Favoritos de titifano en Blogdecine http://www.blogdecine.com/usuario/ seleccionado por titifano http://www.blogdecine.com <![CDATA['Cruce de caminos', cuando el pasado no se borra tan fácilmente]]> http://www.blogdecine.com/criticas/cruce-de-caminos-cuando-el-pasado-no-se-borra-tan-facilmente http://www.blogdecine.com/criticas/cruce-de-caminos-cuando-el-pasado-no-se-borra-tan-facilmente Sun, 31 Mar 2013 09:17:55 +0000 seleccionado por titifano cruce de caminos poster

Mientras todavía tenemos muy reciente en nuestras retinas la tristemente bella ‘Blue Valentine’ (Derek Cianfrance, id. 2010) —que aún se puede ver en algunas salas españolas—, llega a las pantallas francesas ‘Cruce de caminos’ (‘The Place Beyond the Pines’, 2013), a un par de meses de su estreno en España —el 10 de mayo—, y no he podido resistirme a ir a verla. La nueva cinta de Cianfrance muy poco o nada se parece a su hermana pequeña, pero bien es cierto, que el director norteamericano parece tener muy claro lo que quiere contar y le sabe sacar el máximo partido sin necesidad de ser pomposo y con una sutileza que te deja clavado en la butaca durante las casi dos horas y media de metraje. Una lástima que se estrene tan pronto, porque ‘Cruce de caminos’ es carne de Oscar y todos sabemos que los títulos madrugadores suelen caer en el olvido.

‘The Place Beyond the Pines’ —permitídme que la llame por su título original, para no confundirla con la película de Walter Hill sobre quien Alberto está haciendo un especial— nos cuenta como un misterioso y solitario piloto de motos de feria —Ryan Gosling…¡te quiero!— lucha por mantener a su familia y para ello empezará a atracar bancos. En su camino se cruzará un policía y su encuentro cambiará e influenciará sus vidas. Como ya lo hizo en ‘Blue Valentine’, Cianfrance vuelve a contarnos una historia que, en esta ocasión, dura 15 años. Una historia sutilmente desgarradora que desgrana el sueño americano, cuestiona el estatus de héroe y demuestra que el pasado siempre estará con nosotros.

the place beyond the pines

Nadie puede imaginar como acaba ‘The Place Beyond the Pines’ tras los primeros 20 minutos de metraje, algo totalmente distinto y a la vez tan fuertemente conectado. Un hecho que podría ser un aspecto muy negativo del film por no saber aprovecharse bien, pero que contrariamente, es uno de sus puntos fuertes. La película de Cianfrance cuenta tres historias de cuatro personajes distintos, cuyos caminos se cruzan y sus vidas se influencian hasta puntos insospechados. Por eso mismo, para entender esta fuerte influencia y esta toma de decisiones érronea —o no—, Cianfrance divide la película en tres partes tan diferenciadas como necesarias para comprender ese final tan esperanzador. Tres partes que se nos harían eternas si no fuera por la sutileza con la que avanzan las tramas y se desarrollan los personajes principales y los no tan principales, que acaban siendo casi tan relevantes e influenciables en la trama como los protagonistas.

Este ‘cruce de caminos’ es sólo una excusa para adentrarse en el mito del sueño americano y como se construyen —o más bien deconstruyen— eso que el cine norteamericano intenta vendernos como la figura del héroe. Por un lado el anti-héroe, ese motorista de feria ambulante que deja su trabajo para dedicarse a robar bancos y poder mantener a su hijo. Una actividad que se vuelve violenta y desesperante, al igual que las ganas de ese personaje de convertirse en un hombre de bien, en alcazar el sueño americano. Por otro, ese policía casi de pardillo al que colocan en el podio de los héroes por pararle los pies al otro, pero que pronto se aprovechará de ese estatus para ganar notoriedad y poder. Dos caras de la misma moneda sobre las que Cianfrance no tiene miedo de adentrarse y de transmitirnos, casi sin darnos cuenta, la cruda realidad y a los extremos a los que la ‘sociedad ideal’ nos hace llegar.

bradley cooper

Pero ‘The Place Beyond the Pines’ también es la historia de dos padres y sobre cómo su toma de decisiones afecta sin remedio a sus respectivos hijos: el adolescente introvertido de familia humilde que nunca conoció a su verdadero padre o el chulo y fanfarrón cuyo padre está demasiado ocupado con su carrera política como para ocuparse de su hijo. Estos dos adolescentes serán la prueba viviente de cómo el pasado nos sigue vayamos donde vayamos y hagamos lo que hagmos: siempre nos influirá a nosotros y a los nuestros.

Que nos introduzcamos en este universo tan especial, e incómodo a veces, y hasta un poco Dickensiano gracias a sus extrañamente podersoso personajes secundarios —excelentes Ray Liotta de policía corrupto y Ben Mendelsohn, de mecánico— , se lo debemos a su excelente reparto y el punto justo que sus actores le dan a sus personajes. Empecemos por Ryan Gosling —y perdonad si se me escapa algún chillido de histeria adolescente— y sobre cómo transforma esa clase innata que corre por sus venas para convertirse en ese perdedor de pelo oxigenado con tantas capas y complejidad que asombran: ¿el típico tipo duro con corazoncito? Sí, y mucho más. Y acabemos con Bradley Cooper, que le deja eso de ser atractivo y misterioso a Gosling, para convertirse en un policía un poco pardillo al que no le quedará más remedio que convertirse en lo que la sociedad espera de él. ¿Estamos ante dos de los mejores trabajos de estos dos actores tan de moda en Hollywood? Probablemente.

ryan gosling

‘The Place Beyond the Pines’ es un brutal retrato sobre héroes y los que no lo son tanto, sobre la familia y sobre la hipócrita idea de la sociedad norteamericana de todo el mundo puede instalarse en el sueño americano y todo ello, contado con una pasmosa sutiliza y elegante violencia, a veces a modo de thriller y a veces a modo del drama más desolador.
Querido Derek Cianfrance, se ha ganado toda mi atención.

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<![CDATA[Adam Sandler y Drew Barrymore protagonizarán otra comedia romántica ]]> http://www.blogdecine.com/noticias/adam-sandler-y-drew-barrymore-protagonizaran-otra-comedia-romantica http://www.blogdecine.com/noticias/adam-sandler-y-drew-barrymore-protagonizaran-otra-comedia-romantica Wed, 13 Mar 2013 23:08:56 +0000 seleccionado por titifano Adam Sandler y Drew Barrymore en '50 primeras citas'

Adam Sandler es uno de los cómicos americanos que mayor éxito cosecha cuando estrena una nueva película, aunque la cosa no está tan clara si nos fijamos en la calidad de sus trabajos delante de la cámara. Yo no formo parte de los que consideran una calamidad su mera existencia, pero sí que hubiera agradecido mucho que se ahorrase largometrajes como la lamentable ‘Jack y su gemela‘ (‘Jack and Jill’, Dennis Dugan, 2011) o la flojísima ‘Os declaro marido y marido‘ (‘I Now Pronounce You Chuck and Larry’, Dennis Dugan, 2007). Sin embargo, hay varias cintas en su filmografía que realmente merecen la pena, y la próxima comedia romántica que va a protagonizar junto a Drew Barrymore tiene muchas papeletas para formar parte de ellas.

Barrymore y Sandler ya habían trabajado juntos dos veces con anterioridad. La primera de ellas fue en ‘El chico ideal‘ (‘The Wedding Singer’, Frank Coraci, 1998), una más que correcta comedia que no tenía problemas en cargar con ironía contra las bodas y toda la parafernalia asociada a ellas. Ese título supuso la plataforma de lanzamiento para Sandler, algo que confirmó poco después con el fenomenal éxito en Estados Unidos de ‘El aguador‘ (‘The Waterboy’, Frank Coraci, 1998). Varios años tuvieron que pasar hasta la llegada de ‘50 primeras citas‘ (‘50 First Dates’, Peter Segal, 2004), cinta que estaría entre las mejores comedias románticas americanas de los últimos años de no ser por ciertos apuntes de humor grosero que restan empaque al conjunto. Por ahora los únicos detalles que se conocen sobre el argumento de su tercera colaboración es que éste girará alrededor de un hombre y una mujer que quedan atrapados junto a sus hijos – de matrimonios previos de ambos- en un resort, con el agravante de que acababan de tener una cita a ciegas que no había ido muy bien. Frank Coraci se encargará de la puesta en escena de este largometraje que aún carece de título.

Vía | Variety

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<![CDATA['Moon', la odisea de un fantástico Sam Rockwell]]> http://www.blogdecine.com/criticas/moon-la-odisea-de-un-fantastico-sam-rockwell http://www.blogdecine.com/criticas/moon-la-odisea-de-un-fantastico-sam-rockwell Thu, 15 Oct 2009 11:36:35 +0000 seleccionado por titifano moon

No estamos programados, Gerty. Somos personas.

La gran triunfadora de Sitges 09, ‘Moon’, se estrenó en los cines españoles el pasado viernes 9 de octubre, un par de días antes recibir los premios a la mejor película, actor, guión y diseño de producción en el Festival catalán. Duncan Jones, que hasta ahora sólo era el hijo de David Bowie, debuta en el cine con una inteligente, reflexiva y claustrofóbica historia, llena de homenajes, sobre un astronauta que debe trabajar durante tres años en la Luna, hasta que llegue su relevo y pueda por fin volver a la Tierra, a casa, con su mujer y su hija.

Al igual que otras populares películas recientes, como ‘Náufrago’ o ‘Soy leyenda’, ‘Moon’ se basa prácticamente en la labor de un único actor, Sam Rockwell, que debe soportar el peso de la película, atraer al público y mantenerlo interesado, entretenido, durante una hora y media. Una película, una historia, un actor. Para que funcione es imprescindible contar con un excelente intérprete. Y Rockwell lo es. Lo vuelve a demostrar aquí, por si alguien todavía tenía dudas. Contar con este actor es uno de los grandes aciertos de Jones, y lo más sobresaliente de la película, una de las mejores del año.

No recomiendo seguir leyendo este texto si no se ha visto la película. Es algo que no suelo hacer, revelar aspectos importantes de la trama en mis críticas, pero en este caso me parece necesario romper la norma. En realidad, no creo que puedan considerarse “spoilers“, puesto que el propio Duncan Jones no quiso sorprender a nadie con el giro más relevante de la trama (lo dijo en la rueda de prensa en Sitges, que prefería desarrollar la “sorpresa” a dejarla para el final), de hecho, está en el tráiler de la película y me consta que se ha revelado en la prensa, pero bueno, no es menos cierto que yo lo desconocía cuando vi la película y creo que así la disfruté aún más, sabiendo lo menos posible. Repito, no leáis más si no habéis visto el film.

Como dije, la película se centra en la vida de Sam Bell en la Luna. La primera escena es muy interesante, bastante reveladora de su existencia y su trabajo allí. Vemos al hombre en una de esas cintas mecánicas para correr. ¿Qué otra imagen os viene a la cabeza? Yo pensé automáticamente en una rata de laboratorio, que se mete en una de esas ruedas para hacer ejercicio, frenéticamente, pareciendo desde fuera que intenta escapar de la jaula, sin posibilidad alguna, repitiendo siempre el mismo recorrido, siempre entre rejas. Sam Bell está viviendo algo parecido, sólo que aún no lo sabe.

rockwell

He leído por ahí que, con ‘Moon’, gira en torno a la clonación. En realidad esto no es cierto, aunque como el propio director llegó a decir, la película está abierta a todo tipo de interpretaciones; una fórmula muy facilona y al mismo tiempo muy inteligente, porque así no sólo no te ves forzado a explicar tus intenciones, sino que permites que cualquier espectador se quede satisfecho con su propia visión de la historia. En cualquier caso, Sam Bell es un clon. Y esto plantea interesantes reflexiones. Pero lo más importante, y lo esencial de la película, es que Sam debe enfrentarse a dos dilemas: por un lado, todo lo que creía, todo lo que le habían dicho, es una gran mentira; y por otro lado, es un ser artificial que va a ser eliminado, una vez que acabe su misión.

Por eso, más que una película sobre la clonación, ‘Moon’ es una película sobre un ser humano que se plantea el sentido de su existencia, el sentido de la vida, la diferencia de lo orgánico y lo artificial. Hay claros homenajes a ‘2001’ o ‘Naves misteriosas’ (‘Silent Running’), pero en este sentido hay que acordarse de ‘Blade Runner’, esa mágica obra de Ridley Scott. Sam Bell (cualquiera de los Sam Bell a los que da vida un impresionante Sam Rockwell) tiene tres años de vida y en caso de sufrir un accidente o estar en peligro el trabajo que realizan en la Luna, será sustituido por otro clon, que hará exactamente lo mismo que él. En realidad, la idea de la clonación permite a Jones experimentar con otra posibilidad, que era la que más le fascinaba, y era que un hombre “viejo” pudiera interactuar con una versión “joven” de sí mismo.

De este modo, en ‘Moon’ tenemos a un Sam Bell desgastado y cansado, pero experimentado, que conoce a un Sam Bell fresco y enérgico, pero torpe. Y entre los dos intentan saber qué demonios pasa en la Luna, por qué están allí y cuál debe ser el camino que deben recorrer juntos, pero al mismo tiempo, y esto es sumamente interesante, son dos personas diferentes, dos egos distintos con sus propias ideas y sentimientos, y les cuesta llevarse bien al principio, enfrentándose sin remedio, porque su forma de ser es así, tienen ese carácter difícil; en el fondo, están mejor solos que en compañía. Si un Sam Bell ya tiene problemas para relacionarse, dos puede resultar un completo desastre. ¿Qué pasaría si tuvieras que interactuar contigo mismo, podrías soportarte?

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He mencionado ‘2001’. La referencia a la mítica película de Stanley Kubrick es obligada, no sólo por momentos que parecen calcados (el viaje estelar, con el rostro de Rockwell iluminado por múltiples colores) sino por la presencia de un robot, una inteligencia artificial, que es, durante mucho tiempo, la única compañía del protagonista. Al igual que HAL, GERTY tiene información confidencial que no puede revelar y una voz extraña, amigable, que hace sospechar de sus verdaderas intenciones, al relacionarse con Sam Bell. Kevin Spacey da voz a este robot y lo hace estupendamente, porque da ese toque inquietante que necesita el personaje.

Si a lo largo de este texto he hablado sólo de las virtudes y los aspectos más fascinantes de la película, es porque Duncan Jones consigue su propósito de entretener, inquietar y hacer pensar. Es ciencia ficción de la de antes, con una estética muy poderosa y una historia que mantiene el interés todo el tiempo, incluso aunque ya sepamos cómo va a acabar. Se te queda en la cabeza y conforme la vas pensando, más te gusta, más te quedas con los aciertos y menos importancia le das a los errores o los elementos menos logrados.

El principal error que le veo a ‘Moon’, además de que no me convence del todo la reacción de Sam Bell al ver a su clon, es que Jones bebe demasiado de otras películas, y no aporta gran cosa, no te da nada que no hayas visto antes, exceptuando claro, a Sam Rockwell multiplicado. Con eso nos quedaremos probablemente, en el futuro, con la soberbia interpretación de Rockwell. Pero lo mejor es que siempre podremos volver a ‘Moon’ para encontrar una historia entretenida, muy bien realizada (ojo, costó unos miserables 5 millones), hecha con cariño y buen gusto, a lo que hay que añadir que cuenta con una banda sonora de Clint Mansell, por lo que ya sobran razones para defenderla. Lo dicho, una de las mejores películas de 2009.

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<![CDATA[Pepe Sancho (1944-2013)]]> http://www.blogdecine.com/actores/pepe-sancho-1944-2013 http://www.blogdecine.com/actores/pepe-sancho-1944-2013 Mon, 04 Mar 2013 00:38:40 +0000 seleccionado por titifano sancho
Se ha muerto José Asunción Martínez Sancho debido a un cáncer de pulmón y contaba con 68 años. Era actor, de películas, de seriales de televisión y de teatro. Era un actor español, en definitiva, de esos cuya familiaridad a lo largo de las décadas les daba un aire invencible, como si el tiempo pasara al son de sus papeles.

Sancho fue tantas veces España. Fue marido tempestuoso de una cantaora. Fue villano de un culebrón (o de varios). Fue secundario de algunos vehículos para estrellas de la canción. Fue actor recién descubierto en las tablas cuando llevaba veinte años. Fue debutante sin parecerlo. Fue tantas veces un espíritu que va hacia adelante y no para.

Resulta difícil en una filmografía y un cuerpo de trabajo tan vasto no ser injusto por no haber sido completista. Pongamos dos Almodovares: ‘Carne Trémula’ (id, 1997) y ‘Hable con ella’ (id, 2002) donde daba al manchego ese toque de calidad y experiencia que le gusta sacar de los actores ya envejecidos. Y aún siendo breve en la segunda, su aparición es magnífica, dando un gran empaque a la pantalla.

Pongamos un Berlanga, pongamos dos. Magnífico está llevando el ritmo de la comedia enloquecida y profundamente visionaria ‘Todos a la cárcel’ (id, 1993) en la que sigue ese ritmo de enredos y sobornos con la energía que requería esa cámara que siempre se mueve. O su obra última, incomprendida a día de hoy ‘Paris Tombuctú’ (id, 1999) donde participa de la despedida de un cineasta inmenso.

Pero ¿cuál fue el papel por el que Sancho será recordado por muchos? Está claro que el Don Pablo de ‘Cuéntame como pasó’ (2001-2008) es familiar a muchos telespectadores españoles, al llevar a Don Antonio Alcántara (Imanol Arias) de cabeza y resignado por caminos no demasiados hermosos de la ley. Pero ese Don Pablo no es más que un bosquejo de sus talentos, un registro repetido de lo que han sido sus mejores momentos interpretativos.
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Porque Sancho fue en el teatro un Enrique IV, pero este es un reino en el que no caben las decadencias gloriosas que imaginó con el verso blanco de Shakespeare. Este país es un esperpento. Este país es el chanchullo, aquí no hay un reino por un caballo, aquí hay un cuñado. Por eso, Jorge Sánchez Cabezudo agarró al mejor Sancho y lo colocó en el centro de su adaptación de Rafael Chirbes, ‘Crematorio’ (2010).

Si no se había bastado siendo el todoterreno subestimado, la presencia televisiva familiar o el secundario incansable, Sancho terminó para ser toda España: el político de verdad poderoso, que es una manera que tenemos de decir el hombre en la sombra. Un monarca que toma decisiones por los demás, un buen hombre de família, un padrazo, que señala y corrompe y participa de una estructura que se lo facilita. Le bastan llamaditas y canitas al aire: es así como Sancho nos dejó una interpretación con la que entender cualquiera de esos rostros que infestan esa Valencia que lo vio nacer – en Manises – y morir, cualquiera de estos momentos infames.

Porque Sancho no se cansó y ahora se ha ido y no vamos a olvidar su legado.

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<![CDATA['Ratatouille', para pasarlo en grande]]> http://www.blogdecine.com/cine-animacion/ratatouille-para-pasarlo-en-grande http://www.blogdecine.com/cine-animacion/ratatouille-para-pasarlo-en-grande Sat, 12 Mar 2011 19:28:07 +0000 seleccionado por titifano 05_ratatouille_bluray.jpg

“Tengo un secreto. Es un poco perturbador. Tengo una ra…tengo una raaaaa….”

- Linguini

Confieso al lector que hasta hace poco tiempo no había tenido oportunidad de ver entera la octava película de animación de la casa que, a estas alturas, es la más importante en el género desde que Walter Elias Disney fundó The Walt Disney Company. Al menos, en el cine occidental. Y no la había visto en su totalidad por una de esas extrañas manías que, unidas a coincidencias, imposibilitan ver una película hasta bastante tiempo después de su estreno. Y lo que había visto no me había parecido nada espectacular, sobre todo comparado con ‘Los increíbles’ (‘The Incredibles’, Brad Bird, 2004) o con ‘Buscando a Nemo’ (‘Finding Nemo’, Andrew Stanton, Lee Unkrich, 2003). Pero resulta que ‘Ratatouille’ (id, Brad Bird, Jan Pinkava, 2007) pertenece a ese tipo de “películas río”, que quizá deja algo indiferente si se ven secuencias sueltas, por muy brillantes que estas sean, y que sólo se percibe en su arrollador ingenio si se observa desde el principio hasta el final, sin interrupciones, y te dejas arrastrar tan a gusto por un torrente de imaginación con el que es imposible no pasarlo en grande.

Digo esto porque tengo la costumbre de revisar secuencias sueltas de grandes películas, para animarme o inspirarme, y con algunas historias esto es imposible. Están tan calculadas en su totalidad, cual preciso mecanismo de relojería, que la única forma de acceder a una extraña complicidad con ellas es volviéndolas a ver enteras, que es lo que he hecho yo cuatro veces casi seguidas con ‘Ratatouille’ antes de ponerme a escribir este texto. Y de esta forma he podido constatar hasta qué punto la Pixar, y su fabuloso equipo de guionistas, saben agarrar la atención del espectador con diabólica precisión, y no le sueltan hasta el mismo final, pertrechados con un arsenal de trampas increíblemente bien dispuestas para que hasta el más veterano cinéfilo, o el analista más puñetero (yo mismo…) caigan rendidos, se olviden de todo, y se entreguen sin fisuras y con pasión al consumado arte de narrar de estos individuos maravillosos, que saben muy bien lo que están haciendo, cual pandilla de conspiradores. Tanto es así, que ‘Ratatouille’ se ha convertido, al fnal, en mi película Pixar favorita junto a esa gozada de ‘Toy Story 3’ (id, Lee Unkrich) que tantas alabanzas levantó el año pasado.

Todos tenemos un sueño

Seguiremos a la rata Remy, que posee un sentido del olfato destinado a cosas más importantes que detectar venenos en la comida, tal como le exige su familia. Él es un artista de la cocina, y ama el buen comer tanto como un pintor puede amar su arte. Ya desde el comienzo queda muy bien fijada la búsqueda de un sueño casi irrealizable (convertirse en chef) frente a cuestiones más pragmáticas. Una lucha que probablemente comparten con Remy muchos artistas, que verán en los esfuerzos de Remy por arreglar una mala sopa o por convertir a un mal cocinero en una máquina de preparar exquisitos platos, un reflejo de su propia búsqueda de belleza y placer. Porque al final, con la presencia de ese personaje tan imponente de Anton Ego (que tanto regocijo causará a los que odian a los críticos…y luego se pasan el día leyendo críticas), la película habla sobre la creación y sobre el comentario crítico a esa creación, más que sobre realizarse en la vida o sobre la necesidad de hacer aquello que a uno le gusta, antes que aquello que necesita. Por supuesto que también habla de lo complicado que es cocinar bien, y de las propiedades de la buena cocina. Viendo la película entra un hambre devoradora.

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Pero sin duda la historia de ‘Ratatouille’ es una historia muy sencilla y muy lineal. En realidad, los creadores de la cinta se han esforzado mucho más, como si se trataran de expertos chefs, en seleccionar y cuidar bien los ingredientes que en preparar un menú fastuoso, si se me permite la fácil figura retórica. No es que la trama sea originalísima (aunque sí es bastante original y su desarrollo es insuperable…) ni que se pretenda descubrir ningún Mediterráneo. Jim Capobianco, Jan Pinkava y el propio Brad Bird construyen un guión con la más clásica forma de la comedia de enredos, y con un varias soluciones brillantes para darle una forma única. Que la rata protagonista se alíe con el inútil de buen corazón Linguini para cocinar escondido en su sombrero, tirando de su pelo para indicarle qué hacer, es un hallazgo cómico brillantísimo, que funciona a la perfección, y con el que se funde lo pragmático (la necesidad de Linguini) con lo artístico (el talento de Remy) para triunfar en la historia.

El equipo de cineastas afrontó el peliagudo problema de diseñar una comida que fuera realista y que resultara deliciosa a los ojos. Fue un gran reto que el equipo superó con nota. Como también es notable la caracterización de todos y cada uno de los personajes, por más que la mayoría parte de arquetipos muy definidos (como suele ser habitual en Pixar…) y de caracteres bastante extremos (el idealista Remy, el torpe Linguini, el abyecto Skinner, el glotón Émile, el elitista Ego, la perspicaz Colette…). Pero Bird y su equipo de guionistas sabe dotar de una vida a estos personajes que es díficil de describir con palabras, confiando en un naturalismo y en un hiperrealismo que dota de increíbles detalles numerosos comportamientos, gestos, réplicas, miradas… Con gran sabiduría, concentran toda la emoción en una aparentemente infinita gama de sensaciones en los ojos de sus personajes, animados con un mimo extraordinario, y uno se sorprende siguiéndoles como si fueran seres de carne y hueso, olvidándose de la trama y cautivado por un torrente de imágenes casi musicales por el perfecto ritmo y fluir que destilan. ¿Hace falta añadir que la planificación, el montaje, los juegos de profundidad de campo, son admirables?

Dicen que Pixar es una fábrica de obras maestras, o el último reducto de gran cine americano. Yo no diría tanto. Simplemente los chicos de Pixar no hacen más (ni menos, también es cierto) que lo que los grandes estudios de la época dorada de Hollywood lograron durante varias décadas: construir historias perfectas, en las que nada faltara y nada sobrara, en las que el director, asumiendo su rol de director de orquesta, se encargaba de que todo funcionara sin el menor resquicio de duda, puliendo cada una de las piezas con ternura y cariño, olvidándose de lo vanguardista o subversivo del arte, pero acordándose siempre de que el espectador lo pasara en grande. Es decir, la Pixar es heredera, continuadora, de ese estilo de cine narrativo y comercial. Quizá los únicos. Y por eso los que han crecido con ese tipo de cine les adoran. Se lo han ganado a pulso: currándose cda película como si fuera la última, trabajando los guiones y los caracteres al máximo, no durmiéndose jamás en los laureles del éxito, llevando cada vez más allá sus formas y su estilo.

Lo mejor, lo peor, imagen favorita

Lo peor es que se acaba y tenemos que volver a sufrir comedias mediocres. Lo mejor, para mí, cualquier escena en la que Remy le ordena a su marioneta Linguini cómo moverse y qué elegir para cocinar. Mi imagen favorita es esa ratita minúscula recibiendo en soledad al crítico gastronómico en su cocina.

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Otras críticas en Blogdecine

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<![CDATA[Diez secuelas mejores que sus primeras entregas]]> http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/diez-secuelas-mejores-que-sus-primeras-entregas http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/diez-secuelas-mejores-que-sus-primeras-entregas Mon, 18 Feb 2013 10:24:13 +0000 seleccionado por titifano Imagen con los carteles de 'El Padrino 2', 'Terminator 2' y 'Toy Story 3'

Este pasado viernes llegaba a los cines españoles ‘La jungla: Un buen día para morir’ (‘A Good Day to Die Hard’, John Moore, 2013), quinta entrega de la franquicia iniciada hace 25 años por John McTiernan con la estupenda ‘Jungla de cristal’ (‘Die Hard’) que ayuda muy poco a desterrar el tópico de que las secuelas son, por regla general, una porquería.

Lo cierto es que la propia saga ya dio muestras de poder darnos cine de calidad sin la necesidad de ser la primera entrega con ‘Jungla de cristal III. La venganza’ (‘Die Hard with a Vengeance’, John McTiernan, 1995), pero son otros los títulos a los que se suele aludir cuando no sólo se quiere defender la existencia de las secuelas, sino incluso decir que pueden ser mejores que sus primeras partes. El caso más representativo es el de ‘El padrino. Parte II’ (‘The Godfather: Part II’, Francis Ford Coppola, 1974), pero ha habido espacio de sobra para debates similares con títulos como ‘Terminator 2: El juicio final’ (‘Terminator 2: Judgment Day’, James Cameron, 1991) o la más reciente ‘Toy Story 3’ (Lee Unkrich, 2010). Dada la terrible decepción que ha supuesto para mí ‘La jungla: Un buen día para morir’, he querido retomar ese fenómeno para comentaros diez secuelas que considero que superan a sus primeras entregas y así poder mantener un poco de fe en el aluvión de continuaciones que nos aguarda en el futuro.

‘El caballero oscuro’

Imagen con el cartel de 'El caballero oscuro'

El fanatismo hacia Christopher Nolan está alcanzando unos límites algo exagerados, pero hay que remontarse a ‘El caballero oscuro’ (‘The Dark Knight’, 2008) para encontrar su auténtica plataforma de lanzamiento. ‘Batman Begins’ (2005) ya nos había demostrado de lo que era capaz, pero aquí se deshizo de toda polémica posible con la puesta en escena de las secuencias de acción y Heath Ledger ofreció una actuación tan memorable como Joker que a punto estuvo de comerse la película.

‘Agárralo como puedas 33 y 1/3’

Imagen con el cartel de 'Agárralo como puedas 33 y 1/3'

Las comedias paródicas están pasando por su peor momento, ya que en los últimos tiempos impera la idea de que no importan que los gags tengan gracia con tal de apelotonar el número de bromas a costa de otros títulos. Sin embargo, este tipo de cine estuvo asociado durante muchos años a la figura de Leslie Nielsen, siendo el detective Frank Drebin su papel más recordado. Hay que remontarnos a la pequeña pantalla para encontrar sus orígenes, pero es en ‘Agárralo como puedas 33 y 1/3’ (‘Naked Weapon: The Final Insult’, Peter Segal, 1994) donde encontramos su punto álgido con el tramo final ambientado durante la ceremonia de entrega de los Oscar. Tengo que reconocer que el resto está a un nivel parejo a sus predecesoras, pero esas escenas la permiten erigirse como la mejor – y por desgracia última- entrega de la franquicia.

‘Harry Potter y el prisionero de Azkaban’

Imagen con el cartel de 'Harry Potter y el prisionero de Azkaban'

Harry Potter y el prisionero de Azkaban’ (‘Harry Potter and the Prisoner of Azkaban’, 2004) ya era la novela más valorada por muchos de los seguidores de las aventuras del joven mago, pero Alfonso Cuarón supo aprovechar muchas de sus virtudes para darle un tono propio a la historia, con una mayor importancia de las relaciones humanas – excelente la relación entre el protagonista y Lupin, el profesor interpretado por David Thewlis- y un cuidado tono visual que no tiene problemas en abrazar abiertamente lo oscuro cuando los temibles dementores hacen acto de presencia.

‘El imperio contraataca’

Imagen con el cartel de 'El imperio contraataca'

Son pocos los que se atreven a discutir la opinión mayoritaria de que ‘El imperio contraataca’ (‘Star Wars: Episode V: The Empire Strikes Back’, Irvin Kershner, 1980) es lo mejor que ha salido del universo Star Wars. Ya sólo por la revelación final se ha ganado un lugar de privilegio en la historia del cine, pero es también la cinta donde se exploran todas las posibilidades de la historia con acierto – no hay desequilibrio alguno, ya sea por la necesidad de introducir la historia, ñoñerías románticas o la aparición de criaturas de dudoso gusto intelectual- y el eficaz trabajo tras las cámaras de Kershner ayuda mucho a que esta segunda – o quinta- entrega supere holgadamente a su predecesora. No tengo mucha esperanza en que la nueva trilogía pueda estar a su nivel, pero si aciertan con la elección de los spin-offs ya anunciados y el director al frente de las mismas, quizá pueda surgir una nueva esperanza de revivir esa magia que el propio Lucas casi se carga por completo hace unos años.

‘Destino final 2’

Imagen con el cartel de 'Destino final 2'

El cine de terror es uno de los que más ha sufrido el efecto de pésimas nuevas entregas que básicamente clonan al título original para sacar todo el dinero posible al espectador. Todo indicaba que ‘Destino final 2’ (‘Final Destination’, David R. Ellis, 2003) iba a ser otro caso más en esa línea, pero lo cierto es que no fue así, ya que supieron mantener las virtudes de la primera entrega y mejorarlas, especialmente a través de la planificación y puesta en escena de las muertes que van sucediéndose a lo largo del relato, logrando así una cinta entretenidísima.

‘Indiana Jones y la última cruzada’

Imagen con el cartel de 'Indiana Jones y la última cruzada'

Lo único en lo que la abrumadora mayoría de los fans de Indiana Jones coinciden es en que su cuarta entrega sobraba – o al menos lo que acabamos viendo en pantalla- y era indigna de la calidad de las tres anteriores. Luego los hay que defienden alguna de sus otras aventuras por encima del resto, pero yo soy de la opinión de que ‘Indiana Jones y la última cruzada’ (‘Indiana Jones and The Last Crusade’, Steven Spielberg, 1989) está por encima del resto, ya que nada tiene que envidiarlas en cuando a puesta en escena, calidad de la historia o capacidad de entretenimiento, pero sólo aquí podemos ver a Sean Connery dando lo mejor de sí mismo como el padre del protagonista.

‘Misión Imposible: Protocolo Fantasma’

Imagen con el cartel de 'Misión Imposible: Protocolo Fantasma'

Brian de Palma había puesto el listón muy alto con ‘Misión imposible’ (‘Mission: Impossible’, 1996), su adaptación cinematográfica de la serie televisiva de título homónimo. Dos secuelas se estrenaron después con desigual fortuna – la primera una tomadura de pelo y la siguiente apenas un correcto entretenimiento-, pero he aquí que Brad Bird aceptó el reto que le llegó de convertir ‘Misión imposible: Protocolo fantasma’ (‘Mission: Impossible – Ghost Protocol’, 2011) y consiguió una de las películas más entretenidas de los últimos años, en especial en las partes ambientadas en Dubai, donde Bird dejó en ridículo a la gran mayoría de directores de acción que pululan actualmente por Hollywood.

‘Los mercenarios 2’

Imagen con el cartel de 'Los Mercenarios 2'

Apenas tenemos que remontarnos unos meses en el tiempo para encontrar el caso más reciente, ya que ‘Los mercenarios 2’ (‘The Expendables 2’, Simon West, 2012) fue lo que debió haber sido su primera entrega en su momento: Un gran entretenimiento de acción que sabe aprovechar el carisma de sus protagonistas – mítica la aparición de Chuck Norris-, con un villano de primer nivel – la secuencia de presentación del personaje de Jean-Claude Van Damme es estupenda- y una necesaria capa de humor – en ‘Los mercenarios’ (‘The Expendables’, Sylvester Stallone, 2010) apenas se notaba- para no caer en el error de tomarse demasiado en serio a sí misma.

‘El ultimátum de Bourne’

Imagen con el cartel de 'El ultimátum de Bourne'

El caso Bourne’ (‘The Bourne Identity’, Doug Liman, 2002) no causó excesivo entusiasmo en su momento – un buen pasatiempo y como tal fue recibida-, pero sí tuvo el suficiente éxito como para que Universal quisiera seguir adelante con nuevas aventuras del personaje creado por Robert Ludlum. Eso sí, decidieron cambiar de director y apostar por un relativamente desconocido Paul Greengrass, pero seguro que ni ellos esperaban que éste lograse combinar prestigio artístico y un gran éxito comercial con sus dos aportaciones a la saga. Lo cierto es que podríamos incluir ambas en esta lista, pero ‘El ultimátum de Bourne’ (‘The Bourne Ultimatum’, 2007) es la más lograda con diferencia, ya que sabe controlar mejor su peculiar visión de las escenas de acción, las complejidades de la trama se concretan sin caer en absurdeces y es un acertado el colofón al periplo del protagonista.

‘Scream 2’

Imagen con el cartel de 'Scream 2'

Siempre recordaré que la primera vez que me planteé seriamente la idea que ha generado este post fue por una escena de ‘Scream 2’ (Wes Craven, 1997) en la que varios personajes debatían al respecto. Las charlas cinéfilas ya tenían mucho peso específico en la primera entrega – no hay más que pensar en las preguntas que hacía el asesino en los minutos iniciales de ‘Scream’ (Wes Craven, 1996)- , pero Craven y Williamson no quisieron optar por la mera repetición, así que decidieron – con mucho acierto- acercarse más a las formas del giallo italiano, sin por ello dejar de confiar en la eficacia de los diálogos del segundo y la habilidad del primero para la puesta en escena de los asesinatos.

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<![CDATA['El día más largo de Maggie', el cortometraje de 'Los Simpson' nominado al Oscar]]> http://www.blogdecine.com/cortometrajes/el-dia-mas-largo-de-maggie-el-cortometraje-de-los-simpson-nominado-al-oscar http://www.blogdecine.com/cortometrajes/el-dia-mas-largo-de-maggie-el-cortometraje-de-los-simpson-nominado-al-oscar Mon, 11 Feb 2013 09:30:39 +0000 seleccionado por titifano Imagen con el cartel de 'El día más largo de Maggie'

Quedan poco menos de dos semanas para que se anuncien los ganadores de lo Oscar, llegando así a su fin la agotadora temporada de premios que comenzó hace ya un tiempo. Ya os he hablado de muchas de las nominadas, pero en esta ocasión me toca centrar mi atención en ‘El día más largo de Maggie‘ (‘The Longest Daycare’, David Silverman, 2012), el cortometraje animado de ‘Los Simpson‘ que es uno de los cinco nominados en esa categoría de los premios de la Academia de Hollywood.

Yo me encuentro en ese grupo de personas que considera que ‘Los Simpson’ tuvo una época en la que fue lo mejor que uno ha podido ver jamás en la pequeña pantalla, pero hace ya mucho que quedaron atrás sus años de gloria. La buena noticia es que decidieron tomar como base uno de los episodios de esa etapa dorada de la serie y centrarse en una de las sub-tramas presentes en el mismo. El elegido fue ‘Un tranvía llamado Marge‘, el segundo capítulo de la cuarta temporada en el que Marge participa en un musical que toma como base la célebre obra teatral de Tennessee Williams. Por problemas de tiempo, Marge se ve obligada a dejar a su hija Maggie en una guardería y ‘El día más largo de Maggie’ se centra en su estancia allí.

El cortometraje luce la animación en 3D que adoptó la serie hace varias temporadas y me parece un completo acierto el hecho de que se prescinde de todo diálogo. No creo que sea el mejor de los nominados, ya que creo que, como mínimo, está por debajo de ‘Paperman‘ (John Kahrs, 2012), el cortometraje de Disney que podéis ver aquí. ¿Vosotros con cuál de los dos os quedáis?

PD: Antena 3 estrenará ‘El día más largo de Maggie’ el próximo 17 de febrero.

Vía | Metatube

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<![CDATA[Diez películas de gangsters]]> http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/diez-peliculas-de-gangsters http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/diez-peliculas-de-gangsters Thu, 14 Feb 2013 10:30:23 +0000 seleccionado por titifano gangsterscine

Hace poco mi compañero Juanlu abrió la veda sobre los gangsters en el cine con un post muy, muy personal sobre los que a su juicio son algunos de los mejores gangsters de la historia del cine. Ahora me toca a mí con las películas procurando el menor número posible de coincidencias y dejándolo en la típica decena de películas que suelen formar este tipo de listas, por otro lado enormemente aburridas. Pero como a vosotros os encantan estos juegos, uno no puede resistirse a complaceros con la mejor de las intenciones… Bueno, sin más dilación, diez películas de gángsters que para un servidor son absolutamente imprescindibles.

‘La ley del hampa’ (‘Underworld’, Josef von Sternberg, 1927)

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La película que abrió camino al cine de gangsters es sin duda este impecable trabajo de Josef von Sterberg, un film lleno de violencia y que además funcionaría también como relato de amor fou a tres bandas. Dos gangsters enfrentados, una mujer, y un sentido visual por parte de su realizador —que repetiría la proeza en dos películas similares más— que aún a día de hoy quita el aliento. De cuando se comenzaba en el cine y se atrevían a más cosas que ahora.

‘Los violentos años 20’ (‘The Roaring Twenties’, Raoul Walsh, 1939)

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De las películas protagonizadas por James Cagney podría haber elegido unas cuantas, pero a esta le tengo un especial cariño por ser de mi adorado Raoul Walsh, uno de los mejores narradores en imágenes que ha parido el séptimo arte. Tres hombres que combatieron juntos en ls I Guerra Mundial deciden hacerse una vida durante la prohibición. Evidentemente esa vida será fuera de la ley. Aparecen la angelical Priscilla Lane, y Humphrey Bogart cuando era un secundario todo terreno. El final, con Cagney moribundo en unas escalinatas, es antológico.

‘El enemigo público’ (‘The Public Enemy’, William A. Wellman, 1931)

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Como citar una sola película con James Cagney en una lista de películas de gangsters es más bien difícil, he elegido la primera en la que aparece en un determinado tipo de papel. Del gran William A. Wellman la historia de un muchacho que sale de la nada y consigue todo un imperio en Chicago. El seco e impactante final forma parte también de la antología del género por derecho propio.

‘El padrino, parte II’ (‘The Godfather, part II’, Francis Ford Coppola, 1974)

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En una lista como la presente está claro que no podía faltar la saga de Francis Ford Coppola. Aprovecho para citar la que es mi favorita, la segunda entrega, aquella que desmiente el dicho sobre las segundas partes, y que da la oportunidad a Coppola de superarse indagando en la juventud de Vito Corleone, personaje que al igual que en la primera entrega a Marlon Brando en esta le pone en bandeja un Oscar a Robert De Niro.

‘La ley del silencio’ (‘On the Waterfornt’, Elia Kazan, 1954)

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La película que Elia Kazan hizo para justificar el ser un chivato durante la época de la caza de brujas del senador McCarthy, algo que muchos no le perdonaron hasta el día de su muerte. Un boxeador de pocas luces que hace encargos no demasiado honorables para un mafioso que controla los muelles, verá la luz cuando se encuentre con una mujer que le gusta. Ocho Oscars incluyendo mejor película, director y actor, que fue a parar a Marlon Brando, quien ya daba signos peligrosos de egocentrismo acentuado.

‘Érase una vez en América’ (‘Once Upon a Time in America’, Sergio Leone, 1983)

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Segunda y última coincidencia con la lista de gangsters de Juanlu. Tampoco podía resistirme a incluir la obra póstuma y magna de Sergio Leone. Una visión sobre el paso del tiempo, la amistad traicionada y el amor perdido a través de la historia de dos amigos que creciendo juntos en el New York de principios del siglo XX logran hacerse con el control de la venta de alcohol en tiempos de la ley seca. Grande James Woods, grande De Niro, y gran idea de Leone el plantearlo todo como un sueño. Deseando que se edite en Bluray la versión con media hora más exhibida sólo en el último festival de Cannes.

‘La ley del hampa’ (‘The Rise and Fall of Legs Diamond’, Budd Boetticher, 1960)

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Un título sobresaliente por parte de Boetticher fuera del western, y un título no demasiado conocido —como toda la obra de su director—. Se trata de una reconstrucción de cierta época de los Estados Unidos, la de la Gran Depresión a través de los logros obtenidos por un peligroso gangster, de quien llegamos a saber prácticamente todo. Con una violencia fuera de lo común, un título a reivindicar urgentemente.

‘Malas calles’ (‘Mean Streets’, Martin Scoresese, 1973)

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Una de las primeras películas de Scorsese y también una de las mejores. Con sensacionales interpretaciones de Harvey Keitel y Robert De Niro, la crónica de dos delincuentes, uno un fanático religioso y el otro un mero trabajador en el muelle. Violenta, divertida y sin complacencias, alejada de la grandilocuencia de títulos posteriores de Scorsese más alabados.

‘Chicago, años 30’ (‘Party Girl’, Nicholas Ray, 1958)

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Con la típica intensidad de Ray un film violento, lírico y absorbente. La historia de un abogado corrupto, papel a cargo de Robert Taylor en una de sus mejores interpretaciones —detalle sórdido el de la cojera— envuelto en líos amorosos con una chica del espectáculo, y también metido en una guerra de gangsters.

‘Los sobornados’ (‘The Big Heat’, Fritz Lang, 1953)

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Glenn Ford da vida a un policía que se enfrenta a peligrosos criminales tras el asesinato de su esposa. Las película preferida de Lang de las realizadas en Hollywood, violenta hasta decir basta, burlándose de la censura típica de aquellos años con una soberbia utilización del fuera de campo. Las miradas finales entre Gloria Grahame y Ford provocan algunos de los mejores momentos de la historia del cine. Violento y sádico Lee Marvin en un papel secundario.

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<![CDATA[Diez máscaras de cine ]]> http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/diez-mascaras-de-cine http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/diez-mascaras-de-cine Mon, 11 Feb 2013 18:28:25 +0000 seleccionado por titifano máscarasf1

Con motivo de estos días carnavaleros, vamos con una de esas listas que tanto os gustan. El tema es fácil, la máscara en el cine, casi siempre utilizada para cubrir un rostro deforme, y hemos seleccionado diez sin necesidad de hacer un top de mejor a peor o viceversa. Diez películas en las que una máscara es vital; haciendo un repaso de lo que el cine ha dado en ese aspecto me he encontrado con que esta selección no ha sido nada fácil, pero como siempre vosotros podreis contribuir señalando vuestras máscaras favoritas del cine. A continuación, diez de las más destacables que yo recuerdo:

Darth Vader

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No he podido resistirme a ponerla de primera. Sin lugar a dudas la máscara —aunque aquí va acompañada del equipo completo, con casco y respirador artifical, todo un lujo— que más generaciones de espectadores recuerdan y recordarán. Todo el mundo se rinde ante la famosa revelación de ‘El imperio contraataca’ (‘The Empire Strikes Back’, Irvin Kershner, 1980), pero yo siempre me quedé impresionado por el instante en el que Luke le quita la máscara a Anakin en ‘El retorno del jedi’ (‘The Return of the Jedi’, Richard Marquand, 1983) porque por fin vería el rostro de alguien que me había tenido temblando durante años. Con el tiempo descubrí que la máscara estaba bien donde estaba.

Un hombre anciano

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En una de las obras maestras de Max Ophüls, ‘El placer’ (‘Le Plaisir’, 1952), uno de los maravillosos espisodios que la componen es el primero titulado precismante ‘La máscara’. En él, un hombre entregado al frenesí de la vida pasa sus días de vejez negándose a ser lo irremediable; sus ansias de juventud le llevan a salones de baile en los que baila y baila hasta demayarse, un baile tan llamativo como esperpéntico que funciona como metáfora de su propia vida, patética hasta decir basta. Los plano secuencia de Ophüls alrededor del bailarín son antológicos y de lo más recordado del film.

Batman

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Gracias a Christopher Nolan el hombre murciélago se puso más de moda que nunca, incluso entre los que no están acostumbrados a superhéroes. Son varios los actores que le dieron vida con anterioridad, pero no hay duda de que Christian Bale es el mejor de todos, logrando marcar diferencias entre Bruce Wayne y su conocido alter ego. Todas y cada una de las aparaciones de Batman según Nolan están cargadas de emoción, la misma que se oculta tras la máscara que ha salvado Gotham City varias veces.

The phantom

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Aunque la imagen que encabeza este post pertenece a la ñoña versión de Joel Schumacher adaptando a Andrew Lloyd Webber, el fantasma de la ópera por excelencia es Lon Chaney, al que no sin razón apodaron el hombre de las mil caras. La versión de Rupert Julian aún no ha sido superada, ni en dramatismo, ni en lirismo, ni en fuerza. Podríamos citar, cómo no, las máscaras que más tarde llevaron Claude Rains y Herbert Lom cogiendo el testigo de Chaney.

El rey Baldwin

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La demostración palpable de que la voz es uno de los instrumentos más importantes de un actor. En la correcta ‘El reino de los cielos’ (‘Kingdom of Heaven’, Ridley Scott, 2005) Edward Norton se los come a todos con su composición, y nunca llegamos a verle el rostro. Si hubiera justicia en este mundo, Norton habría sido nominado al Oscar por su interpretación.

Christiane Génessier

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De la película que sirvió de inspiración al mejor título de Almodóvar, ‘Los ojos sin rostro’ (‘Les yeux sans visage’, George Franju, 1960), una desdichada chica está destinada a ocultar su rostro con una siniestra máscara que le confiere aspecto de muñeca de porcelana. Su padre, con la ayuda de la gran Alida Valli, asesinará a jovencitas a las que les robará la cara para recomponerla a su hija. Un clásico del cine francés y del terror en general, con ecos de Cocteau entre otros. Una joya que caerá en cierto especial.

The Mask

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Cuando a Jim Carrey le da por no querer ser actor, suele excederse en gestos y tics, pero hay que reconocer que en títulos como ‘La máscara’ (‘The Mask’, Chuck Russell, 1994) le queda muy bien. Un divertimento de primera muy superior a los blockbusters coetáneos de la época, que nos descubrió además a una bella Cameron Diaz que luego fue hacia abajo en todos los aspectos. La máscara es un personaje en sí, y cuando se la pone el perro es desternillante. Humor sano e inofensivo para una película más buena de lo que parece.

Darkman

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Ahora estoy en todas partes y en ninguna, soy cada uno de vosotros y ninguno, podéis llamarme Darkman

Antes de que muchos se sorprendieran de ver a Liam Neeson en productos de acción de dudosa calidad, y años antes de que Sam Raimi se hiciese cargo del hombre araña, juntos habían participado en ‘Darkman’ (id, 1990), aún uno de los mejores trabajos de su director. Más que una máscara son vendajes que le proporcionan una especie de máscara, y más tarde un avance científico de primer orden le proporciona lo que hubiera sido un milargo para los protagonistas de ‘Los ojos sin rostro’. Una gozada de película.

Michael Myers

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John Carpenter logró personificar el mal en la figura de Michael Myers en un tíulo ya mítico e imprescindible del cine de género. Sus influencias del giallo son evidentes y también del clásico, logrando crear un icono mil veces imitado y prostituido en el cine posterior. Soy de los que piensan que a Myers no le hace falta un enorme cuchillo para meter el miedo en el cuerpo, su sola presencia llega.

Henry Jarrod

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‘Los crímenes del museo de cera’ (‘House of Wax, André De Toth, 1953) es una película que de pequeño me tenía completamente muerto de miedo, cuando no tebía ni idea de quién era Vincent Price, y mucho menos André De Toth. Un clásico, que curiosamente no está entre lo mejor de su director —siendo una buena película—, y por supuesto, la presencia de Price ayuda mucho. Ecos del fantasma de la ópera, of course.

Su turno, damas y caballeros, y si hoy salen disfrazados a tocar las narices al personal, sean originales.

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<![CDATA[Saul Bass, la iconografía de los títulos de crédito]]> http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/saul-bass-la-iconografia-de-los-titulos-de-credito http://www.blogdecine.com/reflexiones-de-cine/saul-bass-la-iconografia-de-los-titulos-de-credito Fri, 01 Feb 2013 17:44:20 +0000 seleccionado por titifano Saul Bass

Saul Bass fue un referente, sin lugar a dudas, en el desarrollo y posterior reconocimiento de los títulos de crédito como pieza cinematográfica de singular valor creativo. Todo un precursor en el arte de explotar todo el potencial de estos –hasta su irrupción– simples rótulos en movimiento que aparecían al inicio y al final de cada film. En mi opinión, tal vez influenciada por el diseño gráfico, las secuencias de crédito presentan –además de su innegable atractivo–, un importante reto en su creación, por la limitación de su duración y por su sentido como fragmento introductor de una película. En este aspecto Saul Bass, supo reconocer la importancia de estas piezas y explotar toda su vertiente expresiva. No sólo fue pionero en adquirir notoriedad con ellos, sino que se mantuvo prácticamente durante toda su carrera como un reclamado autor gracias a sus colaboraciones con cineastas de la talla de Otto Preminger, Alfred Hitchcock, Stanley Kubrick o Martin Scorsese.

Durante la época dorada de Hollywood y el denominado studio system, los títulos de crédito servían sencillamente como excusa para exhibir, con la mayor pompa posible, el logotipo de cada estudio. En muchos casos estos letreros eran proyectados encima de la cortina que cubría las pantallas de cine, de forma que la audiencia apenas era consciente de su visionado y ocupaba este tiempo para la ingesta de palomitas, antes del comienzo de la película. A mediados de la década de los 50, motivados por la necesidad de competir con la emergente televisión, esta tendencia empezó a desaparecer. Cada vez era mayor la inclinación de productores y directores en dar mayor prestancia a sus títulos de crédito para así atraer de nuevo al público a las salas de cine.

Antes de que este cambio ocurriese, los creadores de los rótulos iniciales no eran mencionados en los propios créditos que ellos concebían. Un importante número de rotulistas, ilustradores y otros artistas gráficos, no resultaron debidamente reconocidos. A pesar de que Saul Bass atrajo la atención sobre estas piezas como magníficas obras en sí mismas, todo este conjunto de profesionales había aportado con anterioridad, una maravillosa colección de carteles iniciales y finales. Ya fuera por su tipografía o por el empleo de elementos que sugerían el contexto de la película, muchos de estos créditos previos a los elaborados por Bass, siguen resultando magníficos. De hecho, se convirtieron en tan inconfundibles que se podía identificar el género de la película –cine negro, terror o western– sólo por su tipografía y composición.

Fotograma inicial de '¿Ángel o diablo?' de Otto Preminger Imagen de los títulos de crédito de ‘¿Ángel o diablo?‘, concebidos como señales de tráfico.

Otto Preminger, con ejemplos como los créditos iniciales de ‘¿Ángel o diablo?‘ (‘Fallen Angel’, Otto Preminger, 1945), ya insinuó su marcado interés en el valor artístico y representativo de estas composiciones. Este director de origen austro-húngaro fue el primero en incorporar a Saul Bass, diseñador gráfico nacido en Nueva York y su yerno en aquel entonces, al universo creativo de los títulos de crédito. Su primera colaboración fue con motivo del encargo del póster promocional de la película ‘Carmen Jones‘ (id, Otto Preminger, 1954). Este proyecto llevó a Saul Bass a concentrarse en la importancia simbólica de determinados elementos del film que eran susceptibles de ser usados como conceptos representativos. Una repentina e irrefrenable necesidad de dotar de movimiento a estos símbolos, llevó a Bass y a Preminger a incluirlos en los títulos de crédito de la cinta. Este fue el fabuloso inicio de una de las más reverenciadas contribuciones de un diseñador gráfico al mundo del cine.

A partir de ese momento y con su siguiente participación en –la entonces controvertida– ‘El hombre del brazo de oro‘ (‘The Man with the Golden Arm’, Otto Preminger, 1955), su nombre empezó a ser admirado por la industria cinematográfica del momento. La utilización de una imagen tan representativa como el brazo como alegoría de la drogadicción, causó una enorme conmoción. Su inspiración para este recurso gráfico se debe a la inmensa impresión que le produjo el cuadro del ‘Guernica‘ de Picasso, en el que aparecen también unos brazos en tensión. A mi parecer, un ejemplo de que la genialidad y la originalidad nacen siempre de la pasión por el conocimiento y de la capacidad para relacionar de manera sorprendente toda la cultura acumulada.

Saul Bass concibió los títulos de crédito, como aquellos minutos que debían servir como preparación del espectador ante lo que estaba a punto de presenciar. En esta premisa es en la que reside la verdadera contribución del diseñador. Esta noción básica, en apariencia, la de establecer el tono y la esencia de la película, era algo que hasta el momento no se había formulado. De este modo, los créditos dejaban de ser un elemento independiente, para formar parte integral en la obra. El film, por tanto, debía empezar ya desde sus títulos iniciales, desde sus primeros fotogramas.

Durante toda su trayectoria, esta voluntad de transmitir de inmediato el carácter de la película, le encaminó hacia un estilo visual minimalista, muy directo e, incluso, inquietante. El uso de formas sesgadas y retorcidas se aprecia en sus trabajos eminentemente gráficos. En ellos no sólo define el concepto del film mediante una única forma sino que el brutal contraste del blanco y negro, intensifican su efecto. A través de objetos recortados y animados, se realizaron los créditos para películas como la ya mencionada ‘El hombre del brazo de oro’ o ‘Anatomía de un asesinato‘ (‘Anatomy of a murder’, Otto Preminger, 1958), dos de las muestras más características de esta técnica.

En su constante búsqueda de la mejor fórmula para sumar los títulos al proceso explicativo de la película, Bass se encaminó hacia otro tipo de proyectos, en los que el uso de la imagen real y no del grafismo, fue tomando presencia. En ‘Horizontes de grandeza‘ (‘The Big Country’, William Wyler, 1958), los créditos siguen de manera vibrante el viaje de una caravana que se adentra en el vasto Oeste. Un prólogo sublime –junto con la espléndida música de Jerome Moross– y completamente integrado en la narración del film. Otro ejemplo lo encontramos en la película ‘Plan diabólico‘ (‘Seconds’, John Frankenheimer, 1966). En este caso sus títulos son más expresivos que narrativos, pero inciden, como en el caso anterior, de manera directa en la base de la historia. En ellos se nos presenta una turbadora distorsión y fragmentación de la cara, preludio de los acontecimientos posteriores de la cinta protagonizada por Rock Hudson.

Una parte determinante de su paso por el cine fue su colaboración con otro genio, Alfred Hitchcock. Los títulos de crédito de ‘Vértigo‘ (‘Vertigo’, Alfred Hitchcock, 1958) también llevaron a las audiencias a reconocer una técnica nunca vista hasta ese momento. La animación de las espirales que aparecen en los famosos créditos iniciales fueron obra del animador y pionero en el uso de imágenes generadas por ordenador, John Whitney. De una modernidad asombrosa, estos créditos marcaron un antes y un después en la concepción de estos rótulos iniciales. En el complejo encargo de ser capaz de transmitir el trasfondo psicológico de una película de estas características, Saul Bass nos transporta de lleno a las sensaciones del protagonista. Conocedor del impacto que supone el hecho de descontextualizar elementos muy reconocibles, nos enfrenta sin concesiones al primer plano de un ojo femenino mientras la imagen se tiñe de rojo –un color simbólico en la película–. Todas las obsesiones y miedos del personaje de James Stewart están presentes metafóricamente en estos créditos. Una verdadera obra de arte en sí misma y que, en mi opinión, incrementó el aura de reconocimiento que tiene ‘Vértigo’.

A continuación llegaron los títulos de ‘Con la muerte en los talones‘ (‘North by Northwest’, Alfred Hitchcock, 1959) y ‘Psicosis‘ (‘Psycho’, Alfred Hitchcock, 1960), otras dos composiciones decisivas. Harold Adler –antiguo diseñador de créditos y jamás acreditado– participó también en el diseño de los créditos de ‘Con la muerte en los talones’. Para ‘Psicosis‘ además, Saul Bass fue más allá, contribuyó en la creación del storyboard y en la definición del estilo visual del film –en especial en escenas hoy míticas de este film–. No hay que olvidar la impresionante música del maestro Bernard Herrmann que, com en las dos cintas anteriores, supo conjugar su talento con el de Bass. En la que fue, quizás, su colaboración más estrecha, Hitchcock, Herrmann y Bass consiguieron uno de los mayores éxitos de simbiosis entre puesta en escena, banda sonora y composición visual. Precisamente la completa conexión de sus creaciones con la música que las acompañaba, es otro de los muchos valores que aportaron sus títulos de crédito.

Las décadas de los 70 y los 80, marcaron una época de crisis para las secuencias de créditos. Se buscaba impresionar al espectador con tramas más atrevidas y se dejó de lado el diseño de estas piezas iniciales o finales. Este período comportó, en consecuencia, el cese de la demanda de sus servicios para el desarrollo de estas composiciones. Su actividad se centró de nuevo en el diseño gráfico y también en la dirección, para la que también demostró su talento individualmente o en colaboración con su mujer –también diseñadora– Elaine Makatura, que ya había trabajado a su lado desde principios de los años 60, sin ser acreditada.

El tramo final de su carrera se distingue por un nuevo emparejamiento con otro director de categoría, Martin Scorsese. Además de sus virtudes como cineasta, para mí destacan las de cinéfilo empedernido. Fue este sentimiento el que le llevó a contactar con Bass, para realizar las que fueron sus últimas contribuciones. Entre ellas sobresalen las elaboradas para ‘El cabo del miedo‘ (‘Cape Fear’, Martin Scorsese, 1991) y ‘La edad de la inocencia‘ (‘The Age of Innocence’, Martin Scorsese, 1993). Todas ellas fueron firmadas por Elaine y Saul Bass.

Dejando a un lado la técnica empleada, la metáfora y el concepto son fundamentales en su obra. Son el eje central de todas sus creaciones y fuente de influencia e inspiración para muchos creadores. Llegar a la esencia de cualquier obra es una labor homérica, pero de algún modo el ojo de Saul Bass fue como aquél que nos presentó en ‘Vértigo’, de una precisión que perturba. Directo, vibrante, inquietante, eterno. Porque como también ocurre en la vida en multitud de situaciones, los primeros minutos son de vital importancia, algo que este creador comprendió perfectamente. Y es que, como se suele decir, las primeras impresiones son las que cuentan.

Información adicional | The Movie Stills Collection y Art of the Title

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