Favoritos de los expertos de rhswo en Blogdecine http://www.blogdecine.com/usuario/ seleccionado por los expertos de rhswo http://www.blogdecine.com <![CDATA[Estrenos en DVD | 9 de noviembre | Buenos títulos, aunque poca novedad]]> http://www.blogdecine.com/estrenos-dvd/estrenos-en-dvd-9-de-noviembre-buenos-titulos-aunque-poca-novedad http://www.blogdecine.com/estrenos-dvd/estrenos-en-dvd-9-de-noviembre-buenos-titulos-aunque-poca-novedad Mon, 09 Nov 2009 11:35:32 +0000 seleccionado por los expertos de rhswo Conejo

De las películas más recientes no aparece esta semana en DVD o Blu-ray ninguna de gran popularidad. Encontraremos unos cuantos títulos interesantes, pero de cine clásico o de estrenos de otras décadas, muchos de ellos en forma de pack, una de las mejores maneras de timar a los compradores de cine para el disfrute casero. Raro es que te interesen todas y que, además, no tengas ninguna, por lo que es muy habitual acabar pagando por una película que no quieres ver o por una que ya poseías, si no quieres renunciar a otro título. Los envoltorios atractivos, regalos y extras de los discos también atraen hacia este tipo de productos. No son listos ni na.

Venta

‘Un Conejo sin Orejas’ (‘Keinohrhasen’, 2007)

Uno de los pocos films de reciente estreno que aparece en venta en DVD. Esta comedia romántica, protagonizada por el atractivo Til Schweiger (‘Malditos bastardos’), nos habla de un periodista que debe hacer horas de servicios sociales en una guardería. Tiene bastante humor y consigue lo imprescindible en este género: la química entre los protagonistas. Aunque al final tarda demasiado en solucionarse, en general es un título muy recomendable, como ya dije en mi crítica.

‘El día del delfín’ (‘The Day of the Dolphin’)

Film de Mike Nichols, de 1973, protagonizado por George C. Scott. Ha sido calificado como uno de los veinte mejores trabajos de ciencia ficción y se ha convertido en film de culto, por lo que es uno de los títulos inéditos más esperados. Está basado en el relato de Robert Merle y narra un experimento para encontrar la manera de comunicarse con otras especies.

‘Simón del desierto’ (1965)

Luis Buñuel parodia la alienación religiosa y la aspiración a la santidad en esta cinta irreverente en la que Claudio Brook interpreta a Simón, un hombre que aspira al ascetismo y permanece sobre una columna para purgar sus pecados. Pese a lo radical de su planteamiento y a que debería hacerse difícil soportar un film que no se mueve de ese lugar del desierto, tiene un ácido sentido del humor y otras aportaciones que la convierten en grandiosa.

‘Viernes 13’ (‘Friday the 13th’)

Viernes 13 Sale a la venta la colección completa de esta larguísima saga de películas de las que podría ser absurdo hablar de su calidad. Por supuesto, no la había en las primeras y la hay menos aún en las últimas. Pero quién podría negar que se trata de una serie mítica que ha marcado a generaciones enteras. Con sus planteamientos inverosímiles, pero imprescindibles —esa cantidad de jóvenes reunidos en un lugar desamparado— se ha convertido en un clásico en el imaginario colectivo.

‘El placer’

Dirigida por Max Ophuls, ‘El placer’ (‘Le plaisir’, 1952), cuenta tres historias cortas de Guy de Maupassant, que versan sobre este sentimiento: ‘La máscara’, que explora el placer y la juventud al retratar a un hombre que se oculta tras una máscara para acudir a bailes; ‘La casa Tellier’, donde se tocan los temas del placer y la pureza en una historia sobre las “empleadas” de la señora Tellier, y ‘La modelo’, en el que el concepto central es el placer y la muerte, pues nos habla de un pintor enamorado de su modelo, que acaba perdiendo la vida.

‘Barba Azul’ (‘Bluebeard, 1944)

John Carradine protagoniza esta cinta de terror sobre un pintor que asesina a sus modelos. Juraría que la vi de pequeña, pero no la recuerdo con exactitud. Curiosa la relación argumental con una de las historias cortas que adapta Ophuls y que aparece en DVD el mismo día.

Se trata de un film de Edgar G. Ulmer, director de ‘El desvío’ (‘Detour’, 1945), que salió a la venta la semana pasada y de la que se dice que es la mejor película de serie B de la historia. Con un tono de cine negro y todos los ingredientes de este género, esta road-movie, está narrada a través de un largo flashback en el que se nos comunican los avatares de un amargado viajero (Tom Neal) y una femme fatale (Claudia Drake).

Clint Eastwood Essential

Eastwood Una compra interesante pueden ser las cajas tituladas Clint Eastwood Essential. El volumen 1 contiene: ‘El Bueno, el Feo y el Malo’,  ‘Million Dollar Baby’, ‘Firefox’, ‘Space Cowboys’, ‘Mystic River’, ‘Los Puentes de Madison’, ‘El jinete Pálido’, ‘Un Mundo Perfecto’, ‘Harry el Sucio’ y ‘Harry el Fuerte’.

El volumen 2 incluye: ‘Cartas desde Iwo Jima’, ‘Banderas de Nuestros Padres’, ‘Sin Perdón’, ‘Sargento de Hierro’, ‘Poder Absoluto’, ‘El Fuera de la Ley’, ‘Ejecución Inminente’, ‘Los Violentos de Kelly’, ‘En la Cuerda Floja’ y ‘Bird’.

En Blogdecine no es difícil que encontréis críticas o información de cualquiera de ellas. Entre otras cosas, podéis consultar el Especial Clint Eastwood, donde se hace un estudio de todas estas películas. Por lo tanto, poco quedaría que decir. Por supuesto, los films valen la pena, pero lo que quizá tiene poco sentido es el formato caja, pues los más aficionados seguro que ya tienen muchas de ellas, si no todas.

Pack de Sergio Leone.

No son los films más característicos del director de spaghetti Westerns lo que se publica aquí, sino los primeros trabajos de Leone, quien trabajaba como ayudante de dirección en Cinecittá y recogió la batuta que dejó Mario Bonnard para finalizar la realización de ‘Los últimos días de Pompeya’. Tras ello, se encargó de ‘El coloso de Rhodas’ y ‘Rómulo y Remo’.

Otros:

Igualmente se podrán comprar esta semana en DVD los films ‘7 minutos’, ‘Anamorph’, ‘Dame veneno’, ‘El año pasado en Marienbad’ (de la que ya hablé en otra entrada), ‘Máncora’, ‘Policía Python 357’, ‘Presencias extrañas’ o ‘Superfrikis’ (‘Bickford Shmeckler’).

En Blu-ray aparecen a la venta: ‘300’, ‘Heat’, ‘La milla verde’, ‘El negociador’ y ‘Un Mundo de Fantasía (Willy Wonka)’, que es la versión anterior a la de Tim Burton de ‘Charlie y la fábrica de chocolate’, de Roald Dahl.

Alquiler

‘Bruno’

Bruno Una nueva locura de Sacha Baron Cohen, que me parece muy gracioso como humorista y un genial imitador, sin embargo, no creo que lo que hace sean películas, son sketches de programa y como tal habría que verlos, de hecho, así ocurre con ‘Da Ali G Show’. Juan Luis Caviaro, en su crítica, le pone estrella y media, más o menos lo mismo que le puse en mi reseña

‘Desgracia’

Desde que salió la película en cines hasta ahora me he leído el libro y, sinceramente, no me ha gustado demasiado: me parece que Coetzee fuerza mucho la decisión del final que toma el personaje de la hija. Juan Luis nos dijo que estaba bien, aunque le encontró defectos y confiaba en que el libro fuese superior, por eso comencé por leérmelo. Pero la decepción en éste me ha quitado las ganas de acercarme al film.

‘La proposición’

Sandra Bullock y Ryan Reynolds tratan de darle algo de frescura y originalidad al género de la comedia romántica. Es un film que no está mal y con el que es posible reírse, pero no emociona como deberían hacerlo los del género. Podéis leer más extensamente mi opinión en mi crítica. A pesar de que los actores son menos conocidos, recomiendo mucho más la comedia romántica que abre este artículo.

Otros:

Asimismo, salen en alquiler ‘G. I. Joe’ y ‘Zhao’.

Como Blogdecine no es una página publicitaria de estos lanzamientos en concreto, las únicas opiniones que se ofrecen aquí son las puramente cinematográficas y si se habla de calidad o de ausencia de ella, será de las películas, no de las ediciones. Todo lo que concierna al tipo de edición, a los contenidos extra y a las características, no fílmicas, sino materiales de los DVD o Blu-ray, se podrá consultar en el punto de venta o la siguiente fuente:

Vía | Zona DVD.

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<![CDATA[Sevilla Festival de Cine Europeo 09: 'Men on the Bridge', 'Lourdes' y 'Tobruk', la sección oficial no remonta]]> http://www.blogdecine.com/default/sevilla-festival-de-cine-europeo-09-men-on-the-bridge-lourdes-y-tobruk-la-seccion-oficial-no-remonta http://www.blogdecine.com/default/sevilla-festival-de-cine-europeo-09-men-on-the-bridge-lourdes-y-tobruk-la-seccion-oficial-no-remonta Mon, 09 Nov 2009 20:30:43 +0000 seleccionado por los expertos de rhswo men on the bridge
A veces uno llega a plantearse que oscuro impulso lleva a incluir determinados títulos en una sección oficial de un festival de cine. Lo menos que se espera de las películas que concursan es, aunque relativamente, darle esplendor y calidad al certamen. No se puede afirmar que esto ocurra con algunas cintas que hasta el momento se están viendo en Festival de Cine Europeo de Sevilla.

El ejemplo más patente de ello es ‘Men of the bridge’ (exhibida en la jornada de ayer), una coproducción entre Alemania, Holanda y Turquía dirigida por la turca Asli Özge. Un intento de reflejar la cara menos amable de un espacio como es el puente del Bósforo en Estambul, que separa la parte asiática de la europea. Por allí, entre los terribles atascos de tráfico, pululan personajes que son un fiel reflejo de la sociedad turca actual.

Sin embargo, la propuesta de la realizadora, a pesar de la evidente falta de medios, no consigue separarse de su eminente carácter documental para plantear una ficción medianamente entretenida y estimulante. Es la sucesión, sin sentido del ritmo alguno, de tres historias de tres hombres bien distintos que tienen en el puente, y en Estambul su discurrir diario, con sus particulares problemas. Un joven sin trabajo, que no ha pisado la escuela y que sobrevive vendiendo flores en la calzada repleta de coches, un conductor que se gana la vida compartiendo taxi por horas y al que su mujer le exige algo mejor, y un policía de tráfico que suele trabajar en el concurrido puente y que contacta con chicas a través de internet.

Quizás tenga un interés sociológico para los turcos, pero sinceramente no le he encontrado ninguna justificación, ni argumento donde agarrarse para entender semejante película. Quizás sea mi ignorancia, pero sinceramente no me ha parecido que tenga ni el más mínimo interés (cualquier reportaje televisivo de ‘Callejeros’ o de ‘Comando actualidad’ tiene mucho más sentido del ritmo, de realismo y de entretenimiento).

tobruk

Otro título al que sumar entre los olvidables es ‘Tobruk’ una producción checa dirigida por Václav Marhoul que se ambienta en la batalla del mismo nombre de la Segunda Guerra Mundial. Es la historia de unos soldados checos que formaron parte de las filas británicas durante la famosa batalla en el norte de África. Es encomiable el esfuerzo de la dirección artística, el maquillaje, vestuario y una banda sonora espléndida (de Richard Horowitz) para dar verosimilitud. Y lo consigue. Buen trabajo en este sentido con gran realismo. Sin embargo, la historia, que no pretende ser antibelicista no termina de funcionar. Los personajes se muestran retraídos y hastiados por soportar tan dura batalla, además del castigo del desierto, pero el reflejo su lucha interior, no resulta especialmente acertado. La narración queda muy diluida y no termina de cuajar ni aportar mayor interés ni progreso desde el planteamiento.

lourdes

Por último, hablamos de ‘Lourdes’ que abría la jornada de hoy y sí ha logrado dejar un agradable sabor de boca. La película está dirigida por la realizadora austriaca Jessica Hausner y nos cuenta la historia de la ambigüedad que existe en las peregrinaciones en busca de los milagros de en Lourdes. La historia, con una fotografía magnífica y una realización simple, sin riesgos pero muy efectiva, nos traslada a través de la protagonista, postrada en una silla de ruedas, al ambiente que se vive con miles de peregrinos en busca de sanación. La religión, la fe o la esperanza son temas reflejados gran acierto. Para ello, Hausner hace gala de un humor sutil, a la par que incisivo que refleja determinadas situaciones que sirven de verdadera crítica contra la religión. Interesante resultado, pero esperamos algo mucho mejor aún por llegar.

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<![CDATA['Celda 211', el corazón de la bestia]]> http://www.blogdecine.com/default/celda-211-el-corazon-de-la-bestia http://www.blogdecine.com/default/celda-211-el-corazon-de-la-bestia Mon, 09 Nov 2009 22:35:06 +0000 seleccionado por los expertos de rhswo celda_211.jpg

Recuerdo a Daniel Monzón como un crítico cinematográfico con buen gusto y mejores maneras. Un chaval con cultura y buen verbo al que daba gusto leer. Un buen día dio el paso de hacerse director de cine, y no puede decirse que empezara con buen pie. ‘El corazón del guerrero’, que fue su debut, podría haber dado algo de sí en otras manos, pero en las suyas se convirtió en una carta de presentación muy floja, sin ningún interés.

Pero menos interés tuvo aún el intento de comedia de ‘El robo más grande jamás contado’, que algunos analistas defendieron con presencia de ánimo admirable pero estéril, pues no había por donde cogerla. Y con la anodina ‘La caja Kovak’ terminé por perder la esperanza de que este extraordinario cinéfilo pudiera convertirse en director importante alguna vez. Pero ahora llega con ‘Celda 211’, que es algo más que una buena película de género. Es la película española del año.

Un relato poderoso y sin fisuras

Justo cuando no daba un duro por él, se calza Monzón un relato de presos, cárceles y motines que se erige, por derecho propio, en todo un clásico de este subgénero del suspense. Con una experiencia en la dirección de actores y la puesta en escena, que se le supone en su ya cuarta realización, y adaptando de manera ejemplar la novela homónima de Francisco Pérez Gandul, ayudado en esas labores por el excelente guionista Jorge Gerricaechevarría, Daniel Monzón se hace mayor como artista incontestablemente.

En sus manos, la novela de Pérez Gandul deviene una mina de oro de inagotables posibilidades visuales. La cárcel, cualquier cárcel, se convierte en un espacio asfixiante donde la muerte, el dolor y las posibilidades de traición son infinitas, donde la vida y la esperanza son efímeras, y donde las más primarias pasiones humanas se dan la mano con la cobardía y la estupidez, la crueldad y la dignidad de las ratas atrapadas y en el punto de mira.

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Comienza de manera admirable esta ‘Celda 211’, y lo mejor es que va subiendo más y más, sin parar, en un crescendo admirable sin la menor concesión con el espectador. El que espere un espectáculo amable que se quede en casa. Esto es cine descarnado y brutal, cine de verdad, grande, adulto, complejo. Con una galería de personajes inolvidable, algunos de los cuales abandonan su rol previo para transformarse a causa de la desesperanza y la violencia.

Y entre todos los presos destaca Luis Tosar en una interpretación antológica, que le coloca desde ya mismo entre los más grandes intérpretes europeos. Su Malamadre no es sólo una bestia con corazón, pues el director y el intérprete son lo suficientemente inteligentes y talentosos para dotar de una vida a este personaje como pocas hemos visto en el cine español de los últimos años. Malamadre es el alma de la película, y lo que la hace trascender los límites del propio género. Le amamos y le odiamos al mismo tiempo, qué pocas veces sucede eso en una pantalla de cine.

A su lado, Alberto Ammann compone un digno funcionario de prisiones, aunque es cierto que el actor sufre en comparación con el gigante Tosar. Es un actor competente, si bien un par de veces parece que van a fallarle las piernas. Pero mantiene el tipo. Aunque en general el reparto es poco menos que formidable, y el casting soberbio. Nos creemos hasta al último figurante con frase que se pasea por la cárcel (entre otras cosas, porque los diálogos son excelentes), y es que aquí han hecho las cosas como Dios manda.

Monzón narra con convicción y sobriedad, sin cosas extrañas ni florituras, ateniéndose a los personajes y preocupándose por ser creíble siempre. Nunca pierde el control de la historia, y ayudado por la labor del operador Carles Gusi (que firma una imagen dura y acerada) y la de la montadora Cristina Pastor (que monta con talento y elegancia un tema tan escabroso), además de por la percutiente partitura de Roque Baños, firma una obra contundente e inolvidable.

Post Data Inevitable

Esto es cine de primerísima factura, con una producción de gran profesionalidad, que está dando sus frutos en taquilla y entre la crítica. Viene a demostrar que la gente desea ver buen cine español, por mucho que algunos no se quieran dar cuenta. Ahora bien, tiene que valer la pena verlo. Hoy estaba la sala a rebosar, y más que va a estarlo cuando arrase en los Goya, como estoy seguro que va a hacer.

Por cierto, apuesto porque el inevitable remake americano no se hará esperar. Pero esta no se la pierdan.

Celda 211 en Blogdecine

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<![CDATA[Taquilla USA: Robert Zemeckis, Jim Carrey y un cuento en 3-D]]> http://www.blogdecine.com/default/taquilla-usa-robert-zemeckis-jim-carrey-y-un-cuento-en-3-d http://www.blogdecine.com/default/taquilla-usa-robert-zemeckis-jim-carrey-y-un-cuento-en-3-d Tue, 10 Nov 2009 08:47:14 +0000 seleccionado por los expertos de rhswo navidadtaquilla.jpg

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Robert Zemeckis sigue obsesionado por la animación en 3-D con ‘Cuento de navidad’ (‘A Christmas Carol’), y aunque de momento no lo ha hecho nada mal, somos muchos los que deseamos que algún día regrese al cine de imagen real. De momento, tenemos que conformarnos con esta nueva adaptación del famoso cuento de Charles Dickens, en la que un animado Jim Carrey hará las delicias —o no— del aficionado. La crítica estadounidense no la trata con demasiada alegría, y el público votante en la IMDb se deja influir más por el cercano espíritu navideño. Por estos lares la veremos a partir del 13 de noviembre.

‘The Man Who Stared at Goats’ es una comedia con un punto de partida delirante. Un reportero se encuentra en Irak con un hombre perteneciente al primer batallón de las fuerzas norteamericanas, en el que se asegura que utilizan poderes paranormales para llevar a cabo sus misiones. Un reparto de órdago —George Clooney, Jeff Bridges, Ewan McGregor, Kevin Spacey y Robert Patrick— para una película que la crítica no destaca, y el público votante la acepta de mejor grado. No hay fecha de estreno para nuestro país.

‘The Fourth Kind’ es un film de terror que dicen utiliza la técnica utilizada en films con ‘El proyecto de la bruja de Blair’ o ‘Paranormal Activity’, con la diferencia de que aquí veremos las conocidas caras de Milla Jovovich, Will Patton y Elias Koteas. Abducciones es el tema, y la crítica no la ha puesto precisamente bien; eso sí, el público votante parece entusiasmado. Otra que no tiene fecha de estreno español.

‘The Box’ es el nuevo film del sobrevalorado Richard Kelly —autor de la aún más sobrevalorada ‘Donnie Darko‘—, y que parece que no es capaz de volver a llamar la atención como lo hizo con el film protagonizado por Jake Gyllenhaal. Tras ‘Southland Tales’, que aún espera ser estrenada por estos lares, Kelly no consigue un éxito de taquilla, aun contando con un reparto estelar, y el excelente Richard Matheson como base. La crítica no la aprueba, y el público votante está más contento.

Vía | IMDb

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<![CDATA[El cine no es un arte]]> http://www.blogdecine.com/default/el-cine-no-es-un-arte http://www.blogdecine.com/default/el-cine-no-es-un-arte Thu, 22 Oct 2009 16:28:54 +0000 seleccionado por los expertos de rhswo post_vanity.jpg

Metidos en faena con Spielberg (al que como el habitual a Blogdecine sabrá, le estamos dedicando un especial), surge de nuevo el viejo tema, propiciado por los comentarios reiterados de muchos lectores, en relación sobre todo a la flojísima, pero rentabilísima, ‘Parque Jurásico’: que si el cine puede o no que sea un arte, pero desde luego “tiene” que ser entretenimiento, que si el cine es para el público y no para los entendidos, que si tal y que si cual.

Dado que todo el mundo tiene ganas de hablar de ello, voy yo también a sumarme al debate. Así quizá lleguemos a alguna conclusión. No creo que sea una conclusión común, porque no olvidemos que estamos en España y aquí no nos ponemos de acuerdo ni en qué día de la semana estamos, pero quién sabe. Los milagros ocurren. Eso sí, debo decir, antes que nada, que para mí de ninguna de las maneras el cine es un arte. Estoy absolutamente convencido de ello. Y si me equivoco, creo que como arte es el menos valioso.

De cuando en cuando suelo leer algún comentario o escuchar un razonamiento que viene a decir que el cine más artístico debería estar en los museos, y no en las salas de cine, o alguna reflexión parecida. Recuerdo la última vez que acudí al Museo del Prado, creo que con motivo de su última ampliación. Estaba a rebosar. Miles de personas habían ido gracias a la campaña de promoción del museo. Y recuerdo bien cómo, durante un rato, en lugar de observar cuadros, decidí observar a los visitantes. La gente formaba largas filas irregulares, y viajaba de sala en sala, oteando un cuadro cada pocos segundos y pasando al siguiente. Quizás algunos se arremolinaban en torno a una obra. El promedio de tiempo era de dos minutos frente al lienzo, el grupo se deshacía y los visitantes pasaban al siguiente.

Esa gente ¿en serio iba a ver cuadros? Yo creo que no. Sí, claro, luego dirían que fueron al Museo del Prado, que vieron mucho Arte, puede que nombraran a algún pintor, a alguna obra en concreto. Pero puedo asegurar sin temor a equivocarme que la gran mayoría fue allí como el que da un paseo por el parque. Eso sí: un parque lleno de cuadros. Pero no basta con mirar para alcanzar a ver. Y creo que la mayor parte de los espectadores mira a las películas, y tampoco ve nada, aunque sus características les obligan a “detenerse” más de dos minutos delante. Concretamente una media de dos horas. Son esos mismos espectadores, en muchos casos, los que luego “exigen” que el cine les entretenga.

¿Qué quiero decir con todo esto? Eso de exigir que el cine entretenga, divierta, es lo mismo que cuando algunos lectores de Blogdecine nos advierten (a mí me ha ocurrido hace poco) que no debemos llevar la contraria a sus gustos, porque estamos aquí gracias a ellos. Es algo así como una amenaza: si no me diviertes, si no me das la razón en cuanto a mis gustos, si cuestionas mi comodidad, entonces me aseguraré de que no vuelvas a trabajar, te despreciaré, desearé que desaparezcas o que como mucho te recluyan en un museo, para que visitantes perezosos te miren dos minutos, como mucho, y luego se olviden de tí para siempre.

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Y si el cine no es un arte, es por la sencilla razón de que muchos cineastas, de una cobardía y una mezquindad indescriptibles, hacen exactamente lo que esos espectadores tan simpáticos antes mencionados esperan de ellos, lo que saben que deben hacer para “no quedarse sin trabajo”. Por supuesto que el cine no es un arte, cuando el 99% del mismo, muchas veces premiado y aún más veces exitoso, es un producto que merece verse, exactamente, no más de dos minutos. ¿Qué podemos esperar entonces? El cine es un asunto muy caro, cada vez más, y aunque las nuevas tecnologías permiten hacer pensar en una falsa democratización de su ejercicio, su distribución, su exhibición, es siempre ardua. Y lo es más aún, todavía, cuando el escaso cine hecho por un director de verdad (uno capaz de hacer el cine que él quiere y necesita hacer, y no el que los demás le dictan), tiene como observadores a aquellos que esperan una evasión de su gris vida. A fin de cuentas, un ciego no puede describir el arco iris.

Yo no tengo nada en contra de que exista un cine comercial, palomitero, dedicado a divertir y hacer evadirse al personal. Tampoco tengo nada en contra de que los que aceptan el cine tradicional, narrativo, impersonal, efectivo, explicativo, lineal, el de siempre, vamos, como el único válido, y que atacan el arriesgado, el diferente, el “artístico”, como algo aburrido y sin interés. Ahora bien, da la casualidad de que el primero es el que da de comer (en algunos casos, muy bien), el que es distribuido con facilidad, el que cuenta con más títulos. En definitiva, es el que aplasta y vence por paliza al otro. Y claro, cuando algunos proclamamos que el cine de autor, el más anticomercial, es el único válido, el que quizá podría llegar a ser un arte, los pobres consumidores, fagocitadores, del cine comercial, se sienten indignados, y responden con ferocidad: “nos ofende que exista un cine que cuestione nuestros bien armados principios estéticos”. Pobres…les compadezco.

Además, esto parece un diálogo de sordos: algunos decimos que el cine comercial no es un arte, lo cual es obvio, y otros dicen que el cine existe para divertir y entretener, con lo cual no es arte. ¡Si estamos todos de acuerdo, en realidad! Yo creo que el único cine que perdurará será el que interese a generaciones futuras, no el que divierta a las actuales o a las más jóvenes. Precisamente ese cine que, como ‘Las variaciones Goldberg’, como ‘Las meninas’, como las ilustraciones de Frank Frazetta, no tienen como objetivo divertir, sino simplemente la belleza. Como ‘Shoah’, de Claude Lanzmann (el señor de la foto, por si no lo sabían), una obra monumental de nueve horas de duración, que habla de la verdad, desde la verdad, y para la verdad. Eso sí, entretener, lo que se dice entretener…poquito.

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<![CDATA[Oscar al mejor filme extranjero, desnudando a la industria del cine español]]> http://www.blogdecine.com/default/oscar-al-mejor-filme-extranjero-desnudando-a-la-industria-del-cine-espanol http://www.blogdecine.com/default/oscar-al-mejor-filme-extranjero-desnudando-a-la-industria-del-cine-espanol Fri, 02 Oct 2009 16:26:41 +0000 seleccionado por los expertos de rhswo c617x266_trueba.jpg

Me gustaría darle las gracias a Dios por este Oscar, pero sólo creo en Billy Wilder…así que, gracias, señor Wilder

-Fernando Trueba (1993)

Recuerdo cierta entrevista digital, de esas que los dos grandes periódicos (sólo grandes en cuestión de tirada…) de este país suelen ofrecer a sus lectores para que hablen con gente importante o famosa, en la que un individuo grosero y agresivo, le increpaba a Fernando Trueba que se las diese de indiferente en cuanto al Oscar cuando en realidad todos babeaban por él. Esas fueran sus palabras exactas. La respuesta de Trueba, un director que nunca me ha parecido un artista relevante pero que como persona humana me cae bastante bien, fue tajante y me agradó mucho.

La citada entrevista tuvo lugar varios años después de que se alzara con el calvo dorado y pronunciase las palabras que he reproducido arriba del todo. En aquella lejana ceremonia de los Oscar del año 1993 iba acompañado, en el momento de recoger el premio, por el productor Andrés Vicente Gómez. La ví en directo, con catorce años, y por aquella época aún no pensaba, como pienso ahora, que ese premio en concreto (y por extensión casi toda esta clase de premios) es un sinsentido que resulta casi mejor no ganar, y que frágiles industrias como la española se hacen un flaco favor a sí mismas estando tan pendientes de él. Por cierto, Trueba nunca volvió a ser el director interesante que era después de ese premio.

Si lo pensamos bien, el peor premio de todos, y por el peor me refiero al más politizado, al menos prestigioso en cuanto a credibilidad, y al menos interesante, es precisamente el que más gente sigue en todo el mundo. Y, en el fondo, es lógico. Siendo la industria cinematográfica más potente de occidente, tiene una serie de intereses comerciales que proteger, y que son su prioridad absoluta. Los premios que su academia entrega cada año no son más que otro instrumento comercial, orientado casi siempre a enaltecer y glorificar su propio tinglado.

Y dentro de estos premios, se encuentra la categoría de “mejor película extranjera”. No quiero pasarme de mal pensado, porque luego algunos me dicen que siempre estoy de no, pero que me argumenten los que no crean que es una especie de premio de consolación que no interesa a nadie, excepto a sus receptores, que ven aumentadas las posibilidades de que su proyecto alcance más salas y tengas más posiblidades comerciales.

Trueba, de San Sebastián a California

Una vez más, la academia española había elegido, como siempre, tres finalistas para luego quedarse con una. No entiendo muy bien, pues nadie jamás me lo ha explicado, por qué primero eligen tres y luego, pocos días más tarde, comunican la “ganadora”. Este es el primer detalle absurdo en todo este circo. El segundo es que, casi siempre, eligen una que no es ni mucho menos la mejor del año producida en este país, sino la que la academia considera que tiene más posibilidades de alzarse en febrero con el pequeñajo dorado.

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Este año, como ya sabemos, el honor ha vuelto a recaer en Fernando Trueba, que esperaba una calurosa acogida en el reciente Festival de San Sebastián que no sólo no ha tenido lugar, sino que ha sido reemplazada por una reacción gélida y hasta hiriente por parte de los medios de comunicación y del público. El buen hombre se lo tomó con resignación, pero se le ha visto animado tras conocer la noticia de la Academia. Incluso el presidente de la misma, el señor Alex de la Iglesia (sí, ese que dijo que el público siempre tiene que obtener lo que desea), le ha abrazado fervorosamente. Todos contentos, todos felices. Yupi.

Sinceramente, me da pena observar cómo esta gente, los supuestos lumbreras (algunos de ellos) de la industria cinematográfica española, monta semejantes cirios y se pone tan contenta para irse a California (siempre que sea finalista, que esa es otra, ni siquiera se sabe aún), mientras fracasan de manera estrepitosa en un festival de la categoría de San Sebastián. No creo que se pusieran tan contentos si les aclamaran en este u otros certámenes de esa índole, de eso estamos muchos seguros. Yo no he visto que, dentro de la industria, le den tanto bombo a una Concha de Oro española, o a un Oso de Oro (¿lo hemos ganado alguna vez?). Acaso una línea y media en el periódico a cuenta de un premio a la mejor dirección en Cannes para Almodóvar. Eso como mucho.

Pero lo que más prevalece en este engañabobos, es la sensación de que apenas hay nada que mandar a esta gente de Hollywood. Aunque, ¿no sería mejor que ellos eligieran primeramente las cinco que más les gustaran? Ah, no, que les interesa poquito y que prefieren que el trabajo lo hagamos nosotros. Ya. Allí se premian a sí mismos. Alguna película extranjera opta al premio a la mejor película, el más importante. Pero es porque quieren atraer o bien a sus actores, o bien a su director, o bien quieren copiar su estilo y hacerlo americano. Por qué hay tantos que lo consideran más importante que obtener un gran galardón en un certamen internacional, donde un jurado de artistas deciden sobre películas hasta entonces desconocidas, no lo puedo entender.

Dudo muchísimo que a Trueba le den su segundo Oscar, pero imaginemos por un momento que lo gana. Menuda algarabía. Ni punto de comparación con ganar la Concha de Oro. Total, se lo han llevado películas españolas que no lo merecían. Como dice cierto pianista, una razón más para emigrar de este país.

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<![CDATA[Steven Spielberg: 'El color púrpura', esa hermosa mujer negra]]> http://www.blogdecine.com/default/steven-spielberg-el-color-purpura-esa-hermosa-mujer-negra http://www.blogdecine.com/default/steven-spielberg-el-color-purpura-esa-hermosa-mujer-negra Thu, 01 Oct 2009 06:22:07 +0000 seleccionado por los expertos de rhswo the-color-purple08.jpg

Soy pobre, negra. Puede que sea fea. Pero, por Dios, estoy aquí. ¡Estoy aquí!

- Celie

A la película más desatada, más frenética y trepidante de Spielberg, le sigue, con pocos meses de diferencia, un largometraje que inaugura el escaso ramillete de títulos que algunos han venido a llamar las “cintas serias” de un director que ya era, a mediados de la década de los ochenta, el más famoso del mundo, pero que quería obtener un prestigio que muchos dudaban que pudiera llegar a obtener. Y que otros muchos, aún hoy, le niegan sistemáticamente.

Es decir, que tras la locura, el cómic barroco de ‘El templo maldito’, Spielberg decide adaptar la novela ganadora del premio Pulitzer, escrita por Alice Walker pocos años antes. Por primera vez en varios proyectos (y la única desde entonces), Spielberg no contaría con John Williams para hacer la música, sino que echaría mano de Quincy Jones. Y por primera vez su admiración e influencia por John Ford sería obvia y apasionada.

Un melodrama social

Si repasamos la carrera de Steven Spielberg, muy pocos de sus relatos son contemporáneos. Muy al contrario, la mayoría se centran en épocas más o menos recientes de su país, o bien en el futuro del mismo. En este caso, el trasfondo es el sur de Estados Unidos, aunque la región exacta no es especificada, y la época es a principios del siglo XX. Pero no es necesario establecer con exactitud fecha y lugar. Basta atisbar ligeramente el ambiente para hacerse una idea general.

No sería justo, por cierto, etiquetar esta película como un mero melodrama racial, porque no lo es. Si la observamos bien, pronto sale a la luz que en realidad es un relato profundamente feminista. Pero tampoco se queda ahí. Si ‘El color púrpura’ es la gran película que muchos admiran, una de las razones es que bajo su superficie y sus arquetipos sabe profundizar como pocas películas de su director en la condición humana, y como ninguna otra en la condición femenina, en su fragilidad y en su fuerza, en la eterna lucha por la dignidad que una mujer debe emprender cada día, muchas veces pisoteada por la crueldad y la indiferencia de los hombres.

Es por eso que este conmovedor relato no es otra cosa que la búsqueda de la libertad por la reina de las perdedoras, la entrañable Celie Johnson, interpretada con estremecedora verdad por la excelente actriz Whoopi Goldberg. Detrás de eso, por supuesto, tiene lugar una certera y poco complaciente con el espectador descripción de una dura y descarnada realidad social, en la que la diferencia entre los pobres y los ricos, y, más aún (y es un tema apasionante en la película), entre los ignorantes y los que tienen estudios o preparación, es brutal y dramática, en el sentido más visual y dinámico de la palabra.

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No creo que sea exagerado calificar de exquisita la búsqueda del detalle en los ambientes que Spielberg y su diseñador de producción, el legendario J. Michael Riva, pues consiguen alcanzar la excelencia, en una labor que sí puede considerarse como de tres dimensiones, pues traspasa la pantalla el amor por la verosimilitud en la dirección artística, los decorados, el vestuario (que es portentoso), el atrezzo. Pero claro, Spielberg también contó con la inestimable labor del operador Allen Daviau, con quien ya había trabajado en ‘E.T’ y volvería a trabajar en ‘El imperio del sol’, que aquí firma sin duda su mejor trabajo, captando a menudo la hora mágica y otorgando una luz suave y aterciopelada durante el día, a la vez que contrastada y audaz en las tomas nocturnas.

Vivir, sentir, ser persona

Celie es pisoteada de manera inmisericorde desde el mismo comienzo de la película, tanto física, como psicológica y moralmente. Spielberg la sigue con una cámara que nunca había sido tan contenida, tan compasiva y tan humilde. Para él, no existe mayor heroína, ni mayor peripecia vital, que la historia de esta cría mil veces violada y mil veces arrojada al barro, que con una tenacidad indescriptible, aguanta estoica el castigo, y sólo al final, en la última secuencia, se revuelve y rompe las cadenas que la someten.

Y en ese itinerario vital, en esa cárcel que la convierte en esclava del brutal personaje de Danny Glover, caminaremos a menudo al borde de las lágrimas, desde las reglas más nobles del melodrama más desatado. Pero eso no nos impedirá observar a los miserables y a menudo débiles, estúpidos, crueles hombres negros, y a las fuertes, generosas, vitalistas y resueltas mujeres negras que parecen contentarse con su suerte, pero que no dejan de luchar por un futuro mejor, y por recobrar su dignidad. La vehemencia conque Spielberg filma a estas pobres pero orgullosas señoras negras carece de todo prejuicio, y se entrega sin complejos a emocionarnos.

Al final, hay un gozoso regreso a la infancia, un renacer. Y Spielberg se postula como el gran director de actores que es, y el versátil y poderoso narrador de historias que, aún hoy, sigue asombrándonos de cuando en cuando. Esta joya es uno de sus logros más importantes como cineasta.

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<![CDATA['Malditos bastardos', grandes momentos]]> http://www.blogdecine.com/default/malditos-bastardos-grandes-momentos http://www.blogdecine.com/default/malditos-bastardos-grandes-momentos Tue, 29 Sep 2009 17:44:42 +0000 seleccionado por los expertos de rhswo malditos-f1.jpg

En 1978, el temible Enzo G. Castellari realizó ‘Aquel maldito tren blindado’ (‘Quel maledetto treno blindato’), cuyo título internacional fue ‘Inglorious Bastards’, y que muy convenientemente ha sido editada hace poco en nuestro país. Dice el propio Tarantino que dicha película le inspiró para realizar su ‘Malditos bastardos’ (‘Inglorious Basterds’), en otra demostración de su cinefilia —cinefagia, dirán algunos—, encontrando y revitalizando títulos poco conocidos por la audiencia media. Lo cierto es que el film de Castellari, que tuve oportunidad de ver hace poco, aprovechando la ocasión, es un producto de serie B —siendo generosos— mal montado, y peor dirigido e interpretado. Un subproducto que alcanza niveles bochornosos, que narra la imposible misión de un grupo de desertores que por culpa de los caprichos del destino, se ven envueltos en una odisea que podría redimirles de sus pecados.

Un humor zafio, aún teniendo algún instante conseguido, y casi molesto, eran las principales virtudes de una película en la que podía entreverse fácilmente algunas cualidades que harían las delicias de Tarantino en una de sus operaciones de reciclaje. Si uno intenta comparar ambas películas, encontrará que sus coincidencias son cero, esto es, ninguna. Únicamente, ambas pertenecen al género del cine bélico, y eso por la manía que tenemos de querer etiquetarlo todo, porque hasta ese punto sería discutible. El caso es que un servidor esperaba que Mr. Tarantino se pasase toda su película rindiendo una especie de homenaje al film citado, y de paso a otros títulos mucho más famosos, pero para mi sorpresa, el director de ‘Pulp Fiction’ va mucho más allá.

No es ‘Malditos bastardos’ una película bélica al uso sin más. Su más que simple trama se resume diciendo que se trata de una historia de buenos muy buenos y malos muy malos, y de cómo los buenos tiene que volverse más bestias que los malos para acabar con estos últimos. El bien y el mal enfrentados una vez más bajo la apariencia de puro entretenimiento con algunas de las mejores secuencias del año. Y es que Quentin Tarantino, como buen cinéfilo que es, es un completo adorador de momentos, de instantes, de escenas para el recuerdo. En muchas de las conversaciones cinéfilas que tengo con amigos y enemigos, a todos nos gusta recordar determinados instantes del cine que permanece en nuestras retinas, y en algunos casos, en nuestros corazones. La escena de la despedida en ‘Casablanca’ (Michael Curtiz, 1943), la muerte de Lillian Gish en ‘Duelo al sol’ (‘Duel in the Sun’, King Vidor’, 1946), el final de ‘Dejad paso al mañana’ (‘Make Way for Tomorrow’, Leo McCarey, 1937), por poner sólo tres ejemplos bien claros, son momentos que cualquier cinéfilo —con todo lo que esta palabra significa de verdad— no puede olvidar, se quedan grabados con letras de fuego en la memoria de aquellos que amamos el cine.

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Tarantino construye así su cine, a base de querer hacer grandes momentos, aunque sea sin unirlos con coherencia. ‘Malditos bastardos’ ofrece el espectador toda una sucesión de grandes instantes, uno tras otro, en los que Tarantino hace gala de una envidiable capacidad para crear una determinada atmósfera, de innegable intensidad. Pero también cae en el error de ofrecerlo todo en un nada equilibrado conjunto, que adolece de la necesaria progresión dramática. Curiosamente, esto no estropea la película, pues sus momentos/segmentos son tan intensos, tan espectaculares, tan enfurecidos, que se valen por sí mismos. Es el juego que Tarantino propone, y como en todo juego, el espectador es muy libre de entrar o no. Sí, para sorpresa de medio mundo, yo entré. Y reconozco habérmelo pasado pipa, como un enano. No me pregunten el porqué en ésta sí y en otras no —‘Pulp Fiction’ la he visto siete veces y cada vez me ha parecido peor—, tal vez ésa sea la magia indescriptible del cine, el misterio que nunca hay que resolver a cerca de este maravilloso arte.

Un prólogo que es puro western, con homenaje incluido a un famoso director de westerns, nos mete de lleno en la psicología del verdadero alma mater de la película: un personaje llamado Hans Landa, coronel nazi caza judíos, interpretado de manera magistral por Christoph Waltz. Un villano de tal envergadura que Tarantino hace suya una de las máximas de don Alfred Hitchcock: una película vale lo que vale el malo de la misma. Si no fuera por la arrolladora personalidad de Landa, personaje al que se ama y odia al mismo tiempo, estoy completamente seguro de que ‘Malditos bastardos’ sería otra cosa completamente distinta. Waltz, en una de esas composiciones que merecen una nominación al Oscar, pone toda la carne en el asador y se come literalmente a todos los demás compañeros de reparto. Él abre el film, y más tarde es toda una delicia comprobar cómo se merienda sin compasión a actores tan solventes como Brad Pitt o Diane Kruger, quienes se entregan a su roles con diversión y desenfado, lo mismo que Tarantino hace con su historia, a la cual parece maltratar adrede.

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Waltz es el verdadero sustento de una película que pierde demasiado fuelle cuando cambia de capítulo, o segmento, o bloque, o como queráis llamarlo. Tarantino se muestra incapaz —como siempre— de darle una coherencia a todo el conjunto, y sin embargo, se revela como un excelente director a la hora de componer un determinado plano, o secuencia. Sirva como ejemplo, la que para mí es la mejor secuencia del film, la de la taberna, donde una vez más el director rinde tributo a Hitchcock, y lleva el suspense hasta límites poco vistos en el cine reciente. Un uso extraordinario del alargamiento del tiempo, bañado con diálogos vivaces y divertidos, explota en un clímax inolvidable que pone de relieve las intenciones de su autor: sangre y destrucción. Si de algo hace gala ‘Malditos bastardos’ es de ser, sin disimulo alguno, toda una orgía de violencia sin concesiones, de brutalidad sin límites, en la que incluso Tarantino apuesta fuerte al cambiar el curso de una guerra cuyo final sabemos que no fue ése.

‘Malditos bastardos’ es también la película más cinéfila de su director, aquella en la que su amor por el séptimo arte queda más claro, ya no sólo por su referencias formales a directores como Sergio Leone —buena parte del cine de Tarantino bebe de la obra del director de ‘La muerte tenía un precio’— o Hitchcock, sino también por directas alusiones al cine de Leni Riefenstahl, Henri-Georges Cluzot —en la marquesina de un cine puede verse el título de ‘El cuervo’—, Chaplin, y también por situar el que se supone el momento álgido del film, en un cine repleto de gente, y que es utilizado por Tarantino como elemento catártico. Eso sí, la frase final del film, pronunciada por Brad Pitt, suena a cachondeo de más, una ¿broma? que no todos recibiremos e interpretaremos de igual manera. ‘Malditos bastardos’ no es una obra maestra, pero sí un sano entretenimiento como hace tiempo no veía, y de mano de un director del que no me lo esperaba. Sorpresa doble.

Otras críticas en Blogdecine:

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<![CDATA['District 9', el espectáculo más inteligente de los últimos años]]> http://www.blogdecine.com/default/district-9-el-espectaculo-mas-inteligente-de-los-ultimos-anos http://www.blogdecine.com/default/district-9-el-espectaculo-mas-inteligente-de-los-ultimos-anos Thu, 10 Sep 2009 07:01:26 +0000 seleccionado por los expertos de rhswo aliens

Lo que son las cosas. Peter Jackson sorprendió a muchos fichando al prometedor, y casi desconocido, Neill Blomkamp para dirigir la arriesgada y esperada adaptación del famoso videojuego ‘Halo’ a la gran pantalla; sin embargo, el proyecto fue finalmente cancelado (Steven Spielberg lo ha vuelto a recuperar). Jackson quedó decepcionado pero quiso seguir siendo el que le diera a Blomkamp el impulso para dirigir su primera película, y le preguntó si tenía alguna idea. De ahí surgió ‘District 9’, que ha cosechado un merecidísimo, y nada sorprendente, éxito en Estados Unidos.

Por suerte, el público español no tendrá que esperar demasiado para verla, ‘District 9’ se estrena en España el próximo viernes, día 11 de septiembre, y ya os adelanto que es una de las películas más estimulantes, inteligentes, espectaculares y entretenidas que se han hecho en los últimos años. Parece increíble que sea obra de un debutante en el cine, aunque al mismo tiempo no deja de ser lógico, viendo la manera en la que narra la conflictiva llegada de una nave alienígena a nuestro planeta. Sin exagerar, Neill Blomkamp ha estado cerca de debutar con la mejor película de ciencia ficción desde ‘Blade Runner’.

La idea que Blomkamp dio al máximo responsable de la trilogía de ‘El señor de los anillos’ estaba en un cortometraje que realizó en el año 2005, titulado ‘Alive in Joburg’. En dicha obra, el director sudafricano planteaba una visión fantástica del apartheid. Simulando un reportaje televisivo, se nos mostraba cómo una raza alienígena había llegado a nuestro planeta, pero lejos de suponer una gran alegría o un terrible temor, la situación resultaba problemática, ya que no había sitio para acoger a los extraterrestres; la salida humana (nótese la ironía de esto) fue aislarlos en una zona apartada, donde malviven y son tratados como animales peligrosos.

El cortometraje destacaba por el planteamiento y también por la forma en la que Neill Blomkamp integraba los efectos especiales en lo que parecía ser una pieza informativa real cubierta por medios de comunicación reales y protagonizada por personajes reales (que intervenían hablando a la cámara). El realizador quiso explotar estos hallazgos y darle una nueva dimensión, alargando y mejorando el desarrollo de tan interesante punto de partida.

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Y así llegamos a ‘District 9’, en la que se da esa misma situación ya expuesta, extendiéndola y aprovechando al máximo el formato cinematográfico, ofreciendo un espectáculo que deja sin aliento. En la ficción, una nave alienígena llegó a la Tierra hace dos décadas; en concreto, a Johannesburgo, en Sudáfrica. Lejos de lo que cabía suponer, no hay contacto ni ataque, el aparato en el que han llegado estos seres de otro planeta se mantiene flotando en el cielo, quieto, como si se hubiera apagado. Pronto se descubre que la situación de los extraterrestres es precaria, están hacinados en un vehículo muerto.

El primer paso es sacar a los extraños seres de la nave e instalarlos temporalmente en el Distrito 9 (a saber por qué no se ha traducido el título, no aciertan ni una), hasta que se decida qué hacer con ellos. La situación se vuelve rápidamente insostenible y se decide volver a situarlos a otra parte, a una especie de campo de concentración, más alejado de las personas, donde podrán estar mejor atendidos… en realidad, controlados. La operación, peligrosa, será llevada a cabo por una poderosa compañía llamada Multi-National United (MNU), más interesada en la impresionante tecnología y el armamento alienígena que en la seguridad y el trato digno a las criaturas (llamadas de forma despreciativa como “gambas”).

Neill Blomkamp se descubre como un narrador de un talento impresionante, mostrándonos con garra el caos que se produce en la zona cuando el inevitable fallo del control humano se produce, iniciándose una cadena de acontecimientos explosivos, de una gran carga dramática, perfectamente planificados y puestos en escena, resultando una película arrolladora, fresca y sumamente divertida. Tenemos el clásico desencuentro entre civilizaciones, la imposición de reglas por los más fuertes a los (aparentemente) más débiles, el dilema del comportamiento humano, las posibilidades de una ciencia superior a la nuestra… pero también hay espectaculares escenas de acción y unos personajes de carne y hueso (nominación al Oscar para Sharlto Copley, ya).

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Como las grandes obras del género de ciencia ficción, ‘District 9’ nos hace reflexionar sobre las circunstancias de un escenario que parece real, de hecho, sacado de la realidad para llevarlo más lejos, que nos resulta cercano y posible, coherente aunque estemos viendo a enormes insectos inteligentes rebuscando en la basura y vistiendo harapos. Por cierto, si hubiera que darle una nota a los efectos visuales de la película no podría ser otra que la matrícula de honor, porque la manera en la que se logra situar a los alienígenas y su tecnología en nuestro mundo es totalmente alucinante.

Entonces, ¿dónde falla? En algo que no puedo/quiero escribir aquí, porque mi último deseo con este texto es arruinaros cualquier sorpresa (ya sabéis que en mis críticas intento no destripar nada relevante de la trama), pero os esperaré en los comentarios cuando la veáis, y la comentamos con spoilers y todo. Sólo os digo que el problema está en el punto de vista, y, un poco menos, en ciertos comportamientos y aspectos concretos del guión que no casan con el crudo y realista conjunto, siendo más propios del resto de películas que nos llegan, repletas de tópicos e incoherencias, inverosímiles.

4,5

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<![CDATA['El silencio de los corderos', la mente del dragón (I)]]> http://www.blogdecine.com/default/el-silencio-de-los-corderos-la-mente-del-dragon-i http://www.blogdecine.com/default/el-silencio-de-los-corderos-la-mente-del-dragon-i Tue, 08 Sep 2009 19:03:29 +0000 seleccionado por los expertos de rhswo silenciocorderos_bluray12.jpg

Créame, no quiere que Hannibal Lecter penetre en su cabeza

-Jack Crawford

A la hora de valorar una obra cinematográfica, algunos dejan su juicio en forma de cinco estrellitas variables (quizá cuatro), y otros puntúan de cero a diez. En el segundo caso conozco a muy pocos capaces de ser coherentes, pues resulta muy tentador regalar sietes y ochos a películas meramente interesantes. Para mí, un ocho es una gran película. Un nueve es una película impresionante, una maravilla como ‘E.T.’. Y un diez es para una obra excepcional, algo realmente muy especial. Muchos cinéfilos otorgan dieces con demasiada facilidad. A mí me resulta más complicado. Aunque en el caso de ‘El silencio de los corderos’ se lo otorgo sin dudarlo un segundo. Y esto por numerosas razones de las que explicaré cuatro:

1. Todos y cada uno de sus actores, hasta el figurante con frase más ramplón, están perfectos. Sencillamente perfectos. Es imposible sacar más partido de ellos. 2. El material literario preexistente, la mejor novela de Thomas Harris, era excepcional. Y el guión también lo es, una joya de Ted Tally, que aúna lo mejor del texto y propone ideas visuales nuevas de grandísima altura estética. 3. La dirección de Jonathan Demme está exenta de todo divismo, y contando sucesos de gran dureza y oscuridad, despliega una elegancia asombrosa. 4. Es mucho más que una historia de psycho-killers, como veremos a continuación.

Analicemos, como se merece, a esta obra de arte:

Érase una vez…el héroe que bajó a ver al dragón a la cueva más oscura

A Strong Heart/Deme Production. Los títulos de crédito, negros con reborde blanco, se superponen al bosque más tenebroso que imaginar quepa. Entre la bruma de primera hora de la mañana podemos distinguir a una figura solitaria, escalando con ayuda de soga, dispuesta a tal efecto. Llega a primer término, es una mujer joven, con un chándal. Parece entrenar. Pero la forma en que Demme coloca la cámara y usa la soberbia música de Howard Shore, más parece que esté huyendo de algo. Un plano lateral y otro de sus pies bastan para dar esa impresión.

Desde el mismo comienzo de la película Demme quiere hablarnos de esta chica, Clarice, y de cómo casi siempre su existencia se basa en luchar. La puesta en escena de la película está al servicio de mostrarnos el interior de este personaje, eje central de la historia. Y desde el principio la vemos luchando, corriendo, subiendo obstáculos. Un hombre intenta alcanzarla, le dice que la esperan. Lleva un gorro del FBI. La música se relaja, ya sabemos más o menos donde estamos. Pero Starling siempre está rodeada de hombres que la retan con la mirada. Se sube a un ascensor lleno de hombres, se topa con un tipo que la sonríe con desdén, le indican el despacho de Crawford con soberbia. Esto es un mundo de hombres, y Clarice es bonita. Es lo que hay.

Hasta Jack Crawford (excelente Scott Glenn), su jefe inmediato, se estira en su butaca con sus manos en la nuca, mirándola fijamente. No es normal. Aquí se inicia el estilo de Demme de filmar las conversaciones, la mayoría, en primeros planos con los actores mirando prácticamente a cámara. Esta forma de filmar acrecienta el agobio en el espectador y le pone a la defensiva. Y enseguida el héroe (la heroína, ahora, pues esto es un relato feminista), baja a ver al dragón. No sin antes hablar con su guardían, el viscoso doctor Chilton (un inolvidable Anthony Heald), que intentará seducirla y luego la tratará con desprecio.

La primera persona que la tratará con un mínimo de dignidad es el enfermero Barney (Frankie Faison, visto en ‘The Wire’), y después tendrá que soportar a varios colgados en el pasillo de los locos, incluso a uno que le espeta “desde aquí huelo tu coño”, antes de ser recibida con extrema elegancia por el doctor Lecter.

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La luz de las tinieblas

De todos los reclusos de la penitenciaría psiquiátrica, el único que dispone de una celda iluminada es Lecter. ¿Casualidad o metáfora de la extrema lucidez y capacidad de penetración mental de este personaje? Otros presos la saludan como lo que se espera de ellos: con ademanes exagerados o voz susurrante, pero el doctor Lecter parece vestido de traje, aún con el uniforme de preso, y que la saluda con cortesía. Él es mucho más aterrador que el resto, sólo por esa celda iluminada y cerrada con una mampara de cristal y por sus ademanes cultivados.

Los cinco minutos que dura su diálogo son un ejemplo magistral de puesta en escena, sin maniqueísmos ni trucos baratos ni divismos ni exageraciones de ninguna clase. Sólo cine. En la novela la celda estaba cerrada por redes de nailon. Aquí el cristal facilita un plano contra-plano en el que parece que ambos actores podrían tocarse, lo que acrecienta la inseguridad. Hopkins está, en una palabra, incréible. Nunca estuvo mejor y nunca lo estará, ni siquiera en secuelas comerciales de esta película. Tiene ocho secuencias en toda la película, en un claro papel en principio de reparto, y nadie lo llamaría de reparto, sino de principal absoluto.

En este primer encuentro Clarice puede comprobar cómo el doctor es capaz de tratarla con dignidad mientras adivina su pasado y destroza sus defensas, además de aterrorizarla. Pero tendrá que volver varias veces, lo que para ella supone no tanto un gran temor a Lecter, como a su propio pasado, al que teme mucho más, con el recuerdo de su padre muerto torturándola, además de su experiencia con los corderos… Hannibal la ayuda cuando Miggs, el loco de la celda anexa a la suya, le lanza esperma a la cara, porque le parece una grosería indecible. Él es así. Pero entre ambos se estructurará una de las relaciones más complejas, fascinantes y terribles de la entera historia del cine americano.

Lecter es un sociópata y un caníbal, con sus propias normas morales, pero también es un erudito, un médico excelente y un psiquiatra de increíble percepción. Su celda asemeja una mazmorra medieval. Y Clarice tendrá que bajar a esa mazmorra a hablar con ese dragón si quiere cazar a un monstruo al que apodan Buffalo Bill.

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La prueba ha sido dura para Starling. Al salir del sanatorio está hecha un manojo de nervios y muy alterada emocionalmente. Tiene lugar un flash-back breve y bellísimo, en el que recuerda a su padre, y termina llorando sobre su coche. Pero de esa imagen cortamos a la propia Starling practicando tiro con gran fiereza. Es como si el personaje disparara sobre su pasado. Qué manera más hermosa de mostrarnos el interior de un personaje.

Hay otro bello flash-back, poco después, antes de la autopsia de la siguiente víctima de Buffalo Bill. De este modo, antes de que Clarice le cuente a Lecter, en su intercambio de información, todo sobre su padre, nosotros ya lo sabemos porque lo hemos visto. Es decir, prima la imagen sobre la palabra a la hora de describir el interior de este personaje extraordinario que es Clarice Starling. Porque sobre todo, en una historia tan tenebrosa, prima la dignidad elegida por el director para contar su historia. Donde otros directores se entregarían al morbo fácil y a la truculencia, Demme es un alarde de humanidad, buen gusto y contención.

En la autopsia a la víctima, no vemos primero al cadáver, sino a Starling mirando al cadáver, conmovida. Otros espectadores preferirán la operística y grandilocuente y preciosista puesta en escena de Scott en ‘Hannibal’, pero para mí esto es el cine: la mirada de Starling a la pobre chica despellejada. Y tras este conmocionador momento, comienza la verdadera caza.

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