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'Training Day', notable thriller que flojea al final
Críticas

'Training Day', notable thriller que flojea al final

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Esta noche el canal CBS estrena la adaptación televisiva de ‘Training Day’, el popular thriller protagonizado por Denzel Washington y Ethan Hawke hace ya más de quince años. Sus responsables la están vendiendo como una aproximación bastante diferente a la historia y habrá que ver si merece la pena -milagros como el de ‘Fargo’ no suceden todos los días-, pero irnos preparando para su llegada ha sido la ocasión ideal para revisar la cinta dirigida por Antoine Fuqua.

Aún recuerdo las buenas sensaciones que me dejó ‘Training Day’ cuando la vi en cines y también en un primer revisionado varios años después, pero hace ya fácilmente una década de este último. Demasiado tiempo, y muchas películas entre medias, como para pensar que simplemente iba a disfrutar de ella de la misma forma. Por suerte, sigue siendo entretenimiento de mucho nivel pese a ciertos problemas del guion firmado por David Ayer concentrados durante su tramo final.

Un fascinante manipulador

Alonzo Harris

Sería muy sencillo señalar que Denzel Washington se vale de su carisma para convertir a Alonzo en un personaje sensacional que va manejando a su antojo tanto a Jake como al público porque es cierto, pero también sería una falta de respeto achacarlo únicamente a ello. Con carisma conquistas como héroe o villano, pero ‘Training Day’ intenta jugar en todo momento con la posibilidad de que sus métodos simplemente sean los necesarios para que triunfe la ley.

De hecho, él mismo es consciente de en qué momentos ha de potenciar esa faceta, prácticamente todos ellos coincidiendo con situaciones en la que su nuevo compañero está a punto de hacer algo que no le gusta. Es un encantador de serpientes casi perfecto, pero para ello hay que saber manejarse en todo tipo de situaciones, mostrando su lado amable o despreciable según sea necesario y Washington simplemente lo borda. Un Oscar muy merecido y que me alegra especialmente porque la Academia no suele reconocer interpretaciones en cintas como la que nos ocupa.

Ethan Hawke

Sin embargo, el arrollador trabajo de Washington podría haber hecho que simplemente se comiera a Ethan Hawke, desequilibrando así la película, ya que todo gira en realidad alrededor del punto de vista de este último. Ahí podrían haber cometido el error de convertir a Jake en un representante al uso de la justicia, pero tanto Alonzo como la película juegan con su ambición, dando así mucho más juego tanto a la evolución argumental como a la propia actuación de Hawke.

Algunos se quedarán con la impresión de ser un héroe al uso, pero lo cierto es que su código moral también es flexible con tal de conseguir lo que busca. Eso es lo que permite Washington juguetear a su antojo con él y a Hawke mostrar una gama de emociones bastante más amplia de lo que parece a simple vista. Es obvio que su compañero de reparto tiene más espacio para brillar, pero su posición como contrapunto y auténtico eje de la historia resulta esencial.

La aportación de Fuqua y Ayer

Ethan Hawke Denzel Washington Training Day

Otro de los rasgos característico de ‘Training Day’ está en su búsqueda de un ambiente realista sin que ello suponga en ningún renunciar a su naturaleza como thriller de puro entretenimiento. Como es lógico hay que hacer ciertas concesiones en lo primero en beneficio de lo segundo, pero Fuqua logra equilibrarlo con bastante fortuna para que la suciedad urbana de la película esté siempre presente como poco menos que otro personaje tan importante como los dos protagonistas.

El propio Fuqua comentó en varias ocasiones que ese era su objetivo y para ello encontró a un buen aliado en David Ayer, que luego también desarrollaría una querencia por ese tipo de atmósferas en sus primeros trabajos como director. El hecho de lograr permiso para rodar en ciertas zonas de Los Angeles donde hasta entones nunca había estado una cámara de cine fue otra ventaja, pasando algo más desapercibido que pandilleros reales también aceptasen ser grabados para la ocasión.

Imagen Training Day

Para potenciarlo Fuqua también echa mano de forma asidua de los planos cortos, tanto en lo referente a la duración como a los encuadres, pero nunca cayendo en el error de confiar en un tipo de montaje muy dado a la confusión. Aquí parece más centrado en querer ver sudar a Jake y los esfuerzos que tiene que hacer para satisfacer a Alonzo y al mismo tiempo no traicionar sus ideales, pero también en que haya algo turbio en el ambiente, una sensación constante de que algo imprevisible y peligroso puede suceder en cualquier momento, algo que potencia aún más la actitud de Alonzo.

No me olvido tampoco de los inspirados diálogos de Ayer que potencian el lucimiento de Washington, pero que también resultan vitales para que uno entienda mejor la peculiar relación que se establece entre los dos protagonistas. Además, Fuqua también se vale de ello tanto para desahogar esa sensación de peligro que mencionaba antes como para potenciarlo en función de lo que crea necesario en ese momento.

‘Training Day’, lástima de últimos minutos

Eva Mendes Training Day

Agradezco muchísimo que Washington no diera su brazo a torcer y lograse alterar el final original de ‘Training Day’, ya se trataba de una innecesaria concesión resultante de una mala interpretación de la fascinación que Alonzo despierta en el público, pero la película desfallece durante los últimos minutos por la concatenación de casualidades necesarias para que todo encaje en la dirección en la que encaminan la historia Ayer y Fuqua.

Ahí es donde ese equilibrio entre realismo y diversión dramática se rompe para elevar la intensidad y dar una resolución más en la línea de lo que el público podría esperar de un espectáculo de Hollywood al uso. No falta alguna escena inspirada -Hawke entrando a una casa armado y lo que sucede después o Alonzo intentando imponer su ley con escasa fortuna-, pero las piezas no terminan de encajar. No llega a romper el puzzle, pero sí que lo daña de forma evidente.

En definitiva, ‘Training Day’ sigue siendo un thriller muy interesante, notable salvo en su tramo final, en el que brilla con luz propia Denzel Washington, pero donde también merece la pena destacar el menos lucido pero igualmente necesario e inspirado trabajo de Ethan Hawke. Una efectiva puesta en escena por parte de Antoine Fuqua es el otro componente esencial para siga mereciendo la pena darle una oportunidad o volver a verla.

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