Favoritos de marthfox en Blogdecine http://www.blogdecine.com/usuario/ seleccionado por marthfox http://www.blogdecine.com <![CDATA['Paranormal Activity', una parodia magistral]]> http://www.blogdecine.com/cortometrajes/paranormal-activity-una-parodia-magistral http://www.blogdecine.com/cortometrajes/paranormal-activity-una-parodia-magistral Tue, 09 Mar 2010 16:53:00 +0000 seleccionado por marthfox

Todos estaremos de acuerdo en que la ceremonia de los Oscars del pasado domingo —ya lunes en España— fue muy aburrida. Steve Martin y Alec Baldwin nos hicieron echar de menos al pletórico Hugh Jackman del año pasado. Los discursos de los premiados fueron un coñazo, sobre todo los del guionista de ‘Precious’ —la única sorpresa de la noche y un premio bastante injusto— y el de Jeff Bridges, que aburrieron al personal. No hubo representaciones de las canciones nominadas, aunque el número musical de las bandas sonoras fue impresionante; Barbra Streisand con su sola aparición para dar el Oscar a la mejor dirección ya cantaba el premio antes de decirlo —¿qué otra cineasta podría haber entregado ese galardón a la Bigelow—, y Tom Hanks brilló por su economía de medios.

Pero hay un instante a recordar. Entre todos los chistes, la mayoría forzados y sin gracia, hay uno absolutamente delirante, la parodia realizada a uno de los sleepers del año, ‘Paranormal Activiy’, también una de las películas más baratas de la historia —subrayando con ello que éste era el año de las producciones independientes—, y una de las películas más atacadas por crítica y público. Aunque personalmente no me pareció tan mala como dicen por ahí, hay que reconocer que en la mayor parte de su metraje no pasa nada. Martin y Baldwin se ríen de ello con mucho humor. El vídeo de menos de un minuto, no tiene desperdicio, disfrutadlo.

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<![CDATA[Las mejores películas del 2009]]> http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/las-mejores-peliculas-del-2009 http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/las-mejores-peliculas-del-2009 Sat, 02 Jan 2010 00:31:00 +0000 seleccionado por marthfox Con el año de Peter Hyams ya comenzado, le toca el turno a las mejores películas del 2009, según el criterio de vuestro humilde servidor. Repito una vez más que el año que dejamos atrás ha sido en general penoso, recuerdo muy pocas ocasiones en las que a los largo de doce meses se estrenaran tantas películas malas. Aún así, siempre hay títulos brillantes, los de esta lista que también ha sido muy fácil de confeccionar. En los comentarios, cómo no, podéis dejar vuestras aportaciones al respecto. Creo que no andaremos muy lejos los unos de los otros.

Sin más, la lista de las mejores películas del 2009. Feliz año nuevo.

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10.- ‘The Visitor’

Vosotros los lectores la elegisteis como la película sorpresa del año, y no es para menos. Richard Jenkins ofrece todo un recital de interpretación, merecedor de todos los premios posibles, aunque como siempre la Academia premiando lo que está de moda, o yendo a lo seguro. Sutileza y sencillez para una emotiva historia sobre la injusticia de la justicia, logrando una apología de la amistad, a través del entendimiento entre distintas culturas usando como filtro la pasión por la música. Crítica aquí.

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9.- ‘District 9’

Que esté de novena en mi lista personal es toda una agradable coincidencia. Otra de las sorpresas del difunto 2009, auspiciada por el olfato de Peter Jackson, que dio la oportunidad a Neill Blomkamp de convertir en largometraje una idea genial ya plasmada en un corto. La convivencia entre aliens y seres humanos, con claras referencias al apartheid. Vigorosa, con excelentes secuencias de acción, es hasta original en los tiempos que corren. Toda una aventura que habla de la búsqueda de la propia identidad, y la demostración palpable de que para hacer una gran película de Sci-Fi —o gran película en general— no se necesitan presupuestos estratosféricos. Crítica aquí.

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8.- ‘Si la cosa funciona’

Muchos hablan de un título menor dentro de la filmografía de Woody Allen, y yo pienso que es todo lo contrario. Un ejercicio de revisitación de su propia obra, siendo mucho más optimista que otras veces, y dejando a Larry David convertirse en su alter ego. Sin renunciar a cierta amargura típica en sus films, es una historia llena de momentos hilarantes servidos con inteligencia, y cómo no, ofreciendo interpretaciones geniales de un elenco de actores que en manos de Allen resultan de lo más natural. Crítica aquí.

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7.- ‘The Reader’

Stephen Daldry logrando de nuevo filmar una de las mejores películas del año, como ya hiciera con las excelentes ‘Billy Elliot’ (2000) y ‘Las horas’ (2002). Reconocimiento por parte de la Academia para esa gran actriz que siempre ha sido Kate Winslet, en una de sus mejores composiciones, una inculta víctima de su propia ignorancia, que conoce poco a poco el poder del saber, del conocimiento. Dividida en tres partes bien diferenciadas, se trata de una historia de amor imposible, al mismo tiempo que toca temas como el nazismo, o la importancia de los libros como bálsamo. Crítica aquí.

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6.- ‘Ponyo en el acantilado’

Nueva demostración del genio de Hayao Miyazaki, probablemente el mejor director de animación vivo —con permiso de John Lasseter y Brad Bird—, quien se adentra otra vez en el mundo de la niñez, a través de una historia de asombrosa sencillez. El amor puro, la defensa de la naturaleza —siempre presente en los films de Miyazaki—, los padres, son temas, algunos de ellos de abierto carácter autobiográfico, que se tratan con una gran capacidad de síntesis. Crítica aquí.

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5.- ‘El secreto de sus ojos’

Juan José Campanella llenándose gloria como ya lo había hecho con la magistral ‘El hijo de la novia’, o algunos de los episodios de la maravillosa serie de televisión ‘House’. El amor como leit motiv de todo cuanto acontece en el film, sirviéndose de una historia de cine negro ejemplarmente narrada. De apabullante clasicismo, Campanella no reniega de virtuosismos técnicos que dejan con la boca abierta. Crítica aquí.

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4.- ‘Déjame entrar’

Revitalización del mito vampírico protagonizada por dos adolescentes, alejada por fortuna de las memeces de cierta saga monoeuronal. De gélido formalismo visual que hiela la sangre, nunca mejor dicho, se adentra en el mundo de los vampiros desde una perspectiva de cine de autor, sin renunciar a tics comerciales, inteligentemente insertados, adornado todo con una de las historias de amor más arriesgadas de los últimos años. Se cuece un remake en Hollywood que me apuesto lo que sea a que no será ni la mitad de bueno. Crítica aquí.

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3.- ‘Despedidas’

Otra de las sorpresas del año, proveniente de Japón, que se alzó con el Oscar a la mejor película extranjera en la última edición de los famosos premios. La historia de búsqueda de un joven violoncelista que por problemas económicos acepta un trabajo en una funeraria, en la que se realizan rituales de despedida a los difuntos. Yôjirô Takita convierte una historia de ribetes tradicionales orientales en algo universal al alcance de todos. Memorable banda sonora de Joe Hisaishi. Crítica aquí.

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2.- ‘Up’

La prueba definitiva de que Pixar no hace cine destinado únicamente a los más pequeños de la casa. Tras el mejor prólogo de los últimos 20 años, el último producto de la todopoderosa compañía con John Lasseter al frente, se adentra en una fantástica aventura en la que vejez e infancia se dan la mano. Impresionante equilibrio entre drama —el film aborda de lleno la muerte— y comedia —contiene los mejores gags salidos de la factoría en años—, no da respiro al espectador, al que conduce hasta un inolvidable clímax. Crítica aquí.

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1.- ‘Gran Torino’

El mejor director vivo —y por lo tanto uno de los mejores de toda la historia— logra la que probablemente sea la más sencilla de sus obras maestras, todo un ejercicio de revisitación de su propia imagen dentro del séptimo arte. La redención de un amante de las tradiciones de un país al que ya no reconoce, pero para el que aún queda esperanza a través de un joven oriental que conservará la pureza de lo auténtico, gracias a sus enseñanzas. Memorable interpretación de Eastwood, e inolvidable final, logra calar hondo por la sinceridad de su autor, pero ya hablaré más extensamente de ella en el especial dedicado a su director, ése que terminaré un año de éstos.

Se quedan fuera por poco ‘El curioso caso de Benjamin Button’ de David Fincher, ‘El desafío: Frost contra Nixon’ de Ron Howard, ‘Buscando a Eric’ de Ken Loach, y ‘Avatar‘ de James Cameron. Vuestro turno.

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<![CDATA[Blog de Cine 2.0, el mundo del cine más tuyo que nunca]]> http://www.blogdecine.com/blogdecine/blog-de-cine-20-el-mundo-del-cine-mas-tuyo-que-nunca http://www.blogdecine.com/blogdecine/blog-de-cine-20-el-mundo-del-cine-mas-tuyo-que-nunca Tue, 29 Sep 2009 13:36:11 +0000 seleccionado por marthfox maeloccinema.jpg

En Blog de Cine hoy estamos de estreno, de novedad importante. Ponemos en marcha una novedad en la que hemos estado trabajando durante meses y de la que os avisamos cuando hicimos nuestro último rediseño.

Las nuevas páginas de películas, directores, actores, etc. serán ahora un lugar donde informarse sobre un producto y punto de encuentro de la comunidad de Blog de Cine. Allí podréis ponerle nota a las distintas películas, leer toda la información relacionada, marcarla como deseado o incluso si la tenéis, guardarlo en vuestra página de usuario.

¿Ejemplos? Infórmate sobre ‘Malditos bastardos’, sobre ‘District 9’, o sobre ‘Forrest Gump’.

Información sobre tus películas preferidas

En la página de cada vehículo encontraremos información completa de prácticamente todos los productos publicado en Blog de Cine, con fotos y vídeos tanto del propio blog como de sitios relevantes como Flick o Youtube.

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En esa página también podremos encontrar todos los post y artículos relacionados, pero no solo de Blog de Cine, sino de otros sitios de Internet. Incluso os recomendaremos los propios editores artículos y enlaces de especial interés.

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Pero hay mucha más información en la página de cada producto. Tenemos por ejemplo una sección con productos relacionados que nos ayudarán a comparar y ver qué alternativas tenemos, y podremos ver la nota que los editores o vosotros mismos habéis dado a ese modelo.

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Comunidad e interacción

Además de información, la página de cada modelo es un punto de encuentro de la comunidad de Blog de Cine. Podréis mostrar al resto de usuarios qué películas os gustan y cuáles no.

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Y en vuestra mejorada página de usuario de Blog de Cine, además de los post guardados y las conversaciones en las que estáis inmersos, ahora tendréis una referencia de las películas que os encantan u aborrecéis.

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Hay opción de puntuar cada película, ver la puntuación media del producto dada por los usuarios y de interaccionar con el resto de visitantes mediante comentarios y vuestros propios análisis de la película. Y por supuesto leer y comentar dudas, consejos y todo tipo de información que entre toda la comunidad aportaremos a cada página de producto.

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Hemos trabajado muy duro durante bastante tiempo para tener lista esta nueva funcionalidad de Blog de Cine que esperamos que os guste tanto como a nosotros prepararla.

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<![CDATA['La momia', rotunda obra maestra del cine de aventuras]]> http://www.blogdecine.com/criticas/la-momia-rotunda-obra-maestra-del-cine-de-aventuras http://www.blogdecine.com/criticas/la-momia-rotunda-obra-maestra-del-cine-de-aventuras Mon, 03 Aug 2009 18:40:14 +0000 seleccionado por marthfox 2.JPG

(Después de que un misterioso viento sople amenazante por enésima vez): Eso pasa mucho por aquí...

-Rick

Hace algunos días dejaba mi opinión sobre la infumable sexta parte de la saga que tiene como protagonista a Harry Potter, lamentando mucho, sobre todo, que una vez más nos escatimen un gran espectáculo de aventuras, un género tan difícil como dicen que es la comedia, por ejemplo. Y es difícil, me parece, porque si echamos un vistazo a la sección de películas de aventuras de la Fnac, o de cualquier gran superficie, nos podemos desmoralizar, a poco que uno tenga un mínimo de buen gusto.

Así que hay que recurrir a lo, poco, bueno que hay, y revisarlo bien y agradecer al cielo que haya directores capaces (aunque sólo sea por una vez) de ofrecernos un buen espectáculo. No soy muy dado a hablar de un cine tan abiertamente comercial, por eso quizá tiene más mérito. Y es que diez años después de su aparición, ‘La momia’ me parece más refrescante y vigorosa que nunca, una excusa perfecta para animarse (y de qué manera) en estas tediosas e insoportables jornadas veraniegas de la capital.

Amor por la aventura

Aparece el logo de la Universal, y sobre él oímos unos inquietantes coros que ya empiezan a ponernos en situación. Ese logo, que es el planeta Tierra, se transfigura en un Sol abrasador, que corona la cúspide de la pirámide de Keops. La cámara vuela marcha atrás hasta descubrir la esfinge de Gizeh, cuyos artesanos retocan o quizá limpian. Un narrador nos va explicando el devenir de los acontecimientos. Las imágenes, la mayoría creadas por ordenador, parecen extraídas de un cuadernos de ilustraciones. Estamos en Tebas. El tono abiertamente elegíaco y místico de este comienzo recuerda poderosamente al de ‘Bram Stoker’s Dracula’ (película sobre la que comenzaremos un concienzudo análisis en breves días), como otras secuencias, que son homenajes de aquella.

Está narrado con solemnidad y muy buen gusto, también con un diseño de producción sensacional (que no va a decaer en toda la cinta), obra de Allan Cameron, un gran profesional que tiene entre sus créditos películas del calibre de ‘Tropas del espacio’. Y existe un gran sentido de la atmósfera tanto en la primera secuencia como en la que la sigue, cuando Imhotep (un gran Arnold Vosloo) intenta devolver a la vida a su amada Anck Su Namun. Todo está debidamente exagerado e idelizado, pues este Egipto nunca existió, pero hay en sus imágenes una gran pasión por ese universo y un decidido espíritu pulp.

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Ya había avisado Sommers de su amor por el pulp y la aventura literaria clásica, con sus dignas adaptaciones de ‘El libro de la selva’ y de ‘Las aventuras de Huck Finn’, además de con la divertida serie B ‘Deep Rising’. Y aquí, en su plenitud, da muestras de su amor por la aventura y su buen hacer. Tras el prólogo presenciamos una gran batalla que nos recuerda, salvando las distancias, a ‘Lawrence de Arabia’ (como otras secuencias). No, no exagero nada. He visto demasiadas películas malas de aventuras y sé lo que me digo. Sommers filma muy bien, y con mucha chispa, en esta secuencia en la que por fin conocemos a Rick O’Connell, un aventurero encarnado por un Brendan Fraser perfecto, a falta de otra palabra mejor.

Horror y humor

Para muchos, a esta historia la echa a perder su socarronería, su desvergüenza y su sano cachondeo. Para mí, sin embargo, son grandes virtudes perfectamente trenzadas con la historia de horror y aventuras sobrenaturales que intenta contarnos. Hace falta mucho talento para hacerlo de la forma en que lo hace Sommers, con una facilidad asombrosa. En lugar de anularse mutuamente, su horror y su humor se retroalimentan, formando un todo indisoluble. Digamos que su variada e inspirada galería de personajes, todos ellos, tienen un lado humorístico y otro más serio, y van fluyendo a través de la historia con total armonía.

Un ejemplo: Rachel Weisz (sin duda, una de las mejores intérpretes de su generación), da vida a la patosa y encantadora Evelyn, una bibliotecaria experta en el Egipto antiguo. Debido a su torpeza, la biblioteca queda hecha un desastre caótico en un divertido momento. Con ello se gana una buena reprimenda de su jefe, el doctor Terrence Bey (interpretado muy competentemente por el actor hindú Erick Avari). El momento es muy gracioso. Después llega el hermano de ella, Jonathan (interpretado por el gran John Hannah) y de nuevo otra divertida secuencia (el hermano es un desastre). Ahora bien, en cuanto dan con un objeto que intuyen puede llevarles hasta secretos nunca antes encontrados, este trío de actores (y el director que les guía, claro está) cambia de tono y registro, y todo se vuelve un poco más serio. Y se logra con total naturalidad, dejando que los actores tomen el control de la escena.

Por supuesto que la historia es un completo (y gozoso) disparate, no intento decir lo contrario. Un sacerdote del faraón Seti que resucita con ayuda de un libro negro y muere con uno dorado, que tiene tanto poder que resulta invencible (y capaz de provocar las siete plagas, o de controlar tormentas de arena…). Pero una vez más no importa el qué sino el cómo. Y, de hecho, sino fuera tan disparate no sería tan gozoso. Y cuando debes reírte te ríes (casi siempre), y cuando debes pasar miedo lo pasas. No muchas películas pueden presumir de lo mismo.

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Sommers fue acusado de plagiar a Spielberg y a su saga arqueológica. Yo no le acuso, le admiro por ello. ¿Dónde está el crimen? Sommers coge el espíritu Spielbergiano y lo pervierte, pero sin perder su esencia, y va dejando unas gotas de Lean por aquí, otras de Coppola (su Drácula) por allá. Y todo ello ayudado por un reparto en estado de gracia que desprende una química espectacular. Odiamos y despreciamos a Beni (el gran cómico Kevin J. O’Connor) pero nos lo pasamos pipa con él. Por eso cuando Rick lo pilla y lo machaca nos duelen los golpes pero también nos reímos. Como el resto de los actores, se nota que se lo pasaron bomba durante el rodaje, y por eso nosotros también lo pasamos en grande.

También tenemos grandes diálogos, como ese en el que Evelyn está como una cuba y Rick intenta besarla. Sommers (que siempre redacta sus libretos en solitario) no volvería a escribir un guión con unos diálogos tan naturales y divertidos, y con una estructura tan trabajada, desde entonces, y no parece que ‘Gi.Joe’ vaya a devolvernoslo. Ya nos decepcionó con la segunda parte, muy inferior, de esta película, y con el prometedor pero flojo ‘Van Helsing’. Pero ahí queda la diversión y el placer de filmar, y muy bien, esta maravilla de aventura, con ideas como ese chorro de arena colándose por la cerradura, claro plagio (pero muy hermoso) de la bellísima secuencia de ‘Bram Stoker’s Dracula’, cuando el conde se transforma en una niebla verde y se cuela en la alcoba de Mina…

Todo ello sostenido por una partitura musical imponente, obra del ya fallecido Jerry Goldsmith, que nos describe con precisión ese mundo tan macabro y proverbial, tan fascinante como desconocido, que Sommers maquilla con tanta imaginación. ¿O no es imaginación desbordada el momento en que le roban la inmortalidad a Imhotep? ¿La persecución del gigante de arena? ¿Las relaciónes, vivísimas, entre todos los personajes? ¿Los planos como un Egipto soñado? Muchos la pondrán muy por debajo del clásico de Freund, pero esta grandísima película de aventuras es una hermosa hija de su tiempo.

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<![CDATA['Up', despliegue de sentimientos en 3D]]> http://www.blogdecine.com/cine-animacion/up-despliegue-de-sentimientos-en-3d http://www.blogdecine.com/cine-animacion/up-despliegue-de-sentimientos-en-3d Fri, 31 Jul 2009 14:18:14 +0000 seleccionado por marthfox

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Si con ‘Wall-E’ algunos pensábamos que Pixar había alcanzado la excelencia y tocado techo en cuanto a calidad cinematográfica, ahora con ‘Up’ nos vuelven a regalar una nueva aventura fascinante que demuestra el estado de gracia de un estudio de animación ya ubicado en el olimpo del cine.

Parece inagotable la imaginación, el virtuosismo y el despliegue de sentimientos que se pueden ver y gozar en ‘Up’, una nueva entrega de genialidad con el sello de la factoría Disney/Pixar apta para todos los públicos y recomendable para todo tipo de espectadores, incluso los más reacios al cine de animación. Hay que rendirse ante semejante maravilla y dejarse llevar (si es con gafas 3D mejor) por la aventura de las emociones.

El atípico protagonista es buena muestra de lo capaz que es John Lasseter y su equipo de salirse de lo establecido. No han producido una película bajo el convencionalismo habitual (aunque contiene muchos elementos, no por ello menos brillante), sino que se han marcado un relato con un viejo gruñón para retratar múltiples sentimientos, sin renunciar a la fantasía y la diversión, propias del género.

El prólogo de la historia, ese repaso de la vida del protagonista que ocupa los primeros minutos de la película están a la misma altura, sino más, que la alabada y venerada primera parte de ‘Wall-E’. Un prodigio narrativo, capaz de sintetizar en unos planos, sin apenas diálogos, toda una vida, sin renunciar a mostrar la amargura y el dolor. Momentos que producen honda emoción y que vuelven a aflorar nuevamente, ya en el inicio del desenlace, y que acaban condensando una experiencia inolvidable.

A pesar de que la influencia del estilo Disney es patente, parece que se han empeñado en incluir sus habituales ingredientes bajo el prisma más original, inteligente e igualmente divertido que Pixar infunde en sus personajes. Es por eso, que además del prodigioso viejete terco Carl Fredricksen, desde ya uno de los mejores personajes de la historia del cine de animación, los menos brillantes como Russell, el locuaz niño que llega a ser algo repelente, el perro e incluso el extraño pájaro que se unen al viaje del protagonista, resultan realmente divertidos y entrañables. Además de que esa inclusión de escenas de pura aventura no resulta tan original, pero sí es igualmente entretenida y emocionante. Mención aparte merece el personaje del aventurero Charles Muntz, primero héroe y luego reconvertido en villano, que es toda una bofetada a la imagen icónica (y cegada) que a veces nos solemos crear de nuestros ídolos.

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La película posee un ritmo fantástico y también podría servir como ejemplo paradigmático del más correcto uso del 3D, ya que no se pliega a buscar efectos mareantes constatemente, ni a aproximar objetos a las gafas del espectador para hacerse notar. Es más un ingrediente visual, que aporta espectacularidad pero perfectamente acoplado a la narración y su uso no abusivo, como digo, es de agradecer y espero que sirva de ejemplo para futuras producciones.

‘Up’ puede ser disfrutada por todo tipo de público, porque recorre todo un abanico de sensaciones, desde la pura diversión hasta los más profundos, desde la amistad y la solidaridad hasta el amor verdadero, desde la búsqueda de los sueños hasta el sentido de la vida. Y es que lo Pete Docter y Bob Peterson han utilizado en ‘Up’ es un lenguaje universal para contar una aventura cinematográfica inolvidable.

Mi puntuación:


4

En Blogdecine:

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<![CDATA[Bryan Singer: 'X-Men 2']]> http://www.blogdecine.com/criticas/bryan-singer-x-men-2 http://www.blogdecine.com/criticas/bryan-singer-x-men-2 Fri, 06 Feb 2009 16:33:00 +0000 seleccionado por marthfox x2

Tres años después de ‘X-Men’, éxito de taquilla y la primera piedra del actual género de superhéroes, Bryan Singer pudo contar con más medios, más libertad y (no menos importante) con sus colaboradores habituales (John Ottman en la banda sonora y el montaje y Newton Thomas Sigel en la fotografía) para filmar una continuación. Una secuela que Singer se tomó como un reto. Sería todo lo que quiso y no pudo hacer en la primera parte.

‘X-Men 2’ (‘X2’, 2003) mantiene a los mismos protagonistas de ‘X-Men’, lo cual es una gran ventaja pues ya no era necesario ni introducirlos al público ni decirles porqué actúan así. Sin embargo, en lugar de dejarlos ahí, pasar un poco por alto sobre estos personajes, Singer aprovecha para ahondar más en ellos y jugar con todas las posibilidades que se quedaron fuera en la primera parte. De este modo, podemos disfrutar de una conversación entre Xavier y Magneto que se mantiene por más tiempo, conocer mucho más a los jóvenes mutantes de la escuela o seguir explorando el pasado de Lobezno, por poner un par de ejemplos.

Precisamente, a pesar de la gran variedad de personajes que aparecen en la película (más que en ‘X-Men’), Logan/Lobezno (Hugh Jackman) vuelve a ser el eje central de la historia, moviéndose básicamente en torno a dos necesidades: saber quién es y proteger a “sus” dos chicas (Pícara y Jean, por razones muy diferentes). Es el mismo personaje de la primera parte, con sus mismo comportamiento, salvo por el hecho de que ya no parece necesitar el estar solo, sino que acepta su pertenencia al grupo de Xavier.

Por otro lado, quiero reflejar aquí un pequeño gran problema que se va a originar (nunca mejor dicho) con el spin-off de Lobezno, ‘X-Men Origins: Wolverine’. Una vez que veamos ésta, cuya acción va antes que las de Singer, ¿no quedarán mal todas esas pesadillas y oscuros recuerdos sobre un pasado que, lejos de ser un secreto, ya hemos visto claramente en una película? Por no hablar de que Jackman esté más viejo y musculoso o que Dientes de Sable y William Striker tengan otro físico…

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Hasta cinco personajes (importantes) nuevos se incluyen en esta ‘X-Men 2’, a cuál más interesante y mejor explotado; plenos aciertos del guión escrito por David Hayter, Zak Penn y Bryan Singer. Por un lado tenemos a Stryker, el principal villano de esta secuela, Jason (o mutante 143), su hijo, Dama Mortal, su guardaespaldas, Pyros, otro alumno de Xavier, y Rondador Nocturno, el primer mutante que veremos en la secuela. La presentación de este personaje puede haber dado origen, perfectamente, a uno de los inicios más espectaculares de la Historia del cine.

Si el principio de ‘X-Men’ estaba destinado a situarnos el fenómeno mutante en nuestro pasado y nuestro presente, presentándonos unos hechos fantásticos en un contexto real, para que entendiéramos desde los primeros minutos que estábamos viendo una película “seria” de ciencia ficción, el arranque de ‘X-Men 2’ tiene el propósito de romper todos los esquemas, sorprender al público, atarlo a la butaca y decirle “nos hemos superado”. De paso, de nuevo, se plantea la problemática de tener a mutantes con habilidades extraordinarias caminando libremente entre nosotros, el argumento de estas dos películas, casi dos mitades de una sola.

La secuencia nos presenta a Kurt Wagner, Rondador Nocturno (Alan Cumming), un mutante que está a punto de asesinar al Presidente de los Estados Unidos, pero que en realidad actúa de forma inconsciente bajo la influencia de Stryker. Éste aprovecha la ocasión y el temor del Presidente (que tiene un cierto parecido a Bush) para plantear una ofensiva sobre la raza mutante, especialmente, sobre Xavier y su escuela, tras descubrir que en ella se esconde, entre otras cosas, un jet de posibilidades desconocidas. En realidad, su objetivo es “Cerebro”, la máquina con la que Xavier tiene acceso a todos los mutantes del planeta.

Sin duda, los villanos se le dan bien a Singer. Si en ‘X-Men’, el Magneto de Ian McKellen era el personaje más atractivo y fascinante, en ‘X-Men 2’ destaca la interpretación de Brian Cox como Stryker, el humano más peligroso al que se hayan enfrentado los protagonistas. Los buenos y los malos. Porque en esta secuela, ambos bandos tendrán un mismo enemigo y, para combatirlo, deberán unir sus fuerzas. Es otro de los aciertos del enfoque de la segunda parte, y sigue en esa dinámica que comentaba antes, probarlo todo, jugar con todos los ingredientes y ver qué situaciones no se habían visto antes. De ahí sale también la escena humorística en la que Lobezno, aparentemente, comparte lecho con varias de las mutantes.

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En síntesis, puede decirse que Bryan Singer consigue su propósito con ‘X-Men 2’, que ésta va un paso más allá que ‘X-Men’, al menos en lo que a espectacularidad, belleza y solidez se refiere. Hay más personajes, más acción, una trama más elaborada (con más conflictos) y más sorpresas incluso, sin que se haya descuidado, a cambio, ni el aspecto de las interpretaciones ni la coherencia a la hora de integrar elementos fantásticos en un contexto real.

Sin embargo, no estoy de acuerdo con los que señalan que ‘X2’ sea mejor que ‘X1’. Por lo pronto, esta secuela no puede funcionar sin la primera parte, y eso es un handicap; no ocurre lo mismo con ‘X-Men’, que funciona por sí sola. Por otro lado, me interesa más la trama de la primera parte, más centrada en la diferencia entre los hombres y los mutantes. Y por último, restar protagonismo a Magneto me parece, sencillamente, una mala idea.

En cualquier caso, ‘X-Men 2’ repitió y amplió el éxito de la primera parte. La crítica la trató mejor y en taquilla también obtuvo mejores resultados; la película costó unos 110 millones de dólares (35 más que la primera) y recaudó, sólo en Estados Unidos, más de 210. El final dejaba abierta la puerta para la tercera parte, y Singer, como queda de manifiesto en los comentarios del DVD de ‘X2’, tenía intención de hacerla. Sin embargo, Superman se cruzará en su camino y los planes sobre ambas películas darán un giro. ‘X-Men 3’ quedaría en manos de Brett Ratner y ‘Superman Returns’ en las de Singer. Los mutantes perdieron el rumbo, y sobre Kal-El hablaremos en unos días.

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Especial Bryan Singer en Blogdecine:

Bryan Singer

Bryan Singer: ‘Public Access’

Bryan Singer: ‘Sospechosos habituales’

Bryan Singer: ‘Verano de corrupción’

Bryan Singer: ‘X-Men’

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<![CDATA['Déjame entrar', nieve y sangre]]> http://www.blogdecine.com/criticas/dejame-entrar-nieve-y-sangre http://www.blogdecine.com/criticas/dejame-entrar-nieve-y-sangre Mon, 20 Apr 2009 17:26:49 +0000 seleccionado por marthfox dejame_entrar1.jpg

Por fin se ha estrenado esta película, que de unos meses a esta parte está en boca de todo el mundo, y que ha suscitado no pocos encendidos elogios. Viéndola, me da la sensación, sin miedo a exagerar, de que si Shyamalan hubiera sido sueco, o se hubiera largado a trabajar a ese país en lugar de a Estados Unidos, no habría hecho una película muy diferente. Y es que el director, Tomas Alfredson, parece claramente inspirado por un tratamiento del misterio muy similar al del célebre director de ‘La joven del agua’. Y me parece tremendamente afortunado que mi última entrada haya sido a propósito de esa obra maestra, pues así los lectores de estas líneas tendrán más frescas mis ideas sobre la fantasía y el misterio.

Dejando bien claro que esta película me parece una sensible y noble aportación al género fantástico europeo, y que su director es ya, sin lugar a dudas, uno de los nombres a tener en cuenta en el futuro, tanto en este género como en cualquier otro que le interese, no puedo sin embargo unirme a ese dilatado grupo de cinéfilos que han encontrado en ‘Déjame entrar’ una pieza magistral y conmovedora de suspense. Pues, como trataré de explicar a continuación, muchas de las ideas y formalizaciones de esta película pienso que podrían haber dado para mucho más, y es una pena que queden a medio camino. Y no pienso decir eso de: “para los tiempos que corren no voy a pedir más”. Yo siempre pido más.

El tema del vampirismo, en todas sus variantes, parece ilimitado, e inagotable. Realmente no nos cansamos de regresar a él una y otra vez, y esta estupenda película lo demuestra una vez más, aunque es justo decir que apenas aporta nada nuevo a un mito que cada director o escritor diseña a su manera, modificando sus códigos y normas. Lo más interesante de la pequeña vampira de ‘Déjame entrar’ (así como de la mujer vampira que tendrá un breve protagonismo…), que entronca con el niño vampiro de (esta sí magistral) ‘Los viajeros de la noche’ (‘Near Dark’, Bigelow, 1987), que a su vez entroncaba con la niña vampiro Claudia de las Crónicas Vampíricas de Anne Rice, es el cuidado y nada manipulador patetismo que estas tenebrosas criaturas provocan en el espectador, ejerciendo más de mártires y víctimas que sus propias víctimas. El vampirismo aquí está entendido como una maldición que condena a estas criaturas a la soledad y la incomprensión, al sufrimiento emocional.

Seguramente de ahí nace la fisura que desequilibra este bello relato de amistad y de amor, de soledad y de encuentros transformadores. Nos sentimos mucho más cercanos a la pequeña Eli (sorprendente, inolvidable Lina Leandersson) que al rubio Oskar (sensible Kåre Hedebrant). Pero el relato está visto desde los ojos del chaval, y su drama, su tragedia íntima, no es tan importante para el espectador, dado que el guionista no le mete verdaderamente en un pozo sin salida del que queramos que salga. Que es solitario y que lo pasa mal en la escuela nos queda bien claro, pero hacía falta una implicación mayor con él. De ese modo resultaría mucho más creíble su aceptación de una realidad tan extraña, y la consecución de un clímax que tal como está presentado, parece forzado y endémico.

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Estoy casi seguro de que el mayor problema de esta historia es del guión y de la estructura, o bien del montaje y de la forma de ordenar y encadenar los episodios. Porque la labor de Alfredson es casi impecable. Tanto en su sobriedad, como en su elección de contarnos este drama con los medios más austeros posibles, Alfredson demuestra imaginación y buen hacer. Sin embargo la película parece dispersa, poco concisa y carente de unidad. ¿Por qué sucede esto? Alfredson, como director, tenía que haber procurado que la película no se resintiera tanto de una falta de ritmo tan evidente. Y no me refiero a que la película sea lenta (a veces, sin necesidad), sino a que el tempo no está sostenido. Me explico.

Eso del ritmo lento como sinónimo de aburrimiento creo que sólo lo defienden aquellos que le piden muy poco al cine. Ahora bien, un ritmo lento y sostenido es algo muy difícil de lograr, y aquí Alfredson no lo consigue. Después de un gran momento de gran intensidad (y esta película tiene varios magníficos), sus actores no sostienen (pues son los actores y su dirección la que va marcando el ritmo) ese ritmo deseado, esa tensión invisible que arma una historia. Es tan obvio esto, y Alfredson demuestra tanta solidez en su planificación y punto de vista, que me resisto a pensar que sea culpa suya. En caso contrario, habría que achacarle que sus personajes secundarios sean tan erráticos, y que ayuden tan poco a sus dos protagonistas. Tanto la madre del chaval, como el grupo de amigos del bar, son como fantasmas que aparecen y desaparecen, cuyas líneas de tensión internas están muy descuidadas.

El precio que paga Alfredson por esto es la desconexión con el relato, la dispersión y la superficialidad. No estoy de acuerdo con mi colega Jesús León, quien nos hablaba acerca de la poesía de esta película en su excelente texto. En mi opinión la poesía cinematográfica es algo más que una bella fotografía (firmada con precisión por Hoyte Van Hoytema, quien da en el clavo con una imagen convenientemente limpia y gélida, perturbadora en su luminosidad y conmovedora en su oscuridad) y que una sensible languidez en la descripción de los acontecimientos. Es necesaria una mayor concisión y un no suavizar una sordidez que parece aguada y reciclada en una cierta complacencia con el espectador.

Una lástima, porque a ratos parece que asistimos a un verdadero hito del cine fantástico, que sin embargo se recuerda con más placer del que se siente viendo sus imágenes. Al menos, como hace el mejor Shyamalan, Alfredson siente un gran respeto por su espectador y le propone que juntos armen las lagunas de una mitología vampírica retomada aquí como excusa para hablar de la soledad, de la eterna dificultad que entraña la amistad y el amor.

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<![CDATA['La joven del agua', la cumbre del cine fantástico]]> http://www.blogdecine.com/criticas/la-joven-del-agua-la-cumbre-del-cine-fantastico http://www.blogdecine.com/criticas/la-joven-del-agua-la-cumbre-del-cine-fantastico Sat, 18 Apr 2009 15:15:54 +0000 seleccionado por marthfox 5.jpg

Que el cine fantástico es una de las formas de representación más difíciles de dominar para cualquier artista es algo patente en el hecho, incuestionable, de las pocas obras (cinematográficas o literarias) abiertamente fantásticas (como ésta) que consiguen alcanzar una altura estética y, más aún, que sobreviven al paso del tiempo, pero estamos saturados de muchísimas historias fantásticas que no tienen pinta de perdurar. Doy por hecho que el lector de éstas líneas sabe diferenciar entre ficción científica y fantasía, y que aprecia ambas formas, aunque son radicalmente opuestas.

Una de las características más importantes de la fantasía es la necesidad de que el autor haga sentir al espectador que por muy fantasiosos que sean los elementos de su historia, puede creer ciegamente en ellos. De hecho, es un acto de fé. Quizá por eso sólo los más grandes artistas han sabido domeñar la fantasía y hacerla suya. Pero es que, ¿hay un acto de fe más grande que modelar una obra de arte? Pues bien, uno de esos grandes artistas es el norteamericano, de origen hindú, M. Night Shyamalan. Aquí alcanza el techo de los maestros con la que de lejos es su obra mejor formalizada, la más hermosa, libre, compleja película que ha escrito y dirigido.

Shyamalan, tras dirigir dos películas muy menores, se convirtió en una celebridad planetaria gracias a la sorprendente ‘The Sixth Sense’, un raro ejercicio de cine fantástico, que dibujaba los primeros trazos de una personalidad inclinada a hacer creíble lo increíble, a aproximar a la sensibilidad occidental experiencias que no aceptamos como verosímiles, pero que su inmenso talento hacía verosímil gracias a una fe más allá de lo concebible. Cine fantástico que se antojaba como algo real. Y que se vio ampliado y confirmado por la magistral ‘Unbreakable’ (que en España tuvo el título absurdo de ‘El protegido’), una realización que afina incluso mejor que la anterior la sensibilidad y el coraje ilimitado de su máximo responsable. Después de la magnífica, intensa e incomprendida ‘Signs’ y de la lírica ‘The Village’, Shyamalan estaba preparado para dar lo mejor de sí mismo, y así fue.

Si la obra más verdadera, más importante, de un artista, nace de lo más profundo de su ser, según yo creo sinceramente, no hay duda de que ‘La joven del agua’ surge de los sentimientos más terribles, y al mismo tiempo más hermosos, del alma de Shyamalan, que aquí se entrega en sacrificio, como director de éxito, para ser aniquilado por aquellos incapaces de apreciar lo que tiene esta película de bello y de inimitable. Que nadie se lleve a engaño, cuando Shyamalan elaboraba, siquiera interiormente, esta historia, sabía perfectamente lo que le esperaba si podía mantenerse fiel a sí mismo con todas las consecuencias. Pero así tiene que ser: con el atrofiado gusto de la gran masa de espectadores de cine, es hasta deseable que ésta película conociera un rechazo tan masivo, una tal perplejidad.

El caso de Shyamalan es realmente único en la industria de su país por varias razones. Quizás la más importante de todas ellas es que, dado el éxito mundial de algunos (pocos) de sus filmes, el resto, los más arriesgados, los más bellos, reciben una atención enorme, y disfrutan de una campaña de promoción en principio sólo destinada a blockbusters casi seguros. También Shyamalan tiene talento para diseñar sus campañas de presentación, y aunque luego sus proyectos a menudo no dan el dinero que sus productores desearían, es uno de los pocos artistas personalísimos del cine que, al menos de momento, consigue repercusión mediática a nivel global. Lo cierto es que esa posición privilegiada en la industria (que con los últimos batacazos se tambalea, pero que todavía posee) se la ganado él a pulso, es un derecho conquistado, y no regalado por nadie. Pero hay una gran verdad: muchos no saben reconocer los méritos y sólo les interesa ir a la yugular.

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La construcción de un universo real

Sería curioso elaborar una lista con los relatos sobre sirenas y otras criaturas marinas que ha dado el cine. En ese sentido, algo muy interesante en ‘Lady in the Water’ es que para elaborar ese necesario misticismo, Shyamalan se sirve de herramientas y medios muy austeros, dando por hecho que con pocos datos y algunos esbozos, el espectador puede aportar toda la información, o simplemente imaginarla, que él sólo da en off, por decirlo de alguna manera. Su procedimiento es el siguiente: creando una atmósfera de gran densidad, en la que priman los ecos sonoros y las brumas de ese extraño complejo de apartamentos, nombrando de pasada algunas viejas leyendas orientales, y gracias a un prólogo animado de sorprendente concisión y lirismo, el director nos sitúa completamente en el tono místico en que instala a sus personajes.

No se me viene a la cabeza ningún director de fantasía más contenido que Shyamalan. En el viaje subacuático del apocado Cleveland (sensacional Paul Giamatti), que aporta un poco más de imaginería plástica a ese mundo secreto de las ninfas marinas, la mayoría de los directores, encantados consigo mismos, habrían dado el “do de pecho” con una puesta en escena más espectacular, más vistosa. Shyamalan, por el contrario, resuelve la secuencia con muy pocos planos y, al igual que en toda la película, con un estilo despojado, directo, ajeno a todo divismo. Hay algo intensamente suicida y sorprendente en este relato: una película que se zambulle sin complejos en un tono abiertamente fantástico, una película de autor que huye de toda veleidad personal. Creo que la verdadera fuerza, en última instancia, de esta hermosa película, reside en la profunda conmoción que provoca, debido a la convicción y el amor que Shyamalan pone en ella.

Las primeras secuencias de esta película están narradas con un único plano, máxime dos. Pero la mayoría con un sólo plano, dentro del cual pueden convivir hasta nueve personajes, o que puede empezar con un suave travelling lateral, o que encuentra obstáculos desenfocados que impiden la correcta visión del personaje a foco. La pericia de Shyamalan con la cámara es ya la de un consumado artista, hasta tal punto que se puede afirmar sin exagerar que “escribe con la cámara”. Para ello encuentra una completa sintonía con otro gran artista, el insigne operador Christopher Doyle. Juntos crean una fotografía que otorga a la imagen un tono poco constrastado, así como colores apagados, que le dan ese aspecto tan brumoso. Los colores azules y verdes, algo difuminados, son los que crean ese ambiente onírico.

Nada sobra y nada falta en la construcción de universo que, a poco que uno se deje arrastrar por él, es más verdadero que la misma vida. Con la fotografía de Doyle y la música de James Newton Howard como pilares maestros, Shyamalan da una lección artística a otros directores (como Peter Jackson, los hermanos Wachowski y otros astutos realizadores de éxito), que no confían plenamente en la inteligencia del espectador y que trazan los contornos de sus vistosos universos (en realidad cómics baratos financiados con muchísimos dólares y poco ingenio) con trazo grueso, por acumulación, en lugar de por sugestión, dominando los resortes del misterio y suscitando la imaginación del espectador, en lugar de seducirle gracias a un mamotreto de imágenes prefabricadas.

Este camino, que Shyamalan ha convertido en una investigación particular de la puesta en escena y la estructuración de relatos, promete mucho más. Significa ir de la mano y proponer al espectador ser co-autor de las imágenes, no sólo en su sentido visual, sino sobre todo en lo que significan como idea emocional. En caso contrario se le ofrece al espectador una idea preconcebida, un espectáculo que impone las propias ideas, y que provoca su indolencia y su bienestar. Sin duda habrá muchos que prefieran esta segunda opción, pero qué duda cabe que el escaso grupo que forman los primeros son los espectadores más valiosos (los más inteligentes y exigentes) con quienes puede dialogar estéticamente un artista.

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En ‘Lady in the Water’ la galería de personajes representa una abstracción. Shyamalan renuncia a ofrecer un perfil psicológico extenso de ellos. Sirven, tal como dice el crítico de sombrío destino, como herramientas para contar la historia. Sin embargo, de alguna forma misteriosa, emana de ellos una trágica humanidad, una apariencia frágil y real. Incluso la propia Story (tiene agallas Shyamalan para ponerle ese nombre a su sirena…) es en sí misma una abstracción. Su relación con Cleveland significa una redención por ambas partes, pero también la vuelta a un arquetipo de amistad y pérdida. Y todo se ensambla gracias a la inspiración musical de Newton Howard, que firma la que quizá es su obra magna. En su partitura, repleta de ese sentido de lo maravilloso tan necesario en esta historia, hay espacio para la tensión, lo bufonesco, lo místico. Pero sobre todo está dedicada a conmovernos hasta lo más profundo. A hacernos creer, a tener esperanza.

Desequilibrada, desigual, desacomplejada, desesperada, desafiante, puede que ‘Lady in the Water’ sólo encuentre espacio para los paladares más exigentes. O puede, empiezo a pensarlo, que necesitemos desprejuiciarnos para disfrutar toda la verdad que late en ella. Para muchos lo más importante es el reconocimiento inmediato, el éxito inmediato. Para otros el premio es simplemente poder hacer películas como esta, aunque sólo sea una. Ese es el éxito.

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‘La Joven del Agua’, la magia de Shyamalan

‘La Joven del Agua’, precioso cuento sobre el destino de nuestras vidas

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<![CDATA['Slumdog Millionaire', el triunfo del amor (y del buen cine)]]> http://www.blogdecine.com/oscars-2009/slumdog-millionaire-el-triunfo-del-amor-y-del-buen-cine http://www.blogdecine.com/oscars-2009/slumdog-millionaire-el-triunfo-del-amor-y-del-buen-cine Tue, 10 Feb 2009 05:43:20 +0000 seleccionado por marthfox slumdog millionaire 1
Bajo la apariencia de un sencillo melodrama, ‘Slumdog Millionaire’ esconde una conmovedora y emocionante historia con tintes dickensianos y decorado al más puro estilo Bollywood. Sin embargo, bajo esa aparente convencionalidad, encontramos una propuesta visualmente impresionante con una narración ágil y vibrante. Las desventuras de un joven desgraciado que está a punto de alzarse con el máximo premio de un popular concurso televisivo consiguen impregnar y contagiar una buena dosis de optimismo.

Danny Boyle ha planteado esta historia de amor imposible, salpicada de momentos que ahondan en los tristes arrabales del subdesarrollo de la fascinante Mumbai, con la enorme virtud de contarla de manera espléndida. Sin caer en un simple estereotipo del reflejo de la pobreza para conmover al espectador, ni en una falsa glorificación de la miseria, sino con el enorme acierto de narrar la historia con profunda humildad, aproximándose al realismo y huyendo de moralinas y doctrinas.

Resulta curioso que haya sido un británico el que ha logrado extraer mejor y engrandecer un relato propio de Bollywood, aunque sin abusar de sus esquemas convencionales (a excepción del espléndido número musical de los créditos finales), y lo consiga con tanta relevancia. Hay que recordar que, poco a poco, con un presupuesto ajustado ha ido cautivando a crítica y público, así como acaparando múltiples premios, convirtiéndose en el título revelación de la temporada y todo un fenómeno que arrasa en sus estrenos.

La clave de su éxito radica en la citada sencillez de la propuesta y, sobre todo, en el modo en el que se articula la narración. El guión de Simon Beaufoy está milimétricamente diseñado y Danny Boyle ha sabido extraer el máximo partido de la historia de Jamal Malik. Joven al que vamos conociendo junto a su experiencia vital, que resulta aclaratoria sobre su inesperado éxito en el concurso de televisión en el que participa. A través de soberbios flashbacks, plenos de ritmo y emoción, descubrimos su pasado como niño huérfano ingenioso y pícaro, que subsiste junto a su hermano y la fascinante Latika en las calles de Mumbai y todos los peligros de la dura vida en la miseria.

Todos estos episodios conforman la columna vertebral del filme, donde vemos como Jamal, que nunca se queja de su asquerosa existencia, no cree en el destino escrito y demuestra como él mismo se lo ha ido configurando, a base de dosis de bondad, amor y positivismo. Y, en su mensaje final, transmite la esperanza de que el futuro siempre puede ser mejor, que el amor verdadero siempre triunfa. Este relato, aderezado con elementos al estilo Dickens (niños desgraciados en peligro, villanos crueles que los persiguen, ...) está planteada sin fisuras, llena de dinamismo, como un juego del pasado y del presente, y con los momentos justos de humor, romance y drama. Y lo más importante es que contagia emoción, con situaciones que no buscan la lágrima fácil y sí consiguen gran empatía con su protagonista. Todo ello producto de un guión de Simon Beaufoy inteligente y hábilmente estructurado del que su realizador ha sabido sacar el máximo provecho (como ya hicieran ambos en ‘Full Monty’).

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Pero ‘Slumdog Millionaire’ no es una película perfecta, se pueden encontrar ciertas carencias y en su último tercio, conforme los episodios de Jamal se aproximan al presente, pierde fuerza y se ablanda en exceso en su resolución. Sin embargo, la vida del joven desgraciado que encuentra la suerte que no ha tenido ya ha logrado, en esos instantes finales, hipnotizar (y cautivar) y tan sólo se desprende el deseo de conocer la resolución del concurso y de la historia de amor de Jamal. Sus detractores señalan que resulta artificiosa, inverosímil y efectista, pero no se puede negar que Boyle creía en la historia, le ha puesto lo mejor de sí, y desprende esa mágica sensación de las buenas películas, de las que gustan y hacen sentir, muy por encima de sus defectos.

Gran mérito el de Boyle que consigue contar con ingenio y cautivadora emoción un relato intenso, apoyado en una fotografía sublime de colores saturados y una banda sonora exótica y acertada, además de unos actores de rostros desconocidos a los que saca interpretaciones bien orquestadas (destacando Dev Patel). ‘Slumdog Millionaire’ conmueve, entretiene y deja una sonrisa a su conclusión. Eso, en el cine de hoy en día, es mucho.

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<![CDATA[Oscars 2009: 'El curioso caso de Benjamin Button']]> http://www.blogdecine.com/oscars-2009/oscars-2009-el-curioso-caso-de-benjamin-button http://www.blogdecine.com/oscars-2009/oscars-2009-el-curioso-caso-de-benjamin-button Sat, 07 Feb 2009 17:01:59 +0000 seleccionado por marthfox el-curioso-caso-de-benjamin-button-1.jpg

A David Fincher parece que la vida le sonríe por fin. Después de entrar en el cine con mal pie, destrozando la posible continuación que podrían tener los hechos acaecidos en la imprescindible ‘Aliens. El regreso’ ( y siempre teniendo en cuenta que las intenciones de Fincher eran otras, por lo que hay que subrayar el hecho de que no tuvo ni la más mínima libertad en el proyecto), tuvo la inteligencia suficiente como para “recuperarse” con el que probablemente es su film más famoso: ‘Seven’. Tras desafiar al personal con las arriesgadas ‘The Game’ y ‘El club de la lucha’, el público pareció no saber apreciar las cualidades de cintas como ‘La habitación del pánico’, o ‘Zodiac’, para el que esto firma, su obra maestra.

Con ‘El curioso caso de Benjamin Button’, Fincher ha puesto de acuerdo, en inusitada armonía, a público y crítica, revelándose para muchos lo que para otros ya estaba muy claro: que Fincher es uno de los mejores narradores cinematográficos que existe en la actualidad, y estando el futuro del cine en manos de gente como este director, podemos respirar tranquilos. Entrando de lleno más que nunca en el mainstream, Fincher impresiona y emociona como pocos, aunque los resultados no terminen de ser perfectos.

‘El curioso caso de Benjamin Button’ parte de un relato corto de F. Scott Fitgerald en el que se ha inspirado Eric Roth para construir la historia de un hombre que nace viejo y rejuvenece con el paso de los años, siendo su vida todo un mosaico de experiencias vividas tanto por él como por las personas que le rodean. Mucho más no se puede, ni se debe, decir. En un principio la propuesta es de lo más arriesgada, pero afortunadamente, con dos pesos pesados como Roth (quien es capaz de lo mejor, con cosas como ‘Forrest Gump’ o ‘El dilema’, y de lo peor, con cosas como ‘Mr. Jones’ o ‘Lucky You’) y Fincher, en una comunión casi mágica entre guión y realización, convierten dicha propuesta en un producto de apariencia sencilla, fácilmente digerible por todo el mundo, y con una intensidad y profundidad que sólo los buenos directores son capaces de transmitir.

Mucho se habló en su momento del descontento de Fincher con el montaje final de su obra, llegando a enfadarse con la productora renegando incluso de su film. Los segundos querían, parece ser, un film que rondase las dos horas, y Fincher, tres. Al final, la película dura aproximadamente unos 165 minutos, por lo que podemos deducir que la balanza se ha inclinado más hacia el lado de Fincher, y aún así se pueden apreciar ciertas lagunas en la historia (en concreto en el que respecta a la relación de Benjamin con su padre o la parte en la que viaja por el mundo). Éstas no afectan demasiado a la narración, pero se notan, y es más que probable que las secuencias eliminadas en el montaje puedan disfrutarse en una edición en dvd que me atrevo a asegurar que estará entre las más vendidas del año.

Fincher abandona los lugares más oscuros del ser humano para contarnos una de esas historias que la gente suele catalogar como “muy bonita”, expresión que le viene como anillo al dedo a ‘El curioso caso de Benjamin Button’. Con un clarísimo tono de realismo mágico, y que empareja a la película con otras como ‘Forrest Gump’ (no por casualidad, el guionista es el mismo), pero sobre todo con ‘Magnolia’ (la monumental película de Paul Thomas Anderson) y ‘Big Fish’. Hay gente que ha señalado esto, sobre todo sus similitudes con el magistral trabajo de Robert Zemeckis, como algo malo, y no deja de sorprenderme tamaña osadía. Que recuerde a ‘Forrest Gump’ en la estructura de su guión (ciertamente la construcción del mismo es muy idéntica) no debería ser algo malo, sino todo lo contrario, al menos es como lo ve un servidor. Además, hay que señalar el hecho de que ‘El curioso caso de Benjamin Button’ es ante todo un trabajo de dirección, en el que Fincher imprime su fuerte personalidad al texto de Roth, haciéndolo suyo, erigiéndose como el verdadero maestro de ceremonias (habría que decir mago) de la función.

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‘El curioso caso de Benjamin Button’ es un cuento, una fábula que habla sobre la vida y lo efímero de la misma. Sus personajes, todos ellos, siempre girando alrededor del personaje central, cuya existencia está marcada por un capricho del tiempo, esa invención del hombre, cruel como la propia vida, que nos cuenta una y otra vez lo que nos falta para dejar de existir y dar paso a la eternidad, formando parte de ella (impagable ese reloj cuyas agujas giran al revés ofreciendo la posibilidad de una segunda oportunidad a todo ser humano). Da igual que Benjamin Button rejuvenezca en lugar de envejecer, su paso por este mundo será como el de cualquier mortal, simplemente cambia el viaje, la forma de realizarlo. Y es precisamente esa forma la que llena de vida su peculiar historia. Empezar a vivir en un lugar al que la gente va a morir subraya y hermana el principio y el fin, la vida y la muerte, lo eterno y lo fugaz. Que la película esté enmarcada en todo momento por un desastre natural (el Katrina) no es más que una sencilla metáfora de la lucha diaria que supone vivir, y que una vez empezado el ciclo, todo empieza a morir, sin segundas oportunidades, con el futuro (¿el pasado?) para llenarlo con una existencia lo más pletórica posible.

La historia de amor entre Benjamin y Daisy, tan imposible como lo son las grandes historias de amor, refuerza aún más esa imposibilidad de cambiar nuestro destino. Las idas y venidas de estos personajes, cruzándose una y otra vez, mientras él se hace joven y ella vieja, son golpes brutales de verdad a una relación imposible en las que la fuerza del amor queda por debajo de las de la naturaleza, algo tan cierto y tan terrible que la película nos muestra con delicadeza, sin caer ni un sólo instante en la ñoñería. Es más, si algo me falta en ‘El curioso caso de Benjamin Button’ es un poco más de emotividad en algunos instantes clave de su argumento. Al respecto, cabe citar cierto funeral, en el que el film parece volverse algo gélido (¿intencionadamente?), como también me resulta fría la interpretación de Brad Pitt, quien logra hacer mucho más interesante su personaje cuando está totalmente cargado de maquillaje que cuando es él mismo (su nominación al Oscar me parece a todas luces exagerada). Aunque lo peor de la película supone ver a una Cate Blanchett menos inspirada que en otras ocasiones. Yo, que me declaro profundamente enamorado (como el resto de la humanidad, o casi) de esta maravillosa actriz, me que quedado bastante decepcionado con otra muestra de frialdad en el film si hablamos de la interpretación de Blanchett, que con toda justicia no ha sido nominada esta vez; lo cual me lleva a pensar si todo esto no estará hecho a propósito, buscando tal vez la aceptación del destino a través de las emociones contenidas. En cualquier caso, por muy grande y bonita que nos parezca la historia de amor central, la química entre Pitt y Blanchett se queda por debajo de lo esperado.

Con todo ‘El curioso caso de Benjamin Button’ es una delicia firmada por un Fincher en plenitud de sus facultades. Un canto a la vida, como se ha dicho por ahí, y a la aceptación de la muerte, narrado a través de la excepcional historia de un hombre que sin pedirlo ni quererlo vivió la suya al revés. Y eso es lo importante, cada existencia es especial con su particular reloj vital. Unos avanzan más deprisa, otros más despacio, y nada se puede hacer por impedir el fatídico desenlace, sólo vivir. Y aunque ‘El curioso caso de Benjamin Button’ parezca suceder en un tiempo y un mundo irreales, Fincher se encarga de visualizar muy inteligentemente destellos de una realidad plausible y demoledora. Siempre a través de un aparato de radio o de una televisión, vemos noticias sobre diferentes hechos históricos que nos pegan al suelo en medio del cuento: Los Beatles, La Segunda Guerra Mundial (que el personaje central sólo vive en un episodio casi onírico), el Katrina, etc. Elementos con los que Fincher nos devuelve a la realidad, y la música de Alexandre Desplat, inspirada en grado sumo, embriaga sin pudor cada rincón de nuestro ser, y un director que muy probablemente será ninguneado en los Oscars, realiza lo imposible: rendir pleitesía al paso inexorable del tiempo, hablando de todo lo que importa en la vida subrayando lo imperfecto de la existencia en una película imperfecta. Si esto no es gran cine, que se pare mi reloj, que no quiero ver más.

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