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'La doncella', virtuoso y sobredilatado puzzle softcore
Críticas

'La doncella', virtuoso y sobredilatado puzzle softcore

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Basada en una novela británica de Sarah Waters, ‘La doncella’ es una meticulosa construcción de una trama llena de giros, ambientada en los años 30 y con cierta fijación por el imaginario sadiano del eroguro, que añade tabasco al material original que ya adaptaba de manera superior en la miniserie ‘Fingersmith’ (2005) de la que esta parece, como es natural, un remake oriental con escenas calcadas.

La maestría de Park Chan Wook tras la cámara, cada vez más barroco y al tiempo sutil, es incontestable en cuanto a vuelcos narrativos y estilismo. El uso de recursos estáticos indica un dominio de cada detalle que se aprecia en plano, a veces es tal la perfección técnica que en momentos parece que desconfíe de su propia condición de cine de género para tratar de enmascarar su vertiente pulp con toneladas de preciosismo espeso, impaciente por recocer el plato a base de prestigio.

Docella Critica1

Erotismo fatuo

La docella’, bajo su aparente compleja estructura, consigue dejar claro su condición de volumen/ensayo sobre los diferentes significados sociales del sexo. A lo largo de sus dos horas y media explora el sexo interesado, el sexo dominante, el sexo de los negocios y el sexo romántico. Incluso las relaciones de Japón y Corea se analizan desde una perspectiva sexual. Quizá esto, independientemente de sus escenas eróticas, es lo mejor hallazgo de la obra en su conjunto.

Sin embargo, es en las propias escenas de amor donde se evidencian los lastres que el lirismo, la sensibilidad, no logran hacer desaparecer. Una sensación, más allá de lo que provoca su contenido casi explícito, de que estos momentos se estiran de forma un tanto absurda. Un detalle que no llamaría tanto la atención en un argumento menos centrado en los meandros de la historia, pero debajo de su función estética, en el guión, se antojan bastante caprichosas e incluso pueriles.

Doncella Critica2

Las diferencias entre 'Fingersmith' (2005) y 'La doncella' a este respecto se aprecian claramente si comparamos la escena del baño, el dedo y la muela. Quizá si los personajes y la historia no estuvieran tan bien construidos el detalle de estas descompensaciones no sería tan evidente. No se puede negar, sin embargo, que no sea innovadora en su manera de mezclar lo extraño, lo freudiano, el vouyerismo con una recuperación vintage de un modo de vida que deja en evidencia la tradición cosificadora de la mujer japonesa con el paso de años.

Matrioska del punto de vista

La trama es una caja de sorpresas envuelta en muñecas rusas y diferentes envoltorios de regalo, que según descubre sus giros y vueltas, va demostrando ser una historia mucho menos interesante de lo que parecía en su maravilloso primer acto. Se tarda mucho para comprobar que, tras la primera vuelta, no estamos viendo una historia de reminiscencias góticas a lo ‘Rebeca' (1940) aunque pueda aparentarlo en los primeros compases. Las mutaciones de tono, de hecho, no parecen venir tanto del propio relato sino de una voluble intención de antología de géneros.

Tampoco es un sórdido thriller lleno de oscuridad. Más bien, se resuelve como una versión mucho más somera y sin el verdadero elemento perverso que hacía a ‘Las diabólicas’ (Les diaboliques, 1955) una pesadilla memorable. Su resolución revela que tanto juego de opuestos y los constantes giros solo esconden una pequeña historia pulp , un romance folletinesco al que realmente le pesan unos buenos cuarenta y cinco minutos de más y unas idas y venidas a lo ya visto cuya reiteración invita al tedio.

Quizá el mayor giro de ‘La doncella’ no esté tanto en su trama como en el disimulo de querer encajar en los nuevos tiempos queriendo vestirse bajo el manto de aliada contra el heteropatriarcado, y mientras ofrecer tórridas escenas de sexo lésbico hipersexualizadas y prolongadas hasta el ridículo. Quizá antes de plantearse hacer un alegato feminista hubiera resultado conveniente pasarle un paño al objetivo y limpiar la testosterona de las lentes, del por otra parte, impresionante trabajo de fotografía.

Lee la crítica de Mikel Zorrilla | 'La doncella', sorprendente y retorcida

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