Favoritos de los expertos de themorningbell en Blogdecine http://www.blogdecine.com/usuario/ seleccionado por los expertos de themorningbell http://www.blogdecine.com <![CDATA[John McTiernan: 'El secreto de Thomas Crown']]> http://www.blogdecine.com/criticas/john-mctiernan-el-secreto-de-thomas-crown http://www.blogdecine.com/criticas/john-mctiernan-el-secreto-de-thomas-crown Thu, 08 Sep 2011 13:13:15 +0000 seleccionado por los expertos de themorningbell elsecretodethomascrown-f1.jpg

El año que John McTiernan estrenó por fin ‘El guerrero nº 13’ (‘The 13th Warrior’, 1999) —para el que suscribe una de sus mejores películas— tuvo la oportunidad de estrenar antes el film que rodó después del mencionado. Curiosamente se trata de una puesta al día de ‘El caso Thomas Crown’ (‘The Thomas Crown Affair’, Norman Jewison, 1968), film de enorme éxito a finales de los 60, sobre todo por lo popular que se hizo el tema central de la banda sonora compuesta por el entonces muy de moda, y más que lo estaría, Michel Legrand. ‘The Windmills of your Mind’, interpretada por Noel Harrison, se convirtió en todo un hit musical, siendo recordada como una de las más míticas canciones que han formado parte de una banda sonora original. En el remake de McTiernan hay más canciones —muy bien elegidas— y el mencionado tema consta de dos versiones, una de ellas a cargo del conocido Sting. No hay color con la original.

Es en la canción y en alguna que otra secuencia, como una muy sensual partida de ajedrez, donde ‘El secreto de Thomas Crown’ (‘The Thomas Crow Affair, 1999) pierde en comparación. El film de Jewison era demasiado deudor del lenguaje televisivo de entonces —Jewison pertenece a ese grupo de realizadores provenientes de la televisión, al lado de gente como Arthur Penn, Sidney Lumet, Frankenheimer, Ashby, etc—, y abusaba en exceso del split screen —fragmentación de la pantalla para ofrecer al mismo tiempo distintos puntos de vista o acciones paralelas—, además de una trama poco interesante, subsanada por la excelente química que había entre Steve McQueen y Faye Dunaway. McTiernan logra sacar un mayor partido del material, sobre todo en lo que respecta a su parte de thriller. Estamos ante la última prueba del talento de un director cuya carrera caería en picado con sus siguientes trabajos.

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Pierce Brosnan, que también ejerce tareas de producción, y recordemos protagonizó la ópera prima de McTiernan, ‘Nómadas’ (‘Nomads’, 1985), da vida al Thomas Crown del título, importante hombre de negocios en la ciudad de New York, con una habilidad especial para cerrar negocios millonarios. Crown posee además un curioso pasatiempo: robar obras de arte. El ingenioso robo de un Monet le pondrá en el punto de mira de la policía gracias al olfato de Catherine Benning (Rene Russo), agente de seguros encargada del caso. Benning y Crown llegarán a intimar lo suficiente como para, llegado el momento de la verdad, tendrán que decidir entre el deber y el querer. Y al igual que en la original, la química entre la pareja protagonista es de lo mejor del film. Pierce Borsnan, que demuestra una vez más lo bien que le sientan los personajes cínicos, y Rene Russo, que por primera vez en su carrera hace escenas de desnudo, provocan que salten chispas en la pantalla. Su feeling es innegable.

La película empieza y termina con un robo. Dos prodigiosas set pieces en las que McTiernan demuestra su mano para crear suspense, ritmo y emoción. Al igual que en la tercera entrega de las aventuras de John McClane, la película sigue la máxima de Cecil B. DeMille —uno de los pocos realizadores de la historia que sabían como sacar provecho de un gran espectáculo—, la que reza que una película debe empezar con un terremoto y de ahí hacia arriba, con la sana intención de atrapar al espectador y no soltarle. El robo llevado a cabo justo después de la presentación del personaje de Crown durante los títulos de crédito, nos devuelve al McTiernan de sus inicios. La planificación, de una precisión admirable, y sobre todo un montaje soberbio obra de John Wright‘Convoy’ (id, Sam Peckinpah, 1978)—, introducen enseguida al espectador en la trama. Mínima, todo hay que decirlo —no dejamos de hablar de un ladrón, una agente de seguros, y un robo, sin más—, pero que la cámara de McTiernan la hace lo suficientemente atractiva.

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Y es que al igual que Thomas Crown, un millonario cuya aburrida vida de negocios y pasta a doquier le llevan a divertirse robando obras de arte como si de un juego se tratase, McTiernan plantea su película como un juego. La relación entre la pareja protagonista, basada en una atracción sexual más que evidente, provocada por la seducción del poder, y necesitada de una gran confianza, está planteada de idéntica forma. Un juego por demostrar quién es el mejor, y en el que se desvelará qué importa realmente a los personajes. Al espectador le resulta tan interesante el juego de seducción que Banning y Crown se traen entre manos, como la forma en la que éste último se las ingenia para robar —o devolver—, obras de arte que se suponen intocables. McTiernan maneja con inteligencia ambas tramas, llevándolas en pareja, y consiguiendo que una sea la respuesta a la otra. Sí es cierto que el film pierde fuelle en su mitad, cuando los dos tortolitos pasan tiempo juntos y el film parece no avanzar. Ni siquiera el enorme magnetismo de René Russo, probablemente en el mejor papel de su carrera, llega para aliviar el débil aburrimiento que asoma en ese tramo.

Pero McTiernan es un hombre de acción, siempre lo ha sido, a pesar de que en esta película intenta mezclar sus mejores cintas de acción con el clasicismo al que se enfrentó en la estupenda ‘Los últimos días del edén’ (‘Medicine Man’, 1992), con la que tiene más de un punto en común. El tramo final de ‘El secreto de Thomas Crown’ recupera la vitalidad de su inicio, y al son de una muy cuidada banda sonora del veterano Bill Conti, el director nos regala una segunda set piece descomunal y llena de energía. Pocas veces un robo estuvo perpetrado con tanta clase y buen humor. A un lado queda la presencia del soso Deanis Leary, como débil contrapunto a la pareja protagonista, o la presencia a modo de homenaje, de Faye Dunaway, dando vida a la psicólogo de Crown, mujeriego y hasta cierto punto misógino. Y es que ‘El secreto de Thomas Crown’ no puede evitar cierto machismo en su mensaje, lo suficiente para ser notado, pero que no llega a estropear la función. Y es que eso no es nada comparado con la vulgaridad en la que McTiernan caería tres años después.

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Especial John McTiernan en Blogdecine:

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<![CDATA['Mammuth', Born to be Wild]]> http://www.blogdecine.com/criticas/mammuth-born-to-be-wild http://www.blogdecine.com/criticas/mammuth-born-to-be-wild Fri, 09 Sep 2011 06:19:04 +0000 seleccionado por los expertos de themorningbell Mammuth

Benoît Delépine y Gustave de Kervern me sorprendieron mucho y muy gratamente el año pasado con ‘Louise-Michel’ (2008), una película que, como ya indiqué, me pareció de lo más original y catártica. Por ese motivo, no he dudado en ir a ver su siguiente trabajo, ‘Mammuth’ (2010), que se ha estrenado esta semana en nuestro país, y que en este caso podría tener un tirón de taquilla algo mayor, al contar con Gérard Depardieu, Yolande Moreau, Benoît Poelvoorde y la colaboración esporádica de Isabelle Adjani.

Mammuth es el modelo de moto que conduce Serge, el protagonista, pero también es un apodo sumamente adecuado para él, dada su envergadura corporal y su escasa gracilidad. Este hombre, que acaba de ser retirado en una empresa cárnica, debe recopilar los certificados de empleo de todas sus ocupaciones previas para cobrar la jubilación. Esto le embarcará en un viaje por carretera en el que revisitará sus variopintos y pintorescos antiguos lugares de trabajo y se irá reencontrando con los habitantes de su pasado, incluso con una a la que hace años que perdió irremediablemente.

En estos tiempos de la Alta Definición, en los que numerosas películas se graban directamente en digital, sorprende toparse con una fotografía que da predominancia al grano, sobre todo en los recuerdos, acerca de los que no queda ninguna duda de que están rodados en 16 mm. Esta estética, a la que podríamos llamar, “sucia” o feísta, se adecua mucho a la historia contada y a los personajes retratados, pero al mismo tiempo, nos da esa idea de tiempo pasado que se adereza con una elección de las localizaciones y un diseño de producción que ofrecen al conjunto un aire atemporal.

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Si bien lo que más me gustó de ‘Louise-Michel’ fue su rareza, aquí ese mismo ingrediente me ha resultado excesivo –o quizá ha perdido la capacidad de sorprenderme, pues esas cosas tal vez solo funcionen en la primera ocasión–. Encontré aquella película auténticamente rara: la calificaría sin problema de “fricada” y me dio la impresión de no haber podido ser normal aunque lo hubiese intentado. Mientras que ésta más bien aparenta buscar la diferencia con toda intención y propósito. La inclusión de seres estrafalarios y esperpénticos, como Miss Ming –en la fotografía precedente–, y de situaciones rocambolescas en este caso se me antoja más artificial y pretendida, aunque todo esto puede no ser más que una impresión.

Estructurada como una road movie, ‘Mammuth’ no puede sino constituirse de episodios medianamente autónomos, que se van sumando en una definición del protagonista realizada a través de todos aquellos que lo rodearon y lo rodean ahora. Esta forma de retratar al personaje es efectiva y singular. Serge acaba resultando entrañable y cercano y, si bien no se parece probablemente a ninguno de nosotros, terminamos entendiéndolo mucho más de lo que cabría pronosticar.

En paralelo, la esposa lo espera en casa, tratando de tramitar los papeles, y con la mujer se quedan los momentos más graciosos de la película, ignoro si a causa de que la comicidad de la actriz belga Yolande Moreau – a quien vimos en la propia ‘Louise-Michel’ y recientemente en ‘Micmacs’ y que aparece en la siguiente imagen– supera la de Depardieu o si simplemente porque el guion le ha reservado los chistes a este personaje, que podría ser lo mejor de la película y desafortunadamente cuenta con escasas apariciones.

Mammuth

Hablaba de la catarsis con la anterior película y aquí también está presente la sensación liberadora que, sin ningún escondrijo, se simboliza con el vehículo de dos ruedas que representa la juventud y la independencia. Pero esa misma moto esconde otros significados, más aciagos, que el protagonista aún tendrá que desdeñar. La liberación, finalmente, se hará de las ataduras invisibles y no de las físicas. La crítica social o laboral que en el anterior trabajo de Delépine y de Kervern suponía el eje central, aquí se remarca menos y se limita a denunciar la desidia de casi todos los empleadores a la hora de dar de alta a sus trabajadores y las consecuencias que para éstos acarrean esas ganas de evadir a Hacienda de los empresarios.

El drama y la comedia se dan la mano en ‘Mammuth’ para acercarnos con gran sensibilidad a personajes tan peculiares como familiares, que cautivarán sin duda, tanto por la causa que persiguen como por sus inconfesables luchas individuales. Más perfecta y redonda que la anterior, por ese mismo motivo me sorprende y fascina algo menos.

Otra crítica en Blogdecine | Divertidísima ‘Mammuth’, por Adrián Massanet.

Mi puntuación:

3

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<![CDATA['No habrá paz para los malvados' de Enrique Urbizu, tráiler]]> http://www.blogdecine.com/cine-espanol/no-habra-paz-para-los-malvados-de-enrique-urbizu-trailer http://www.blogdecine.com/cine-espanol/no-habra-paz-para-los-malvados-de-enrique-urbizu-trailer Sun, 04 Sep 2011 14:18:54 +0000 seleccionado por los expertos de themorningbell

Ya podemos echar un vistazo al tráiler definitivo de ‘No habrá paz para los malvados’, un thriller del que ya habíamos podido ver un teaser a finales de mayo. Como sabéis, se trata del nuevo trabajo de Enrique Urbizu, director de ‘Cachito’, ‘La caja 507’ y ‘La vida mancha’, entre otras. El cineasta bilbaíno vuelve a contar con la colaboración de Michel Gaztambide en el guion y con José Coronado al frente del reparto, dando vida a un violento policía de turbio pasado. Me chirría una vez más, como en muchos avances de producciones españolas, lo poco convincentes que suenan algunos actores, como si soltasen los diálogos sin vivirlos, pero el avance está bien montado y la propuesta es muy interesante. Es de las que hay que ver este año. Especialmente para todos aquellos que mantienen que en este país solo se hacen películas relacionadas con la guerra civil y el folleteo desenfrenado.

Ambientada en el mundo del narcotráfico, ‘No habrá paz para los malvados’ gira en torno al inspector de policía Santos Trinidad, quien sigue la pista de una joven desaparecida cuando se ve involucrado en un tiroteo que acaba con tres muertos; la jueza Chacón se hace con el caso, y a medida que avanza la investigación, descubrirá algo más peligroso de lo que imaginaba. Helena Miquel, Nadia Casado, Rodolfo Sancho, Juanjo Artero, Julio Perillán y Alex Spijksma acompañan a Coronado en la pantalla; Mario de Benito firma la música y Unax Mendía se ha encargado de la fotografía. La película llegará a los cines el próximo 23 de septiembre, con un tranquilo fin de semana por delante donde el único estreno que puede hacerle sombra es la comedia romántica ‘Con derecho a roce’ (‘Friends with Benefits’).

PD: Urbizu ya tiene en pre-producción su próxima película. Se titula ‘Armas y conversaciones’ y cuenta con Coronado y Jordi Mollà como protagonistas.

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<![CDATA[John Carpenter filmará un western]]> http://www.blogdecine.com/proyectos/john-carpenter-filmara-un-western http://www.blogdecine.com/proyectos/john-carpenter-filmara-un-western Tue, 06 Sep 2011 13:57:17 +0000 seleccionado por los expertos de themorningbell elgrancarpenterwestern.jpg

Aún inédita en nuestras pantallas ‘The Ward’, la última película del gran John Carpenter, éste ha desvelado en una entrevista una de esas noticias que de vez en cuando nos alegran el día. El director de películas tan inolvidables como ‘La cosa’ (‘The Thing’, 1982) o ‘Starman’ (id, 1984) filmará un western gótico titulado ‘In His Dreams’. Aquel que conozca un mínimo la filmografía de Carpenter sabrá que el western es una parte fundamental de su obra. La influencia del cine de Howard Hawks, y en concreto de ‘Río Bravo’ (id, 1959), en su cine es más que evidente. El propio director afirma que se metió en el negocio del cine para filmar westerns, pero que al final se especializó en films de horror. Si echamos un vistazo a películas como ‘Vampiros’ (‘Vampires’, 1998) —de próximo análisis en el especial de vampiros— vemos que el western está omnipresente.

En cuanto al proyecto, Carpenter ha hecho hincapié en el hecho de que lo gótico nada tiene que ver con el horror —imagino que hay alguien que necesita le expliquen la diferencia—, y que le encantaría trabajar con la actriz Amy Adams, sobre la cual se ha deshecho en elogios. No puedo estar más de acuerdo con el director en su valoración sobre la actriz. Creo que Adams es una de las mejores actrices de su generación, con un registro que ya les gustaría a muchos. Verla protagonizando un western gótico a las órdenes de John Carpenter sería simple y llanamente una fantasía hecha realidad.

Vía | Las horas perdidas

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<![CDATA[Añorando estrenos: 'El tren' de John Frankenheimer]]> http://www.blogdecine.com/cine-clasico/anorando-estrenos-el-tren-de-john-frankenheimer http://www.blogdecine.com/cine-clasico/anorando-estrenos-el-tren-de-john-frankenheimer Sun, 31 Jul 2011 11:04:25 +0000 seleccionado por los expertos de themorningbell thetrain.jpg

Cualquiera puede decir que la cumbre del cine se produjo en las décadas de los 60 y 70. Personalmente creo que dicho momento álgido tuvo lugar concretamente entre 1955 y 1965 por muchas y diversas razones. Una de ellas, probablemente no de las más importantes para algunos, tuvo lugar en el cine norteamericano años antes de que la generación de Spielberg, Scorsese y Coppola hiciesen acto de presencia. Un buen número de realizadores salidos de la televisión llegaban a la pantalla grande con proyectos más que interesantes, la mayor parte de ellos con cierto compromiso social en sus argumentos. Gente como Arthur Penn, Sidney Lumet o John Frankenheimer se hacían notar por encima de las posibilidades que una errónea apreciación sobre su procedencia hacían pensar.

El cinéfilo más actual podrá comprobar que actualmente también hay varios directores de origen televisivo que empiezan a despuntar en el campo cinematográfico —sucede también lo contrario, pero ése es otro tema—. Nombres como J.J. Abrams o Josh Whedon están dejando su impronta en la memoria cinéfila, tal vez no al mismo nivel que los directores citados en aquellos años. El caso de Frankenheimer es realmente llamativo, ya que en la década de los 60 nos dejó nada menos que seis films extraordinarios, perfectos ejemplos de aquel cine que empezaba a cambiar a marchas forzadas. Películas como ‘El hombre de Alcatraz’ (‘Birdman of Alcatraz’, 1962), ‘El mensajero del miedo’ (‘The Manchurian Candidate’, 1962) o ‘El tren’ (‘The Train’, 1964) son buena prueba de ello. La que hoy nos ocupa es posiblemente la mejor película de su director, y también una de las cumbres del cine bélico.

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Curiosamente, esta película empezó a ser dirigida por el ya citado Arthur Penn, pero al tercer día la estrella de la película, Burt Lancaster, insatisfecho con la percepción que el realizador tenía del film, hizo que le despidieran, siendo sustituido por Frankenheimer, con quien Lancaster hizo varias películas. El resultado es una pieza de orfebrería que al mirarla da la sensación de que hacer cine es una de las cosas más fáciles del mundo. Ambientada en los últimos días de la ocupación en Francia durante la Segunda Guerra Mundial, narra la historia de un oficial alemán empeñado en llevarse a su país un importante número de cuadros de pintores famosos, cuyo valor sería prácticamente incalculable. Para ello utilizará un tren en el que cargará las obras de arte, pero la resistencia francesa no se lo pondrá tan fácil.

Frankenheimer deja muy clara la postura de un director con respecto al film ya en sus ingeniosos títulos de crédito. En la secuencia inicial vemos un montón de cajas en las que están guardadas las obras. En primer plano vemos algunos de los nombres de sus autores. Monet, Picasso, Cezanne, Matisse, Van Gogh, etc, para inmediatamente después leer Directed By John Frankenheimer. ¿Se puede ser más contundente y preciso? No. Al igual que en Francia —¿coincidencia?— en la que al Nouvelle Vague reivindicaba la figura del autor y el cine era considerado única y exclusivamente arte —a mi juicio un error muy grave—, en Estados Unidos gente como Frankenheimer no se quedaba atrás —más bien todo lo contrario— dejando muy clara su postura al respecto. El cine implicado con una realidad —Kennedy, la incipiente guerra de Vietnam, etc— que proponía nuevos y muy distintos tiempos. El cine como arte, sí, pero también como identidad, como gran aventura reflejo de la vida.

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Al igual que en la recientemente comentada ‘Ronin’ (id, 1998) la última gran película de su director, en la que una maleta hacía las veces de McGuffin, aquí la excusa argumental es un tren cargado de obras de arte. La resistencia francesa tratará de impedir por todos los medios que ese tren llegue a su destino, pues las pinturas representan la identidad del pueblo, la cultura que no debe perderse. Para los alemanes, en cambio, dichas pinturas no representan nada más que dinero, grandes cantidades de dinero. Defender lo primero enfrentándose a la osada ceguera del nazismo, tendrá un precio demasiado alto. ‘El tren’ pone sobre la mesa una duda moral del alta envergadura, hasta qué punto merece la pena sacrificarse por unas obras de arte, que tal y como se exponen en el excelente final, quedan todas desperdigadas al lado de una vía de tren. Frankenheimer no realiza concesiones, y tampoco emite juicios. Su puesta en escena, deudora de Orson Welles, es más inspirada que nunca. En más de dos horas no hay un sólo momento de respiro y algunas de sus secuencias desprenden una cruda violencia sin ningún tipo de miramientos.

Burt Lancaster encabeza un reparto absolutamente perfecto, donde destacan Paul Scofield, como oficial nazi obsesionado con la riqueza de las pinturas, Jeanne Moreau, y sobre todo Michel Simon, cuyo personaje tendrá un destino que supondrá un punto de inflexión en la actitud de Labiche (Lancaster). Dirigiéndolos, un Frankenheimer despojándose de los tics televisivos y encontrando un perfecto equilibrio ético/estético, algo que pocas veces se logra. ‘El tren’ supone un entretenimiento de primera —ya les gustaría a muchos directores actuales tener la mano de Frankenheimer para la evasión— que va más allá al remover nuestra conciencia. Arte en puro estado, consciente de que no debe quedarse ahí con su director mirándose el ombligo. Afortunadamente, realizadores como Frankenheimer también pensaban en el espectador. ‘El tren’ contiene a partes iguales compromiso social y espectáculo bien entendido, aquel que sirve a una causa.

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<![CDATA[Algunas imágenes de la catástrofe (1)]]> http://www.blogdecine.com/directores/algunas-imagenes-de-la-catastrofe-1 http://www.blogdecine.com/directores/algunas-imagenes-de-la-catastrofe-1 Thu, 09 Jun 2011 14:55:20 +0000 seleccionado por los expertos de themorningbell

Ve el video en el sitio original.

Como la otra, la historia del Arte está llena de imágenes de catástrofe. No es de extrañar, ni tampoco que el cine, arte penúltimo e industrial, use todo su poderío, su importante pirotecnia, para imaginar y recrear la destrucción masiva. No sorprende decir, ni escribir, que podemos encontrar centenares de imágenes de destrucción en muchas películas porque la espectacularización del apocalipsis es una constante de un imaginario, ni hay mayor novedad en el hecho de que habrá entre diez y treinta películas que imaginen una urbe explotando lentamente. Pero merece la pena considerar las películas que han intentado erigirse, intencionadamente, como alegorías, aquellas cuyas resonancias no son mera coyuntura.

Habrá visto ya el lector uno de los muchos planos secuencias de ‘Hijos de los Hombres’ (‘Children of Men, 2006) de Alfonso Cuarón, una película ya clásica dentro y fuera de la ciencia ficción, ya sea por su brutal, inteligentísima y rabiosamente viva puesta en escena, que entronca varios planos secuencia imposible y sitúa de lleno al espectador en una distopía en la que ya no es posible tener hijos. La decisión de Cuarón no puede ser más consecuente porque su catástrofe nos sitúa no ya en la perspectiva del personaje sino en la del mundo que debemos mirar. Es el llanto del niño el que apaga, de manera efímera, una guerra sin sentido, es un barco en la neblina llamado Esperanza el que anuncia algo mejor. Pero son los planos secuencias los que constatan el espacio opresivo, en ruinas y en llamas, en el que se mueven los protagonistas: las imágenes de esta película contienen alegoría porque no pretenden sino que crean.

Un mediocre crítico norteamericano escribió que ‘Soy Leyenda’ (‘I am legend’, 2007) era digna de celebración porque tenía lo mejor de la cinta de Cuarón sin sus peores elementos, como la alegoría política. La ignorancia de tal reseñista era brutal porque la película de Cuarón es, esencialmente, una alegoría y cuando digo esencialmente me estoy refiriendo a toda su forma. Podría argumentarse que el relato es de aventuras, pero todo está subyugado (o elevado) por el sentido de la puesta en escena de su director: la imagen del Picasso decorando la casa de un político, las vallas, que como dice George Steiner son para el ganado, para los barrios de la inmigración, etcétera. No pretendo decir que sea una película llena de símbolos, pretendo decir que son los símbolos y su forma los que hacen toda la película.

En ese sentido, hay poca duda respecto a Cuarón. En su película anterior, ‘Y tu mamá también’ (id, 2001) narraba el despertar sexual de dos jóvenes como forma de eclipse político. Las imágenes no estallaban explícitamente hasta el final de la película, en una osadía interesantísima. La historia de Cuarón no era una alegoría sino algo más interesante, un relato íntimo en el que podían explotar algunos subtextos, unos personajes vivos, excesivos, a veces incluso incomprensibles, con los que el espectador podía aceptar viajar. Tal acierto me parece que no se valora lo suficiente, al menos diez años después del logro.

Ve el video en el sitio original.


La última de las secuencias la da Christopher Nolan con ‘El caballero oscuro’ (The Dark Knight, 2008). Ha comentado Chris Fujiwara que tras una primera mitad basada en el cine negro, llega una torpe y más bien poco interesante alegoría-intento de justificación. Y tiene razón. No es un problema nuevo en Nolan, ya estaba visto en ‘Batman Begins’ (id, 2005) pero entonces pensé que era fruto del escaso potencial de David S. Goyer, bastante ingenuo al equiparar a R’As Al Ghoul con un terrorista de Al Qaeda mediante diálogos apresurados. Los problemas de la secuela son más interesantes respecto a la alegoría: al menos Nolan pretende que sean las imágenes las que evoquen al terrorismo islámico, con esos vídeos del Joker o el extenso plano secuencia de la ruptura.

El Joker es un villano memorable, quede dicho, pero uno vacío, si acaso un interesante concepto filosófico y un gran personaje de ficción, pero no un símbolo. Su ascenso al poder es, efectivamente, lo más interesante de la película, pero el discurso de los barcos y su búsqueda para convertir a Dos Caras en un aliado en la lucha provocan el fracaso (alegórico) de la película, ocupada en menesteres épicos para atender con poesía o con cierto cuidado a sus significados. El problema de Nolan es acaso el mismo que reprochó, tiempo atrás, a la alegoría un inspirado Croce, citado por Borges en su impresionante ensayo sobre Hawthorne, y es el de hacer de la alegoría algo que “vendría a ser una adivinanza, más extensa, más lenta y mucho más incómoda que las otras”.

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<![CDATA[Cine y videojuegos: El guión, la trama y los personajes. Los jugadores somos todos Dennis Hopper]]> http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/cine-y-videojuegos-el-guion-la-trama-y-los-personajes-los-jugadores-somos-todos-dennis-hopper http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/cine-y-videojuegos-el-guion-la-trama-y-los-personajes-los-jugadores-somos-todos-dennis-hopper Thu, 09 Jun 2011 08:01:04 +0000 seleccionado por los expertos de themorningbell Heaven

Todo está preparado. La luz es perfecta en este atardecer de ensueño; el lugar y el momento, la Jerusalén de la tercera cruzada, embotan los sentidos con miles de detalles que presuponemos minuciosamente documentados; La música se tensa disponiéndose para la acción, mientras, decenas de ciudadanos realizan su quehacer diario ajenos a la historia que mueve los intereses del protagonista; este presenta un porte especial que le diferencia de la muchedumbre, y parece más que listo para la misión encomendada, asesinar a un alto mandatario de la ciudad. Sus músculos están rígidos, su arma engrasada, su mente alberga determinación tras años de secreto entrenamiento. Todo está preparado. Sin embargo Altair, nuestro héroe, se mantiene inmóvil, como extasiado ante el entorno que le rodea. De repente, desoyendo su destino, deja de lado su objetivo, escala hasta lo alto de un edificio y se pierde entre los tejados de la mítica ciudad. Y es que esto no es una película, es un videojuego.

Al contrario que en ‘El reino de los cielos’, del inefable Ridley Scott, donde los actores siguen el guión que les llevará de forma férrea por tierra santa, en esa novela histórica interactiva que es ‘Assassin´s Creed’ podemos obviar lo escrito para marcar el ritmo que nos dicte nuestro propio interés o estado de ánimo. Somos el protagonista, y este actuará reflejando nuestro libre albedrío. Puede ser siguiendo a pies juntillas el argumento, o simplemente subiendo hasta lo alto de una atalaya para observar durante unos minutos el fantástico decorado que se despliega ante nosotros.

Es complicado narrar una historia cuyo ritmo depende de lo que quiera en cada momento el actor principal. En un Story Board de una película dispuesto en láminas individuales, el director puede pasar secuencialmente de un plano a otro haciéndose así una idea mental del tempo que tendrá la secuencia en pantalla. Imagina ahora que fuera el espectador el que decidiera ese tempo, existirían entonces tantas variantes como personas se pusieran ante las láminas. La acción podría ser lenta, rápida, hacia adelante, hacia atrás o simplemente la observación sosegada de un plano en particular. Existirían entonces tantas películas como espectadores, y cada una respondería a intereses y pulsiones individuales.

Los videojuegos, sobre todo los de mundo abierto (esto es, una enorme extensión de terreno que podemos explorar libremente), tienen que ver más con una experiencia sensorial que con una trama establecida de antemano. Recuerdo que en ‘Oblivion’, juego ambientado en un mundo fantástico de inspiración medieval, me llevé un mes deambulando sin rumbo, disfrutando de lo que me ofrecía el paisaje, visitando ciudades y poblados hablando con nobles y aldeanos, observando plácidamente una puesta de sol o enfrentándome de forma azarosa a algún asaltador de caminos. Fue producto de no saber jugar y, aún así, lo experimentado había resultado igualmente gratificante. ¿No habéis pensado alguna vez, cuando veíais ‘El señor de los Anillos’, lo maravilloso que sería simplemente recorrer esos parajes? Más adelante descubrí cómo jugar a ‘Oblivion’ y me metí de lleno en el viaje del héroe que proponía. Digamos que aquel primer mes fue como la vida de Frodo antes de recibir la visita de Gandalf. Hasta ese momento no había habido historia, sólo (y no es poco) vivencia.

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El ejemplo del ‘Señor de los Anillos’ me sirve igualmente para hablar del arco de transformación de los personajes. Nos encontramos ante una obra inmensa en la que el autor (centrémonos en el cine y no en la novela) tiene el tiempo suficiente para ahondar en los personajes, que estos vayan evolucionando poco a poco. Y es así como ocurre en los videojuegos, donde la extensión de la experiencia puede ir de las seis horas de un título de acción a las más de cien de un juego de rol. Es una labor complicada definir todo lo que quieres contar de un personaje en la duración estándar de hora y media de una película. Los videojuegos sin embargo lo tienen ahí más fácil, hay un espacio temporal lo suficientemente amplio como para madurar con tranquilidad ese proceso, siendo la interacción directa del usuario con el protagonista un primer paso, ya que se le hace responsable directo de sus acciones.

Un trabajo mal hecho en el desarrollo de los personajes puede dar al traste con una película y con un videojuego. Se crean barreras entre el espectador/jugador y los protagonistas porque desaparece la conexión con lo que ocurre en pantalla. Así pasaba por ejemplo en ‘Final Fantasy XII’, superproducción interactiva cuidada hasta el extremo en su dirección artística que naufragaba estrepitosamente por unos personajes que no evolucionaban. Y es que es difícil meterse en la piel de unos protagonistas que se mantienen sin ninguna variación interior tras 80 horas de juego.

La diferencia tan acusada entre la duración de una película y un juego conlleva también diferencias estructurales. Los dos puntos de giro habituales en el guión cinematográfico pueden multiplicarse a favor de mantener el interés del jugador. Es una decisión arriesgada que puede llevar a la confusión y al ridículo si se aplica sin medida aunque, como en el cine, todo depende de la maestría del guionista y del director.

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Volviendo al tema del jugador como actor rebelde y caótico que puede retorcer y quebrar a su antojo el guión marcado, me viene a la cabeza Dennis Hopper durante el rodaje de ‘Apocalypse Now’. En aquellos infernales momentos Coppola se desesperaba intentando que aquel desquiciado hippy recitara las líneas escritas para él. El actor se reconocía incapaz de seguir las pautas establecidas, y en más de una ocasión lo que se inmortalizó en pantalla provino de ideas que aparecieron en las acaloradas conversaciones entre toma y toma. Podríamos decir que los jugadores somos como Dennis Hopper, unos desequilibrados impredecibles que pueden pensar (o no) que tal vez sea mejor observar una puesta de sol sobre Jerusalén que responder a la llamada de nuestro destino.

Vídeo | Youtube

Enlaces | La gran mentira de ‘Heavy Rain’

En Blodecine | Cine y videojuegos, después de todo, no es más que la misma historia de siempre,

Videojuegos, historia y aspiraciones de ese hijo bastardo del cine de género

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<![CDATA[Primera imagen oficial de la nueva película (aún sin título) de Terrence Malick]]> http://www.blogdecine.com/carteles/primera-imagen-oficial-de-la-nueva-pelicula-aun-sin-titulo-de-terrence-malick http://www.blogdecine.com/carteles/primera-imagen-oficial-de-la-nueva-pelicula-aun-sin-titulo-de-terrence-malick Thu, 24 Feb 2011 08:23:12 +0000 seleccionado por los expertos de themorningbell affleck-mcadams

Aquí os traigo la primera imagen oficial de la nueva película de Terrence Malick, todavía sin título. Hace justo un año os informaba sobre este proyecto, del que eventualmente se desvinculó Christian Bale, siendo sustituido por Ben Affleck. El director y protagonista de la exitosa ‘The Town’ es quien protagoniza esta primera foto junto a Rachel McAdams; amor con naturaleza de fondo. Podría ser el anuncio de una colonia, pero lo esencial es que ya queda menos para ver otro trabajo de este extraordinario cineasta.

Muy poco se sabe de este film, apenas que es un drama romántico centrado en cuatro personajes, los interpretados por los actores de la imagen más Javier Bardem y Olga Kurylenko. Además de éstos, el elenco incluye a Rachel Weisz, Amanda Peet, Jessica Chastain y Barry Pepper, entre otros. Por el momento no hay fecha de estreno, el rodaje terminó hace poco y no es probable que esté lista para antes de 2012. La buena noticia es que no tendremos que esperar mucho para ver una película de Malick, su anterior trabajo, ‘The Tree of Life’, estará en los cines el próximo 27 de mayo, posiblemente tras una presentación por todo lo alto en el festival de Cannes.

PD: Si no lo habéis visto, no os perdáis el tráiler del último título, para mí fue el mejor avance del año pasado.

Vía | TheHollywoodReporter

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<![CDATA['Valor de ley' ('True Grit'), rehaciendo una adaptación]]> http://www.blogdecine.com/criticas/valor-de-ley-true-grit-rehaciendo-una-adaptacion http://www.blogdecine.com/criticas/valor-de-ley-true-grit-rehaciendo-una-adaptacion Tue, 15 Feb 2011 21:38:40 +0000 seleccionado por los expertos de themorningbell truegrit-f1.jpg

Voy a hablar claro. Para el que suscribe ‘La guerra de los mundos’ (‘War of the Worlds’, Steven Spielberg, 2005) es superior a ‘La guerra de los mundos’ (‘War of the Worlds’, Byron Haskin, 1953), ambas basadas en la famosa novela de H.G.Wells. Si retrocedo en el tiempo pienso que ‘Deseos humanos’ (‘Human Desire’, Fritz Lang, 1954) es preferible a ‘La bestia humana’ (‘La bête humaine’, Jean Renoir, 1938), ambas basada en la famosa novela de Émile Zola; y también prefiero, por poco, ‘La cosa’ (‘The Thing’, John Carpenter, 1982) a ‘El enigma de otro mundo’ (‘The Thing from Another World’, Christian I. Niby, 1951), ambas basadas en el relato de John W. Campbell Jr. A los primeros toda la vida se le han llamado remakes, palabra que significa rehacer, ya sea una nueva versión de un guión previo o una nueva adaptación. Para hablar sobre la superioridad de esos remakes jamás se ha necesitado hacer hincapié en que eran nuevas adaptaciones de una novela.

En el 2004, dos hermanos deciden hacer una película titulada ‘Ladykillers’ (‘The Ladykillers’, Joel Coen, Ethan Coen) que curiosamente es un remake de un clásico de la comedia británica, ‘El quinteto de la muerte’ (‘The Ladykillers’, Alexander Mackendrick, 1955). Los Coen llevaron palos hasta de sus admiradores más fervientes —personalmente, el film no me parece tan malo a pesar de su convencionalismo—, y ha debido ser tal el trauma que ahora los realizadores se han asegurado de extender bien el eufemismo conocido como “nueva adaptación de la novela”, cuando pienso que han caído en el mismo error que el film protagonizado por Tom Hanks —impresionante en su heredado papel como lo está Jeff Bridges en el suyo—, logrando su film más comercial y cayendo en concesiones innecesarias. Por supuesto, todo muy bien disfrazado.

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No voy a negarle a los Coen el valor de realizar un western en pleno 2010 y conseguir con ello importantes nominaciones a los Oscars, pero no es de recibo defender su trabajo basándose en que su película está alejado del tipo de cine comercial que se hace hoy en día, entregados a las nuevas tecnologías con las que se pretende deslumbrar al cada vez menos impresionable espectador. Y no me lo parece porque los Coen jamás se han dejado llevar por la corriente, su filmografía está llena de trabajos arriesgados, algunos de los cuales se han convertido en éxitos y otros en films de culto. Nadie debería sorprenderse de ver un film como ‘Valor de ley’ (‘True Grit’) compartiendo cartel con memeces del calibre de ‘TRON: Legacy’ (id, Joseph Kosinski, 2010). Son los Coen, y de momento ellos no han sucumbido a las filigranas visuales de colores.

Lo que ya me parece muy poco creíble son las declaraciones de los dos hermanos al respecto del film original, alegando que mientras hacían la película no les interesó ni lo más mínimo el revisar el film de Henry Hathaway, entre otras cosas porque su fama superó a la de la novela y permanece como uno de los films míticos del cine estadounidense. Lo quieran o no esa popularidad seguro que ha ayudado en algo al inesperado —dicen los hermanos sorprendidos, mientras yo me chupo el dedo— éxito que está teniendo ‘Valor de ley’ (‘True Grit’), un western maravillosamente fotografiado, con excelentes interpretaciones, algunas ideas buenas, pero tan falto de vida y emoción, que personalmente, aún encontrándome dentro del maravilloso universo del western, me he sentido profundamente decepcionado. Así que no voy a soltar la típica coletilla que se suelta desde el estreno de ‘Sin perdón’ (‘Unforgiven’, Clint Eastwood, 1992) a cada nuevo western que nos llega.

Es curioso que siendo más fiel a la novela de Charles Potis, este remake sea más corto de duración que el film de 1969. Los Coen han efectuado un ejercicio de síntesis, yendo directamente al grano en unos puntos y descuidando otros tantos. Hay brevedad en su inicio, quizá demasiada, aunque la escena de apertura en la que Roger Deakins demuestra que le deben dar un Oscar de una vez, resulta sobrecogedora. La voz en off de Mattie Ross —espléndida Hailee Steinfeld— nos narra el asesinato de su padre por el cobarde Tom Chaney (Josh Brolin) mientras la imagen se va aclarando, para dar lugar al periplo de Mattie buscando venganza. Una odisea llena de peligros, en la que no faltarán alegorías sobre la familia, la pérdida de inocencia y las consecuencias de la violencia en el mundo adolescente. Pero las excelencias de su inicio se ven difuminadas al dar comienzo el núcleo de la historia, el viaje en busca de Chaney, permaneciendo únicamente la labor de Deakins y los actores como únicos elementos sobresalientes.

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Y aunque los hermanos de Minnesota atinan en ideas de puesta en escena realmente interesantes —el acercamiento de Mattie al marshall Cogburn en el juicio del inicio, o el excelente tiroteo en la oscuridad bien avanzado el relato—, no son capaces de hacer interesante una historia mucho mejor contada en la película protagonizada por John Wayne. No me interesa lo que les pase a los personajes, no siento simpatía, ni antipatía, por ninguno de ellos, y todos me resultan muy mecánicos. Por supuesto que Jeff Bridges está muy bien, pero es su caracterización y buen hacer lo que llama la atención, no el personaje en sí, el cual debería despertar algún tipo de emoción más allá de las precisa composición de Bridges, en la que cada gesto, palabra, balbuceo y mirada están en su justo lugar. A estas alturas sobraría decir que Bridges es un actor extraordinario, y que Rooster Cogburn es un papel caramelo hecho a su medida, como lo era en el caso de John Wayne.

Bajones de ritmo, elipsis abruptas, y salidas y entradas aleatorias del personaje de Matt Damon, más una falta apabullante de emoción —por mucho que la música de Carter Burwell invite a ello— y humor —el poco que hay es demasiado facilón y ya se encontraba en el film original mucho mejor matizado— visten una película insuficiente, a ratos distraída, a ratos invitando al sopor, y que extrañamente cambia de tono en su tercio final, antes del epílogo, tirando hacia el cuento de hadas con sabe Dios qué intención. Por el camino quedan ajustados homenajes al western —el de ‘Centauros del desierto’ (‘The Searchers’, John Ford, 1956) es tan descafeinado que apenas se saborea con gusto—, poca tensión en un relato que debería tenerla, y una labor técnica de primera como irresistible envoltorio de un film sin garra. Para colmo, en el innecesario epílogo, los Coen caen en el subrayado más desconsiderado, rindiendo homenaje a los tiempos pasados mostrando el destino de Cogburn y Mattie, figuras desencajadas pertenecientes a otra época ya muerta, mientras la música intenta arrancarnos una lágrima. Qué bonito, qué precioso.

A Hathaway le llegó con un plano congelado.

Otras críticas en Blogdecine:

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<![CDATA[Hay más cine ahí fuera (X)]]> http://www.blogdecine.com/noticias/hay-mas-cine-ahi-fuera-x http://www.blogdecine.com/noticias/hay-mas-cine-ahi-fuera-x Sun, 06 Feb 2011 06:40:56 +0000 seleccionado por los expertos de themorningbell Beginners, con Christopher Plummer e Ewan McGregor

Hoy me toca a mí hacerme eco quincenal de las referencias interesantes a películas, al mundo del cine o al lenguaje fílmico que se hayan publicado fuera de Blogdecine para cumplimentar la sección que titulamos ‘Hay más cine ahí fuera’. No es que se trate de una versión porno de esta sección, lo que pasa es que ya llega a su décima edición.

  • Uno de nuestros lectores, El Perejil, ha elaborado un completo y divertido post en el que señala los tópicos de los psicólogos en las películas, al mismo tiempo que trata de aclarar cómo son en realidad y de encontrar la justificación de estas creencias.
  • Existen numerosos concursos, becas y ayudas al cine. Para que estéis informados, si queréis llevaros algún premio, el enlace anterior os llevará a web del ministerio donde aparece la relación completa.
  • Me ha parecido curiosa la página de Facebook llamada El gran juego del cine, creada por Chano Alemán, donde suelen colocar fotogramas de películas para que se adivine a cuál pertenecen. Quien quiera entretenimiento, en lugar de lecturas, puede hacer una visita. Uno de sus autores, Luis Miguel Coballes Portela, además, tiene un par de blogs sobre cine, uno de ellos enlazado a Fotogramas.

Si conocéis publicaciones sobre cine que consideréis de interés, podéis enviarnos las sugerencias rellenando el formulario que encontraréis al hacer clic en «contacto», en la parte inferior de la página. Dentro de dos semanas se publicará la próxima entrada con este titular, que parece una frase inventada para hacer dictados que pongan a prueba la ortografía.

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