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'La bicicleta verde', no es un juguete para niñas

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A veces no somos conscientes de lo encerrados que vivimos en nuestra pequeña burbuja de Occidente hasta que vemos películas como 'La bicicleta verde' de Haifaa Al-Mansour ('Wadja', 2012). Encargada de clausurar la pasada edición del festival Cinema Jove de Valencia, puede que 'La bicicleta verde' no sea ni la película mejor dirigida ni la película que mejor trata el tema de los derechas de la mujer en el mundo islámico —¿quién no recuerda 'Persépolis' de Marjane Satrapi en 2007?— , pero sin duda su contexto y la historia que envuelve a la película, la convierten en una cinta que pasará a la historia y que, probablemente, se incluya en los libros de historia del cine.

Y es que 'La bicicleta verde' es la primera película dirigida por una mujer en Arabia Saudí. Sí, parece muy fácil de decir, pero cuando uno se sienta en la butaca para disfrutar de la película y entra de lleno en esa sociedad en la que la mujer sólo sirve para preparar la comida al marido y dar hijos —varones, claro— a los hombres, la valentía de su realizadora ya hace que valga la pena pagar la entrada de cine.

'La bicicleta verde' no es un juguete para niñas

wadjda

Wadjda es una niña de 10 años que vive en los suburbios de Riad, la capital de Arabia Saudí. A pesar en un mundo tan conservador en el que las mujeres son un cero a la izquierda, Wadjda es divertida, le encanta la música 'endiablada' que viene de América y se aprovecha de su estatus de niña para cruzar los límites de lo que está prohibido para el sexo femenino en su país. Un día, Wadjda se encapricha con una bonita bicicleta verde y con la que quiere retar a una carrera su vecino Abdullah, con quien no debería jugar. Por desgracia para Wadjda, las bicicletas no son un juguete para las niñas, ya que están consideradas como un peligro para la dignidad y el honor de una chica. Aún así, Wadjda luchará por conseguir la bicicleta y se apuntará a un concurso de recital del Corán en su escuela cuyo premio es una jugosa cantidad de dinero.

Con esta premisa conocemos la vida cotidina a de Wadjda y su 'rebeldía' en un mundo en el que las mujeres van cubiertas de pies a cabeza y en el que está mal visto que las niñas jueguen con niños. Y sin duda, esta es la parte más interesante de la cinta: el reflejo de esa sociedad conservadora vista desde el punto de vista de una niña que la acepta pero no la entiende. Así conocemos su entorno: su colegio y sus estrictas profesoras que tienen encuentros furtivos con sus amantes en mitad de la noche y que después inculcan a las niñas la importancia de no dejarse ver ni escuchar por los hombres, la pérdida de dignidad y honor por montar en bicicleta —el riesgo de perder la virginidad por montar en bici—, o el abandono de la familia por parte del marido porque la mujer no puede concebir un hijo varón.

El conformismo y la sencilla puesta en escena

la bicicleta verde

Con una sencilla puesta en escena y una dirección muy limpia y sin florituras, Haifaa Al-Mansour consigue que entremos de lleno en el conformismo de las mujeres en esta sociedad en la que está bien visto que una niña se case a los 10 años y en la que una vez habiendo tenido el periodo, deben tocar el Corán con un pañuelo. Parte del éxito de esta historia reside en la pequeña Waad Mohammed, que da vida a la atrevida Wadjda vistiendo vaqueros y zapatillas de deporte y sin temor a dejar el pelo descubierto ante la vista de los hombres.

Puede que 'La bicicleta verde' no sea la mejor película de la historia, ni por su atrevimiento visual, que resulta bastante clásico, pero lo cierto es que se trata de una cinta valiente, llena de optimismo y que deja ver un pequeño hueco a la esperanza y al cambio —o por lo menos, el conocimiento de la situación—. Una oda a la libertad, a la libertad y a la lucha por los derechos de la mujer en el islam.

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