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La exhibición internacional de cine español aumentó un 11% en el último año

La exhibición internacional de cine español aumentó un 11% en el último año
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Clausurado el Festival de Málaga y con la sensación de que el cine español goza de buena salud, es tiempo de hacer balance. Con una Biznaga de oro con sabor internacional para ‘Estiu 1993’ (Verano 1993) -que ya iniciaba su ronda de reconocimientos en la pasada edición del Festival de cine de Berlín, donde recogía el premio a la mejor ópera prima-, nuestra muestra de cine nacional cierra con datos que traspasan las fronteras.

En su encuentro anual con los agentes más importantes del mercado internacional, por primera vez organizado en el marco del Festival de cine de Málaga, la FAPAE (Confederación de productores audiovisuales de España) ha anunciado un incremento del 11% en la exhibición internacional. Buenos datos, sin duda, para una cinematografía mejor valorada fuera que en nuestro propio territorio.

14 millones de espectadores han visto alguna película española durante el año pasado en algún lugar del mundo. Esto supone una recaudación externa de 81 millones de euros (vayan haciendo sus cuentas sobre si el cine español es rentable y produce más o menos de lo que consume en subvenciones).

Fapae Agustin Almodovar

Una de las grandes contribuciones a estos buenos datos es, como no podía ser de otra manera, ‘Julieta’ de Pedro Almodóvar. El realizador español contemporáneo más alabado internacionalmente hasta la fecha, obtenía además en Málaga el galardón FAPAE-COMSCORE 2017 a la película española con mayor reconocimiento internacional. Exhibida en 50 países, la producción de El Deseo recaudaba 20 millones de euros, de los cuales 5 en la meca del cine europeo: Francia.

En total 146 títulos españoles (incluidas coproducciones, que representan casi la mitad) han visto la luz en salas extranjeras, frente a los 132 del año anterior. Una cifra sólo superada en la historia de nuestro cine por los datos de 2014, cuando se distribuyeron internacionalmente 157 largometrajes. Italia, con 40 películas españolas adquiridas, se revela el mayor fan de nuestro cine, seguido de Francia.

Siguiendo un razonamiento probablemente lógico y natural, el cine español continúa distribuyéndose de forma mayoritaria en países europeos, seguidos por Latinoamérica. Sin embargo, grandes potencias como Estados Unidos, Japón, Corea del Sur e incluso Australia y Nueva Zelanda, se muestran también consumidores de nuestro cine, posiblemente propiciado por grandes fenómenos internacionales en torno a remarcables figuras como Juan Antonio Bayona –actualmente en producción en EEUU de su próximo largometraje, ‘Jurassic World 2’-.

Al tiempo que muchos países europeos han anunciado en los últimos meses aumentos en sus inversiones al cine, la industria española continúa buscando sus propias fórmulas financieras sostenibles. Hace apenas unos días, Alemania doblaba su inversión para incentivar las coproducciones (el presupuesto alemán pasará de 75 a 150 millones de euros) y ayer también Portugal hacía público un nuevo plan de incentivos fiscales para producciones extranjeras con gasto mínimo de un millón de euros dentro de sus fronteras.

Mientras España continúa cosechando éxitos globales en festivales y salas, y proliferan las voces de nuevos directores en el punto de mira internacional, cabe esperar una reacción conjunta institucional, moderna y actualizada, ante las necesidades reales del sector.

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