Favoritos de marthfox en Blogdecine http://www.blogdecine.com/usuario/ seleccionado por marthfox http://www.blogdecine.com <![CDATA[Blog de Cine 2.0, el mundo del cine más tuyo que nunca]]> http://www.blogdecine.com/blogdecine/blog-de-cine-20-el-mundo-del-cine-mas-tuyo-que-nunca http://www.blogdecine.com/blogdecine/blog-de-cine-20-el-mundo-del-cine-mas-tuyo-que-nunca Tue, 29 Sep 2009 13:36:11 +0000 seleccionado por marthfox maeloccinema.jpg

En Blog de Cine hoy estamos de estreno, de novedad importante. Ponemos en marcha una novedad en la que hemos estado trabajando durante meses y de la que os avisamos cuando hicimos nuestro último rediseño.

Las nuevas páginas de películas, directores, actores, etc. serán ahora un lugar donde informarse sobre un producto y punto de encuentro de la comunidad de Blog de Cine. Allí podréis ponerle nota a las distintas películas, leer toda la información relacionada, marcarla como deseado o incluso si la tenéis, guardarlo en vuestra página de usuario.

¿Ejemplos? Infórmate sobre ‘Malditos bastardos’, sobre ‘District 9’, o sobre ‘Forrest Gump’.

Información sobre tus películas preferidas

En la página de cada vehículo encontraremos información completa de prácticamente todos los productos publicado en Blog de Cine, con fotos y vídeos tanto del propio blog como de sitios relevantes como Flick o Youtube.

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En esa página también podremos encontrar todos los post y artículos relacionados, pero no solo de Blog de Cine, sino de otros sitios de Internet. Incluso os recomendaremos los propios editores artículos y enlaces de especial interés.

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Pero hay mucha más información en la página de cada producto. Tenemos por ejemplo una sección con productos relacionados que nos ayudarán a comparar y ver qué alternativas tenemos, y podremos ver la nota que los editores o vosotros mismos habéis dado a ese modelo.

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Comunidad e interacción

Además de información, la página de cada modelo es un punto de encuentro de la comunidad de Blog de Cine. Podréis mostrar al resto de usuarios qué películas os gustan y cuáles no.

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Y en vuestra mejorada página de usuario de Blog de Cine, además de los post guardados y las conversaciones en las que estáis inmersos, ahora tendréis una referencia de las películas que os encantan u aborrecéis.

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Hay opción de puntuar cada película, ver la puntuación media del producto dada por los usuarios y de interaccionar con el resto de visitantes mediante comentarios y vuestros propios análisis de la película. Y por supuesto leer y comentar dudas, consejos y todo tipo de información que entre toda la comunidad aportaremos a cada página de producto.

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Hemos trabajado muy duro durante bastante tiempo para tener lista esta nueva funcionalidad de Blog de Cine que esperamos que os guste tanto como a nosotros prepararla.

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<![CDATA['La momia', rotunda obra maestra del cine de aventuras]]> http://www.blogdecine.com/default/la-momia-rotunda-obra-maestra-del-cine-de-aventuras http://www.blogdecine.com/default/la-momia-rotunda-obra-maestra-del-cine-de-aventuras Mon, 03 Aug 2009 18:40:14 +0000 seleccionado por marthfox 2.JPG

(Después de que un misterioso viento sople amenazante por enésima vez): Eso pasa mucho por aquí...

-Rick

Hace algunos días dejaba mi opinión sobre la infumable sexta parte de la saga que tiene como protagonista a Harry Potter, lamentando mucho, sobre todo, que una vez más nos escatimen un gran espectáculo de aventuras, un género tan difícil como dicen que es la comedia, por ejemplo. Y es difícil, me parece, porque si echamos un vistazo a la sección de películas de aventuras de la Fnac, o de cualquier gran superficie, nos podemos desmoralizar, a poco que uno tenga un mínimo de buen gusto.

Así que hay que recurrir a lo, poco, bueno que hay, y revisarlo bien y agradecer al cielo que haya directores capaces (aunque sólo sea por una vez) de ofrecernos un buen espectáculo. No soy muy dado a hablar de un cine tan abiertamente comercial, por eso quizá tiene más mérito. Y es que diez años después de su aparición, ‘La momia’ me parece más refrescante y vigorosa que nunca, una excusa perfecta para animarse (y de qué manera) en estas tediosas e insoportables jornadas veraniegas de la capital.

Amor por la aventura

Aparece el logo de la Universal, y sobre él oímos unos inquietantes coros que ya empiezan a ponernos en situación. Ese logo, que es el planeta Tierra, se transfigura en un Sol abrasador, que corona la cúspide de la pirámide de Keops. La cámara vuela marcha atrás hasta descubrir la esfinge de Gizeh, cuyos artesanos retocan o quizá limpian. Un narrador nos va explicando el devenir de los acontecimientos. Las imágenes, la mayoría creadas por ordenador, parecen extraídas de un cuadernos de ilustraciones. Estamos en Tebas. El tono abiertamente elegíaco y místico de este comienzo recuerda poderosamente al de ‘Bram Stoker’s Dracula’ (película sobre la que comenzaremos un concienzudo análisis en breves días), como otras secuencias, que son homenajes de aquella.

Está narrado con solemnidad y muy buen gusto, también con un diseño de producción sensacional (que no va a decaer en toda la cinta), obra de Allan Cameron, un gran profesional que tiene entre sus créditos películas del calibre de ‘Tropas del espacio’. Y existe un gran sentido de la atmósfera tanto en la primera secuencia como en la que la sigue, cuando Imhotep (un gran Arnold Vosloo) intenta devolver a la vida a su amada Anck Su Namun. Todo está debidamente exagerado e idelizado, pues este Egipto nunca existió, pero hay en sus imágenes una gran pasión por ese universo y un decidido espíritu pulp.

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Ya había avisado Sommers de su amor por el pulp y la aventura literaria clásica, con sus dignas adaptaciones de ‘El libro de la selva’ y de ‘Las aventuras de Huck Finn’, además de con la divertida serie B ‘Deep Rising’. Y aquí, en su plenitud, da muestras de su amor por la aventura y su buen hacer. Tras el prólogo presenciamos una gran batalla que nos recuerda, salvando las distancias, a ‘Lawrence de Arabia’ (como otras secuencias). No, no exagero nada. He visto demasiadas películas malas de aventuras y sé lo que me digo. Sommers filma muy bien, y con mucha chispa, en esta secuencia en la que por fin conocemos a Rick O’Connell, un aventurero encarnado por un Brendan Fraser perfecto, a falta de otra palabra mejor.

Horror y humor

Para muchos, a esta historia la echa a perder su socarronería, su desvergüenza y su sano cachondeo. Para mí, sin embargo, son grandes virtudes perfectamente trenzadas con la historia de horror y aventuras sobrenaturales que intenta contarnos. Hace falta mucho talento para hacerlo de la forma en que lo hace Sommers, con una facilidad asombrosa. En lugar de anularse mutuamente, su horror y su humor se retroalimentan, formando un todo indisoluble. Digamos que su variada e inspirada galería de personajes, todos ellos, tienen un lado humorístico y otro más serio, y van fluyendo a través de la historia con total armonía.

Un ejemplo: Rachel Weisz (sin duda, una de las mejores intérpretes de su generación), da vida a la patosa y encantadora Evelyn, una bibliotecaria experta en el Egipto antiguo. Debido a su torpeza, la biblioteca queda hecha un desastre caótico en un divertido momento. Con ello se gana una buena reprimenda de su jefe, el doctor Terrence Bey (interpretado muy competentemente por el actor hindú Erick Avari). El momento es muy gracioso. Después llega el hermano de ella, Jonathan (interpretado por el gran John Hannah) y de nuevo otra divertida secuencia (el hermano es un desastre). Ahora bien, en cuanto dan con un objeto que intuyen puede llevarles hasta secretos nunca antes encontrados, este trío de actores (y el director que les guía, claro está) cambia de tono y registro, y todo se vuelve un poco más serio. Y se logra con total naturalidad, dejando que los actores tomen el control de la escena.

Por supuesto que la historia es un completo (y gozoso) disparate, no intento decir lo contrario. Un sacerdote del faraón Seti que resucita con ayuda de un libro negro y muere con uno dorado, que tiene tanto poder que resulta invencible (y capaz de provocar las siete plagas, o de controlar tormentas de arena…). Pero una vez más no importa el qué sino el cómo. Y, de hecho, sino fuera tan disparate no sería tan gozoso. Y cuando debes reírte te ríes (casi siempre), y cuando debes pasar miedo lo pasas. No muchas películas pueden presumir de lo mismo.

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Sommers fue acusado de plagiar a Spielberg y a su saga arqueológica. Yo no le acuso, le admiro por ello. ¿Dónde está el crimen? Sommers coge el espíritu Spielbergiano y lo pervierte, pero sin perder su esencia, y va dejando unas gotas de Lean por aquí, otras de Coppola (su Drácula) por allá. Y todo ello ayudado por un reparto en estado de gracia que desprende una química espectacular. Odiamos y despreciamos a Beni (el gran cómico Kevin J. O’Connor) pero nos lo pasamos pipa con él. Por eso cuando Rick lo pilla y lo machaca nos duelen los golpes pero también nos reímos. Como el resto de los actores, se nota que se lo pasaron bomba durante el rodaje, y por eso nosotros también lo pasamos en grande.

También tenemos grandes diálogos, como ese en el que Evelyn está como una cuba y Rick intenta besarla. Sommers (que siempre redacta sus libretos en solitario) no volvería a escribir un guión con unos diálogos tan naturales y divertidos, y con una estructura tan trabajada, desde entonces, y no parece que ‘Gi.Joe’ vaya a devolvernoslo. Ya nos decepcionó con la segunda parte, muy inferior, de esta película, y con el prometedor pero flojo ‘Van Helsing’. Pero ahí queda la diversión y el placer de filmar, y muy bien, esta maravilla de aventura, con ideas como ese chorro de arena colándose por la cerradura, claro plagio (pero muy hermoso) de la bellísima secuencia de ‘Bram Stoker’s Dracula’, cuando el conde se transforma en una niebla verde y se cuela en la alcoba de Mina…

Todo ello sostenido por una partitura musical imponente, obra del ya fallecido Jerry Goldsmith, que nos describe con precisión ese mundo tan macabro y proverbial, tan fascinante como desconocido, que Sommers maquilla con tanta imaginación. ¿O no es imaginación desbordada el momento en que le roban la inmortalidad a Imhotep? ¿La persecución del gigante de arena? ¿Las relaciónes, vivísimas, entre todos los personajes? ¿Los planos como un Egipto soñado? Muchos la pondrán muy por debajo del clásico de Freund, pero esta grandísima película de aventuras es una hermosa hija de su tiempo.

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<![CDATA['Up', despliegue de sentimientos en 3D]]> http://www.blogdecine.com/default/up-despliegue-de-sentimientos-en-3d http://www.blogdecine.com/default/up-despliegue-de-sentimientos-en-3d Fri, 31 Jul 2009 14:18:14 +0000 seleccionado por marthfox

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Si con ‘Wall-E’ algunos pensábamos que Pixar había alcanzado la excelencia y tocado techo en cuanto a calidad cinematográfica, ahora con ‘Up’ nos vuelven a regalar una nueva aventura fascinante que demuestra el estado de gracia de un estudio de animación ya ubicado en el olimpo del cine.

Parece inagotable la imaginación, el virtuosismo y el despliegue de sentimientos que se pueden ver y gozar en ‘Up’, una nueva entrega de genialidad con el sello de la factoría Disney/Pixar apta para todos los públicos y recomendable para todo tipo de espectadores, incluso los más reacios al cine de animación. Hay que rendirse ante semejante maravilla y dejarse llevar (si es con gafas 3D mejor) por la aventura de las emociones.

El atípico protagonista es buena muestra de lo capaz que es John Lasseter y su equipo de salirse de lo establecido. No han producido una película bajo el convencionalismo habitual (aunque contiene muchos elementos, no por ello menos brillante), sino que se han marcado un relato con un viejo gruñón para retratar múltiples sentimientos, sin renunciar a la fantasía y la diversión, propias del género.

El prólogo de la historia, ese repaso de la vida del protagonista que ocupa los primeros minutos de la película están a la misma altura, sino más, que la alabada y venerada primera parte de ‘Wall-E’. Un prodigio narrativo, capaz de sintetizar en unos planos, sin apenas diálogos, toda una vida, sin renunciar a mostrar la amargura y el dolor. Momentos que producen honda emoción y que vuelven a aflorar nuevamente, ya en el inicio del desenlace, y que acaban condensando una experiencia inolvidable.

A pesar de que la influencia del estilo Disney es patente, parece que se han empeñado en incluir sus habituales ingredientes bajo el prisma más original, inteligente e igualmente divertido que Pixar infunde en sus personajes. Es por eso, que además del prodigioso viejete terco Carl Fredricksen, desde ya uno de los mejores personajes de la historia del cine de animación, los menos brillantes como Russell, el locuaz niño que llega a ser algo repelente, el perro e incluso el extraño pájaro que se unen al viaje del protagonista, resultan realmente divertidos y entrañables. Además de que esa inclusión de escenas de pura aventura no resulta tan original, pero sí es igualmente entretenida y emocionante. Mención aparte merece el personaje del aventurero Charles Muntz, primero héroe y luego reconvertido en villano, que es toda una bofetada a la imagen icónica (y cegada) que a veces nos solemos crear de nuestros ídolos.

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La película posee un ritmo fantástico y también podría servir como ejemplo paradigmático del más correcto uso del 3D, ya que no se pliega a buscar efectos mareantes constatemente, ni a aproximar objetos a las gafas del espectador para hacerse notar. Es más un ingrediente visual, que aporta espectacularidad pero perfectamente acoplado a la narración y su uso no abusivo, como digo, es de agradecer y espero que sirva de ejemplo para futuras producciones.

‘Up’ puede ser disfrutada por todo tipo de público, porque recorre todo un abanico de sensaciones, desde la pura diversión hasta los más profundos, desde la amistad y la solidaridad hasta el amor verdadero, desde la búsqueda de los sueños hasta el sentido de la vida. Y es que lo Pete Docter y Bob Peterson han utilizado en ‘Up’ es un lenguaje universal para contar una aventura cinematográfica inolvidable.

Mi puntuación:


4

En Blogdecine:

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<![CDATA[Bryan Singer: 'X-Men 2']]> http://www.blogdecine.com/default/bryan-singer-x-men-2 http://www.blogdecine.com/default/bryan-singer-x-men-2 Fri, 06 Feb 2009 16:33:00 +0000 seleccionado por marthfox x2

Tres años después de ‘X-Men’, éxito de taquilla y la primera piedra del actual género de superhéroes, Bryan Singer pudo contar con más medios, más libertad y (no menos importante) con sus colaboradores habituales (John Ottman en la banda sonora y el montaje y Newton Thomas Sigel en la fotografía) para filmar una continuación. Una secuela que Singer se tomó como un reto. Sería todo lo que quiso y no pudo hacer en la primera parte.

‘X-Men 2’ (‘X2’, 2003) mantiene a los mismos protagonistas de ‘X-Men’, lo cual es una gran ventaja pues ya no era necesario ni introducirlos al público ni decirles porqué actúan así. Sin embargo, en lugar de dejarlos ahí, pasar un poco por alto sobre estos personajes, Singer aprovecha para ahondar más en ellos y jugar con todas las posibilidades que se quedaron fuera en la primera parte. De este modo, podemos disfrutar de una conversación entre Xavier y Magneto que se mantiene por más tiempo, conocer mucho más a los jóvenes mutantes de la escuela o seguir explorando el pasado de Lobezno, por poner un par de ejemplos.

Precisamente, a pesar de la gran variedad de personajes que aparecen en la película (más que en ‘X-Men’), Logan/Lobezno (Hugh Jackman) vuelve a ser el eje central de la historia, moviéndose básicamente en torno a dos necesidades: saber quién es y proteger a “sus” dos chicas (Pícara y Jean, por razones muy diferentes). Es el mismo personaje de la primera parte, con sus mismo comportamiento, salvo por el hecho de que ya no parece necesitar el estar solo, sino que acepta su pertenencia al grupo de Xavier.

Por otro lado, quiero reflejar aquí un pequeño gran problema que se va a originar (nunca mejor dicho) con el spin-off de Lobezno, ‘X-Men Origins: Wolverine’. Una vez que veamos ésta, cuya acción va antes que las de Singer, ¿no quedarán mal todas esas pesadillas y oscuros recuerdos sobre un pasado que, lejos de ser un secreto, ya hemos visto claramente en una película? Por no hablar de que Jackman esté más viejo y musculoso o que Dientes de Sable y William Striker tengan otro físico…

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Hasta cinco personajes (importantes) nuevos se incluyen en esta ‘X-Men 2’, a cuál más interesante y mejor explotado; plenos aciertos del guión escrito por David Hayter, Zak Penn y Bryan Singer. Por un lado tenemos a Stryker, el principal villano de esta secuela, Jason (o mutante 143), su hijo, Dama Mortal, su guardaespaldas, Pyros, otro alumno de Xavier, y Rondador Nocturno, el primer mutante que veremos en la secuela. La presentación de este personaje puede haber dado origen, perfectamente, a uno de los inicios más espectaculares de la Historia del cine.

Si el principio de ‘X-Men’ estaba destinado a situarnos el fenómeno mutante en nuestro pasado y nuestro presente, presentándonos unos hechos fantásticos en un contexto real, para que entendiéramos desde los primeros minutos que estábamos viendo una película “seria” de ciencia ficción, el arranque de ‘X-Men 2’ tiene el propósito de romper todos los esquemas, sorprender al público, atarlo a la butaca y decirle “nos hemos superado”. De paso, de nuevo, se plantea la problemática de tener a mutantes con habilidades extraordinarias caminando libremente entre nosotros, el argumento de estas dos películas, casi dos mitades de una sola.

La secuencia nos presenta a Kurt Wagner, Rondador Nocturno (Alan Cumming), un mutante que está a punto de asesinar al Presidente de los Estados Unidos, pero que en realidad actúa de forma inconsciente bajo la influencia de Stryker. Éste aprovecha la ocasión y el temor del Presidente (que tiene un cierto parecido a Bush) para plantear una ofensiva sobre la raza mutante, especialmente, sobre Xavier y su escuela, tras descubrir que en ella se esconde, entre otras cosas, un jet de posibilidades desconocidas. En realidad, su objetivo es “Cerebro”, la máquina con la que Xavier tiene acceso a todos los mutantes del planeta.

Sin duda, los villanos se le dan bien a Singer. Si en ‘X-Men’, el Magneto de Ian McKellen era el personaje más atractivo y fascinante, en ‘X-Men 2’ destaca la interpretación de Brian Cox como Stryker, el humano más peligroso al que se hayan enfrentado los protagonistas. Los buenos y los malos. Porque en esta secuela, ambos bandos tendrán un mismo enemigo y, para combatirlo, deberán unir sus fuerzas. Es otro de los aciertos del enfoque de la segunda parte, y sigue en esa dinámica que comentaba antes, probarlo todo, jugar con todos los ingredientes y ver qué situaciones no se habían visto antes. De ahí sale también la escena humorística en la que Lobezno, aparentemente, comparte lecho con varias de las mutantes.

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En síntesis, puede decirse que Bryan Singer consigue su propósito con ‘X-Men 2’, que ésta va un paso más allá que ‘X-Men’, al menos en lo que a espectacularidad, belleza y solidez se refiere. Hay más personajes, más acción, una trama más elaborada (con más conflictos) y más sorpresas incluso, sin que se haya descuidado, a cambio, ni el aspecto de las interpretaciones ni la coherencia a la hora de integrar elementos fantásticos en un contexto real.

Sin embargo, no estoy de acuerdo con los que señalan que ‘X2’ sea mejor que ‘X1’. Por lo pronto, esta secuela no puede funcionar sin la primera parte, y eso es un handicap; no ocurre lo mismo con ‘X-Men’, que funciona por sí sola. Por otro lado, me interesa más la trama de la primera parte, más centrada en la diferencia entre los hombres y los mutantes. Y por último, restar protagonismo a Magneto me parece, sencillamente, una mala idea.

En cualquier caso, ‘X-Men 2’ repitió y amplió el éxito de la primera parte. La crítica la trató mejor y en taquilla también obtuvo mejores resultados; la película costó unos 110 millones de dólares (35 más que la primera) y recaudó, sólo en Estados Unidos, más de 210. El final dejaba abierta la puerta para la tercera parte, y Singer, como queda de manifiesto en los comentarios del DVD de ‘X2’, tenía intención de hacerla. Sin embargo, Superman se cruzará en su camino y los planes sobre ambas películas darán un giro. ‘X-Men 3’ quedaría en manos de Brett Ratner y ‘Superman Returns’ en las de Singer. Los mutantes perdieron el rumbo, y sobre Kal-El hablaremos en unos días.

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Especial Bryan Singer en Blogdecine:

Bryan Singer

Bryan Singer: ‘Public Access’

Bryan Singer: ‘Sospechosos habituales’

Bryan Singer: ‘Verano de corrupción’

Bryan Singer: ‘X-Men’

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<![CDATA['Déjame entrar', nieve y sangre]]> http://www.blogdecine.com/default/dejame-entrar-nieve-y-sangre http://www.blogdecine.com/default/dejame-entrar-nieve-y-sangre Mon, 20 Apr 2009 17:26:49 +0000 seleccionado por marthfox dejame_entrar1.jpg

Por fin se ha estrenado esta película, que de unos meses a esta parte está en boca de todo el mundo, y que ha suscitado no pocos encendidos elogios. Viéndola, me da la sensación, sin miedo a exagerar, de que si Shyamalan hubiera sido sueco, o se hubiera largado a trabajar a ese país en lugar de a Estados Unidos, no habría hecho una película muy diferente. Y es que el director, Tomas Alfredson, parece claramente inspirado por un tratamiento del misterio muy similar al del célebre director de ‘La joven del agua’. Y me parece tremendamente afortunado que mi última entrada haya sido a propósito de esa obra maestra, pues así los lectores de estas líneas tendrán más frescas mis ideas sobre la fantasía y el misterio.

Dejando bien claro que esta película me parece una sensible y noble aportación al género fantástico europeo, y que su director es ya, sin lugar a dudas, uno de los nombres a tener en cuenta en el futuro, tanto en este género como en cualquier otro que le interese, no puedo sin embargo unirme a ese dilatado grupo de cinéfilos que han encontrado en ‘Déjame entrar’ una pieza magistral y conmovedora de suspense. Pues, como trataré de explicar a continuación, muchas de las ideas y formalizaciones de esta película pienso que podrían haber dado para mucho más, y es una pena que queden a medio camino. Y no pienso decir eso de: “para los tiempos que corren no voy a pedir más”. Yo siempre pido más.

El tema del vampirismo, en todas sus variantes, parece ilimitado, e inagotable. Realmente no nos cansamos de regresar a él una y otra vez, y esta estupenda película lo demuestra una vez más, aunque es justo decir que apenas aporta nada nuevo a un mito que cada director o escritor diseña a su manera, modificando sus códigos y normas. Lo más interesante de la pequeña vampira de ‘Déjame entrar’ (así como de la mujer vampira que tendrá un breve protagonismo…), que entronca con el niño vampiro de (esta sí magistral) ‘Los viajeros de la noche’ (‘Near Dark’, Bigelow, 1987), que a su vez entroncaba con la niña vampiro Claudia de las Crónicas Vampíricas de Anne Rice, es el cuidado y nada manipulador patetismo que estas tenebrosas criaturas provocan en el espectador, ejerciendo más de mártires y víctimas que sus propias víctimas. El vampirismo aquí está entendido como una maldición que condena a estas criaturas a la soledad y la incomprensión, al sufrimiento emocional.

Seguramente de ahí nace la fisura que desequilibra este bello relato de amistad y de amor, de soledad y de encuentros transformadores. Nos sentimos mucho más cercanos a la pequeña Eli (sorprendente, inolvidable Lina Leandersson) que al rubio Oskar (sensible Kåre Hedebrant). Pero el relato está visto desde los ojos del chaval, y su drama, su tragedia íntima, no es tan importante para el espectador, dado que el guionista no le mete verdaderamente en un pozo sin salida del que queramos que salga. Que es solitario y que lo pasa mal en la escuela nos queda bien claro, pero hacía falta una implicación mayor con él. De ese modo resultaría mucho más creíble su aceptación de una realidad tan extraña, y la consecución de un clímax que tal como está presentado, parece forzado y endémico.

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Estoy casi seguro de que el mayor problema de esta historia es del guión y de la estructura, o bien del montaje y de la forma de ordenar y encadenar los episodios. Porque la labor de Alfredson es casi impecable. Tanto en su sobriedad, como en su elección de contarnos este drama con los medios más austeros posibles, Alfredson demuestra imaginación y buen hacer. Sin embargo la película parece dispersa, poco concisa y carente de unidad. ¿Por qué sucede esto? Alfredson, como director, tenía que haber procurado que la película no se resintiera tanto de una falta de ritmo tan evidente. Y no me refiero a que la película sea lenta (a veces, sin necesidad), sino a que el tempo no está sostenido. Me explico.

Eso del ritmo lento como sinónimo de aburrimiento creo que sólo lo defienden aquellos que le piden muy poco al cine. Ahora bien, un ritmo lento y sostenido es algo muy difícil de lograr, y aquí Alfredson no lo consigue. Después de un gran momento de gran intensidad (y esta película tiene varios magníficos), sus actores no sostienen (pues son los actores y su dirección la que va marcando el ritmo) ese ritmo deseado, esa tensión invisible que arma una historia. Es tan obvio esto, y Alfredson demuestra tanta solidez en su planificación y punto de vista, que me resisto a pensar que sea culpa suya. En caso contrario, habría que achacarle que sus personajes secundarios sean tan erráticos, y que ayuden tan poco a sus dos protagonistas. Tanto la madre del chaval, como el grupo de amigos del bar, son como fantasmas que aparecen y desaparecen, cuyas líneas de tensión internas están muy descuidadas.

El precio que paga Alfredson por esto es la desconexión con el relato, la dispersión y la superficialidad. No estoy de acuerdo con mi colega Jesús León, quien nos hablaba acerca de la poesía de esta película en su excelente texto. En mi opinión la poesía cinematográfica es algo más que una bella fotografía (firmada con precisión por Hoyte Van Hoytema, quien da en el clavo con una imagen convenientemente limpia y gélida, perturbadora en su luminosidad y conmovedora en su oscuridad) y que una sensible languidez en la descripción de los acontecimientos. Es necesaria una mayor concisión y un no suavizar una sordidez que parece aguada y reciclada en una cierta complacencia con el espectador.

Una lástima, porque a ratos parece que asistimos a un verdadero hito del cine fantástico, que sin embargo se recuerda con más placer del que se siente viendo sus imágenes. Al menos, como hace el mejor Shyamalan, Alfredson siente un gran respeto por su espectador y le propone que juntos armen las lagunas de una mitología vampírica retomada aquí como excusa para hablar de la soledad, de la eterna dificultad que entraña la amistad y el amor.

En Blogdecine:

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<![CDATA['La joven del agua', la cumbre del cine fantástico]]> http://www.blogdecine.com/default/la-joven-del-agua-la-cumbre-del-cine-fantastico http://www.blogdecine.com/default/la-joven-del-agua-la-cumbre-del-cine-fantastico Sat, 18 Apr 2009 15:15:54 +0000 seleccionado por marthfox 5.jpg

Que el cine fantástico es una de las formas de representación más difíciles de dominar para cualquier artista es algo patente en el hecho, incuestionable, de las pocas obras (cinematográficas o literarias) abiertamente fantásticas (como ésta) que consiguen alcanzar una altura estética y, más aún, que sobreviven al paso del tiempo, pero estamos saturados de muchísimas historias fantásticas que no tienen pinta de perdurar. Doy por hecho que el lector de éstas líneas sabe diferenciar entre ficción científica y fantasía, y que aprecia ambas formas, aunque son radicalmente opuestas.

Una de las características más importantes de la fantasía es la necesidad de que el autor haga sentir al espectador que por muy fantasiosos que sean los elementos de su historia, puede creer ciegamente en ellos. De hecho, es un acto de fé. Quizá por eso sólo los más grandes artistas han sabido domeñar la fantasía y hacerla suya. Pero es que, ¿hay un acto de fe más grande que modelar una obra de arte? Pues bien, uno de esos grandes artistas es el norteamericano, de origen hindú, M. Night Shyamalan. Aquí alcanza el techo de los maestros con la que de lejos es su obra mejor formalizada, la más hermosa, libre, compleja película que ha escrito y dirigido.

Shyamalan, tras dirigir dos películas muy menores, se convirtió en una celebridad planetaria gracias a la sorprendente ‘The Sixth Sense’, un raro ejercicio de cine fantástico, que dibujaba los primeros trazos de una personalidad inclinada a hacer creíble lo increíble, a aproximar a la sensibilidad occidental experiencias que no aceptamos como verosímiles, pero que su inmenso talento hacía verosímil gracias a una fe más allá de lo concebible. Cine fantástico que se antojaba como algo real. Y que se vio ampliado y confirmado por la magistral ‘Unbreakable’ (que en España tuvo el título absurdo de ‘El protegido’), una realización que afina incluso mejor que la anterior la sensibilidad y el coraje ilimitado de su máximo responsable. Después de la magnífica, intensa e incomprendida ‘Signs’ y de la lírica ‘The Village’, Shyamalan estaba preparado para dar lo mejor de sí mismo, y así fue.

Si la obra más verdadera, más importante, de un artista, nace de lo más profundo de su ser, según yo creo sinceramente, no hay duda de que ‘La joven del agua’ surge de los sentimientos más terribles, y al mismo tiempo más hermosos, del alma de Shyamalan, que aquí se entrega en sacrificio, como director de éxito, para ser aniquilado por aquellos incapaces de apreciar lo que tiene esta película de bello y de inimitable. Que nadie se lleve a engaño, cuando Shyamalan elaboraba, siquiera interiormente, esta historia, sabía perfectamente lo que le esperaba si podía mantenerse fiel a sí mismo con todas las consecuencias. Pero así tiene que ser: con el atrofiado gusto de la gran masa de espectadores de cine, es hasta deseable que ésta película conociera un rechazo tan masivo, una tal perplejidad.

El caso de Shyamalan es realmente único en la industria de su país por varias razones. Quizás la más importante de todas ellas es que, dado el éxito mundial de algunos (pocos) de sus filmes, el resto, los más arriesgados, los más bellos, reciben una atención enorme, y disfrutan de una campaña de promoción en principio sólo destinada a blockbusters casi seguros. También Shyamalan tiene talento para diseñar sus campañas de presentación, y aunque luego sus proyectos a menudo no dan el dinero que sus productores desearían, es uno de los pocos artistas personalísimos del cine que, al menos de momento, consigue repercusión mediática a nivel global. Lo cierto es que esa posición privilegiada en la industria (que con los últimos batacazos se tambalea, pero que todavía posee) se la ganado él a pulso, es un derecho conquistado, y no regalado por nadie. Pero hay una gran verdad: muchos no saben reconocer los méritos y sólo les interesa ir a la yugular.

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La construcción de un universo real

Sería curioso elaborar una lista con los relatos sobre sirenas y otras criaturas marinas que ha dado el cine. En ese sentido, algo muy interesante en ‘Lady in the Water’ es que para elaborar ese necesario misticismo, Shyamalan se sirve de herramientas y medios muy austeros, dando por hecho que con pocos datos y algunos esbozos, el espectador puede aportar toda la información, o simplemente imaginarla, que él sólo da en off, por decirlo de alguna manera. Su procedimiento es el siguiente: creando una atmósfera de gran densidad, en la que priman los ecos sonoros y las brumas de ese extraño complejo de apartamentos, nombrando de pasada algunas viejas leyendas orientales, y gracias a un prólogo animado de sorprendente concisión y lirismo, el director nos sitúa completamente en el tono místico en que instala a sus personajes.

No se me viene a la cabeza ningún director de fantasía más contenido que Shyamalan. En el viaje subacuático del apocado Cleveland (sensacional Paul Giamatti), que aporta un poco más de imaginería plástica a ese mundo secreto de las ninfas marinas, la mayoría de los directores, encantados consigo mismos, habrían dado el “do de pecho” con una puesta en escena más espectacular, más vistosa. Shyamalan, por el contrario, resuelve la secuencia con muy pocos planos y, al igual que en toda la película, con un estilo despojado, directo, ajeno a todo divismo. Hay algo intensamente suicida y sorprendente en este relato: una película que se zambulle sin complejos en un tono abiertamente fantástico, una película de autor que huye de toda veleidad personal. Creo que la verdadera fuerza, en última instancia, de esta hermosa película, reside en la profunda conmoción que provoca, debido a la convicción y el amor que Shyamalan pone en ella.

Las primeras secuencias de esta película están narradas con un único plano, máxime dos. Pero la mayoría con un sólo plano, dentro del cual pueden convivir hasta nueve personajes, o que puede empezar con un suave travelling lateral, o que encuentra obstáculos desenfocados que impiden la correcta visión del personaje a foco. La pericia de Shyamalan con la cámara es ya la de un consumado artista, hasta tal punto que se puede afirmar sin exagerar que “escribe con la cámara”. Para ello encuentra una completa sintonía con otro gran artista, el insigne operador Christopher Doyle. Juntos crean una fotografía que otorga a la imagen un tono poco constrastado, así como colores apagados, que le dan ese aspecto tan brumoso. Los colores azules y verdes, algo difuminados, son los que crean ese ambiente onírico.

Nada sobra y nada falta en la construcción de universo que, a poco que uno se deje arrastrar por él, es más verdadero que la misma vida. Con la fotografía de Doyle y la música de James Newton Howard como pilares maestros, Shyamalan da una lección artística a otros directores (como Peter Jackson, los hermanos Wachowski y otros astutos realizadores de éxito), que no confían plenamente en la inteligencia del espectador y que trazan los contornos de sus vistosos universos (en realidad cómics baratos financiados con muchísimos dólares y poco ingenio) con trazo grueso, por acumulación, en lugar de por sugestión, dominando los resortes del misterio y suscitando la imaginación del espectador, en lugar de seducirle gracias a un mamotreto de imágenes prefabricadas.

Este camino, que Shyamalan ha convertido en una investigación particular de la puesta en escena y la estructuración de relatos, promete mucho más. Significa ir de la mano y proponer al espectador ser co-autor de las imágenes, no sólo en su sentido visual, sino sobre todo en lo que significan como idea emocional. En caso contrario se le ofrece al espectador una idea preconcebida, un espectáculo que impone las propias ideas, y que provoca su indolencia y su bienestar. Sin duda habrá muchos que prefieran esta segunda opción, pero qué duda cabe que el escaso grupo que forman los primeros son los espectadores más valiosos (los más inteligentes y exigentes) con quienes puede dialogar estéticamente un artista.

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En ‘Lady in the Water’ la galería de personajes representa una abstracción. Shyamalan renuncia a ofrecer un perfil psicológico extenso de ellos. Sirven, tal como dice el crítico de sombrío destino, como herramientas para contar la historia. Sin embargo, de alguna forma misteriosa, emana de ellos una trágica humanidad, una apariencia frágil y real. Incluso la propia Story (tiene agallas Shyamalan para ponerle ese nombre a su sirena…) es en sí misma una abstracción. Su relación con Cleveland significa una redención por ambas partes, pero también la vuelta a un arquetipo de amistad y pérdida. Y todo se ensambla gracias a la inspiración musical de Newton Howard, que firma la que quizá es su obra magna. En su partitura, repleta de ese sentido de lo maravilloso tan necesario en esta historia, hay espacio para la tensión, lo bufonesco, lo místico. Pero sobre todo está dedicada a conmovernos hasta lo más profundo. A hacernos creer, a tener esperanza.

Desequilibrada, desigual, desacomplejada, desesperada, desafiante, puede que ‘Lady in the Water’ sólo encuentre espacio para los paladares más exigentes. O puede, empiezo a pensarlo, que necesitemos desprejuiciarnos para disfrutar toda la verdad que late en ella. Para muchos lo más importante es el reconocimiento inmediato, el éxito inmediato. Para otros el premio es simplemente poder hacer películas como esta, aunque sólo sea una. Ese es el éxito.

En Blogdecine:

‘La Joven del Agua’, la magia de Shyamalan

‘La Joven del Agua’, precioso cuento sobre el destino de nuestras vidas

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<![CDATA['Slumdog Millionaire', el triunfo del amor (y del buen cine)]]> http://www.blogdecine.com/default/slumdog-millionaire-el-triunfo-del-amor-y-del-buen-cine http://www.blogdecine.com/default/slumdog-millionaire-el-triunfo-del-amor-y-del-buen-cine Tue, 10 Feb 2009 05:43:20 +0000 seleccionado por marthfox slumdog millionaire 1
Bajo la apariencia de un sencillo melodrama, ‘Slumdog Millionaire’ esconde una conmovedora y emocionante historia con tintes dickensianos y decorado al más puro estilo Bollywood. Sin embargo, bajo esa aparente convencionalidad, encontramos una propuesta visualmente impresionante con una narración ágil y vibrante. Las desventuras de un joven desgraciado que está a punto de alzarse con el máximo premio de un popular concurso televisivo consiguen impregnar y contagiar una buena dosis de optimismo.

Danny Boyle ha planteado esta historia de amor imposible, salpicada de momentos que ahondan en los tristes arrabales del subdesarrollo de la fascinante Mumbai, con la enorme virtud de contarla de manera espléndida. Sin caer en un simple estereotipo del reflejo de la pobreza para conmover al espectador, ni en una falsa glorificación de la miseria, sino con el enorme acierto de narrar la historia con profunda humildad, aproximándose al realismo y huyendo de moralinas y doctrinas.

Resulta curioso que haya sido un británico el que ha logrado extraer mejor y engrandecer un relato propio de Bollywood, aunque sin abusar de sus esquemas convencionales (a excepción del espléndido número musical de los créditos finales), y lo consiga con tanta relevancia. Hay que recordar que, poco a poco, con un presupuesto ajustado ha ido cautivando a crítica y público, así como acaparando múltiples premios, convirtiéndose en el título revelación de la temporada y todo un fenómeno que arrasa en sus estrenos.

La clave de su éxito radica en la citada sencillez de la propuesta y, sobre todo, en el modo en el que se articula la narración. El guión de Simon Beaufoy está milimétricamente diseñado y Danny Boyle ha sabido extraer el máximo partido de la historia de Jamal Malik. Joven al que vamos conociendo junto a su experiencia vital, que resulta aclaratoria sobre su inesperado éxito en el concurso de televisión en el que participa. A través de soberbios flashbacks, plenos de ritmo y emoción, descubrimos su pasado como niño huérfano ingenioso y pícaro, que subsiste junto a su hermano y la fascinante Latika en las calles de Mumbai y todos los peligros de la dura vida en la miseria.

Todos estos episodios conforman la columna vertebral del filme, donde vemos como Jamal, que nunca se queja de su asquerosa existencia, no cree en el destino escrito y demuestra como él mismo se lo ha ido configurando, a base de dosis de bondad, amor y positivismo. Y, en su mensaje final, transmite la esperanza de que el futuro siempre puede ser mejor, que el amor verdadero siempre triunfa. Este relato, aderezado con elementos al estilo Dickens (niños desgraciados en peligro, villanos crueles que los persiguen, ...) está planteada sin fisuras, llena de dinamismo, como un juego del pasado y del presente, y con los momentos justos de humor, romance y drama. Y lo más importante es que contagia emoción, con situaciones que no buscan la lágrima fácil y sí consiguen gran empatía con su protagonista. Todo ello producto de un guión de Simon Beaufoy inteligente y hábilmente estructurado del que su realizador ha sabido sacar el máximo provecho (como ya hicieran ambos en ‘Full Monty’).

slumdog millionaire 2

Pero ‘Slumdog Millionaire’ no es una película perfecta, se pueden encontrar ciertas carencias y en su último tercio, conforme los episodios de Jamal se aproximan al presente, pierde fuerza y se ablanda en exceso en su resolución. Sin embargo, la vida del joven desgraciado que encuentra la suerte que no ha tenido ya ha logrado, en esos instantes finales, hipnotizar (y cautivar) y tan sólo se desprende el deseo de conocer la resolución del concurso y de la historia de amor de Jamal. Sus detractores señalan que resulta artificiosa, inverosímil y efectista, pero no se puede negar que Boyle creía en la historia, le ha puesto lo mejor de sí, y desprende esa mágica sensación de las buenas películas, de las que gustan y hacen sentir, muy por encima de sus defectos.

Gran mérito el de Boyle que consigue contar con ingenio y cautivadora emoción un relato intenso, apoyado en una fotografía sublime de colores saturados y una banda sonora exótica y acertada, además de unos actores de rostros desconocidos a los que saca interpretaciones bien orquestadas (destacando Dev Patel). ‘Slumdog Millionaire’ conmueve, entretiene y deja una sonrisa a su conclusión. Eso, en el cine de hoy en día, es mucho.

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<![CDATA[Oscars 2009: 'El curioso caso de Benjamin Button']]> http://www.blogdecine.com/default/oscars-2009-el-curioso-caso-de-benjamin-button http://www.blogdecine.com/default/oscars-2009-el-curioso-caso-de-benjamin-button Sat, 07 Feb 2009 17:01:59 +0000 seleccionado por marthfox el-curioso-caso-de-benjamin-button-1.jpg

A David Fincher parece que la vida le sonríe por fin. Después de entrar en el cine con mal pie, destrozando la posible continuación que podrían tener los hechos acaecidos en la imprescindible ‘Aliens. El regreso’ ( y siempre teniendo en cuenta que las intenciones de Fincher eran otras, por lo que hay que subrayar el hecho de que no tuvo ni la más mínima libertad en el proyecto), tuvo la inteligencia suficiente como para “recuperarse” con el que probablemente es su film más famoso: ‘Seven’. Tras desafiar al personal con las arriesgadas ‘The Game’ y ‘El club de la lucha’, el público pareció no saber apreciar las cualidades de cintas como ‘La habitación del pánico’, o ‘Zodiac’, para el que esto firma, su obra maestra.

Con ‘El curioso caso de Benjamin Button’, Fincher ha puesto de acuerdo, en inusitada armonía, a público y crítica, revelándose para muchos lo que para otros ya estaba muy claro: que Fincher es uno de los mejores narradores cinematográficos que existe en la actualidad, y estando el futuro del cine en manos de gente como este director, podemos respirar tranquilos. Entrando de lleno más que nunca en el mainstream, Fincher impresiona y emociona como pocos, aunque los resultados no terminen de ser perfectos.

‘El curioso caso de Benjamin Button’ parte de un relato corto de F. Scott Fitgerald en el que se ha inspirado Eric Roth para construir la historia de un hombre que nace viejo y rejuvenece con el paso de los años, siendo su vida todo un mosaico de experiencias vividas tanto por él como por las personas que le rodean. Mucho más no se puede, ni se debe, decir. En un principio la propuesta es de lo más arriesgada, pero afortunadamente, con dos pesos pesados como Roth (quien es capaz de lo mejor, con cosas como ‘Forrest Gump’ o ‘El dilema’, y de lo peor, con cosas como ‘Mr. Jones’ o ‘Lucky You’) y Fincher, en una comunión casi mágica entre guión y realización, convierten dicha propuesta en un producto de apariencia sencilla, fácilmente digerible por todo el mundo, y con una intensidad y profundidad que sólo los buenos directores son capaces de transmitir.

Mucho se habló en su momento del descontento de Fincher con el montaje final de su obra, llegando a enfadarse con la productora renegando incluso de su film. Los segundos querían, parece ser, un film que rondase las dos horas, y Fincher, tres. Al final, la película dura aproximadamente unos 165 minutos, por lo que podemos deducir que la balanza se ha inclinado más hacia el lado de Fincher, y aún así se pueden apreciar ciertas lagunas en la historia (en concreto en el que respecta a la relación de Benjamin con su padre o la parte en la que viaja por el mundo). Éstas no afectan demasiado a la narración, pero se notan, y es más que probable que las secuencias eliminadas en el montaje puedan disfrutarse en una edición en dvd que me atrevo a asegurar que estará entre las más vendidas del año.

Fincher abandona los lugares más oscuros del ser humano para contarnos una de esas historias que la gente suele catalogar como “muy bonita”, expresión que le viene como anillo al dedo a ‘El curioso caso de Benjamin Button’. Con un clarísimo tono de realismo mágico, y que empareja a la película con otras como ‘Forrest Gump’ (no por casualidad, el guionista es el mismo), pero sobre todo con ‘Magnolia’ (la monumental película de Paul Thomas Anderson) y ‘Big Fish’. Hay gente que ha señalado esto, sobre todo sus similitudes con el magistral trabajo de Robert Zemeckis, como algo malo, y no deja de sorprenderme tamaña osadía. Que recuerde a ‘Forrest Gump’ en la estructura de su guión (ciertamente la construcción del mismo es muy idéntica) no debería ser algo malo, sino todo lo contrario, al menos es como lo ve un servidor. Además, hay que señalar el hecho de que ‘El curioso caso de Benjamin Button’ es ante todo un trabajo de dirección, en el que Fincher imprime su fuerte personalidad al texto de Roth, haciéndolo suyo, erigiéndose como el verdadero maestro de ceremonias (habría que decir mago) de la función.

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‘El curioso caso de Benjamin Button’ es un cuento, una fábula que habla sobre la vida y lo efímero de la misma. Sus personajes, todos ellos, siempre girando alrededor del personaje central, cuya existencia está marcada por un capricho del tiempo, esa invención del hombre, cruel como la propia vida, que nos cuenta una y otra vez lo que nos falta para dejar de existir y dar paso a la eternidad, formando parte de ella (impagable ese reloj cuyas agujas giran al revés ofreciendo la posibilidad de una segunda oportunidad a todo ser humano). Da igual que Benjamin Button rejuvenezca en lugar de envejecer, su paso por este mundo será como el de cualquier mortal, simplemente cambia el viaje, la forma de realizarlo. Y es precisamente esa forma la que llena de vida su peculiar historia. Empezar a vivir en un lugar al que la gente va a morir subraya y hermana el principio y el fin, la vida y la muerte, lo eterno y lo fugaz. Que la película esté enmarcada en todo momento por un desastre natural (el Katrina) no es más que una sencilla metáfora de la lucha diaria que supone vivir, y que una vez empezado el ciclo, todo empieza a morir, sin segundas oportunidades, con el futuro (¿el pasado?) para llenarlo con una existencia lo más pletórica posible.

La historia de amor entre Benjamin y Daisy, tan imposible como lo son las grandes historias de amor, refuerza aún más esa imposibilidad de cambiar nuestro destino. Las idas y venidas de estos personajes, cruzándose una y otra vez, mientras él se hace joven y ella vieja, son golpes brutales de verdad a una relación imposible en las que la fuerza del amor queda por debajo de las de la naturaleza, algo tan cierto y tan terrible que la película nos muestra con delicadeza, sin caer ni un sólo instante en la ñoñería. Es más, si algo me falta en ‘El curioso caso de Benjamin Button’ es un poco más de emotividad en algunos instantes clave de su argumento. Al respecto, cabe citar cierto funeral, en el que el film parece volverse algo gélido (¿intencionadamente?), como también me resulta fría la interpretación de Brad Pitt, quien logra hacer mucho más interesante su personaje cuando está totalmente cargado de maquillaje que cuando es él mismo (su nominación al Oscar me parece a todas luces exagerada). Aunque lo peor de la película supone ver a una Cate Blanchett menos inspirada que en otras ocasiones. Yo, que me declaro profundamente enamorado (como el resto de la humanidad, o casi) de esta maravillosa actriz, me que quedado bastante decepcionado con otra muestra de frialdad en el film si hablamos de la interpretación de Blanchett, que con toda justicia no ha sido nominada esta vez; lo cual me lleva a pensar si todo esto no estará hecho a propósito, buscando tal vez la aceptación del destino a través de las emociones contenidas. En cualquier caso, por muy grande y bonita que nos parezca la historia de amor central, la química entre Pitt y Blanchett se queda por debajo de lo esperado.

Con todo ‘El curioso caso de Benjamin Button’ es una delicia firmada por un Fincher en plenitud de sus facultades. Un canto a la vida, como se ha dicho por ahí, y a la aceptación de la muerte, narrado a través de la excepcional historia de un hombre que sin pedirlo ni quererlo vivió la suya al revés. Y eso es lo importante, cada existencia es especial con su particular reloj vital. Unos avanzan más deprisa, otros más despacio, y nada se puede hacer por impedir el fatídico desenlace, sólo vivir. Y aunque ‘El curioso caso de Benjamin Button’ parezca suceder en un tiempo y un mundo irreales, Fincher se encarga de visualizar muy inteligentemente destellos de una realidad plausible y demoledora. Siempre a través de un aparato de radio o de una televisión, vemos noticias sobre diferentes hechos históricos que nos pegan al suelo en medio del cuento: Los Beatles, La Segunda Guerra Mundial (que el personaje central sólo vive en un episodio casi onírico), el Katrina, etc. Elementos con los que Fincher nos devuelve a la realidad, y la música de Alexandre Desplat, inspirada en grado sumo, embriaga sin pudor cada rincón de nuestro ser, y un director que muy probablemente será ninguneado en los Oscars, realiza lo imposible: rendir pleitesía al paso inexorable del tiempo, hablando de todo lo que importa en la vida subrayando lo imperfecto de la existencia en una película imperfecta. Si esto no es gran cine, que se pare mi reloj, que no quiero ver más.

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<![CDATA[Revolutionary Road, la calle del engaño]]> http://www.blogdecine.com/default/revolutionary-road-la-calle-del-engano http://www.blogdecine.com/default/revolutionary-road-la-calle-del-engano Mon, 26 Jan 2009 16:06:50 +0000 seleccionado por marthfox revolution-road

Por fin se estrenó, en España el pasado viernes, una de las películas más esperadas por todos los aficionados al séptimo arte. Lo nuevo de Sam Mendes, el director de la ácida ‘American Beauty’, la impactante ‘Camino a la perdición’ (‘Road to Perdition’) y la fallida ‘Jarhead’. También la nueva película en la que coinciden Leonardo DiCaprio y Kate Winslet, la famosísima pareja de ‘Titanic’, aún (y quizá para siempre) la película más taquillera de todos los tiempos. ‘Revolutionary Road’ es, por lo pronto, eso, una excusa para disfrutar de la elegancia de Mendes y de dos de los mejores actores del momento. En el fondo, es mucho más, aunque me temo que será difícil que lo vea la mayoría.

El póster de la película, agradable, con las dos estrellas tan cerca del beso, adorna las calles de muchas ciudades, llamando al público, y su imagen llevará al engaño; todos los que esperen encontrar un producto romántico convencional verán defraudadas sus expectativas. Paradójicamente, la propia película habla de eso. Del engaño. De lo convencional. De las expectativas. ‘Revolutionary Road’ nos descubre la gran mentira por la que se mueve la sociedad occidental, ese bienestar que se supone que debemos perseguir todos, piezas iguales del gran entramado del progreso. Descubre los barrotes invisibles del modelo de sociedad que domina nuestras vidas.

‘Revolutionary Road’ comienza presentándonos a Frank y April, dos jóvenes guapos y soñadores que se conocen en una fiesta; pronto se han enamorado perdidamente el uno del otro; bailan y no pueden dejar de mirarse. De pronto, la película da un cambio brusco. La historia ha dado un salto hacia adelante y ahora estamos en un teatro, donde una obra acaba de ser representada. Los rostros de April, actriz en dicha obra, y de Frank, entre el público, son brutalmente significativas.

Sus miradas ya no desprenden fuego y alegría, sino hielo y tristeza. Los sueños del comienzo han dejado paso a una terrible frustración. La propia representación teatral donde April ha quedado en evidencia ante su marido es una imagen también perfecta del engaño, de la maravillosa ficción que ambos han adoptado como vida, descubriendo que en realidad son como muertos vivientes. Sin embargo, ambos afrontan la situación de forma diferente. Mientras que April ya no puede soportarlo más, Frank se resiste a abrir los ojos, aceptando las cosas tal y como están.

Aparentemente, los Wheeler forman un matrimonio perfecto, con unos hijos perfectos, que vive en una casa perfecta, de una calle perfecta, de un país perfecto. Frank tiene un buen trabajo que le permite mantener a su familia; y por supuesto conduce un bonito coche. April cuida del hogar y de los pequeños, a la vez que participa en obras teatrales del barrio, donde ambos son respetados y queridos. En definitiva, los Wheeler representan el modelo ideal de la familia norteamericana en esa década de los 50 en la que transcurre la película. Y más allá de los 50, porque si creemos que esto se ha superado, sólo tenemos que salir a la calle y buscar las zonas residenciales o preguntarnos porqué “nos” hipotecamos para comprar un coche nuevo o una casa. El modelo capitalista de masas, de consumo, de bienestar, sigue intacto, con los cambios necesarios de los tiempos.

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Un modelo que en realidad es una cárcel, una trampa, que mata las ilusiones y la libertad a cambio de un falso bienestar, representado por posesiones y relaciones superficiales. Los Wheeler en realidad son víctimas de una sociedad de masas en la que el individuo no existe, no tiene lugar; cada persona es simplemente una parte del sistema, insignificante, intercambiable, sin valor. Claro que para que eso sea posible, la ilusión debe ser creíble. La prensa, la radio y la televisión están en ello. Todos iguales. Todos consumidores. Todos felices. Todo perfecto.

Sin embargo, la película de Sam Mendes va más allá. ¿Qué ocurre cuando esa pareja perfecta decide salirse del sistema? ¿Qué pasa cuando dos individuos reclaman su identidad y quieren escapar de lo que es correcto para las masas? Como dije, es April quien deja de tolerar la vida que lleva, convenciendo a Frank de que necesitan dar marcha atrás, recuperar sus sueños y marcharse de allí; la idea es viajar a París y empezar de cero. Aquí tenemos la situación que vuelve a alimentar la película, aportando sustancia para seguir adelante y comprobar hasta dónde pueden resistir las convicciones de una pareja en crisis.

Ese nuevo sueño, la solución de April para salir del agujero en el que han caído, y del que esperan salir antes de que sea demasiado tarde, permite seguir ahondando en la dramática situación de los protagonistas, que se descubrirán encerrados sin remedio en una espiral de convenciones y apariencias que van deteriorando poco a poco, sin compasión, sus nada especiales vidas. No hay más que comprobar el parecido, a primera vista, de los Wheeler y los Campbell, sus vecinos, esos que no discuten ni cuestionan el sistema, sino que viven cómodamente en él.

Los que sí son especiales son los actores, todos fantásticos a la hora de representar el sueño americano convertido en pesadilla. Por supuesto, sobresalen las interpretaciones de Leonardo DiCaprio y Kate Winslet, de lo mejor de sus respectivas carreras. En mi opinión, y a pesar de lo que he leído, me pareció más inspirado DiCaprio, bordando un personaje realmente complicado, un pobre hombre que debe caer bien a pesar de todo lo que provoca; Winslet está estupenda, pero me parece que su rol tiene menos de extraordinario, o quizá es que me recuerda demasiado al de ‘Juegos secretos’ o al de Julianne Moore en ‘Las horas’. En cualquier caso, incomprensiblemente, ninguno de los dos optarán al Oscar por su trabajo en este film. El que sí está nominado es Michael Shannon, por encarnar a John, un personaje de lo más particular, un loco que dice las verdades que los cuerdos callan. Personalmente, creo que está algo exagerado (me refiero a su última intervención), pero es cierto que sus apariciones en escena añaden energía y reflexión.

shannon

Dicho todo esto, no me parece que sea una gran película (lo es en comparación con casi todo lo que se estrena hoy día, eso desde luego), no es la obra maestra que podría haber sido. Creo que la película pasa de puntillas por algunas problemáticas y también por algunas soluciones que afectan al drama de la película y que quizá no sean del todo relevantes, pero por mi parte no puedo dejar de tenerlas en cuenta y echar en falta su consideración.

Me refiero por ejemplo a la escasa relevancia de los hijos (salen un par de veces y no dan absolutamente ningún problema, sí que son perfectos), a la falta de familiares o amigos cercanos previos al matrimonio (¿ni siquiera hay un tío, un primo o un buen amigo por ahí que pueda echar un cable?) o a los comportamientos algo forzados de April y de Frank para desembocar en la crisis; ella podría aprovechar mejor su tiempo o simplemente terminar con el matrimonio, y él se deja convencer por un directivo por razones que ya había dado por insuficientes. Por otro lado, y sin destripar nada, la película tiene un desenlace bastante inverosímil, flojo, grandilocuente; creo que la resolución quedaba mejor mucho antes, sin todo eso que sucede una vez que Frank se sube al coche.

En definitiva, ‘Revolutionary Road’ posee argumentos más que suficientes como para ser catalogada como una de las mejores películas que se han estrenado en los últimos años. Enérgica, elegante, muy valiente, y con unos protagonistas totalmente entregados a una historia muy cruda que invita a la reflexión. Sin ayuda de los Oscars, y a pesar de sus pequeños defectos, un título que quedará en la memoria por sus grandes y valiosos aciertos.

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‘Revolutionary Road’, mujeres desesperadas

‘Revolutionary Road’, donde habitan los sueños rotos

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<![CDATA['Brokeback Mountain', puro, intenso y triste amor]]> http://www.blogdecine.com/default/brokeback-mountain-puro-intenso-y-triste-amor http://www.blogdecine.com/default/brokeback-mountain-puro-intenso-y-triste-amor Fri, 23 Jan 2009 16:33:37 +0000 seleccionado por marthfox brokeback

El 22 de enero de 2008, hace prácticamente un año, nos dejó Heath Ledger, demasiado pronto, fallecido por una letal mezcla de medicamentos; una noticia que me afectó profundamente, no sólo por la admiración que sentía hacia su trabajo y por el impacto de las circunstancias de su muerte, sino también porque sucedió cuando ambos teníamos la misma edad. Como homenaje personal hacia este actor, que apenas empezaba a demostrar su gran talento, revisé anoche ‘Brokeback Mountain’, la película que le hizo ganar prestigio y que casi le proporciona un Oscar. Lástima que una vez más no premiasen al mejor, esperemos que gracias a su antológica interpretación en ‘El caballero oscuro’ se le haga justicia.

‘Brokeback Mountain’ era el título del relato de Annie Proulx que apareció publicado en The New Yorker en 1997. Aunque pronto se vio que era un material excepcional para una película, Hollywood no estaba preparado, y se pensó que el público tampoco. Pasaron los años y los directores interesados, hasta que llegó el ecléctico Ang Lee y decidió que ésta sería su próxima película (tras ‘Hulk’, que me encanta). La pasión y el talento visual del realizador taiwanés resultaron ideales para la adaptación del relato, que había pasado a ser una historia de dos horas tras el trabajo de Diana Ossana y Larry McMurtry. Ellos, Lee y Gustavo Santaolalla (imposible olvidar el tema central que compuso para esta película) resultarían premiados con el Oscar, en una noche en la que, sorprendentemente (por no decir otra cosa), ‘Crash’ quedó como mejor película del año.

‘Brokeback Mountain’ nos traslada a Wyoming en 1963, para contarnos cómo se conocieron los jóvenes Ennis del Mar y Jack Twist. Ambos necesitan dinero y acuden al mismo lugar, para acabar trabajando juntos, cuidando y vigilando ovejas, en la montañosa zona (ficticia) que da título a la película. Una zona fría y solitaria que les va acercando poco a poco, hasta que una noche comparten lecho, y no pueden detener por más tiempo la pasión que sienten el uno por el otro.

Ese crucial momento ocurre en torno a los primeros 25 minutos de la película (cumpliendo con la regla de los tres giros), que es mucho tiempo para lo que pasa realmente. Sin embargo, Ang Lee consigue que el tiempo apenas se note, gracias al aprovechamiento de un paisaje precioso, un montaje inteligente y un uso muy eficaz de las expectativas del público, que sabe lo que va a ocurrir pero no cuándo. Todo ese primer acto se emplea para presentarnos a los dos protagonistas, pero también para narrarnos dónde y cómo se produce el enamoramiento entre ambos.

ledger

Ennis y Jack descuidan su trabajo y pronto se les notifica que abandonen el lugar. La idea de su separación resulta demasiado dolorosa y, frustrados, se golpean violentamente, fruto de la impotencia. La despedida, sin embargo, se produce de forma tranquila y casi silenciosa. Ennis revela que ha perdido una camisa y Jack sonríe. Se dicen adiós y marchan a sus respectivos hogares, con la posibilidad de que jamás vuelvan a verse. Ennis no puede resistirlo y se aparta a llorar en un callejón (impresionante escena ésta). Acto seguido contemplamos cómo se ha casado con su prometida, Alma (Michelle Williams), con la que forma una familia. La tapadera es segura, pero los sentimientos del muchacho hacia su amado siguen ahí, afectando su vida, a punto de explotar.

Sin menospreciar el estupendo trabajo de Gyllenhaal, me parece innegable que Heath Ledger es la película. Su personaje es el motor de la historia y su interpretación la que consigue atraparnos y emocionarnos. Ledger se mete en la piel de Ennis y hace lo que sólo los actores de verdad pueden hacer: dar vida a un personaje ficticio. Ennis del Mar se convierte en una persona real, con sus miradas, sus gestos y sus expresiones particulares, con su propio carácter y personalidad. Durante toda la película hay grandes momentos (el del callejón que ya he mencionado, el de la imagen de arriba, el hallazgo de la camisa que creía perdida) y casi todos tienen que ver con el Ennis de Ledger, con cómo este actor se transformó en otra persona. Imprescindible la versión original para apreciar, por ejemplo, el tono de voz o la forma de hablar, parte esencial del personaje.

Jake Gyllenhaal encarna a Jack Twist, que es totalmente diferente a Ennis. Jack es alegre, alocado, valiente, optimista, mientras que Ennis es reservado, callado y pesimista, debido a un suceso que vivió cuando era niño (lo cual explica mucho de su comportamiento posterior). Jack ama a Ennis pero no entiende porqué deben vivir separados, encontrándose sólo en contadas ocasiones durante años. Al igual que su compañero, Jack se casa (con Lureen, Anne Hathaway) y mantiene una familia, pero no deja de proponer la ruptura de todas las apariencias y la apuesta por el amor. Hay dos momentos en los que Gyllenhaal, en mi opinión, se come la pantalla, y ambas ocurren cuando su personaje ya no soporta más su situación: el enfrentamiento con su suegro y la última discusión con Ennis.

jack y ennis

Una historia de amor dramática no es nada sin los obstáculos que impiden el feliz desenlace. En las barreras vienen dadas por el obvio, absurdo y peligroso rechazo de una parte de la sociedad hacia la homosexualidad, tema de moda otra vez por el éxito de ‘Mi nombre es Harvey Milk’. En la película de Ang Lee, sin embargo, no sólo tenemos el riesgo de que Ennis y Jack sean atacados por su relación, también, y no menos importante, nos encontramos con el trauma del primero de ellos, que le condena a vivir con frustración, infeliz. La diferente forma de llevar su romance condiciona finalmente el final de cada uno, y resulta genial cómo se plasma en la película, pues ambos quedan reflejados con cierta ambigüedad. La versión de lo que le ocurre a Jack y la última frase de Ennis han provocado y seguirán provocando debate.

Quizá es poco el tiempo que ha transcurrido para valorar adecuadamente el sitio de ‘Brokeback Mountain’ en la Historia del cine, pero lo que me parece indudable es que la película sigue teniendo, por lo menos, la misma fuerza e intensidad que cuando se estrenó, despejada ya la novedad y la polémica de su propuesta. Una impresionante y bellísima película, en mi opinión, y en definitiva, una obra maestra.

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