Favoritos de richardford en Blogdecine http://www.blogdecine.com/usuario/ seleccionado por richardford http://www.blogdecine.com <![CDATA['Drive', la soledad del corredor de fondo]]> http://www.blogdecine.com/criticas/drive-la-soledad-del-corredor-de-fondo http://www.blogdecine.com/criticas/drive-la-soledad-del-corredor-de-fondo Thu, 26 Jan 2012 20:53:10 +0000 seleccionado por richardford drivef1.jpg

Se habla mucho estos meses de reciclados, homenajes y revisitaciones de formas y estilos de tiempos pasados. Tal y como apuntaba en mi texto sobre la infame ‘Perros de paja’ (‘Straw Dogs’, Rod Lurie, 2011), los remakes llevan haciéndose desde que el cine es cine. Lo mismo ocurre con esas películas que parecen tomar prestado de otras, puesto que el séptimo arte, como todas las demás artes, se retroalimenta para dar paso a nuevas formas de narrar historias. Nicolas Winding Refn lo ha entendido muy bien, y con ‘Drive’ (id, 2010) —recientemente ninguneada en las nominaciones a los Oscars, optando sólo al montaje de sonido— nos ha regalado un thriller, cuyas fuentes de inspiración son de lo más variopintas, no quedándose únicamente en eso. ‘Drive’ es un claro ejemplo de influencia bien asimilada y respira con vida propia en cada uno de sus intensos fotogramas.

La historia es sencilla, que no simple, y el provecho que se saca de ella es máximo. Ryan Gosling, también ninguneado en las nominaciones y ya no sólo por este film, da vida a un conductor de coches que trabaja en un taller y de especialista de cine, pero también tiene otro curioso trabajo: es chófer en atracos. Su vida se complica cuando conoce a una chica y su hijo pequeño. El marido de ésta acaba de salir de la cárcel y debe dinero por protección. Nuestro héroe, por amor, decidirá ayudarle y como consecuencia una serie de hechos fatídicos tendrá lugar. En la mejor tradición del Film Noir, la fatalidad y el destino por el que están marcados los personajes, serán los principales elementos de una historia que esconde más de lo que parece a simple vista. Pero si se mira con atención, ‘Drive’ se descubre ante nuestros ojos como algo más que un simple thriller.

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En el excelente inicio Refn parece entender a la perfección una de las máximas de Cecil B. DeMille, dándole la vuelta hasta límites insospechados obteniendo así resultados mayores. Si DeMille decía que una película debía empezar con una explosión y de ahí para arriba, para obtener la atención del espectador, ‘Drive’ consigue lo mismo pero de forma inversa. En estos tiempos de efectos digitales por doquier, donde parece importar más la parafernalia visual, Refn apuesta por una escena que deja atado a la butaca con muy pocos elementos. Una persecución de lo más original, y en la que el fuera de campo posee un significado vital. Dicha escena no sólo es un ejemplo perfecto de palnificación, montaje y sobre todo sonido; también sirve para definir, casi sin palabras, al personaje central. Un personaje del que nunca sabremos su nombre y que toda su vida ha permanecido oculto o pasando inadvertido, exactamente igual que en dicha persecución. Pero ese dibujo del personaje, que tan bien perfila Refn con su cámara, se extiende a los demás personajes.

Y es que ‘Drive’ es una historia sobre la soledad, la de personajes perdidos en la inmensidad de una ciudad, y abocados al peor de los destinos. La misma soledad que hereda de sus referentes más directos, aquellos que van desde el Melville más reconocido de ‘El silencio de un hombre’ (‘Le samouraï’, 1967), cualquier cinta de Robert Bresson, con el existencialismo incluido, o la de ‘Driver’ (‘The Driver’, Walter Hill, 1978), esa maravilla en la que el personaje de Ryan O´Neal se mostraba tan hierático y frío como aquí el de Ryan Gosling, cuya composición, que bordea la parodia, parece una mezcla del mencionado y Steve McQueen. Podemos ir más hacia atrás y comprobar como Refn alude sin prejuicios a la romántica soledad del héroe del western. ‘Raíces profundas’ (‘Shane’, George Stevens, 1953) sería el ejemplo adecuado, y la historia es prácticamente la misma. El eterno pistolero cambia el caballo por un coche, la mujer casada por una joven que ha sido madre demasiado pronto, y las praderas por una ciudad, que se torna tan salvaje y peligrosa que parece engullirlos a todos.

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Refn sabe perfectamente que todas las historias han sido contadas. El milagro está en la forma, y lejos de querer contentar al espectador actual le invita a la reflexión con un tratamiento en la imagen realmente exquisito. Todo está ahí. Todo. El conductor sin nombre parece no tener pasado y tampoco futuro. La dilatación del tiempo haría las delicias del mismísimo Sergio Leone, al igual que los largos silencios en los que una mirada dice más que muchas palabras, y en los que la historia de amor nace a raíz del afecto más que del deseo sexual. Éste aparece únicamente en la antológica secuencia del ascensor, donde Refn detiene literalmente el tiempo para un beso ansiado, quizá anhelado, como metáfora del deseo de otra vida mejor; y si aceptamos el sexo como un acto violento por naturaleza, la explosión de violencia posterior es de lo más lógica y coherente. Pocas escenas en el cine actual han dicho tanto como esa, mezclando sabiamente elementos de lo más reconocido.

La violencia en ‘Drive’ es prácticamente necesaria. Su contundencia recuerda a Peckinpah —tal vez sin su sentido de la coreografía—, aunque el realizador declara haberse inspirado en Gaspar Noé, pero la finalidad es otra. Aunque al igual que en las mejores cintas del maestro, los personajes no pueden escapar de su destino, Refn la utiliza para asestarnos duros golpes de realidad. Y la operación resulta de lo más curiosa y satisfactoria, pues siempre navega alrededor de la fábula, cual buen cineasta que demuestra ser. Si durante toda la historia, donde la acción física no tiene lugar, cierta irrealidad parece llenar todo el relato, la cual es interrumpida por brotes bestiales de violencia en los que incluso hace acto de presencia el gore. La exageración bien entendida como herramineta de narración, recibiendo el espectador puñetazos que más allá de desagradarnos sacude nuestras mentes.

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Ryan Gosling, haciendo la interpretación de su vida, Carey Mulligan, Bryan Cranston, Albert Brooks y Ron Perlman están simplemente perfectos. El duro solitario, la fragilidad, el perdedor, y la maldad, todos marcados por un destino común: la soledad, la irremediable y real soledad que va en consonancia con la eterna noche de una ciudad que enamoraría a Michael Mann. Kavinsky y College, entre otros, como trasunto de Morricone marcando el carácter de los personajes. Y como decía Billy Wilder, cuando una película termina otra historia comienza. Podemos imaginar así a un conductor sin nombre, de misterioso pasado llegando a otra ciudad, tal y como haría Shane, y conociendo a otra mujer, agarrándose a lo poco bueno de la vida, llena de dolor y muerte. Así es ‘Drive’.

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<![CDATA['Los descendientes', la primera gran película de 2012]]> http://www.blogdecine.com/criticas/los-descendientes-la-primera-gran-pelicula-de-2012 http://www.blogdecine.com/criticas/los-descendientes-la-primera-gran-pelicula-de-2012 Thu, 19 Jan 2012 17:24:44 +0000 seleccionado por richardford Fragmento del cartel de 'Los descendientes'

En esta vida hay muchas cosas que nos importan, pero la gran mayoría están muy lejos de ser imprescindibles. Puede ser el permitirnos el ir a cenar por ahí y no comer alguna porquería precocinada en casa, consegui comprar esa edición limitada tan chula de esa película que nos vuelve locos o el poder hacer un viaje por ahí de cuando en cuando. Hay infinitas posibilidades de cosas que hacen nuestras vidas más llevaderas, pero lo que no parece valorarse lo suficiente en la sociedad actual es la importancia de nuestros seres más queridos. Quizá sea que demos por sentado que van a estar siempre ahí y por ello tendemos a dejar ver nuestra cara más superficial, en la que el consumismo se ha asentado como nuestra forma de vida.

Los problemas llegan cuando algo malo le pasa a esa persona que tanto queremos. Puede que no sea nada grave y se recupere rápidamente, pero también que acabe muriéndose, y mejor no hablemos de la posibilidad añadida de que la última vez que hablaséis todo acabase en una discusión en la que poco menos que dejastéis de hablaros. Y es que ahí también damos por sentado que todo acabará volviendo a la normalidad, pero ¿y si el médico te comunica de forma segura que esa persona que amas va a morir?

Ese miedo elemental es el que toma como punto de partida ‘Los descendientes’, el esperado regreso de Alexander Payne tras no haber dirigido una película desde el estreno en 2004 de ‘Entre copas’. Y como habéis podido leer ha optado por volver con una historia que muy fácilmente podría haber optado por el camino fácil de intentar conseguir la lágrima fácil, alguna nominación al Oscar y una dosis extra de reconocimiento para George Clooney, es decir, una producción de corte más académico que le terminase de aupar entre los más grandes Hollywood. ¿Es eso lo que ha sucedido? Para nada.

'Los descendientes' es la nueva película de Alexander Payne

Payne explora tres elementos esenciales en ‘Los descendientes’: La reconciliación, el perdón (o la redención, depende del papel que queramos adoptar como epicentro) y la muerte. Y es que, como ya decía, puede que nuestra relación con el ser querido no pase por su mejor momento, que pensemos que la culpa es nuestra y que recemos aunque ni siquiera creamos realmente en la existencia de un Dios para que éste mitigue nuestro dolor y nos devuelva a esa persona que está a punto de llevarse. Sin embargo, Payne no quiere cargar las tintas ni sobre la figura del marido ausente que representa Clooney, ni tampoco condenar de forma taxativa al responsable de que su esposa se encuentre en una posición tan delicada. Y no lo hace porque prefiere apostar por un giro de tuerca peligroso: ¿Y si la víctima no es esa gran persona que, en caso de morir, todos dirán que era genial y que siempre saludaba? Ahí surge la segunda capa del relato, porque Clooney ha de buscar la redención personal al mismo tiempo que ha de encontrar la forma de perdonar a su esposa. ¿Estar en la posición en la que está ella facilita las cosas? No necesariamente.

Si hay algo que necesitáis tener claro es que Clooney es el Dios de ‘Los descendientes’, y si hay algo esencial que la película debe conseguir es crear un estrecho lazo de empatía entre lo que hace y piensa y el imperativo de que el espectador vea algo que le interese. No creo que haya nadie tan desalmado como para ser incapaz de identificarse con alguien en su situación, pero el problema es saber desarrollarlo y que uno acabe queriendo a Clooney, comprendiendo sus fragilidades y aceptando sus errores. A fin de cuentas, el desenlace de cierta estupenda película acertaba al decir que nadie es perfecto. ¿Consigue Clooney salir airoso de este envite? Si hay algo que roza la perfección en la película es su actuación. Es cierto que no luce tanto al estar basada en la contención, en la necesidad de no venirse abajo ante el maremágnum de dificultades a las que se enfrenta (el secreto de su mujer, la autoconsciencia de ser un mal marido y un pésimo padre, etc.), pero también cuenta con su momento de lucimiento personal en el final de ‘Los descendientes’. Si hubiese justicia en el mundo, el Oscar a mejor actor ya tendría dueño.

Clooney y sus dos hijas en la ficción de 'Los descendientes'

Eso sí, un Dios por sí solo es insuficiente para sostener una película que merezca ser recordada, y es aquí donde aparece una selección de actores extraordinaria. ¿Cuál es el problema habitual en las películas con niño y/o adolescente rebelde? Exacto, que resulten cargantes y uno esté deseando que desaparezcan de escena, pero Payne ha obrado el milagro de evitarlo por completo con la contratación de Shailene Woodley y Amara Miller para dar vida a las hijas de Clooney. La primera, únicamente conocida por esa absurda teleserie que es ‘Vida secreta de una adolescente’, transmite rebeldía a la vez que comprensión, ya que tampoco se encuentra en una situación muy de su agrado. Su primera aparición hace presagiar algo diferente, pero no os dejéis fiar por las apariencias. Y es que si hay un personaje con un gran peligro potencial de destruir la película es el aparente bobalicón que interpreta Nick Krause, ya que el trazo grueso que se utiliza para introducirle da muy mala espina. Otro error el desconfiar de Payne en esto, ya que eso es algo que reconduce a las mil maravillas. Por su parte, la inocencia evolucionada de Miller ayuda a que un personaje que roza el parecer irreal nos resulte próximo. A todos nos gustaría que en una situación tan delicada (su madre se muere) se opte por intentar no destrozar nuestra existencia aunque sea a costa de varias mentiras.

Sin embargo, sí que hay un eslabón débil en ‘Los descendientes’, y es el intento de Payne de trasladar esos sentimientos humanos a la relación del protagonista con la isla en la que vive (atención al detalle no deseado que traerá ‘Dragon Ball’ a la mente de muchos). Soy consciente de que está desarrollado con cierto gusto para que la evolución personal de Clooney esté íntimamente relacionada con la decisión que ha de tomar sobre vender una inmensa parcela que su familia posee, siendo él la persona que decide sobre su venta. También veo cierta inteligencia en la forma de introducir a un personaje esencial en la trama personal a través de esto (un Matthew Lillard al que daba por perdido para el cine, pero aquí encuentra su redención profesional), pero es previsible, y me refiero a previsible no como algo que moleste porque sepa lo que va a suceder al final (eso también sucede con la trama humana), sino porque todos los pasos que se van dando en esa dirección se ven venir de lejos, siendo un poco tramposo el giro que causa la forma de cerrarlo. ¿Es algo tan molesto que destroce la película? Mentiría si dijese que es así, pero sí que impide a la película alcanzar un nivel final de brillantez que sí tiene en otros aspectos. Una pena.

George Clooney es el protagonista de 'Los descendientes'

En definitiva, ‘Los descendientes’ es una estupenda demostración del talento de Alexander Payne para lidiar con temas trascendentales sin perder la cercanía con el espectador, ni rebajándose a excesos dramáticos tan propios de cintas de este estilo. Además, el barniz de comedia que tiene ‘Los descendientes’ la convierte en una producción muy llevadera, en la cual Clooney da el do de pecho ante el reto que se le presenta y nos ofrece la que seguramente sea la mejor actuación de toda su carrera. ¿Es perfecta ‘Los descendientes’? No, pero sus pequeños defectos la convierten en tan humana como la historia que nos cuenta. Ojalá lleguen muchas más películas de este nivel a lo largo de este 2012.

4

PD: He tenido que tirar una moneda al aire para decidir si poner cuatro estrellas o cuatro y media.

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<![CDATA[Críticas a la carta | 'Training Day: Día de entrenamiento']]> http://www.blogdecine.com/criticas/criticas-a-la-carta-training-day-dia-de-entrenamiento http://www.blogdecine.com/criticas/criticas-a-la-carta-training-day-dia-de-entrenamiento Wed, 28 Dec 2011 17:38:38 +0000 seleccionado por richardford 'Training Day: Día de entrenamiento'

Un buen agente de narcóticos tendría que conocer y adorar las drogas. Tendría que llevar narcóticos en la sangre” (Alonzo Harris).

El mes pasado, mencionaba ‘Training Day: Día de entrenamiento’ (‘Training Day’, 2001) al publicar el tráiler de ‘Rampart’, debido a que ambas películas toman como punto de partida la política de abusos y corrupción policial que se llevó a cabo en una determinada comisaría de Los Ángeles. No son las únicas producciones audiovisuales que se han basado en esos hechos reales, pues existen varias series, películas y videojuegos con ese marco argumental que detallaba en el artículo, además de explicar en qué consistía la forma de actuar de los violentos policías de aquella unidad.

Sobre el guion de David Ayer, Antoine Fuqua construye una película ubicada casi por completo en exteriores y que tiene como centro neurálgico un coche. Esta elección le confiere, de entrada, un aire de rareza, que se completa con el hecho de que apenas cuente con más de dos personajes y, eso sí, muchos figurantes o papeles terciarios. Otra de las peculiaridades de la película es su progresión, que casi obedece al tiempo real, pues nos muestra lo que ocurre únicamente en un día, en ese día de entrenamiento. La fotografía de Mauro Fiore vira hacia tonos azulados y contrastados, pero solo ligeramente, para permitir un grado de realismo, sin abandonar nunca la impresión de que estamos ante una película de ficción – sin acercarse al estilo documental que podrían haber elegido otros realizadores para contar la misma historia–. Los encuadres están cuidados y la atmósfera se obtiene de su ambientación en localizaciones reales de L. A., más que en composiciones artificiales. Como dice el propio personaje refiriéndose a la ciudad: “tienes que escucharla, olerla, saborearla” y eso es lo que el director nos permite a los espectadores, nos transporta hasta Los Ángeles para oírla, olerla y probarla.

'Training Day: Día de entrenamiento'

Diálogos extensos, personajes muy marcados

Los diálogos son largos, predominan sobre la acción y obligan a que las secuencias tengan duraciones considerables. Sin embargo, no caen en el aburrimiento, sino que se disfruta escuchándolos, ya que son siempre chispeantes y ocurrentes. Frases como la citada más arriba plagan la cinta haciendo difícil quedarse con una sola. La película engancha sin duda, a pesar de no presentar una intriga durante la mayor parte del metraje, dada la tensión que existe entre los dos y la empatía inmediata con el personaje del joven y con su situación.

Además, estos diálogos demuestran de manera meridiana la personalidad de ambos protagonistas. La interpretación de Ethan Hawke es meritoria, ya que pasa perfectamente por el pipiolo al que hasta la peor yonqui le adivina su inexperiencia y, tras ello, es capaz de vivir una auténtica transformación que no parece un exabrupto repentino, sino cuyas causas se comprenden. Pero es mayor el aplauso que merece Denzel Washington, sin cuya interpretación opino que la película no se habría sostenido o habría sido muy dura de ver. Ese personaje que desde el principio contiene una gran dosis de rasgos negativos es, a pesar de ello, tan carismático que puede hacer reír con él y despertar admiración. Pero no porque el actor dulcifique su intervención, para la que no se hacen concesiones en ni un solo gesto, sino gracias a la capacidad interpretativa de Washington. ‘Día de entrenamiento’ apenas cuenta con personajes y cabría mencionar unos cuantos nombres célebres del cine o de otras disciplinas, como son Snoop Dogg, Tom Berenger o Scott Glenn,en unas intervenciones que rayan la categoría de cameos. Eva Mendes –que en esa época aún firmaba como Méndez– en uno de sus primeros papeles, tampoco llega a secundaria.

'Training Day: Día de entrenamiento'

Lo que no te imaginas

(Lean este apartado solo si ya han visto la película).

‘Training Day: Día de entrenamiento’ se desenvuelve sin freno, se precipita hacia su desenlace aparentando ser, en su inicio, un compendio de escenas ambientales y de diálogos naturalistas sin otro propósito que el de reflejar unas actitudes. En lugar de una sorpresa o revelación de su trama, el giro del film se refiere a su estilo o género, pues lo que simulaba ser un film denuncia o una crítica sobre los comportamientos, sin dejar de serlo y de funcionar perfectamente en ese sentido, se convierte en un canónico thriller, con seguimiento de pistas y búsqueda de pruebas. Se comprueba en el último tramo que todo lo mostrado servía de preparación para el desenlace y que lo que podrían parecer escenas cotidianas o contemplativas –dirías hasta eliminables, mientras lo ves– resultaba imprescindible. La ausencia de un caso policial se torna falsa al introducir la originalidad de situar como antagonista al supuesto secundario –en los Oscars los consideraron al revés, pero ellos tienen en cuenta la fama de los actores y yo hablo de punto de vista cuando sitúo el protagonismo de una película– y de tomar como pruebas lo que no sonaba más que a demostraciones de lo que el protagonista tenía que sufrir. No es que presente una intriga muy avanzados los minutos, es que te hacer ver que la intriga ya estaba allí y no habíamos sido conscientes de ello. Este vuelco me parece lo más admirable y original de la película, aún por encima de los excelentes diálogos y las perfectas interpretaciones.

Criticaría, si acaso, la excesiva casualidad que se da cuando quienes encañonan a Hoyt son los primos de la chica a la que salvó esa misma mañana, ya que las coincidencias no son muy verosímiles. Pero supongo que, al optar entre esa licencia o entre no llevar al personaje hasta tal extremo, es preferible lo primero, que justificará mejor su reacción. Si tiene que haber verosimilitud en algo, mejor que sea en el comportamiento de un protagonista que en cuestiones de azar.

‘Training Day’ guarda numerosas similitudes con ‘Celda 211’, la película que, para muchos, supone ese poquito de orgullo patrio que, con respecto al cine, tan poco frecuentemente nos permitimos. El proceso psicológico de ambos protagonistas es similar: dos jóvenes, casados y de paternidad reciente o inminente, comienzan ilusionados sus nuevos trabajos y, sin comerlo ni beberlo, se ven envueltos en un follón que no solo los tienen al borde de la muerte, sino que los hacen cambiar a marchas forzadas (fin de los spoilers).

'Training Day: Día de entrenamiento'

Conclusión

Los premios que obtuvieron los intérpretes de esta película, incluido el Oscar al Mejor Actor en 2002 para Denzel Washington y una nominación al de Mejor Intérprete de Reparto en los mismos premios para Ethan Hawke, me parecen merecidos con creces. La realización de Fuqua también creo que tiene un gran valor, por la atmósfera que consigue y porque la película está retratada con buen gusto. Pero me parecería una lástima que se pasase por alto la que para mí supone la mejor cualidad de ‘Training Day: Día de entrenamiento’, que es ese cambio de tercio, merced al guion, que permite ofrecer mucho más que un reflejo fidedigno de unas actitudes reprobables.

Mi puntuación:

4

En los comentarios pueden votar la película que desean que sea analizada en la próxima “crítica a la carta“. Si quieren apoyar una propuesta sugerida por otra persona, no vale con un positivo, sino que deberán repetir el título en un comentario nuevo.

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<![CDATA[Vampiros de verdad: 'Drácula' de Francis Ford Coppola]]> http://www.blogdecine.com/criticas/vampiros-de-verdad-dracula-de-francis-ford-coppola http://www.blogdecine.com/criticas/vampiros-de-verdad-dracula-de-francis-ford-coppola Sun, 27 Nov 2011 17:12:07 +0000 seleccionado por richardford draculacoppolaf1.jpg

He cruzado océanos de tiempo para encontrarte

Cuando medio mundo quedó encantado, y el otro medio no, con la vuelta de Francis Ford Coppola a la saga de ‘El padrino’, el famoso director ganador de cinco Oscars sorprendió con su siguiente proyecto, una adaptación de la mítica novela de Bram Stoker sobre el más conocido de los vampiros literarios y cinematográficos. La última adaptación oficial databa de 1979 a cargo de John Badham, y atrás quedaban las exploraciones de la Hammer, con Terence Fisher y Christopher Lee a la cabeza, y también las míticas creaciones de Tod Browning y F.W. Murnau, amén de un buen número de apariciones en películas no tan conocidas —hablamos de uno de los personajes de ficción más llevados a una pantalla de cine—, por lo que volver a un personaje tan tratado era, cuanto menos, curioso. Todo el mundo estaba expectante por saber si Coppola repetiría un fracaso del estilo de ‘Corazonada’ (‘One From the Heart’, 1982) —con el que comparte el hecho de haber sido rodadas íntegramente en estudio— o, por el contrario era un éxito.

‘Drácula’ (‘Bram Stoker´s Dracula’, 1992) terminó siendo uno de los más grandes éxitos de su director en una época en la que los avances en los efectos visuales empezaban a cobrar una gran importancia —recordemos que esta película está filmada entre ‘Terminator 2: el juicio final’ (‘Terminator 2: Judgment Day’, James Cameron, 1991) y ‘Parque jurásico’ (‘Jurassic Park’, Steven Spielberg, 1993), que todavía tienen el listón muy alto al respecto—. Coppola utilizó efectos bastante artesanales para así poder abaratar la producción, pues en Columbia no iban a dejar que se pasasen del presupuesto asignado, que al final quedó en unos 40 millones de dólares. El origen de la película se encuentra en el acuerdo que Winona Ryder y Coppola tenían por aquel entonces, debido a que la actriz no “pudo” protagonizar ‘El padrino, parte III’ (‘The Godfather, part III’, 1990) —fue sustituida por Sofia Coppola, para desgracia de muchos— y el director acordó con ella que le presentase un guión interesante en el que ambos pudiesen colaborar. Lo que en un principio iba a ser una miniserie de televisión dirigida por Michael Apted, terminó siendo la película que hoy todos conocemos. Afortunadamente.

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La controversia con esta película surgió a raíz de su título original, ‘Bram Stoker´s Dracula’ —a punto estuvo de titularse ‘Francis Ford Coppola´s Dracula’, pero al propio director no le pareció una buena idea—, y de las declaraciones de su guionista James V. Hart —si echamos un vistazo a su currículum, comprobaremos que éste es el mejor trabajo de su carrera—, que aseguraba haber realizado una escritura totalmente fiel a la obra de Stoker. Absolutamente falso. Y ahí empezaron los problemas, pues numerosos fanáticos del libro, amén de literatos varios y autores teatrales conocedores profundos del original, aprovecharon para sacar sus colmillos y atacar sin piedad al film de Coppola, sin caer en la cuenta —ignorancia, lo llamo yo— que el medio cinematográfico posee herramientas muy distintas a las de la literatura. Además del hecho de que una cosa es la promoción de un film, y otra bien distinta el film en sí, prueba patente de que muchos espectadores juzgan una obra cinematográfica por cómo se la han vendido y no por lo que la obra es o les ha sugerido.

James V. Hart habló de más al afirmar esa fidelidad, pues a la vista está que no es así. Sin embargo eso no invalida para nada la película, la cual presenta unas novedades con respecto al original que también suponen una sorpresa al compararla con cualquier otra adaptación del mítico vampiro. Para empezar tenemos un prólogo, realmente fascinante, en el que vemos el origen de Drácula y su amor por su Elisabeta, su partida a la batalla y posterior reniego de la Iglesia, a la que representó siendo un feroz guerrero. Un prólogo lleno de fuerza en el que Coppola deja clara la intencionalidad teatral del relato, filmando una sangrienta batalla como si de sombras chinescas se tratase. Gary Oldman —en un papel para el que fueron considerados Andy Garcia, quien lo rechazó por el alto contenido sexual de la película, Gabriel Byrne, Armand Assante, Antonio Banderas, Viggo Mortensen y Jeremy Irons, quien a punto estuvo de iniciar rodaje—, Winona Ryder y Anthony Hopkins —que llega a realizar tres papeles en la película— protagonizan este pequeño segmento en el que se subraya el carácter romántico y sangriento de la historia. Amor y sangre unidos en un fatídico destino.

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Destino que compartirán los mismos personajes siglos después. Oldman da vida a un Drácula envejecido a punto de trasladarse a Londres, y Hopkins y Ryder a personajes que bien podrían ser la reencarnación de Elisabeta —Mina Harker— o del hombre que condena el suicidio de aquella —Van Helsing—. Tres líneas narrativas que terminan confluyendo cuando Drácula en Londres deja mortales rastros de su existencia. El encuentro entre Mina y un Drácula completamente rejuvenecido gracias al poder de la sangre muestran a un Coppola muy inspirado que rinde homenaje al nacimiento del cine, el cual curiosamente coincidió con la publicación de la novela de Stoker. Imágenes del conde, cuya presencia parece recordar al Corleone de la saga más conocida de su realizador, paseando por las calles londinenses al ritmo de los fotogramas de un viejo cinematógrafo, y el posterior encuentro con su amada reencarnada poseen una fuerza arrebatadora que se repite en la escena del lobo, momento en el que Mina queda completamente fascinada por el conde, o la escena de la absenta, de una sensualidad y erotismo muy marcados. Al fin y al cabo ‘Drácula’ es una historia de amor y sexo.

Y siempre ha sido así, incluidas las versiones de Murnau, Browning o Fisher, a las que Coppola rinde sendos homenajes en diversos instantes del film. Pero esta vez se hace hincapié en el lado humano de Drácula, quien recordemos, fue humano una vez. Ese es otro de los aspectos que diferencian esta adaptación del resto. Drácula es un eterno enamorado entristecido, primero por la muerte de su amada, y luego enfurecido por el hecho de que la Iglesia, a la que tanto defendió, rechaza el alma de Elisabeta por haberse suicidado. Su maldición, provocada por él mismo, será vagar a través de los tiempos en busca de su amor perdido —la frase que inicia este texto me parece una de las más bellas jamás pronunciadas en una película, por todo lo que encierra y por ser un ejemplo perfecto de síntesis—, dejar muertes allá por donde pasa, encontrar a su amor, y con ello el perdón de Dios en un clímax lleno de lirismo. Nunca la muerte del vampiro más famoso de todos los tiempos estuvo tan cargada de belleza, y aunque los colores, y en parte los decorados, evocan a los mejores títulos de la Hammer, Coppola es capaz de crear algo nuevo con un material tan manido.

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La música del polaco Wojciech Kilar, de gran épica en algunos momentos y terroríficamente íntima en otros, llena cada plano del film, y es capaz de transportarnos a esa especie de mundo onírico creado por Coppola, donde se funden cine, teatro y literatura con inusual equilibrio, algo que muy probablemente ha enfadado a los más puristas de cada arte. Nunca una actriz tan mediocre como Winona Ryder estuvo tan sensual y atractiva, Anthony Hopkins da vida a un Van Helsing tan temible como el conde Drácula, terriblemente conservador y puritano, y Gary Oldman hace la interpretación de su vida, logrando que sintamos al mismo tiempo fascinación y repulsión. Al respecto cabe citar la muy inteligente decisión de que Mina es la única, junto con el espectador, que ve al Drácula humano. El resto de personajes sólo lo ven como un viejo decrepito —Keanu Reeves, sin duda lo peor del film, dando vida a Jonathan Harker, en su visita al castillo en Transilvania, y cuya estancia es una muy barroca pesadilla—, o un monstruo, al que también da vida un Oldman lleno de maquillaje, obra y gracia de Greg Cannom.

Coppola se reunió con el equipo en su rancho, días antes de iniciar rodaje y entre otras cosas, obligó a los actores a una lectura de la obra de Stoker en voz alta, algo que les llevó dos días enteros. El famoso realizador quiso que sus intérpretes estuviesen perfectamente familiarizados con el material. El resultado, dejando a un lado alguna laguna narrativa —arreglada por la voz en off de Hopkins como uno de los narradores, algo que nunca gustó demasiado a Coppola— y el penoso trabajo de Reeves, es firme y por decirlo de alguna manera, vampirizador. Y he ahí uno de los grandes aciertos de Coppola realizador. Su puesta en escena logra una conexión única, y muy elegante, entre el poder vampirizador del cine —la escena de las sombras chinescas antes comentada— y su personaje. Porque ante todo no estamos ante el Drácula de Stoker, al cual sin duda reconocemos, sino ante el de Coppola, ante una reinterpretación del mito. Y nos ha seducido como lo haría el más grande de los vampiros, dejando claro que su existencia y su poder sólo tienen una razón de ser: el amor.

Vampiros de verdad en Blogdecine:

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<![CDATA['Las aventuras de Tintín: El secreto del unicornio', el retorno a la aventura clásica]]> http://www.blogdecine.com/criticas/las-aventuras-de-tintin-el-secreto-del-unicornio-el-retorno-a-la-aventura-clasica http://www.blogdecine.com/criticas/las-aventuras-de-tintin-el-secreto-del-unicornio-el-retorno-a-la-aventura-clasica Wed, 23 Nov 2011 17:17:01 +0000 seleccionado por richardford tintincinef1.jpg

‘Las aventuras de tintín: El secreto del unicornio’ (‘The Adventures of Tintim’, Steven Spielberg, 2011) ha sido un estruendoso éxito en Europa, donde se ha estrenado dos meses antes que en su país de origen, al que llegará todavía dentro de un mes. Es evidente que Steven Spielberg y Peter Jackson han querido comprobar los resultados taquilleros en el continente donde el personaje de Tintín, creado por Hergé, tiene una mayor popularidad. El éxito era lógico, si tenemos en cuenta que el famoso personaje llevaba esperando una adaptación cinematográfica desde que Spielberg hizo ‘En busca del arca perdida’ (‘Raiders of the Lost Ark’, 1981), que fue comparada con las aventuras del joven reportero metido a detective aventurero. A ello hay que sumar que la película la dirige el director más popular de todos los tiempos, y también que es un film de animación, género de gran aceptación en los últimos años.

El resultado está a la altura de las expectativas, tratándose de un cineasta como el director de ‘Tiburón’ (‘Jaws’, 1975), ya no sólo porque demuestra una vez más que sigue siendo uno de los mejores narradores que ha dado el séptimo arte, sino porque su primera incursión en este tipo de cine ha resultado mejor de lo que muchos esperábamos. Debo reconocer que de todos los proyectos en los que se ha metido Spielberg, éste era el que menos me ha interesado a priori, pero una vez metido en materia, la magia se ha apoderado de la función. Y por magia me refiero a esa señal perfectamente identificable, pero prácticamente indefinible, que viste a las grandes películas, aquellas capaces de transportarnos a otro mundo, tal y como ocurre con el presente film, que sin ser una obra maestra —tampoco lo necesita— supone uno de los mejores entretenimientos del año.

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Spielberg ha sabido cómo enfrentarse a la ardua tarea de adaptar un personaje como Tintín. Aunque durante mucho tiempo se especuló con la posibilidad de una película en imagen real, no hay duda de que la opción finalmente elegida ha sido la mejor. La captura de movimiento como técnica, y una animación que recuerda a los originales de Hergé con la salvedad de que ahora estamos en el demandado mundo de la 3D y hay que adaptarse a ello. Una adaptación en la que evidentemente se apartan de la llamada línea clara que caracteriza las novelas gráficas de Tintín, y Spielberg se la juega tomando fragmentos de distintas aventuras unificándolos en uno solo, con lo que lleva al personaje a su terreno. Esto sin duda es lo que más habrá cabreado a los expertos o fans en Tintín, entre los que no me encuentro.

Pero como el arte siempre es cuestión de perspectiva, lo que sí soy es un fan del señor Spielberg —a Peter Jackson le tengo el justo aprecio por haber realizado una maravillosa trilogía—, y como tal debo considerarme más que satisfecho con ‘Las aventures de Tintín: El secreto del unicornio’, que nos devuelve a un Spielberg lleno de energía. La aventura, en el sentido más clásico del término, vuelve a apoderarse de la platea en pleno 2011. El director de ‘A.I.’ plantea su film como si de una nueva aventura de Indiana Jones se tratase, algo muy lógico dadas las comparaciones que el mismo Hergé hizo entre el arqueólogo y el reportero. Así, Spielberg maneja muy bien el tempo y el ritmo, y con una justa y concisa presentación de personajes y situaciones va directo al grano como nunca.

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Tanto Juan Luis como Mikel, mis compañeros en estas páginas, consideran que el trabajo de Spielberg se ha quedado a medias, que podría haber dado más de sí. No estoy del todo de acuerdo, si acaso hay cierto distanciamiento con los personajes por aquello de querer aspirar al realismo, algo que considero un error —Pixar y Ghibli son las pruebas palpables de que tal cosa no es necesaria, de que se puede empatar con personajes animados—, pero la película es un completo torrente de emoción, una montaña rusa de lo más efectiva, que no ofrece ni el más mínimo respiro al espectador, exactamente igual que en las cuatro películas sobre Indiana Jones. Y al igual que en ellas, Spielberg da una verdadera lección de lo que significa espectáculo, y no aparatosidad, y de cómo enlazar set piece tras set piece sin atropellamiento alguno. Si hay alguna que destaca sobre las demás es la ya famosa persecución en plano secuencia, con una planificación prodigiosa, y que muestra claramente lo que puede hacerse en el cine de animación.

Si bien Tintín no posee un carisma arrebatador —la misma impresión que me he llevado en los cómics— sí lo poseen dos personajes secundarios. Me refiero a Milú y a Haddock, quien revela una vez más a Andy Serkis como un genio en lo que hace. Con ambos personajes Spielberg demuestra su talento para la comedia, convirtiéndolos en las verdaderas estrellas de la función, por encima de Tintín, en cuyos rasgos además podemos reconocer a Jamie Bell en el que probablemente sea el mejor trabajo de su carrera. El resto de personajes no desmerecen, aunque no gozan de tanto lucimiento como los centrales, un precio a pagar en una película tan llena de acción. Porque si Spielberg se apodera con todo respeto del personaje de Hergé, también es capaz de moverse en otros terrenos de la aventura como ese flashback sobre el antepasado de Haddock, y que deja en evidencia —y en bragas, valga la vulgaridad— a la saga de ‘Piratas del caribe’. Otra lección de este hombre, que aún diciendo todo lo que ha dicho en el séptimo arte a través de sus películas, aún le queda mucho por decir. Ahora a esperar para ver si Peter Jackson es capaz de superar lo visto, y no me refiero a la técnica.

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<![CDATA[Billy Crystal es el nuevo presentador de los Oscar ]]> http://www.blogdecine.com/oscars-2012/billy-crystal-es-el-nuevo-presentador-de-los-oscar http://www.blogdecine.com/oscars-2012/billy-crystal-es-el-nuevo-presentador-de-los-oscar Thu, 10 Nov 2011 21:48:34 +0000 seleccionado por richardford Billy Crystal volverá a presentar los Oscar

Parece que el culebrón de los Oscar 2012 ya ha concluido. Ayer fue Brett Ratner el primero en verse forzado a dimitir como productor de la emisión televisiva de estos premios tras una serie de desafortunadas declaraciones. Pocas horas después, Eddie Murphy decidió que no quería presentar los Oscar sin la colaboración de Ratner, su principal valedor, y presentó su abandono. No pasó mucho tiempo hasta el anuncio de que Brian Grazer, colaborador habitual de Ron Howard, iba a ocupar el puesto de Ratner, quedando sólo por saber quién iba a ser el encargado de sustituir al protagonista de ‘El príncipe de Zamunda’. Se llegó a comentar que el primer trabajo de Grazer era intentar traer de vuelta a Murphy, pero parece que no fue el caso.

Tras apenas unas horas de negociación, Billy Crystal ha aceptado presentar los Oscar por novena vez y yo no puedo estar más feliz con la noticia. Reconozco que ha habido otros presentadores como, por poner un ejemplo, Hugh Jackman que han hecho un buen trabajo, pero el protagonista de ‘Cuando Harry encontró a Sally’ siempre ha sido mi presentador favorito para estos premios. Sus magníficos números iniciales, el humor con el que sabe llevar la gala y su gran sentido del timing lo convertían en la elección ideal, pero también la más cómoda, ya que la Academia de Hollywood no podía permitirse más sobresaltos. El propio actor ha confirmado la noticias en su twitter con las siguientes palabras: “Voy a presentar los Oscar para que así la joven mujer de la farmacia deje de preguntarme mi nombre cuando voy a recoger mis medicinas. Esperando el show“.

Os dejo unos vídeos con algunos de sus antológicos comienzos para ir abriendo el apetito ante lo que podamos esperar. Espero que pueda estar al mismo nivel de antaño y no llevarme una decepción tras tantos años deseando su regreso. ¿Qué opináis vosotros?

Ve el video en el sitio original.

Ve el video en el sitio original.

Vía | Deadline

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<![CDATA['Cars 2', ex-ce-len-te]]> http://www.blogdecine.com/criticas/cars-2-ex-ce-len-te http://www.blogdecine.com/criticas/cars-2-ex-ce-len-te Mon, 07 Nov 2011 07:49:05 +0000 seleccionado por richardford cars2f1.jpg

Aún no salgo de mi asombro. Que la todopoderosa Pixar haya rebajado el nivel tras la impresionante ‘Toy Story 3’ (id, Lee Unkrich, 2010) ha servido para que muchos despotriquen contra la productora comandada por John Lasseter, que otros digan que se han aburrido, o que se digan sandeces como la de que el personaje de Mate es insoportable, algo que sin duda será cierto en la versión doblada del film puesto que en versión original, Mate resulta todo lo contrario, la auténtica y merecida estrella de la función. Supongo que algunos están demasiados acostumbrados a la excelencia, o a ese toque trascendental que tienen la mayoría de las obras de Pixar, salvo curiosamente la saga que nos ocupa y probablemente ‘Bichos’ (‘A bug´s Life’, John Lasseter y Andrew Stanton, 1998), película que también lleva el sambenito colgado de “lo peor de Pixar”.

Pero es que resulta que lo peor de Pixar vale más que filmografías enteras de muchos directores, y siendo justos no creo que haya que hundir en el fango esta secuela del proyecto más personal de Lasseter. Y es que no poder decir que ‘Cars 2’ es la nueva joya de Pixar no implica necesariamente que estemos ante una mala película, ni muchísimo menos. Hay en el trabajo de Lasseter y Brad Lewis emoción, humor, suspense, y sobre todo mucha acción. Un film sencillo y ligero que no cuenta una “historia importante” como la mayoría de los relatos de Pixar, un film menor entre las obras maestras de la compañía, pero magnífico en ejecución, rico en referencias y un divertimento de primera. Una película hecha para disfrutar sin necesidad de que nos toquen el alma.

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‘Cars 2’ se aleja de su antecesora en cuanto a la localización, tal vez con el deseo de no ser acusados de localistas, tal y como sucedió con la primera entrega, y eso que hablamos de la película más Capriana de la factoría. Esta vez, Rayo McQueen y su mejor amigo salen de sus queridos Estados Unidos para participar en una carrera en la que se competirá por demostrar quién es el coche más veloz del mundo. Un viaje que para Mate se convertirá además en la experiencia de su vida, pues vivirá una aventura sin igual, llena de espías y planes para sabotear la carrera. La trama secundaria de espionaje pasará a ser la principal, y con ello Mate le roba el protagonismo a McQueen, operación muy lógica teniendo en cuenta las veces que Lasseter se ha dedicado a dicho personaje en varios cortos.

De esta forma, ‘Cars 2’ casi parece un spin-off de la primera entrega más que una secuela —hay otros casos, como el de la flojísima ‘La cosa (The Thing)’, que son precuelas pero parecen remakes—, aunque también puede verse como un acto de amor hacia los eternos personajes secundarios que tanto y tanto han amenizado las obras de Disney/Pixar. Mate así pues tiene su película, y Lasseter ha tenido la inteligencia de convertirle en un héroe de acción improvisado, dando una lección en ese subgénero tan menospreciado injustamente —sí, lo he dicho muchas veces, pero no cesaré en decirlo hasta que el cine de acción sea tratado como merece, con respeto—, hasta tal punto que ‘Cars 2’ es una de las mejores cintas de acción de los últimos años y uno de los divertimentos más sanos del año, al lado de otro film de animación, cierta maravilla de un tipo apellidado Spielberg.

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Lo que menos importa de la película es la carrera, de la cual sospechamos su desenlace desde antes de que se produzca. El interés radica en esa trama paralela, que lógicamente se unirá con la central en su tramo final, en la que se construye una trama de espionaje que rivaliza con las de la saga de James Bond. Finn McMissile es uno de los nuevos personajes de la función, un agente secreto prácticamente invencible, que no sólo recuerda a 007, sino que además posee la voz del gran Michael Caine, quien ha dado vida cinco veces a Harry Palmer —en películas como ‘Ipcress’ (‘The Ipcress File’, Sidney J. Furie, 1965) o ‘Funeral en Berlín’ (‘Funeral in Berlin’, Guy Hamilton, 1966)—, trasunto del famoso agente al servicio secreto de su majestad, cuyas adaptaciones cinematográficas salieron debido al éxito de la saga Bond. El espectacular prólogo de ‘Cars 2’ deja bien claro las intenciones de Lasseter: acción, acción y acción.

Por otro lado, el tema predilecto de Lasseter en sus películas, o sea, la amistad por encima de todas las cosas, está tan presente como siempre. De ahí el protagonismo de Mate, para dar importancia a los amigos que se tienen y no se valoran, aquellos que te han acompañado en un buen trecho de este viaje que es la vida, y guardan a modo de abolladuras —maravillosa alegoría— los recuerdos de las experiencias compartidas, de los golpes que se han recibido, y a pesar de ellos se sigue hacia delante gracias al valor de la amistad. Todo ello aderezado con buenas dosis de humor, como ese bólido que se burla continuamente de McQueen, o el hecho de que Mate se convierta sin querer en un agente secreto, un héroe que no ha pedido serlo —supongo que Lasseter quiere decirnos que todos llevamos uno dentro—, pero que luce como el que más, debido a su inventiva. Y cómo no, el desternillante desenlace que hace referencia a cierto detalle del argumento —el combustible— y que evoca sin disimulo la comedia clásica americana basada más en el diálogo que en el gag visual.

¿Más sencilla que otras producciones de Pixar? Sin duda. Pero no debemos confundir sencillez con simpleza. Ya habrá tiempo para que Pixar vuelva a contarnos la historia más grande jamás contada, algo a lo que aspira en muchas de sus películas. Relajarse nunca viene mal, y menos con una aventura tan sincera como la de ‘Cars 2’, recientemente editada en DVD y Blu-ray —el mejor invento desde la rueda—, oportunidad de oro para los que “sufrieron” viéndola, y también para los que la disfrutamos.

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<![CDATA[Sony quiere a Aaron Sorkin para el biopic de Steve Jobs]]> http://www.blogdecine.com/proyectos/sony-quiere-a-aaron-sorkin-para-el-biopic-de-steve-jobs http://www.blogdecine.com/proyectos/sony-quiere-a-aaron-sorkin-para-el-biopic-de-steve-jobs Tue, 25 Oct 2011 09:36:29 +0000 seleccionado por richardford steve-jobs-apple-foto

Era de esperar. En Sony han puesto en marcha un biopic de Steve Jobs, y quieren que Aaron Sorkin se encargue del guion. Porque es el hombre que ganó un Oscar por escribir ‘La red social’ (‘The Social Network’, 2010), ¿para qué arriesgar? Curiosamente, días después del fallecimiento del cofundador de Apple, Sorkin publicó un artículo en el que desvelaba que Jobs le llamaba por teléfono con regularidad para elogiar su trabajo, y que un día le ofreció escribir una película para Pixar; él se negó alegando que no quería decepcionar a su hija siendo responsable de la peor película del estudio (claro que en ese momento todavía no se había estrenado ‘Cars 2’...). Al parecer, el guionista está considerando la oferta de Sony pero todavía no ha aceptado.

Supongo que uno de los factores que está teniendo en cuenta Sorkin (si es que realmente le han ofrecido el trabajo, y no se trata de otro de los millones de rumores que se inventan los medios norteamericanos para tener entretenidos a sus lectores) es que, independientemente de que el guion lo escriba él o Ben Affleck, tiene que basarse en la biografía oficial escrita por Walter Isaacson, que es lo que tienen entre manos los ejecutivos de la poderosa empresa japonesa. Esto es, la película puede acabar titulándose algo así como ‘Vida y milagros de Steve Jobs: La verdadera historia de un santo que revolucionó nuestro mundo’. Pero espero que no. De momento no se habla de fechas ni de candidatos para dirigir o protagonizar el film, que podría estar en los cines como muy pronto en 2013.

PD: Recordemos que ya hay una película centrada en la creación de Microsoft y Apple, ‘Piratas de Silicon Valley’ (1999), en la que Noah Wyle daba vida a Jobs. ¿A quién elegiríais vosotros para el biopic?

Vía | Lashorasperdidas

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<![CDATA[Encuesta de la semana | La comedia (y II)]]> http://www.blogdecine.com/otros/encuesta-de-la-semana-la-comedia-y-ii http://www.blogdecine.com/otros/encuesta-de-la-semana-la-comedia-y-ii Fri, 21 Oct 2011 11:54:46 +0000 seleccionado por richardford encuesta-blogdecine-comedia-peliculas-directores.jpg

Una semana después de conocer los resultados de la primera encuesta dedicada a la comedia, os dejo la segunda y última sobre este género. Como recordaréis, la anterior estaba centrada en los cómicos; en la de hoy (¡la trigésima!) nos ocuparemos de las películas y los directores.

Así que en esta ocasión las cuestiones que os planteo son las siguientes: ¿cuál es la mejor y la peor comedia jamás filmada (que hayáis visto, claro)?, ¿quien ha dirigido (o está dirigiendo) las historias más divertidas del cine?, ¿qué pensáis sobre el género, se le da la importancia que se merece, se siguen haciendo buenas comedias? Quiero saber vuestra opinión, no os cortéis.

Como siempre os aclaro, no es necesario contestar a todas las preguntas para enviar el formulario, solo las que queráis, y las opciones de respuesta que os doy son solo sugerencias (basadas en selectivas listas que he considerado relevantes), no tenéis que decantaros por ninguna, para eso está la opción “otro”, donde podéis escribir el título o el nombre que consideréis acertado. Sin más, os animo a echar un vistazo a la encuesta y participar:

PD: De nuevo, mi intención era tener la encuesta a principios de semana, lo lamento. Mi querido ordenador ha pillado un virus y le está costando recuperarse, por lo que estoy usando otro que si fuera una persona, sin duda parecería un cansado anciano.

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<![CDATA[Taquilla española | J.J. Abrams derrota a Conan]]> http://www.blogdecine.com/noticias/taquilla-espanola-jj-abrams-derrota-a-conan http://www.blogdecine.com/noticias/taquilla-espanola-jj-abrams-derrota-a-conan Tue, 23 Aug 2011 14:07:57 +0000 seleccionado por richardford super-8-conan-el-barbaro-3d

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Ya terminó el reinado animal en la taquilla española. Tras dos semanas en lo más alto, ‘El origen del planeta de los simios’ (‘Rise of the Planet of the Apes’) cae al tercer puesto, aunque sus cifras siguen siendo estupendas y ya ha superado la barrera de los diez millones de euros (muy merecido, es una de las películas más entretenidas e inteligentes del año); ‘Zooloco’ (‘Zookeeper’) también baja dos puestos, del segundo al cuarto, lo que no está tan mal teniendo en cuenta la competencia y que su protagonista, Kevin James, es prácticamente un desconocido en nuestro país (más de uno se refiere a él como “el amigo gordo de Adam Sandler”).

Dos grandes novedades llegaron a los cines el pasado viernes, pero el duelo ha sido menos reñido de lo esperado. ‘Super 8’, la famosa colaboración nostálgica entre J.J. Abrams y Steven Spielberg (que solo ha ejercido de productor, como en la trilogía de ‘Transformers’), ha sido la gran triunfadora del fin de semana logrando el número uno de la taquilla con cerca de tres millones de euros. A pesar del reclamo del 3D, ‘Conan el bárbaro’ (‘Conan the Barbarian 3D’), con Jason Momoa sustituyendo a Arnold Schwarzenegger, se tiene que conformar con la segunda plaza, con una recaudación similar a la conseguida por la precuela de ‘El planeta de los simios’ en su tercera semana; parece claro que este nuevo Conan no ha interesado al público tanto como se esperaba (ni en España ni en Estados Unidos, donde ha sido un fracaso).

Por lo demás, cabe destacar que en la mitad de la tabla resiste con fuerza la adaptación a la gran pantalla de ‘Los Pitufos’ (‘The Smurfs’), que ‘Manuale d´amore 3: Las edades del amor’ (‘Manuale d´amore 3’) no ha conseguido explotar la fórmula de propuesta romántica para adultos, y que ‘Harry Potter y las reliquias de la muerte. Parte 2’ (‘Harry Potter and the Deathly Hallows. Part II’) está a punto de abandonar el top ten con una recaudación inferior a la esperada (ahora mismo lleva casi la mitad de lo que consiguió la primera entrega, hace ya casi una década).

PD: Este viernes la cartelera se renueva con una buena ración de títulos: ‘Destino final 5’, ‘El perfecto anfitrión’ (la vi en Sitges y me gustó), ‘Lo contrario al amor’, ‘Superbrother’ y ‘Dinero fácil’, entre otros. ¿Creéis que seguirá ‘Super 8’ en lo más alto?

Datos | TioOscar

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