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'Paterson', la poesía como vía de escape

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Paterson (Adam Driver) deambula por la población que recibe su nombre, como la mayoría de los personajes de Jim Jarmusch divagan por sus ciudades norteamericanas configurando el retrato de sus gentes corrientes. Paterson, en concreto, siempre lleva una libreta a mano donde plasmar sus ideas poéticas acerca de los más sencillos elementos en su vida: unas cerillas, por ejemplo.

El autobús que conduce cada día de la semana, excepto el fin de semana por supuesto, le acompaña en su vagar poético seguido de ese traveling lateral característico de Jarmusch. Enlaza con un movimiento lineal, sencillo y fluido su viaje en transporte público por la ciudad con el movimiento de la línea vital de Paterson, encerrado dentro de un patrón recurrente de estructura circular. Abierto a modificaciones, pero las justas. Cotidiano y sutil, pegado a la tierra.

La vida en círculo

Paterson

Esta representación de la existencia según Jarmusch en 'Paterson' no es nueva. Muchas mentes antes han pensado la vida en círculo, como un constante devenir en bucle sin principio ni fin, siguiendo la aportación al antiguo pensamiento clásico del filósofo Heráclito, según el cual todo fluye. La unidad de medida de ese círculo que fluye, en cualquier caso, puede ser cambiante.

Para otros cineastas, como Tran Anh Hung en su recientemente estrenada 'Éternité', la Humanidad entera se desarrolla en bucle en torno a la unidad de familia. Una generación detrás de otra resignada o consagrada a repetir los mismos patrones vitales de nacimiento-crecimiento-muerte generación tras generación.

Para Jim Jarmusch la clave es la cuarta dimensión: el tiempo. Pero a diferencia de otros, no condena a su personaje al tedio de quedar atrapado en el tiempo, sino que Paterson disfruta de las pequeñas variaciones diarias hasta convertirlas en la razón de la felicidad de su existencia. Rutina para Paterson no es sinónimo de repetición, sino motivación para escapar creativamente de las constantes racionales de la vida a través de la poesía.

Paterson

Su novia, sin embargo, hace volar por los aires su propia rutina cada día en una explosión excéntrica de espontaneidad inventiva. La magistralidad del film no sólo reside en su capacidad para darle la vuelta al concepto de rutina, sino que incluso presenta dos maneras diferentes de afrontarla: haciendo tu pequeña revolución interior diaria, o asumiendo la propia continuidad de la monotonía para dar paso a otros pequeños momentos creativos.

La cinta a su vez es una lección de narrativa cinematográfica y metalingüística. Cinematográfica porque al igual que Hong Sang Soo en 'En otro país' ('In Another Country', 2012) jugara con el diferente orden de unos mismos elementos para construir diferentes discursos, Jarmusch reordena las mismas piezas del puzzle cotidiano de la vida de Paterson, desde que se levanta hasta que se acuesta, incluido su tour en autobús y el paseo nocturno del perro, para mantener el significado. Algo así como una misma historia con pequeñas alteraciones diarias sobre un mismo patrón, como una melodía con variaciones.

'Paterson', el héroe de lo cotidiano

La referencia metalingüística viene dada, por supuesto, por sus citas directas de los que entendemos son referentes literarios de su director, como William Carlos Williams. Pero también a través de los habitantes de Paterson, que rodean al protagonista en un continuo halo de normalidad idealizada y poética. Cualquier sitio y cualquier momento pueden inspirar un poema de Paterson.

Como él, en un intento de llevar la intertextualidad al extremo, Jarmusch es capaz de generar un drama romántico del tamaño de Romeo y Julieta en una escena de bar, como te puede sentar en su autobús urbano a la pareja de exploradores de 'Moonrise Kingdom' (2012) de Wes Anderson, a discutir sobre sus estudios.

El vagar tranquilo de nuestro Paterson, encierra a su vez un maravilloso retrato mundano de la ciudad americana, de sus calles, de sus fábricas, de sus casas, jardines y parques, y de sus gentes. Con el hecho de que el protagonista disfruta de su vida corriente, que ha elegido y le gusta, y a la que no se revela, Jarmusch traslada el interés hacia héroes de lo cotidiano, tú y yo, personajes que viajan en autobús. Complejos, pero que nunca protagonizaríamos un gran drama cinematográfico con muchos giros.

La película de Jim Jarmusch, como la poesía de Paterson y, al fin y al cabo, como el cine mismo, se inspira en nuestras vidas. Inspira vida.

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