de Cannes, eran encontradas e incluso hizo falta echar mano de los bomberos para que reanimasen a una persona que había sufrido un desmayo. Con una imagen cuidada hasta el extremo, el film del danés, en el que Willem Dafoe y Charlotte Gainsbourg interpretan a una pareja que desciende a los infiernos tras perder a su hijo, no deja indiferente.

Alain Resnais, un autor que no era bien recibido en Cannes, ha vuelto, después de treinta años, para presentar ‘Les Herbes Folles’, una comedia protagonizada por André Dussollier y Sabine Azéma, lo que ya hace que me interese enormemente. Se trata de la adaptación de la novela de Christian Gailly y cuenta cómo un hombre persigue a la dueña de una cartera roja.


El futbolista y actor Eric Cantona estuvo presente en la Croisette para presentar ‘Buscando a Eric’ (‘Looking for Eric’), de Ken Loach. Lo más sorprendente es que la crítica dice que el film les ha hecho reír y que les recuerda a Capra, aunque siempre con la amenaza de la dureza del mundo pendiente. Los comentaristas están contentos con el trabajo de Cantona en el papel de un ángel de la guarda terrenal, aunque no quedaron satisfechos con el final de la película, que consideran demasiado fácil.

Se habla también de otras películas presentadas, como ‘Ne te retourne pas’, de Marina de Van, donde lo más destacado era ver a Sophie Marceau y Monica Bellucci juntas. A la crítica no le convence este film, a pesar de que le concede algunos logros.

‘Chun feng chen zui de ye wan’, de Lou Ye, que en inglés se ha traducido por “fiebre de primavera” y en francés por “noches de borrachera primaveral”, ha recibido muy buenas críticas y hasta se menciona como posible ganadora de la Palma. “Sensual, insistente, febril, valiente, libre…” son algunos de los adjetivos que diversos críticos le han dirigido, aunque otros también han señalado que resulta opaca y que no logra emocionar.

Vía | Allo Cine y Página oficial del festival.

Cannes 2009 en Blogdecine:

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