Favoritos de los expertos de luigiitalia en Blogdecine http://www.blogdecine.com/usuario/ seleccionado por los expertos de luigiitalia http://www.blogdecine.com <![CDATA[Cinco cosas que no entiendo de estos Oscar]]> http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/cinco-cosas-que-no-entiendo-de-estos-oscar http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/cinco-cosas-que-no-entiendo-de-estos-oscar Thu, 26 Jan 2012 11:22:36 +0000 seleccionado por los expertos de luigiitalia

Ve el video en el sitio original.


Hola, muchachotes, la vida es tan maravillosa, está tan llena de buenas noticias, de pasión, de locura. La competición que convierte al cinéfilo en un sujeto-cercano-al-hombre-de-la-quiniela-con-ceño-fruncido-y-un-hincha-de-la-gran-pantalla son los Oscar que, lo sabemos, no sirven para nada, carecen de la fuerza industrial de un Sundance, de la potencia de proyección internacional y prestigiosa de Cannes, o incluso de la condición de descubridora de títulos de culto de un Fantastic Fest o Sitges, ni siquiera tiene mucho que ver con un evento-para-generar-hypes como el renovado Toronto. Pero los Oscar es Hollywood lamiéndose: y todos con ellos, claro. Así que ahí voy, mis queridos lectores, con cinco cosas que no entiendo de estos Oscar.

1. ¿Nada para Clint Eastwood?
Aunque todavía no la he visto, y no me faltan ganas de hacerlo para ser vaquero en esta tierra de eastwoodófilos, la sola presencia de ‘J. Edgar’ (id, 2011), una película contemporánea ahora que nuestro país ha incluido la corrupción en cultura y deportes, me genera unas simpatías muy extremas. Y un DiCaprio en modo-todoterreno y un retrato oscuro de un hombre que era todo poder, secretos íntimos y malas decisiones y un guionista como Dustin Lance Black, premiado anteriormente. ¿Vamos a irnos de vacío?

2. El gato con botas ¿EN SERIO?

Decidme, y hacedlo con prosa que no sea de alquitrán, que la última película de DreamWorks SKG supera a la entrada más floja del canon de Pixar, esa película de coches y ecologismo y simpatía europea, y os creeré, pero es que la decisión de apartar la Pixarada padre se me antoja a un momento de descanso por parte de una Academia que ya parece haber decidido que ‘Brave’ (id, 2012) será previsible vencedora….

3. ¿Nada para Drive?
Buenas tardes, queridos Oscar. Me encanta que estéis al día, pero la sensación Windign Refn me parece mucho más importante que Woody Allen, que ejecuta un trabajo a duras penas turístico y rutinario con la encantadora ‘Medianoche en París’ (Midnight in Paris, 2011). Parece divertido devolver a Allen a una competición con Scorsese o Malick o Payne, pero no procede: la dirección de Windign Refn ha sido la más obviamente perfecta dentro del sistema. Me haré el mudito respecto a las invenciones de los hermanos Weinstein.

4. Racanería iraní.
Bien está que Nader y Simin: Una separación (2011) se ha colado en mejor guión original, dice mucho del admirable buen gusto de los chicos de la Academia, PERO la película podría estar en mejor película sobradamente, sin ese pesado extranjero que suena a trámite y más aún cuando han expandido las nominaciones. ¿En serio el calado moral y la complejidad psicológica de esta cinta tienen menos peso que el relato de “ay, mi caballo, donde esté mi caballo” de ese cineasta en perpetua huida hacia adelante de su falo?

Ve el video en el sitio original.


5. Saltarse las reglas, esa quimera.
Ignorando el hecho de que ame ver nominado a Pitt por ‘Moneyball: rompiendo las reglas’ (Moneyball, 2011), justamente escogido por su carisma actoral de estrella del viejo estilo, la Academia ha cumplido a rajatabla lo que esperábamos de ella: interpretaciones-mímesis, revelación, actor latino-ya-consagrado-en-mercado internacional…¿Para cuándo un poco de transgresión? ¿Qué tal el estólido Ryan Gosling por su interpretación cuasi-paródica en ‘Drive? ¿Y Michael Fassbender? ¿Por qué le han ignorado tan salvajemente? No lo entiendo.

]]>
<![CDATA[Alberto Abuín escribe lo nuevo de Rodrigo Cortés]]> http://www.blogdecine.com/noticias/alberto-abuin-escribe-lo-nuevo-de-rodrigo-cortes http://www.blogdecine.com/noticias/alberto-abuin-escribe-lo-nuevo-de-rodrigo-cortes Wed, 28 Dec 2011 09:40:42 +0000 seleccionado por los expertos de luigiitalia rodrigo-cortes-foto-3-set-rodaje.jpg

Actualización del 29 de diciembre: Como muchos habéis adivinado, la noticia era falsa, una broma por el Día de los Santos Inocentes.

Imagino que muchos lectores habrán notado la ausencia de Alberto Abuín durante este mes de diciembre. Él se ha estado excusando en que tiene mucho trabajo pendiente, pero hasta hoy desconocíamos la razón principal de su falta de contribución al blog. Entre apenado y orgulloso por mi amigo y compañero, os traigo dos noticias. La mala es que Alberto deja Blogdecine. La buena es que lo hace para centrarse por completo en el guion de una película que podría dirigir Rodrigo Cortés (‘Buried’).

De momento, el proyecto carece de título oficial y se encuentra en una fase inicial de la producción, falta rematar el borrador definitivo del guion, pero ya se ha empezado a tantear a algunos actores de cierto renombre en el panorama nacional, para facilitar la siempre complicada búsqueda de financiación (no hay subvención pública alguna). La historia, llena de elementos autobiográficos, es un thriller erótico pero hay mucho humor despiadado y crítica social (dardos envenenados contra los responsables de la crisis económica en la que estamos inmersos). Os puedo adelantar que la trama gira en torno a tres personajes, una joven entregada a los vicios del sexo con hombres maduros, una ejecutiva que se deja humillar ante su jefe para mantener su empleo (hay una escena con un lápiz y un perro, no me dejan decir más), y un hombre amargado adicto al alcohol (evidentemente el alter ego de Alberto, ejem…) que intenta olvidar sus penas entre sesiones de cine y baratas prostitutas. Los destinos de los tres personajes se cruzarán a causa de un maletín lleno de dinero de enigmática procedencia…

En cuanto a Cortés, aún ocupado con la post-producción de ‘Luces rojas’, se ha mostrado muy interesado en trasladar el relato a la gran pantalla y podría ser su cuarto largometraje. Alberto mantiene una buena relación con el director orensano, al que conoció en un pase de prensa de ‘Concursante’ en 2007, y llevan meses hablando de este proyecto en común, al que Cortés ha incorporado también algunas anécdotas personales. ¿Habrá sexo en un ataúd? Ya veremos. Espero que pronto tengamos más noticias y que el rodaje pueda comenzar cuanto antes. Te echaremos de menos, ¡mucha suerte Alberto!

PD: Los especiales que llevaba (e iba a iniciar) mi compañero, dedicados a Eastwood, la Hammer o “El amor en 32 películas”, se repartirán entre los editores y se continuarán lo antes posible.

]]>
<![CDATA[Youzee abre sus puertas: revisamos la nueva plataforma de streaming de películas]]> http://www.blogdecine.com/otros/youzee-abre-sus-puertas-revisamos-la-nueva-plataforma-de-streaming-de-peliculas http://www.blogdecine.com/otros/youzee-abre-sus-puertas-revisamos-la-nueva-plataforma-de-streaming-de-peliculas Thu, 01 Dec 2011 11:04:50 +0000 seleccionado por los expertos de luigiitalia Youzee 1

En el especial sobre nuevas formas de ver cine al que le dedicamos un análisis a fondo, hubo una plataforma que se quedó pendiente de analizar: Youzee. Llevaba meses anunciando su próximo lanzamiento y hoy, por fin, tras un largo periodo de espera ha abierto sus puertas y le hemos echado un vistazo, antes de que empiece su andadura oficial.

Desde hoy conocemos Youzee, que en breve estará accesible de forma generalizada. El denominado Netflix expañol que acaba de desembarcar viene a cubrir un hueco en esto del cine en streaming. Una nueva forma de visionado y alquiler de películas y series online, el nuevo videoclub online que se está imponiendo como una de las mejores alternativas para disfrutar del cine en casa. Hemos tenido la oportunidad de probarlo con antelación a su lanzamiento y vamos a desgranar y revisar su funcionamiento y características.

Youzze: sin distracciones, excelente diseño y solo cine y series

Youzee 2

Su cuidado diseño, su interfaz agradable y la facilidad con la que se puede navegar por la web de Youzee es lo que primero nos llama la atención. Se aprecia y valora el buen trabajo realizado para ofrecer una plataforma vistosa, intuitiva y que, sobre todo, con su facilidad no asuste a los menos asiduos a internet. Elegir una película para su visionado en Youzee no requiere de conocimientos técnicos, todo está puesto en bandeja para no perderse entre posibilidades, características y prestaciones.

Su agradable interfaz nos demuestra que no hay un aluvión de opciones en las que perdernos, nos podemos centrar exclusivamente en películas y series, bien diferenciados, con un menú claro. Con suficiente información (texto y fotos): duración, género, calificación, sinopsis y presentada de forma muy atractiva. Sin olvidar que podemos aportar nuestros comentarios, críticas…

Un catálogo compensado y que debe crecer

De poco puede servir que la plataforma esté bien diseñada, que sea fácil manejarse y navegar si no ofrece un buen catálogo de películas. La oferta es esencial, es clave, para su triunfo y aceptación. En este caso vemos en Youzee que dispone de un catálogo con títulos interesantes pero aún no muy amplio. Aquí hay que romper una lanza en su favor, porque no es nada fácil debido a la legislación y aún escasa cultura del Video On Demand, conseguir que las distribuidoras encuentren en una plataforma así una colaboración más amplia.

Aún así, como digo, no se puede negar que hay títulos interesantes y que llamarán la atención del gran público: Disney/Pixar (‘Cars’, ‘Toy Story’, ‘Wall-e’, ‘Buscando a Nemo’,…), grandes éxitos (‘Piratas del Caribe’, ‘Slumdog Millonaire’, ‘Million Dolar Baby’,…) y algunos clásicos de todas las épocas: desde ‘Reservoir Dogs’ o ‘Tron’ a ‘El tercer hombre’, ‘El espíritu de la colmena’ o ‘La quimera del oro’.

Youzee 3

Como vemos las opciones son variadas, buscando todo tipo de público, y sin olvidarnos de las series de televisión (‘Perdidos’, ‘Anatomía de Grey’, ‘Luther’ o la exitosa ‘The Walking Dead’). Pero sigue quedando la sensación de que aún es un catálogo breve. Esperaba mucho más, sobre todo, después de que llevaran algunos meses generando expectación, pero lo lógico será que vayan creciendo en adelante.

Ahora que se postulan como clara competencia a otros servicios más asentados como Filmin o Wuaki.tv, el hecho de disponer de un buen catálogo es más que nunca la clave para su aceptación.

Eso sí, apuestan por la versión original y es algo que se agradece y mucho por la comunidad cinéfila.

Precios, suscripciones y alquiler en Youzee

Otro de los aspectos esenciales para su posible éxito o fracaso estriba en su plan de precios. Básicamente nos ofrecen dos opciones bien diferenciadas: suscripción mensual (al más puro estilo Netflix) o alquiler.

La suscripción mensual, una especie de tarifa plana que nos permite acceder y visionar buena parte de las películas y series (marcadas en verde), tiene un coste muy interesante: 6,99 euros mensuales (y con el primer mes gratuito a modo de prueba). Suficiente como para probar y empezar a valorar si merecerá o no la pena a largo plazo. Visto hoy en día los precios de las películas en DVD y Blu-ray desde luego que es muy atractivo y todo un acierto.

Eso sí, todo no es oro lo que reluce. Ya que con esta suscripción no se accede a todo el contenido del catálogo de Youzee. Hay determinadas películas y series que tienen un coste de alquiler, aparte de la mensualidad (marcadas en azul).

Youzee 4

El alquiler de títulos, que es la segunda opción –complementaria también con la suscripción– tiene un precio que oscila entre 1,99, 2,99 y 3,99 euros (aunque ‘Cars 2’, por ejemplo, cuesta 4,20 euros), lo que parece un coste razonable, siempre y cuando se trate de títulos muy esperados o demandados, aunque de momento serán los estrenos los que conllevan esta opción. Y las posibilidades de visionado aquí se postulan en varias calidades: DVD, HD de 720p o HD de 1080p.

Eso sí, también encontraremos algo de contenido gratuito (como también hay en Filmin o Wuaki.tv), que sirve como gancho aunque aún no está disponible. Serán títulos patrocinados, que se podrán ver gratuitamente a cambio de contener publicidad. No es mala idea, sobre todo para ofrecer una alternativa más en la oferta de Youzee.

También social

Youzee 5

No podía faltar en plena era de apogeo de los medios sociales, que en Youzee no podamos usar Facebook, Twitter, dejar comentarios, críticas, compartir títulos, … su integración social es sobresaliente. Puedes crear tu perfil, añadir tus gustos, compartir afinidades con amigos. Además, gracias a esta interacción, el sistema posee un algoritmo que recoge nuestros gustos y participación y nos facilita recomendaciones personalizadas (para los que no quieran perder tiempo buscando en el catálogo).

Algunas otras opciones a destacar es el control parental, el potente buscador, posibilidad de visionado en varios dispositivos…

Conclusiones sobre Youzee: ¿merece la pena?

Youzee 6

Todo ello completa la excelente oferta de prestaciones de Youzee, muy bien pensado y que llega para convertirse en una referencia.

La relación calidad-precio es excelente, el diseño, facilidad de manejo y posibilidades que ofrece para extender su uso y compartirlo es uno de sus puntos fuertes. Quizás el catálogo es donde más se echa de menos una mayor variedad y cantidad. Y quizás, ya puestos a ser exigentes (hay que serlo para mejorarlo) es ofrecer algún otro tipo de suscripción premium: un coste más elevado para los que no quieran pagar dos veces (suscripción mensual y alquiler) por ver estrenos destacados. Aquí una suscripción “todo incluido” hubiese sido la guinda. Con todo, Youzee desembarca con fuerza, con excelente presentación y seguro que dará mucho que hablar. Recomensable probarlo, desde luego.

Sitio oficial | Youzee

]]>
<![CDATA[Críticas a la carta | 'El show de Truman' de Peter Weir]]> http://www.blogdecine.com/criticas/criticas-a-la-carta-el-show-de-truman-de-peter-weir http://www.blogdecine.com/criticas/criticas-a-la-carta-el-show-de-truman-de-peter-weir Fri, 25 Nov 2011 09:32:10 +0000 seleccionado por los expertos de luigiitalia trumanshowf1.jpg

Cuando echamos la vista atrás y vemos que la Academia de Hollywood premió como mejor película de 1998 a ‘Shakespeare enamorado’ (‘Shakespeare in Love’, John Madden, 1998) nos entristecemos un poco al pensar que fue el año de películas como ‘Salvar al soldado Ryan’ (‘Saving Private Ryan’, Steven Spielberg) —una obra maestra más de su director—, ‘La delgada línea roja’ (‘The Thin Red Line’, Terrence Malick) —una gran obra que gana con el paso del tiempo—, ‘Un plan sencillo’ (‘A Simple Plan’, Sam Raimi) —gran film noir que supone la cima de su director—, y cómo no, ‘El show de Truman’, (‘The Truman Show’, Peter Weir), film que en cierto modo profetizaba sobre el poder de los reality shows, que se erigía como una de las mejores cintas de su estimable realizador, amén de ofrecer uno de los mejores papeles de Jim Carrey, hasta aquel entonces enfrascado en un buen número de personajes llenos de tics y muecas.

Que las película mereció más nominaciones —sólo consiguió las de mejor director, mejor actor secundario y mejor guión— es algo que ya se sabía entonces y que el paso del tiempo ha ido confirmando. Recientemente en la sección Respuestas, uno de nuestros lectores, el avispado luisss, fue aplaudido al resumirla con una sola palabra: vida. Pocas veces debo estar yo de acuerdo con un lector, pero es una palabra que la define a la perfección. ‘El show de Truman’ es, a las puertas del 2012, mucho más actual y revolucionaria de lo que fue en el momento de su estreno. Un canto a la vida y una crítica sin cuartel al poder de la televisión y la lucha por las audiencias, pero sobre todo un retrato del ser humano con todo lo bueno y lo malo que tenemos, que es mucho.

trumanshowf2.jpg

El concepto de ‘Gran hermano’, tan conocido en nuestro país gracias a un penoso programa de televisión que, temporada tras temporada, ha ido lobotomizando a los espectadores tontos, proviene de la famosa novela de George Orwell ‘1984’, publicada en 1949, y que posee dos adaptaciones cinematográficas, ‘1984’ (id, Michael Anderson, 1956) y ‘1984’ (‘Nineteen Eighty-Four’, Michael Rsdford, 1984). Dicho concepto no se utiliza en la película pero su influencia está más que clara. No obstante, la idea de una vida de ficción paralela a la real tampoco es original —en realidad ¿qué es original y qué no?—; hay precedentes en la serie de televisión ‘Twilight Zone’ y en alguna que otra novela de Philip K. Dick —aún sueño con una adaptación de ‘Time Out of Joint’, cuya premisa argumental es simple y llanamente impresionante—. Andrew Niccol recupera la idea base para su libreto, y la premisa que propone aterra por su verosimilitud. Una empresa adopta un bebé al que convertirá en el protagonista del reality show más exitoso de la historia, todo un mundo creado para él, siendo totalmente inconsciente de que vive una farsa.

Considero un gran acierto en el libreto de Niccol el hecho de que el espectador sepa enseguida que Truman vive en un enorme plató —tanto que puede apreciarse desde el espacio exterior al igual que la muralla china—, y no juegue al suspense presentándonos ese detalle al final como si de uno de esos giros dramáticos de guión se tratase. A cambio se opta por descubrir la terrible verdad al poco de su inicio —no obstante, ese foco que cae del cielo, y la angulación de la cámara, simulando monitores, son suficientes pistas al respecto—, e impactar en el espectador simplemente con la premisa, que por sí sola ya resulta aterradora y capta nuestro interés. El film critica la curiosidad humana, el vouyeur que todos llevamos dentro, y ahí estamos frente a la pantalla, interesándonos por la vida de un pobre desgraciado al que no se le ha dado la oportunidad de elegir. Hay que alabar el trabajo de síntesis realizado en el guión, pues hablamos de una película que dura poco más de hora y media, y aúna en poco tiempo mucha información hábilmente dosificada.

trumanshowf3.jpg

Y es un acierto esa opción de la supresión del suspense porque resulta prácticamente absurdo. La vida de Truman no tiene nada de especial, y me refiero a la vida ficticia que vive desde su nacimiento. Weir y Niccol ya logran que nos involucremos en la historia porque reconocemos nuestro lado vouyeur, y porque en el fondo deseamos que Truman consiga su objetivo, salir de esa mierda de mundo —dicho sea de paso que sirve como alegoría de un mundo ideal, aunque controlado por un ser superior, un dios muy particular, llamado Christof— y por ende alcanzar el amor, representado en el personaje al que da vida una encantadora Natascha McElhone. Es ése el único y poderoso punto de inflexión en la historia, y que en cierto modo habla de la propia naturaleza del ser humano al creer en algo más que lo que vemos, a aspirar a algo mejor y por coherencia a luchar por nuestros sueños, sean posibles o no. Cualquiera de nosotros puede ser Truman, nos identificamos con él y no necesitamos protagonizar un reality show para ello. Sus miedos y temores son los mismos que los nuestros y la falsedad del mundo que le rodea es la nuestra propia, el querer disfrutar con los placeres y sufrimiento de los demás, olvidándonos de lo principal: disfrutar y sufrir por nosotros mismos. De sentir.

Por primera vez en la carrera de Jim Carrey, su histrionismo le queda a la perfección. Su actuación va acorde con todo el mundo en el que vive y en el que prácticamente es un producto más de marketing. La evolución de su personaje queda perfectamente captada en una interpretación llena de matices en la que el actor demuestra que es mucho mejor de lo que nos había hecho creer con sus papeles de payaso. Atención a la forma de saludar todas las mañanas a sus vecinos, la misma que usa al final con reverencia incluida y de connotaciones muy diferentes. Pocas veces se nos ha erizado la piel como el momento de la libertad de Truman, porque representa la nuestra propia. Por el camino queda un personaje odioso a cargo de una excelente, como siempre, Laura Linney, una arrebatadora música de Burkhard von Dallwitz y Philip Glass, y un Ed Harris glorioso. Todos al servicio de una puesta en escena de Peter Weir a base de planos que encierran a sus personajes en perfecta consonancia con lo que se cuenta. La liberación de Truman se produce fuera de campo, cuando la película ha terminado y el controlable espectador busca otro canal. No es difícil imaginar que Truman se encontrará con el amor de su vida. Y habrá sido su elección, porque el amor es, como la vida, una cuestión de voluntad.

trumanshowf4.jpg

]]>
<![CDATA['No habrá paz para los malvados', un maldito milagro]]> http://www.blogdecine.com/criticas/no-habra-paz-para-los-malvados-un-maldito-milagro http://www.blogdecine.com/criticas/no-habra-paz-para-los-malvados-un-maldito-milagro Mon, 26 Sep 2011 09:15:02 +0000 seleccionado por los expertos de luigiitalia 30880_noche-de-miedo.jpg

“A tomar por el culo el mundo…” – Santos Trinidad

En el casi siempre predecible, de respaldo industrial más bien escaso (por no decir que ante todo faltan en España buenos y valientes y honestos productores de cine, más que actores, aunque también, guionistas o directores), de crisis perenne y aparentemente invencible, en el que los géneros parecen proscritos o causan pavor, en el que o eres un director consagrado (y por tanto haces películas con relativa frecuencia) o eres un don nadie (y puedes contentarte con hacer una primera película…y alguna más en veinte o treinta años), que siempre anda mirando de reojo lo que se hace en Estados Unidos en lugar de construir un sentido cinematográfico propio, ‘No habrá paz para los malvados’ (2011), séptimo largometraje en la trayectoria como director del bilbaíno Enrique Urbizu después de ocho años de inactividad como cineasta (si exceptuamos su segmento para ‘Historias para no dormir’, que poca gente ha visto), representa algo así como un milagro, un maldito milagro que asombra que se haya hecho realidad, en medio de un desierto tan desolador como ofrece un panorama presidido por los mismos nombres de siempre, los mismos temas de siempre y la misma carencia de audacia, rigor, fortaleza narrativa, profundidad psicológica, y ante todo personalidad, visión propia del mundo y del hombre. Del cine, en definitiva.

En la pasada década, Enrique Urbizu había firmado dos feroces, imprescindibles, retratos del ser humano al límite, tanto en el exterior, en su relación con una sociedad podrida, como en su interior, en la lucha contra unos demonios aún más terribles que cualquier enemigo. Ambos magníficos filmes no obtuvieron, ni de lejos, todo el reconocimiento que merecían, ni el éxito de un público que, lógicamente, ha dejado de creer en grandes cineastas españoles. ‘La caja 507’ (2001) era un policiaco de la mejor estirpe, y ‘La vida mancha’ (2003) un melodrama devastador, pero esas propuestas, me temo, estaban muy lejos de querer complacer al espectador. Muy al contrario, le desafiaban a una implacable lucha consigo mismo. Cine sin concesiones, descarnado, que rechazaba de plano el dar respuestas y que nos colmaba de interrogantes, enigmas, desasosiegos. Y ahora, por fin, regresa al policiaco con la que probablemente es su obra cumbre, de plenitud, en pleno dominio de su talento, y con más mala leche y mayor desesperanza que nunca. Hace pocas horas que he vuelto a ver ‘No habrá paz para los malvados’, y puedo decir, sin que me tiemble en absoluto el pulso escribiendo, que pocas veces, por no decir nunca, he pasado dos horas más felices en una sala de cine viendo una película española.

Entre las muchas clases de directores que existen (a Dios gracias…) hay un tipo que yo suelo definir como astutos. Gente de cine que conoce bien el medio, está armado con excelentes herramientas técnicas, y sabe darle al espectador una buena dosis de pirotecnia audiovisual. En este grupito incluiría a Alejandro Amenábar, los hermanos Coen (salvando sus primeras películas…), Mel Gibson, Bryan Singer, Peter Jackson, Ron Howard, Guillermo del Toro, Steven Soderbergh, Michael Mann, Spike Jonze, J. J. Abrams, Jean-Pierre Jeunet, Christopher Nolan, Darren Aronofsky, Ridley Scott y muchos otros. Me duele verles emparentados en demasiadas ocasiones con grandes narradores de verdad, como Clint Eastwood, John McTiernan, Kathryn Bigelow, John Carpenter, Steven Spielberg, Werner Herzog, Paul Verhoeven, Ang Lee, Alfonso Cuarón y, por supuesto, Enrique Urbizu. Esos astutos directores son los más preparados para dar gato por liebre, epatando con su estrategia narrativa, buscando lo impactante, lo impresionante y lamentablemente perecedero. Pero los grandes narradores, como los nombrados, son capaces, siempre que pueden y les dejan, de trascender con mucho el marco de los géneros que excitan su imaginación y divierten su creatividad. Saben de sobra que un género como el thriller, el noir o policiaco, es sobre todo una forma moral de observar el mundo, y el poso que dejan en sus imágenes permite que éstas sobrevivan al capricho de las modas, porque se erigen en un juicio, un análisis, de un hombre y una sociedad determinadas, y construyen en torno a eso la ficción que las alimenta.

30886_no-habra-paz-para-los-malvados.jpg

Santos Trinidad, el espejo del Madrid del siglo XXI

Como otros grandes narradores, Urbizu solamente deja de dedicarse a otras cosas (en su caso, de dar clases o de escribir guiones), cuando puede hacer la película que le viene en gana. Sin embargo, en esta ocasión, a punto estuvo de no ver la luz su proyecto, cuando una vez más vio reducido su presupuesto y su plan de trabajo. Pero, en un ejercicio de ascetismo y voluntad admirables, despojó al guión de algunas páginas (relativas, al parecer, a la trama yihadista) y depuró la historia en torno a Santos Trinidad, verdadero compendio y cristalización de todos los antihéroes que, desde siempre, han obsesionado a Urbizu, hasta el punto de erigirse en un grotesco, desaforado, alter-ego de sí mismo. Un individuo detestable hacia el que, asombrosamente, sentimos piedad y hasta una retorcida admiración, un sujeto abyecto capaz de los actos más ignominiosos y de las heroicidades más violentas. Jose Coronado vuela en una creación poco menos que sublime (muy alejada de su oscuro Rafael Mazas, rapado, en forma y perfectamente afeitado, pues aquí luce greñas, carece de cintura y lleva barba y bigotazo grasientos), que vuelve a certificarle como el actorazo que siempre ha sido (aunque, como todos los actores, más aún los españoles, ha participado en subproductos de todo tipo para sobrevivir). Coronado es una fuerza de la naturaleza desde el principio hasta el final. Sus ojos de pantera, sus andares de alcohólico irredento, la profundísima tristeza y ambiguedad de todos y cada uno de sus gestos, le convierten, desde ya, en una leyenda del cine español.

Con Santos empezamos, y con él terminamos la película. Una narración compulsiva que se podría describir, a grandes rasgos, como quince minutos iniciales de una sordidez salvaje, una zona media en la que se van superponiendo los puntos de vista de manera ejemplar, y que se dirigen, frenéticos, a los quince minutos finales, en los que no oímos ni un solo diálogo, y que son la explosión de todos los elementos, el clímax perfecto de una ficción que no deja tregua al espectador. En esos quince minutos iniciales nos zambullimos en un Madrid que se palpa, se huele, que apesta a verdad. Siendo una ciudad que conozco tan bien, y más aún en esas noches alcohólicas, dejo de sentir que delante me están ofreciendo una puesta en escena, y respiro ambientes, tipos, actitudes tan reales, o más, que la vida misma. Ahí está Madrid, y toda su compulsiva vida nocturna. Y ese primer cuarto de hora es, creo, lo mejor que ha filmado Urbizu en toda su vida y, por extensión, lo más estremecedor, libre, cautivador que se ha visto en el cine español en demasiados años, y una muestra de que las películas de este país pueden, deben, ser tan potentes como cualquier otra cinematografía. Ausente la música, los lugares fáciles, sólo nos queda aferrarnos a los ojos insondables de un policía al que le tiemblan las manos para coger la copa pero no para apretar el gatillo. Santos es una mezcla gozosa de vaquero, samurái e icono hediondo del cine negro. Y probablemente existan unos cuantos Santos Trinidad patrullando por Madrid…

Pero, aunque siempre por debajo de la memorable creación de Coronado, ‘No habrá paz para los malvados’ se beneficia de un reparto en estado de gracia, un extenso elenco de secundarios, asignatura pendiente del cine español en la mayoría de sus producciones, en las que ni sobra ni falta nadie, y en la que todos están dirigidos con mano maestra y elegidos con minuciosidad de relojero. Tanto es así que gente que casi nunca me convence, como Juanjo Artero, es esencial para el discurrir y la tensión de la trama. Y otros como Rodolfo Sancho, Julio Perillán, Ricardo Dávila, Nadia Casado, Luis del Valle, amén del resto, configuran un collage de rostros sin la menor fisura, que dibujan un Madrid desesperanzado, en el que apenas cabe la sonrisa que no sea cínica, ni una sola intención que no sea mezquina, y en el que no hay cabida para la compasión o la empatía. Y finalmente Helena Miquel, que apenas ha hecho nada en cine hasta ahora, clava el carácter opuesto a Santos Trinidad, la verdadera heroína de la película, la jueza Chacón, capaz de compatibilizar una gran carrera profesional con el hecho de ser madre. Una mujer de gran fortaleza mental que poco a poco se irá dando cuenta de que los diferentes departamentos de la policía no se comunican entre sí, lo que provoca unos fallos en la seguridad nacional que pueden dar lugar a las grandes tragedias que nos han sacudido.

30879_no-habra-paz-para-los-malvados.jpg

La maliciosa y lúcida mirada de Urbizu

Porque si en ‘La caja 507’ de lo que se trataba era de hablar de la especulación del suelo en España, de los que se cargan montes, costas y familias para construir chalés, urbanizaciones de ricos, y carísimos puertos deportivos plagados de yates, en ‘No habrá paz para los malvados’ el tema es la falsa seguridad en la que vivimos, la incapacidad de la ley, por muchos esfuerzos que haga, para garantizar que sucedan grandes masacres terroristas. La sombra del 11-M, sin llegar a ser explícita, sobrevuela toda la trama de la película. Pero Urbizu no se contenta con eso. Es capaz, gracias a la creatividad y a la férrea escritura que ha llevado a cabo con su inseparable guionista Michel Gaztambide, de hablar también de los cargamentos de droga que entran por la vía africana, y de conectar todo ese submundo de mafias y narcóticos cuyo origen es Colombia y Venezuela, con las bandas de marroquíes y árabes que se han instalado en Lavapiés desde hace muchos años. Y lo conecta todo con una perfección que asusta, sin perder jamás el control de lo que está contando, ni crear confusión en el espectador, todo unido por la mirada brumosa, pero de cazador nato, de Santos Trinidad, que se convertirá en héroe sin ni siquiera proponérselo, pues todo lo que le mueve es salvarse a sí mismo de sus atrocidades. Y así, las casualidades con las que arranca el relato se convierten en algo parecido a la predestinación, y ésta hace posible una redención de resonancias bíblicas.

Pero Urbizu llega incluso más allá. Debajo de toda la trama, de la vertiginosa aventura que nos cuenta, existe una mirada maliciosa, llena de ironía y mala uva, hacia la sociedad actual, sobre todo la madrileña. En una puesta en escena en la que no hay ni rastro de autocomplacencia (porque no cree necesario demostrar nada a nadie salvo a sí mismo), de una sequedad y precisión que muy pocos pueden alcanzar, se va colando por sus grietas una crónica despiadada de la vida, de nuestra vida. En cada escena y casi en cada imagen, su imaginación vuela para proponer ideas perversas, y si hay una televisión en último término del plano, vemos la telebasura o la obsesión del español medio por el fútbol, y si Santos entra en un establecimiento, el cartel de “se traspasa” deja caer el fantasma de la crisis. Y muchos cortes de montaje (por cierto, soberbio montaje de Pablo Blanco) o movimientos de cámara sugieren ideas síntesis o discursos morales, como un ascensor que se cierra con el terrorista dentro y una puerta que se abre con el policía que no pudo, o no supo, capturarle. La riqueza narrativa de Urbizu y Gaztambide es tal que hay que ver varias veces la película para percatarse de todo. En ella cabe la épica del antihéroe con la sociedad de las eternas tragaperras y el cubata, el conocimiento profundo de las armas blancas y de fuego con el pijerío nocturno de Madrid, el horror de la violencia infernal con la melancolía de una soledad incurable.

Y dirige el director bilbaíno con un nihilismo lleno de furia, con secuencias de acción terribles y tenebrosas, convirtiendo a su película en un puñetazo en el estómago que perdura en la memoria y que te obliga a hacerte preguntas sobre la falsa moral que rige la sociedad, sobre lo fácil que es morir en cualquier esquina. Y la mayor pregunta de todas es: ¿qué película podría haber hecho Urbizu con más presupuesto y aún mayor libertad?, pero también: ¿qué podría dar de sí este hombre en Estados Unidos? ¿por qué la única pega que se puede sacar a ‘No habrá paz para los malvados’ es lo corta que se hace y las ganas de más? ¿Quién puede evitar soñar con una miniserie sobre Santos Trinidad? Preguntas que nunca obtendrán respuesta, como los enigmas morales de esta obra maestra del cine español.

30882_no-habra-paz-para-los-malvados.jpg

]]>
<![CDATA[John McTiernan: 'El secreto de Thomas Crown']]> http://www.blogdecine.com/criticas/john-mctiernan-el-secreto-de-thomas-crown http://www.blogdecine.com/criticas/john-mctiernan-el-secreto-de-thomas-crown Thu, 08 Sep 2011 13:13:15 +0000 seleccionado por los expertos de luigiitalia elsecretodethomascrown-f1.jpg

El año que John McTiernan estrenó por fin ‘El guerrero nº 13’ (‘The 13th Warrior’, 1999) —para el que suscribe una de sus mejores películas— tuvo la oportunidad de estrenar antes el film que rodó después del mencionado. Curiosamente se trata de una puesta al día de ‘El caso Thomas Crown’ (‘The Thomas Crown Affair’, Norman Jewison, 1968), film de enorme éxito a finales de los 60, sobre todo por lo popular que se hizo el tema central de la banda sonora compuesta por el entonces muy de moda, y más que lo estaría, Michel Legrand. ‘The Windmills of your Mind’, interpretada por Noel Harrison, se convirtió en todo un hit musical, siendo recordada como una de las más míticas canciones que han formado parte de una banda sonora original. En el remake de McTiernan hay más canciones —muy bien elegidas— y el mencionado tema consta de dos versiones, una de ellas a cargo del conocido Sting. No hay color con la original.

Es en la canción y en alguna que otra secuencia, como una muy sensual partida de ajedrez, donde ‘El secreto de Thomas Crown’ (‘The Thomas Crow Affair, 1999) pierde en comparación. El film de Jewison era demasiado deudor del lenguaje televisivo de entonces —Jewison pertenece a ese grupo de realizadores provenientes de la televisión, al lado de gente como Arthur Penn, Sidney Lumet, Frankenheimer, Ashby, etc—, y abusaba en exceso del split screen —fragmentación de la pantalla para ofrecer al mismo tiempo distintos puntos de vista o acciones paralelas—, además de una trama poco interesante, subsanada por la excelente química que había entre Steve McQueen y Faye Dunaway. McTiernan logra sacar un mayor partido del material, sobre todo en lo que respecta a su parte de thriller. Estamos ante la última prueba del talento de un director cuya carrera caería en picado con sus siguientes trabajos.

elsecretodethomascrown-f2.jpg

Pierce Brosnan, que también ejerce tareas de producción, y recordemos protagonizó la ópera prima de McTiernan, ‘Nómadas’ (‘Nomads’, 1985), da vida al Thomas Crown del título, importante hombre de negocios en la ciudad de New York, con una habilidad especial para cerrar negocios millonarios. Crown posee además un curioso pasatiempo: robar obras de arte. El ingenioso robo de un Monet le pondrá en el punto de mira de la policía gracias al olfato de Catherine Benning (Rene Russo), agente de seguros encargada del caso. Benning y Crown llegarán a intimar lo suficiente como para, llegado el momento de la verdad, tendrán que decidir entre el deber y el querer. Y al igual que en la original, la química entre la pareja protagonista es de lo mejor del film. Pierce Borsnan, que demuestra una vez más lo bien que le sientan los personajes cínicos, y Rene Russo, que por primera vez en su carrera hace escenas de desnudo, provocan que salten chispas en la pantalla. Su feeling es innegable.

La película empieza y termina con un robo. Dos prodigiosas set pieces en las que McTiernan demuestra su mano para crear suspense, ritmo y emoción. Al igual que en la tercera entrega de las aventuras de John McClane, la película sigue la máxima de Cecil B. DeMille —uno de los pocos realizadores de la historia que sabían como sacar provecho de un gran espectáculo—, la que reza que una película debe empezar con un terremoto y de ahí hacia arriba, con la sana intención de atrapar al espectador y no soltarle. El robo llevado a cabo justo después de la presentación del personaje de Crown durante los títulos de crédito, nos devuelve al McTiernan de sus inicios. La planificación, de una precisión admirable, y sobre todo un montaje soberbio obra de John Wright‘Convoy’ (id, Sam Peckinpah, 1978)—, introducen enseguida al espectador en la trama. Mínima, todo hay que decirlo —no dejamos de hablar de un ladrón, una agente de seguros, y un robo, sin más—, pero que la cámara de McTiernan la hace lo suficientemente atractiva.

elsecretodethomascrown-f3.jpg

Y es que al igual que Thomas Crown, un millonario cuya aburrida vida de negocios y pasta a doquier le llevan a divertirse robando obras de arte como si de un juego se tratase, McTiernan plantea su película como un juego. La relación entre la pareja protagonista, basada en una atracción sexual más que evidente, provocada por la seducción del poder, y necesitada de una gran confianza, está planteada de idéntica forma. Un juego por demostrar quién es el mejor, y en el que se desvelará qué importa realmente a los personajes. Al espectador le resulta tan interesante el juego de seducción que Banning y Crown se traen entre manos, como la forma en la que éste último se las ingenia para robar —o devolver—, obras de arte que se suponen intocables. McTiernan maneja con inteligencia ambas tramas, llevándolas en pareja, y consiguiendo que una sea la respuesta a la otra. Sí es cierto que el film pierde fuelle en su mitad, cuando los dos tortolitos pasan tiempo juntos y el film parece no avanzar. Ni siquiera el enorme magnetismo de René Russo, probablemente en el mejor papel de su carrera, llega para aliviar el débil aburrimiento que asoma en ese tramo.

Pero McTiernan es un hombre de acción, siempre lo ha sido, a pesar de que en esta película intenta mezclar sus mejores cintas de acción con el clasicismo al que se enfrentó en la estupenda ‘Los últimos días del edén’ (‘Medicine Man’, 1992), con la que tiene más de un punto en común. El tramo final de ‘El secreto de Thomas Crown’ recupera la vitalidad de su inicio, y al son de una muy cuidada banda sonora del veterano Bill Conti, el director nos regala una segunda set piece descomunal y llena de energía. Pocas veces un robo estuvo perpetrado con tanta clase y buen humor. A un lado queda la presencia del soso Deanis Leary, como débil contrapunto a la pareja protagonista, o la presencia a modo de homenaje, de Faye Dunaway, dando vida a la psicólogo de Crown, mujeriego y hasta cierto punto misógino. Y es que ‘El secreto de Thomas Crown’ no puede evitar cierto machismo en su mensaje, lo suficiente para ser notado, pero que no llega a estropear la función. Y es que eso no es nada comparado con la vulgaridad en la que McTiernan caería tres años después.

elsecretodethomascrown-f4.jpg

Especial John McTiernan en Blogdecine:

]]>
<![CDATA['Mammuth', Born to be Wild]]> http://www.blogdecine.com/criticas/mammuth-born-to-be-wild http://www.blogdecine.com/criticas/mammuth-born-to-be-wild Fri, 09 Sep 2011 06:19:04 +0000 seleccionado por los expertos de luigiitalia Mammuth

Benoît Delépine y Gustave de Kervern me sorprendieron mucho y muy gratamente el año pasado con ‘Louise-Michel’ (2008), una película que, como ya indiqué, me pareció de lo más original y catártica. Por ese motivo, no he dudado en ir a ver su siguiente trabajo, ‘Mammuth’ (2010), que se ha estrenado esta semana en nuestro país, y que en este caso podría tener un tirón de taquilla algo mayor, al contar con Gérard Depardieu, Yolande Moreau, Benoît Poelvoorde y la colaboración esporádica de Isabelle Adjani.

Mammuth es el modelo de moto que conduce Serge, el protagonista, pero también es un apodo sumamente adecuado para él, dada su envergadura corporal y su escasa gracilidad. Este hombre, que acaba de ser retirado en una empresa cárnica, debe recopilar los certificados de empleo de todas sus ocupaciones previas para cobrar la jubilación. Esto le embarcará en un viaje por carretera en el que revisitará sus variopintos y pintorescos antiguos lugares de trabajo y se irá reencontrando con los habitantes de su pasado, incluso con una a la que hace años que perdió irremediablemente.

En estos tiempos de la Alta Definición, en los que numerosas películas se graban directamente en digital, sorprende toparse con una fotografía que da predominancia al grano, sobre todo en los recuerdos, acerca de los que no queda ninguna duda de que están rodados en 16 mm. Esta estética, a la que podríamos llamar, “sucia” o feísta, se adecua mucho a la historia contada y a los personajes retratados, pero al mismo tiempo, nos da esa idea de tiempo pasado que se adereza con una elección de las localizaciones y un diseño de producción que ofrecen al conjunto un aire atemporal.

Mammuth

Si bien lo que más me gustó de ‘Louise-Michel’ fue su rareza, aquí ese mismo ingrediente me ha resultado excesivo –o quizá ha perdido la capacidad de sorprenderme, pues esas cosas tal vez solo funcionen en la primera ocasión–. Encontré aquella película auténticamente rara: la calificaría sin problema de “fricada” y me dio la impresión de no haber podido ser normal aunque lo hubiese intentado. Mientras que ésta más bien aparenta buscar la diferencia con toda intención y propósito. La inclusión de seres estrafalarios y esperpénticos, como Miss Ming –en la fotografía precedente–, y de situaciones rocambolescas en este caso se me antoja más artificial y pretendida, aunque todo esto puede no ser más que una impresión.

Estructurada como una road movie, ‘Mammuth’ no puede sino constituirse de episodios medianamente autónomos, que se van sumando en una definición del protagonista realizada a través de todos aquellos que lo rodearon y lo rodean ahora. Esta forma de retratar al personaje es efectiva y singular. Serge acaba resultando entrañable y cercano y, si bien no se parece probablemente a ninguno de nosotros, terminamos entendiéndolo mucho más de lo que cabría pronosticar.

En paralelo, la esposa lo espera en casa, tratando de tramitar los papeles, y con la mujer se quedan los momentos más graciosos de la película, ignoro si a causa de que la comicidad de la actriz belga Yolande Moreau – a quien vimos en la propia ‘Louise-Michel’ y recientemente en ‘Micmacs’ y que aparece en la siguiente imagen– supera la de Depardieu o si simplemente porque el guion le ha reservado los chistes a este personaje, que podría ser lo mejor de la película y desafortunadamente cuenta con escasas apariciones.

Mammuth

Hablaba de la catarsis con la anterior película y aquí también está presente la sensación liberadora que, sin ningún escondrijo, se simboliza con el vehículo de dos ruedas que representa la juventud y la independencia. Pero esa misma moto esconde otros significados, más aciagos, que el protagonista aún tendrá que desdeñar. La liberación, finalmente, se hará de las ataduras invisibles y no de las físicas. La crítica social o laboral que en el anterior trabajo de Delépine y de Kervern suponía el eje central, aquí se remarca menos y se limita a denunciar la desidia de casi todos los empleadores a la hora de dar de alta a sus trabajadores y las consecuencias que para éstos acarrean esas ganas de evadir a Hacienda de los empresarios.

El drama y la comedia se dan la mano en ‘Mammuth’ para acercarnos con gran sensibilidad a personajes tan peculiares como familiares, que cautivarán sin duda, tanto por la causa que persiguen como por sus inconfesables luchas individuales. Más perfecta y redonda que la anterior, por ese mismo motivo me sorprende y fascina algo menos.

Otra crítica en Blogdecine | Divertidísima ‘Mammuth’, por Adrián Massanet.

Mi puntuación:

3

]]>
<![CDATA['No habrá paz para los malvados' de Enrique Urbizu, tráiler]]> http://www.blogdecine.com/cine-espanol/no-habra-paz-para-los-malvados-de-enrique-urbizu-trailer http://www.blogdecine.com/cine-espanol/no-habra-paz-para-los-malvados-de-enrique-urbizu-trailer Sun, 04 Sep 2011 14:18:54 +0000 seleccionado por los expertos de luigiitalia

Ya podemos echar un vistazo al tráiler definitivo de ‘No habrá paz para los malvados’, un thriller del que ya habíamos podido ver un teaser a finales de mayo. Como sabéis, se trata del nuevo trabajo de Enrique Urbizu, director de ‘Cachito’, ‘La caja 507’ y ‘La vida mancha’, entre otras. El cineasta bilbaíno vuelve a contar con la colaboración de Michel Gaztambide en el guion y con José Coronado al frente del reparto, dando vida a un violento policía de turbio pasado. Me chirría una vez más, como en muchos avances de producciones españolas, lo poco convincentes que suenan algunos actores, como si soltasen los diálogos sin vivirlos, pero el avance está bien montado y la propuesta es muy interesante. Es de las que hay que ver este año. Especialmente para todos aquellos que mantienen que en este país solo se hacen películas relacionadas con la guerra civil y el folleteo desenfrenado.

Ambientada en el mundo del narcotráfico, ‘No habrá paz para los malvados’ gira en torno al inspector de policía Santos Trinidad, quien sigue la pista de una joven desaparecida cuando se ve involucrado en un tiroteo que acaba con tres muertos; la jueza Chacón se hace con el caso, y a medida que avanza la investigación, descubrirá algo más peligroso de lo que imaginaba. Helena Miquel, Nadia Casado, Rodolfo Sancho, Juanjo Artero, Julio Perillán y Alex Spijksma acompañan a Coronado en la pantalla; Mario de Benito firma la música y Unax Mendía se ha encargado de la fotografía. La película llegará a los cines el próximo 23 de septiembre, con un tranquilo fin de semana por delante donde el único estreno que puede hacerle sombra es la comedia romántica ‘Con derecho a roce’ (‘Friends with Benefits’).

PD: Urbizu ya tiene en pre-producción su próxima película. Se titula ‘Armas y conversaciones’ y cuenta con Coronado y Jordi Mollà como protagonistas.

]]>
<![CDATA[John Carpenter filmará un western]]> http://www.blogdecine.com/proyectos/john-carpenter-filmara-un-western http://www.blogdecine.com/proyectos/john-carpenter-filmara-un-western Tue, 06 Sep 2011 13:57:17 +0000 seleccionado por los expertos de luigiitalia elgrancarpenterwestern.jpg

Aún inédita en nuestras pantallas ‘The Ward’, la última película del gran John Carpenter, éste ha desvelado en una entrevista una de esas noticias que de vez en cuando nos alegran el día. El director de películas tan inolvidables como ‘La cosa’ (‘The Thing’, 1982) o ‘Starman’ (id, 1984) filmará un western gótico titulado ‘In His Dreams’. Aquel que conozca un mínimo la filmografía de Carpenter sabrá que el western es una parte fundamental de su obra. La influencia del cine de Howard Hawks, y en concreto de ‘Río Bravo’ (id, 1959), en su cine es más que evidente. El propio director afirma que se metió en el negocio del cine para filmar westerns, pero que al final se especializó en films de horror. Si echamos un vistazo a películas como ‘Vampiros’ (‘Vampires’, 1998) —de próximo análisis en el especial de vampiros— vemos que el western está omnipresente.

En cuanto al proyecto, Carpenter ha hecho hincapié en el hecho de que lo gótico nada tiene que ver con el horror —imagino que hay alguien que necesita le expliquen la diferencia—, y que le encantaría trabajar con la actriz Amy Adams, sobre la cual se ha deshecho en elogios. No puedo estar más de acuerdo con el director en su valoración sobre la actriz. Creo que Adams es una de las mejores actrices de su generación, con un registro que ya les gustaría a muchos. Verla protagonizando un western gótico a las órdenes de John Carpenter sería simple y llanamente una fantasía hecha realidad.

Vía | Las horas perdidas

]]>
<![CDATA[Añorando estrenos: 'El tren' de John Frankenheimer]]> http://www.blogdecine.com/cine-clasico/anorando-estrenos-el-tren-de-john-frankenheimer http://www.blogdecine.com/cine-clasico/anorando-estrenos-el-tren-de-john-frankenheimer Sun, 31 Jul 2011 11:04:25 +0000 seleccionado por los expertos de luigiitalia thetrain.jpg

Cualquiera puede decir que la cumbre del cine se produjo en las décadas de los 60 y 70. Personalmente creo que dicho momento álgido tuvo lugar concretamente entre 1955 y 1965 por muchas y diversas razones. Una de ellas, probablemente no de las más importantes para algunos, tuvo lugar en el cine norteamericano años antes de que la generación de Spielberg, Scorsese y Coppola hiciesen acto de presencia. Un buen número de realizadores salidos de la televisión llegaban a la pantalla grande con proyectos más que interesantes, la mayor parte de ellos con cierto compromiso social en sus argumentos. Gente como Arthur Penn, Sidney Lumet o John Frankenheimer se hacían notar por encima de las posibilidades que una errónea apreciación sobre su procedencia hacían pensar.

El cinéfilo más actual podrá comprobar que actualmente también hay varios directores de origen televisivo que empiezan a despuntar en el campo cinematográfico —sucede también lo contrario, pero ése es otro tema—. Nombres como J.J. Abrams o Josh Whedon están dejando su impronta en la memoria cinéfila, tal vez no al mismo nivel que los directores citados en aquellos años. El caso de Frankenheimer es realmente llamativo, ya que en la década de los 60 nos dejó nada menos que seis films extraordinarios, perfectos ejemplos de aquel cine que empezaba a cambiar a marchas forzadas. Películas como ‘El hombre de Alcatraz’ (‘Birdman of Alcatraz’, 1962), ‘El mensajero del miedo’ (‘The Manchurian Candidate’, 1962) o ‘El tren’ (‘The Train’, 1964) son buena prueba de ello. La que hoy nos ocupa es posiblemente la mejor película de su director, y también una de las cumbres del cine bélico.

eltrenf3.jpg

Curiosamente, esta película empezó a ser dirigida por el ya citado Arthur Penn, pero al tercer día la estrella de la película, Burt Lancaster, insatisfecho con la percepción que el realizador tenía del film, hizo que le despidieran, siendo sustituido por Frankenheimer, con quien Lancaster hizo varias películas. El resultado es una pieza de orfebrería que al mirarla da la sensación de que hacer cine es una de las cosas más fáciles del mundo. Ambientada en los últimos días de la ocupación en Francia durante la Segunda Guerra Mundial, narra la historia de un oficial alemán empeñado en llevarse a su país un importante número de cuadros de pintores famosos, cuyo valor sería prácticamente incalculable. Para ello utilizará un tren en el que cargará las obras de arte, pero la resistencia francesa no se lo pondrá tan fácil.

Frankenheimer deja muy clara la postura de un director con respecto al film ya en sus ingeniosos títulos de crédito. En la secuencia inicial vemos un montón de cajas en las que están guardadas las obras. En primer plano vemos algunos de los nombres de sus autores. Monet, Picasso, Cezanne, Matisse, Van Gogh, etc, para inmediatamente después leer Directed By John Frankenheimer. ¿Se puede ser más contundente y preciso? No. Al igual que en Francia —¿coincidencia?— en la que al Nouvelle Vague reivindicaba la figura del autor y el cine era considerado única y exclusivamente arte —a mi juicio un error muy grave—, en Estados Unidos gente como Frankenheimer no se quedaba atrás —más bien todo lo contrario— dejando muy clara su postura al respecto. El cine implicado con una realidad —Kennedy, la incipiente guerra de Vietnam, etc— que proponía nuevos y muy distintos tiempos. El cine como arte, sí, pero también como identidad, como gran aventura reflejo de la vida.

eltrenf1.jpg

Al igual que en la recientemente comentada ‘Ronin’ (id, 1998) la última gran película de su director, en la que una maleta hacía las veces de McGuffin, aquí la excusa argumental es un tren cargado de obras de arte. La resistencia francesa tratará de impedir por todos los medios que ese tren llegue a su destino, pues las pinturas representan la identidad del pueblo, la cultura que no debe perderse. Para los alemanes, en cambio, dichas pinturas no representan nada más que dinero, grandes cantidades de dinero. Defender lo primero enfrentándose a la osada ceguera del nazismo, tendrá un precio demasiado alto. ‘El tren’ pone sobre la mesa una duda moral del alta envergadura, hasta qué punto merece la pena sacrificarse por unas obras de arte, que tal y como se exponen en el excelente final, quedan todas desperdigadas al lado de una vía de tren. Frankenheimer no realiza concesiones, y tampoco emite juicios. Su puesta en escena, deudora de Orson Welles, es más inspirada que nunca. En más de dos horas no hay un sólo momento de respiro y algunas de sus secuencias desprenden una cruda violencia sin ningún tipo de miramientos.

Burt Lancaster encabeza un reparto absolutamente perfecto, donde destacan Paul Scofield, como oficial nazi obsesionado con la riqueza de las pinturas, Jeanne Moreau, y sobre todo Michel Simon, cuyo personaje tendrá un destino que supondrá un punto de inflexión en la actitud de Labiche (Lancaster). Dirigiéndolos, un Frankenheimer despojándose de los tics televisivos y encontrando un perfecto equilibrio ético/estético, algo que pocas veces se logra. ‘El tren’ supone un entretenimiento de primera —ya les gustaría a muchos directores actuales tener la mano de Frankenheimer para la evasión— que va más allá al remover nuestra conciencia. Arte en puro estado, consciente de que no debe quedarse ahí con su director mirándose el ombligo. Afortunadamente, realizadores como Frankenheimer también pensaban en el espectador. ‘El tren’ contiene a partes iguales compromiso social y espectáculo bien entendido, aquel que sirve a una causa.

eltrenf2.jpg

]]>