Favoritos de sivious en Blogdecine http://www.blogdecine.com/usuario/ seleccionado por sivious http://www.blogdecine.com <![CDATA['En tierra hostil (The Hurt Locker)'. La tensión]]> http://www.blogdecine.com/criticas/en-tierra-hostil-the-hurt-locker-la-tension http://www.blogdecine.com/criticas/en-tierra-hostil-the-hurt-locker-la-tension Thu, 28 Jan 2010 11:25:19 +0000 seleccionado por sivious Hurt Locker

En ocasiones, las películas o novelas de guerra que mejor tratan el tema son aquellas que no muestran escenas bélicas, sino que se quedan con lo que ocurre antes o después de las batallas o a varios metros de ellas. Ésta es la manera de mostrar el absurdo de las contiendas y con ello lograr un mensaje antibelicista. Como decía Kurt Vonnegut en su obra maestra —el libro, no la película‘Matadero 5’, lo importante es restarles toda la épica. Si incluyes épica, la guerra puede percibirse como algo atrayente y positivo, la engrandeces, la conviertes en heroica. Demostrar los sinsentidos de muchas acciones las despoja por completo de este sentimiento.

En el film ‘En tierra hostil (The Hurt Locker)’, de Kathryn Bigelow, nos encontramos en uno de esos momentos: los soldados norteamericanos protegen al pueblo iraquí de los ataques de sus propios insurgentes, sin participar activamente en ninguna ofensiva. No estamos en plena guerra, sino en meses posteriores en los que las vidas de los estadounidenses se arriesgan para que una situación poco sostenible no explote por completo. No se percibe solución inmediata o siquiera posible al problema y, a pesar de ello, se mantiene allí a las tropas. Sin que haya discursos políticos ni se hable siquiera del asunto, la película deja muy claro que la situación es absurda.

“The Hurt Locker” es una expresión de la jerga militar que aparecía ya en los artículos de Mark Boal, autor del guión. “To put someone in the hurt locker” significa causarle dolor. Literalmente podría traducirse como “la taquilla del dolor” y eso es más o menos lo que quiere decir: habla de todo el daño concentrado y encerrado. Las bombas pueden ser esos artilugios que concentran dolor y destrucción.

Hurt Locker

La dirección de Bigelow

Cuestionaba en otro post la validez de diferenciar la labor pura de dirección de una película de la autoría completa de ésta. Nos encontramos aquí ante un caso clarísimo donde el verdadero mérito del film recae en Bigelow: los valores de la cinta radican casi exclusivamente en la forma en la que está dirigida —siempre que la directora haya supervisado el montaje, que, al parecer, es el que tiene más “brutos” de la historia del cine—.

La tensión es la sensación que predomina en ‘En tierra hostil (The Hurt Locker)’. Bigelow sabe crearla de maravilla. Divide el film en escenas muy extensas que tienen su proceso de crecimiento con una estructura igual a la que arma las películas. Va entrando en ellas de manera casual, incluso con algún chiste, haciendo planos generales que nos sitúan. Introduce entonces un conflicto, una dificultad. Comenzamos a sentir tensión. Se va desarrollando, a base de un crescendo, el peligro al que se someten los personajes y finalmente, la solución, positiva o negativa, rompe ese sentimiento de tensión. Tras ello, existe el instante en el que nos damos cuenta de lo que estaba ocurriendo, cuando ha llegado la calma.

La herramienta del suspense la maneja Bigelow como una maestra. Dilata las situaciones todo lo que es posible para aumentar nuestro nerviosismo. Emplea planos inserto que cortan el fluir en tiempo real y alargan la duración del proceso. Utiliza los encuadres subjetivos para que comprendamos el miedo que tienen los soldados ante cualquier presencia cercana y se nos contagie. La amenaza está presente y cada vez es más inminente, cual espada de Damocles. Juega con nosotros, nos manipula expandiendo esos momentos, pero lo disfrutamos, como el protagonista disfruta la adrenalina.

Es impresionante también cómo están rodados los disparos y las explosiones. En la primera escena, esa cámara lenta —o rápida, según si hablamos de cómo se filma o cómo se percibe— que hace saltar las partículas de óxido y las piedrecitas es espectacular. Podría ir secuencia por secuencia, mencionando aquellas que me han parecido portentosas, pero mejor que las veáis sin saber nada sobre ellas.

Entre las grandes escenas de tensión, encontramos instantes relajados en los que los protagonistas necesitan liberar su testosterona. Aunque son los menos potentes de una película que, quizá por ellos, es larga; no carecen de interés y se aderezan con la curiosidad de que sea una mujer quien refleje esos desahogos tan característicos masculinos, como son los insultos y las peleas sin objeto.

Renner

Lo que está por debajo

La trama de ‘En tierra hostil (The Hurt Locker)’ parece mínima o inexistente, pero no es cierto que el film permanezca detenido sin avanzar argumentalmente. El contenido de esta película es la evolución de los personajes y de la relación entre ellos y eso sí muestra una progresión. El sargento Sanborn ha perdido a un amigo y recibe a un nuevo jefe de artificieros con tremenda buena fe, pero le choca encontrar que es un hombre más temerario que valiente y que desobedece las indicaciones que él le da para protegerle. El sargento James es un adicto a la adrenalina que se comporta como si no tuviese nada que perder. Su actitud, sorprendente y pasota, da un aliciente a la película en el momento en el que aparentaba que no iba a ser sino escenas de acción.

Jeremy Renner —protagonista de una serie que ya recomendé y que creo que se canceló injustamente: ‘The Unusuals‘— interpreta a William James, ese cowboy que no le tiene miedo a nada, pero en cuyo ánimo poco a poco van a ir calando los horrores que va a vivir. El espectador pasa por el mismo proceso de evolución que este personaje: disfruta de la tensión y la adrenalina de las escenas del inicio como si fuesen una pura atracción entretenida, pero más adelante no puede seguir viéndolo todo de forma fría. Existe un punto a partir del cual cambia la actitud y ya es difícil que vuelva atrás. Son escenas muy asiladas, pero la suma de ellas no es igual al conjunto que forman. El orden en el que están situadas obedece a un sentido.

Decir cualquier cosa sobre los actores famosos que trabajan aquí, como Ralph Fiennes y Guy Pearce, supondría spoilers.

La postura de los autores con respecto a la guerra —no a la guerra de Irak, sino a las guerras— no se da de forma explícita, pero eso no significa que no exista. En cierto sentido el protagonista se parece al Billy Pilgrim, de ‘Matadero cinco’, porque ambos viven despegados de las realidades en las que están sumidos: aquel por sus viajes en el tiempo que le hacían aterrizar, desconcertado, en un terreno donde no sabía cómo comportarse y éste porque su adicción al riesgo le convierte casi en un ser sin sentimientos… casi porque cuando algo es realmente atroz, se desmorona. Si lo de Vonnegut era un alegato antibelicista tan poderoso, se puede considerar la obra de Boal-Bigelow como algo semejante. SPOILER: El protagonista, al final, vuelve a la tierra hostil porque es adicto a vivir en peligro, pero no por ser lo que cierra significa que se presente como la decisión positiva. Como cualquier adicción, es algo nocivo, que se hace sin reflexionar y que probablemente acabará matándolo FIN DEL SPOILER.

La experiencia de ‘En tierra hostil (The Hurt Locker)’ es el equivalente a entrar en la montaña rusa del parque de atracciones y, sin haberte dado cuenta del cambio, terminar el viaje en el túnel del terror. Es un film lleno de méritos por la forma en la que está rodado, pero nada desdeñable por su contenido.

Mi puntuación:

4

Otras críticas de ‘En tierra hostil (The Hurt Locker)’ en Blogdecine:

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<![CDATA[Steven Spielberg: 'Parque Jurásico', ingenio bajo mínimos]]> http://www.blogdecine.com/criticas/steven-spielberg-parque-jurasico-ingenio-bajo-minimos http://www.blogdecine.com/criticas/steven-spielberg-parque-jurasico-ingenio-bajo-minimos Wed, 21 Oct 2009 18:24:26 +0000 seleccionado por sivious t-rex-jurassic-park.jpg

La falta de humildad frente a la naturaleza demostrada aquí...me deja asombrado

-Doctor Ian Malcolm


A mediados de los ochenta había empezado a percibirse lo que podían dar de sí las criaturas generadas por ordenador, y después incluidas en el fotograma, proceso que James Cameron ya ensayó en la estupenda, aunque irregular, ‘The Abyss’, para después asombrar al mundo con el T-1000 de ‘Terminator 2‘. No tardaría en llegar la inclusión de criaturas en gran número, y qué mejor manera de demostrar la capacidad de la técnica, pensaría Spielberg, y de apuntarse un triunfo, que adaptando la novela más vendida de su gran amigo Michael Crichton.

Pienso, sinceramente, que el tríptico compuesto por ‘Always’, ‘Hook’ y ‘Parque Jurásico’ (amén de varios fallos más, que nadie es perfecto), ha rebajado considerablemente la altura de la filmografía de Spielberg, si bien en la primera y esta tercera hay detalles que pueden destacarse, pero muy lejos de la maestría de ‘Jaws’, ‘E.T.’ o ‘La última cruzada’. Spielberg cogió el testigo de la técnica, pero se devaluó a sí mismo con esta película, que es de lo menos inspirado que ha firmado en su vida.

La novela de Michael Crichton era una soberbia muestra de buena literatura comercial. ‘Parque Jurásico’ poseía oscuridad, intensidad, frenesí, desesperanza, dilemas morales de muy hondo calado, una galería de personajes que en muchos casos sorprendían por sus aristas emocionales, un crescendo magnífico, y sobre todo un tema de absoluta vigencia entonces y más aún ahora. Parecía el material perfecto para el inigualable maestro director de ‘Jaws’. Pero ya desde el pobrísimo guión se sembró la semilla para crear una película de escaso vuelo artístico.

Desde la primera secuencia, nada menos, en la que somos testigos de cómo un equipo de ingenieros intenta introducir lo que parece un velocirraptor en su confinamiento de la isla, se percibe que la desgana y la trivialidad van a presidir toda la película. Spielberg intenta armar suspense, pero todo queda forzado y muy poco creíble. Aunque por lo menos habrá excepciones, eso sí muy puntuales. A continuación una secuencia que no aporta nada y que quizá debió ser eliminada del montaje final, con el hallazgo de un mosquito fosilizado. Secuencia que no está en la novela, de claro carácter expositivo, que podría haber firmado el Paul W. Anderson más vago. ¿Este es el Spielberg de la presentación de ‘Jaws’?

La tercera secuencia, por fin, nos presenta a los personajes principales. Y ya comprobamos que a la desgana se le suma mediocridad. ¿Era necesario inventar esa absurda relación entre Grant y Ellie? ¿A qué viene esa interpretación, irritante y absurda, de Attemborough como el millonario creador del parque, Hammond, que en la novela era mucho más interesante y mucho más oscuro? Por suerte Williams se encuentra inspirado (mucho más que en ‘Hook’, por ejemplo) y su música nos acompaña, deleitándonos cuando viajamos a la isla, y creando una energía de la que las imágenes, por si solas, carecen.

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Porque Spielberg, hasta que de una vez llega la secuencia del Tyrannosaurus, aburre soberanamente, entre otras cosas porque a él le aburre todo lo que está contando, y si a él no le interesa, a mí menos aún. Claro que la secuencia en la que el gran saurio se escapa y siembra el caos es magnífica, por la sencilla razón de que como todo lo que la rodea es tan banal, destaca aún más. La música desaparece en esta larga secuencia llovida. El enorme depredador nos fascina y nos horroriza. De pronto sucede el espejismo de que la película funciona y es magnífica. Pero una vez que finaliza este momento regresamos a la mediocridad más aplastante.

En pos de simplificar hasta extremos infantiles la estupenda novela de Crichton, y también porque quizá no querían arriesgarse a más secuencias con saurios que encarecerían notablemente la propuesta, se sacrifica el 75% del material de la novela, pero no para sustituirlo por nuevas ideas, sino para vaciar, sencillamente, el relato, que queda absolutamente descompensado, flaco, insulso. Eso sí, Spielberg se asegura su momento ‘E.T.’ con la ñoña secuencia de los estegosaurios, y se reserva un “grand finale” con la baza de los velocirraptores.

Grant y los niños vuelven al complejo, pero allí los críos se enfrentarán en la cocina a dos raptores. La secuencia, de nuevo, es magnífica: ingeniosa, inquietante, frenética. Escapan por los pelos todos, y parece que la película se ha redimido, al menos un poco, pero en ese momento llega uno de esos “finales Spielberg”, que lo filma cualquier otro y, como se suele decir, le corren a gorrazos. Es así: rodeados por varios raptores en el hall del complejo, están a punto de ser devorados, cuando en el último segundo, y no antes, o después, el tyrannosaurus, que se ha colado ahí dentro sólo Dios sabe cómo (y claro, nadie se ha dado cuenta de ello…ni siquiera los raptores…ejem), detiene al malvado raptor con sus enormes fauces, comenzando una batalla en la que saldrá triunfador, mientras los buenecitos humanos escapan por la puerta. Todo ello sazonado con el “finísimo” humor Spielberg: Grant se vuelve hacia el millonario y le espeta “sintiéndolo mucho, no apruebo su parque”.

Conclusión

¿Es esta la gran obra maestra de la aventura y la ficción científica que tantos admiran? Con sinceridad, y como se desprende de este artículo, no me entra en la cabeza. ¿Es este el gran creador, el gran narrador, que cambió para siempre el cine de aventuras con una fuerza visual inigualable? Yo no lo veo más que a ráfagas, las cuales me enfurecen todavía más, porque el talento no se le evaporó a Spielberg de repente, sino que se negaba a hacer uso de él. Poco le importaba, supongo.

Para colmo los actores están espantosos. Nunca Spielberg había desplegado una dirección de intérpretes tan pobre. Y por supuesto no faltan los “niños Spielberg”, que proporcionan munición a los detractores de este gran (pero recalcitrante en su irregularidad) cineasta. La película, por supuesto, fue un grandioso éxito de taquilla en todo el mundo, que es lo que Spielberg buscaba, quizá, quiero pensar, para asegurarse una década tranquila en cuanto a proyectos. No tengo nada en contra. Pero esto es un cine ramplón e impropio de un director capaz de filmar maravillas.

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