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'Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia)', frenética genialidad

'Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia)', frenética genialidad
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Hace ya varias semanas que están empezando a llegar a los cines españoles la mayoría de aspirantes a los próximos Oscar. El próximo día 15 se anunciarán las nominaciones, pero se da por sentada la presencia de ‘The Imitation Game (Descifrando Enigma)’ –una obra bastante decepcionante pese al gran trabajo de Benedict Cumberbatch- y también podría acabar colándose la deficienteInvencible’ (‘Unbroken’), siendo hoy cuando se estrena en España otra de las grandes favoritas para llevarse a casa la estatuilla a la mejor película del año.

'Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia)' se ha convertido en la principal rival de 'Boyhood' en la carrera por los premios de la Academia de Hollywood. Eso puede acabar cambiando, pero lo que permanecerá inalterable es la genialidad de la nueva película de Alejandro González Iñárritu, que de haberse estrenado a su debido tiempo en España se habría colado sin dudarlo ni un segundo entre mis películas favoritas de 2014.

’Birdman’ y el cine de Iñárritu

Michael Keaton es

No es ya nada nuevo que un director se proponga hacer una película en un único plano secuencia, siendo especialmente conocidos los casos de ‘La soga’ (‘Rope’) y ‘El arca rusa’ (‘Russkiy kovcheg’). Sin embargo, no entra en mis planes convertir mi análisis de ‘Birdman’ en una sucesión de menciones a sus probables referentes –también es bastante evidente su vinculación con las dos películas de Batman dirigidas por Tim Burton, y no lo digo sólo porque compartan protagonista-, pues Iñárritu ha hecho aquí una obra apasionante que merece ser valorada por sí misma, tanto su deslumbrante despliegue técnico como su estimulante contenido.

He de confesar que el cine de Iñárritu cada vez me interesaba menos, pues su mejor película hasta la fecha fue su ópera prima y todos sus trabajos posteriores me habían ido gustando menos que el anterior, siendo la sensación dominante que se había acomodado a recibir alabanzas por seguir apostando por lo que había funcionado con anterioridad. En ‘Birdman’ no falta ese lado suyo más contestatario, centrado específicamente en los vicios adquiridos por el cine y el teatro en general y los actores y los críticos en particular, pero dejando de lado su ya algo cansina tendencia a hurgar en el sufrimiento humano por encima de todo.

Lo que sí se mantiene en ‘Birdman' es ese tono habitual suyo a caballo entre lo decadente y lo –ligeramente- deprimente, ya que asistimos al caos en el que se ha convertido el intento de un actor por volver a ser relevante, aunque por la vía más difícil de todas, la del prestigio y el reconocimiento de su talento. Este punto acaba convirtiéndose en una bajada a los infiernos que Michael Keaton sabe reflejar de forma magistral, incluso en esos -escasos- momentos en los que la historia se le escapa un poco de las manos a Iñárritu.

Un prodigio formal sin descuidar el contenido

Escena de

El alarde técnico, y no pienso solamente en la dinámica y muy medida puesta en escena de Iñárritu -titánico el esfuerzo de Emmanuel Lubezki para dar una consistencia y una fuerza visual envidiable a la película-, de 'Birdman' es impresionante por mucho que haya determinados momentos en los que sea muy fácil percibir el truco para dar sensación de continuidad –en otros o no me percate o estaba tan fascinado ante la propuesta que se me pasaron por alto-.

Eso no resta mérito a su frenesí visual -especialmente vibrante durante los primeros minutos de metraje, algo a lo que también ayuda lo suyo la música de Antonio Sánchez-, ya que se cambia constantemente de escenario y todo encaja en su lugar, y no me quiero olvidar tampoco de la magistral utilización de las elipsis para ir dando saltos temporales siempre que la acción lo requiera o para centrarse en lo concreto o lo general de cada escena con una precisión inapelable.

Sin embargo, una proeza formal puede verse seriamente afectada por un contenido más mundano o incluso irrelevante, pero el guión de Nicolás Giacobone, Alexander Dinelaris, Armando Bo y el propio Iñárritu se encarga de evitarlo. Está claro que a primera vista parece centrarse en la redención que busca su protagonista, algo que aliñan con varios apuntes de corte autobiográfico sobre la carrera del propio Michael Keaton, pero hay mucho más que eso, y no me refiero a los efectos sobre su familia, también perfectamente retratados, aunque quizá echase un falta un poco más de crudeza en la relación con su ex.

Michael Keaton y Edward Norton en

Eso sí, ese aspecto autobiográfico también puede asociarse al personaje al que da vida un también monumental Edward Norton –ha tenido varios problemas a lo largo de su carrera por querer imponer su visión a la película, siendo especialmente célebres el caso de ‘El increíble Hulk’ (‘The Incredible Hulk’) y el de ‘American History X’-, y las escenas que ambos comparten se encuentran entre lo mejor de la función, sobre todo cuando se incide en el patetismo inherente a lo que está sucediendo, que es, en líneas generales, de donde provienen los momentos cómicos más inspirados. Ojo, el resto del reparto también raya a un gran nivel, en especial Emma Stone -su mirada nunca había transmitido tanto como hasta ahora-, pero un poquito menos.

También se percibe que ese lado más crítico de 'Birdman' hacia el mundo del teatro puede ser resultado de la dureza de algunos críticos hacia las últimas obras de Iñárritu. Justo es señalar que ahí resulta un pelín más esquemático en su planteamiento de lo que me hubiese gustado, pero eso pierde importancia cuando todo se enrarece, siendo entonces cuando adquiere mayor importancia el superhéroe que lanzó a la fama a Riggan, y el dramatismo se dispara -hasta entonces había dominado un inusual tono cómico que le sienta de fábula-. Hay un par de detalles que no me vuelven loco de ese tramo final, pero, en términos generales, me encanta su salto al vacío sin red, tanto a nivel conceptual como de ejecución.

En definitiva, 'Birdman' es una gran película que combina un prodigioso e impecable acabado formal con un rico contenido que toca muchos temas y lo hace con una aproximación -relativamente ligera que le viene de fábula, pero sin por ello renunciar a potenciar su lado más dramático siempre que la ocasión lo requiera. Además, cuenta con magníficas actuaciones, destacando especialmente las de Michael Keaton y Edward Norton, y te mantiene pegado a tu butaca incluso cuando su propia propuesta es tan apabullante que podría llegar a sobrepasarte. Imprescindible.

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