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'Los Pitufos: La aldea escondida' te quita el mal sabor de boca de las anteriores películas
Críticas

'Los Pitufos: La aldea escondida' te quita el mal sabor de boca de las anteriores películas

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Nunca fui uno de los mayores fans de las criaturas azules creadas por Peyo, pero eso no me impidió sentirme insultado por ‘Los Pitufos’ (‘The Smurfs’), la película protagonizada por Neil Patrick Harris que mezclaba animación e imagen real. Sin embargo, la cinta de Raja Gosnell fue un gran éxito, así que se hizo una secuela que también dio dinero, pero la notable bajada de sus ingresos -se pasó de 563 millones de dólares recaudados a 347- hizo que Sony no diera luz verde a una tercera entrega.

Por mi parte, he de confesar que ni siquiera llegué a ver entera, algo que he hecho en muy pocas ocasiones. La cuestión es que vi lo que me esperaba y decidí que no me merecía la pena perder el tiempo de esa manera. El gran mérito de ‘Los Pitufos: La aldea escondida’ (‘Smurfs: The Lost Village’) es que logra quitarte el horrible sabor de boca dejado por esas dos películas previas por mucho que no pase de ser una aceptable aventura animada.

Directa al grano

Pitufina

Lo primero que llama la atención de ‘Los Pitufos: La aldea escondida’ es que no se trata de una nueva presentación de esos personajes, ya que arranca con Pitufina ya entre ellos y con todos sabiendo que se trata de una creación del malvado Gargamel que no salió como él esperaba. De hecho, la premisa es que todos los pitufos tienen algo que los define, pero ella no destaca particularmente por algo y eso es algo que la está reconcomiendo por dentro.

Ese jugoso punto de partida podría haber sido la base de un apasionante relato sobre la búsqueda de la identidad, pero deberíamos tener bastante claro que una película como la que nos ocupa nunca iba a preocuparse por eso, sino que iba a centrarse en ofrecer un entretenimiento más o menos logrado desarrollando su historia por los cauces habituales. Por ello, quien busque otra cosa sería mejor que ni se acerque a ‘Los Pitufos: La aldea escondida’.

Gargamel

Como era de esperar, ‘Los Pitufos: La aldea escondida’ apuesta por un tono de claro corte infantil, pero no es uno de esos casos en lo que eso supone que los adultos van a sentirse insultados. Cierto es que hay algunos detalles, sobre todo en su final, del guion de Stacey Harman y Pamela Ribon que ojalá fuesen de otra forma, pero a la hora de la verdad encajan con la apuesta hecha hasta entonces.

De esta forma, la maldad de Gargamel coquetea a menudo con la estupidez, pero es que la película nunca quiere utilizarlo como un villano realmente creíble, sino como ese enemigo recurrente que a menudo parece que va a salirse con la suya para luego fracasar una y otra vez. En realidad tampoco estaría tan alejado del Team Rocket de ‘Pokemon’, mientras que la forma de abordar su falta de luces para detectar cosas evidentes recuerda al ‘Inspector Gadget’.

'Los Pitufos: La aldea escondida', aceptable pasatiempo familiar

Papa Pitufo

Más allá de eso, el arranque resulta simpático destacando el rasgo de la personalidad que define a todos los pitufos, con Pitufina añadiendo el elemento disonante que da pie a una aventura que al mismo tiempo que conecta con una preocupación del cine actual al mismo tiempo que rellena cierto vacío e la mitología de estos personajes. De nuevo, no esperéis algo muy elaborado, pero sí un mensaje agradable para los chavales con un ritmo eficaz para que sus padres no se aburran.

Por su parte, el trabajo de animación resulta fluido y se nota que Kelly Asbury no ha querido que haya escenas que destaquen de forma desmesurada sobre otras por mucho que algunas situaciones se prestaban a un esfuerzo extra. Aquí lo que prima es la consistencia y las tres dimensiones se aprovechan no para buscar un toque más realista -algo que considero que hubiera sido un error-, sino para dar ese necesario toque de vistosa modernidad a un estilo que encaja más con el cartoon que cualquier otra cosa.

En definitiva, ‘Los Pitufos: La aldea escondida’ es un digno entretenimiento que los disfrutarán más los pequeños de la casa, pero con suficientes alicientes para que el resto de integrantes de la familia pase el rato sin estar mirando constantemente el reloj. A decir verdad, disfruté bastante más de ella pese a sus notables limitaciones que del cansino espectáculo que ofrece el remake de ‘Ghost in the Shell’, cinta que también llegó a los cines españoles el pasado viernes.

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