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‘Vivir de noche’, los violentos años veinte
Críticas

‘Vivir de noche’, los violentos años veinte

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'Vivir de noche' ('Live by Night', 2016) es la cuarta película de Ben Affleck como director y la tercera vez que guioniza su propio largometraje. De nuevo, el libreto está basado en una exitosa novela de Dennis Lehane, el autor con el que empezó, adaptando ‘Adiós pequeña, adiós’ (Gone Baby Gone, 2007). Desde entonces, Affleck se ha ganado una buena reputación entre crítica y público, con una carrera muy regular de obras verdaderamente sólidas que han funcionado bien en taquilla.

La debacle de cifras, la falta de nominaciones al Oscar o el arropo de la facción cinéfila pueden hacer pensar que ‘Vivir de noche’ es de alguna manera, un despropósito, un descarrile en la carrera del cineasta. Pero lo cierto es que, sin ser su película mejor cerrada, no está lejos de ser una obra, cuanto menos, destacable. La vida tumultuosa de Joe Coughlin, un ladrón de poca monta moviéndose entre gangsters, sirve, ante todo, como panorámica del turbio mundo del crimen organizado de Norteamérica y sus ramificaciones.

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Demasiado equipaje

No se puede obviar, en primer lugar, que la película quiere condensar demasiadas ideas, demasiados hechos, en poco tiempo. Pero al fin y al cabo, el proyecto aboga por esa misma mirada, un vistazo colorido de aspectos del crimen que se relacionan con otros momentos históricos y sociales de Norteamérica. Quizá el problema es que este recorrido se acaba haciendo demasiado frenético, puesto que la compresión de todo el material original en dos horas habría dado para un auténtico largometraje épico.

Eso es un problema relativo, más relacionado con el filme que podría haber sido que con el que es. La concentración de peripecias nunca baja el ritmo ni descarrila de su lógica interna. Por otra parte, sucede algo similar con Ben Affleck, le falta el carisma para llevar el personaje a un lugar cercano a grandes obras del cine negro. Tiene esa faz de tipo “duro” con tristeza eterna en su interior pero el rol de mafioso le queda un poco fuera de rango, aunque funciona y sirve como contrapunto lógico al magnífico elenco del que se ha rodeado.

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Esta descompensación relega su rol casi al de un mero pasajero en la historia y, a través de sus ojos, aparece toda la romántica de el crimen, del mundo en el que se mueve, siendo un escaparate perfecto de todo lo que el director nos quiere mostrar, dejando brillar a actores como Chris Cooper y permitiendo un colorido muestrario de clichés, elaborados con nostalgia y un gran cuidado por el detalle, por el que resulta muy agradable pasar.

'Vivir de noche': homenaje al cine de gangsters

Con todo, ‘Vivir de noche’ es una película con grandes conceptos de base, que además de explorar el ambiente criminal de Boston, enlazando con el universo del autor de ‘The Town’ (2010), desarrolla un escenario nuevo y excitante, planteando el cine de gángsters clásicos de la era de la prohibición en el ambiente de Florida, para interactuar con una amplia gama de enemigos como el Ku Klux Klan. Con estos en concreto, da lugar a una guerra fascinante que podría dar de sí para toda una película.

Dentro del muy buen nivel de actuaciones destaca Elle Fanning, como una descarriada niña bien hecha actriz de pornos clandestinos en el submundo de Los Ángeles (detalles muy a lo James Ellroy), que se convierte en predicadora. Su presencia se une a la lista de enemigos de Joe Coughlin dando una dimensión aún más heterogénea al plantel de irlandeses, texanos, italoamericanos y cubanos exiliados que se matan en Tampa. La jefa de los últimos, Graciela, está encarnada por una también estupenda Zoe Saldana.

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El diseño de vestuario, la ambientación, diseño de producción y la fotografía son magníficos, pero lo que más llama la atención es la capacidad visual de Affleck, mucho más ambiciosa y conseguida que el resto de su filmografía. Captura la belleza de cada plano y vuelve a mostrar un manejo excelente de las escenas de acción: su clímax es un tiroteo en un hotel memorable. Un espectáculo que homenajea el cine clásico, aquellas cintas de James Cagney, con una pasión y talento que equilibran el resto de problemas de base de la película.

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